domingo, 16 de febrero de 2025

Qué es el "oubaitori": el método japonés para mejorar tu salud mental en cinco pasos

 TANIA CARBALLO      |      elespanol.com     |     19/01/2025

El concepto reivindica que cada individuo posee su propio valor y sigue su propio camino, igual que cada flor alberga su belleza.

El estrés, la depresión y la ansiedad forma parte del estilo de vida de la sociedad de la mayoría de países desarrollados. En España, los datos indican que el 37 % de la población padece algún problema de salud mental, pero a partir de los 75 años, el porcentaje se eleva al 50 %, siendo la ansiedad el más frecuente, que ataca el doble a las mujeres que a los hombres y cuya prevalencia ha aumentado un 34 % en dos años.

Si nos desplazamos a otros países como Japón, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), informa que en el 2020 la depresión se duplicó al 17,3 %, además de ser uno de los países con niveles más altos de estrés. Aunque las cifras en comparación parezcan ser mejores, los japoneses se enfrentan cada día a su salud mental.

Existen muchas fórmulas adoptadas para ello; sin embargo, el oubaitori es una de las más populares. Este concepto, sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad altamente competitiva, les ayuda a quitarse la mala manía de compararse con otros y, por ende, mejorar su autoestima.

 

En qué consiste el 'oubaitori'

En un mundo adicto a las redes sociales —de media, pasamos unos 145 minutos al día en ellas—, muchas veces la vida perfecta que muestran las imágenes nos puede deprimir. Observar cómo todos nuestros seguidores viajan, disfrutan y comparten sus momentos perfectos, solo nos hace pensar lo triste que estamos nosotros, y lo diferente que es nuestra vida.

 Dejar de compararnos, por tanto, es una medida que podemos tomar para mejorar nuestra salud mental, ya que hacerlo puede traernos infelicidad y, además, podemos llegar hasta el punto de infravalorar los logros que hemos podido llegar a tener en nuestras vidas. 

 En Japón, el oubaitori les ayuda a olvidarse de las comparaciones y a vivir una vida más feliz, alejada del estrés y ansiedad que puede suponer este hábito. El concepto se escribe con el nombre de cuatro flores: la del cerezo, la del albaricoque, la del melocotón y la de la ciruela. Cuatro árboles que coexisten, pero que tienen su propia forma, orden y momentos específicos floreciendo.

 Para los japoneses, cada florecimiento tiene su propia belleza y no son comparables entre sí. En este contexto, el oubaitori reivindica que cada individuo posee su propio valor y sigue su propio camino, igual que cada flor alberga su belleza, proporciona sus frutos y sus aromas y adorna el paisaje a su manera.

 Así como cada flor vive, es y adorna individualmente, el oubaitori busca que cada japonés siga el mismo camino. Resulta más provechoso enfocarse en impulsar el crecimiento personal y conocerse a uno mismo, que mirar a los demás y tratar de entender por qué no podemos ser como ellos.

 Si nos centramos en nuestra singularidad, vamos a poder ser siempre la mejor versión de nosotros mismos, y vamos a poder mirar la vida con otros ojos. Querernos, escucharnos y aprender que cada persona tiene su encanto, es uno de los pilares del oubaitori.

 Así puedes aplicar el 'oubaitori'

El concepto de oubaitori significa un cambio en tu vida, tratando de vivir plenamente y aprender a capitalizar las fortalezas de uno mismo. Y, aunque parezca fácil, aplicar esta idea en nuestro día a día significa tomar decisiones en muchos aspectos. Estos son cinco pasos para lograrlo, según el traductor de japonés Jake Hallows, que vivió durante muchos años en Hokkaido: 

 

1.      Sé amable contigo mismo. La parte quizás más importante del concepto de Oubaitori es apreciarse a uno mismo. Esto, explica Hallows, significa que en vez de torturarnos con los errores, debemos mirar cómo mejorar y crecer en el futuro. También significa celebrar nuestros logros y éxitos, ya que eso nos permite tener más confianza en nosotros mismos. 

 

2.     Sé agradecido con lo que tienes. Hacer un esfuerzo en estar agradecidos por lo que tenemos en nuestra vida es un gran hábito, según Hallows. No solo nos ayuda a darnos cuenta de lo bueno que tenemos, sino que también nos ayuda a dejar de compararnos con los demás. Una de las formas para llevar a cabo este paso es anotando esas cosas en un diario.

 

3.     Cambia la forma en la que usas las redes sociales. Si consideras que las redes sociales te pueden estar haciendo daño, puedes tratar de dejar de seguir ciertas cuentas y reducir tu círculo a los amigos y a la familia. “Puede ser una buena manera de crear un entorno en línea positivo para que lo disfrutes”, señala Hallows. Si estás tratando de reducir el tiempo de uso de las redes sociales, una posible solución que plantea el experto es directamente borrar las aplicaciones del móvil. 

 

4.     Comprende que cada uno tiene sus propias circunstancias. Las personas suelen compartir sus éxitos, pero pocas veces muestran el arduo trabajo que han necesitado hacer para llegar hasta allí. Por eso, explica Hallows, debemos tener en cuenta que el viaje de cada uno es diferente. Esto es, cada persona se desarrolla a su propio ritmo. “Lo que podría ser natural para ti no lo será para otra persona, así que no te decepciones cuando suceda lo contrario”, indica.

 

5.     Inspírate en el éxito de otros. En vez de lamentarte por los logros de los demás, puedes usarlo para inspirarte y desarrollarte. “En lugar de dejar que las comparaciones negativas tomen el control, ser capaces de decir '¡si lograron eso, yo también puedo!' es una gran habilidad”, explica. Con ello, no solo lograrás una mentalidad más positiva, sino que también te permitirá tener un mayor desarrollo personal.

sábado, 15 de febrero de 2025

Las personas que son muy agradables pero tienen pocos amigos cercanos suelen mostrar estos 7 rasgos

 MARA FERNÁNDEZ            |        larazon.es        |        06/12/2024

Descubre las características de estas personas que valoran más la autenticidad a la cantidad

En el contexto de las relaciones humanas, cada individuo tiende a ocupar un lugar único. Algunas personas tienen amplios círculos sociales y están rodeadas de conocidos, mientras que otras prefieren la intimidad de unos pocos amigos cercanos. Sin embargo, existe un grupo particular que llama la atención: aquellos que son ampliamente agradables, socialmente carismáticos, pero que mantienen su círculo íntimo reducido.

La psicología de las relaciones nos enseña que no se trata solo de cuántos amigos tenemos, sino de la calidad de esos vínculos. Estas personas, que destacan por su simpatía y habilidades sociales, suelen priorizar la profundidad y autenticidad en sus relaciones.¿Qué rasgos específicos definen a estas personas?

¿Qué rasgos específicos definen a estas personas?

1.Disfrutan de su propia compañía.

Aunque son sociables y disfrutan del contacto con los demás, estas personas son completamente autosuficientes. No dependen de la validación externa para sentirse bien consigo mismas y encuentran satisfacción en sus propios intereses y logros. Este equilibrio interno se refleja en su capacidad de disfrutar tanto de la interacción social como de la soledad.

2. Proyectan un aire de misterio

Sin proponérselo, estas personas suelen guardar ciertos aspectos de su vida para sí mismas, lo que genera intriga en quienes las rodean. Este "aire de misterio" no es calculado, sino una expresión de su naturaleza reservada. Curiosamente, esta cualidad aumenta su atractivo social, ya que las hace parecer más interesantes y únicas.

3. Son grandes oyentes

La habilidad de escuchar es una de sus mayores fortalezas. En lugar de monopolizar las conversaciones, estas personas se enfocan en entender a los demás. Su atención genuina hace que quienes interactúan con ellas se sientan valorados, lo que refuerza la conexión emocional en sus relaciones.

4. Establecen límites claros

A pesar de ser agradables, no se esfuerzan por complacer a todo el mundo. Saben decir "no" cuando es necesario y respetan su tiempo y energía. Esta actitud les permite construir relaciones más auténticas y evitar compromisos vacíos que puedan desgastarlas emocionalmente.

5. Irradian positividad

Su optimismo y enfoque en lo positivo los convierte en un imán social. Aunque no buscan estar rodeados de personas constantemente, su energía inspira y reconforta a quienes tienen la suerte de compartir su círculo. Esta positividad no es superficial; proviene de un manejo consciente de sus emociones y de priorizar conexiones significativas.

6. Están cómodas con el silencio

Para estas personas, el silencio no es incómodo, sino una oportunidad para reflexionar y profundizar en una conexión. Son capaces de compartir momentos de quietud con los demás sin sentir la necesidad de llenarlos con palabras vacías. Este rasgo refleja confianza en sí mismas y una forma auténtica de relacionarse.

7. No temen a la vulnerabilidad.

Aunque seleccionan cuidadosamente a sus amigos cercanos, cuando establecen un vínculo, no tienen miedo de mostrarse tal y como son. Entienden que la verdadera conexión surge de la autenticidad y están dispuestas a compartir su lado más humano, incluido sus defectos y emociones.

viernes, 14 de febrero de 2025

Mario Alonso Puig sobre la importancia de la pasión para ser feliz: "No hay que pensar en grande, hay que sentir en grande y lo demás llegará solo"

CELIA PÉREZ LEÓN         |   cuerpomente.com       |     03/12/2024

Seguro que hay algo que, en secreto o a viva voz, te apasiona en la vida. El experto en felicidad Mario Alonso Puig nos recomienda abrazar esa pasión para ser felices. Vivir apasionadamente es la mejor forma de impulsar el funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestra mente. Te contamos por qué.

Vivimos en la era de la ambición. No son pocas las veces que escuchamos en los medios o las redes sociales frases como “hay que pensar a lo grande” si uno quiere alcanzar el éxito. Este mantra, que seguro que has escuchado en más de una ocasión, hace parecer que todo depende de elaborar un plan monumental, o de visualizar metas imposibles. Pero ¿y si todo fuera en realidad mucho más sencillo, mucho más natural? ¿Y si no se tratara de pensar, sino de sentir?

El experto en felicidad, Mario Alonso Puig, conferenciante y autor de El camino del despertar, afirma que la clave no están en los grandes planes, sino en algo mucho más profundo: la pasión. No se trata de soñar a lo grande, sino de conectar con aquello que te hace vibrar. Porque, como él mismo afirma, “no hay que pensar en grande, hay que sentir en grande, y lo demás llega solo. ¿Por qué? La respuesta está en nuestra propia biología.

 La pasión como motor biológico

Cuando hablamos de pasión, imaginamos parejas embarcadas en un torrente de emociones. Y se nos olvida esa chispa, esa pequeña mecha que prende cuando perseguimos lo que amamos. Mario Alonso Puig va, incluso, un paso más allá. Nos explica que la pasión tiene un impacto profundo, tanto para el cerebro como para el pueblo. No emocional, sino biológico.

Desde un punto de vista biológico, afirma el experto, sabemos “que la pasión es capaz de generar nuevas conexiones nerviosas, favorecer la formación de nuevas neuronas a partir de células madre.” Esto, explica Puig, permite abrir la creatividad, expandir la inteligencia y mejorar la capacidad de observación.

Este último punto es especialmente importante, dado que la paciencia, y así lo prueba la ciencia, “activa una parte del encéfalo que se llama SARS, sistema reticular activado ascendente”. Esta parte del cerebro, como bien explica el conferenciante, hace que “te vayas fijando en las oportunidades. Es decir, la pasión, biológicamente, tiene un correlato inmediato con el funcionamiento del cerebro”.

Aunque eso no es todo, Puig nos explica que “la pasión favorece el funcionamiento del cuerpo.” De hecho, el experto afirma que “las personas que tienen una pasión, en general, vivan más y viven mejor que las que no tienen pasión”. Entonces, ¿qué nos frena a vivir siguiendo una gran pasión, si es algo natural en el ser humano?

El miedo a apasionarse

Pese a ser algo esencial y natural en el ser humano, la pasión tiene algo que nos asusta. Con la evolución, nuestra especie adquirió el don (o el castigo) de comprender el tiempo como una línea continua. Pensamos en el pasado, y tememos repetir sus errores. Pensamos en el futuro, y tememos ser incapaces de materializar nuestras aspiraciones. Quizá, por eso, nos dé tanto miedo soñar. Por eso huimos de la pasión.

Mario Alonso Puig así lo cree. Nos da miedo tener pasión, “porque luego la caída puede ser terrible”. El miedo a que no nos salga bien, a que no se cumpla lo que esperamos, hace que muchos renunciemos a lo que nos apasiona, antes incluso de intentar vivir motivados por esa pasión.

Pero ¿qué podemos hacer ante este miedo? Es imposible dejar de temer, es imposible apagar la incertidumbre. Sin embargo, podemos aprender a vivir con ella. Podemos aceptar el miedo como parte del proceso. Porque, sentir en grande, no garantiza que todo salga perfecto. Y aun así, merece la pena vivir con intensidad, profundidad y propósito. Como dice Puig, “si tú te apasionas, tu cerebro irá a otro nivel”, un nivel en el que las dudas y temores pierden peso frente a la claridad y la energía que otorga perseguir lo que realmente importa.

Pasión frente a ambición

Una de las principales ventajas de asumir este miedo a la pasión y superarlo (por medio de la aceptación) es que nos permitirá vivir con auténtica ambición. Y es que vivimos en una sociedad obsesionada con alcanzar metas grandiosas. Una sociedad en la que la ambición ocupa el centro del discurso del éxito, a expensas, en muchos casos, de la pasión. Sin embargo, Mario Alonso Puig nos invita a replantearnos esta jerarquía y a mirar más allá. Según él, la pasión es el verdadero motor que impulsa a la ambición, y no al revés. “Si tienes pasión, tendrás ambición”, afirma con contundencia.

La diferencia es sutil, pero crucial: la ambición se enfoca en el resultado, mientras que la pasión se centra en el proceso. Si basamos nuestras acciones únicamente en la ambición, corremos el riesgo de perseguir objetivos vacíos que no nos llenan realmente. Por el contrario, cuando vivimos desde la pasión, las metas se convierten en una consecuencia natural de nuestro entusiasmo y dedicación.

Este cambio de perspectiva puede cambiar para siempre tu vida. Abraza tu pasión, porque esta te invita a mirar hacia adentro, a preguntarte qué te mueve realmente. Y desde ahí, cualquier ambición que surja será auténtica y estará alineada con tu propósito. Vivir apasionadamente, nos dice Puig, no solo da sentido a nuestra vida, sino que también nos permite disfrutarla plenamente, sin importar los resultados externos. 

miércoles, 12 de febrero de 2025

Qué son los padres "globo": el nuevo método de enseñanza para los hijos que se ha puesto de moda en España

TANIA CARBALLO        |     elespanol.com      |       27/12/2024

 

La crianza —ya sea asumida por la madre, padre, abuelos, hermanos, otros parientes o adultos— consiste en la tarea de proporcionar los cuidados necesarios a lo largo de la infancia para que los niños aprendan a vivir en sociedad: cuáles son las formas de comportamiento y las reacciones adecuadas. Visto desde fuera parece algo sencillo; sin embargo, cada año que pasa parece que la dificultad aumenta.

 

Prueba de ello es la posición de España en cuanto a la natalidad. En los últimos años, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha ofrecido datos que, décima arriba, décima abajo, señalan siempre lo mismo: cada vez nacen menos niños y las españolas cada vez los tienen más tarde. Además de los altos precios, los bajos sueldos o la falta de conciliación, esta dificultad de crianza también influye en la decisión de ser o no padres.

 

Los padres juegan un papel crucial en el desarrollo emocional y social de los hijos. De sus comportamientos depende, en gran medida, la personalidad y carácter de sus descendientes. Esta presión en ocasiones nos juega malas pasadas, y nos hace desarrollar comportamientos sobreprotectores y desarrollar crianzas como la 'globo'.

 

En qué consiste la crianza 'globo'

Los padres globo es un término que se utiliza para describir un estilo de crianza caracterizado por la sobreprotección y la intervención constante en la vida de los hijos. Este concepto, aunque no es un término académico formal, se deriva de la imagen de un globo que rodea y contiene algo frágil en su interior, en este caso, al niño.

 

La metáfora refleja cómo algunos padres intentan crear un ambiente extremadamente seguro y controlado, evitando que sus hijos enfrenten cualquier tipo de riesgo, incomodidad o desafío que pueda surgir en su desarrollo. Estos padres suelen intervenir para prevenir cualquier posible dificultad, lo que genera un entorno en el que el niño puede sentirse constantemente protegido, pero también limitado.

En este estilo de crianza, los padres suelen tener buenas intenciones. Por lo general, buscan garantizar el bienestar y la felicidad de sus hijos; sin embargo, tienden a sobreestimar los peligros o a subestimar la capacidad de los niños para enfrentarse a la adversidad.

 

Temen que sus hijos sufran algún daño, ya sea físico, emocional o social, y por eso actúan como una especie de amortiguador que intenta prevenir cualquier experiencia negativa. Esto puede incluir desde supervisar y controlar excesivamente las actividades escolares o sociales, hasta intervenir en conflictos con otros niños o tomar decisiones por ellos, incluso en asuntos donde los niños podrían ejercer autonomía.

 

Si bien la protección es crucial, especialmente en entornos de alto riesgo, la protección excesiva en entornos comunes puede obstaculizar el desarrollo del niño y generar problemas como ansiedad, falta de habilidades de afrontamiento, fobia social, miedo al fracaso, depresión, baja autoestima e incluso delincuencia.

 

Las causas de la sobreprotección pueden ser muchas; sin embargo, las más frecuentes son la ansiedad de los padres, el sensacionalismo en los medios de comunicación, la percepción de vulnerabilidad infantil y el trastorno de estrés postraumático de los padres a causa de los desastres.

 

Entre las señales que indican que estás teniendo una crianza globo se encuentra la intervención para 'salvar el día', bien un fracaso escolar o incluso el orden de la habitación, la supervisión y control de todo tipo de actividades e interacciones o la hipersensibilidad.

 

Las desventajas de la crianza 'globo'

Este enfoque puede tener consecuencias negativas a largo plazo. Si bien a corto plazo los niños pueden sentirse seguros y protegidos, a medida que crecen pueden enfrentar dificultades para desarrollar habilidades esenciales como la resiliencia, la resolución de problemas o la independencia emocional.

La ausencia de experiencias en las que se enfrenten a pequeños riesgos o frustraciones puede dificultar que aprendan a gestionar las dificultades que pueden enfrentar a medida que crezcan, en el colegio o simplemente con amigos.

Los niños criados bajo este modelo pueden experimentar falta de confianza en sí mismos, ya que no han tenido muchas oportunidades para aprender de sus propios errores. La sobreprotección puede enviar el mensaje implícito de que el mundo es un lugar peligroso o que ellos no son lo suficientemente capaces para enfrentarlo solos.

 

A medida que crezcan, esta sobreprotección puede tornarse en una mala relación con los hijos, puesto que no se ven con libertad de hacer determinadas cosas. En ocasiones, esto ocasiona rebeldía e, incluso, la ocultación de información.

 

Pero además, estos sentimientos no solo pueden afectar a los niños, sino que los propios padres suelen experimentar altos niveles de estrés y agotamiento, puesto que intentan controlar todos los aspectos de la vida de sus hijos y cuando no es así, pueden entrar en un estado de nerviosismo.

 

Este esfuerzo constante por garantizar una perfección inalcanzable puede generar frustración y, en algunos casos, un sentimiento de fracaso si sus hijos no cumplen con las expectativas que ellos han establecido. La relación entre padres e hijos puede tensarse, puesto que los niños, especialmente en la adolescencia, pueden sentir que esta vigilancia constante invade su privacidad o limita su libertad. 

lunes, 10 de febrero de 2025

Las técnicas que debes usar con las personas que agotan nuestra energía, según la psicología

SANDRA GONZÁLVEZ      |     Vanitatis el Confidencial     |    20/01/2025

Los consejos a seguir para poner freno a este tipo de personas, y a sus conductas, para que dejen de afectarnos a nivel emocional

 Se conoce como ‘vampiros energéticos’ a las personas capaces de agotar la energía y la vitalidad de quienes le rodean, además, su naturaleza egocéntrica hace que compartir un rato con ellos se convierta en un ejercicio agotador que merma nuestra salud mental. Y es que, ya sea de manera consciente o inconsciente, estas personas absorben la energía de quienes les rodean.

La manera de relacionarse de estas personas suele estar marcada por la dependencia emocional y la necesidad de atención constante. Algunos signos comunes de estos comportamientos incluyen la típica manipulación emocional en la que ellos son la víctima para lograr conseguir así lo que desean.

Estas personas también se caracterizan por poseer una negatividad constante y percibir el mundo siempre de forma negativa. Suelen ser egoístas, ya que no consideran las emociones de los demás y restan importancia a lo que sucede a su alrededor, necesitando siempre ser el centro de atención. 

Estas personas suelen producirnos fatiga mental, aumentar nuestros niveles de ansiedad y de estrés e, incluso, mermar nuestra autoestima debido a los sentimientos de insuficiencia que pueden causar en los demás.

Los psicólogos aconsejan adoptar una serie de medidas para minimizar el impacto que estas personas tienen en nuestra vida y poder mantener así nuestro equilbrio emocional a salvo, ya que las personas que tienen una autoestima baja son las primeras en caer bajo las garras de este tipo de personas.

Para ello, es fundamental establecer límites y comunicar de manera firme nuestras necesidades. Priorizar nuestro autocuidado, actuar con empatía cuando estemos con ellos, comunicarles lo que hacen de manera asertiva y reducir el tiempo que pasamos a su lado, son las claves que citan los expertos para poder salvaguardar nuestro bienestar emocional y nuestra salud mental.

La importancia de priorizar nuestras necesidades y aprender a rechazar propuestas que no se ajusten a nuestros valores, pueden ayudarnos a preservar nuestra salud mental y a mantenernos alejados de este tipo de personas que absorben toda nuestra energía.

sábado, 8 de febrero de 2025

Javier Urra: "Hay que educar a los hijos para que no piensen tanto en sí mismos, sino en dar a los demás"

TERRY GRAGERA         |      hola.com       |       09/01/2025

En los últimos años, la educación de los hijos parece haberse convertido en una tarea de una gran complejidad. Pero ¿es así realmente? En su último libro, Javier Urra aborda cómo prevenir riesgos y acompañar a niños y adolescentes en su desarrollo.

Comienza su libro hablando de adicciones, una de las mayores preocupaciones de los padres. ¿Cuáles son más peligrosas: las adicciones sin sustancias o las adicciones a sustancias? 
Actualmente, niños y adolescentes viven una época convulsa en relación a la salud mental. En el libro habla incluso de la 'ecoansiedad'. ¿Están más expuestos a estos problemas o somos más conscientes de ellos?
En el libro aborda esa desilusión juvenil y lo que implica...
En esa prevención de riesgos de la que habla en el libro, la familia surge como un factor protector fundamental. ¿Qué bases deberían asegurarse para que los hijos asuman los menores riesgos importantes posibles?

Javier Urra, primer Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid, es una de las personalidades más destacadas en el mundo de los derechos de la infancia. Director clínico de Recurra-GINSO, psicólogo forense y autor de libros de éxito, acaba de publicar Hijos: prevención de riesgos (Ed. Declée De Brouwer). Se trata de un libro donde, alejándose de los tópicos, va tejiendo una guía esencial para los progenitores y educadores que se enfrentan a los desafíos actuales, centrándose en la prevención y el acompañamiento. Hemos charlado con él.

El ser humano tiende a ser adicto. O bien al trabajo, al deporte, al sexo, al juego, a la droga, a los psicofármacos, a las pantallas...  ¿Son más peligrosas hoy las adicciones no químicas? La respuesta es no. La adicción química conlleva algunas modificaciones cerebrales y la conducta de la persona queda muy esclavizada por esa adicción. Por eso a la sociedad le es difícil entender por qué hay gente que es capaz de robar, de matar, de hacer las cosas más inverosímiles con tal de conseguir su droga. Porque esa dependencia es física también, no solo es emocional. 

Dicho eso, la adicción ordenadores, pantallas, etc., ¿es un problema? Claro, puede ser un problema. El peligro está en la herramienta, en la capacidad de la adicción que genera. Por eso los padres de niños de Silicon Valley no permiten que antes de los 14 años tengan un smartphone. Ahora bien, ¿todos los niños van a quedarse enganchados o a hacerse adictos? No, en absoluto. ¿Quiénes pueden ser adictos? Los que no tienen amigos, los que cuando hay un cumpleaños no van a ser invitados...

Si no tienes amigos, te creas un personaje para ser aceptado, que muchas veces no coincide con la realidad, y con el que quieren buscar reconocimiento y aplauso. Y si no tienes amigos o si no te sientes bien, pues te puedes meter en páginas de violencia, en páginas de sectas, en páginas de trastornos alimentarios. Y hay posibilidad de engancharse porque realmente no tienes el contrapeso de la vida cotidiana, del juego, del diálogo, del debate...

 Ahora, ¿un chico se hace violento por ver algunas cuestiones? Yo diría que no. ¿Un chico que es violento se va a meter en páginas que son violentas? Sí. ¿Va a confirmar esa violencia? Sí. 

Los países que son la cuna de la cultura del mundo son Grecia y Roma. En ellos, los niños no tenían derechos ni la condición de ciudadano. Si tú lees a Galdós, te das cuenta que en España con 12 años ya se podía trabajar y se legisló para que los niños no trabajaran más de 12 horas. En otras épocas, en lo que ahora llamamos adolescencia los menores estaban en otras etapas. Ahora ha aumentado también la esperanza de vida, se ha acortado la infancia y se ha alargado la adolescencia, y eso es un error. Hablamos de preadolescencia cuando los niños tienen 10 años, y no es así. Son niños. Al igual que no podemos hablar de adolescentes cuando nos referimos a un chico de 27 años.

La adolescencia siempre ha supuesto para la sociedad un quebradero de cabeza. Yo creo que esto responde a lo que los psicólogos llamamos 'profecía autocumplida'. Pero el grupo que mejor me cae, con el que mejor me llevo, al que yo mejor caigo, son los adolescentes. En mis centros hablo con ellos, les escucho, les trato con respeto y si dicen una tontería les digo: "Eso es una tontería". Y ya est 

Pero ¿qué ocurre? La gente dice, ojo, es que tengo un adolescente en casa. Es como si tuvieras ya un problema. Usted tiene un adolescente. ¿Que cambia? Claro que es un cambio. ¿Qué deja de ser niño? Claro, quiere ser adulto.

Pero a los adolescentes hay que educarles para que sean respetuosos con la norma, para que tengan conciencia de lo que está bien y lo que está mal, para que sepan que alguien les puede ofrecer droga... Y eso se hace de niños. Los adolescentes necesitan que sus padres hagan de frontón, un frontón donde la hiedra sube y se apoya, pero también donde choca. No se puede ser amigo de los hijos. Los padres debemos transmitirles que cuando les falle todo, ahí estaremos.

 ¿Por qué los jóvenes muestran ahora tanta desesperanza?

Hay muchos jóvenes que no tienen muy claro cuál va a ser su futuro. Sus abuelos ahorraban, se compraban un coche, se hipotecaban para un piso. Tenían una razón de vida, como decía Viktor Frankl. Ahora no tienen muy claro por qué se tienen que levantar mañana por la mañana, y entonces se desesperanzan. La desesperanza es muy problemática porque suele dar la mano a la depresión. Y de la mano de la depresión y la desesperanza, el riesgo de una idea autolítica o de una conducta suicida aumenta.

Vivimos en una sociedad ansiosa. Una sociedad en la que escuchan constantemente de los adultos "no me da la vida". Y los niños viven en esa ansiedad. 

En el aspecto físico hemos avanzado mucho a lo largo de los años, pero en lo emocional, en lo psíquico, tenemos conflictos: separaciones muy mal llevadas por los padres, gente que consume mucha droga... Además, hoy hay una gran angustia por parte de los padres; tienen la percepción de que no lo van a hacer bien. Por eso surge este libro, que pone el foco donde yo creo que hay peligros reales. Pero en lo demás, no hay que encabezonarse en que los hijos sean felices toda la vida, porque no lo va a ser. Educa a tu hijo para que tenga fortaleza de carácter, para que no piense tanto en sí mismo, sino en dar a los demás.

Es un poco lo que se les transmite. No hay alquileres, no hay trabajo, hay como una nube negra que los mete en esa desilusión. Pero yo creo que hay una cuestión que es fácil: Eres joven, ¿no? Tú puedes mejorar el mundo. 

Yo cuando hablo con un chaval de 14 años de alguno de mis centros le digo: "Oye, si hubiéramos nacido en la Grecia clásica, ¿hubiéramos dejado morir a los ancianos o a los jóvenes?". Otra pregunta. Cuando llega un mal llamado 'mena', un chico de Argelia o del norte de Marruecos, ¿qué hacemos con él?  No me preguntes qué va a hacer el gobierno. No, tú con 14 años, ¿qué harías? Vamos a pensarlo tú y yo, porque, entre otras cosas, es un chico como tú, nacido en otro lugar lo que, por cierto, es bastante azaroso. Yo les planteo, les escucho, los llevo a campamientos, hacemos el Camino de Santiago. Y esto con chicos muy problemáticos. 

Lo primero es el amor, dar a fondo perdido. También darles la oportunidad de ser generosos con otras personas. Si reciben seis juguetes, que den alguno. También el contacto con la naturaleza y que puedan participar en algo que les pueda gustar: pintar, tocar en una orquesta, hacer teatro... Facilitarles que puedan tener amigos.

También es importante la seguridad. Eso requiere que la pareja también tenga relaciones equilibradas, sanas, y que no se quede en sí misma, endogámica, sino que tenga amigos, que tengan otros familiares, como los abuelos, que son figuras esenciales, una referencia para los niños. Me parece muy importante también dar gracias a la vida. Esto es fundamental. Hay niños muy enfermos en los hospitales, y hay que ser conscientes de ello.

jueves, 6 de febrero de 2025

El estigma que rodea el consumo de antidepresivos: "Hay gente que no se va a curar por miedo a la medicación

Candela Hornero       Madrid     |      telecinco.es      |      20/01/2025  



·        El estigma que rodea a los antidepresivos aleja de ellos a muchas personas que podrían beneficiarse

·        Hablamos con Marina Díaz Marsá, presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría, sobre los mitos asociados a estos fármacos

 

Marina Díaz Marsá, presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental y jefa de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Clínico San Carlos, reflexiona durante una entrevista con la web de Informativos Telecinco sobre el impacto que ocasionan los mitos que torno a los tratamientos antidepresivos.

 

Pregunta: ¿Cómo definiría la depresión?

 

Repuesta: La depresión es una enfermedad caracterizada por síntomas como ánimo bajo, falta de energía, desmotivación, insomnio, pérdida de apetito, pensamientos pesimistas recurrentes, retraimiento social y dificultad para disfrutar de actividades que antes eran placenteras. Cuando estos síntomas persisten durante al menos dos semanas, afectan significativamente la funcionalidad de la persona, dejando de ser una simple tristeza para convertirse en un problema clínico que requiere tratamiento. 

 P: ¿Cuáles son las principales causas de la depresión? 

R: La depresión tiene una etiología multifactorial. Incluye una vulnerabilidad biológica relacionada con alteraciones en neurotransmisores y la neurogénesis del sistema nervioso central. También hay factores psicológicos, como antecedentes de trauma, dificultad en las relaciones personales o rasgos de personalidad como la ansiedad. Además, influyen factores sociales, como precariedad económica, desempleo o abuso de sustancias y redes sociales. Cuando estos factores se combinan se puede desencadenar un episodio depresivo. 

  

P: ¿Qué opciones de tratamiento existen y cómo se decide cuál es el más adecuado?


R: El tratamiento debe abordar tanto la vulnerabilidad biológica como los factores psicológicos y sociales. En casos leves, la psicoterapia suele ser suficiente, ayudando al paciente a desarrollar herramientas para gestionar conflictos o mejorar su resiliencia. Para episodios moderados o graves, se combina los antidepresivos con la psicoterapia donde tratar los factores sociales que puedan estar contribuyendo a la enfermedad. 

Si después de dos tratamientos antidepresivos a dosis adecuadas durante el tiempo recomendado la sintomatología no remite podemos hablar de depresión resistente. En estos casos más graves recurrimos a técnicas como la neuromodulación (estimulación cerebral profunda o terapia electroconvulsiva) o fármacos novedosos como la esketamina

 

P: ¿Qué mitos rodean el uso de los antidepresivos? 


R: Uno de los mitos más extendidos es que crean dependencia. Esto no es cierto. Los antidepresivos no generan adicción, hay que tomar la dosis adecuada durante mínimo 6 meses en un primer episodio y un año si es recurrente. Se pueden dejar gradualmente bajo supervisión médica, no hay ningún problema.

A veces las enfermedades tienden a reaparecer y de ahí la necesidad de tratamiento mantenido en el tiempo, lo cual no quiere decir que el fármaco cree dependencia, sino que ante el riesgo de recurrencia se prefiere mantener tratamiento a dosis bajas durante largo plazo para evitar el sufrimiento asociado a un nuevo episodio de enfermedad. 

Otro mito es que causan somnolencia o abotargamiento; en realidad, su objetivo es que el individuo pueda estar en estado de vigilia, mejorar su ánimo y restaurar la funcionalidad del paciente. También se habla mucho de los efectos secundarios, pero los antidepresivos actuales son seguros y tienen mínimos efectos adversos. Si un fármaco no es bien tolerado, se debe cambiar por otro. 

Los antidepresivos actuales son seguros y tienen mínimos efectos adversos. Si un fármaco no es bien tolerado, se debe cambiar por otro.

Está comprobada la eficacia de los antidepresivos en la sintomatología y en la prevención de recidivas de nuevos episodios depresivos. Eso sí, lo que hay que tener es un poquito de paciencia, porque uno de los hándicaps de los antidepresivos es que tardan alrededor de dos semanas en hacer efecto.

 

P: Algunos pacientes sí reportan cansancio al tomar antidepresivos. ¿A qué se debe? 


R: El cansancio puede deberse a dos motivos principales. Por un lado, el tratamiento podría no estar funcionando correctamente, lo que haría necesario sustituirlo por otro que no genere ese síntoma. Por otro lado, el cansancio podría ser un efecto propio de la depresión, en cuyo caso sería recomendable reevaluar el antidepresivo o ajustar la dosis, ya que podría no estar siendo suficientemente eficaz. 

 

P: ¿Es posible que, sin terapia complementaria, los pacientes no adquieran herramientas para afrontar ciertas situaciones al dejar los antidepresivos? 


R: Sí. Los fármacos son fundamentales para aliviar los síntomas, pero la psicoterapia aborda factores de riesgo subyacentes, como rasgos de personalidad que predisponen a la depresión. Sin estas herramientas, el riesgo de recaída es mayor. 

Los antidepresivos no generan adicción, hay que tomar la dosis adecuada durante mínimo 6 meses en un primer episodio y un año si es recurrente. Se pueden dejar gradualmente bajo supervisión médica, no hay ningún problema.

P: ¿Qué rol tiene la Terapia Electroconvulsiva (TEC) en la depresión resistente? 


R: La TEC es una opción eficaz en depresiones graves y resistentes, especialmente en personas que ya han probado numerosos fármacos pero continúan experimentando sintomatología con un gran impacto funcional, o en personas mayores que, debido a la cantidad de medicamentos que ya están tomando, el uso de antidepresivos resulta más complejo.

Aunque ha sido estigmatizada por el cine, hoy en día es un procedimiento seguro, realizado en un entorno controlado en una unidad de cirugía ambulatoria en el mismo contexto que se realiza una colonoscopia. Su eficacia está ampliamente documentada.

 

P: ¿A qué cree que se debe el incremento en el uso de antidepresivos? 


R: Hay varias razones. Por un lado, la saturación en salud mental lleva a los médicos de atención primaria a prescribir antidepresivos como solución inmediata, incluso en casos donde la psicoterapia sería suficiente. Por otro, hay una tendencia a confundir el malestar cotidiano con trastornos mentales, reflejo de una sociedad con menor resiliencia emocional. Así mismo, el estrés y el ritmo acelerado de vida contribuyen a un aumento de trastornos depresivos. 

 P: ¿El mal uso de antidepresivos puede generar dependencia? 

R: No crea dependencia. Probablemente la persona va a mejorar su sintomatología, pero sí es cierto que deben desarrollan habilidades emocionales para enfrentar el sufrimiento normal de la vida y no recurrir a fármacos como una solución fácil. Digamos que, si no adquieres una serie de habilidades para la vida, se va a querer paliar el malestar con psicofármacos, alcohol, tabaco, drogas o con comida. 

En términos de efectos secundarios, un antidepresivo es generalmente bastante seguro y no representa un riesgo significativo para el individuo. Sin embargo, es fundamental que la población comprenda la importancia de desarrollar herramientas emocionales para enfrentar situaciones como duelos, rupturas o tensiones. No todo malestar emocional debe interpretarse como un trastorno mental.

Es fundamental que la población comprenda la importancia de desarrollar herramientas emocionales para enfrentar situaciones como duelos, rupturas o tensiones. No todo malestar emocional debe interpretarse como un trastorno mental

P: ¿Qué impacto tiene el estigma sobre los tratamientos para la depresión? 


R: El estigma hace que muchas personas no pidan ayuda por miedo a ser vistas como débiles. La depresión no implica debilidad, sino vulnerabilidad ante una enfermedad que puede tratarse con éxito.

El estigma social y el temor a la dependencia de los fármacos suelen alejar a las personas de las consultas psiquiátricas y del tratamiento adecuado, lo que prolonga su sufrimiento. Al alargar la sintomatología depresiva, esta puede volverse más resistente, creando una interrupción biográfica en la vida del individuo que afecta sus relaciones laborales y personales. Incluso, sin tratamiento, la depresión puede cronificarse, incrementando el riesgo de suicidio que puede culminar en un fallecimiento.

Es muy grave que los tratamientos asociados a los psiquiatras tengan estigma, porque lo hacen es que las personas tengan miedo a acercarse a nosotros y acercarse a los tratamientos.

  

P: ¿Piensas que hay personas que no se curan por miedo a la medicación?


R: Definitivamente, así lo creo, y es una opinión compartida por todos los psiquiatras. Es como si alguien tiene la glucemia alta y, por miedo a ser diagnosticado con diabetes, decide no ir al médico: su nivel de glucosa no mejorará por evitar el diagnóstico, la enfermedad continuará. Lo mismo ocurre con la depresión. El miedo al tratamiento no mejora la condición, sino que la intensifica, aumentando el sufrimiento, la cronicidad y el riesgo de conductas suicidas.

El miedo al tratamiento no mejora la condición, sino que la intensifica, aumentando el sufrimiento, la cronicidad y el riesgo de conductas suicidas

P: ¿Cuál es el futuro del tratamiento de las personas con depresión?


R: El futuro se dirige hacia un enfoque multidisciplinario. Por un lado, se busca combinar fármacos que actúan sobre diferentes neurotransmisores y receptores del sistema nervioso central con técnicas psicoterapéuticas. Además, se está promoviendo la importancia de adoptar medidas que mejoren la calidad de vida, como el ejercicio, una dieta saludable y la interacción interpersonal, que han demostrado ser fundamentales para la remisión de la depresión.

En definitiva, avanzamos hacia la aceptación de que la depresión es una enfermedad real, pero que se puede superar, permitiendo a la persona recuperar una calidad de vida similar a la que tenía antes de la enfermedad.

 

P: ¿Qué mensaje le daría a quienes tienen miedo de buscar ayuda o iniciar un tratamiento? 


R: Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de valentía. Si tienes miedo a los antidepresivos, habla con personas que hayan mejorado gracias a ellos. La depresión es tratable y no hay necesidad de prolongar el sufrimiento.