martes, 16 de noviembre de 2021

Hipocretina: las 6 funciones de este neurotransmisor


OSCAR CASTILLERO MIMENZA     |     La Mente es Maravillosa 

Este tipo de neurotransmisor tiene que ver con nuestra motivación y la regulación de las emociones.
 
Cuando pensamos en neurotransmisores, generalmente nos vienen a la mente nombres como serotoninadopamina, noradrenalina, glutamato, GABA o acetilcolina. Histamina y melatonina también son ampliamente conocidos.
 
Sin embargo, existen otras muchas sustancias que actúan como neurotransmisores y que tienen gran relevancia en nuestro funcionamiento como seres humanos. Entre ellas podemos encontrar un tipo de neuropéptido que no se ha identificado hasta 1998: las hipocretinas u orexinas. En este artículo vamos a introducir brevemente qué son y algunas de las múltiples funciones en las que participan.
 
¿Qué es una hipocretina?
 
Las hipocretinas u orexinas son péptidos, pequeñas moléculas compuestas por cadenas de aminoácidos que se encuentran en una gran cantidad en la mayoría de animales. Se trata de sustancias descubiertas hace relativamente poco tiempo y que se ha comprobado que presentan gran influencia en una amplia variedad de funciones. El hecho de poderse denominar de dos formas se debe a que este sistema de neurotransmisión fue descubierto de manera prácticamente simultánea por dos equipos de investigación distintos, observándose la correspondencia entre ambos posteriormente.
 
Dentro de las hipocretinas podemos encontrar principalmente dos neuropéptidos, las hipocretinas 1 y 2 (u orexinas A y B), que tienen sus correspondientes receptores en las membranas de algunas de las células del sistema nervioso.
 
Al igual que ocurre con otras hormonas como la dopamina, las neuronas que sintetizan y utilizan este tipo de neurotransmisor conforman un sistema, denominado sistema hipocretinérgico.
 
A pesar de que la localización de las neuronas de dicho sistema se da únicamente en el hipotálamo posterior, el sistema hipocretinérgico tiene un amplio efecto en todo el cerebro ya que las neuronas que de él parten tienen un gran número de conexiones con diversas áreas de este conjunto de órganos. Entre ellas destacan las existentes con el sistema límbico, estando la hipocretina muy relacionada con los procesos emocionales. También se encuentra vinculado al sistema reticular ascendente, siendo muy relevante en procesos como el sueño y la vigilia.
 
Funciones de estos péptidos
 
Aunque relativamente poco conocidas por la mayor parte de la población, las hipocretinas tienen un papel muy importante en una gran cantidad de funciones y procesos relevantes en nuestra conducta. Veamos cuáles son.

1. Regulación de las emociones y del estado del ánimo
 
Una de las más conocidas funciones de las hipocretinas tiene que ver con la emoción y el estado del ánimo. Y es que se ha comprobado que existen densas conexiones de las neuronas hipocretinérgicas entre el hipotálamo y el sistema límbico. Aunque no genera las emociones en sí, este neurotransmisor actúa maximizando la experiencia emocional.
 
En este sentido la presencia de hipocretina parece estar vinculada a la vivencia de emociones que suponen un repunte de energía, bien sea positivas como la alegría u otras más negativas como la ira. Del mismo modo, en pacientes deprimidos o estresados se ha observado una disminución del nivel de dichos neurotransmisores.
 
2. Regulación de los ciclos sueño/vigilia
 
La vigilia y el sueño también se encuentran mediadas en gran medida por las hipocretinas u orexinas, concretamente afectando a la activación del sistema de vigilia y al mantenimiento del estado vigil. Ello está a su vez implicado en la capacidad de atención y al uso de la energía y los recursos físicos y mentales.
 
Una concentración menor de la necesaria generará alteraciones en dicho mantenimiento, hallándose este factor vinculado al trastorno conocido como narcolepsia (de hecho se trata de una de las posibles explicaciones biológicas del trastorno).
 
3. Olvido y recuerdo: la hipocretina en la memoria
 
Otra de las múltiples tareas asociadas a las hipocretinas la encontramos en la memoria. Concretamente, en experimentos realizados con roedores se observa que el bloqueo de los receptores de este tipo de péptidos generan la desaparición de recuerdos aversivos. Es decir, las hipocretinas nos ayudan a consolidar y mantener en la memoria recuerdos desagradables (un aspecto que aunque vivencialmente puede parecer aversivo, es funcionalmente útil al permitirnos alejarnos de la fuente de dicha estimulación).
 
4. Aprendizaje
 
Directamente derivado del punto anterior podemos considerar que las hipocretinas poseen un papel de gran relevancia en el establecimiento del aprendizaje y el condicionamiento, especialmente en lo que respecta al aprendizaje realizado a partir del miedo.
 
5. Ingesta
 
Otra de las funciones básicas en las que participan las hipocretinas es en la ingesta. Se ha observado que estas moléculas tienen un papel relevante a la hora de explicar por qué buscamos el alimento y tenemos el ansia de comer. La síntesis de hipocretinas se ve activada por la acción de la grelina e inhibida por la leptina, las cuales son conocidas por su actuación a la hora de generar respectivamente hambre o saciedad. También se sospecha que es su actuación la que genera que exista vinculación entre alimentación y sueño.
 
6. Gratificación y placer
 
La orexina o hipocretina se encuentra fuertemente vinculadas a las emociones y a la sensación de placer, así como al ansia de conseguirlo. Es lo que ocurre con las numerosas adicciones existentes, tanto a nivel de drogas como a nivel de sexo o alimentación.
 
Trastornos a los que se vinculan
 
Como hemos dicho, las hipocretinas tienen múltiples funciones de gran relevancia para el ser humano. Por ello la disfunción del sistema hipocretinérgico puede traer consecuencias relevantes a nuestra conducta, existiendo cierta vinculación entre la actuación de este neurotransmisor y algunos trastornos. Algunos de ellos son los siguientes.
 
1. Narcolepsia
 
Una de las principales investigaciones relacionadas con las hipocretinas tiene que ver con su efecto en los ritmos circadianos y en la vigilia. La reducción o la presencia insuficiente de hipocretinas dificultan mantenerse despierto, habiéndose relacionado un déficit de estas sustancias con el origen de la narcolepsia (si bien se requiere mucha más investigación al respecto).
 
2. Adicciones
 
Otra de las grandes investigaciones que se ha llevado a cabo refleja que las hipocretinas están relacionadas con la adicción y las recaídas. Las hipocretinas se encuentran vinculadas al ansia y a la motivación para conseguir los elementos que nos hacen sentir placer y bienestar, siendo un sustrato biológico que tiene cierta influencia a la hora de facilitar la posibilidad de recaídas en adicciones.
 
3. Depresión
 
Diferentes investigaciones parecen reflejar que la presencia de un nivel alto de hipocretinas se corresponde con estados de ánimo enérgicos, lo que podría utilizarse en un futuro para elaborar fármacos contra la pasividad y la falta de energía propias de la depresión.
 
4. Trastornos de ansiedad y vinculados al estrés
 
Asimismo, se ha observado que las hipocretinas se relacionan con la codificación y mantenimiento de memorias aversivas y la regulación del miedo. Niveles altos hacen que se haga difícil la extinción del miedo, por ejemplo, en una fobia o un trastorno por estrés postraumático.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Distimia, el trastorno invisible: cuáles son sus síntomas y cómo se trata


CYNTHIA FALCÓN TREJO     |     ABC     |     29/10/2021

Caracterizada por una tristeza y sufrimiento constantes durante todo el día, a día de hoy afecta a casi el 5% de la población

La distimia, llamada también trastorno distímico, es un trastorno del estado de ánimo crónico.

Martes 19 de Octubre de 2.021. Marta -nombre ficticio- se levanta como cada mañana, apaga el despertador y se queda unos minutos más en la cama disfrutando del sol que se cuela por la ventana. Se despereza, va hacia la cocina y se prepara una tostada con aguacate, que se come a toda velocidad mientras se ríe con los vídeos de perros que aparecen en la lupa de Instagram. Está algo nerviosa. Hoy se reúne con sus compañeros para afrontar un nuevo proyecto en la auditoría en la que trabaja y todas las reuniones son en inglés, algo a lo que aún no se ha acostumbrado del todo. «¿Qué es lo peor que puede pasar?», se pregunta tratando de apartar esos miedos de su mente, y se pone una de sus camisas favoritas mientras enciende el ordenador. «¡Seguro que gano experiencia!». 

Anabel -también nombre ficticio-, compañera de Marta, amanece de manera muy distinta. Ha dormido mal esta noche, como todas las que recuerda desde hace meses. Observa el techo de su cuarto en silencio unos minutos y suspira antes de levantarse con desgana. Cruza la casa en silencio y ni se percata de que su padre está desayunando en el salón, tampoco responde a su saludo cuando éste eleva la vista de la tablet con una sonrisa al verla desaparecer en la cocina. Mira la pantalla de su móvil, que se ilumina con los mensajes de su colega, que ya está conectada, y la sorprende una presión en el pecho. «Madre mía, la reunión, ¿y si no me entero de lo que hablan?», se pregunta. «Seguro que todos lo vuelven a hacer mejor que yo, que me equivoco al presentar los objetivos de mi equipo y que vuelvo a sentirme tan mal como la última vez. Todo va a salir mal. Me van a echar, seguro». Y sigue rumiando estas ideas mientras regresa a su habitación, se prepara tras varios minutos tratando de decidir lo que se pone, abre el ordenador y su cara aparece en la pantalla con una media sonrisa. 

La joven no lo sabe, pero padece distimia. Hace solo unos días, a comienzos de esta misma semana, cansada de vivir cargando con una desesperanza que lleva más de un año pesando demasiado, acude a un psicólogo y recibe el diagnóstico. ¿Pero, qué es la distimia?

La distimia, llamada también trastorno distímico y trastorno depresivo persistente, es un trastorno del estado de ánimo crónico con características similares pero menos severas que las del trastorno depresivo mayor. En ella, y al contrario de lo que ocurre con los pacientes depresivos, la persona afectada sigue con sus actividades cotidianas de una forma más o menos regular. 

Su origen puede estar relacionado con factores orgánicos, genéticos o ambientales, y los expertos consultados por ABC señalan que es fundamental conocerlo para saber en qué punto se halla el paciente y establecer un plan de acción. 

«Es importante diferenciar si es de origen endógeno o exógeno», explica Andrés García Notario, Doctor en Psicología Clínica y director de la Clínica Delphos, a este medio. «Y es que, si yo tengo una debilidad en la producción de los neurotransmisores esenciales del equilibrio emocional, la distimia será para toda la vida debido a una alteración bioquímica de nuestro cuerpo». 

¿Cuáles son los síntomas principales? 

Las personas que sufren distimia suelen presentar distintos signos de abatimiento. Sin embargo, en su conducta o en su actitud no tiene por qué haber nada concreto que haga sospechar que existe un trastorno psicológico, y en gran cantidad de ocasiones puede llegar a confundirse con un tipo de personalidad más pesimista. 

Por ello, es importante prestar atención: este ‘periodo’ de melancolía puede ser una de las señales más claras de alerta si se muestra durante un mínimo de dos años con frecuencia casi diaria. No es el único síntoma. 

«Lo primero que experimentan es un estado de tristeza mantenido en el tiempo durante mucho tiempo, con una bajada importante en aquellas cosas que les suelen gustar», señala el Dr. García Notario. «A veces hacen hasta una autoaceptación de su propia realidad y ese sentimiento se llama desesperanza, es decir, la sensación que tiene el paciente de que nunca será capaz de ser feliz». 

La rumiación, que es la repetición de una serie de pensamientos obsesivos que llevan a elementos de agotamiento y de tristeza, es otro de los elementos que se da en los pacientes distímicos y que puede hacer saltar las alarmas. 

«Esto es un rasgo muy típico que aparece en los distímicos, que es un rasgo obsesivo con altísimos niveles de ansiedad mantenidos a lo largo del tiempo y que, al pasar un tiempo muy elevado con ansiedad constante, suele derivar a procesos depresivos, apunta el director de la Clínica Delphos.

Además de estos aspectos, los afectados por este trastorno pueden llegar a sufrir tanto episodios de insomnio como de somnolencia, así como falta de apetito o ingesta desmedida de alimentos.

¿Cómo se trata la distimia? ¿Llega a superarse? 

«La herramienta clave en el tratamiento de este trastorno es la psicoterapia», responde el Doctor Sergio Oliveros Calvo, director del Grupo Doctor Oliveros. «La elaboración plena de los conflictos subyacentes puede proporcionar mejorías duraderas». Según han revelado diferentes estudios acerca de esta materia, y tal y como indica el experto, la tasa de eficacia de los tratamientos psicológicos, cuyo objetivo es que la persona pueda lograr gestionar sus emociones, es alta. 

Para ambos especialistas, además de acudir a un especialista y contar con apoyo farmacológico cuando este lo considere, es importante la realización de actividades deportivas, la meditación, el cuidado de la alimentación y que el paciente confíe en que, con un abordaje adecuado, podrá verse libre de sus síntomas. 

«No hay nada que venga mejor al ser humano que el hacer, hacer y hacer», asegura el Dr. García Notario. «Yo siempre digo: contra la depresión, acción. Aquí también puede aplicarse». 

Por último, pero no menos importante en el proceso, el Dr. Oliveros Calvo resalta la importancia del acompañamiento de familiares y amigos. Comprender, apoyar empáticamente, no juzgar, no criticar, estimular a ponerse en acción y retomar el control de su vida y de sus autocuidados son buenas medidas para los pacientes. 

«Es una enfermedad muy desgastante y poco visible», concluye el director de la Clínica Delphos. «Por ello, hay que tratar a estas personas con un cuidado íntimo. Los distímicos son una población inmensa porque determina un nivel de estado de ánimo a nivel social, y la sociedad está pasándolo muy mal en estos momentos».

sábado, 13 de noviembre de 2021

Once películas que recomiendan los psicólogos para levantar el ánimo

 

Varios autores    |   ABC   |   31/10/2021 

Es imperativo disponer de referentes, figuras que nos muestren que este balance y esta lucha entre lo que nos sentimos obligados a ser y lo que en realidad somos es posible 

Forrest Gump (1994) - Melissa González Redactora

Muchas personas colocan la felicidad como su máxima prioridad, pero la felicidad sin autoestima es solo un placer pasajero. Tener una buena autoestima es clave no solo para hacernos cargo de un momento o dar seguimiento a una idea, sino para permitirnos realmente tomarnos un tiempo y disfrutar de algo. Y en esto nos puede ayudar un psicólogo, terapeuta o una buena película.

Usamos la palabra autoestima para hablar del sentimiento de valía que tenemos de nosotros mismos, del balance que hacemos entre nuestras virtudes y nuestros defectos. Este balance, tal como cuenta Ana de la Mata, psicóloga en psicólogos Cepsim Madrid, es «el resultado de nuestras metas, el juicio con el que nos evaluamos, nuestra auto-imagen y los recursos de los que disponemos». Es decir, que cuando hablamos de un problema de autoestima, podemos estar proponiéndonos metas imposibles o juzgándonos muy severamente, tener una idea de nosotros mismos como incapaces o no haber desarrollado o disponer de los recursos necesarios para alcanzar las metas que nos proponemos.

Tener una autoestima sana es, tal como indica la psicóloga Beatriz Gil ( @psique.cambio), experta en autoestima y desarrollo personal, una de las claves para lograr el bienestar personal y ser felices. «Cuando trabajamos en nuestros valores, nos sentimos seguros de nosotros mismos, podemos establecer metas y objetivos, mejoran nuestras relaciones personales y entramos en un estado de 'flow'», comenta

«Es imperativo disponer de referentes, de figuras que nos muestren que este balance y esta lucha entre lo que nos sentimos obligados a ser y lo que en realidad somos es posible. Las películas, sus historias y sus personajes son un buen lugar del que obtener estos referentes», dice por su parte la psicóloga Ana de la Mata. Y, además, nos ofrecen un espacio en el que vivir y reflexionar aquello con lo que nos identificamos.

Matilda (1996) - Adobe Stock

Laura Fuster, psicóloga en Psicólogos en Valencia, comparte la misma opinión y añade que nos hacen felices «películas que ya hemos visto muchas veces», las que están asociadas a un momento positivo de nuestras vidas, como la infancia, o porque las veíamos con algún ser querido.

Los siguientes 'films' seleccionados por expertos de la psicología son algunas de las mejores opciones para mejorar tu autoestima y, por qué no, echar un buen rato. 

En busca de la felicidad (2006)

Uno de los aprendizajes que nos deja esta película, según la psicóloga Beatriz Gil, es que no dejes que la opinión de nadie te detenga. «El socio de Chris, el protagonista de la película que interpreta Will Smith, no creía en él en absoluto. De echo pensó que la idea de que él trabajase como corredor de bolsa era absolutamente ridícula y que debía concentrarse en conseguir un trabajo real», explica. ¿Afectó esta opinión en los objetivos de Chris? ¡No! Haz lo mismo mientras avanzas. «Escucha a otras personas, pero no dejes que afecte drásticamente en tus acciones y decisiones. Confía en ti. Las personas en tu camino te darán muchos consejos, sugerencias y compartirán sus experiencias. Pero, si realmente quieres algo, ten determinación, esfuérzate y ve a buscar lo que quieras en tus metas», señala. 

Otro de los aprendizajes a resaltar es que «el camino a la felicidad está lleno de contratiempos y fracasos»: «El fracaso es inevitable y necesario y, cuando aparecen los contratiempos hay dos opciones: rendirse y abandonar o levantarse y ser residente», asegura la experta. Hay muchos ejemplos en la película en los que Chris Gardner fracasa: no vende suficientes escáneres, le roban, su matrimonio se derrumba, etc. Hubo muchas oportunidades para que se rindiese, pero siempre siguió adelante. 

Por último y no menos importante, esta película enseña a perseguir los sueños de cada uno. En palabras de Beatriz Gil, hay que trabajar en el autoconocimiento y autoconcepto para conocer qué te gusta y cuáles son nuestras fortalezas y, a partir de ahí, «dibuja tus objetivos y metas, y cree en ti y en tu potencial». 

Para Oceanía Martín, psicóloga de Cepsim Madrid, esta película también es un ejemplo de perseverancia y lucha ante la adversidad, «creyendo y confiando en uno mismo» y lo que es aún más importante: basada en un hecho real. «Aunque las cosas no le salen bien y pasa por graves problemas económicos a lo largo de la película, el protagonista no desfallece, sigue adelante, demostrando la importancia de los valores morales y afectivos por encima de los materiales y cómo eso consigue que el protagonista no se rinda y fomente una autoestima sana en su hijo. Desde mi punto de vista es una película llena de valores que ayudan a una autoestima sana», cuenta.

 Wonder (2017)

Cuenta Cristina Pineda, psicóloga en Cepsim Madrid que es una película que nos habla de la construcción de la identidad y la autoestima desde la infancia, cómo poder tener tu lugar desde la diferencia frente al estigma. Gracias al ambiente facilitador que Auggie, su protagonista, tiene con sus padres y su hermana puede ir desarrollándose, pues están presentes, son contenedores y reguladores de los afectos negativos que va experimentando en sus experiencias vitales. Otro de los factores importantes que van haciendo posible el desarrollo de su autoestima es su relación con varios amigos que le devuelven una mirada sin rechazo, haciéndole sentir digno de ser querido y valorado por ser quien es más allá de sus diferencias físicas. Es una película donde los prejuicios sociales están fuertes y arraigados, pero lo más importante a ver es cómo las relaciones interpersonales positivas y la resiliencia alrededor de la vulnerabilidad hacen posible y son cruciales para el desarrollo de una autoestima equilibrada. 

Billy Elliot (2000), Los chicos del coro (2004) y La vida es bella (1997)

La psicóloga Paloma Rey ( @palomareypsicologia) considera que tanto en Billy Elliot, Los chicos del coro y La vida es bella se transmite «el mensaje del amor y del apoyo de la familia», aunque en el caso de la segunda sería más del profesor, y cómo el amor, el cariño y la dedicación pueden hacer que, hasta en una situación tremendamente difícil, nos sintamos acompañados. «En el caso de las dos primeras películas creo que transmite un mensaje importante de cómo la perseverancia y el apoyo de las personas que son importantes para nosotros pueden contribuir en la consecución de los objetivos que nos marquemos. Además, son películas que pueden hacernos reflexionar, pues a veces no nos damos cuenta de todo lo que hace la gente que nos rodea por nosotros y la importancia de expresar más a menudo ese sentimiento de gratitud.», explica.

Luca (2021)

Esta peli que es muy reciente, de dibujos animados, y muy bonita porque en ella se hace mucha referencia a la aceptación, a la motivación al cambio y a la superación de los miedos. Dice la psicóloga María Ros San Juán que una de las cosas más acertadas (y por ello la recomienda mucho) es que hablan de «cómo los pensamientos nos limitan al cabo del día y cómo, bajo ese 'silencioso Bruno' podemos manejar la mente para no caer en temores o percepciones sobre que no somos capaces». 

Pequeña Miss Sunshine (2006)

¿Qué es el éxito? ¿Qué es ser un fracasado? ¿Importa tanto el camino como la meta? ¿Es más importante no equivocarse o ser capaz de sobreponerse? Para la psicóloga Ana de la Mata, esta película nos ofrece un modelo de vínculo entre Olive y su abuelo en el que la mirada del abuelo, que se siente profundamente orgulloso y feliz de la mera existencia de su nieta, la protege y la hacer resiliente a la vergüenza.

El guerrero pacífico (2006)

Está basada en el libro 'El camino del guerrero pacífico' de Dan Millman, un ex atleta, maestro de artes marciales, entrenador y catedrático universitario. Tal como indica el psicólogo Miguel Ángel Rizaldos, esta película nos invita a ver que las verdaderas batallas se libran en nuestra mente. «Es una película que utilizo continuamente con mis pacientes en consulta porque hay tres conceptos muy importantes a tener en cuenta para tener mayor bienestar», dice el psicólogo. El primero sería que tenemos mucha «basura» de pensamiento: «Tenemos pensamientos negativos que al fusionarse con ellos (darles importancia) nos sentimos mal y al sentirnos mal repercute negativamente en nuestra conducta»..

Otro concepto importante es el de «vivir el momento presente: esto, aquí y ahora. «En psicología sabemos que cuando somos capaces de estar con los cinco sentidos en una cosa en el momento presente, podemos pensar con claridad y por tanto así regular nuestras emociones», asegura el experto, que añade un tercer concepto que es llevar «una vida guiada por valores genera más bienestar» que guiarnos por metas u objetivos. 

«Habitualmente nos obsesionamos con las metas y los objetivos y nos olvidamos de disfrutar del viaje del día a día. En el fondo, el momento presente es lo único que tenemos», dice. Al parecer, el guerrero pacífico es el que sabe disfrutar de cada instante de su vida, el que puede centrarse en el aquí y ahora y sacarle jugo a cada momento presente.

Rocky Balboa (2006) 

«Aunque parezca extraño que plantee una película de boxeo, en general, toda la saga de Rocky Balboa enseña unas lecciones de vida muy potentes: el sacrificio, el ser congruente con tu identidad desde ese amor propio, la humildad de no querer ser perfecto sino de apostar por ti», comenta la psicóloga sanitaria María Ros San Juan. En la película IV le da un discurso a su hijo que, al parecer, «es muy bueno» cuando este entra en un bucle de queja y apela muchísimo a la autoestima bajo un «si sabes lo que vales, ve y busca lo que mereces».

Mago de Oz (1939) 

Se trata de otra película que reflexiona sobre cómo el déficit, la falta o el vacío pueden ser fértiles. Esta película también nos interroga sobre si la imagen que tenemos de nosotros mismos tiene que ver con las lentes con las que nos estamos mirando. Y, en definitiva, dice Ana de la Mata que lanza un mensaje de resiliencia: 'Si caminas lo suficiente, alguna vez llegarás a alguna parte'.

Ventajas de ser un marginado (2012)

Este 'film' huye de los convencionalismos de películas adolescentes y habla acerca de la introspección que supone la adolescencia, cómo ha comenzado y cómo se sigue forjando en autoconcepto y la autoestima en cada uno de los personajes y de cómo las heridas que cada uno lleva consigo, pueden ocasionar mucho dolor al ser silenciadas. Oceanía Martín opina que es una película que «afronta la búsqueda de la identidad propia en la adolescencia y de las preguntas acerca de por qué permitimos o no ciertas cosas», con una frase, para ella clave en la película: «Aceptamos el amor que creemos merecer».

Angel-A (2005)

«La primera vez que vi Ángel-A, me impactó y me conmovió a partes iguales; lo que le pasa el protagonista es algo con lo que todos nos podemos sentir identificados: mirar el ideal de belleza y perfección afuera y hablarse mal a uno. Hasta que uno empieza a mirar dentro, traspasar la capa de rechazo y entonces por fin se encuentra con las cualidades que tiene», dice la psicóloga Candela Molina, de Cepsim Madrid.

En la película se ve a una mujer que encarna la belleza, la templanza y la verdad, y sitúa a un hombre chiquito frente al espejo y le pregunta qué ve. Este se fija en ella: 'una mujer bella a mi lado'». Ella reformula la pregunta: «¿qué ves en ti?». Según la experta, esto nos pasa a menudo: miramos fuera y subimos la autoestima según lo que nos rodea, «como si las posesiones o las compañías pudieran cambiarnos por dentro». 

«Evitamos mirarnos por dentro porque no hemos tenido una oportunidad segura o sincera para hacerlo, no sabemos lo que es eso. Estamos acostumbrados a la retahíla de discurso de siempre donde nos hablamos mal. Pero entonces, el hombre empieza a parar y al principio no ve nada, se encuentra con el vacío. «Esto es un avance», dice el Ángel, «antes te tratabas mal». Cuando en su compañía segura atraviesa ese vacío, empieza a encontrarse con quien es, con sus cualidades, con su interior bondadoso.

Plan de chicas (2.017)

Esta película la vio María Ros San Juán hace relativamente poco (está disponible en Netflix), y recomienda prestar atención en el minuto 1:49, donde aparece un discurso «buenísimo» sobre el amor propio. «Por resumirte, la chica que habla vive en una relación matrimonial en la que permite cosas que ni le hacen feliz ni justicia. Por la fama y el dar una identidad 'fuerte' es capaz de seguir con una mentira de que tiene el matrimonio perfecto. Habla sobre que tenerlo todo no es ser perfecto y hace un ejercicio de valentía bestial exponiendo su vulnerabilidad (el dolor que le provocan, lo mucho que ha sufrido, etc.) frente a muchas personas. Habla de que la soledad le daba tanto miedo que estaba dispuesta a quedarse con alguien que le había traicionado», cuenta la experta en psicología

jueves, 11 de noviembre de 2021

La trampa de los trastornos alimenticios: anorexia y bulimia


DR. CONRADO MONTESINOS FERNÁNDEZ     |   TOPDOCTORS     |     07/05/2020 

Los trastornos del comportamiento alimentario son enfermedades mentales crónicas y graves que consisten en conductas patológicas en la forma de alimentarse.

No son estilos de vida ni hábitos de la alimentación sino conductas patológicas que de no tratarse a tiempo puede abocar a enfermedades graves de tipo orgánico a nivel del corazón, los riñones, los huesos, el sistema nervioso central y periférico que podrían producir la muerte. 

¿Por qué suceden estos tipos de trastornos? 

No hay una causa concreta. Los trastornos alimenticios obedecen a un conjunto de factores de tipo genético, biológico, psicológico y social. 

Pese a ello, se conoce la existencia de una prevalencia de algunos tipos patológicos de la personalidad, sobre del tipo obsesivo caracterizada por acentuados rasgos de perfeccionismo, autoexigencia y control sobre todo lo que le rodea. Las manifestaciones más evidentes de los trastornos de comportamiento alimentario son la anorexia y bulimia. 

La anorexia nerviosa consiste en una deformación de la autoimagen a consecuencia de la cual el paciente se percibe a sí mismo con más peso y con deformidades en diferentes partes del cuerpo, sobre todo en caderas, abdomen y piernas. 

Esta autopercepción, muy alejada de la realidad, hace que quien lo sufre empiece a comer menos, seleccione los alimentos en base a sus calorías, destina más tiempo a la actividad física y, en los casos más extremos, provocan vómitos para devolver la comida. 

Esta enfermedad afecta, sobre todo, a chicas con unos rasgos en común: meticulosas, autoexigentes y perfeccionistas que buscan el control de su peso y de su cuerpo y ese logro les da una satisfacción que no consiguen en otras áreas de la vida. Las consecuencias orgánicas en el cuerpo empezaran a manifestarse de inmediato. 

Las más perceptibles son: 

  • Delgadez extrema.
  • Piel seca y amarillenta.
  • Pulso débil.
  • Cansancio.
  • Pérdida del cabello.
  • Alteración de la presión arterial y ritmo cardíaco.
  • Anemia.
  • Alteraciones digestivas y respiratorias.
  • Pérdida de la menstruación. 

El riesgo de la anorexia no solo estriba en los cambios que se producen en el organismo, sino que también afecta a nivel psicológico en forma de ansiedad y depresión. No obstante, en los casos más extremos, el paciente puede llegar a plantearse el suicidio.

Por otro lado está la bulimia nerviosa. Consiste en una reacción impulsiva en la que se arrasa con la comida durante un periodo relativamente corto, sin control y de manera muy rápida. A veces incluso se sigue comiendo pese a estar saciado. 

Después de esto, la persona empieza a experimentar angustia, vergüenza, culpa, baja autoestima y tristeza por la ansiedad con la que come y la rapidez con la que lo hace. 

Así que para compensar el atracón realiza intensamente ejercicio y se provoca los vómitos. 

Las consecuencias de esta conducta son varias, entre ellas: 

  • Deshidratación.
  • Inflamación de la garganta y glándulas salivares al provocarse el vómito.
  • Desequilibrio de minerales.
  • Pérdida de esmalte dental.
  • Reflujo gastroesofágico. 

Las causas de la bulimia y la anorexia no están claras, pero tienen una importante incidencia los factores genéticos, biológicos, psicosociales y conductuales 

El diagnóstico de dichos trastornos se basa en hacer una buena historia clínica a nivel psiquiátrico y averiguar cuándo comenzó el problema, rasgos del paciente y antecedentes personales y familiares. Con toda esta información será posible concretar el tipo de conducta alimentaria y definir un tratamiento. 

Por otro lado, también será necesario realizar un examen físico de la paciente y varias pruebas médicas, entre ellas: analítica de sangre y una evaluación de la función tiroides para comprobar si existe alguna causa médica que produzca el trastorno. 

En la consulta del Dr. Montesinos, una vez realizada la evaluación diagnóstica, se procederá a la terapia, tanto psicológica como psiquiátrica. En los trastornos de la alimentación la colaboración y la participación del psiquiatra y del psicólogo es fundamental. 

En la terapia psicológica se emplea el método cognitivo-conductual a través del cual se concretan pautas y hábitos de vida y de alimentación. 

En cuanto a la terapia psicofarmacológica, es absolutamente necesaria para tratar los rasgos obsesivos, la impulsividad, la depresión o la ansiedad. La evolución del paciente llevará tiempo. Por esa razón es importante acudir a todas las sesiones de terapia y realizar visitas periódicas con el médico.  

Para conseguir resultados positivos es necesario una colaboración estrecha entre los padres y los terapeutas

No siempre es fácil conseguir una actitud positiva por parte del paciente, ya que la mayoría de veces no son conscientes del problema y por eso es fundamental desarrollar empatía y brindar confianza. Solo en los casos graves se valorará la necesidad de hospitalización.