viernes, 5 de noviembre de 2021

Negación: cuándo ayuda, cuándo daña

Escrito por el personal de Mayo Clinic       |     29/07/2021

La negación es un mecanismo de afrontamiento que te da tiempo para adaptarte a situaciones inquietantes, pero quedarte en una actitud negadora puede interferir en el tratamiento o tu capacidad para afrontar los desafíos.

Cuando te encuentras en estado de negación, estás tratando de protegerte al no aceptar la verdad sobre algo que pasa en tu vida.

En algunos casos, la negación inicial a corto plazo puede ser algo bueno, ya que te da tiempo para adaptarte a una situación dolorosa o estresante. También podría ser un precursor para hacer algún tipo de cambio en tu vida. Sin embargo, la negación tiene un lado oscuro. Averigua cuándo la negación no es saludable y cómo dejarla atrás.

Comprender la negación y su propósito

Rehusarse a reconocer que algo no está bien es una manera de afrontar los conflictos emocionales, el estrés, los pensamientos dolorosos, la información amenazante y la ansiedad. Es posible que te niegues a reconocer cualquier cosa que te haga sentir vulnerable o amenace tu sensación de control, como una enfermedad, una adicción, un trastorno de la alimentación, violencia personal, problemas financieros o conflictos en las relaciones. Puedes negar algo que te ocurra a ti o a otra persona.

Cuando te encuentras en estado de negación, haces lo siguiente:

·        No reconoces una situación difícil

·        Intentas evitar enfrentarte a la realidad de un problema

·        Minimizas las posibles consecuencias de un problema.

 

Cuándo puede ser útil la negación

Negarse a afrontar los hechos puede parecer poco saludable. A veces, sin embargo, puede ser útil un breve período de negación. La negación le da a tu mente la oportunidad de absorber inconscientemente información impactante o preocupante a un ritmo que no hará que tengas una gran caída psicológica.

Por ejemplo, después de un evento traumático, es posible que necesites varios días o semanas para procesar lo sucedido y enfrentar los desafíos que se avecinan. Imagina lo que podría pasar si te detectas un bulto en la garganta. Podrías sentir una oleada de miedo y adrenalina al imaginar que es cáncer.

Entonces ignoras el bulto, esperando que desaparezca por sí solo. Pero cuando el bulto sigue allí una semana después, consultas a tu médico.

Este tipo de negación es una respuesta útil a la información estresante. Inicialmente negaste el problema que te preocupaba. Pero a medida que tu mente asimiló la posibilidad, comenzaste a abordar el problema de manera más racional y buscaste ayuda para resolverlo.

Cuándo puede ser perjudicial la negación

¿Pero qué habría ocurrido si hubieras seguido negando ese bulto? ¿Qué habría ocurrido si nunca hubieras buscado ayuda? Si la negación persiste y te impide que tomes las medidas adecuadas, como consultar con el médico, se trata de una respuesta perjudicial.

Ten en cuenta estos ejemplos de negación poco saludable:

·        Un estudiante universitario presencia un violento tiroteo, pero afirma que no lo ha afectado.

·        La pareja de un hombre mayor que está en la etapa final de su vida se rehúsa a hablar con él sobre los deseos y las directivas de atención médica, ya que insiste en que estará mejor.

·        Una persona se pierde periódicamente las reuniones laborales de la mañana por haber bebido con exceso la noche anterior, pero insiste en que no hay ningún problema porque, de todos modos, cumple con su trabajo.

·        Una pareja está registrando una deuda tan grande con la tarjeta de crédito que dejan a un lado las facturas porque no pueden soportar abrirlas.

·        Los padres de un adolescente con una adicción a las drogas siguen dándole a su hijo dinero «para comprar ropa».

·        Una persona que tiene dolor en el pecho y falta de aire no cree que esos síntomas indiquen un ataque cardíaco y demora en obtener ayuda.

En situaciones como estas, la negación puede impedir que tú o tu ser querido obtengan ayuda, como un tratamiento médico o asesoramiento, o que enfrenten problemas que pueden salirse de control; en todos los casos, puede haber consecuencias devastadoras a largo plazo.

Dejar atrás la negación

Cuando enfrentes una situación abrumadora, está bien decir: "ahora no puedo pensar en esto". Tal vez necesites tiempo para procesar lo que sucedió y adaptarte a las nuevas circunstancias. Pero es importante darte cuenta que la negación debería ser una medida temporaria solamente, no cambiará la realidad de la situación.

No siempre es fácil saber si la negación te está impidiendo seguir adelante. La intensidad de la negación puede variar con el tiempo, en especial para una persona con una enfermedad crónica; en algunos períodos baja la actitud defensiva, mientras que en otros la negación puede ser mucho más fuerte. Sin embargo, si te sientes atascado o si alguien en quien confías sugiere que estás negando una situación, puedes intentar las siguientes estrategias:

·        Examina honestamente a qué le tienes miedo.

·        Piensa sobre las posibles consecuencias negativas de no actuar.

·        Date permiso para expresar tus miedos y tus emociones.

·        Intenta identificar las creencias irracionales sobre tu situación.

·        Escribe un diario sobre tu experiencia.

·        Habla con un amigo cercano o un ser querido.

·        Participa en un grupo de apoyo.

Si no puedes afrontar sin ayuda una situación estresante, estás atascado en la fase de negación; piensa en la posibilidad de hablar con un médico especialista en salud mental. Él o ella te puede ayudar a encontrar alguna manera sana de afrontar la situación en vez de actuar como si no existiera.

Cuando un ser querido necesita ayuda para ir más allá de la negación

Puede resultarte frustrante cuando alguien a quien amas niega un tema importante. Pero antes de demandar que tu ser querido enfrente los hechos, da un paso atrás. Trata de determinar si solo necesita un poco de tiempo para resolver el problema.

Al mismo tiempo, hazle saber a la persona que estás dispuesto a hablar sobre el tema, incluso si ambos se sienten incómodos. En última instancia, esto podría darle a tu ser querido la seguridad que necesita para seguir adelante. Es posible que tu ser querido incluso se sienta aliviado cuando le plantees el problema.

Si tu ser querido niega un problema de salud grave, como la depresión, el cáncer o una adicción, abordar el problema puede ser especialmente difícil. Escucha y ofrece apoyo. No intentes obligar a alguien a buscar tratamiento, ya que podría provocar enfrentamientos duros. Ofrece consultar juntos a un médico o terapeuta de salud mental. 

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Psicofármacos y Psicoterapias: se trata de tratamientos excluyentes

DR. ENRIQUE GUERRA GÓMEZ     |    TOPDOCTORS    25/08/2021 
Editado por: ALICIA ARÉVALO
 
Con cierta frecuencia se ve en internet como algunos profesionales de Salud Mental promocionan los fármacos “en lugar de la psicoterapia” o al revés (esto último es quizás más frecuente), para una serie de trastornos mentales.
 
 
La realidad es que en muchos trastornos mentales son necesarios ambos tratamientos; bien sea de forma simultánea o secuencial, es decir, comenzando primero por uno de ellos y añadiendo el otro.
 
En este articulo vamos a tratar de clarificar las Indicaciones en los trastornos mentales más frecuentes, teniendo en cuenta que a la hora de hablar de Psicoterapia, no nos referimos a la psicoterapia implícita en el acto sanitario, en el que se trata de apoyar al paciente y la familia, ya que esta modalidad de  terapia la requieren todos los trastornos mentales y algunos de tipo orgánico; sino de la psicoterapia explicita, que tiene por objetivo tratar el “núcleo” del trastorno, ya sea  a través de  modificaciones en la forma de ser de la persona (pensamientos, sentimientos actitudes conductas, etc.) o/y la relación con el entorno para una adecuada adaptación. Tampoco incluiríamos aquí las psicoterapias que tienen como objetivo trabajar la conciencia de enfermedad y/o la adherencia a los tratamientos psicofarmacológicos, como por ejemplo la fase maníaca del Trastorno Bipolar.
 

Por último, nos ceñiremos, en este artículo, a la etapa adulta y dividiremos en aras de una mayor claridad expositiva, los trastornos de la forma siguiente:
 
  • Parte I -TRASTRONOS MENTALES QUE REQUIEREN DE FORMA PREFERENTE (a veces exclusiva): LOS PSICOFARMACOS
  • Parte II -TRASTORNOS MENTALES QUE REQUIEREN DE FORMA PREFERENTE (a veces exclusiva): LA PSICOTERAPIA
  • Parte III -TRASTRONOS MENTALES QUE REQUIEREN (siempre o casi siempre): EL TRATAMIENTO COMBINADO 
Trastornos mentales que requiere de forma preferente los psicofármacos

 -     Fase maníaca del trastorno bipolar: el origen de la fase maniaca es biológico en un altísimo porcentaje, es decir, no está relacionado ni con factores de personalidad, ni con situaciones psicosociales, en términos de la psicopatología clásica se considera “endógeno”, por lo que el tratamiento fundamental es biológico (antipsicóticos y estabilizadores del ánimo).

 -        Depresión mayor con melancolía (endógena): al igual que sucede con la fase              maniaca del trastorno bipolar, la llamada antes Depresión Endógena, en la actualidad es una variante de la Depresión Mayor, que se especifica con “características melancólicas”. Se caracteriza por:
 
-        Pérdida de placer en todas o casi todas las actividades.
 
-        Falta de reactividad a estímulos placenteros (nosotros añadiríamos también displacenteros, es decir, si   en la evolución del cuadro, al paciente le viene una desgracia, no suele aumentar la tristeza que ya se padece).
 
-        Se añaden síntomas como tristeza “localizada” en una parte del cuerpo, empeoramiento matutino, insomnio tardío, pérdida de peso notoria, culpa inapropiada o excesiva y agitación o retraso psicomotor importante.
 
Todo ello denota que este cuadro dentro del espectro de las depresiones, apenas está derivado de factores externos.

      Trastornos neurocognitivos mayores: destacan aquí las demencias, bien sea por atrofia cerebral, de tipo vascular, traumático, infeccioso etc.

 En estos trastornos, las causas son de tipo orgánico y no psicosocial; por lo que el tratamiento será   biológico; bien abordando la afección orgánica, las alteraciones cerebrales secundarias (excepto en   los casos de atrofia que serían primarias); o lo que es más común ambas cosas.
 
Trastornos mentales que requiere de forma preferente la psicoterapia

 -     Trastornos de personalidad (TP): Es el ejemplo más genuino, el tratamiento nuclear de los trastornos de Personalidad no es biológico, ya que no existe ninguna terapia de este tipo que modifique en profundidad la forma de ser.
 
Cierto es que en el caso del trastorno de personalidad lÍmite diversas investigaciones apuntan a que esta enfermedad, se saque del grupo Trastornos de Personalidad constituyendo una categoría nueva; pero a día de hoy las clasificaciones más actuales lo mantienen.
 
La práctica diaria denota que tanto el trastorno límite de personalidad como otros trastornos de personalidad reciben tratamientos farmacológicos; estos tienen como función tratar las Complicaciones de los trastornos de personalidad sean en forma de síntomas graves, como descontrol de impulsos o de otros trastornos psiquiátricos, como Depresión Mayor, trastorno de Ansiedad, Psicosis Reactiva Breve, etc.
 
Este punto es de gran importancia a la hora de clarificar al paciente y allegados que los fármacos tienen como objetivo mitigar los síntomas, pero no actúan sobre la forma de ser básica (para ello están los diferentes tipos de psicoterapia); esto evitaría expectativas poco realistas, al menos a día de hoy de que un psicofármaco modifique en profundidad la personalidad.
 
-     Trastornos de estrés y adaptación: en estos casos el tratamiento es de tipo psicoterapéutico, es decir, ayudar a la persona a encontrar estrategias, bien sea para que las causas externas dejen de influir o como sucede en muchos casos, si esto no es posible, tratar de adaptarse de la forma más “sana” posible a la situación desencadenante.
 
Al igual que en el apartado anterior si aparecen síntomas significativos y /o otros trastornos mentales secundarios, la psicoterapia deberá acompañarse, durante un tiempo limitado por los psicofármacos.
 
Trastornos mentales que requieren el tratamiento combinado

-     Espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos: estos constituyen el ejemplo más genuino en el que es necesario el tratamiento Biológico Psicológico y Social. Según el tipo de trastorno (Trastorno Delirante, Esquizofrenia, Trastorno Esquizoafectivo, etc.); y el momento evolutivo un tipo de tratamiento tendrá más preponderancia que los otros, pero a la postre todos ellos serán necesarios.
 
-     Trastornos depresivos y de ansiedad:  En los Trastornos Depresivos excepto los endógenos la etiología es biopsicosocial y el tratamiento debe ir en consonancia con la multicausalidad; del mismo modo sucede en los Trastornos de Ansiedad y sus variantes (Agorafobia, fobia simple, fobia social etc.). Al igual que en apartados anteriores según el tipo de trastorno la gravedad y el periodo evolutivo un tratamiento tendrá mas preponderancia que los otros.
 
-     Trastorno obsesivo compulsivo y trastornos relacionados: las consideraciones expuestas par los trastornos depresivos y de ansiedad son de aplicación para el trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y otros relacionados, como el Trastorno Dismórfico Corporal, trastorno de Acumulación, Tricotilomanía, etc. Si bien en el TOC hay psicofármacos Específicos, en los trastornos relacionados los fármacos son de carácter sintomático y no tan especifico.
 
CONCLUSIONES: El objeto es este articulo ha sido presentar los Trastornos psiquiátricos más frecuentes en los que se pudiese dar (o no) la disyuntiva psicofármacos /psicoterapia; por razones de espacio no ha sido posible abarcar otros. Aunque en principio este articulo va dirigido a usuarios en general, pacientes y/o familiares; no está de más promover una toma de conciencia a todos los profesionales de la Salud en General y la Salud Mental en particular; para que tratemos de evitar “confrontaciones” Psicofármacos –Psicoterapia, que podrían crear situaciones de incertidumbre, en quienes reciben tales terapias.


lunes, 1 de noviembre de 2021

Més psicòlegs a domicili per tractar els trastorns mentals greus dels joves


MARTA RODRÍGUEZ CARRERA     |    Martorell    |    Diari ARA    |    18/10/2021

Salut desplegarà 10 equips d'atenció domiciliària aquest any i 52 més el que ve
 
La conselleria de Salut posarà en marxa abans d'acabar aquest any 10 equips d'atenció domiciliària per a nens i adolescents que tenen un trastorn mental molt greu per evitar-los ingressos o el trasllat als centres mèdics. A Catalunya aquesta estratègia domiciliària es va començar a desplegar el 2016 i actualment ja hi ha diversos equips hospitalaris que traslladen els seus professionals a les cases dels pacients, amb uns resultats favorables perquè, d'aquesta manera, la persona malalta continua en el seu nucli més proper i la família no es veu afectada pels ingressos a l'hospital o per les reticències que hi ha per desplaçar-se fins a un centre de salut.
 
Els nou equips estaran formats sobretot per psicòlegs clínics i també terapeutes que tractaran trastorns com l'ansietat, la depressió i els trastorns alimentaris, ha explicat el conseller de Salut, Josep Maria Argimon, en una roda de premsa en què ha assegurat que la salut mental continua sent "la prioritat" del departament.

Entitats i professionals reclamen més especialistes en salut mental
 
L'any vinent, de manera progressiva, s'aniran activant 52 equips més per atendre, en aquest cas, pacients també infanto-adolescents greus, a qui es farà intervenció intensiva –de dues a tres visites setmanals durant tres mesos–. Uns i altres professionals s'integraran dins dels serveis especialitzats de salut mental.
 
Una estratègia per millorar la qualitat de vida
 
Els professionals d'atenció domiciliària en salut mental sostenen que aquesta estratègia fa que augmenti la qualitat de vida dels pacients i el seu entorn més proper i és una via especialment positiva per als malalts que tenen una bona vinculació social però no acaben de millorar en l'assistència tradicional.
 
Argimon ha afirmat que adolescents i gent gran són els grups de població que han vist com la pandèmia ha agreujat l'estat mental i emocional per diversos factors, com les restriccions imposades, la reducció de la socialització o la por desmesurada a contagis o caure malalt.
 
Les dades assenyalen que l'atenció d'adolescents per trastorn mental ha augmentat en un 30%, sobretot pel que fa a trastorns de conducta alimentaris i conductes autolítiques, és a dir, fer-se mal deliberadament per fugir del malestar emocional. No obstant això, Salut assegura que, si bé han pujat les autolesions, sobretot entre les noies a partir de la tornada a l'escola presencial, la mortalitat per suïcidi ha caigut a Catalunya.

viernes, 29 de octubre de 2021

Las 4 diferencias entre preocupación y obsesión (explicadas)

NAHUM MONTAGUT RUBIO         |       Psicología y Mente

Estas son las características que ayudan a distinguir entre las preocupaciones y las obsesiones.


¿Te has preocupado por algo últimamente? Seguramente hayas contestado que sí, y es totalmente normal. No debes preocuparte, al menos por ahora.

 

Las preocupaciones son un proceso cognitivo relativamente normal en la población, pero que en función de su ocurrencia y la temática sobre la que versen pueden evolucionar a otros procesos menos sanos y poco controlables como lo son las obsesiones.

 

En el artículo de hoy vamos a comparar las diferencias entre preocupación y obsesión, haciendo un repaso sobre qué suponen estos procesos cognitivos dentro del TAG y del TOC.

 

¿Cómo diferenciar entre preocupaciones y obsesiones?

 

Antes de leer nada, reflexiona un momento y trata de responder a la siguiente pregunta: ¿Te has preocupado por algún motivo a lo largo del día? ¿Y la semana? ¿Y en el último mes? Seguramente hayas encontrado más de un tema al que le has estado dando vueltas, como mínimo, a lo largo de la última semana. Esto es totalmente normal, no debes preocuparte por ahora (“metapreocuparse” lo llamaría yo), aunque sí que es cierto que si pensaras demasiado en según qué temas quizás deberías plantearte buscar alguna solución.

 

Sea como sea, lo cierto es que casi el 40% de la población se preocupa al menos una vez al día. Sin embargo, muchas veces lo que se entiende por preocupación a oídos populares queda difuminado por otra idea que, aunque sea un poco de lejos, se le parece: la obsesión. ¿Qué entendemos por preocupación y qué por obsesión? ¿En qué medida son diferentes ambos procesos cognitivos? Lo cierto es que podemos identificar muchas diferencias significativas entre ellas y, de hecho, cada una toma especial protagonismo en dos trastornos: el TAG y el TOC.

 

Para valorar sus diferencias, empecemos viendo cuáles son sus definiciones.

 

¿Qué es una preocupación?

 

Una preocupación podemos definirla como una cadena de pensamientos que se centran en un peligro o desgracia futuros, en la que hay incertidumbre acerca de los resultados y hechos que puedan darse a corto, medio o largo plazo. En este proceso cognitivo, la amenaza futura se interpreta como impredecible e incontrolable en mayor o menor medida, lo cual hace que traiga consigo un cierto grado de ansiedad, aunque en función de lo intensa que sea la preocupación esta emoción será más o menos soportable.

 

La temática de las preocupaciones, manifestadas en forma de pensamientos y/o imágenes, se enfocan ante situaciones cotidianas de la vida diaria y pueden entenderse como un primer intento de resolver un problema que se ve como una amenaza o se percibe como peligroso, ensayando en la mente lo que la persona debería hacer para poder enfrentarse a él.

 

Aunque ocupan parte de nuestra atención, por regla general las preocupaciones no interfieren en la realización de actividades y responsabilidades diarias, son fáciles de controlar. Producen un poco de malestar, pero este es soportable y no traen consigo un deterioro en áreas importantes del funcionamiento de la persona, al menos si no se producen en un grado demasiado intenso. En caso de que sea así, hablaríamos de preocupaciones excesivas.

 

Las preocupaciones excesivas y el TAG

Como hemos visto, todo el mundo tiene preocupaciones a lo largo del día. Sin embargo, estas pueden incrementar en el grado de intensidad, volverse excesivas y venir acompañadas con unos niveles de ansiedad muy elevados, rasgos que forman parte como componentes nucleares del trastorno de ansiedad generalizada o TAG. Este tipo de preocupaciones comparten rasgos con las “normales”, solo que aquí se dan de forma más intensa.

 

Por regla general, las preocupaciones, tanto las normales como las patológicas, son egosintónicas, es decir, se dan en consonancia con los propios valores de la persona. Vienen acompañadas de síntomas tales como inquietud, fatiga, dificultad para concentrarse, quedarse con la mente en blanco, irritabilidad, tensión muscular y, también, pueden haber alteraciones del sueño, aunque estos síntomas son más propios de las preocupaciones excesivas que no las corrientes.

 

Contextualizándolas dentro del TAG, podemos decir que las preocupaciones se pueden convertir en un síntoma muy problemático, sobre todo porque contribuyen a que los pacientes desarrollen creencias muy rígidas sobre las ventajas que tiene preocuparse. Se podría decir que se vuelve su método de afrontamiento para los miedos que creen que se harán realidad en un futuro, a pesar de que las propias preocupaciones se convierten en aquello que les provoca ansiedad y malestar psicológico.

 

El contenido, es decir, el tema sobre el que versan las preocupaciones, tanto las normales como las de las personas con TAG, no se diferencian demasiado. Pueden centrarse en todo tipo de aspectos importantes en la vida del paciente, como pueden ser la salud, los amigos, la familia, el trabajo, la escuela, la economía y otros aspectos cotidianos.

 

La única diferencia en este sentido sería que los pacientes con TAG se preocupan en más cosas, haciéndolo con más frecuencia, duración y con menor grado de control. En su vertiente patológica, las preocupaciones se asocian con hipervigilancia y baja tolerancia a la incertidumbre.

 

¿Qué es una obsesión?

 

Una obsesión es un pensamiento, imagen o impulso recurrente y persistente que es experimentado de forma especialmente intrusa y vistos como muy inapropiados. Son egodistónicas, es decir, van en contra de los valores de la persona, provocándole un alto grado de malestar y ansiedad. Este tipo de procesos cognitivos pueden adueñarse del pensamiento del paciente, haciendo que esté la mayor parte del día pensando en el contenido de sus obsesiones y, en la mayoría de las ocasiones, vienen acompañadas de compulsiones dirigidas a reducir la ansiedad asociada.

Las obsesiones son síntomas clave dentro del trastorno obsesivo compulsivo o TOC. Si bien no todas las personas que tienen obsesiones presentan este trastorno, de hecho, es común que alguna vez en nuestras vidas pasemos por una fase en la que nos obsesionamos con algo, sí que es cierto que en caso de ocupar la mayor parte de nuestra vida diaria suponen un problema, relacionándolo directamente con el TOC.

 

El DSM-5 describe a las obsesiones propias del TOC como pensamientos, impulsos o imágenes intrusivas, irracionales y recurrentes que provocan en el paciente un alto grado de ansiedad, temor y malestar. Estas vienen acompañadas de compulsiones, entendidas como comportamientos o actos mentales de carácter repetitivo que la persona se siente obligada a realizar como respuesta a la obsesión, a modo de control de esta última. Ambos síntomas provocan un alto grado de afectación en el paciente, haciéndole perder el tiempo e interfiriendo en su rutina diaria.

 

Algunos ejemplos de obsesiones y compulsiones (por ejemplo, miedo a contagiarse y lavarse repetidamente las manos); necesidad de tener todo correctamente ordenado para sentirse tranquilos; conciencia exagerada sobre sensaciones corporales como las arrugas de la ropa sobre la piel y necesidad de tener todo bien planchado… Estas y otras obsesiones y compulsiones más pueden ser perfectamente reconocidas por el paciente como irracionales, aunque las seguirá llevando a cabo.

 

Principales diferencias entre una preocupación y una obsesión

 

Habiendo visto las definiciones entre preocupación y obsesión, podemos hacer un repaso a las principales diferencias entre ambos fenómenos psicológicos.


1. Egosintonía y egodistonía 

Las preocupaciones, tanto las normales como las excesivas, son egosintónicas, lo que quiere decir que son acordes a los valores de la persona. No son vistas como irracionales o contrarias al sentido común (p. ej., preocuparse por suspender el curso).

 

En cambio, las obsesiones son egodistónicas, vistas como contrarias a los valores de la persona. El propio afectado puede considerar que preocuparse en un determinado aspecto de su vida de forma constante no le lleva a ninguna parte y que, de hecho, él no es así ni quiere serlo, pero no puede evitarlo.

 

2. Relación con los problemas de la vida.

Las preocupaciones tienen directa relación con problemas plausibles de la vida diaria (p. ej., llegar a fin de mes, tener una caries, que se estropee el coche...), mientras que las obsesiones puede que o bien sí estén relacionadas con la vida del paciente o bien no, con ideas muy rebuscadas sobre supuestas problemáticas de su vida (p. ej., tener un accidente por no haber ordenado los libros...).

 

3. Aceptabilidad 

Las preocupaciones, al menos las normales, se perciben como aceptables, en el sentido de que vienen a la mente y luego se van. Están ahí como cualquier otro pensamiento recurrente que se nos pueda venir, solo que en este caso es acerca algo que pensamos que podría ir mal.

 

En el caso de las obsesiones, su contenido es inaceptable, viniendo a decir que causan un elevado malestar en el individuo y cuando se presentan pareciera que no quisieran irse. El paciente tiene que hacer compulsiones para deshacerse tanto de la obsesión como de la ansiedad que le provoca de forma momentánea.

 

4. Frecuencia de aparición 

Las preocupaciones se presentan en un número diario moderado y tienen un contenido realista. En el caso de las preocupaciones excesivas podríamos decir que se presentan de forma más amplia, siendo menos realistas. En cambio, las obsesiones giran en torno a un contenido determinado, van cambiando y su aparición a lo largo del día es mucho más frecuente, ocupando la mente de tal forma que el sujeto no pueda hacer otras cosas.

miércoles, 27 de octubre de 2021

¿Cómo puedo lidiar con la gran cantidad de información que recibo a diario? Me siento como si me estuvieran "bombardeando" con información.

 

   Edward T. Creagan, M.D.     |     Mayo Clinic     |     05/05/2020                                        

Hay dos conceptos que pueden ayudarte a afrontar la cantidad de información que recibes cada día a través de los medios de comunicación social, los sitios en línea, el correo electrónico y otros medios.

·        Reconoce que tienes un ancho de banda limitado. Tienes una capacidad limitada en tu disco duro mental y emocional. Solo puedes tomar cierta cantidad de información a la vez. Un disco duro sobrecargado no puede funcionar correctamente.

 

·        Practica la escucha selectiva. Aprende a concentrarte en lo que es importante en medio de la avalancha de información y charla. Este "ruido" puede distorsionar los mensajes que importan y puede impedir que prestes atención a lo que tienes que hacer.

Solo puedes concentrarte en un cierto número de cosas a la vez. Considera ser selectivo con la información que recibes en los medios sociales, sitios en línea, correo electrónico y otros medios.

Intenta esto: al comienzo de cada día, escribe tres tareas mensurables y alcanzables. Esto podría ser algo tan simple como lavar el coche o hacer una cita con el médico. Luego arma tu día alrededor de hacer estas tareas.

lunes, 25 de octubre de 2021

Un implante cerebral logra eliminar la depresión


SARAH ROMERO     |    Revista Muy Interesante    |    05/10/2021

Científicos han conseguido, mediante un implante personalizado, aliviar la depresión severa de una mujer que no respondía a ningún otro tratamiento.

Un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco (EE. UU.) han conseguido, mediante un implante cerebral personalizado, aliviar los aplastantes síntomas de la depresión severa de una mujer, Sarah, de 36 años de edad, permitiéndole ver una vez más la belleza del mundo y de la vida. "Es como si mi lente sobre el mundo hubiera cambiado", dijo Sarah, la paciente voluntaria que solicitó ser identificada solo por su nombre de pila.

Sarah llevaba con depresión severa varios años.

Los científicos implantaron electrodos de alambre delgado temporales en su cerebro. Estos electrodos permitieron a los investigadores monitorear la actividad cerebral correspondiente a los síntomas de depresión de Sarah, un patrón que los investigadores podrían usar como biomarcador. En el caso de esta paciente, surgió un signo en particular: una onda cerebral rápida llamada onda gamma en su amígdala, una estructura cerebral que se sabe que está involucrada en las emociones.

Estimulación cerebral profunda

Así que le prepararon un dispositivo a medida: el implante fue construido específicamente para el cerebro de Sarah. Basándose en estimulación cerebral profunda, el procedimiento utiliza la comunicación eléctrica entre dos componentes implantados en el cuerpo: un electrodo con varios puntos de contacto, implantado en el cerebro, y un generador de impulsos programable, implantado en algún lugar debajo de la piel. Mediante ensayo y error, los científicos identificaron un área cerebral estrechamente conectada, el estriado ventral, donde una pequeña dosis de electricidad parecía tener un impacto inmediato y profundo.

Los electrodos implantados en su cerebro, enviaron impulsos eléctricos a otras estructuras implantadas, casi como "un marcapasos para el cerebro". La estimulación de alta frecuencia en el área objetivo del cerebro hizo que se bloquearan las señales que causaban los síntomas de la depresión.

Tras el tratamiento, la mujer mostró una "mejora rápida y sostenida" en la gravedad de la depresión, explican los investigadores en su estudio publicado en la revista Nature Medicine.

"Se requiere trabajo futuro para determinar si los resultados y el enfoque de este estudio de paciente único se generalizan a una población más amplia", aclara la neurocientífica de UCSF Katherine Scangos, quien dirigió el estudio.

El dispositivo cuesta alrededor de 35.000 dólares (unos 30.000 euros) y es una versión adaptada de uno que se usa normalmente para tratar la epilepsia, llamado NeuroPace RNS System. El enfoque utilizado por los investigadores requirió una gran cantidad de tecnología sofisticada de imágenes y aprendizaje automático.

Aunque la terapia se ha probado en un solo paciente, y solo sería adecuada para aquellos con una enfermedad grave, el éxito se considera enormemente significativo. Gracias a este avance, la depresión pronto podría tratarse simplemente mediante un implante cerebral, a tenor de los exitosos resultados de este pionero experimento y también poder ofrecer un tratamiento personalizado para todos aquellos trastornos neurosiquiátricos difíciles de tratar.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 264 millones de personas en todo el mundo padecen TDM y otros 20 millones padecen esquizofrenia. Ambos se encuentran entre los precursores más comunes del suicidio. 

Por el momento, los investigadores ya han inscrito a dos pacientes más y esperan reclutar a nueve más para evaluar si la técnica se puede aplicar de forma más masiva.