miércoles, 18 de diciembre de 2024

Las 5 frases que delatan una baja autoestima según un experto en comportamiento

 Thomas Handley     |   es.gizmodo.com    |     03/12/2024

Las palabras que usamos tienen el poder de revelar cómo nos sentimos y cómo nos vemos a nosotros mismos. Según el Dr. Walter Mischel, experto en comportamiento humano, las personas con baja autoestima suelen expresar pensamientos que refuerzan su inseguridad. Estas frases, aunque puedan parecer inofensivas, son un reflejo de creencias limitantes que impactan profundamente en su bienestar emocional.


La baja autoestima afecta tanto la percepción que tenemos de nosotros mismos como nuestra relación con el mundo. Identificar las frases que suelen repetirse en el diálogo interno puede ser un primer paso para abordar estas inseguridades y fomentar una mentalidad más positiva. Aquí exploramos las cinco expresiones más comunes que delatan una autoestima debilitada, según expertos.


“No soy lo suficientemente bueno/a”
 
Esta frase denota una profunda inseguridad y una constante autocrítica. Las personas con baja autoestima sienten que nunca alcanzan las expectativas, tanto propias como ajenas, lo que las lleva a evitar riesgos y desafíos. Según el Dr. Mischel, esta percepción de insuficiencia es una barrera para el crecimiento personal y profesional, ya que limita la capacidad de reconocer el propio potencial.


“Siempre hago todo mal”


El perfeccionismo y la autoexigencia excesiva son características comunes en personas con baja autoestima. Al centrarse en los errores como si fueran fallos irreparables, estas personas refuerzan su creencia de que no son capaces de mejorar. Los expertos señalan que cambiar esta perspectiva hacia un enfoque de aprendizaje puede ayudar a transformar los errores en oportunidades.

“No me lo merezco”

Sentirse indigno de amor, éxito o felicidad es una manifestación clara de una autoestima debilitada. Este tipo de pensamiento lleva a rechazar cumplidos, minimizar logros y evitar oportunidades que podrían ser enriquecedoras. La falta de autocompasión perpetúa esta creencia, dificultando el reconocimiento del propio valor.

“Es mi culpa”

Asumir la responsabilidad de situaciones que están fuera de su control es una actitud común entre quienes tienen baja autoestima. Este hábito autocrítico no solo incrementa la sensación de insuficiencia, sino que también perpetúa un ciclo de autodesprecio. Los psicólogos recomiendan aprender a distinguir entre lo que está bajo nuestro control y lo que no, para reducir este peso innecesario.

“No puedo hacer nada bien”

Esta afirmación refuerza una narrativa de incapacidad que bloquea cualquier posibilidad de intentar cosas nuevas o de perseguir metas. Las personas que la repiten se convencen de que no tienen las habilidades necesarias para tener éxito, lo que afecta su confianza y limita su crecimiento. Trabajar en pequeños logros puede ser un buen inicio para desafiar esta creencia.

Cómo romper el ciclo de autocrítica

El diálogo interno negativo perpetúa la inseguridad y refuerza las creencias limitantes. Reconocer estas frases es el primer paso para cambiar el enfoque hacia uno más positivo. Prácticas como la autoafirmación, la gratitud y el aprendizaje de habilidades emocionales pueden ser herramientas efectivas para construir una autoestima más saludable.

Las frases que repetimos tienen un impacto directo en nuestra autoestima. Transformar este diálogo interno no es fácil, pero es un esfuerzo necesario para mejorar la percepción que tenemos de nosotros mismos. Al reconocer las señales de una baja autoestima y trabajar en cambiarlas, es posible construir una relación más positiva y fortalecida con uno mismo.

 

 

lunes, 16 de diciembre de 2024

Francisco Villar, psicólogo infantojuvenil: "Un niño en un carrito con un móvil es una verdadera barbaridad"

UXÍA RODRÍGUEZ DIEZ   |    La Voz de la Salud     |     05/12/2024

El especialista analiza la iniciativa del Gobierno para recomendar pantallas cero en niños menores de seis años.

Proteger a los menores del entorno digital que los rodea, ese es el principal objetivo del paquete de medidas del Gobierno. Francisco Villar, psicólogo infantojuvenil, lleva años estudiando el efecto de las pantallas en los menores y tratando a familias con hijos que deciden o intentan acabar con su vida. Aplaude todas las iniciativas que se están poniendo en marcha para, por fin, gritar que las pantallas, la digitalización extrema a la que estamos expuestos, no solo no es algo bueno para los menores, sinó que se ha demostrado con toda seguridad que es malo.

—Pantallas cero en los menores de 6 años, un mantra que ya hemos escuchado de su boca y de la de otros muchos especialistas, desde hace tiempo.

—Hace 20 años que sabemos que deberíamos conducir con cero alcohol y la tasa ha ido bajando. Así que por fin está bien que se hable de pantallas cero de forma oficial. Esto es un recurso súper potente para todos los padres y educadores. Después de todos estos años contaminados por la buena publicidad de las pantallas, ya no hay la excusa de «si se permite, tan malo no puede ser». Esto es un mensaje psicoeducativo increíble. Porqué al fin y al cabo, es ponerle límites a esto, ponerle límites a lo que se come el tiempo, lo que se come su atención y lo que se come, por lo tanto, sus oportunidades de desarrollo.

—Puede que haya gente todavía que no entienda por qué se deben prohibir las pantallas en niños pequeños, ¿qué contestaría?

—Es muy sencillo. Un niño nace sin recursos. Están diseñados para ir adquiriendo recursos propios conforme se desarrollan. Aprenden a andar, a hablar... Van haciendo la integración de las diferentes fuentes de estímulos y en todo ese proceso el niño necesita relacionarse con el mundo. Cada minuto que tienen para desarrollarse son oportunidades. Defender esas oportunidades es nuestra misión como padres. Y aquí está la neurociencia que habla de «use it or lose it» (úsalo o piérdelo). Es decir, o uso cada oportunidad para desarrollar la relación con el mundo o pierdo la oportunidad y no adquiero la habilidad.

A todo ésto tenemos que sumar un órgano que es especialmente sensible, que es el órgano de la visión, el ojo. El desarrollo de la visión es fundamental que esté protegido y defendido. Y eso se defiende con tres horas en el parque. Entonces, que un niño esté fijando la mirada en un punto concreto durante demasiado tiempo es un atentado contra su capacidad visual.

—Y todavía falta la parte emocional.

—Que nuestros niños hagan pataletas, que empiecen con el no, eso es sano. Si tú le impides el desarrollo emocional, poniéndole la pantalla, porque sabemos que se desconecta, estás incapacitando a tu hijo para la gestión emocional, en ese momento y en el futuro. Y eso es fundamental, porque estamos hablando de tolerancia al malestar, tolerancia a la espera... Elementos fundamentales a desarrollar en la primera infancia, que luego te permiten transitar la dureza de la adolescencia con muchos más recursos, incluso disfrutar de la edad adulta con más satisfacción.

—«Papá, déjame media hora el móvil», ¿qué responder?

—Con avances como este, los padres tienen una herramienta más para justificarlo. Lo que respondería un padre a esa pregunta es, ¿por qué? Y su hijo probablemente le diría que es divertido. Porque la pregunta es otra: ¿o qué?. ¿Qué estaría haciendo ese niño esa media hora en lugar de estar con el móvil? Son muy capaces de divertirse con otras cosas, especialmente si no han estado muy expuestos a esas fuentes de placer pasivas e inmediatas. Cualquier alternativa es mejor que eso. Hasta pelearse entre hermanos un rato es mucho más nutritivo para ellos que el móvil. Por supuesto, es mucho mejor que se aburran un rato. No somos multitasking, somos monotasking, y la multitasking deteriora nuestro rendimiento y nos impide disfrutar de las cosas en la profundidad que se debiera.

—Además, entre los 12 y los 16 años se aconseja el uso de teléfonos analógicos.

—Lo que mejor protege en una escala de prevención de riesgos es la eliminación. Si no se puede eliminar, sustituir. Creo que hay alternativas de sobra. Además, tenemos que recuperar aquella confianza. Si no te llama, es que ha llegado. Si no ha llegado, te llamará. Los padres antes no queríamos que nos llamaran. Ahora queremos que nos llamen para todo. Recuperar los teléfonos fijos en casa también sería una buena idea.

—Se hace referencia a los padres y se sugiere no utilizar estos dispositivos en presencia de sus hijos pequeños.

—Esto tiene un respaldo científico en muchos estudios que se están llevando a cabo últimamente. Se coge a 1.000 familias y a la mitad se le retira toda la digitalización que interfiera en sus relaciones, ¿qué se acaba encontrando? Juegan más y hablan más entre ellos, se incrementan las conductas prosociales y mejora la sintomatología internalizante, que es sintomatología depresiva y de ansiedad. Hay otros estudios muy interesantes que hablan de la tecnoferencia, es decir, cómo interfiere en la relación con tu hijo el hecho de que estés atendiendo a tu pantalla. El tiempo es una medida de valorar la vida. Por lo tanto, si la tecnología come tiempo, come vida.

—Ver a niños pequeños en el carrito viendo dibujos con el móvil de sus padres, en los restaurantes con una tablet, en el coche… Se ha convertido en algo completamente normal, ¿Será difícil, teniendo en cuenta lo asentado que ya está, cumplir las nuevas recomendaciones?

—En primer lugar, un niño en un carrito con un móvil es una verdadera barbaridad. Es atroz para el desarrollo neuronal y la capacidad visual. Y ahora mismo creo que no se considera normal. Estuve estos días con unos policías que dan charlas en los colegios a niños de quinto y sexto de primaria. Me contaban que el año pasado, al preguntar a los padres quiénes habían comprado un móvil a sus hijos, levantaban un montón la mano con orgullo. Este año ha bajado muchísimo, primero en número, pero también en sensaciones, los que levantaban la mano lo hacen con un poco de vergüenza.

—Mucho se ha hablado estos días también de la pionera iniciativa de Australia para prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años.

—En Australia se hablaba al anunciarlo de corregir errores del pasado, pero no son errores del pasado, son éxitos de la industria. El mensaje es inequívoco. Con esta ley tan clara, los padres saben que son malas las redes sociales, se les había hecho dudar. Y pueden decirles a sus hijos, está prohibido porque es perjudicial, no hay absolutamente ninguna ventaja ni beneficio.

sábado, 14 de diciembre de 2024

Marian Rojas: "La batería mental afecta a nuestras decisiones al final del día"

SARA DUQUE       |     theobjective.com      |      19/09/2024 

El ritmo de vida acelerado que llevamos hoy en día hace que el estrés aparezca en cualquier momento

Marian Rojas, reconocida psiquiatra española, aborda la importancia de nuestra batería mental y cómo su nivel de energía puede influir en las decisiones que tomamos a lo largo del día. Y es que la experta destaca la necesidad de ser conscientes de este desgaste para mantener el bienestar y evitar el agotamiento emocional, especialmente cuando enfrentamos los retos del día a día.

¿Qué es el desgaste mental?

El agotamiento mental es la sensación de cansancio que experimenta nuestro cerebro cuando lo sobrecargamos con una acumulación de tareas, obligaciones y preocupaciones.

Tratar de equilibrar el estrés del trabajo con los problemas personales y las responsabilidades diarias puede hacer que nuestra mente colapse.

El estrés es el compañero constante del agotamiento mental. Y es que el ritmo de vida acelerado que llevamos hoy en día hace que el estrés aparezca en cualquier momento, no solo en el ámbito laboral. Cuando este estrés se prolonga demasiado tiempo, puede causar varios problemas como:

  • Falta de energía
  • Apatía
  • Irritabilidad
  • Menor productividad y peores resultados
  • Dolores de cabeza
  • Insomnio
  • Falta de descanso nocturno
  • Cansancio físico

¿Qué recomienda Rojas?

La conocida psiquiatra española resalta la importancia de cuidar nuestra energía mental a lo largo del día, usando una comparación sencilla, pero poderosa: la mente es como una batería.

Según explica Rojas en un video en su perfil de TikTok, esta batería no se mantiene cargada al mismo nivel todo el día, por lo que es esencial aprender a gestionar su desgaste para tomar decisiones más acertadas y mantener nuestro bienestar.

Tras un buen descanso, comenzamos el día con la batería casi al 100%, listos para enfrentar las tareas y desafíos. Sin embargo, las tensiones, imprevistos y obligaciones diarias van agotando nuestra energía, y esto afecta nuestra capacidad de concentración, paciencia y control de impulsos.

El error más común

La experta advierte sobre el error de exigirnos estar siempre al 100% y sentirnos culpables cuando no lo logramos. «No podemos estar siempre en un estado de máxima atención y energía», afirma.

Por ello, es importante entender que es normal tener altibajos durante el día. «Habrá momentos en los que te sentirás más enérgico y otros en los que todo parecerá más difícil», comenta la psiquiatra, animando a aceptar estas fluctuaciones y evitar la culpa que lleva al desgaste mental innecesario.

Por esta razón, invita a sus seguidores a conocerse mejor y a incorporar hábitos saludables que ayuden a recargar la energía mental, como descansar adecuadamente y tomarse pequeños momentos de desconexión y autocuidado.

Actividades como meditar, hacer ejercicio, escuchar música o leer pueden ayudar a recargar esa energía durante el día. Este enfoque nos permitirá manejar mejor nuestras emociones, tomar mejores decisiones y vivir con mayor calma.

Otras maneras de evitar el agotamiento mental

Lo primero que debemos hacer es evitar llegar a este punto: a menudo, debido al ritmo de vida, intentamos asumir demasiadas tareas y responsabilidades.

  • Aprender a decir no: a menudo, por miedo a decepcionar o por evitar pedir ayuda, aceptamos más de lo que podemos manejar, lo que genera mucho estrés. Saber decir no, no es fácil, pero nos traerá grandes beneficios tanto físicos como mentales.
  • Aprender a relativizar, establecer prioridades y gestionar el tiempo: aunque es más fácil decirlo que hacerlo, es fundamental tener una lista de prioridades para evitar preocuparse por todo. Además de aprender a relativizar, es clave no agobiarnos por cosas que aún no han ocurrido o que están fuera de nuestro control.
  • Dedicar tiempo a actividades que permitan desconectar: ya sean físicas o no, es importante reservar un momento cada día para alejarnos de las preocupaciones. El ejercicio físico ayuda a muchas personas, al igual que actividades como bailar, cocinar o simplemente ver una película. Meditar también es una excelente forma de desconectar y conocerse mejor. Encuentra lo que te ayuda a relajarte e incluye un espacio para ello en tu rutina diaria.

 

jueves, 12 de diciembre de 2024

Qué significa que una persona se moleste por todo y se enfade rápidamente según la psicología

CELIA PÉREZ LEÓN      |      cuerpomente.com      |      06/12/2024   

La ira, si no se gestiona, puede ser devastadora tanto a quien la siente como para su entorno. Si eres una de esas personas que se enfada a la mínima o conoces a alguien a quien le sucede, esto te interesa.

Thich Nhat Hanh, monje budista nominado al Nobel de la Paz por su oposición a la guerra de Vietnam, explora en su libro La ira: el dominio del fuego interior cómo esta emoción puede consumirnos si no la controlamos. “La ira es como el fuego. Si no la controlamos, nos quemará a nosotros mismos y a todo lo que nos rodea”, afirma. Aunque el enfado en dosis moderadas es natural y útil para establecer límites y protegernos, su presencia constante puede tener efectos devastadores. 

Este enfado constante tiene un impacto negativo tanto en nuestra salud física como en la mental. A nivel del cuerpo, se ha demostrado que el enfado está relacionado con los problemas cardiovasculares, puede debilitar el sistema inmunológico y, como efecto inmediato, puede generar dolores musculares y tensiones. En cuanto a la salud mental, como bien dice Nhat Hanh, es un fuego abrasador: estrés, ansiedad, depresión, baja autoestima, aislamiento social, conflictos, incapacidad de disfrutar la vida, falta de resiliencia… Y la lista sigue. Pero ¿qué significa, desde el punto de vista psicológico, este enfado persistente?

La primera capa del enfado: falta de límites

Cuando algo persiste más allá de toda lógica, es que sus causas no son externas, sino internas. Es decir, si eres de esas personas que se enfadan “por todo”, no es culpa de tus vecinos, de tus compañeros de trabajo o de toda la gente que te rodea. Hay algo dentro de ti que está fallando, ahí reside tu enfado real.

Para Harriet Lerner, psicóloga estadounidense y autora de The Dance of Anger, la causa principal de este enfado subyacente y constante (especialmente en mujeres) es la defensa emocional. Las personas que se enfadan constantemente, explica la experta en su obra, suelen tener dificultades para expresar sus emociones de forma saludable, por lo que el enfado acaba por convertirse en una herramienta para protegerse de sus sentimientos más vulnerables.

Es decir, en lugar de lidiar con emociones tan incómodas como la tristeza, el miedo o la frustración, estas personas se enfadan. Es la única forma que conocen de comunicar sus necesidades o poner límites, por lo que la ira se convierte en una respuesta automática a situaciones que perciben como amenazante so injustas.

Esta ira crónica, además, puede estar relacionada con la falta de control sobre la vida propia. Esta situación genera impotencia, y hace que el enfado sea la única vía para recuperar cierta sensación de poder o control. El problema es que este patrón, lejos de arreglar las cosas, acaba dañando las relaciones interpersonales y perpetua el ciclo de la insatisfacción emocional.

La segunda capa del enfado: baja inteligencia emocional

La falta de control y la incapacidad de poner límites de forma saludable y asertiva son la causa más directa de este enfado constante. Sientes que debes dedicar todo tu tiempo a los demás, y acabas enfadándote por cada pequeña cosa. O quizá no eres capaz de expresar que estás triste, así que acabas sintiéndote aislada y, en consecuencia, enfadada.

Pero, ¿por qué sucede esto? Daniel Goleman, psicólogo que popularizó el término “inteligencia emocional” gracias a su libro Emotional Intelligence, asocia a un bajo desarrollo de esta inteligencia la ira constante.

La inteligencia emocional no solo nos ayuda a comprender a los demás, sino que nos ayuda a regular nuestras propias emociones. Si careces de herramientas para identificar lo que realmente te molesta, es habitual que este enfado persista más allá de lo razonable, haciéndote parecer naturalmente irascible.

Además, el enfado constante puede estar relacionado con un bajo nivel de empatía, que impide comprender las reacciones de los demás, generando una frustración constante.

La falta de control emocional también juega un papel en la ira crónica. Es esencial trabajar la autoconciencia, el autocontrol, la empatía y las habilidades sociales para manejar las emociones de forma eficaz. Además de aprender a identificar y entender lo que produce nuestros sentimientos, debemos desarrollar estrategias eficaces para lidiar con ellas.

La tercera capa del enfado: una mente poco entrenada

Ahora que comprendemos mejor lo que causa este enfado constante, es hora de ponerle solución. Y según el ya citado Thich Nhat Hanh, la mejor forma de hacerlo es por medio del entrenamiento de la mente. Una mente poco entrenada permite que acabemos atrapados en pensamientos y emociones, sin espacio para la reflexión o la conciencia plena.

Para el monje budista, que lidió con el enorme peso de haber visto a su país arrasado por una guerra, la ira no es una emoción productiva. Y cuando alguien se enfada constantemente, en realidad lo que está experimentando es un conflicto interno no resuelto, o un estrés continuo.

Para lidiar con ello, recomienda la práctica del mindfulness y la compasión. Si transformas la ira que sientes en compasión hacia ti misma y hacia los demás, ésta comenzará a remitir. De alguna forma, hay algo en ti que no dejes de criticar y que proyectas sobre los demás. Aprende a sentir compasión por ti misma, y la ira acabará marchándose. O, al menos, mitigándose.

martes, 10 de diciembre de 2024

Un psicólogo pide a los abuelos y abuelas dejar de decir de inmediato estas frases muy comunes a sus nietos.


 Redacción HuffPost

 
No existe un vínculo igual y, dada su relevancia, el experto ha advertido de algunas afirmaciones que se suelen decir
dejar
No hay amor que iguale el de un abuelo o una abuela por su nieto o nieta. Los lazos que se forjan entre los más pequeños y los mayores de la casa suelen dejar huella en ambos y ser de lo más especiales. De los segundos los primeros obtienen esos pequeños caprichos que, en el día a día, papás y mamás no pueden darles a sus hijos. 

Pero va mucho más allá. En muchas ocasiones, para que la conciliación sea posible, las familias precisan en más de una ocasión de la ayuda de abuelos y abuelas en períodos como el verano o en algunas de las vacaciones o puentes que los escolares tienen pero sus padres, no.  

Por lo tanto, dada su relación y el tiempo que pasan con ellos, los abuelos terminan siendo una parte esencial de la vida de muchos niños. En este sentido, expertos en psicología han advertido que hay unas cuantas frases que los abuelos o abuelas, a veces, dicen a los más pequeños y que deberían evitar 

Así lo ha afirmado el portal dedicado a paternidad y maternidad Good to Know. Este ha recogido las declaraciones del psicólogo clínico Daniel Glazer, que ha apuntado que los abuelos son "a quienes recurrimos en busca de sabiduría, amor incondicional y, tal vez, unos pocos de mismos". 

"Pero incluso sus palabras bien intencionadas pueden causar inadvertidamente ondas debajo de esos exteriores cálidos y cariñosos", afirmaba el experto en declaraciones que ha difundido el ya mencionado portal.  

"Es posible que comentarios aparentemente inofensivos no llamen la atención de otro adulto", puntualiza el mismo psicólogo. Pero, si se atiende "al frágil concepto que tienen de sí mismos los nietos pequeños", esas afirmaciones pueden llegar a tener "un poder inesperado para socavar la confianza familiar y erosionar los cimientos emocionales".  

Algunas de esas frases tienen que ver con los progenitores de los pequeños. "No se lo digas a tus padres" o "Tu padre y tu madre están equivocados sobre..." algo son algunas de ellas. Siguiendo con el entorno familiar, el experto tampoco recomienda decirle a los niños cosas como "eres mi nieto favorito" u "ojalá tu hermano se pareciera más como tú". 

Ha advertido también de los comentarios acerca del aspecto físico de los niños. "Mi conejito gordito" o "¡estás muy grande! ¿Has engordado?", tampoco recomienda decírselo. Y lo mismo pasa con frases como "Sólo los bebés todavía juegan con eso", "¿no es ese un juego tonto? o "¡será mejor que le des un abrazo y un beso a la abuela! 

domingo, 8 de diciembre de 2024

Los cinco consejos para criar a tus hijos y que crezcan con inteligencia emocional

 ÁLVARO GARCÍA       |      larazon.es      |      26/11/2024

En un mundo donde las habilidades emocionales son tan importantes como las cognitivas, ayudar a tus hijos a desarrollar inteligencia emocional es un regalo que durará toda la vida. Esta capacidad les permitirá comprender y gestionar sus emociones, establecer relaciones saludables y afrontar los desafíos con resiliencia.

1. Enséñales a identificar sus emociones

Es crucial que los niños aprendan a reconocer lo que sienten. Utiliza un lenguaje sencillo para describir emociones como alegría, tristeza, enojo o miedo. Puedes hacerlo a través de juegos, libros o conversaciones diarias. Por ejemplo, decir: ''Parece que estás triste porque no pudiste jugar hoy'', les ayuda a poner nombre a sus emociones.

2. Sé un modelo de gestión emocional

Los niños aprenden observando. Si tú manejas tus emociones de manera saludable, ellos imitarán ese comportamiento. Ante situaciones de estrés, muestra calma y utiliza frases como: ''Voy a respirar profundamente para calmarme''. Esto les enseña que está bien sentirse abrumado, pero que hay formas de manejarlo.

3. Promueve la empatía desde temprana edad

Fomentar la empatía les ayuda a comprender y respetar los sentimientos de los demás. Anima a tus hijos a ponerse en el lugar del otro, diciendo cosas como: ''¿Cómo crees que se siente tu amigo ahora?''. Este ejercicio refuerza su capacidad para conectarse con los demás.

4. Refuerza positivamente sus logros emocionales

Cuando los niños gestionan bien una situación emocional o muestran empatía, elógialos. Comentarios como: ''Hiciste muy bien al compartir tus juguetes aunque querías seguir jugando'' refuerzan comportamientos positivos y los motivan a seguir practicándolos.

5. Ayúdales a resolver conflictos de manera pacífica

Los conflictos son inevitables, pero también son oportunidades de aprendizaje. Guía a tus hijos para que expresen sus sentimientos y busquen soluciones sin recurrir a gritos o agresiones. Puedes decir: ''En lugar de gritarle a tu hermano, ¿cómo podrías decirle que no te gustó lo que hizo?''.

Criar hijos con inteligencia emocional requiere paciencia y consistencia, pero los beneficios son invaluables. No solo estarán mejor preparados para enfrentar los desafíos de la vida, sino que también serán más capaces de construir relaciones sólidas y significativas.

sábado, 7 de diciembre de 2024

"Soy experto en fortaleza mental y utilizo estas 2 palabras para no sobrepensar"

SOL LUJÁN      |      el tiempo.com       |      14/11/2024

El experto aconsejó reemplazar esta pregunta usual para combatir el pensamiento excesivo.
 
Algunas personas tienden a sobrepensar demasiado en posibles escenarios en lugar de actuar. La mayoría de las veces, ese estado mental puede inhibir al individuo y dejar pasar oportunidades únicas. Para tratarlo, un experto en fortaleza mental reveló la frase de dos palabras que se dice a sí mismo cuando esto sucede.
 
En un artículo para CNBC Make It, el instructor, orador y formador, Scott Mautz, recomendó reemplazar la pregunta "Qué pasaría si?” por la conjugación “Ya veremos”. De esta manera, el experto afirmó que se realiza un cambio de estado mental, donde se canaliza la fuerza de la mente para pasar de la parálisis a un análisis a la aceptación.  
Otros consejos para dejar de sobreanalizar las situaciones

"Digamos que tienes que hacer una presentación importante en el trabajo, pero te das cuenta de que estás pensando en todo lo que podría salir mal. Decir 'ya veremos' te ayuda a acallar el parloteo interno. Tiene un tono de finalidad, a diferencia del '¿Qué pasaría si…?'", ejemplificó el autor del libro El líder mentalmente fuerte.

En su lugar, esta oración significa que la persona trabajó, pensó, analizó y se preparó para lo que quiere conseguir. "Ahora es el momento de ver a dónde te lleva todo eso y la situación", concluyó Mautz.  

De acuerdo con Terapify, un sitio web de psicólogos en línea, existen otras estrategias que se recomiendan para tratar el pensamiento excesivo. Si bien se suele tomar como un hábito inofensiva, con el tiempo puede tener repercusiones severas en la salud mental, física y emocional

·        Mindfulness o atención plena: es una técnica de meditación que ayuda a las personas a anclarse en el presente, reduciendo de esa manera la preocupación por el futuro. Además, reduce el estrés y mejora la concentración.

 

·        Ejercicio físico: cuando uno hace ejercicio, el cuerpo libera endorfinas, que son sustancias que produce el cerebro para promover el efecto de bienestar y placer.

 

·        Terapia cognitivo-conductual (TCC): este tipo de terapia psicológica ofrece herramientas para que el paciente reestructure sus pensamientos negativos y patrones de comportamiento.