miércoles, 5 de enero de 2022

¿Por qué la falta de confianza nos puede retratar como egoístas?

 

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas     |      20/04/2021

Escrito por Edith Sánchez   |   La Mente es Maravillosa 

La falta de autoconfianza genera muchos “daños colaterales”. Uno de ellos es la dificultad para interactuar con los demás de una forma cooperativa y solidaria. El temor al rechazo o al error conducen, con frecuencia, a actitudes egoístas.

La falta de autoconfianza es uno de esos lastres capaz de frenarnos o limitarnos en muchos campos. En este sentido, puede ser el origen de otros problemas, grandes y pequeños. Entre ellos están las dificultades para comenzar o mantener una relación saludable con otras personas. Lo podemos apreciar, por ejemplo, en su excesiva inhibición o en sus dificultades para expresarse con naturalidad. 

Aunque no lo parezca, la falta de autoconfianza es un factor que nutre ciertas actitudes egoístas o aparentemente egoístas. En realidad, no significa que a la personas con estos rasgos no le importen los demás, sino que como se da poco valor a sí misma, tiende a sobreestimar su vulnerabilidad, mostrándose con frecuencia a la defensiva y pensando que lo que ella tiene que aportar es tan intrascendente que no merece el esfuerzo que pueda demandar.

En muchos casos, por eso se guarda para sí palabras o no toma iniciativas. Asume que no puede darle algo valioso a los demás, comportándose al final de forma egoísta.

La confianza nos da coraje y amplía nuestros horizontes, permite asumir mayores riesgos y llegar mucho más lejos de lo que imaginamos”. – Jack Welsh

La falta de autoconfianza y la solidaridad

Es muy frecuente que una persona insegura asuma de entrada que su ayuda no es necesaria o pertinente para los demás. Ocurre en pequeñas y grandes situaciones. 

Es habitual, por ejemplo, que cuando se requieran voluntarios para algo, no den un paso al frente. Esta es una espiral que se retroalimenta. La falta de autoconfianza lleva al hermetismo y el hermetismo a la falta de confianza. Al posicionarse de esta manera, la persona refuerza el sentimiento de incompetencia o inadecuación.

Siempre es bueno preguntarse si hay algo que podamos hacer por otros en situaciones que involucren necesidades o problemas. Si es posible aportar algo, lo mejor es ofrecer esa ayuda. Cuando, por alguna razón, es rechazada, de todas maneras se hizo lo correcto: expresar la buena voluntad de colaborar. 

La gestión del error

También es frecuente que alguien con falta de autoconfianza se abstenga de compartir o darse a otros por temor a equivocarse. Su nivel de autocrítica es alto y no es capaz de posicionarse de manera inteligente frente al error. Por eso, si alguien le dice: “¿Quieres participar en este proyecto?”, por ejemplo, pueden llegar a sentir un miedo muy grande. 

El miedo hace que se activen las inseguridades. Surgen en la mente frases como “No podré hacerlo” o “Esperan mucho de mí y voy a defraudarlos”. Eso bloquea cualquier interés en participar o cualquier posibilidad de aportarle más a un grupo de personas. 

También ocurre en situaciones de tipo personal. Por ejemplo, se le quiere dar a otra persona un detalle muy especial, pero se siente que esto podría ser muy “cursi” o que ese detalle u obsequio no agraden al otro. De este modo, las opciones de participar o de dar más de sí terminan convirtiéndose en amenazas ante las que se cede. 

Comunicación y profecías autocumplidas

La falta de autoconfianza también suele afectar la comunicación con otros. Se callan cosas que debieran decirse, como si no hubiera nada que expresar cuando en realidad muchas veces sí lo hay. También es posible que se desarrolle la actitud opuesta: querer monopolizar las conversaciones, ser amenazante o intransigente con los otros.

Una persona insegura siente muchas interacciones como ataques. Por eso, tiende a tomarse las críticas de manera personal. En esas situaciones se encierran en el silencio o combaten, impidiendo el diálogo o haciendo de este un campo de batalla. Esas actitudes nuevamente generan una espiral que termina incrementando el problema. 

Al final, todas estas actitudes terminan convirtiéndose en profecías autocumplidas. Esto es, expectativas que terminan volviéndose realidad porque uno mismo hace todo lo posible para que así sea, aunque no se dé cuenta. Es probable que muchas personas terminen rechazando o minimizando la ayuda o el aporte porque se hace de una forma muy ansiosa. 

También es posible que una persona así termine siendo etiquetada o señalada como egoísta. En esa medida, será difícil que otros busquen su participación o ayuda, lo cual termina por incrementar la falta de autoconfianza.

La persona se siente como un cero a la izquierda y los demás, de alguna manera, terminan concediéndole este lugar (profecía autocumplida). Es un círculo vicioso complejo, del que solo se sale tomando conciencia de la forma como se actúa.

martes, 4 de enero de 2022

¿Alivio del estrés con la risa?. No es una broma


Escrito por el personal de Mayo Clinic     |     05/04/2019

Cuando se trata de aliviar el estrés, los médicos recomiendan más risas y carcajadas. Le explicamos el motivo. 

Ya sea que se ría a carcajadas de una comedia televisiva o se ría tímidamente de las caricaturas del periódico, reírse le hace bien. La risa es una excelente forma de aliviar el estrés, y esto no es una broma. 

Alivio del estrés con la risa

Un buen sentido del humor no puede curar todos los males, pero existen datos que respaldan los efectos positivos de la risa. 

Beneficios a corto plazo

Una buena carcajada tiene excelentes efectos a corto plazo. Cuando se empieza a reír, no solo alivia su carga mental, sino que realmente provoca cambios físicos en el cuerpo. Estos son algunos efectos de la risa:

·        Estimula muchos órganos. La risa mejora la toma de aire con alto contenido de oxígeno, estimula el corazón, los pulmones y los músculos, y aumenta las endorfinas que se liberan en el cerebro.

·        Activa y reduce la respuesta al estrés. La risa desenfrenada enardece los ánimos y luego reduce tu respuesta al estrés, y puede aumentar y luego disminuir la frecuencia cardíaca y la presión arterial. ¿El resultado? Una sensación agradable y relajada.

·        Calma la tensión. La risa también puede estimular la circulación y ayudar a relajar los músculos, lo cual puede ayudar a reducir algunos de los síntomas físicos del estrés.

 

Efectos a largo plazo

Sin embargo, la risa no es solo un remedio rápido. También le hace bien a largo plazo. Estos son algunos efectos de la risa:

·        Mejora el sistema inmunitario. Los pensamientos negativos se manifiestan en reacciones químicas que pueden afectar el cuerpo al generar más estrés en su sistema y disminuir su inmunidad. En cambio, los pensamientos positivos pueden liberar neuropéptidos que ayudan a combatir el estrés y las enfermedades potencialmente más graves.

·        Alivia el dolor. La risa puede aliviar el dolor al hacer que el cuerpo produzca sus propios analgésicos naturales.

·        Aumenta la satisfacción personal. La risa también puede facilitar el afrontamiento de las situaciones difíciles. Además, le ayuda a conectarse con otras personas.

·        Mejora el estado de ánimo. Muchas personas sufren de depresión, a veces debido a enfermedades crónicas. La risa puede ayudarte a reducir el estrés, la depresión y la ansiedad, y puede hacerte sentir más feliz. También puede mejorar tu autoestima.

 

Mejore su sentido del humor

¿Tienes miedo de tener un sentido del humor no desarrollado o inexistente? No hay problema. El humor se puede aprender. De hecho, desarrollar o perfeccionar su sentido del humor puede ser más fácil de lo que piensa. 

·        Prioriza el humor en tu vida. Encuentra algunos elementos simples, como fotografías, tarjetas de felicitaciones o tiras cómicas, que te hagan reír. Luego cuélgalos en casa o en tu oficina, o ponlos en un archivo o cuaderno. Ten a mano películas, programas de TV, libros, revistas o videos cómicos divertidos para cuando necesites un toque de humor adicional. Busca sitios web de chistes o videos graciosos. Escucha algunos pódcast graciosos. Ve a un club de comedia.

·        Si ríes, el mundo se reirá contigo. Encuentra una manera de reírte de tus propias situaciones y observa cómo tu estrés comienza a desaparecer. Incluso si al principio parece forzado, practica la risa. Le hace bien al cuerpo.

 

Considere probar el yoga de la risa. En el yoga de la risa, las personas practican la risa en forma grupal. Al principio la risa es forzada, pero pronto puede convertirse en una risa espontánea.

·        Ríete con otras personas. Adopte la costumbre de pasar tiempo con amigos que lo hagan reír. Y luego devuelva el favor compartiendo historias graciosas o bromas con las personas que lo rodean.

·        Toc, toc. Investiga la colección de libros de chistes de la biblioteca o librería de tu barrio y agrega algunos chistes a la lista que puedes compartir con amigos.

·        Aprenda lo que no es gracioso. No se ría a costa de otros. Algunos tipos de humor no son adecuados. Usa tu discreción para discernir una buena broma de una broma mala o hiriente. 

La risa es la mejor medicina

Inténtelo. Levante las comisuras de la boca para formar una sonrisa y luego suelte una carcajada, aunque parezca un poco forzada. Después de haberse reído, analice cómo se siente. ¿Sus músculos están un poco menos tensos? ¿Se siente más relajado o alegre? Esa es la maravilla natural de reírse en el trabajo. 

lunes, 3 de enero de 2022

Por qué nuestros abrazos deben durar 8 segundos: la psiquiatra Marian Rojas nos lo explica


TRENDENCIAS     |     30/12/2021

 

Marian Rojas Estapé es una reconocida psiquiatra que lleva a sus espaldas un agran experiencia en traumas muy complejos y varios bestsellers escritos. Hija de Enrique Rojas, también autor bestseller y psiquiatra especialista en depresión, la doctora Rojas trabaja los traumas y la química del cuerpo.

Por eso conoce bien las hormonas y la capacidad que tienen de transformarnos. Es ella la que recomienda abrazos largos. De más de 8 segundos. Y tiene una explicación científica.

El cortisol, la dopanima, la serotonina... la doctora Marian Rojas es experta en estudiar cómo nuestra química corporal y las hormonas que producimos nos hacen sufrir o nos hacen ser felices. Cómo trabajan unas y otras para que nuestro cerebro funcione de una manera o de otra.

Esta Navidad se ha hecho viral un vídeo de una charla que dio recientemente en la que explica cómo, en estos malos tiempos de estrés e incertidumbre, los abrazos compensan la ansiedad y el estrés.

La anécdota que lleva a la doctora Rojas a dos años de estudio

Cuenta en su vídeo (merece la pena verlo y escucharla a ella contarlo, pero no he podido ponerlo, igual está en YouTube) que hace dos años, estando de baja maternal y dando la lactancia, se "escapó un ratito"a conocer una nueva medicina que presentaban.

Al ver que llegaba la hora de dar el pecho fue a por su coche y la intentaron atracar. Nerviosa y consciente de que su cortisol (la hormona del estrés) subía. Fue a casa muy nerviosa y hablando a trompicones con su marido de la tremenda situación de miedo vivida.

Cuándo se puso a su hijo en el pecho, volvió a hablar con su marido, pero ya había cambiado su estrés por paz. Se dio cuenta gracias a su experiencia que ese tipo de subida de cortisol tardaría normalmente unas seis horas en bajar. La oxitocina de la lactancia había hecho un efecto muy fuerte bajando el cortisol radicalmente.

Detrás de esta anécdota está la realidad de que estas dos hormonas se compensan y el estrés baja gracias a la oxitocina. Pero como dice la doctora, no todos podemos estar lactando todo el tiempo. Por eso lleva dos años estudiando cómo liberar oxitocina.

 

"La oxitocina es la hormona de la empatía, la hormona de los abrazos", asegura la doctora. Pero lo que funciona según explica ella son abrazos de más de 8 segundos. Ese es el tiempo que necesita el cuerpo, según nos cuenta la doctora, para libera la hormona de la oxitocina. Abrazos de más de 8 segundos, bajan el cortisol, hablar con alguien a los ojos y escucharle" baja el cortisol.

 

De hecho, todos sabemos lo que calma un abrazo en un mal momento. Lo que sucede es que no hay que llegar a este punto para dar un buen abrazo. Vivimos tiempos de mucho estrés acumulado en los que la ansiedad forma parte de nuestro día a día por culpa del miedo, la incertidumbre. Por eso cultivar la costumbre de escucharnos unos a otros y abrazarnos durante más de 8 segundos es, según Rojas Estapé, un buen remedio que nos ayudará a pasar este mal trago mucho mejor. 

viernes, 31 de diciembre de 2021

La lista de cambios fáciles para recuperar las ganas de tener ganas


M. GONZÁLEZ     |     ABC     |     31/12/2021    

Estos son diez de los cambios que deberías hacer de cara al nuevo año para soltar lastre

 

Finales de diciembre. Ha llegado ese momento en el que la motivación aflora y se nos ocurren mil propósitos para incorporar con la llegada del nuevo año. De repente, tenemos la oportunidad de empezar una página en blanco, una página que aún no se ha ensuciado de ningún imprevisto, ningún percance ni ninguna mala noticia, y así todo parece posible.

 

¿Cuántas personas empiezan el año con las mejores intenciones y una lista de propósitos en mano y al llegar febrero o marzo esa lista se ha quedado en el olvido? El día a día y la vida se anteponen y no llegamos a todo pero podemos adelantarte que, tal como dicen los psicólogos, si escribes tus deseos en una hoja es más probable que los lleves a cabo.

 

Lastres que hay que abandonar

Y aunque tener propósitos está muy bien, también es bueno dejar atrás aspectos de nuestra vida que nos hacen daño o nos impiden mejorar. Por ejemplo, comer con frecuencia ultraprocesados, no hacer ejercicio, arrastrar un amor que no avanza o te da quebraderos de cabeza... Entonces, si no se te ocurren nuevas metas en las que empezar de cero, ¿por qué no te propones dejar en 2021 todo aquello que no te hace bien y así evitar arrastrarlo en 2022?

 

Joaquín Mateu, doctor en Psicología Clínica y de la Salud y docente de la Universidad Internacional de Valencia - VIU ha elaborado un decálogo de propósitos y recomendaciones para el año nuevo en el que indica que los deseos de año nuevo son el resultado de un proceso de revisión de nuestra vida: «Esta reflexión puede suceder en cualquier momento, sobre todo ante circunstancias de hondo calado emocional».

 

Asegura también el experto que a menudo los propósitos de año nuevo se trazan como grandes objetivos que requieren mucho tiempo y esfuerzo para satisfacerse. Por este motivo, insta a aprender a descomponerlos en pequeñas partes que nos permitan ir acercándonos poco a poco a ellos, «manteniendo la motivación y la energía».

Estos son algunos de los fáciles y pequeños cambios a realizar de cara al 2022:

1.Batch cooking. Iniciarse en el batch cooking es un gran paso no solo para evitar el desperdicio de alimentos, sino para cocinar en menos tiempo. La idea de este concepto, por tanto, es dedicar unas horas a elaborar al completo o en parte diferentes menús que podemos ir aprovechando los días sucesivos, de modo que reducimos el trabajo básico de la cocina (cortar, sofreir, hervir, limpiar…) y ganamos tiempo y calidad. Por ejemplo, cocinas arroz para hacer arroz con tomate, otro poco de ese arroz te sirve para una ensalada de arroz... 

2.Empezar a entrenar o aumentar tus objetivos. ¿Llevas meses sin ponerte las deportivas de deporte? En 2022 deberías empezar con tu rutina de entrenamiento, pero nunca con objetivos grandes, sino más bien con pequeñas metas para ir subiendo de escalón cuando vamos logrando esa finalidad.

Según los entrenadores personales, subir escalones o hacer flexiones en el suelo son ejercicios básicos para ir empezando.

Si, en cambio, ya has empezado, rétate a mejorar y ampliar tu abanico de ejercicios. Por ejemplo, trabajando la fuerza o la flexibilidad. Este 2021 nos ha dejado actividades que nunca antes habíamos probado, como el animal flowyin yoga o sup yoga. Puede que el año que viene sea el momento idóneo para aumentar las actividades deportivas a realizar. 

3. Comer mejor. Uno de los motivos principales por el que comemos mal viene provocado por no saber hacer una buena compra. Los dietista-nutricionistas animan a que vayamos al supermercado con un planificación de las comidas y cenas que vamos a preparar a lo largo de la semana. De esta forma, iremos directamente a los estantes donde se encuentran los alimentos que vamos a consumir. 

4. Mejorar la autoestima. La autoestima es una cuenta pendiente para muchas personas. Lo de tener amor propio es una lucha diaria para muchos porque para ellos está primero el bienestar de los demás... José Miguel Gaona ha escrito un libro, 'Poderosa autoestima', en el que invita a todos, especialmente a mujeres, a que miren por sí mismas y empiecen a ser amables consigo mismas.

5. Meditar. Cada vez son más las personas que se suman a esta disciplina con numerosos beneficios para el bienestar de uno mismo. Con Belén Colomina, psicóloga y experta en meditación, publicamos una meditación por semana para lograr la desconexión que tanto anhelamos. Para tomarse un respiro; mejorar las relaciones personales, aprender a dar las gracias o a perdonar; tomar conciencia de los objetivos, desligarse de la ansiedad o superar momentos difíciles son algunas de las sesiones que ha creado la especialista para hacer que nuestro día a día sea mejor. 

6. Adiós a la ansiedad. Si la ansiedad ha sido protagonista en 2021 por diversos motivos -como puede ser el Covid-19- es momento de tomar cartas en el asunto para que en 2022 sus apariciones sean menores. Laura Fuster, psicóloga en Valencia, insta a trabajar los pensamientos por cuenta propia o con ayuda de un profesional ya que es muy probable que estos «sean catastróficos», futuros, generales, etc., es decir, que los pensamientos que te generan ansiedad sean irracionales y no estén basados en la objetividad. 

7. Descanso. ¿Duermes mal por las noches o te despiertas en repetidas ocasiones? Los expertos en sueño no aconsejan estar con pantallas minutos antes de irnos a dormir. Por ejemplo, si vas a estar con el móvil, cuando lo dejes seguramente no conciliarás el sueño a la primera. Lo mismo ocurriría con la televisión. En cuanto a la cena, mejor que pasen un par de horas, al menos una, antes de que te vayas a dormir.

Además, y volviendo al teléfono móvil, aseguran que cuanto más lejos lo tengamos de nuestro alcance, mejor. Si te despiertas para ir al baño, puede ser muy tentador desbloquear el dispositivo y esa será una decisión fatal porque con total seguridad nos desvelaremos. Entonces, lo mejor será que lo dejemos en modo avión y a poder ser no en la mesilla. De esta forma también nos obligamos a despertarnos cuando la alarma suena por primera vez, levantándonos a apagarlo y no aplazándolo. 

8. Alejarse de la infoxicación. Vivimos en una sociedad hiperconectada, en donde circula un enorme volumen de información que casi no nos da tiempo de digerir; vivimos sobreeestimulados a base de scroll o a golpe de click, e incluso «infoxicados». El aumento de los contagios, la vacunación en niños, hospitalizaciones, nuevas cepas, restricciones para viajar… la información nos llega por todas partes, por diferentes canales y nos satura.

Tal y como comenta la psicóloga Gabriela Paoli, experta también en el uso de la tecnología, alguna de las señales de alarma que indican que podemos estar sufriendo una “infoxicación” son muy claras. Por un lado, estar muy al día de todos los datos de la actualidad: hiperconectada a las redes y otros medios. Otro de los síntomas es sentirse cansado, agotado, irritable, con poca motivación… Del mismo modo, otra de las señales es el aislamiento social para evitar hablar o debatir sobre temas de actualidad o la dificultad para concentrarse, lo que conlleva baja en la productividad. Y, por último, el insomnio, falta de horas de sueño e incluso pesadillas referidas a estos temas. 

9. Cultivar relaciones personales. ya sea de pareja, amistad o familia, los expertos en psicología recomiendan hacerse preguntas a uno mismo para saber qué buscamos en los demás y así evitar malentendidos.

10. Entrenamiento del cerebro. Aquellos que no saben decir 'no'; quienes sufren en exceso por lo que les pasa a los demás; los que son altamente sensibles... Nuestro cerebro está en constante funcionamiento y hay que procurar que no pierda mucho tiempo en aspectos que no nos hacen bien. Plantea de cara al nuevo año intentar no pararte a pensar en todo lo que no te hace feliz.

 

jueves, 30 de diciembre de 2021

"Si no permitimos que un hijo meta los dedos en un enchufe, no dejemos de ayudarle si tontea con el suicidio"


 

 LAURA PERAITA     |   ABC    |    12/09/2021

Javier Urra, director Clínico de Recurra Ginso, asegura que «mostrar amor» es un gran salvavidas en aquellos niños y adolescentes con ideación suicida 

Con motivo del Día Internacional para la Prevención del Suicidio, Javier Urra, director Clínico de Recurra Ginso, recalca que cuando un hijo transmite a sus padres que sería mejor desaparecer de este mundo «hay que tomarlo muy en serio». Explica que es imprescindible escucharle y acompañarle en todos los momentos posibles e indagar de dónde ha podido elaborar esa idea autolítica. «Además, hay que ponerse inmediatamente en manos de un especialista clínico si creemos que está deprimido y de un psiquiatra quien probablemente le administrará un psicofármaco».

En su opinión, prevenir supone no silenciar y, por ello, recomienda comunicar a familiares y amigos íntimos la situación para que entre todos le vuelvan a mostrar que la vida merece la pena, que se le quiere y que sería una pérdida irremplazable. 

«Mostrar amor es un gran salvavidas. Y, desde luego, si la causa que le justifica es que nos hace daño, que nos perjudica, hemos de erradicarle que esa conducta sea la solución. El suicidio no genera solución, sino un dolor insondable. 

¿De qué manera podemos ayudarle a calmarse y cambiar de idea?

Con proximidad no agobiante y escucha activa para que capte nuestro verdadero esfuerzo por comprenderle, por ayudar. Resulta esencial. No obstante, a veces es necesaria una información relevante que nos puede transmitir alguien que le conozca bien y con quien haya podido y querido sincerarse. 

Hemos de estar atentos a los cambios conductuales, a lo que tenga dicho o escrito. Que gran error es que la sociedad crea que cuando alguien amenaza con el suicidio no lo llevará a efecto. Muy al contrario. El solo hecho de pensarlo ya encamina a dar un paso al acto irreversible. 

Resulta esencial conocer la etiología, la causa, que puede ser muy diversa. Desde problemas de acoso escolar a sentimientos de poca valía, de haber sido despreciado por alguien a quien quiere a conflictos continuados con el entorno próximo, etc. 

No despreciemos tampoco la influencia de las redes sociales, ni a quienes incitan a la autolesión o a quitarse de en medio. 

El hecho de que lo verbalice, ¿debe tomarse como un síntoma de alarma?

Sin duda. Sí. Resulta muy significativo. Y nos equivocaremos si se interpreta como un mero chantaje.

Y si no lo verbaliza, ¿cómo podemos sospechar que lo está planeando?

La pista nos la puede dar su forma de actuar. Encerrarse en su cuarto en la soledad o ante una pantalla, la dejación en la higiene y vestimenta, el abandono de la relación con los amigos... Pero también las explosiones coléricas injustificadas o, por contra, una dejación absoluta, una falta de ilusión por la vida. 

Tengamos claro que es la desesperanza y la depresión la que conduce al suicidio. Todo lo antedicho se pudiera agravar si ha conocido de un caso anterior que haya tomado tan terrible decisión. Y, desde luego, aunque parezca una obviedad, hay que evitar riesgos como armas próximas, etc. 

¿Cuándo es indispensable acudir a un especialista? ¿Sería el psiquiatra el encargado de atenderle?

En los casos de depresión que se requiere receta para un psicofármaco específico, la respuesta es sí. Ahora bien, si estamos ante un síntoma de una realidad más profunda y cronificada, va a requerir de alguien que se vincule, que consiga un buen apego; es decir, un psicólogo clínico o sanitario que se implique, que sea capaz de darle un teléfono al que pueda llamar en sus horas más bajas.

Se trata de una terapia comprometida y siempre de riesgo, pero después de 10 años tratando con jóvenes en el Centro Terapéutico de Recurra-Ginso, puedo decir que acudir a un especialista es imprescindible para superar una depresión o cualquier otro trastorno mental y prevenir, de este modo, las posibles consecuencias, como el suicidio o la autolesión. 

Pero hemos de tener en cuenta que los jóvenes se caracterizan por los cambios de humor, por la valoración distinta de la existencia, y al fin, como todo ser humano, la vida cambia, a veces inopinadamente de un día a otro al conocer a una nueva persona, al encontrarse en distinta situación, al escuchar una noticia... 

¿Qué proceso le espera?

Tener que desnudarse interiormente. El reto de conocerse y de mirarse a sí mismo ante un espejo para saber cuáles son sus miedos, sus fantasmas, sus obsesiones... Pero también sus puntos de esperanza, de optimismo, de fortaleza. Al ser humano le cuesta mucho asumir que va a morir, pero le produce pánico que pueda quitarse a sí mismo la vida. 

Lo que ocurre es que a veces los niños y los jóvenes se suicidan para no seguir sufriendo. Un sufrimiento que va más allá del dolor, que puede ser objetivo o profundamente subjetivo, pero absolutamente real. 

El encuentro terapéutico buscará encontrar los déficits, analizar los procesos mentales y los sentimientos profundos, no siempre conscientes, para dotarle de habilidades, de herramientas para en un primer momento sobrevivir, y ulteriormente compartir la vida.

A pesar de una posible mejoría, ¿es un pensamiento recurrente que puede asaltar cuando se enfrente a otro posible problema en el futuro?

Lo es. Quiero manifestar que el riesgo se incrementa de manera exponencial cuando el paciente pareciera que empieza a superar la crisis y se asoma del pozo en el que había caído. Puede parecer paradójico, pero es así. Se encuentra con fuerza para tomar una decisión que entiende valiente, sin terminar de captar la compleja realidad que supone el yo y los otros, la empatía y las heridas que conlleva vivir en sociedad y con uno mismo. 

¿Y si no quiere ir al especialista? ¿Qué pueden hacer los padres

Traer al especialista. No es un supuesto en el que exista la posibilidad de quedarse parados. Hay que actuar necesariamente, aunque tengamos que intervenir contra su voluntad, pues su voluntad está secuestrada por una emoción tóxica, de la cual más que posible, probablemente se arrepienta el día de mañana, y nos agradezca el haberle dado esa oportunidad. 

No dejamos que un niño pequeño introduzca los dedos en un enchufe, pues no demos carta de libertad a un adolescente o joven cuando se encuentre incapacitado para analizar con criterio la realidad. 

¿Es distinto el procedimiento a seguir si quien lo dice es un niño o un adolescente?

Sí. Es difícil que un niño verbalice la intención de suicidarse, salvo que esté en shock por situaciones que estime muy dramáticas, como la enfermedad grave de un progenitor o el sufrimiento íntimo y vivencial del acoso escolar. 

Los adolescentes no creen que puedan morir por causa natural, pero sí captan a veces un chispazo de abandonar la vida. Resulta de interés que los niños conozcan a quienes sufren en un hospital enfermedades crónicas y luchan por vivir desde sus dificultades, en ocasiones muy limitativas. 

¿Qué sentimientos suele generar en los padres saber que su hijo se autolesiona o quiere quitarse la vida?

Una cosa es la autolesión, como llamada de atención o como forma de derivar la ira, la cólera, que genera dolor —y, sin duda, una consulta que vemos bastante a menudo en la Clínica de Salud Mental—, y otra es que haya tenido un intento real del que, por circunstancias ajenas a su voluntad, ha sobrevivido. 

En ese caso, la tensión, la ansiedad, la angustia son indescriptibles, salvo que vea que su hijo ha reconducido la forma de elaborar y de enfrentar la vida, algo que por suerte hemos visto en ocasiones en nuestro Centro Terapéutico Residencial en Brea de Tajo.