jueves, 12 de junio de 2014

"Todo lo vi negro"

DÍA MUNDIAL | Prevención suicidio

·        La depresión es uno de los motivos más frecuentes de suicidio
·        El testimonio de David quiere ayudar a otras personas en su situación

Ángeles López | Madrid | El Mundo | 10/09/2013

La vida de David, nombre ficticio, se volvió negra el pasado 10 de abril. Ese día no acertó con ninguna otra solución distinta del suicidio. Su historia la comparte con ELMUNDO.es porque cree que es bueno hablar de este tema, que todavía es tabú para la sociedad, y por si sirve de ayuda a alguien que esté en un momento tan crítico como él pasó.

Nunca había pensado en suicidarse, pero sí que había pasado por momentos difíciles. "Llevo desde los 20 años con depresiones. Son endógenas, sin un motivo aparente. Otras veces los tratamientos me habían funcionado, pero se ve que el fármaco que tomaba ya no me servía", afirma.

Lo que hizo saltar el disparador fue "una tarde complicada en el trabajo". Como él mismo reconoce, no había pasado nada especialmente malo, "me puse nervioso, todo lo vi negro, pensé que me iban a echar del trabajo y que no iba a poder llevar la vida de siempre".
Al terminar su trabajo, sin todavía saber muy bien cómo ni cuántas, tomó todas las pastillas que encontró en su casa. "No sé si eran todas antidepresivos o qué, estaba fuera de mí".

Cuando su mujer regresó del trabajo, él estaba inconsciente. Le llevaron a Urgencias y de allí a la unidad de cuidados intensivos, donde pasó varios días. Una vez le dieron el alta, le remitieron a la Unidad de Prevención del Suicidio del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.
Allí ha recibido un tratamiento psicológico y farmacológico: "Estoy convencido que sin medicación no se sale de una depresión mayor. Pero, mientras los medicamentos surten efecto, es bueno que el psicólogo te dé consejos para pasar esa etapa lo mejor posible".

Otro efecto positivo de este programa, según explica el propio David, ha sido poder hablar de lo que le pasó. "En la sociedad se procura no hablar del tema. Tampoco de las enfermedades mentales, que son un tabú todavía, aunque les afectan a muchas personas. Están consideradas como un poco... no es como romperse una pierna. Como la depresión no se ve, no hay signos externos, se sigue pensando que el que va al psiquiatra es que está loco".
A pesar de todos estos estigmas, David sí ha podido hablar de su depresión con familiares y amigos, aunque el suicidio "es otro tema". "Sólo lo sabe mi mujer y la gente que he encontrado en el hospital y en la unidad. Cuando me he encontrado con una persona en una situación parecida a la mía, hablar sí es positivo", señala.

A los 52 años, después de más de 30 sufriendo depresiones, sabe perfectamente identificar cuándo empieza una: "Empiezo con palpitaciones, entro en un estado de angustia y cualquier cosa la veo desde una perspectiva negativa, como si estuviera en un pozo negro". Por eso afirma que la peor depresión es la de alguien que la sufre por primera vez, "porque creen que nunca van a salir de ahí".
Ahora que ya se encuentra bien, no piensa volver a intentar nunca más terminar con su vida y quiere decirle a quien esté pasando por una depresión que "tras uno o dos meses, con la medicación que hay hoy día, va a salir de ahí".

Según los datos del último Congreso Catalán de Salud Mental, celebrado el pasado mes de junio, los casos de depresión en nuestro país han podido aumentar un 19% desde antes de la crisis, en función de las consultas atendidas en Atención Primaria. Se estima que esta enfermedad afecta a 1,5 millones de personas en nuestro país, siendo considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la tercera patología causante de discapacidad en el mundo.


miércoles, 11 de junio de 2014

Las asociaciones de cannabis estarán reguladas por la ley.


DROGODEPENDENCIAS

Salud trabaja en un anteproyecto de Ley de Adicciones que entre otras cuestiones también prohíbe el cigarrillo electrónico en los bares y hospitales

ANIA ELORZA | Vitoria | El País | 10/06/2014  14:30

El Gobierno arrancará antes de que acabe el año el segundo intento para reformar la Ley de Adicciones, cuya última modificación se aprobó en 1998, para adaptarla a los nuevos tiempos y los nuevos consumos. El consejero de Salud, Jon Darpón, ha presentado este martes tras el Consejo de Gobierno las líneas generales de un anteproyecto de ley que se hará público en los próximos días y que recoge la definición y las características de las asociaciones de consumo de cannabis para que estas tengan cobertura legal de la que hoy carecen.

La regulación detallada se recogerá en el desarrollo de la ley, pero se exigirá a las asociaciones que trabajen exclusivamente para garantizar el consumo propio y no dejen participar en ellas a los menores de edad. El abordaje de un futuro paraguas legal ya fue planteado por el anterior Gobierno pero no llegó a ser aprobado en el Parlamento.

Entre las novedades del anteproyecto, que no tendrá luz verde para su remisión al Parlamento hasta finales de este año, destaca también la prohibición de lanzar mensajes sobre las supuestas bondades para la salud en el consumo del cigarrillo electrónico, que estará vedado en hospitales, colegios y también en los bares, de forma similar a las fronteras interpuestas al tabaco en la legislación actual.

Con respecto al alcohol, habrá sanciones relacionadas con los trabajos sociales, tal y como planteó semanas atrás Darpón, aunque el consejero ha reconocido que esperan que la mayoría de las sanciones sean leves y se tramiten a través de los ayuntamientos. La venta se limitará también, con un veto a las bebidas alcohólicas de alta graduación en lugares tales como los espacios deportivos o las universidades. A estas medidas se sumará también la delimitación de la publicidad de bebidas alcohólicas.

En el anteproyecto de ley se incorporan adicciones que no están motivadas por sustancias, como la adicción al juego, a las nuevas tecnologías y a las redes sociales,  para las que se incide en la prevención.




domingo, 8 de junio de 2014

Sobredosis de cafeína

-El 68% de los adolescentes europeos toma bebidas energéticas
-La mitad las combina con alcohol

EMILIO DE BENITO | EL PAÍS | 06/05/2014

Tres de la madrugada en una discoteca de cualquier ciudad española. Un joven pide un carajillo de café y coñac. A su lado, un amigo solicita una bebida energética con vodka. Ambos pretenden lo mismo: que la cafeína amortigüe el efecto del alcohol. Un truco para prolongar la noche. Pero el primero, no lo consigue (en muchos garitos no hay ni cafetera). El segundo se aleja de la barra sin problemas con su combinado en un vaso de tubo.

La situación no es inusual. Según una encuesta publicada en 2013 por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el 36% de los adolescentes (de 10 a 18 años) toman combinados de bebida energética con alcohol. La encuesta se hizo en 16 países de la UE, España incluido, y en ella participaron 52.000 personas. Entre los mayores, el porcentaje es del 18%. La proporción de los que toman la bebida energética sola es mucho mayor: el 30% de los adultos, el 68% de los adolescentes, y un sorprendente 18% en niños.

Estos datos son una de las bases de una proposición no de ley para que el Gobierno haga un estudio sobre los peligros de estas bebidas y valore, “junto con los profesionales sanitarios y a través de los estudios pertinentes, la posibilidad de no recomendar su venta a menores de 16 años.

La diputada socialista Sofía Hernanz (Baleares) afirma que ello se debe a que están observando dos peligros: “El abuso en el consumo y, sobre todo, el de la mezcla con alcohol en jóvenes y adolescentes”. “Se trata de bebidas que estaban pensadas para momentos de sobreesfuerzo, para estar alerta si hay que conducir, más hábiles mentalmente, pero que se usan para lo que no estaban pensadas. Se ha tornado en un consumo recreativo”.

En la literatura científica se recogen algunos efectos adversos, aunque es difícil distinguir en un joven que llega a urgencias de madrugada un fin de semana cuál es la causa, ya que el riesgo de policonsumo aumenta por la sensación de euforia que produce la mezcla de alcohol y cafeína. Esta puede aumentar por la taurina y la glucuronolactona que contienen muchas de estas bebidas, que son, curiosamente, sustancias más naturales para el organismo que la propia cafeína (se producen en procesos biológicos, pero no en esas altas dosis). Y a ello, no hay que olvidarlo, se une la energía que aporta la elevada cantidad de azúcar que contienen.

La EFSA recoge que ha recibido “informes de graves problemas de salud, incluida la muerte, en personas jóvenes que consumen gran cantidad de bebidas energéticas (en un caso, fueron 1,42 litros), tanto en combinación con ejercicio físico o, más frecuentemente, con alcohol .

Cada marca tiene su formulación, lo que dificulta compararlas

En España el Ministerio de Sanidad se limita a señalar: “No tenemos constancia de incidencias”.

La situación, según las estimaciones oficiales, no tiene nada que ver con la que se da en EE UU. Allí, hace un año se emitió un informe en el que calculaban que las urgencias por consumo de estos productos se habían duplicado en cuatro años, pasando de 10.000 a 20.000, y define las bebidas energéticas como un “problema de salud pública emergente”

Manuel Romero, especialista en aparato digestivo de la Sociedad Española de Patología Digestiva, afirma que “la paradoja” es que los principales componentes de estas bebidas “en pequeñas dosis, tienen efectos beneficiosos. La cafeína es buena para el hígado graso, y la taurina también”, dice. “Pero no hay que olvidar los riesgos cardiovasculares y neurológicos. Por eso hay que hacer balance, y lo complicado es saber dónde está el límite en la respuesta del organismo”. Otra cosa son las dosis altas: “En esas cantidades, son tóxicas”, afirma Romero.

Hay confusión sobre la composición y esto se ve en los artículos, por eso cobra todo su sentido: “Hacer cumplir la legislación específica en cuanto a etiquetado de dichas bebidas” y ampliarla “para incluir en ese mismo etiquetado otros productos”. “Sería acertada una regulación sobre el acceso y consumo por parte de embarazadas, adolescentes y niños, además de una mejora en la información general que se ofrece”, coincide la OCU.

La industria fabricante, como hacen casi siempre sectores que se ven cuestionados, opta por dar la respuesta más institucional ante este debate. Aparte de aclarar que estas bebidas representan el 2% del total, en un comunicado la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) expresa que “un envase de 250 mililitros contiene unos 80 miligramos de cafeína, aproximadamente la misma cantidad que una taza de café. Las bebidas energéticas están destinadas a una población adulta. “Apostamos por una línea de información clara y recomendación de un consumo moderado y responsable de las bebidas energéticas”, añaden.

Esta última frase es asumible por todos. Falta por definir qué es una información clara, sobre todo si se va a leer a las tres de la madrugada en una discoteca y con unas copas de más.

Fuente: Agencia Europea de Seguridad Alimentaria y OCU.



sábado, 7 de junio de 2014

Amortiguadores contra la crisis

OPINIÓN

Algunos indicadores muestran los efectos de la crisis sobre la salud. Preservar los servicios públicos reducirá el impacto.

MILAGROS PÉREZ OLIVA  | Barcelona | El País | 13/04/2014                               

La historia ofrece algunos ejemplos claros de cómo las crisis económicas se traducen en un deterioro de la salud de la población. Diez años después de la caída del muro de Berlín, la esperanza de vida en Rusia había caído desde los 65 años en hombres y 74,6 en mujeres alcanzados en 1987 a 60 y 73 años respectivamente. La crisis que siguió a la caída del muro y los cambios sociales que produjo el paso a un capitalismo descarnado dejó sin servicios públicos ni protección social a millones de rusos, lo que se tradujo en un rápido aumento de la mortalidad.

¿Está provocando la crisis económica un retroceso en los estándares de salud en los países del sur de Europa? La cuestión es de la máxima relevancia, pero no tiene fácil respuesta, como pudo verse en un debate organizado por Cáritas el pasado jueves. Depende, como siempre, de qué se observe y cómo se miren las cifras.

En las sociedades con mayor bienestar y más cohesionadas, las repercusiones sobre la salud suelen ser a más largo plazo. Los niños catalanes que hoy sufren malnutrición no morirán por ello, pero es seguro que su salud se resentirá.

Lo importante, como señala Carme Borrell, de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, son los determinantes de salud, es decir, los factores que inciden sobre ella. Y no cabe duda de que la crisis los está afectando. Si la población en riesgo de pobreza ha pasado del 24,5% al 28,2% en cinco años y la mayor pobreza se traduce en peor salud, no tardaremos en ver su impacto en las estadísticas. De hecho ya aparecen algunos signos. Por ejemplo, la peor alimentación conduce a una mayor obesidad, de la que se derivan otros problemas de salud como la diabetes. Pues bien, en la población con menos ingresos, el porcentaje de niños obesos casi se ha duplicado entre 2006 y 2012.

Pero es en la salud mental donde antes debutan las consecuencias de una crisis, normalmente en forma de depresión, crisis de ansiedad, adicciones y suicidios. Un estudio encabezado por Margalida Gili publicado en el European Journal of Public Health concluye que ha aumentado significativamente la frecuencia de los trastornos mentales y el abuso de alcohol, especialmente entre quienes están en paro y tienen riesgo de perder la vivienda. Otro estudio dirigido por Carme Trilla observa cómo el 70% de las personas que acuden a Cáritas por problemas de vivienda afirma sufrir problemas de depresión u otros trastornos mentales, cuando en la población normal el porcentaje es del 15%.

Esta mayor vulnerabilidad no se ha traducido, según Josep Ramos, psiquiatra del hospital Sant Joan de Déu, en una mayor demanda de atención especializada para adultos, pero sí para niños. ¿La razón? Probablemente porque en el caso de los niños hay mayor vigilancia y los adultos con trastornos de ansiedad y depresión se quedan en la asistencia primaria, que es donde se recetan ahora más antidepresivos.

La memoria colectiva guarda la terrible imagen de empresarios arruinados arrojándose por la ventana en la Gran Depresión de 1929. Uno de los primeros indicadores a los que se recurre para evaluar el impacto de una crisis económica es la tasa de suicidios. Aquí encontramos datos tan contradictorios como reveladores.
Un estudio realizado en Gran Bretaña muestra un ligero repunte de la tasa de suicidios en paralelo a la crisis y al incremento del paro. Pero la tasa sigue estando por debajo de hace diez años. Algo parecido ocurre en España y Portugal. En Grecia, en cambio, un trabajo publicado en The Lancet daba cuenta de que los suicidios habían aumentado un 17% entre 2007 y 2009 y a lo largo de la crisis el aumento ha sido del 43%.

Desde luego, la solidaridad familiar juega un papel muy relevante. Pero lo más importante es poder mantener las estructuras del Estado de bienestar que amortiguan el impacto de la crisis sobre los factores que determinan la salud: prestaciones y servicios sociales, asistencia sanitaria, educación... Aunque recortados y sobrecargados, los servicios públicos siguen en pie. Cuanto mayor y más larga es la crisis, más importante es preservar estos grandes amortiguadores sociales.

Nota.- He recortado algunos párrafos que daban estadísticas que no me han parecido importantes. Si se quieren consultar se puede encontrar en la hemeroteca de El País.



Entidades de salud mental se movilizan contra el internamiento perpetuo.


-La reforma del Código Penal prevé ingresos en centros psiquiátricos prorrogables sin fin
-La federación de asociaciones Feafes lanza una recogida de firmas contra esta medida

JAIME PRATS | Valencia | El País | 03/06/2014
                                                                                   
La reforma del Código Penal que impulsa el Gobierno es un "ataque frontal" a los derechos de las personas con enfermedad mental. Esta es la opinión de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (Feafes), que denuncia la falsa relación que establece la norma entre enfermedad mental y peligrosidad social. Una premisa errónea que, sostienen, permite prever la posibilidad de cometer nuevos delitos y que, para evitarlo, contempla la opción de ingresos en centros psiquiátricos prorrogables sin límites de tiempo.
"Es la reforma de los prejuicios, el estigma y el desconocimiento", sostiene Feafes. "Es necesario desterrar de la sociedad la idea errónea de que las personas con trastorno mental son potencialmente peligrosas", añade. Además, las entidades de salud mental destacan que la suposición de poder cometer un delito debido a un diagnóstico "es inconstitucional y contraria a la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad".
Para las organizaciones que trabajan con personas con enfermedad mental y para los propios pacientes, si una persona se encuentra en situación de riesgo y puede desestabilizarse, "es por un sistema social y sanitario que no ofrece respuestas y no ofrece una atención adecuada". Por ello, la respuesta a estas situaciones no debería ser "la exclusión y la estigmatización" de los pacientes: "el internamiento preventivo en un psiquiátrico es un abuso".
Feafes ha lanzado en la plataforma Change.org una campaña de recogida de firmas para que el Gobierno garantice que la ley que se está tramitando respetará los derechos de las personas con enfermedad mental. La confederación también ha elaborado el vídeo Motivos no nos faltan donde explica las razones del rechazo del movimiento asociativo a la reforma del Código Penal.


Tráfico vincula el repunte de muertos a los coches viejos y al consumo de hachís

·       Este año han fallecido cuatro personas más que en el mismo periodo de 2013

JESÚS DUVA Madrid | El País | 29/05/2014
       
La antigüedad de los vehículos y el aumento del consumo de hachís son las principales causas del repunte del número de víctimas mortales en las carreteras españolas, según ha explicado este jueves María Seguí, directora general de Tráfico. Este incremento ha quebrado una tendencia a la baja que se venía sosteniendo en el tiempo durante la última década. En 2013, fallecieron en España 1.128 personas sólo en accidentes en vías interurbanas, 173 menos que en 2012, lo que representa un descenso del 13,3 %. En esta relación faltan los muertos en ciudades, cuyo número oscila entre 400 y 500 al año.

Fuentes de Tráfico matizan que en lo que va de año han perecido 396 personas, lo que representa solamente cuatro más que en el mismo periodo de 2013. Esa escalada fue más notoria en marzo (90 muertos en total) y abril (104) las alarmas saltaron en la pasada Semana Santa, cuando perdieron la vida 28 personas.

En un encuentro con periodistas en la sede de la DGT, Seguí ha afirmado que el organismo que ella dirige está realizando “un seguimiento riguroso” para tratar de explicar el origen de este incremento de víctimas mortales y que, por el momento, ha descartado que tenga relación con el exceso de velocidad. Los estudios apuntan a otras dos causas: que “la edad media del vehículo de los fallecidos sigue aumentado significativamente y ya está en 12 años” y que se está produciendo “un aumento problemático del consumo de cannabis en la población en general, lo que puede tener un eco en la población conductora”.

Seguí ha señalado que, pese a que el 87,9% de los conductores no consume ninguna sustancia psicoactiva cuando se pone ante el volante, Tráfico no tiene “ninguna duda del papel del alcohol y de las drogas en la problemática de la seguridad vial” en España.

El último estudio realizado por Tráfico sobre la prevalencia del alcohol y/o las drogas ilegales en la conducción concluye que el 12,1% de los conductores se pone al volante después de haber consumido poco antes bebidas alcohólicas o drogas (un 4,4% de ellos, cannabis). Según los estudios de Tráfico, un mínimo de 960 personas y un máximo de 1.504 no morirían si el consumo de drogas al volante fuera cero y el de alcohol no superara la tasa permitida (0,5 gramos por litro en sangre).
Seguí ha explicado: “En el consumo de alcohol hemos mejorado [la gente bebe más, pero conduce menos en estado de embriaguez], mientras que la cifra de drogas ilegales en la población general es prácticamente idéntica a la de conductores. En el alcohol hemos creado la disociación de si bebes, no conduzcas, pero en las drogas entramos en una fase en la que la concienciación y la educación son cruciales”.


La memoria anual del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses sobre una muestra de fallecidos en accidente de tráfico en 2013 constata una importante disminución de positivos a alcohol respecto al 2012 (28,9% frente a 35,1%), mientras que en el caso de fallecidos que dieron positivo a las drogas ha habido un ligero aumento, pasando del 12,3% en 2009 al 15,3% en 2013.



jueves, 29 de mayo de 2014

Según un estudio, la psicoterapia podría ser un tratamiento alternativo efectivo para la esquizofrenia

La terapia cognitivo-conductual parece ayudar a aliviar los síntomas de los pacientes que se niegan a tomar los medicamentos.


Robert Preidt | HealthDay News, traducido por Hispanicare | 06/02/2014

·        Esquizofrenia
Una forma de psicoterapia conocida como terapia cognitivo-conductual podría ser una opción efectiva para los pacientes de esquizofrenia que no pueden o no quieren tomar medicamentos antipsicóticos, según sugiere un nuevo estudio.

En un informe publicado el 6 de febrero en la revista The Lancet, unos investigadores británicos afirman que el tratamiento puede aliviar los síntomas psicóticos de los pacientes y mejorar su funcionamiento personal y social. Señalaron que muchas personas con esquizofrenia no pueden tomar los medicamentos estándar.

"Hasta la mitad de las personas con esquizofrenia deciden no tomar medicamentos por los efectos secundarios, que pueden incluir un aumento grave de peso, el desarrollo de trastornos metabólicos y un aumento del riesgo de muerte súbita cardíaca, porque no se tiene la sensación de que el tratamiento sea efectivo o porque no creen que necesiten el tratamiento", explicó en un comunicado de prensa de la revista el autor del estudio, Anthony Morrison, de la Universidad de Manchester. "En la actualidad, no existe una alternativa segura ni efectiva que esté basada en evidencias", añadió.

Para ver si la terapia cognitivo-conductual podría funcionar en estos casos, el equipo de Morrison realizó un seguimiento de los resultados de 74 pacientes de esquizofrenia de 16 a 65 años de edad que habían dejado de tomar antipsicóticos durante al menos 6 meses. Como parte del tratamiento, un terapeuta trabajó con algunos de los pacientes para ayudarles a cambiar los patrones de pensamiento y las conductas perjudiciales. Los pacientes del grupo de la terapia cognitivo-conductual mostraron mayores mejoras después de 18 meses que los que no hacían ninguna terapia, halló el estudio.

La investigación previa ha mostrado beneficios para los pacientes con esquizofrenia de la terapia cognitivo-conductual en combinación con los antipsicóticos, pero no se conocía la efectividad de la terapia cognitiva en los pacientes que no tomaban los medicamentos. Los hallazgos muestran "que la terapia cognitiva es una intervención aceptable para un colectivo que normalmente se considera que es muy difícil que acuda a los servicios de salud mental", comentó Morrison. Dos expertos en Estados Unidos afirmaron que estos resultados son prometedores, pero se necesitan más estudios.

"El hecho de que no se siga o se rechace la medicación es un problema terapéutico importante" en el tratamiento de los pacientes con esquizofrenia, comentó el Dr. Russell Joffe, catedrático de psiquiatría y ciencias de la conducta del Hospital Universitario de Staten Island, en la ciudad de Nueva York.

Comentó que hay buenos datos que respaldan el uso de la terapia cognitivo-conductual en los trastornos del ánimo y de la ansiedad, "pero los datos son limitados con respecto a los trastornos psicóticos" como la esquizofrenia. Aun así, el estudio era pequeño y se centró en el tratamiento a corto plazo, aunque "la esquizofrenia es una enfermedad mental crónica y persistente", señaló Joffe. "Demostrar la efectividad de los nuevos tratamientos para las principales enfermedades psiquiátricas siempre es algo bueno, dado el alto grado de sufrimiento", dijo. "Sin embargo, estos datos son muy preliminares y es necesario que se realicen más investigaciones antes de confrontar los cambios logísticos sustanciales que supone el implementar ese tratamiento a nivel clínico de forma generalizada".

La Dra. Mary Badaracco es profesora en la Facultad de Medicina de la NYU y directora de psiquiatría en el Centro Hospitalario de Bellevue en la ciudad de Nueva York. Afirmó que el estudio "se suma a la evidencia creciente que respalda la utilidad del enfoque de la terapia cognitivo-conductual en los pacientes de esquizofrenia, una enfermedad que puede provocar un sufrimiento y una incapacidad desgarradora de por vida". No obstante, hizo hincapié en que "los resultados de este estudio no deberían usarse para animar a los pacientes a no tomar los medicamentos, que siguen siendo el tratamiento principal".

El equipo de Morrison se mostró de acuerdo con Badaracco en que los pacientes con esquizofrenia que toman antipsicóticos no deberían dejar de tomarlos de forma repentina. Primero deberían tratar la cuestión con su médico. "Pero el estudio subraya la utilidad de la terapia cognitivo-conductual, una intervención que está libre de los efectos de algunos medicamentos que en ocasiones son intolerables", afirmó Badaracco. El nuevo hallazgo podría también proporcionar "otra fuente de esperanza para el 1 por ciento de la población mundial que sufre de esta enfermedad".

FUENTES: Russell Joffe, M.D, chairman, psychiatry and behavioral science, Staten Island University Hospital, New York City; Mary Badaracco, M.D, professor, NYU School of Medicine, and director, psychiatry, Bellevue Hospital Center, New York City; The Lancet, news release.