sábado, 20 de julio de 2024

Los adolescentes reciben menos apoyo emocional del que sus padres consideran, según un estudio reciente

 MARICIELO GRADOS CÓRDOVA     |     EEUU   |     infobae.com    |    18/07/2024

Un análisis del Centro de Estadísticas Sanitarias de Estados Unidos revela una discrepancia significativa en cómo los jóvenes y sus padres perciben el apoyo emocional, destacando una posible desconexión que podría afectar la salud mental.

Solo una cuarta parte de los adolescentes afirma recibir siempre el apoyo emocional que necesita.

Un nuevo estudio del Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias de Estados Unidos reveló importantes discrepancias entre el apoyo emocional que los adolescentes sienten que reciben y el que sus padres creen que les brindan. Según el informe, publicado este martes, solo una cuarta parte de los adolescentes afirman recibir siempre el apoyo social y emocional que necesitan, mientras que los padres piensan que sus hijos reciben este apoyo casi tres veces más.

Los hallazgos del informe se basan en encuestas representativas a nivel nacional de aproximadamente 1.200 adolescentes de entre 12 y 17 años y sus padres. De acuerdo con el Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias, los padres respondieron a las preguntas de los encuestadores, mientras que los adolescentes completaron las encuestas en línea después de obtener el consentimiento de sus padres.

Jeffrey Arnett, psicólogo del desarrollo y principal investigador de la Universidad Clark, quien no participó en el estudio, explicó a CNN que los adolescentes a menudo reflexionan sobre sus sentimientos y su identidad, pero no siempre desean compartir estos pensamientos con sus padres. “A veces lo hablan con sus padres, pero en gran medida es un proyecto individual”, señaló Arnett. Los adolescentes están en un proceso de independencia y, por ello, compartir abiertamente sus sentimientos puede ser complicado. 

Una de las principales preocupaciones del informe es la alta incidencia de problemas de salud mental entre los adolescentes que no sienten recibir el apoyo emocional necesario. La depresión y la ansiedad son casi tres veces más comunes entre estos adolescentes, en comparación con aquellos que sí sienten apoyo. Además, casi dos tercios de los adolescentes que no se sienten apoyados reportan problemas de sueño, frente a un tercio de aquellos que sí se sienten apoyados. También, el 14% de los adolescentes sin apoyo emocional declara tener mala salud o baja satisfacción vital, en comparación con menos del 5% entre aquellos con apoyo, de acuerdo con la entidad.

El informe resalta que los adolescentes negros y LGBTQ+ son los grupos con menores probabilidades de sentir que tienen el apoyo emocional necesario. Menos de la mitad de los adolescentes negros (42%) y LGBTQ+ (44%) indican tener el apoyo social y emocional necesario, mientras que sus padres creen que lo reciben con más del doble de frecuencia. Asimismo, las adolescentes son menos propensas que los chicos a afirmar que tienen el apoyo necesario, y también existe una mayor discrepancia en la percepción entre ellas y sus padres, según el Centro Nacional.

De acuerdo con Jeffrey Arnett, es crucial que los padres mantengan abiertas las líneas de comunicación con sus hijos adolescentes, ya que, a pesar de su empuje hacia la independencia, aún dependen de sus padres en muchos aspectos. “La relación con sus padres es fundamental en la vida de casi todos los adolescentes. Aunque están creciendo, siguen siendo niños en muchos sentidos”, señaló Arnett a CNN.

Lisa Damour enfatiza la importancia de que los adultos dediquen tiempo a conectar con los adolescentes, especialmente en la era de la tecnología y las redes sociales. “A menudo, apoyar a los adolescentes es tan simple como mostrar curiosidad por lo que nos cuentan y ofrecer empatía”, sostiene Damour. Ella también destaca que la presencia física no siempre se traduce en una conexión emocional, una cuestión que resalta la urgencia de fomentar una comunicación empática entre padres e hijos.

El informe también arroja luz sobre cómo la ansiedad generalizada de los padres respecto a la crisis de salud mental juvenil en EE. UU. puede estar exacerbando la desconexión en la percepción del apoyo emocional. Damour menciona que los padres pueden estar apresurándose a ofrecer soluciones debido a su preocupación, lo que podría dificultar su capacidad para proporcionar una presencia firme y reconfortante para sus hijos, según el Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias.

Un total del 93% de los padres cree que sus hijos siempre o generalmente reciben el apoyo emocional que necesitan, en comparación con solo el 59% de los adolescentes que lo perciben así. Por el contrario, el 20% de los adolescentes indica que rara vez o nunca recibe el apoyo que necesita, frente a solo alrededor del 3% de los padres que piensan lo mismo, de acuerdo con el organismo.

jueves, 18 de julio de 2024

3 súper hábitos japoneses para dormir bien a diario (avalados por uno de los mejores neurocientíficos del mundo)

MARÍA FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA     |     Telva     |     15/01/2024

Te proponemos 3 hábitos milenarios japoneses que ayudan a dormir mejor. Los avala uno de los mejores expertos mundiales del sueño.

Los japoneses también atesoran hábitos eficaces para dormir mejor. Practicar estas rutinas antes de acostarte pueden marcar la diferencia si te cuesta coger el sueño o mantenerlo de manera habitual. Aprende a relajar cuerpo y mente es clave para recuperar la calma, antesala del sueño. La sabiduría milenaria japonesa es rica en técnicas de relajación a pesar de ser también hoy uno de los países que menos duerme del mundo. Recuperamos en este artículo 3 hábitos diarios japoneses para aprender a dormir mejor. Y los ilustramos con la ciencia de uno de los mayores expertos japoneses en sueñoSeiji Nishino, profesor de psiquiatría en la Universidad de Stanford - considerada mundialmente como una meca del sueño- , director del Laboratorio del Sueño y de Neurobiología del Sistema Circadiano de la Facultad de Medicina de Stanford, y autor del libro El arte del descanso: Descubre el método para dormir bien y descansar mejor.

Con el objetivo de mejorar la cantidad y la calidad del sueño de las personas, en su manual para dormir mejor, este experto mundial reúne más de 30 años de investigaciones. Apoyados en la evidencia científica de los estudios de Nishino, te recomendamos 3 hábitos para dormir mejor.

1. TOMA UN BAÑO JAPONÉS ANTES DE ACOSTARTE Y DORMIRÁS MEJOR.

Los japoneses toman un baño a diario antes de acostarse. El baño doméstico japonés se llama ofuro. La bañera japonesa es un lugar para relajarse y calmarse con el con el sonido del agua, los aromas a madera de cedro (sales y aceites), etc. En la bañera japonesa no te lavas porque ya llegas limpio: te has duchado antes. La temperatura del agua es clave. El agua suele estar a 40 grados aproximadamente. Más caliente que en los países occidentales. La duración del baño no debe superar los 10 y 20 minutos.

  • ¿Por qué el baño japonés ayuda a dormir? "La costumbre de bañarte 90 minutos antes de irte a dormir es un ejemplo de la relación que existe entre la temperatura corporal y el sueño", explica el profesor Nishino. La temperatura corporal profunda (dentro del cuerpo) y la temperatura de la piel (en la superficie o piel) suben y bajan de manera opuesta. "La temperatura corporal central es hasta 2 grados más alta que la temperatura de la piel, y se ha demostrado que es más fácil conciliar el sueño al reducir la diferencia". Eso es es lo que se consigue al tomar un baño.

2. PRACTICA EL INUMERI O SIESTA JAPONESA PARA PREPARAR TU SUEÑO NOCTURNO.

Una de las prácticas más habituales del Japón actual es el inumeri o siesta japonesa. Esta costumbre, bien vista socialmente, permite a los nipones quedarse traspuestos en cualquier momento y en cualquier lugar para reducir el cansancio, calmar la mente y recuperar energía. Puede durar de 5 minutos a 1 hora, todo depende de lo que uno quiera o, mejor dicho, pueda. El inumeri es, en realidad, un remedio de emergencia porque el Japón actual duerme mal y poco pero, no cabe duda de que mejora un estilo de vida que debe de ser revisado porque adolece de un problema grave: la falta de sueño.

  • ¿Por qué la siesta japonesa ayuda a dormir mejor? "El sueño tiene más que ver con la calidad que con el tiempo", explica el profesor Nishino la calidad de nuestro sueño está íntimamente ligada a la calidad de nuestro estilo de vida durante el día. "En lugar de centrarse únicamente en los hábitos nocturnos, considera el sueño como un ciclo completo de 24 horas", señala. Una mente estresada tendrá más problemas para conciliar el sueño por la noche que una mente relajada. Si a lo largo del día calmamos nuestro cuerpo y nuestra mente una breve siesta. Se trata de utilizarla como una técnica de relajación, no para dormir lo que no dormimos por la noche. Y un detalle: el profesor Nishino afirma que la luz azul de las pantallas no tiene tanta implicación en nuestro descanso como llegar a la cama con una estimulación cerebral elevada, algo que sí provoca lo que consumimos en dicha pantalla.

3. DORMIR SOBRE UN FUTÓN MEJORA EL DESCANSO NOCTURNO.

Los japoneses duermen sobre tatami y futón, una costumbre cada vez más utilizada en occidente por sus beneficios para la salud. Además de ser más ecológico, el uso de materiales naturales -algodón, lana, bambú, látex natural...- está directamente relacionado con el relax y la paz espiritual japonesa. El futón incluye: el shikibuton, que es un colchón de entre 5 y 15 cm de alto o de grosor, plegable, el kakebuton, que es una especie de edredón y la makura o almohada. Los tres elementos son fáciles de guardar y siempre la base es un tatami, que es como un tapiz acolchado, como el que se usa para practicar artes marciales o para Shiatsu.

 

·        ¿Por qué dormir sobre un futón japonés puede ayudarte a dormir mejor? Pero recuerda lo que dice el profesor. "Se dice que los humanos sudan de 1 a 1,5 vasos de sudor durante el sueño, por lo que la ropa hecha de material que no retiene el calor y que lo evapora es adecuada". Trata de dormir con ropa transpirable, te ayudará a la temperatura de tu cuerpo sea la adecuada. Y un truco: no duermas con calcetines ni con mantas demasiado gordas.


martes, 16 de julio de 2024

Suicidio en adolescentes, ¿cuáles son los factores de riesgo?

 LUCÍA CANCELA   | LA VOZ DE GALICIA- LA VOZ DE LA SALUD  |   19/09/2023

Uno de los mitos existentes sobre las personas que hablan de suicidarse, y aquellos que realmente lo intentan, es que se trata simplemente de una llamada de atención o un “grito de ayuda”. Los niños que hablan o escriben acerca de matarse no son tomados en serio y se les considera excesivamente melodramáticos (¡obviamente no lo dicen en serio!). Pero una amenaza de suicidio no debería nunca ser ignorada, incluso cuando provenga de un niño que ha amenazado con suicidarse ya tantas veces que estamos tentados a dejar de tomarlo en serio. Es importante responder seria y cuidadosamente a dichas amenazas y a otras señales de advertencia. Estas no significan necesariamente que un niño vaya a intentar suicidarse. Pero es una posibilidad que no se debe descartar.

Cuando se reflexiona sobre este tema, resulta útil conocer los factores que hacen que las personas más jóvenes sean más (o menos) propensas a considerar o intentar suicidarse. ¿Qué sabemos de los jóvenes que intentan quitarse la vida o de aquellos que finalmente mueren por suicidio? Analicemos los factores de riesgo (aquellos que aumentan las probabilidades de que un niño manifieste conductas suicidas), así como los factores protectores, es decir, aquellos que reducen el riesgo.

Si un niño tiene muchos factores de riesgo y prácticamente ningún factor protector, es razón suficiente para preocuparse por él. Por otro lado, si tiene una cantidad razonable de factores de riesgo pero tiene muchos factores protectores, usted puede preocuparse un poco menos, aunque aun así, por supuesto, debe mantener la preocupación.

Estos son algunos factores de riesgo de suicidio:

·        Una pérdida reciente o seria. Esto puede incluir la muerte de un miembro de la familia, un amigo o una mascota. Los niños pueden sentir que la separación o el divorcio de los padres, o una ruptura con el novio o la novia es como una profunda pérdida, además de la pérdida del empleo de uno de los padres, o que la familia pierda su casa.

·        Untrastorno psiquiátrico, particularmente un trastorno del estado de ánimo, como depresióntrauma o un trastorno relacionado con el estrés.

·        Intentos de suicidio anteriores aumentan el riesgo de otro intento de suicidio.

·        Trastorno por consumo de alcohol u otras sustancias, así como también meterse en muchos problemas, tener problemas disciplinarios e involucrarse en comportamientos de alto riesgo.

·        Tener dificultades relacionadas con su orientación sexual en un ambiente que no sea respetuoso o que no acepte dicha orientación. El problema no es si el niño es homosexual o la niña es lesbiana, sino si tiene dificultades en un entorno donde no los apoyan.

·        Un historial familiar de suicidio es algo que puede ser realmente significativo y preocupante, como lo es también un historial de violencia doméstica, abuso o negligencia infantil.

·        La falta de apoyo social. Un niño que no siente el apoyo de un adulto importante en su vida, así como tampoco de sus amistades, puede aislarse tanto que el suicidio le puede parecer la única salida a sus problemas.

·        Bullying. Sabemos que ser víctima de bullying es un factor de riesgo, pero también hay cierta evidencia de que los niños que son los bullies o acosadores pueden tener un riesgo de comportamiento suicida más alto.

·        Tener acceso a productos y/o artículos letales, como armas de fuego y medicamentos.

·        El estigma asociado a pedir ayuda. Una de las cosas que sabemos es que mientras más desesperadas y desamparadas se sienten las personas, tienen más probabilidad de elegir hacerse daño a sí mismas y terminar con su vida. Del mismo modo, si sienten mucha culpa o vergüenza, si sienten que no valen nada o tienen baja autoestima.

·        Barreras para acceder a servicios. Las dificultades para recibir los servicios necesarios incluyen la falta de proveedores de servicio bilingües, medios de transporte no confiables y el alto costo de los servicios.

·        Las creencias culturales y religiosas de que el suicidio es una manera noble de resolver un dilema personal.

                                                                 

¿Pero qué hay de los factores protectores? ¿Qué cosas pueden reducir el riesgo de involucrarse en un comportamiento suicida?

Estos son algunos factores protectores claves:

·        Buenas habilidades para resolver problemas. Los niños que pueden ver un problema y buscar maneras efectivas de manejarlo, así como resolver conflictos de manera no violenta, tienen un riesgo menor.

·        Vínculos fuertes. Mientras más fuertes son los vínculos que tienen los niños con sus familias, amigos y con las personas de la comunidad, tienen menor probabilidad de hacerse daño a sí mismos. En parte, eso es porque se sienten queridos y apoyados, y en parte porque tienen personas a quienes acudir cuando están teniendo dificultades y se sienten realmente atrapados.

·        Acceso restringido a productos y/o artículos letales, como armas de fuego y medicamentos.

·        Creencias culturales y religiosas que desalientan el suicidio y apoyan la autopreservación.

·        Acceso relativamente fácil a atención médica apropiada, ya sea a psicoterapia, terapia individual, grupal, familiar, o medicación cuando es indicada.

·        Atención efectiva para trastornos mentales, físicos, así como para el uso de sustancias. Una buena atención a la salud mental y la salud general tiene que ver con mantener relaciones continuas y con hacer que los niños se sientan vinculados a profesionales que los atienden y están disponibles para ellos.

Entonces, ¿qué debe hacer si su hijo encaja en el perfil de alguien que está en riesgo de suicidio? Las señales de alerta que se deben considerar incluyen cambios en la personalidad o del comportamiento que pueden no estar relacionados de manera evidente con el suicidio. Cuando un adolescente se siente triste, está más introvertido, irritable, ansioso, cansado o apático, y cuando las cosas que antes les parecían divertidas ya no lo son, entonces usted debe preocuparse. Cambios en los hábitos de sueño o hábitos alimentarios, también pueden ser indicios.

Actuar de manera errática o arriesgada también es una señal de alerta. Si un adolescente comienza a tomar malas decisiones, o si comienza a hacer cosas que son dañinas para sí mismo o para otras personas, como bullying o involucrarse en peleas, puede ser una señal de que está perdiendo el control.

Y, finalmente, si un niño está hablando sobre morirse, siempre se debe prestar atención. “Quisiera estar muerto”. “Solo quiero desaparecer”. “Quizás debo saltar de ese edificio”. “Tal vez debería darme un tiro”. “Todos estarían mejor si yo no estuviera aquí”. Cuando escuche este tipo de comentarios, es importante que los tome en serio, incluso cuando sienta que su hijo no puede estar diciéndolo en serio.

¿Qué hacer? La primera cosa que debe hacer es hablar.

Para más información y recursos sobre el suicidio, consulte la página de ayuda contra el suicidio de la American Psychological Association (en inglés).

sábado, 13 de julio de 2024

"Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino" Carl Jung

MARIANA ALVEZ GUERRA     |     Uruguay   |   Psicología Positiva    |   11/07/2024 

Carl Jung fue uno de los fieles discípulos de Freud, pero sus discrepancias en cuanto a ciertas miradas los alejaron y fue la inspiración para que Jung desarrollara su propia corriente psicológica conocida como Psicología Analítica. 

Desde esta perspectiva, se habla de la existencia de un inconsciente colectivo donde habitarían varios arquetipos (patrones de comportamiento, imágenes universales, conocimiento humano heredado de nuestros ancestros), así como un inconciente personal donde viven los conflictos de cada persona. Esto con el tiempo irá evolucionando en cada uno hasta construir su identidad. 

De acuerdo a la Psicología Analítica, el arquetipo de la sombra representa el lado más oscuro de nuestra personalidad, rasgos como celos, agresividad, culpa, avaricia, soberbia, lo que no nos agrada reconocer como propio y los escondemos de nosotros mismos.

La sombra es más destructiva y peligrosa cuando más la reprimimos y la negamos. Y ella siempre busca la forma de expresarse. Es entonces cuando “se proyecta”, depositamos esa oscuridad en los demás y ellos nos sirven como espejos. Sino la trabajamos a través del autoconocimiento, solo podemos verla a través de las acciones y rasgos de los demás, fuera de nosotros mismos. 

Lo que criticamos o juzgamos exageradamente de otros puede llegar a pertenecernos. Nuestras emociones reprimidas tienen fuerza y siempre encuentran alguna forma de manifestarse, ya sea a través de patologías psicológicas o somáticas.

Haciendo conciente lo inconsciente, poniendo sobre la mesa quiénes somos en toda nuestra complejidad, nos ayuda a integrar esa parte que aunque no nos guste, también es nuestra y parte de nuestra historia. 

Conocernos permitirá poder expresar esa oscuridad de una manera más saludable, lo que llamamos sublimar. Si una persona posee mucho odio por situaciones injustas que ha recibido en su vida, puede transformar toda esa potente energía psíquica en construir posibilidades para salir del lugar de donde está de una forma material o simbólica, podría usar ese enojo para defender causas sociales o defender a quienes viven situaciones de vulnerabilidad. 

En la consulta psicológica, debemos ayudar a las personas a reconocer y mencionar aquellas cosas que no le agradan de sí mismo, ponerlas sobre la mesa y pensar estrategias que posibiliten maneras saludables de expresar esa oscuridad propia. La palabra conciencia es clave, ¿cómo podemos cambiar aquello que ni siquiera reconocemos en nosotros?

Como decía Jung, uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad, es decir, confrontando la sombra. Una aceptación radical comienza también integrando “nuestra sombra” en la personalidad y trabajar con ella, descuidarla nos puede desequilibrar. 

Esto nos beneficia ya que favorece nuestra individuación, nos ayuda a alcanzar el bienestar porque entramos en paz con nosotros mismos, ayuda a la libertad personal. 

Así que no temas mirar el abismo, ve a lo profundo de tu ser y en esa oscuridad podrás traer la luz y transmutar aquello que te hace humano y acercarte un poco más a lo divino.


viernes, 12 de julio de 2024

7 rasgos de las personas emocionalmente fuertes

Gema Sánchez Cuevas      |     La Mente es Maravillosa     |     04/02/2023

Escrito por Edith Sánchez

 

Los rasgos de las personas emocionalmente fuertes no tienen nada que ver con la dureza del carácter, la inflexibilidad o la tendencia a imponerse a los demás. Todo lo contrario. La fortaleza emocional no se expresa a través de gestos de fuerza, sino, principalmente, de resistencia y autocontrol.

Por eso, todos los rasgos de las personas emocionalmente fuertes están relacionados con el concepto de moderación y equilibrio. Venimos al mundo sin lo uno y sin lo otro, aunque con la potencialidad para desarrollar ambos. De cada quien depende lograrlo.

 

La fortaleza crece en proporción a la carga”.- Thomas Wentworth Higgison -

Ahora bien, el autocontrol es la palabra clave. Este no tiene nada que ver con la represión, sino con la habilidad para tramitar lo que sentimos, de modo que no se desborde y nos lleve a actuar de manera que nos hagamos daño a nosotros mismos o a los demás. Los rasgos de las personas emocionalmente fuertes nos hablan de autocontrol. Estos son siete de ellos.

 

1.      No buscan llamar la atención

 

Uno de los rasgos de las personas emocionalmente fuertes es que se validan a sí mismas. Esto quiere decir que no dependen de la opinión de los demás para pensar o sentir que lo suyo es válido o adecuado. Se guían por su propio criterio.

 

Por el contrario, una de las características de fragilidad emocional es esa excesiva dependencia de lo que piensen los demás. Esto significa que no se le otorga valor a lo propio, por sí mismo, y que son los demás quienes tienen el control sobre la vida de uno.

 

2.     La reafirmación, uno de los rasgos de las personas emocionalmente fuertes

 

Este rasgo se encuentra estrechamente relacionado con el anterior. Uno de los rasgos de la fortaleza emocional es la capacidad para afrontar el rechazo y tramitarlo sin que haga daño, deje huellas o condicione las actuaciones.

 

Por supuesto, a todo el mundo le duele el rechazo de otros. Sin embargo, cuando esto origina un miedo excesivo, terminamos diciendo “sí” cuando queríamos decir “no”, por temor a que nos excluyan o nos cuestionen. Hay fortaleza emocional cuando enfrentamos ese miedo y lo gestionamos adecuadamente.

 

3.     Hacen lo que desean

 

Hacer lo que uno desea no significa actuar arbitraria y caprichosamente, como un niño. El querer infantil es diferente al deseo adulto. En el primer caso es el resultado de un impulso, en el segundo, un fruto del autoconocimiento y el autocontrol.

 

Una persona emocionalmente fuerte es capaz de decidir qué desea, después de un proceso de reflexión. También tiene la voluntad suficiente como para ir tras ello y no cejar en su empeño por lograrlo.

 

4.     No buscan perjudicar a los demás

 

El deseo de dañar a otros solo nace cuando dentro de nosotros hay algo que está desestructurado o mal resuelto. Los seres humanos, en todas las circunstancias, necesitamos de los demás. Somos seres interdependientes.

 

Una persona saludable emocionalmente sabe esto y por eso ve a los otros como iguales. Los respeta y los valora, tanto como desea ser valorado y respetado. Sabe que la cooperación y la comprensión son vías para llegar a una vida más plena.

 

5.     Eligen a sus amistades

 

Uno de los rasgos de las personas emocionalmente fuertes es que son selectivas con las personas que dejan entrar a sus vidas. Saben que no se le pueden abrir las puertas del corazón, de par en par, a todo el mundo.

 

También comprenden que una parte del bienestar depende de la calidad de relaciones que establezcan con los demás. Por eso rechazan  los vínculos abusivos, conflictivos o desgastantes. Buscan, básicamente, relaciones humanas sanas.

 

6.     No temen al cambio

 

No tenerle miedo al cambio es una señal inequívoca de fortaleza emocional. Si somos, o nos sentimos, frágiles, lo normal es que busquemos rutinas rígidas como una manera de protegernos. Sentimos que esto nos da seguridad, aunque nos prive de una vida más plena.

 

Cuando nos percibimos como personas emocionalmente fuertes, se aviva el deseo de explorar, de cambiar. Por eso buscamos nuevas experiencias. Lo nuevo siempre genera algo de temor, pero también es la única forma de avanzar en muchos momentos de la vida.

 

7.     No son influenciables

 

Alguien que es fuerte emocionalmente cuestiona la información que recibe. Antes de aceptarla, la digiere y la evalúa. Le tiene sin cuidado seguir tendencias o aferrarse a las modas, físicas o mentales, del momento.

 

Esto, por supuesto, exige suficiente confianza en uno mismo. Pero, sobre todo, exige comprender que cada uno de nosotros, y solo cada uno de nosotros, sabe lo que es bueno para sí mismo. Por eso lo masivo o mayoritario es tema de examen.

 

Estos son solo algunos rasgos de las personas emocionalmente fuertes. Una manera didáctica de ilustrar una realidad que es mucho más compleja. Lo importante no es si cumples o no con estas características, sino que tomes esta información como punto de referencia para cuestionarte positivamente.