domingo, 17 de abril de 2016

1 de cada 6 personas mayores toma combinaciones peligrosas de medicamentos y complementos, según un estudio.

Los investigadores afirman que los pacientes deberían informar a los médicos de cada tratamiento que estén tomando.
    
HealthDay News | 21/03/2016 

Hay más personas mayores que nunca tomando complementos además de medicamentos, una práctica que les pone en riesgo de interacciones peligrosas de fármacos, reportan los investigadores.
Más del 15 por ciento de los estadounidenses de edad avanzada tomaban combinaciones de medicamentos recetados, medicamentos de venta libre y complementos dietéticos que podían suponer una amenaza para su vida en 2011, mostró el estudio. Esa cifra supuso un aumento de casi el doble con respecto a 2005, cuando el 8.4 por ciento de las personas mayores lo hicieron.
"Junto con el aumento del uso de múltiples medicamentos, hay también un riesgo oculto y creciente de interacciones de medicamentos potencialmente letales en las personas mayores", comentó la investigadora principal, la Dra. Dima Qato, profesora asistente de sistemas farmacéuticos en la Universidad de Illinois, en Chicago.
Muchas de estas interacciones tuvieron que ver con medicamentos para el corazón y complementos, como los de aceite de pescado omega-3, que se usan más habitualmente ahora que hace 5 años, dijo Qato.
Para mantener la seguridad, los pacientes siempre deberían informar a su médico y al farmaceuta de todos los medicamentos y complementos que estén tomando o que tengan la intención de tomar, incluyendo los medicamentos de venta libre, dijo. "Un medicamento o un complemento podría ser seguro y beneficioso cuando se usa solo, pero cuando se mezcla con otros fármacos, puede ser muy peligroso", explicó Qato.
El informe aparece en la edición en línea del 21 de marzo de la revista JAMA Internal Medicine.
El equipo de Qato entrevistó primero a más de 2.300 personas mayores sobre su uso de medicamentos y complementos en 2005, y luego hicieron una encuesta con otras 2.200 personas mayores en 2011. Los participantes tenían entre 62 y 85 años.
Los investigadores hallaron que la cantidad de personas que tomaban al menos 5 medicamentos con receta aumentó de más del 30 por ciento a casi el 36 por ciento durante el periodo de estudio. Además, la cantidad de personas mayores que tomaban 5 o más medicamentos o complementos aumentó de más del 53 por ciento a un poco más del 67 por ciento.
A lo largo del mismo periodo, el uso de medicamentos de venta libre se redujo de un poco más del 44 por ciento hasta casi el 38 por ciento, mientras que el uso de complementos dietéticos aumentó de casi el 52 por ciento al 64 por ciento, hallaron los investigadores.
Los complementos de uso más común eran los multivitamínicos o los complementos minerales y el calcio, indicaron los autores del estudio.
No es suficiente saber la cantidad de medicamentos y complementos que están tomando los pacientes, porque eso no nos dice cuáles están siendo útiles y cuáles son perjudiciales, dijo el Dr. Michael Steinman, autor de un editorial acompañante en la revista. Steinman es profesor de medicina en la Universidad de California, en San Francisco. "Necesitamos identificar qué problemas hay y concebir maneras de ayudar a las personas a evitar estos problemas", dijo.
Por ejemplo, la hierba de San Juan, que a menudo se toma para la depresión, puede afectar al modo en que funcionan los medicamentos. Estos medicamentos incluyen inmunosupresores, algunos medicamentos para el VIH/SIDA, las píldoras anticonceptivas, el anticoagulante warfarina, el medicamento para el corazón digoxina, y algunos tranquilizantes (como el Xanax), según el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de EE. UU.
Otro estudio publicado en la misma revista halló que los médicos a menudo no preguntan a sus pacientes sobre el uso de complementos y de medicinas alternativas. Por otro lado, muchos pacientes con frecuencia tienen miedo de informar al médico de los complementos que están tomando, dijeron los investigadores.
Para realizar el estudio, Judy Jou, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Minnesota, en Minneapolis, analizó los datos de las encuestas de casi 7.500 adultos. De ellos, un poco más del 42 por ciento no informaron a su médico de los complementos que estaban tomando o los tratamientos alternativos que seguían.
"No informar a los médicos de atención primaria del uso de complementos y medicinas alternativas puede ser peligroso, especialmente si lo que están usando crea interacciones adversas con cualquier tratamiento médico que un paciente podría estar siguiendo al mismo tiempo", señaló Jou.
Algunos ejemplos de esto son el uso de hierbas y complementos que interactúan negativamente con medicamentos recetados o las terapias basadas en el movimiento, como el yoga, que contrarrestan los efectos de la fisioterapia recetada, explicó.
Los participantes del estudio que eran menos propensos a informar de las terapias alternativas eran los que hacían yoga, tai chi o qi gong, y los que practicaban meditación o mindfulness (atención plena). Los adultos que tomaban hierbas o complementos y que recibían sesiones de acupuntura eran los más propensos a informar de ello, informaron los investigadores. Cuando los pacientes no informaban al médico de estas prácticas, lo más probable era que el médico no preguntara a los pacientes o que los pacientes no sintieran que era necesario decirlo, dijo Jou. "El hecho de animar a que se informe del uso de complementos y de medicina alternativa podría ayudar a evitar complicaciones médicas que podrían aparecer del uso simultáneo de medicinas y tratamientos convencionales, alternativos y complementarios, además de mejorar la comunicación y la confianza entre los pacientes y los proveedores".
Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Dima Qato, Pharm.D., M.P.H., Ph.D., assistant professor, pharmacy systems, University of Illinois, Chicago; Judy Jou, M.A., School of Public Health, University of Minnesota, Minneapolis; Michael Steinman, M.D., professor, medicine, University of California, San Francisco; March 21, 2016, JAMA Internal Medicine, online
 (c) Derechos de autor 2016, HealthDay


miércoles, 13 de abril de 2016

Cómo adoptar un buen hábito en tres pasos.

PSICOLOGÍA - SALUD
Qué hay que hacer para cumplir tus propósitos y acabar las tareas pendientes

NATALIA MARTÍN CANTERO | El País | 19/04/2015

¿Por qué la mayoría de las personas que hacen dieta recuperan el peso, con creces, pasado el tiempo? ¿Cómo dejar de procrastinar? ¿Por qué es tan importante mantener buenos hábitos y tan difícil deshacerse de los malos? “Cambiar nuestros hábitos nos permite alterar nuestro destino”, dice Gretchen Rubin. La autora del exitoso Objetivo felicidad la emprende ahora con los hábitos, ya que “conforman la arquitectura invisible de la vida cotidiana”.

¿No está exagerando un poquito? “Las investigaciones sugieren que el 40 por ciento de nuestra vida cotidiana está gobernada por hábitos”. “Si los hábitos te funcionan, es más probable que seas feliz y productivo. Si te fijas únicamente en lo relacionado con la salud, verás que muchos hábitos que conducen a la enfermedad (o, en última instancia, la muerte) están relacionados con cómo comemos, bebemos, etc. Así que creo que son un gran elemento en nuestro futuro”. En su nuevo libro Better Than Before (Mejor que antes), Rubin sostiene que los hábitos nos libran de la tortura de tener que tomar decisiones a cada momento, algo muy útil en este mundo plagado de encrucijadas. “Los hábitos eliminan la necesidad de autocontrol”, indica.

Primer paso: conócete a ti mismo
Ya nos gustaría a algunos, pero no hay una fórmula mágica apropiada para todo el mundo. “Cómo formes tus hábitos varía mucho dependiendo de tu personalidad”, apunta Rubin. “Si eres una persona diurna o nocturna, si te va más la simplicidad o la abundancia, el maratón o el sprint”. “Me llevó tiempo entender que hay gente que no es capaz de formar un hábito que le gustaría tener. ¿Por qué? Porque es contradictorio con su verdadera identidad. Tienes que conocerte bien y trabajar a partir de ahí. Para empezar, puedes hacer el test (sólo en inglés) en el que Rubin clasifica a las personas en cuatro grandes grupos en función de cómo reaccionan ante los hábitos:

1.      Mantenedores. Son aquellos que están siempre listos para responder a las expectativas. Cuando se levantan por la mañana piensan: ¿qué tengo en mi lista de asuntos para resolver hoy?
2.     Inquisidores o preguntones. Ponen en tela de juicio todas las expectativas y cumplirán con ellas solo si creen que están suficientemente justificadas. Cuando se levantan por la mañana se preguntan: ¿qué necesito hacer hoy, y por qué?
3.     Complacientes. Responden rápidamente a las expectativas que vienen de fuera, pero tienen más dificultades en cumplir con las expectativas internas. Cuando se levantan piensan: ¿qué debo hacer hoy?
4.     Rebeldes. Se empeñan en resistirse a todas las expectativas. Rechazan cualquier forma de control y disfrutan saltándose las reglas. Cuando se levantan por la mañana se preguntan: ¿qué quiero hacer hoy?.

Segundo paso: los cuatro pilares de los hábitos
El trabajo de conocerse a uno mismo es extraordinariamente difícil, reconoce la autora, y dura toda la vida. Pero no hay otro remedio. Lo que no cambia tanto, sostiene Rubin, son los pilares en que se apoyan los buenos hábitos, que vienen a ser los cuatro siguientes:
1.      Monitorizar. La monitorización (de lo que comemos, el ejercicio que hacemos y la cantidad de horas que vemos la televisión, por ejemplo) conlleva más conciencia, y la conciencia permite el control y reduce el autoengaño, frecuente con la comida y el deporte.
2.     Sentar las bases. Con frecuencia comenzamos la casa por el tejado. Los aspectos básicos que sientan las bases de una vida mejor son, de acuerdo con Rubin: el sueño; el ejercicio; la alimentación saludable y, en cuarto lugar, el orden. A partir de ahí llega todo lo demás.
3.     Planificar. La planificación automatiza las actividades, lo que contribuye a solidificar los hábitos (a menos que seas un rebelde, en cuyo caso la planificación no es lo tuyo).
4.     Tomar responsabilidad. Para que sea efectiva, la planificación ha de estar acompañada de un cierto control. No basta con colocar en nuestra agenda “levantarse pronto y salir a correr”. También hay que cumplirlo.

Tercer paso: no te hagas trampas
Rubin, que se convierte en sujeto de pruebas para escribir sus libros, recopila un sinfín de trampas que, quien más quien menos, utiliza para echar al traste un buen hábito. Entre ellos se encuentra “alcanzar la meta “Una razón poderosa y, a primera vista, ilógica”, apunta Rubin, “es que muchas veces tenemos un objetivo y esto es precisamente lo que puede estropearlo. Una vez que llego al peso ideal, ya he alcanzado mi objetivo. Entonces volvemos a comer normalmente, y engordamos. Se trata de cambiar para siempre, indefinidamente". A veces hay que abstenerse para siempre de algo.
“Sólo se vive una vez”, "esto no cuenta”; "estoy de vacaciones”; “para eso están los fines de semana”. Una excusa casi tan utilizada como la llamada “trampa de la licencia moral”, por la que justificamos las cervecitas y la pizza después del gimnasio.
Tampoco hay que fustigarse. Somos humanos. (¿Serán estas vulgares excusas también?). Resumamos la cuestión con las palabras de William James (1842), probablemente el psicólogo más citado de todos los tiempos: “El principal descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas modificando las actitudes de la mente”.


miércoles, 6 de abril de 2016

Descubren la zona cerebral que podría localizar la esquizofrenia.


 J. C. AMBROJO | El País | Madrid

La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica crónica y grave y se sabe que en el 70% de los casos puede tener un origen genético.

Un equipo de investigadores de la Unidad de Psicosis en Investigación de Benito Menni CASM de Sant Boi de Llobregat (Barcelona), integrada en el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CiberSAM), ha identificado por primera vez anomalías en la corteza frontal media del cerebro que podrían ser la causa de la esquizofrenia, según el estudio publicado en la revista científica Molecular Psychiatry. Hasta el momento, ningún otro trabajo había encontrado este tipo de disfunciones localizadas en la misma región del cerebro, informan los autores del trabajo en un comunicado.

Para realizar este estudio, los científicos liderados por Edith Pomarol-Clotet utilizaron tres técnicas distintas de resonancia para examinar y comparar el cerebro de 32 pacientes con esquizofrenia con el cerebro de 32 personas sanas. Una de las técnicas mide el volumen de materia gris del cerebro, otra examina las conexiones de la sustancia blanca subyacente y una tercera técnica registra el patrón de actividad en diferentes zonas del cerebro mientras los sujetos realizan un test cognitivo. Las tres técnicas coincidieron en sus resultados: en todos los pacientes esquizofrénicos la anormalidad se encontraba en la misma región, la corteza frontal media. La corteza frontal media es un área incluida en los lóbulos frontales situados en la parte anterior del cerebro, que en muchos estudios ya se había relacionado con la patofisiología de la esquizofrenia.

La corteza frontal media forma parte de una red de regiones cerebrales descubierta recientemente y que se denomina Default Mode Network (del inglés, red neuronal por defecto). Esta red parece tener un papel crucial en la creación y elaboración de los pensamientos que aparecen cuando la persona no se encuentra ocupada en ninguna tarea mental concreta. La Default Mode Network también ha sido relacionada con otras enfermedades como el alzheimer o la depresión.

El hecho de que las tres técnicas de neuroimagen hayan identificado la misma región cerebral es relevante. Según Peter McKenna, investigador principal del CIBER de Salud Mental y uno de los autores del artículo, "la convergencia de estos hallazgos cerebrales, estructurales y funcionales sugiere que la corteza frontal medial puede ser un lugar indicado para concentrar los esfuerzos de investigación en el futuro. Puede ser una pista para encontrar las causas de la esquizofrenia".
Pero, ¿por que se producen esos cambios en esa zona del cerebro? Por ahora es una cuestión sin resolver y precisamente estos investigadores quieren tratar de averiguarlo: "Estamos empezando a planificar un estudio neuropatológico que confiamos que nos revele nuevos datos en este sentido", afirma la doctora Pomarol-Clotet.

En este estudio también han participado miembros del Grupo de Investigación en Aplicaciones Biomédicas de la Resonancia Magnética Nuclear de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), perteneciente al CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), en el que colabora el investigador Antonio Capdevilla desde hace mas de 10 años; la Fundació Sant Joan de Déu de Barcelona y el Departamento de Neuroimagen del Centro de Neurociencia de Cuba. Un equipo del CiberSAM y de Enfermedades Raras (CiberER) desveló recientemente el importante papel de una región de los cromosomas 6, 11 y 18 en esta enfermedad.

En España, la esquizofrenia afecta en sus diversas modalidades a unas 400.000 personas y la edad de aparición está comprendida entre los 18 y los 25 años, en hombres, y entre los 23 y los 35 años en mujeres. A pesar del estigma de violencia que arrastran estos enfermos, la agresividad no es una conducta que deba asociarse a este trastorno: algunos estudios indican que solo un 5% de los pacientes tratados tiene conductas violentas. Esta enfermedad se caracteriza por una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo, principalmente de la conciencia de realidad, y una desorganización neuropsicológica mas o menos compleja, que lleva a una dificultad para mantener conductas motivadas y dirigidas a metas y a una significativa disfunción social. Las personas con esquizofrenia suelen mostrar un pensamiento desorganizado, delirios, alucinaciones, alteraciones afectivas en el ánimo y las emociones, del lenguaje y conductuales.

Publicado por 
Lic. Jorge A. Guerra              .













sábado, 2 de abril de 2016

El consumo de cocaína provoca alteraciones cerebrales.


Un estudio prueba por primera vez que el uso de esta droga causa cambios en la estructura de la materia gris

JESSICA MOUZO QUINTÁNS  | Barcelona | El País | 10/02/2016

De cara a la galeríala cocaína desinhibe, excita, envalentona e incluso hace perder la percepción de la realidad. De puertas adentro, concretamente en el interior del cerebro, provoca graves alteraciones.

Un equipo de científicos de l’Hospital de Sant Pau de Barcelona, el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) y la Universidad Autónoma de Barcelona han demostrado, por primera vez, que la cocaína altera las funciones cerebrales y modifica la estructura del propio órgano. Estas adulteraciones provocan, por ejemplo, que el cerebro de los consumidores no detecte las consecuencias adversas de su propio comportamiento.

Una treintena de personas diagnosticadas con una adicción a la cocaína pero en fase de desintoxicación participaron en el estudio, que se ha publicado en la revista Addiction Biology. Los investigadores sometieron al grupo a un juego de azar y observaron su actividad cerebral a través de tres técnicas distintas de neuroimagen por resonancia magnética. Los expertos querían ver, de forma simultánea, la función cerebral, la estructura de la materia gris y la blanca y el estado de las vías de comunicación entre las áreas del cerebro. "Descubrimos que habían sufrido cambios en los tres elementos que estudiamos", resume el doctor Jordi Riba, investigador principal del estudio.

Las resonancias magnéticas revelaron que, a diferencia de la población sana, los consumidores de cocaína tenían una zona primitiva del cerebro hiperactivada. Se trata del estriado ventral, un eslabón del llamado "circuito de recompensa", vinculado a favorecer comportamientos básicos, más bien automáticos e impulsivos, como comer o el sexo. Los expertos advirtieron que esta hipersensibidad contrastaba con una hipoactividad en otra parte del cerebro mucho más evolucionada, la corteza prefrontal, encargada de regular la propia conducta. "Ante condiciones adversas, en este caso era que fallaban en una apuesta, los voluntarios sanos activaban la corteza prefrontal para afrontarlo, pero esta zona estaba desactivada en los consumidores de cocaína", señala Riba.

Además, los investigadores hallaron que, aparte de las anomalías en la función cerebral, los consumidores también sufren cambios en la estructura del cerebro. "Vemos que, en la materia gris, se ha reforzado el circuito de recompensa y las conexiones entre ellas mientras que baja el tamaño de la materia blanca fuera del área de recompensa", apunta el médico. Esto significa que aparecerían reforzadas las estructuras que tratan la gratificación en detrimento de las áreas que controlan procesos cognitivos como son la regulación de la propia conducta y la atención.

"Este hallazgo nos explica por qué la gente no cesa en el consumo y tiene tantas recaídas. No es por simple debilidad o falta de fuerza de voluntad, es que la estructura cerebral ha cambiado", concluye Riba. Los expertos investigan ahora si este daño cerebral es irreversible o, a medida que el paciente ceja en el consumo, el cerebro es capaz de regenerarse y normalizar sus funciones. 

miércoles, 30 de marzo de 2016

¿Vale la pena esperar?. La ciencia dice que sí.


En un reciente estudio realizado por Amit Kumar, junto a un equipo de la Universidad Cornell en Estados Unidos, denominado Esperando el Merlot: Consumo anticipatario de compras experienciales y materiales se llega a la conclusión de que la anticipación y la espera juegan un rol primordial en cuanto al disfrute.

En estudios anteriores se había llegado a la conclusión de que invertir nuestro dinero en experiencias resulta ser mucho más satisfactorio que comprar cosas y que además si esas experiencias son compartidas con otras personas, aún mayor bienestar experimentamos.
Amit Kumar en este nuevo trabajo comparte que además de lo previamente concluido, la anticipación por esas lindas experiencias genera un monto importante de satisfacción y que se puede sacar provecho de esto para disfrutar aún más.
Cuando tú esperas llevar a cabo una buena experiencia el tiempo de espera es mucho más emocionante y menos estresante que cuando estás pensando en adquirir algo material. Una de las explicaciones de esto es que cuando vas a comprar algo material resulta que provoca mucha ansiedad, ya que puedes llegar a comprar para demostrar mejor status o porque queremos tener determinado objeto mejor que el de tus amigos o conocidos. Cuando entran en juego las comparaciones sociales el placer por lo que vas a adquirir culmina siendo más tortuoso que disfrutable.
Otra de las razones que arroja la investigación es que no puedes dar rienda suelta a demasiados pensamientos acerca de la cosa que comprarás, ya sabes lo que es, un bolso es un bolso, un tapado es un tapado, limita tu imaginación. Sin embargo, ante las experiencias puedes saborear más desde el pensamiento y por ende sentirlas más gratificantes.
¿Cómo puedes explotar al máximo el disfrute por las experiencias?
Esperar. Mientras más esperas y anticipas esa hermosa experiencia más placentera resultara. Por ejemplo puedes organizar una escapada de fin de semana con anticipación, o una linda cena, alguna salida con amigos. Todo lo que puedas ir planificando y anticipando mejores efectos tendrá en tu cuenta de felicidad.
Así que ya lo sabes, invierte en experiencias, disfruta con las personas que quieres, espera y anticipa con regocijo toda la dicha que eso que quieres te brindará.
¿Cuál es tu próximo plan?


lunes, 28 de marzo de 2016

"Padecer una enfermedad mental no te hace menos humano" (Día Mundial de la Salud Mental)

Natasha Hinde | El Huffington Post |10/10/2015
Como la mayoría de personas con alguna enfermedad mental sabrán, la dignidad es algo que se les da en dosis muy pequeñas, cuando son otros los que toman decisiones por ellos o hacen suposiciones sobre sus facultades mentales.
Por esta razón, este año el Día Mundial de la Salud Mental está centrado en la dignidad para ayudar a acabar con la estigmatización. Nuestros compañeros de Reino Unido han hablado con gente que padece enfermedades mentales para saber qué significa para ellos la dignidad.

1. Amy Smith, 25 años, con depresión
No hay dignidad alguna en la depresión. Ni en los días sin ducharse ni en llorar sin parar por ninguna razón. Con la gente más cercana a ti no te quedan fuerzas para avergonzarte. No podía acordarme de la dignidad.
Pensé que podría mantener algo de dignidad llevándolo en silencio, pero eso fue peor. Me di cuenta de que puede haber dignidad en la sinceridad, en saber y compartir, si puedes, lo que te ha pasado a ti. No tiene por qué ser tu secreto mejor guardado. La dignidad se puede volver a encontrar.
2. Andrew Voyce, 64 años, con esquizofrenia
Que los medios no se refieran a mi enfermedad utilizando palabras ofensivas como loco o psicópata. Eso es lo que significa la dignidad para mí.


3. Ella Robson, 22 años, sufre trastorno de estrés postraumático
Para mí, dignidad significa que los demás me acepten por quien soy, en vez de que me reconozcan únicamente por mi enfermedad mental.
Soy muy abierta en cuanto a mis experiencias relacionadas con la salud mental, con los que me rodean y a nivel público. Escribo un blog sobre mi recuperación y defiendo lo que creo que es lo correcto, especialmente cuando se trata de que se deje de percibir a las enfermedades mentales como algo de lo que avergonzarse.
Para mí la dignidad es ser tratada como una persona. Lo he dicho muchas veces y seguiré diciéndolo: padecer una enfermedad mental no te hace menos humano.
Si no hubiera tanta energía negativa alrededor de la representación y la aceptación de las enfermedades mentales, podría sentirme más cómoda pidiendo ayuda. En mi opinión y según mi experiencia, la estigmatización afecta a la dignidad. Para mí la dignidad es ser respetado, comprendido y aceptado.
Para mí la dignidad significa ser tratado justamente, como se trataría a cualquiera, tenga una enfermedad mental o no. Sigo siendo una persona digna, como todas las demás. La dignidad se basa en ser considerado, comprensivo y educado; pero sobre todo en ser respetado sin sentirse degradado, sin degradarse a uno mismo de ninguna manera y con la cabeza bien alta.
5. Tom Haward, 34 años, con depresión
Tengo el cuerpo lleno de cicatrices, consecuencia de autolesionarme. Al principio, vivir con esas cicatrices es una experiencia humillante; incluso aunque la causa de esas cicatrices sea una enfermedad que está machacándote, es asqueroso tener que llevarlas en la piel. Para mí, la dignidad es ser capaz de mostrar mis cicatrices sin vergüenza, porque la depresión es una enfermedad contra la que ahora estoy luchando conscientemente.
Ya no escondo mis cicatrices porque cuentan una historia que quiero compartir con el mundo. Si mis cicatrices pueden ayudar a alguien a encontrar el valor para luchar contra la oscuridad, eso es la dignidad para mí y para esa persona a la que estoy ayudando.
6. Kat Pugh, 26 años, con un trastorno alimenticio
Dignidad, empatía y estigmatización son palabras que se asocian con frecuencia cuando se trata de enfermedades mentales. A menudo, cuando mencionas que padeces una enfermedad mental, los estereotipos entran en juego. Por ejemplo, la gente asume que un trastorno alimenticio es autoinfligido y que implica estar delgada como un palo y al borde de la muerte. Quizá sea una adolescente que se puso a dieta y acabó mal. O que elegí que me pasara esto y simplemente tengo que comer para ponerme bien (como si fuera así de sencillo).

Es fácil quedar mal y, con un mecanismo de respuesta negativo, muy fácil caer en ello. Cuando se tiene una enfermedad mental, los pensamientos racionales son reemplazados muy rápidamente provocando que el que la padece pierda la dignidad, cosa que puede interpretarse como incompetencia, irascibilidad o inmadurez, entre otras cosas. 
Una mejor comprensión de las enfermedades mentales es de vital importancia. Tenemos que pensar desde una perspectiva más amplia cómo se perciben la empatía y la comprensión cuando se goza de una buena salud mental.
7. Paul Stevens, 32 años, con esquizofrenia
No puedo pensar en lo que ha pasado ni exteriorizar mis sentimientos sobre ello tras haberme encontrado sumamente indispuesto hasta que no me encuentre en un lugar más estable. Solo entonces soy capaz de reflexionar sobre las personas que me han tratado con dignidad y las que podrían haber demostrado más.
8. Katie Higgins, 26 años, con trastorno bipolar
Siempre he asociado la dignidad, o, más bien, la falta de dignidad, con el fracaso. Desde que era joven he tenido miedo al fracaso en todos los ámbitos. Las medias tintas no existían para mí: o era la mejor en algo, o no valía la pena ni siquiera que lo intentara.
Esto es algo muy común dentro del trastorno bipolar, y se ha convertido en una de las características definitorias de mi vida. Hay ocasiones en la que me siento muy segura, contenta con la dirección que lleva mi vida y con las cosas que estoy haciendo, pero, con más frecuencia, me siento llena de frustración y miedo, y estoy segura de que nunca conseguiré nada de lo que me proponga.
Eso es lo que me hace sentir indigna: el contraste constante (y la coexistencia) entre la obsesión conmigo misma y el odio por mí misma que implica el trastorno bipolar.
Yo no veo a otros enfermos mentales como personas dignas: las veo como enfermas mentales. Las enfermedades mentales son únicas en cuanto a que nos permiten ampliar la simpatía, el respeto y el apoyo a los demás, pero rara vez a nosotros mismos.
9. Jake Mills, 26 años, con depresión
Dignidad es algo personal que deberíamos cuidar y proteger. No consiste en cumplir todas las expectativas ni en ser alguien que no eres. Es algo más que elegancia y grandeza. Consiste en respetarte y en no comprometer eso por nadie. Pero, en general, la dignidad es algo que controlamos y que utilizamos para proteger nuestro nombre.
La dignidad es tu amiga. Es tuya, de nadie más; es lo que la hace tan especial. Y cada cual tiene que estar atento a la suya. Habrá veces en las que otras personas intenten quitártela, veces en las que la pierdas por completo, veces en las que pienses que se ha ido para siempre. Pero no. Siempre que estés presente, tu dignidad también lo estará.
Este artículo fue originalmente publicado en la edición de Reino Unido de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

viernes, 25 de marzo de 2016

La molécula "antibotellón"

HALLAZGOS | Efectos cerebrales
·        Una investigadora española ha comprobado los efectos protectores de la oleiletanolamida
·        Es una sustancia grasa que a su vez fue descubierta por investigadores de nuestro país
·        Por el momento, se ha ensayado en ratones, aunque próximamente se hará en humanos

LAURA TARDÓN | Madrid | El Mundo | 30/07/2015

Más que eliminar el fenómeno binge drinking, o atracón de alcohol, la insólita molécula antibotellón ha demostrado ser capaz de proteger al cerebro de los efectos que produce este modelo de consumo, caracterizado por la ingesta de una elevada cantidad de alcohol en apenas unas horas. Al menos lo ha logrado en animales, en un laboratorio de la facultad de Psicología de la Universidad Complutente de Madrid.

Como explica la principal investigadora, Laura Orío, no se trata de una molécula desconocida. Un grupo de científicos internacionales, liderados por el español Fernando Rodríguez de Fonseca (del Instituto de Investigaciones Biomédicas, en Málaga), descubrió la oleiletanolamida en el año 2001. Se describió como una sustancia grasa, producida por el intestino, que controla el apetito. Así lo publicaba la revista británica Addiction Biology, una de las más prestigiosas en el campo de las adicciones y la salud mental.

Desde entonces, otros estudios han ido apuntando que "el organismo produce esta molécula cuando el cerebro sufre daños", argumenta Orío. Se sabe que el botellón es uno de los fenómenos que más preocupa a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre otros efectos sobre la salud (del corazón, el páncreas y el hígado), su repercusión en el cerebro es incuestionable. Su acción tóxica provoca cambios negativos en la neurotransmisión cerebral y entorpece sus funciones. Un trabajo publicado en la revista Alcoholism: Clinical and Experimental Research en 2004, y realizado en San Francisco, afirmaba que las personas bebedoras tenían menos concentración de neurotransmisores (sustancias que permiten que el impulso eléctrico se transmita) que los no bebedores.

El órgano gris de los jóvenes, que son los más aficionados al binge drinking, es especialmente sensible al alcohol. Según los expertos, provoca alteraciones agudas y afecta a las funciones cognitivas y de desarrollo del órgano. Según un estudio publicado en la revista Archives of Neurology en 2008, la ingesta continuada de este tipo de bebidas encoge el encéfalo más rápido de lo normal. Junto a la atrofia, aparece, además, un creciente número de lesiones en la sustancia blanca encefálica.

Dado el impacto que tiene el atracón de alcohol sobre el cerebro, Orío y su equipo de expertos han analizado en un modelo animal los efectos del consumo excesivo de alcohol en pocas horas y el papel de la molécula oleiletanolamida en este proceso. "Hemos visto que se activa el sistema inmunitario y hay una respuesta inflamatoria exacerbada, lo que provoca liberación de marcadores de daño neuronal en la corteza cerebal", expone la investigadora.

Pero lo realmente novedoso de su trabajo, subraya Orío, es que "hemos descubierto las propiedades antiinflamatorias y neuroprotectoras de esta molécula que podría prevenir la neuroinflamación y los efectos tóxicos que el consumo intensivo de alcohol en atracón produce en el cerebro". Precisamente por este hallazgo, este equipo de científicos ha recibido el Premio Joven Investigador de la Sociedad Internacional de Investigación sobre drogas.

"Pensábamos que quizás, con un consumo tan rápido e intenso de alcohol, al organismo no le daba tiempo a producir suficiente cantidad de oleiletanolamida como para proteger al cerebro, y decidimos administrar de forma exógena la molécula a los ratones", relata la responsable del trabajo. Efectivamente, los autores comprobaron el papel protector de esta sustancia, que redujo la inflamación en el cerebro y también la liberación de marcadores de daño neuronal. Además, agrega la experta, "puede mejorar el estado de ánimo. Creemos que tiene efectos sobre el estado emocional negativo".

Orío presentará este trabajo en el próximo congreso científico de la Sociedad Internacional de Investigación sobre Drogas, que se centra en el estudio de la neuroinflamación inducida por determinadas drogas como el alcohol o la cocaína, y su relación con los efectos tóxicos en el cerebro, estudiando terapias farmacológicas que puedan prevenirlos.
En este sentido, esta investigación abre una vía a futuros tratamientos que "puedan prevenir el daño cerebral causado por el alcohol y que pueda mejorar los síntomas de abstinencia", apunta Orío. De momento, el próximo paso será corroborar estos resultados en humanos, una línea de investigación que ya han puesto en marcha en la Universidad Complutense de Madrid.