miércoles, 24 de abril de 2024

Firedooring, la tendencia tóxica que se ha hecho viral y destroza las parejas

 

SARA FLAMENCO      |    welife.es  |      04/04/2024

Se trata de una relación desigual en las que un miembro de la pareja sólo muestra interés cuando le conviene, creando una dependencia emocional en la otra persona.

Parece que España sigue siendo un país para vivir en pareja. Al menos eso es lo que arrojan los datos del Instituto Nacional de Estadística, que asegura que en nuestro país hay más de 9,8 millones de parejas. Que sean saludables ya es otro cantar, y más con la irrupción de las redes sociales y las apps de citas, que permiten comportamientos más cobardes amparándose en el anonimato. Y es que es más fácil comportarte mal cuando no tienes a la otra persona delante.

Existe un nuevo léxico para todos estos comportamientos tóxicos. Así, palabras como ghosting, breadcrumbing o stashing comienzan a sonarnos pero ahora se añade un nuevo término que empieza a ser habitual: el firedooring. Vamos a explicar detenidamente qué significa, cómo detectarlo y las claves para evitarlo.

Qué es el firedooring

Este término viene de la palabra inglesa firedoor, que no es otro que puerta de emergencia, esas que se usan en situaciones límite, como un incendio, y que sólo puede abrirse por el interior, no desde fuera. Así, se refiere a esas relaciones en las que existe un claro desequilibrio, en las que un miembro de la pareja muestra un gran interés mientras el otro sólo lo muestra cuando le conviene. De este modo no hay reciprocidad ni en el compromiso, ni en la satisfacción emocional, ni en la responsabilidad afectiva ni, probablemente, en el propio cariño y amor. En este tipo de relaciones, una persona tiene la libertad de entrar y salir a su antojo, mientras que la otra queda atrapada, esperando un cambio. Una de las partes mantiene el control sobre la relación, ofreciendo pequeñas dosis de interés de forma intermitente para mantener viva la esperanza de la otra persona, lo que dificulta su avance y su capacidad para seguir adelante.

Aquellas personas que se ven inmersas en este tipo de dinámicas suelen enfrentar problemas de autoestima, sintiendo que no son suficientes para encontrar algo mejor y deben conformarse son lo que tienen, por lo que se dejan controlar por el otro y recoger las migajas de su afecto. Y el problema está en auge, promovido por la forma de comunicarse en la actualidad, muy frecuentemente a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea; además de las expectativas poco realistas sobre el amor que ofrecen este tipo de tecnologías.

Este tipo de relaciones son tóxicas y desiguales, ya que el amor y el cariño fluyen en una sola dirección. Según explica el psicólogo Rony Begood en un artículo, este desequilibrio ocurre porque la persona que ejerce el firedooring carece de responsabilidad afectiva, involucrándose en una relación para alejarse cuando ya ha satisfecho una necesidad concreta. Pero, ahí es donde entra el refuerzo intermitente, y es que no sale del todo de la vida de la otra persona, sino que vuelve a contactar en los momentos en los que le interesa. Así, el miembro de la pareja que es víctima de esta situación tiene una gran dependencia emocional del otro, hecho que se aprovecha para ejercer un control total sobre esa persona, a quien utiliza para cumplir un determinado objetivo y, luego, guarda la suficiente distancia como para no romper el vínculo.

Cómo detectar el firedooring en la pareja

Lamentablemente, este comportamiento tóxico es más común de lo que podríamos imaginar y, una vez atrapado en esta dinámica, es complicado salir de ella. Por eso es importante estar atento a las señales tempranas que pueden indicarte que estás siendo víctima de firedooring:

1.      Desigualdad: todas las personas pueden tener mejores y peores momentos pero si tu sensación es que ganan más los malos que los buenos y siempre tienes que hacer esfuerzos para mantener la relación, pero no ves la misma implicación por la otra parte, quizá estés siendo víctima de este comportamiento tóxico.

2.     Sensación de control: el control y la manipulación se suelen manifestar de una manera muy sutil, por lo que a veces es difícil identificarlo. Debes observar el comportamiento de tu pareja y su reacción ante tus sentimientos. Si te sientes emocionalmente invalidado y la otra persona no quiere afrontar el tema, deberías considerar alejarte.

3.     Se salta los límites: en toda relación, ya sea de pareja o de amistad, deben existir unos límites claros, unas líneas rojas (red flags, por continuar con los términos en inglés) que nadie debería traspasar para salvaguardar tu salud mental. Si observas que la otra persona se salta sistemáticamente esos límites sin importarle tus sentimientos al respecto, te encuentras sin duda en una relación poco saludable.

4.     Normalizar sentirte mal: si cada mañana al levantarte no te sientes feliz y plena con tu pareja, quizá te encuentres sin saberlo en una relación tóxica. Es común normalizar estos sentimientos, sobre todo si sufres de falta de autoestima, pero debes tener en cuenta que una relación debe aportarte, no restarte felicidad.

lunes, 22 de abril de 2024

Instalados en la queja: ¿qué se esconde detrás de una personalidad victimista?

 

Marta Legasa       |        uppers.es       |      05/04/2024

·        El victimismo es una forma tóxica de ver el mundo que brinda beneficios a corto plazo para la persona que manipula a través de la queja

·        Lara Ferreiro, psicóloga: "Los victimistas hacen culpabilización inversa: la responsabilidad de lo que pasa en su vida siempre la tienen los demás"

Vampiros emocionales, manual de uso: "Detectarlos es fácil, desactivarlos no tanto"

 

A todos nos ha pasado: hablar con alguien que disfruta de una posición envidiable y verle sumido en la queja. O pedir ayuda a quien creemos que puede brindarla y terminar consolando (incluso, ayudando) a esa persona, produciéndose una peculiar inversión de roles. Si te reconoces en estos casos, probablemente te las hayas visto con una personalidad victimista.


Victimismo o manipulación

El victimismo es una forma tóxica de ver el mundo, un mundo que siempre parece estar en deuda con la persona que se siente maltratada. "Cuando alguien no asume sus responsabilidades se genera lo que se llama la 'indefensión aprendida', que significa que, hagas lo que hagas, tu vida va a seguir siendo igual de mala", explica la psicóloga Lara Ferreiro. La experta, autora del best-seller 'Adicta a un gilipollas', una guía de referencia para detectar relaciones perjudiciales, ha encontrado un buen número de perfiles victimistas en su carrera profesional, aunque no todos son del mismo tipo. "Hay dos tipos de victimismo: personas que han sufrido algún tipo de abuso o de bullying, con circunstancias muy complejas que les han llevado a generar esa indefensión aprendida, y personas con una vida maravillosa que se mueve a través de la queja y el victimismo para manipular", señala esta experta.

Llegamos así al verdadero objetivo del victimista: "Al final, es una técnica de manipulación hacia otros", asegura Ferreiro, matizando que hay que saber por qué ha llegado a ese estado. "También puede haber una víctima puntual, por una circunstancia concreta. Hay que diferenciarlo del victimista crónico que siempre está mal", explica.

 

Víctimas y salvadores

¿El victimista nace o se hace? "En el origen de este comportamiento hay causas complejas. Muchas veces se ha vivido circunstancias difíciles, fracasos continuados o traumas. Pero, a veces, sucede todo lo contrario: son personas que lo tienen todo, pero no saben agradecer la vida. Lo que hacen siendo víctimas es una llamada de atención con la intención de captar el interés de los demás", afirma la psicóloga.

 

La consecuencia más directa es que se activa el rol víctima-salvador. "Si se es especialmente empático, lo normal es que intentemos ayudar a las víctimas y estaríamos facilitando que esa persona siga sin asumir responsabilidades", asegura la experta.

 

Compatibles con el agravio

Como explica Lara Ferreiro, sentirse desamparado ante algunas circunstancias es normal. Sin embargo, alterar la realidad para que haya un agravio crónico es propio de ciertos trastornos. "Detrás de un victimismo puede haber depresión, no ves salida ni futuro a tu vida. No ves un propósito, un 'para qué', que es lo más importante. Algunas de estas actitudes pueden venir de una infancia con padres negligentes, o, al revés, han estado muy protegidos y se agobian en un vaso de agua", señala la psicóloga.

Además de una conducta depresiva, el victimista también puede experimentar ansiedad e incluso tendencias suicidas. "Es normal verlas apáticas y de mal humor. Todo eso es fruto de la victmización y de la culpabilización inversa: la culpa siempre la tienen los demás. Nunca van a asumir ningún error: los demás son malos o el mundo está en mi contra", explica la experta.

En su opinión, "el victimismo es, en el fondo, un mecanismo de defensa para suplir su baja autoestima a corto plazo". El problema es que esa manera de ver el mundo anula su capacidad de agencia: "Hay ciertos patrones que podrían trabajarse en terapia, pero no quieren", asegura la psicóloga.


Siete maneras de ser víctima

Querer o no querer salir de la queja es la decisión a la que se enfrenta un victimista. Se mueven en esa ambigüedad, por lo que no siempre podemos reconocerlos, pero hay estilos emocionales que nos indican que estamos ante una víctima empedernida. La psicóloga Lara Ferreiro apunta estos siete:

 

·        Insatisfechos: "No saben gestionar su insatisfacción y lo transforman en queja y miedo hacia los demás. Son personas que se sienten dañadas, creen que la vida ha sido injusta con ellas".

·        Irresolutivos: "No asumen ninguna responsabilidad sobre lo que hacen".

·        Negativos: "Anticipan los peores escenarios. Suelen tener pensamientos catastrofistas y pesimistas: 'mi pareja me va a dejar, me voy a arruinar, voy a tener una enfermedad fatal..."

·        Exigentes: "Esperan que los demás estén pendientes de ellos y esa atención nunca es suficiente".

·        Inflexibles: "Son personas que están a la defensiva. Si les decimos que tienen que cambiar, pueden volverse crueles".

·        Pasivos-agresivos: "De alguna forma, tratan de implicar a los demás, atribuyéndoles cierta culpa en su situación".

·        Auto-saboteadores: "Boicotean cada intento de mejora. Como no hacen cambios en su vida, siguen en la misma dinámica, convertida en su zona de confort".


¿Beneficios?

"Increíblemente, existen una serie de beneficios en las actitudes victimistas", asegura Lara Ferreiro. Cada conducta aporta una serie de ventajas. En el caso de las personalidades victimistas, "Recibes la atención de la gente y no asumes la responsabilidad de nada. El entorno va a ser muy indulgente, te van a criticar menos y, al tiempo, sigues reforzando el derecho a la queja porque la vida ha sido injusta contigo", afirma la experta.

 

En el reverso, las personas victimistas, a veces sin ser conscientes, abusan de la empatía de los otros, manipulan voluntades y ni establecen cambios que permitan salir de su patrón, algo que muchas veces solo puede conseguirse en terapia, ni dejan que en ellos afloren emociones positivas. Sin quererlo, se convierten en imanes de infelicidad. La suya y la de los demás.

sábado, 20 de abril de 2024

Marian Rojas: "Esto es lo que digo a mis pacientes antes de que se enamoren"


SARA DUQUE          |        THEOBJECTIVE      |       15/03/2024

En la vida una de las decisiones más trascendentales que se pueden tomar es la elección de la pareja

Encontrar a la persona correcta puede marcar una diferencia significativa en la felicidadbienestar emocional y desarrollo personal de cada individuo.

Más allá del romance y la pasión inicial, una relación duradera y satisfactoria requiere compatibilidad en diversos aspectos, desde los valores fundamentales hasta la forma de enfrentar los desafíos de la vida cotidiana.

La importancia de encontrar a alguien con quien compartir la vida va más allá del mero compañerismo; se trata de construir una conexión profunda y significativa que enriquezca y brinde apoyo incondicional durante este viaje por la vida.

En este sentido, el proceso de encontrar a la pareja adecuada es un trayecto de autodescubrimiento y crecimiento emocional que puede transformar la existencia de manera extraordinaria.

Elegir a tu pareja es una toma de decisión

Experimentar el amor es una de las vivencias más gratificantes que los seres humanos pueden experimentar. Los lleva a sentir emociones intensas, pasiones ardientes, y los llena de ilusiones y felicidad.

Todo esto es hermoso y revitalizante, pero según Marian Rojas Estapé, médico y Psiquiatra, es crucial situarlo en el contexto adecuado, considerando su impacto en la convivencia a corto, mediano y largo plazo.

En su análisis sobre el proceso de enamoramiento, Marian Rojas destaca la importancia de no solo dejarse llevar por la chispa inicial, sino de poner la cabeza y la inteligencia en juego. Y es que según Rojas, esta etapa es fundamental y frecuentemente pasada por alto por la mayoría de las personas.

«¿Me conviene o no me conviene?»

Se refiere a la necesidad de cuestionarse si realmente conviene entregar el corazón a otra persona, teniendo en cuenta una evaluación profunda de la compatibilidad, los valores compartidos y las expectativas a largo plazo, yendo más allá de la atracción inicial y considerando todas las implicaciones emocionales y prácticas de una relación.

Antes de entregarse completamente al amor, Rojas enfatiza la importancia de conocer a la otra persona en profundidad: sus gustos, aficiones, familia y estilo de vida. Citando al Doctor Enrique Rojas, su padre, advierte sobre la ceguera del amor y la necesidad de mantener la lucidez incluso en los momentos de intensa enamoramiento.

Una vez que se ha evaluado con cabeza e inteligencia, Rojas sugiere dar paso al verdadero enamoramiento, dedicando tiempo y esfuerzo a la relación. Este proceso puede variar en duración, desde una noche hasta meses o años, dependiendo de cada situación individual.

¿Cómo elegir a la pareja adecuada?

La ciencia nos brinda algunas pautas para tomar decisiones más acertadas en la elección de pareja:

  1. Claridad en los valores: es importante tener claros los valores y verificar su compatibilidad con los de la pareja, especialmente cuando la fase inicial de enamoramiento da paso a una visión más objetiva de la relación.
  2. Evitar el miedo a la soledad: buscar una pareja solo para evitar la soledad puede generar dependencia y presión en la relación. Es crucial aprender a estar bien en la soledad, tanto estando soltero como en pareja.
  3. Reducción de necesidades inconscientes: identificar y abordar los patrones de comportamiento inconscientes que influyen en la elección de pareja es esencial para establecer relaciones más saludables, y la terapia puede ser de gran ayuda en este proceso.
  4. Desarrollo personal y autoestima: no depender exclusivamente de la pareja para sentirse valorado o para crecer como persona. Si bien es natural que la pareja acompañe en el crecimiento personal, este debe ser un proceso propio.
  5. Ritmo de entrega compartido: aunque cada persona tiene su propio ritmo, es importante que ambos estén en sintonía en cuanto al nivel de compromiso y avance en la relación para evitar conflictos.
  6. Conciencia de necesidades y límites: reconocer las necesidades y límites en la relación, y comunicarlos claramente a la pareja, facilitará una convivencia más armoniosa y satisfactoria.
  7. Similitud vs. complementariedad: aunque es importante tener complementariedad en la relación, la similitud en valores y objetivos puede reducir los conflictos y aumentar las probabilidades de una relación duradera.
  8. Momento adecuado: evitar iniciar una relación cuando aún no se ha superado una relación pasada o una pérdida importante. Es crucial estar emocionalmente disponible para una nueva relación.
  9. Atención a las diferencias antagónicas: reconocer y considerar las diferencias fundamentales que pueden afectar el proyecto de vida, como tener hijos o vivir en diferentes lugares geográficos, ya que pueden ser causa de conflictos en la relación.

viernes, 19 de abril de 2024

La premisa clave para favorecer el desarrollo cerebral del niño, entrevista a David Bueno


ELENA VILLEGAS    |    Madrid    |    hola.com    |    31/01/2024

¿Cómo aprende el cerebro? ¿Cómo optimizar el crecimiento mental desde la más tierna infancia? El prestigioso investigador nos da las pautas básicas.
 
Entender cómo funciona el cerebro de un niño es esencial para ayudarle a potenciar todas sus capacidades, así como para desarrollar más aquellas en las que la genética le ha proporcionado una base menos sólida. David Bueno i Torrens, doctor en Biología, fundador de la cátedra de Neuroeducación en la Universidad de Barcelona y referente en este área científica a nivel nacional e internacional, explica de manera sencilla en su último libro, Educa tu cerebro (Editorial Grijalbo), cómo hacerlo. Hemos charlado con él y nos ha detallado la premisa indispensable a seguir en casa con nuestros hijos para favorecer en ellos un mejor crecimiento mental desde que son bebés.
 
¿Cómo influye el ambiente emocional en el que se vive en la infancia en el cerebro?
 
El ambiente emocional que se vive en la infancia tiene un papel muy importante en cómo se construye el cerebro y en cómo esos niños y niñas después van a percibirse a sí mismos y se van a relacionar con el entorno. Se ha visto, por ejemplo, que los niños que los primeros años de vida viven en lo que se llama un ambiente de crianza negativo, con poco o nulo apoyo emocional e incluso, llevado al extremo, con rechazo y hostilidad, comparado con los que viven en un ambiente de crianza positiva, que implica apoyo emocional, no sobreprotector (y me gusta enfatizarlo, no sobreprotector) con coherencia entre recompensas y amonestaciones de tipo educativo, esto deja una huella en su cerebro que, después, se nota especialmente a partir de de la preadolescencia y la adolescencia.
 
Los que han vivido en un ambiente de crianza negativo son personas menos creativas, con menos capacidad de aprendizaje, más dificultades para buscar sus motivaciones, menos facilidad para gestionar la ansiedad y el estrés y más impulsivos. Y eso se empieza ya a gestar durante esta primera infancia. Por supuesto que después todo puede cambiar; puede cambiar porque el cerebro sigue siendo plástico e incorpora aprendizaje y experiencias nuevas, pero ya marca una tendencia posterior.
 
¿Por qué es importante para el cerebro que los niños jueguen?
 
El juego es la forma instintiva que tienen los niños y también los adultos de adquirir conocimientos nuevos, así que es importante que los niños jueguen porque es la forma que tienen de estar en un ambiente razonablemente seguro para explorar, para explorarse a sí mismos, a su entorno y las relaciones sociales, estableciendo los juegos de rol, el pilla pilla… es igual, cualquier juego de niños. En este sentido, es importante destacar también que se ha visto que el juego libre, es decir, no dirigido ni supervisado por un adulto, potencia, posteriormente, la capacidad de gestionar el estrés, de gestionar la ansiedad, de asumir nuevos retos, valorando de forma reflexiva las amenazas y los riesgos de estos nuevos retos. El juego libre es simplemente consiste en que, aunque puede haber adultos más o menos cerca para que no sufran daño, estos no intervienen directamente en su juego y les dejan jugar a lo que ellos quieran, incluso les dejan -dentro de unos márgenes de seguridad- encaramarse a una roca, encaramarse a un árbol… porque eso les enseña qué significa el riesgo, cómo pueden valorar sus posibilidades ante estas situaciones. Así que este juego libre es absolutamente crucial para un desarrollo ordenado del cerebro.
 
¿Qué deberíamos tener en cuenta para ofrecer el mejor ambiente emocional posible a los niños de cara a favorecer el desarrollo cerebral?
 
Lo que deberíamos tener más en cuenta para ofrecer este mejor ambiente emocional es hacerlo a través de una crianza positiva. Es eso que decía antes de un apoyo emocional no sobreprotector: no es hacer las cosas que ellos pueden hacer, es dejar que las hagan ellos, pero que sientan que estamos a su lado, apoyando sus decisiones; es buscar un equilibrio entre recompensas y amonestaciones de tipo educativo. Recompensas no es regalar un pececillo de colores cada vez que hacen algo bien; recompensa es esa mirada de apoyo, de satisfacción, de confort que les que les damos para que se sientan a gusto. Y amonestaciones que, cuando hay que hacerlas, pues hay que hacerlas como una forma de de reconducción de determinadas actitudes, pero deben ser reconducciones hechas de forma positiva y proactiva.
 
Quiero decir, una amonestación del tipo “¡qué desastre, no haces nada bien!”, eso es crianza negativa. Desastre es finalista; ¿quién se sobrepone de un desastre? La forma de reconducción en positivo sería algo así como “esto podemos hacerlo mejor”. Cuando te dicen que puedes hacerlo mejor, tú ya entiendes que no lo has hecho bien, pero “podemos” es primera persona del plural: tú tienes que hacerlo mejor, pero yo sigo estando a tu lado, apoyándote. Hacer es propositivo, nos lleva a la acción y, cuando nos dicen “mejor”, sentimos esa satisfacción y esa recompensa de ver que podemos seguir avanzando. Este sería el ambiente emocional más favorecedor para el desarrollo cerebral de los niños.
 
Señala en el libro que uno de los aspectos más relevantes para un aprendizaje eficiente es la motivación intrínseca: ¿cómo hacer que nazca o potenciarla en los niños desde que son pequeños?
 
La motivación intrínseca forma parte de nuestro bagaje biológico, desde nuestra primera infancia. Los niños juegan por sí mismos y exploran el entorno; en cuanto pueden empezar a gatear, empiezan a gatear por todas partes por simple motivación para descubrir qué hay más allá, para poner a prueba sus propias habilidades. Lo que es importante es no mutilar esta motivación intrínseca, es mantenerla viva, dejándoles que decidan algunas cosas. Por ejemplo, no es que tengan que decidirlo todo, no es que siempre tengamos que hacer lo que ellos quieran que se haga. No, no es eso, pero sí debemos dejarles espacios de decisión, espacios de exploración, para que mantengan esta motivación intrínseca que va asociada a la especie humana desde que somos niños y que, repito, muchas veces el problema es que la mutilamos. La mutilamos cuando no les dejamos hacer nada, cuando nosotros les dirigimos, cuando todo el juego es dirigido, cuando no tienen tiempo durante la semana para hacer nada que no sea ir al cole, estudiar y hacer cualquier actividad extraescolar, pero sin esta capacidad de buscar qué es lo que ellos realmente quieren hacer.
 
Dice también que la educación “debe implicar capacidad de gestión emocional”; ¿por qué?, ¿cómo influyen las emociones en la educación?
 
Las emociones permiten aprender con más eficiencia. Podemos aprender sin emociones, sí, pero es mucho menos eficiente. ¿Por qué es importante esta gestión emocional? Porque las emociones no son todas equivalentes: hay emociones que nos generan sensaciones de bienestar, como la curiosidad y la confianza, y emociones que nos generan sensaciones de incomodidad, como el miedo, la ira, el asco. Todas son importantes cuando hacen falta y todas facilitan los aprendizajes.
 
¿Qué sucede? Que aprender con miedo o con ira hace que el cerebro asocie esos aprendizajes a sensaciones incómodas y, después, puede disminuir el deseo que tenemos de continuar aprendiendo porque nos sentimos incómodos. Así que lo importante de la gestión emocional es darnos cuenta para que podamos sesgarnos a nosotros mismos hacia esta curiosidad, hacia esa confianza, que son los estados emocionales que permiten mejores aprendizajes a medio y a largo término, porque mantenemos esta motivación para continuar aprendiendo.
 

martes, 16 de abril de 2024

La ley del Espejo: una herramienta para ser más feliz y liberarte de tu enemigo interior "usando" a los demás

BEGOÑA BERNÁLDEZ          |       www.clara.es         |          09/04/2024

La Ley del Espejo es una técnica de autoconocimiento que refleja lo negativo y positivo que hay en tu interior. Pero, ¿cómo aplicarla para poder cambiar las cosas que te hacen daño?

¿Alguna vez te has preguntado por qué te molestan ciertas actitudes o comportamientos de los demás? ¿No te has parado a pensar que igual esas cosas habitan en ti, y no tanto en los demás? La Ley del Espejo es una herramienta de autoconocimiento propuesta por el psicólogo japonés Yoshinori Noguchi, que dice que todo lo que nos rodea es un reflejo de nuestro interior.

 

Es algo similar al eneagrama, una técnica que te ayuda a descubrir tu personalidad, pero que va mucho más allá, ya que te ayuda a ser más feliz, a ver todo de manera positiva y a cambiar todo lo que no te gusta de ti. ¿En qué consiste la ley del espejo y cómo puedes aplicarla para mejorar tus relaciones y tu bienestar?

 

¿QUÉ DICE LA LEY DEL ESPEJO?

La ley del espejo se basa en la idea de que los demás nos sirven como espejos, donde podemos ver reflejados nuestros aspectos positivos y negativos. Yoshinori Noguchi, autor del libro 'La ley del espejo: una regla mágica que resuelve cualquier problema en la vida', expone su teoría sobre cómo nuestras emociones y pensamientos influyen en nuestra percepción de la realidad.

Según Noguchi, todo lo que nos sucede en la vida es un resultado de lo que somos, sentimos y hacemos. Por lo tanto, si queremos cambiar nuestra situación, debemos empezar por cambiar nosotros mismos y dejar de autosabotearnos para ser más positivos y felices.

 

Por ejemplo, si te sientes molesto por alguien que te parece egoísta, puedes reflexionar sobre cómo es tu propio egoísmo, y cómo puedes ser más generoso y solidario. Si te sientes atraído por alguien que te parece creativo o artista, debes mirar hacia tu interior para reconocer tu propia creatividad, y buscar el modo de expresarla y desarrollarla más.

Consiste en poner en práctica la autoobservación y la autoindagación, para comenzar a cambiar tu realidad, conocerte mejor y terminar con las disputas internas que te destruyen. En otras palabras, aplicar la Ley del Espejo te invita a ser más consciente, más honesto y más humilde contigo mismo, y a aprovechar cada situación y cada persona como una oportunidad para aprender y mejorar. 

domingo, 14 de abril de 2024

El decálogo de ideas que recomiendan aplicar en clase dos expertas en altas capacidades


RUBÉN GARCÍA DIAZ      |      serpadres.es      |      23/01/2024

Para las familias con niños o niñas con altas capacidades es importante que en el colegio se apliquen una serie de medidas de atención a la diversidad en el aula que engloben las altas capacidades. Estas son las diez ideas que aportan al respecto dos especialistas.

 

La ley educativa vigente así lo recoge, pero no todos los centros escolares atienden con el mismo mimo y acierto al alumnado con altas capacidades .

 

Susana García-Moya y María Inés Cabezas son expertas universitarias en altas capacidades y desarrollo del talento. Ambas divulgan sobre estas cuestiones, enfocadas sobre todo en el aula, en altas-capacidades.es, otra interesante fuente de información especializada si te interesa este campo. 

 

Una de las publicaciones más interesantes firmadas por ambas expertas es un decálogo de ideas para aplicar en el aula y atender de forma efectiva y adecuada al alumnado con altas capacidades intelectuales. Son ideas que no solo interesan al personal, también a las familias, de ahí que nos hagamos eco de ellas.

 

Dos consideraciones previas importantes

Antes de detallar el decálogo de ideas de las dos especialistas en altas capacidades es conveniente exponer dos consideraciones previas en las que se detienen las dos autoras. Consideraciones que el personal docente debe tener en cuenta, y por extensión también las familias en casa si tienen hijos o hijas con altas capacidades.

 

“La primera premisa que tenemos que entender es que los docentes nos encontramos con este alumnado, identificado o no, en todas las aulas. Y, como docentes, debemos atender todas las necesidades de nuestro alumnado, tengan un diagnóstico o carezcan de él”, reflexionan en primer lugar.

 

Recuerdan también que las altas capacidades “no se ajustan a un perfil fijo”. Inciden en que suelen “niños con intereses, estilos de aprendizaje, carácter y personalidad diferentes”, y esto implica que no se deba aplican “una pauta única con ellos”.

 

El decálogo de ideas, resumido

En este link puedes consultar al detalle el decálogo de ideas para aplicar en el aula de las dos expertas en altas capacidades.

Son ideas, aclaran Susana García-Moya y María Inés Cabezas, “básicas y no excluyentes”, que pueden servir para alumnado sin altas capacidades y que son adecuadas añaden, “para que, independientemente de la metodología que uses, tengas claro cómo proceder con tu alumnado de Altas Capacidades”.

 

A continuación, resumimos las líneas maestras del decálogo.

·        Trabajar la educación emocional: las dos expertas recuerdan que “no son niños pequeños que no saben lo que quieren”, por lo que recomiendan tratarles como nos gustaría que nos tratasen a nosotros. Permitir su autonomía, confiar, y establecer una comunicación fluida con ellos y sus familias son consejos para aplicar esta primera idea.

 

·        Multinivelar: “una de las situaciones más repetidas con este alumnado es que sabe todo lo que preguntas y quieren contestar siempre”, señalan. Una solución es plantear diferentes niveles en clase y que la participación sea equilibrada, o por lo menos general.

 

·        Pauta normas de comportamiento y autocontrol: “Para que conozcas el nivel de madurez, autonomía y autocontrol de tu alumnado, además de observar en el aula y las situaciones concretas que se te darán, debes plantear unas normas de clase que permitan la autonomía y el movimiento en el aula”, aconsejan.

 

·        Actividades multiniveladas y abiertas: Susana García-Moya y María Inés Cabezas subrayan la importancia de multinivelar también las actividades y de que sean abiertas para permitir “la creatividad del alumnado y la respuesta múltiple”.

·        Eliminar copiados: de enunciados, de texto… “NO tienen evidencia de aprendizaje”, aseguran ambas especialistas. “Elimínalos de tu práctica docente y aprovecha ese tiempo para que aprendan de forma significativa”, aconsejan.

 

·        No centrarse en los errores: no se les puede pedir la excelencia a los menores con altas capacidades porque no todos tienen un alto rendimiento académico o se puede comparar a los niños de AACC con los de alto rendimiento académico, porque en la mayoría de los casos, no son los mismos. “Compacta, ajusta, profundiza y enriquece. El objetivo no es que saquen un 10 en todo, es que se ajuste a su nivel e intereses, independientemente de la nota que saquen”, apuntan.

 

·        Hacer de guía: los niños con altas capacidades también necesitan ser guiados, “no aprenden por ciencia infusa”, remarcan las dos expertas. “Pero, si le dejas autonomía, te darás cuenta de que su capacidad de desarrollo y profundización es muy grande”, matizan.

 

·        Deja que se expresen: Recomiendan no coartar ni poner en evidencia las explicaciones de los peques con altas capacidades que a veces se animan a compartir en el aula cuando les interesa un tema. “Aunque sean niños, pueden tener un conocimiento muy amplio sobre un tema que le interese. Si en el libro o la explicación sale una idea, si un maestro explica algo,… y el niño la contradice, déjale que se explique y usa el tema para abrir un debate en el que los demás puedan opinar e investigar”, aconsejan.

 

·        Eliminar las tareas repetitivas: a cambio, “desafía, reta”, aconsejan.

 

·        No creer que son perfectos: los niños y niñas con altas capacidades se consideran alumnado «con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo» (NEAE), y eso es una pista concluyente de que “pueden presentar dificultades asociadas a su diversidad cognitiva”, destacan Susana García-Moya y María Inés Cabezas.