sábado, 1 de octubre de 2022

¿Por qué a veces hablamos con nosotros mismos? Todo sobre los soliloquios

ENRIQUE ZAMORANO        |        elconfidencial.com-ACV      |         23/08/2022 

En ocasiones, tenemos muchas cosas que contarnos. Así de mágico es nuestro cerebro, pudiéndose desdoblar con facilidad. Una psicóloga experta nos habla de esta situación. 

O no me voy a poner triste ahora por eso me pregunto por qué no se quedó a pasar la noche pensé todo el tiempo que era algún extraño que había traído en lugar de andar vagando por la ciudad tropezándose con quién sabe Dios trasnochadores y rateros a su pobre madre no le habría gustado eso si estuviera viva malográndose de por vida quizás de todos modos es una hora bonita tan silencioso me gustaba volver a casa después del baile el aire de la noche...". Este atropellado fragmento de la novela 'Ulysses' de James Joyce es uno de los mejores ejemplos de plasmación del monólogo interior a la literatura. El escritor irlandés era un auténtico mago de las palabras, llevando la rapidez del pensamiento y la velocidad de la imaginación libre a la narración de una forma que pocos autores han conseguido estampar en obras posteriores. 

El ejemplo de Joyce es más que paradigmático, pues si tuvieras que poner voz a toda esa corriente de pensamientos que te vienen a la cabeza en apenas un minuto no sabrías ni por dónde empezar. Pero, de hecho, lo hacemos a diario y de manera involuntaria: el soliloquio es la forma de comunicación más curiosa y extraña de un ser humano. Al fin y al cabo, todos hablamos con nosotros mismos, pero... ¿Por qué? ¿Con cuánta frecuencia? ¿Alguna vez has pensado que estás un poco loco al expresar palabras que solamente van dirigidas a tu yo interior? ¿Has vivido episodios en los que de repente ha emergido esta voz interna y estabas con gente y después te has sentido avergonzado? ¿Hasta qué punto podría ser un problema? ¿Y una virtud? 

"La reflexión interior en voz alta y a solas, se puede producir por varios motivos", asevera Loreto Barrios, psicóloga del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (COP) y doctora, a El Confidencial. "Uno de ellos es para darnos instrucciones verbales cuando estamos realizando tareas complejas porque ayuda a mantener la concentración en el objetivo. Pero, en general, podemos distinguir entre dos motivaciones principales: aquellas positivas que sirven para afrontar determinadas circunstancias, y las negativas, que son básicamente rumiación o ruido mental". 

En efecto, pensar en voz alta es una excelente forma de memorizar y reflexionar sobre asuntos complejos, como la doctora Barrios admite. De ahí que hablar con uno mismo sea una táctica muy efectiva de cara a estudiar. Y por otro lado, como asegura la experta, el sentido positivo o negativo de esa voz interior determinará nuestro estado de ánimo y, por ende, el ambiente que vayamos a imprimir en las conversaciones con otras personas, no solo con nosotros mismos. Por ello, cuando "una persona tiene un diálogo interno negativo, es frecuente que acabe contagiando su negatividad a los demás, mientras que si es positivo generará un clima agradable". 

La Terapia Gestalt

Por tanto, la calidad de nuestros soliloquios es uno de los apartados que más atiende un psicólogo de cara a tratar algún trastorno de ansiedad o depresión, por desgracia tan comunes en nuestra realidad pospandémica. Para facilitar el acceso al diálogo interno verbalizado del paciente, se suele utilizar la Terapia Gestalt, la cual es muy útil para que la persona acepte e interactúe con esa parte de sí misma que le está lastrando y haciéndole daño. "En realidad, más que un soliloquio, es un monólogo mantenido con un sujeto ausente", explica Barrios. "Este puede ser un síntoma, otra persona o incluso una parte de uno mismo, y que puede convertirse en diálogo si el paciente asume el otro rol".

En dicha terapia, el sujeto se sienta al lado de una silla vacía para hablar consigo mismo. "Es un método para abordar cuestiones no resueltas", prosigue la doctora. "Por ejemplo, para tratar la ansiedad o el estrés, el paciente ve en la silla esa parte de sí mismo que intenta mandarle mensajes para así después poder gestionarlos y actuar en consecuencia. O también en los casos de duelos, que en esta época tratamos mucho, para 'hablar' con el ser querido que ha fallecido y cerrar el duelo enquistado". 

La infancia y sus amigos imaginarios 

Por otro lado, una de las épocas vitales en las que más hablamos con nosotros mismos suele ser la de la infancia. Tal vez como asunción de nuestra propia consciencia y presencia en el mundo, de ahí que muchos niños puedan tender a crear amigos imaginarios. Hay una amplia discusión académica sobre por qué se produce este hecho, la corriente más psicoanalítica argumentará que este soliloquio de la infancia es consecuencia de la separación del niño y la madre, es decir, cuando el sujeto se da cuenta de su individualidad. 

"Hay dos referentes en psicología del desarrollo, el ruso Lev Vygotski y el suizo Jean Piaget, ambos nacidos a finales del siglo XIX, que difieren en su apreciación respecto a lo que denominan 'el habla egocéntrica del niño'", reflexiona Barrios. "Para Vygotski, el habla es de origen social, y solo con el tiempo llega a tener propiedades autodirigidas. Piaget, sin embargo, considera que hay dos tipos de lenguaje, el egocéntrico y el socializado, el cual es posterior a la evolución del niño". ¿Influye de algún modo el hecho de que el niño se sienta particularmente solo para que desarrolle un diálogo consigo mismo más fluido? 

La importancia del afecto y la comunicación 

"Puede ser", admite la psicóloga. "Como dice el doctor Mario Alonso Puig, el ser humano es un ser de encuentro. Cabe pensar que la soledad anima a practicar el diálogo con seres imaginarios, mascotas u objetos. Muchas veces no sabemos precisar bien lo que pensamos hasta que somos capaces de verbalizarlo y pasarlo a una vía consciente. Pero es difícil de saber o de precisar, habría que pensar mucho sobre cómo vivimos cada uno nuestra infancia y si tendíamos a la creación de amigos imaginarios o al soliloquio porque estábamos solos o por mera inercia".

 
Lo que sí que es cierto es que la sociabilidad y las muestras de afecto son imprescindibles para que un humano sobreviva en un entorno, como demostró un curioso estudio realizado hace más de 100 años que menciona Barrios. "Ahora no se podría repetir por razones éticas", advierte. "Se dividió en dos grupos a un conjunto de niños. A uno solo le daban lo necesario para sobrevivir, es decir, comida y lecho. Al otro, lo mismo, pero con la diferencia de que se les hablaba y cuidaba. Al final del experimento, el primer grupo de niños acabó muriendo. El ser humano necesita ser escuchado, sentirse querido, transmitir pensamientos y emociones... si no, se muere". 

viernes, 30 de septiembre de 2022

¿Qué es la aritmomanía?


JOSÉ PADILLA         |      La Mente es Maravillosa     |     15/09/2022
 
El trastorno obsesivo-compulsivo tiene diferentes manifestaciones, pero todas ellas derivan en actos que acaban por limitar la vida de la persona. En esta ocasión hablaremos de la aritmomanía, un tipo de TOC relacionado con los números. ¡Sigue leyendo!
 
El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es a menudo una condición incapacitante que consiste en pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes, molestas e intrusivas que provocan una sensación de incomodidad. Para reducir la ansiedad y la angustia asociadas con estos pensamientos, el paciente puede emplear compulsiones o rituales. El DSM-5 define las compulsiones por los siguientes puntos:
 
·        Comportamientos repetitivos o actos mentales que la persona se siente impulsada a realizar en respuesta a una obsesión.
·        Las conductas o actos mentales tienen como objetivo reducir la ansiedad o prevenir alguna situación temida. No obstante, estos comportamientos o acciones mentales no conectan de manera realista con lo que quieren prevenir.
 
La causa del TOC aún se desconoce, pero es probable que sea multifactorial. Se cree que existe una predisposición genética, ya que del 45 % al 65 % de sus variaciones son atribuibles a factores genéticos. De hecho, la investigación ha demostrado que la heredabilidad de este trastorno es tan alta que va del 45 % a 65 % en niños y del 27 % a 45 % en adultos.
 
También se ha observado que la incapacidad para hacer frente a la incertidumbre, un mayor sentido de la responsabilidad y el pensamiento mágico parecen predisponer a los hábitos obsesivo-compulsivos.
 
Ahora que ya tenemos un panorama global del TOC, adentrémonos en una de sus más interesantes variaciones: la aritmomanía.
 
¿Qué es la aritmomanía?
 
Es un tipo de TOC caracterizado por la compulsión de contar objetos o acciones y hacer cálculos matemáticos. La persona puede verse desbordada por un irresistible impulso de llevar cuentas de las cosas que tiene a su alrededor. Quienes padecen aritmomanía no pueden evitar contar números, objetos, palabras o, incluso, dejar de repetir acciones cierto número de veces.
 
Este TOC opera como cualquier otro, un pensamiento incómodo (obsesión) invade a la persona, la angustia se dispara y las acciones o rituales emergen (compulsiones) como mecanismo para neutralizarla.
 
Apelar a los rituales compulsivos es la principal estrategia que la persona obsesiva usa para afrontar su angustia. Sin embargo, aunque puede que esto le ayude en el momento, a la larga es muy perjudicial y produce más angustia que no hacer la compulsión.
 
Las manifestaciones más comunes de la aritmomanía
 
·        Contar palabras. La persona puede contar las palabras en una conversación, en un texto…
·        Contar objetos. Hay quienes cuentan los escalones que van subiendo, las matrículas de los coches, la cantidad de cosas en una sala, etc.
·        Realizar cálculos matemáticos. El individuo está constantemente haciendo cálculos aritméticos: sumas, restas, multiplicaciones, entre otros.
·        Contar hasta un número antes de hacer algo. Antes de salir de casa, la persona tiene que contar hasta 50, por ejemplo.
·        Repetir algo un número de veces. El sujeto puede mirarse al espejo 3 veces, dar 5 vueltas al café antes de tomarlo, enjabonarte las manos 3 veces…
·        Evitar un determinado número. La persona evita un número (esto no tiene nada que ver con la superstición). Por ejemplo, tiene que lavarse 3 veces las manos porque hacerlo una vez le generaría demasiada ansiedad.
 
Otros ejemplos de la aritmomanía son los siguientes:

·        Contar los elementos de un cuadro.
·        Pulsar el interruptor de encender la luz un determinado número de veces.
·        Hacer las cosas un determinado número de veces y que sea par o impar.
·        Comprobar que la puerta de casa está cerrada un determinado número de veces, etc.
 
La aritmomanía afecta negativamente la calidad de vida
 
Al igual que todo TOC, la aritmomanía puede afectar de manera significativa la vida de quien lo padece. Este trastorno puede obstaculizar el crecimiento y el desarrollo social de una persona.
 
Un estudio encontró un marcado deterioro en todos los dominios específicos de la calidad de vida del paciente con TOC, incluida la capacidad para trabajar y realizar tareas domésticas, la sensación subjetiva de bienestar, las relaciones sociales y la capacidad para disfrutar de actividades de ocio en comparación con las normas de la comunidad.
 
Como te podrás imaginar, la aritmomanía es limitante, ya que requiere estar constantemente prestando mucha atención al entorno. Las consecuencias más frecuentes son las siguientes:
 
·        No poder mantener un trabajo. Estar constantemente contando hará que no se pueda rendir lo suficiente en las labores asignadas. En muchos casos, conlleva al despido por bajo rendimiento.
·        Aislamiento social. Como la mente suele estar ocupada contando, la persona no suele estar atenta a sus interacciones sociales.
·        Ansiedad. Hemos dicho previamente que la compulsión, a corto plazo, puede reducir la ansiedad. Sin embargo, a la larga solo genera más.
·        Depresión. Los sentimientos de tristeza suelen ser recurrentes en este tipo de trastornos.
 
Intervenciones para afrontar la aritmomanía
 
La identificación temprana y la intervención inmediata del TOC son importantes. Es más, la intervención puede ser más efectiva cuando el trastorno se diagnostica temprano. A menudo, quienes tienen este trastorno experimentan una mejora significativa en los síntomas con un trabajo terapéutico adecuado y oportuno. Algunas incluso logran la remisión (Fenske y Schwenk, 2009).
 
·        Terapia de exposición con prevención de respuesta. Es un tipo de terapia cognitiva que se usa para tratar el TOC. La exposición con prevención de respuesta tiene como finalidad ayudar al paciente a romper el ciclo de obsesiones y compulsiones para mejorar su calidad de vida en general. Este tipo de terapia alienta a la persona a enfrentar sus miedos sin involucrarse en conductas compulsivas.
·        Terapia cognitiva conductual. Este tipo terapia se enfoca, entre otras cosas, en las distorsiones cognitivas, los pensamientos irracionales, las emociones y los comportamientos problemáticos que son parte del TOC.
·        Entrevista motivacional. En algunos estudios se ha demostrado que el uso de entrevistas motivacionales aumenta la participación en la terapia y mejora los resultados para las personas con TOC.
·        Psicofármacos. Hay varios tipos de medicamentos que se pueden recetar para tratar el TOC. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son la farmacoterapia inicial preferida para este trastorno. Los ISRS funcionan bloqueando la recaptación del neurotransmisor serotonina para que no sea reabsorbido de nuevo en la neurona presináptica que lo liberó.
 
Para concluir, la aritmomanía es un tipo TOC relacionado con contar o hacer cálculos matemáticos. Es una condición bastante limitante que afecta la calidad de vida de las personas.
 
Lidiar con el TOC puede ser un desafío, tanto para el paciente como para los miembros de su familia, por eso, es necesario que quien lo padezca reciba el acompañamiento de un profesional de la salud mental.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

La Fageda, la empresa de yogures de un psiquiatra para enfermos mentales


@Lucía Martín (colaborador de idealista news), @luis manzano    |    09/09/2022
 
Nacieron hace 40 años. El fundador, de nombre Cristóbal Colón y psiquiatra de formación, reunió a 15 discapacitados severos y con ellos arrancó el proyecto empresarial que hoy da trabajo a más de 400 personas y produce casi cien millones de yogures al año.
 
En cuanto el coche coge el camino que llega hasta la finca de Els Casals, dejamos de tener cobertura y no la volveremos a tener hasta que recuperemos la carretera principal: es lo que tiene estar rodeados de árboles, en un entorno natural mágico que todos los que nos cruzamos repiten que es más bello, si cabe, en otoño.

Nos podemos hacer una idea porque el Parque Natural de La Garrotxa es una joya. Una joya que esconde en su interior un proyecto social y empresarial (poner el adjetivo social antes del empresarial no es capricho) digno de admiración. Hay historias que da especial gusto contar, no solo por el objetivo que las puso en marcha en su día, también por el exitazo cosechado tras años de trabajo. Y ésta es una de ellas. Si decimos La Fageda y no eres de Cataluña quizás este nombre no te diga nada. Allí, sin embargo, son ampliamente conocidos, no solo porque tengan uno de los mejores yogures de la Comunidad sino porque han cosechado muchos premios a lo largo de sus 40 años de historia.
 
Una historia que no tuvo unos principios fáciles. Si bien no suelen serlo para nadie que emprende en este caso, menos aún porque contaban con una etiqueta que no suele vender: la de la enfermedad mental. Nos vamos a los años ochenta, en una España en la que, como en otros países, se estaban desmantelando los denominados entonces manicomios, poniendo en la calle a mucha población que se consideraba podía vivir por sus propios medios. Sin embargo, no era así: muchos de esos pacientes se veían ya sin familia o con familias que no querían hacerse cargo de ellos.
 
¿Qué hacer con ellos? Entra en juego ahí un personaje de nombre histórico, Cristóbal Colón, que comparte con el descubridor de América la capacidad de cambiar realidades y de convencer sobre aventuras poco convencionales. Él había trabajado como psicólogo en esos centros psiquiátricos y se había percatado de cuán beneficioso era el trabajo para los internos. ¿Por qué no montar entonces una iniciativa empresarial que les diese una ocupación? “El origen de La Fageda está en Olot, en 1982, cuando Cristóbal le expone el proyecto al alcalde y él le cede una sala de un emblemático convento de la ciudad para empezar la experiencia. Y es así como nace La Fageda, con unas 15 personas que sufrían trastornos mentales severos”, explica Esther Carreras, responsable de comunicación de la firma.
 
El yogur es el vehículo, no el fin
 
Empezaron desarrollando una actividad muy arraigada en la ciudad, la imaginería religiosa. Y poco después surgió la oportunidad de comprar la finca en la que se ubican, de unas 16 hectáreas, y donde ya había vacas. Así es como empiezan a producir leche que en sus inicios vendían a Nestlé y se dedican también a los viveros forestales, de hecho en su día fueron de las empresas más importantes de este sector en España.
 
Y entonces llegó la cuota láctea por parte de la UE: “Lo de los viveros fue cayendo en picado y coincidió con el excedente de leche en Europa del año 91. Es ahí cuando de un problema se hace una oportunidad: Cristóbal dice “Si dejamos de producir leche, vamos a reducir lugares de trabajo, con lo cual nuestra misión que es mejorar la vida de colectivos vulnerables, se va a pique. Vamos a reconvertir la leche en otro producto y ese producto fue el yogur”, explica Carreras. Así nació el que hoy es el yogur natural de fabricante más vendido en Cataluña.
 
Y no nos extraña, está exquisito, pero atentos al mensaje: el yogur no es el objetivo, es solo un vehículo. Su misión, que es algo que repetirán varias veces a lo largo de la entrevista, es otra: “Todas aquellas actividades empresariales que llevamos a término desde la producción de yogures, de postres, de helados, mermeladas, son un medio para generar puestos de trabajo. No son un fin. Son el medio que permite crear puestos de trabajo para todos los colectivos de personas vulnerables que atendemos, personas con discapacidad intelectual y trastorno mental severo y desde el año 2019, personas de otros colectivos en riesgo de exclusión”, añade. Como mujeres maltratadas, inmigrantes… Hoy trabajan más de 400 personas en La Fageda, y alrededor de 180 pertenecen a colectivos vulnerables.
 
Para entrar en su Centro Especial de Empleo hay que presentar un certificado de discapacidad intelectual y estar empadronado en la comarca. 40.000 visitantes al año Mariona Martí es la relaciones públicas de la empresa y se encarga de las visitas, sean escuelas, empresas, familias. Reciben unos 40.000 visitantes al año: “Cada vez ampliamos más los tipos de colectivos que vienen a visitarnos. Antes nos centrábamos mucho con escuelas y luego familias. Sí que es verdad que, sobre todo la parte más académica se está estirando como un chicle. Recibimos también bastantes personas de la empresa para hacer un día lúdico de empresa, venir a conocer el modelo, para inspirarse…”, explica.
 
Las visitas empezaron de forma muy espontánea: “Tenemos la suerte de estar dentro de un parque natural y dentro de una reserva natural. De manera esporádica había gente que estaba andando por la zona y de repente llegaba aquí y siempre había alguien de La Fageda que podía dedicarles tiempo a explicar el proyecto”, cuenta Martí.
 
¿Cómo impacta en el territorio su presencia? “Estamos intentado hacer un estudio de esto pero es difícil, no son datos cuantitativos. Lo que sí que sabemos es que hace ya años que la comarca de la Garrotxa es la única con un 0% de paro en las personas con discapacidad intelectual y trastorno mental grave. Todas las personas que vienen de este colectivo y quieren trabajar están trabajando. Para nosotros esto es un éxito brutal. De hecho, fue uno de los cambios que hicimos hace cuatro años, cuando vimos que no había personas de estos colectivos para trabajar y nosotros, de manera muy natural, cada vez vendíamos más. ¿Qué hicimos? Siempre de la mano de los servicios sociales de la comarca preguntamos quién más necesitaba ayuda”, aclara.
 
Y así fueron llegando los jóvenes con riesgo de exclusión social, las mujeres maltratadas…. Hemos tenido suerte en nuestra visita: una vaca ha parido en el campo y asistimos a los primeros pasos del ternero. Siempre es emocionante esto, nos explica el operario que trae al animalillo a las instalaciones. La Fageda produce casi 100 millones de yogures al año. “Aquí no hay propietarios, no hay socios, no hay accionistas. Todos los beneficios que se obtienen se reinvierten en el proyecto para continuar generando puestos de trabajo para personas de colectivos vulnerables. Por eso insistimos que nuestras actividades empresariales y productivas siempre, siempre son un medio y nunca un fin”, finaliza Carreras.
 
La Fageda acumula premios en su haber: emprendedor del año de la revista Emprendedores, Premio Turn the World Outward Award de The Arbinger Institute, de consultoras como EY… Colón suele decir que su motivación es no volver al manicomio y que ellos son en realidad unos raritos. Bendita rareza.