martes, 17 de enero de 2023

¿Te interrumpen mientras hablas?. Esto es lo que puedes hacer

 VALERIA SABATER        |       La Mente es Maravillosa     |      01/02/2022 

Hay usurpadores de palabras, personas que te interrumpen cuando hablas una y otra vez, que no te dejan argumentar y que no saben escuchar. ¿Qué podemos hacer ante estas situaciones tan frustrantes?
 
¿Te interrumpen mientras hablas? En efecto, hay personas con una tendencia crónica a no dejar que termines tus frases, a usurpar palabras, a bloquear tus razonamientos y a invadir tus tiempos. Algunos lo hacen sin ser conscientes de ello; sin embargo, otros hacen del arte de la interrupción una constante que roza la falta de respeto.
 
¿Qué podemos hacer ante estas circunstancias? Los expertos en materia de comunicación nos dan un consejo básico: no perder la calma. Lo último que debemos permitir es que un diálogo derive en discusión y que nosotros mismos perdamos el control al quedar supeditados por la frustración. Mantener la paciencia y manejar una serie de claves nos permitirá salir airosos de esas situaciones.
 
Se sabe que la primera ministra Margaret Thatcher era toda una experta en lidiar con estas situaciones. Estudios, como los realizados por la Universidad de York, vieron que la dama de hierro era muy hábil a la hora de aplicar lo que se conoce como superposición competitiva. Lograba que nadie la interrumpiera gracias a una comunicación firme, contundente y muy rápida.
 
Obviamente, no todos hemos desarrollado una habilidad tan grande en el arte de la argumentación. Sin embargo, sí que podemos tomar medidas para mejorar. Lo analizamos a continuación

Qué hacer cuando te interrumpen mientras hablas
 
¿Mal educados? ¿Impacientes? ¿Estilo de comunicación violenta? Cuando te interrumpen mientras hablas, lo primero que experimentas es desconcierto y molestia. A nadie le agrada que interrumpan la exposición de su razonamiento para intentar echarlo abajo o, incluso, completarlo.
 
Lo curioso de estas situaciones es que a menudo derivan de un factor cultural. Interrumpirse es para muchas personas algo habitual en la dinámica familiar. Hay grupos de padres, hijos y hermanos acostumbrados a hablar muy rápido, a no escucharse y a interrumpirse. Este estilo de comunicación se aplica de manera inconsciente después a cualquier contexto.
 
Así, trabajos de investigación, como los realizados en la Universidad de Delhi, inciden en algo interesante sobre este tema. Es importante intentar comprender por qué nos interrumpen. Hay quien se siente inspirado y motivado por nuestra conversación y solo intenta aportar sus ideas dejándose llevar quizá por la emoción y el impulso.
 
Por otro lado, podemos encontrarnos también al comunicador narcisista, a ese perfil que busca tener el control de la conversación y llevarla a su terreno. Es importante saber ante quién estamos para reaccionar y actuar de manera más ajustada. Descubramos por tanto qué hacer cuando te interrumpen mientras hablas.
 
Reacciona tras la tercera interrupción: recuerda a tu interlocutor en qué consiste un diálogo
Si durante una conversación tu interlocutor te interrumpe tres veces seguidas, actúa. No dejes pasar más tiempo. Tras esa tercera rotura en el hilo comunicativo, se evidencia ya un claro patrón orientado a asaltar tus ideas y opiniones.
 
Ese será el momento en explicitar las condiciones del diálogo. La primera, que una conversación supone saber escuchar para poder responder. Segundo, que cada persona dispone de un tiempo para comunicarse que el otro deberá respetar. Esos son los pilares de la comunicación, de la buena comunicación.
 
Explica cómo te sientes ante cada interrupción

No importa que sea un compañero de trabajo, un vecino, un amigo de toda la vida o nuestra pareja. Es prioritario explicarle a la otra persona lo que supone para nosotros que nos interrumpan mientras hablamos. Quizás no se dé cuenta del impacto de la dinámica que está imponiendo en el intercambio, pero nosotros se lo podemos hacer saber.
 
“Cuando me interrumpes de forma constante me siento infravalorado. Es como si no respetaras mis opiniones y razonamientos. Además, pierdo el hilo de mi argumentación, olvido lo que estaba diciendo y me siento frustrado. Esa conducta tuya es una falta de respeto y yo al menos lo vivo de ese modo”.

El arte de la comunicación no verbal
  
A la hora de referirnos a las conversaciones y los procesos comunicativos, situamos toda la atención en el mensaje. Sin embargo, se nos olvidan las formas. La comunicación no verbal tiene la misma relevancia que nuestros argumentos, ideas y razonamientos. Por ello, a la hora de hablar con un ladrón de la palabra, tendremos que tener en cuenta lo siguiente:
 
·        Imponte. Mantén una adecuada distancia, hombros rectos, cuello firme y no cruces los brazos… No seas esa figura siempre accesible dispuesta a ceder o a priorizar la amabilidad.
·        Usa un tono de voz firme y seguro. Ideal si tus frases van al grano, sin rodeos y con gran claridad.
·        Anticípate. Intenta comprender en qué momento la otra persona va a proceder a su asalto comunicativo (interrupción) para actuar. Levanta el dedo o la mano y pide no ser interrumpido.
 
¿Te interrumpen mientras hablas? Examina y afina tus habilidades de comunicación
 
Si te interrumpen mientras hablas en varios contextos (en especial el laboral y el personal), es momento de revisar tus habilidades de comunicación para evitar que esto suceda. Hablábamos al inicio de Margaret Thatcher y su habilidad en materia comunicativa durante sus sesiones en la Cámara de los Lores.
Más allá de adquirir o no las competencias en comunicación de un político, están sin duda una serie de claves muy básicas que todos podemos aprender. Son las siguientes:

·        Entrena tu habilidad mental en materia argumentativa: ten claro de manera rápida qué quieres decir antes de expresarlo.
·        Ve al grano, no des rodeos a la hora de comunicar.
·        Deja que la pasión y la emoción impregnen tus palabras.
·        Demuestra confianza en lo que expresas.
·        Deja hablar al otro y escucha. Da ejemplo, sé mejor que los demás.
·        Transmite positividad, pero exige ser escuchado.
·        Si te interrumpen, deja hablar hasta que terminen. Después guarda silencio unos instantes y demanda a la otra persona que haga lo mismo contigo. Recuérdales qué les falta mucho por aprender en materia comunicativa.
 
Para concluir, decía un proverbio árabe que si lo que vamos a decir no es más bello que el silencio, es mejor no decirlo. A veces, nada es más sabio que saber callar para escuchar al otro. Mejoremos al máximo ese arte que une a las personas: la comunicación. 

lunes, 16 de enero de 2023

Marian Rojas: Imitamos a nuestros padres por genética, pero con voluntad nos construimos a nosotros mismos

CRISTINA LÓPEZ SCHLICHTING     | Fin de Semana Cope-Audio    |     18/06/2022

Redactora Miguel Soria

La psiquiatra, autora de 'Encuentra tu persona vitamina', cuenta en Fin de Semana con Cristina por qué acabamos haciendo lo mismo que odiábamos de nuestros progenitores

Primero no soportas lo que hacen, luego lo reflexionas y, finalmente, les imitas. Es algo muy curioso que nos ocurre mucho y tiene su explicación, la cual da en Fin de Semana con Cristina nuestra psiquiatra de cabecera Marian Rojas, autora de 'Encuentra tu persona vitamina': “A mí me pasa mucho, sobre todo desde que soy madre. Tenemos una carga genética del 40 por ciento de que lo que somos viene de ahí, de lo que son nuestros padres y abuelos, de su forma de ser”.

Pero no siempre es así y la adolescencia, como bien se sabe, es una época de pura rebeldía, de 'noes' a los padres: “Hay un momento en la vida, que es la adolescencia, en que nos rebelamos, cambiamos de estilo y a veces de amigos. Ahí se expresan con fuerza los cimientos emocionales: cuando somos pequeños lo que vemos en casa es lo que vemos, es lo normal, si se come carne, hay gritos, etc., y a medida que nos hacemos mayores nos enfrentamos a lo que vemos en el mundo. En lo más profundo tomamos como referencia lo que vemos en casa”.

Si esos cimientos emocionales son buenos, los repicaremos, pero si son malos, “nos vemos repicando cosas malas y podemos no darnos cuenta de ello, como estar con parejas tóxicas, y llegar a decirnos “cómo es posible que con lo que he odiado esto ahora me veo metido”, y eso tiene que ver con que desde que somos pequeños normalicemos”.

Entonces, si imitamos a los padres, ¿en qué medida somos libres? “Los genes nos influyen pero no determinan, aquí entra en juego la voluntad, con ella podemos moldearnos, eso sí, con pequeños hábitos y teniendo paciencia”, termina Marian.

Nota.- Hay un audio que dura unos 4 minutos, pero en síntesis lo que dice es lo que se publicó.

sábado, 14 de enero de 2023

Uno de cada cuatro españoles afirma haber consumido por promera vez en 2022 un ansiolítico o conocer a alquien que lo ha hecho

 

Agencias – Servimedia      |     Madrid     |     La Vanguardia     |     09/01/2023

Un 25% de la población afirma haber consumido por primera vez un ansiolítico o conocer a alguien que lo ha hecho durante 2022, y los colectivos con una salud mental más vulnerable son los jóvenes entre 18 y 29 años, además de las familias con hijos menores de edad.

Así se desprende del ‘XII Barómetro de las Familias en España' presentado este lunes y realizado por la empresa de investigación GAD3 mediante una encuesta ‘online’ a 1.002 hogares de todo el país, incluidas las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Las familias españolas comienzan a sentir en su salud mental el impacto de la pandemia y de la crisis económica, según destaca el informe promovido por la Fundación The Family Watch. 

Los indicadores de deterioro de la salud mental en los hogares encuestados cobran especial relevancia el ámbito personal y familiar. Así, resulta preocupante que más de la mitad de los entrevistados reconozca que, ellos mismos o alguien de su entorno, ha sufrido preocupación (77%), irritabilidad (61%), alteración del sueño (57%) o angustia (54%), durante el último año, porcentajes que han aumentado con respecto al año anterior.

Las causas de este deterioro de la salud mental, en los adultos se encuentran sobre todo en las dificultades económicas (70%), el sentimiento de soledad (46%), y la incertidumbre en general (43%).

Y junto a esto, la sensación de soledad que es, también, un aspecto que va en aumento, casi el 39% de los encuestados reconoce haberla experimentado en el último año.

Familias con menores

Con respecto a los jóvenes, el impacto en la salud mental apunta al ámbito de Internet. Así, las familias españolas consideran que los principales motivos para el deterioro de la salud mental de los jóvenes son la influencia de las redes sociales (53%), el aumento del ‘bulling’ en los colegios (43%) y la baja autoestima (39%).

Según la directora general de GAD3, Sara Morais Vargas, es destacable que "el deterioro de la salud mental ha sido más intenso en las familias con hijos menores y también en los adolescentes y jóvenes". Por ello, añadió que "hace falta un acompañamiento muy cercano a las familias y los sectores más vulnerables de la población”.

En ambos colectivos, el barómetro destacó un mayor consumo de alcohol y de ansiolíticos. En la población de 18 a 29 años, se incrementó en 16 puntos el consumo de ansiolíticos que se realiza por primera vez, y en 10 puntos el consumo de alcohol; por su parte, las familias con hijos menores constataron 8 puntos más en cuanto a consumo de ansiolíticos y 11 puntos más en cuanto a haber consumido más alcohol de la cuenta.

Crisis e hijos

La incertidumbre también es una consecuencia de la crisis económica en la que nos encontramos. Más de la mitad de las familias españolas (52%) considera que la situación económica actual en España es mala. Y todo ello tiene un impacto especial sobre las perspectivas de futuro de ellas.

Así, un 24% de los encuestados (7 puntos más que en el barómetro anterior) considera que dentro de un año la situación económica de su familia será peor que en la actualidad, registrando niveles de pesimismo similares a los de la crisis sanitaria (30% en 2021) o a los de la crisis financiera (27% en 2012-2013).

Esta incertidumbre e inestabilidad también afectan a la hora de formar una familia, y lo demuestra el hecho de que, más del 80% de los encuestados considere que actualmente existen más dificultades para formar una familia que en generaciones anteriores.

La prioridad para los jóvenes españoles sigue siendo viajar y conocer diferentes culturas (73%), seguida de prosperar profesionalmente (65%) y ampliar los estudios (50%). Por tanto, queda en último lugar la decisión de formar una familia.

Sin embargo, existe la percepción de que la familia está bien valorada social y laboralmente, aumentando, incluso, en 6 puntos con respecto al año anterior (del 51 al 57%).

Internet, series y tv

Otro de los aspectos que se analiza, un año más en el Barómetro, es el uso de internet y las redes sociales y su incidencia en la educación y la vida de las Familias. En este sentido, casi un 60% de los entrevistados considera que son las propias Familias las que deben participar, como principal actor social, para reducir el impacto de las redes sociales en los jóvenes.

Son ellas las que deben tener el papel principal en su gestión y en la educación de los menores. Y junto a esto, más de la mitad de los encuestados (54%) ha reconocido no estar de acuerdo en considerar que las series y programas dirigidos a jóvenes (como pueden ser la serie ‘Élite’ o ‘La Isla de las tentaciones’), fomentan las relaciones “sanas”.

Para María José Olesti, directora general de la Fundación The Family Watch, “un año más el Barómetro de la Familia TFW, aporta cuales son las preocupaciones y los problemas a los que se enfrentan las Familias en España. Necesitamos mayor valentía a la hora de implementar medidas reales y de calado que realmente les ayuden, y que se les dé una valoración no solo en el aspecto económico, sino también en el ámbito político y social".

Por ello, destacó que el anteproyecto de la Ley de Familias "debe tener en cuenta la generalidad de todos los casos, no solamente unas minorías, pero todavía se está a tiempo, ya que con los datos de este Barómetro se puede tener una situación en tiempo real de la familia en España”.

“El significativo deterioro de la salud mental y el incremento de las cifras de los problemas psicológicos, demuestran que las familias necesitan estabilidad, que se les ayude y fortalezca y, por tanto, alejarlas de la incertidumbre y los vaivenes ideológicos o políticos. Hasta que esto no suceda, no podremos revertir las pésimas cifras de demográficas que tenemos en nuestro país”, concluyó.

jueves, 12 de enero de 2023

Pensar en positivo: un aprendizaje necesario para vivir con ilusión


Dr. Enrique Rojas       |    Alimente+ - El Confidencial.com      |       19/12/2021 

1.- Tener perspectiva

Tener una visión optimista es fruto de educar la mirada psicológica, que mira lo bueno y lo malo de cada circunstancia para quedarse con lo primero y pensar qué puede y debe cambiar de lo que le rodea. 

A pocos días de las fiestas de Navidad, se nota ese cambio en el ambiente: festivo, jovial, positivo. Todos disfrutamos en mayor o menor medida de estos días, ya sea por los días libres, las cenas con los amigos, pasar tiempo con la familia… Pero el pensar en positivo realmente cambia la manera que tenemos de ver el mundo, y eso tendría que ser nuestra costumbre, nuestra realidad, nuestro hábito, para poder vivir con esa ilusión no solo en Navidad, y contagiar a quienes nos rodean de ese sentimiento optimista, alegre, alborozado, creando un entorno relativamente más feliz. 

El optimismo es una forma positiva de captar la realidad. Ser una persona animada es algo que se aprende, es una tarea personal que lleva tiempo, un trabajo artesanal. No está en el equipaje hereditario sin más: es algo que se ha ido alcanzando mediante esfuerzos repetidos. Se trata de una educación de la mirada psicológica que anota lo negativo y lo positivo de cada circunstancia, pero que sabe quedarse más con lo segundo y eso le lleva a pensar en lo que puede y en lo que debe cambiar. Pone los medios adecuados para intentarlo, a pesar de los pesares. Educar es seducir con lo valioso, es convertir a alguien en persona cada vez más libre. Educar es enseñar a pensar. La cultura consiste en enseñar a vivir. 

Si sabemos manejar nuestra memoria y percepción de forma correcta, tenemos más datos y siempre hay un ángulo positivo de la realidad, una zona por donde debemos colarnos para ver la parte buena de nosotros mismos y de nuestro entorno. Se necesita querer y tener paciencia. Lo primero es determinación; lo segundo, saber esperar y saber continuar. 

Poner las luces largas

La mirada inteligente es la que pone la atención en el medio y largo plazo, no en lo inmediato. Hay que poner las luces largas en el camino. De ese modo hay derrotas fuertes que al cabo de cierto tiempo se convierten en auténticas victorias. No hay que venirse abajo cuando las cosas se ponen difíciles o no salen como se esperaba. Hay que crecerse ante las dificultades, perseverar, luchar, esforzarse, insistir y levantarse de nuevo. Si esto se va practicando poco a poco, gradualmente, se convierte en una segunda naturaleza. 

Hay que desechar completamente dos notas fundamentales del pesimista: el derrotismo, que no es otra cosa que adelantarse en negativo, pensar que las cosas saldrán mal; y el victimismo, creer que uno siempre sufre daños y es perjudicado, que las cosas son así y que siempre circulan por ese derrotero. Decía Winston Churchill que “el optimista ve una oportunidad en toda calamidad”. La vida es como la navegación a vela: el pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas. 

El optimismo es el arte de vivir con esperanza. Y esta manera de ver las cosas, de enfrentarse al mundo, nos ayuda a estar más cerca de una felicidad razonable, en la que exista una buena proporción de la realidad y los sueños. La felicidad descansa sobre una actitud mental positiva, un esforzado intento de vivir en armonía con uno mismo; ese camino pasa por haber ido resolviendo el fondo conflictivo que se hospeda en todos nosotros. 

A medida que vamos descubriendo la complejidad de la existencia, nos damos cuenta de que la felicidad no depende de la realidad, sino de la interpretación de la realidad que uno hace. Nuestra travesía personal no puede ser como un barco sin rumbo dejado de la mano de Dios. Por eso es importante saber lo que uno quiere y hacia dónde va, y qué es lo que persigue. Si los sentimientos son los intermediarios entre los instintos y la razón, la felicidad es la suma y compendio de la vida auténtica.

Llamada universal

La felicidad es una llamada universal de todo ser humano. Todo hombre quiere por encima de todo alcanzar la felicidad, pero pocos realmente lo consiguen. Da la impresión de que la felicidad no es de este mundo. Como si fuera algo fugaz que circula a nuestro alrededor, pero que nunca llega a invadirnos interiormente. Hay que tener en cuenta que la felicidad es un estado de ánimo, es una experiencia subjetiva, interior, que analiza la vida propia y extrae de ella una impresión positiva (felicidad) o negativa (infelicidad). 

Ser feliz es aquel estado adquirido, ganado, una operación que hace el hombre, gracias a la cual tiene una personalidad hecha, sólida, firme, con sello propio, con la cual se siente identificado, a gusto, satisfecho, tranquilo, en paz interior.

Hay una tecnología de la felicidad que nos lleva a reanudar el debate entre lo real y lo ideal; lo deseable y lo imposible. El proyecto de vida no es otra cosa que anticipar el futuro programándolo aproximadamente, mezclando tres ingredientes fundamentales: amor, trabajo, y cultura. Estas van a ser las notas esenciales que lo definen. Si la felicidad es proyecto, futuro, anticipación, quiere decir que la felicidad consiste en vivir con ilusiones, en vivir hacia delante, con esperanza. 

Sabiendo esto, vamos a poner como propósito para el año nuevo que entra, ver las cosas que nos pasan de otra forma, con el objetivo de alcanzar ese estado optimista que nos lleva a lo que hemos estado buscando toda nuestra existencia: LA FELICIDAD.

miércoles, 11 de enero de 2023

Exceso de empatía: Cuando la prioridad de otro está por encima de la tuya

Tomás Navarro     |     ABC Bienestar     |     11/12/2022

El psicólogo Tomás Navarro explica cómo nos afecta ponernos siempre en último lugar en nuestra vida.

Es una de las claves de su libro 'Piensa bonito', cuyas principales ideas comparte cada 15 días en ABC Bienestar

Tanto el defecto como el exceso de empatía son perjudiciales para la salud mental. 

El exceso de empatía hacia otras personas supone una falta de respeto a uno mismo. Quizás te parezca una reflexión un poco chocante y extrema pero créeme que así es.

Cuando diseñé el test 'Oráculo' para saber cómo somos, tuve muy en cuenta una reflexión sobre la empatía.

Después de haber estudiado a fondo el proceso de la empatía y con casi 30 años de experiencia como psicólogo a mis espaldas, tengo claro que tanto el defecto como el exceso de empatía son perjudiciales para nuestra salud mental y nuestros procesos de socialización.

No es así con todos los factores que analizo en el test, pero sí para la empatía y algunos factores relacionados como la dominancia o la afabilidad. 

Necesitamos desarrollar la empatía, cómo no, pero dentro de unos límites. A menudo, en el día a día, nos encontramos con situaciones en las que debemos decidir entre nuestras prioridadesobjetivos emociones o las de otra persona.

 «Una empatía ajustada te permite valorar tus prioridades en el mismo plano que las prioridades de otra persona» Tomás Navarro , Psicólogo

Cheque en blanco para los otros

Un exceso de empatía es un cheque en blanco para cualquiera que se relacione con nosotros, de tal manera que acabaremos dándole más importancia a sus necesidades que a las nuestras y, por lo tanto, haciendo cosas que no queremos hacer o renunciando a prioridades a las que, en realidad, no queremos renunciar.

Un exceso de empatía está detrás de ese atracón de gominolas que te has dado después de volver de casa de tu madre. Sí, estoy seguro que a ella le venía muy bien que fueras a comer, pero ¿y a ti? Un exceso de empatía está detrás de ese fin de semana encerrado en casa trabajando para presentarle ese proyecto a ese cliente que no puede esperar pero que luego tarda una semana en mirarse tu presentación. Un exceso de empatía está en esa ira contenida después de hacer algo que no querías hacer con tu pareja para que no se enfadara.

En cambio una empatía ajustada te permite hablar con tu madre para decirle que prefieres no ir a comer ese día porque te gustaría hacer otra cosa. Que sí, que sabes que es muy importante para ella, pero que justo ese día no puedes, o no te apetece o simplemente no quieres. 

Una empatía ajustada te permite valorar tus prioridades en el mismo plano que las prioridades de otra persona. A menudo nos relacionamos con perfiles que utilizan el victimismo para conseguir lo que quieren apelando, así, a tu compasiónafabilidad empatía. 

Un exceso de empatía te ubica en una posición en desventaja con respecto al mundo, cualquier persona tiene prioridad sobre tus necesidades e intereses y tu actitud es de sumisión a un segundo plano.

Pensar bonito es aceptar que no pasa nada por marcar unos límites, por tener en cuenta tus necesidades y prioridades, por hacer lo que deseas o por decidir qué hacer con tu tiempo. 

No lo olvides, cuando hablamos de autoestima, hablamos del punto justo, como con la sal en la comida. Demasiada sal nos arruinará un plato, demasiada autoestima nos arruinará la vida, las relaciones y el bienestar.

Puedes descubrir otros consejos para pensar bonito de Tomás Navarro ( @tomasnavarropsi en instagram) en su obra ' Piensa bonito'. 

lunes, 9 de enero de 2023

"La autoestima sana es vivir respetándonos aunque no nos guste lo que veamos en el espejo"

 

Aldara Martitegui       |    niusdiario.es      |      04/12/2022   

La psicóloga Ana Belén Madialdea tiene muy claro que debajo de muchos de los problemas de salud mental más comunes en estos tiempos, como depresión o ansiedad, se suele ocultar una autoestima baja: por eso, gran parte de su trabajo como divulgadora lo dedica a hablar sobre ese asunto. De las redes sociales, Medialdea acaba de dar el salto al papel con la publicación de su primer libro, Las cinco estaciones de la autoestima (Zenith 2022). 

¿Por qué cinco estaciones?, ¿por qué cinco fases? Porque ella entiende la autoestima como un viaje que todos tendremos que hacer tarde o temprano “porque la vida nos va a poner en situaciones en las que tendremos que aprender a dejar de lado toda esa autoexigencia, a tratarnos con más respeto y, por ende, a valorarnos independientemente de las cosas que hayamos conseguido”. 

Además de tomar conciencia sobre cómo está nuestra autoestima y cómo nos afecta en muchas dimensiones de nuestra vida, para poder hacer ese viaje hacia una autoestima más sana, hemos de desmontar algunos mitos que hemos integrado en nuestra cultura, como el de que ‘cuidarse a uno mismo es un acto de egoísmo’. Tenemos que aprender a cuidarnos sin ese sentimiento de culpa, asegura la psicóloga. Igual que todos entendemos muy bien que una persona enferma de cáncer acude a sus sesiones de quimioterapia para curarse, debemos integrar que, a veces, decir ‘no’, es un acto de autocuidado. “Esto del egoísmo te aseguro que no ha habido ningún caso en el que no lo hayamos tenido que trabajar porque no nos han enseñado a cuidar de nosotros, nos han enseñado siempre a tener mucho más en cuenta a los demás que a nosotros mismos”, asegura. 

Pregunta: Para poder ir desmontado todos estos mitos, creo que lo primero es tener claro qué es la autoestima realmente... ¿es lo mismo que tener un ego enorme o creerse mejor de lo que uno es? 

Respuesta: En ese sentido, la autoestima se puede confundir con el narcisismo, que es justamente eso: exagerar todas las cosas, las virtudes y cualidades que tienes, y no reconocer para nada esas limitaciones que todas las personas tenemos. Realmente la autoestima no es mirarse al espejo y verse bien. A mí siempre me gusta decir que tener autoestima sana es vivir valorándonos, cuidándonos y respetándonos nos guste o no lo que veamos en el espejo. Tener una autoestima sana significa decir ‘no’ cuando realmente no quiero, permitirme hablar de lo que necesito y de lo que siento; significa tener la libertad de valorarme por lo que yo soy, no por lo que otras personas puedan decir de mí o puedan considerar de mí. Realmente, para mí, la autoestima es la valoración que tú tienes de ti mismo y el respeto que tú te tienes a ti mismo. Para mí, la autoestima es como si fuera una relación: la relación que tenemos con nosotros mismos. 

P: Para poder valorarnos, intuyo que necesitamos antes conocernos a nosotros mismos, puesto que no podemos amar algo que no conocemos… 

R: A mí me gusta definir el autoconcepto también como el autoengaño. Porque el autoconcepto que nosotros tenemos de nosotros mismos es un poco la percepción que tenemos de nosotros. Si tenemos una percepción distorsionada de nosotros, vamos a tener muchos autoengaños; vamos a pensar que no somos tan capaces como creemos, o que no se nos dan bien cosas, tal y como nuestra mente nos hace creer. 

P: Entonces, ¿lo ideal sería tener un autoconcepto lo más realista posible, reconociendo nuestras cosas buenas y las malas también?

R: Las reconozco, las valido y las acepto porque, al final, somos personas humanas y de eso se trata. Si yo tengo una buena relación conmigo mismo, pues al igual que trataría a un amigo, me debería tratar a mí. Si de mis amigos no me importa si son más estéticamente bellos o no, si son más ricos o menos ricos, si son más inteligentes o menos… si yo no los valoro por eso, ¿por qué a nosotros mismos tenemos que a veces juzgarnos de esa manera cuando hay algo que nos sale mal, por ejemplo? Eso es porque en ese momento no estamos teniendo una buena relación con nosotros mismos. Y de eso se trata, de que trabajemos para poder tenerla.

P: ¿Cómo construye una persona su autoestima?, ¿tiene mucha influencia, por ejemplo, lo que nuestros padres nos decían sobre nosotros cuando éramos pequeños? 

R: Desde luego que el entorno influye. El modelo en el que nos han educado nuestros padres también influye en nuestra sana autoestima, pero yo siempre digo que, independientemente del pasado que hayamos tenido, nuestro yo adulto también se merece aprender a cuidarse como siempre necesitó. Para mí, hay un pilar fundamental que existe para construir nuestra autoestima sana y tener un concepto sano de nosotros mismos que es asumir la responsabilidad que tenemos con nosotros. Porque, al final, tenemos que tener muy claro cuáles son las cosas que nos sientan bien y cuáles las cosas que nos sientan mal. Todo aquello que le sienta bien a nuestra autoestima va a ayudarnos a que podamos tener una relación sana con nosotros mismos. Pero todo aquello que nos ayuda a destruir nuestra autoestima nos destruye también nuestro autoconcepto. Con lo cual, tener claro cuáles son las cosas que nos ayudan a destruir nuestra autoestima y asumir la responsabilidad que tenemos con ello, es fundamental para sanarnos en todos los sentidos. 

P: A pesar de que, como explicas en tu libro, tener una baja autoestima muchas veces tiene que ver con alguna herida del pasado, es interesante esto que tú propones de mirar siempre para adelante; poner el foco en el futuro y no tanto en el pasado… 

R: Cuando hemos vivido en una familia donde hemos tenido muchas carencias emocionales, donde no se nos ha enseñado a cuidarnos como necesitamos, o a valorarnos como personas, no sabemos hacerlo. Es normal que nos victimicemos y que sintamos esa impotencia por sentirnos atrapados; sentir que no nos podemos valorar, estar buscando constantemente a alguien que nos dé ese refuerzo positivo o esa valoración que necesitamos hacer en primera persona. Por eso, dentro del libro, hablo de una primera estación, que es la toma de conciencia: porque hasta que no tomemos conciencia de esto, no podemos saberlo, no podemos hacernos cargo de todo esto. 

P: No todo el mundo que tiene una baja autoestima es consciente de ello; de hecho, hay personas que creen que tienen una autoestima sana hasta que alguien les hace las preguntas adecuadas, tal y como planteas tú al principio del libro… 

R: El otro día hablaba con una paciente que desde la primera sesión ella venía mucho desde este victimismo, buscando responsables de su baja autoestima, de su problema de ese momento, que era dependencia emocional de una pareja. Y justo tuvimos una sesión y ella se compró el libro. En la siguiente sesión me dijo: “Ana tengo que agradecerte porque yo, en la sesión, no estaba entendiendo realmente qué es lo que tú me querías decir, hasta que he cogido el libro y he empezado a leer las primeras preguntas de la parte de la introducción, y me he dado cuenta de que a la mayoría respondía con un ‘si’ y yo pensaba que no tenía ningún tipo de problema de autoestima porque me veía muy bien. Pero me he dado cuenta de que el no decir lo que pienso, el no decir lo que quiero, el no decir un ‘no’, es realmente porque yo no tengo seguridad en mí misma y estoy buscando todo el rato esos responsables de mi baja autoestima. Y ahora le echo la culpa a mi ex porque me ha abandonado”. 

P: El título de tu libro, Las cinco estaciones de la autoestima, también nos indica que esto de la autoestima sana no es cosa de un rato, que es un proceso que lleva su tiempo y su esfuerzo… 

R: Más que un camino largo yo lo planteo como un viaje que tenemos que hacer toda la vida. Siempre digo que da igual si vas a un curso de autoestima, da igual si vas a un psicólogo a trabajar tu autoestima, da igual los libros de autoestima que te leas que, si tú dejas de aplicar en tu día a día lo que has aprendido, tu autoestima se va a deteriorar. Piensa que la relación que tenemos con nosotros mismos, la autoestima, es igual que cualquier otra relación. La gente entiende muy bien cuando hablamos de relaciones de pareja…¿qué es lo que pasa al principio? Que nos venimos muy arriba, estamos en esa fase de enamoramiento, pletóricos, llenos de endorfinas y oxitocina y estamos dejándonos llevar, teniendo muy en cuenta los detalles, poniéndonos guapas para esa persona que nos gusta, haciendo muchos planes, muchos detalles…pero, poco a poco, vamos entrando en la rutina y vamos bajando esos niveles. Si nos volvemos rutinarios y no cuidamos esa relación, esa relación se va a deteriorar, se va a marchitar. Entonces, la relación de pareja hay que cuidarla toda la vida; la relación que tenemos con nosotros mismos también (…) Creo que tomar conciencia de las cosas que nos ayudan a estar mal y a destruir nuestra autoestima porque somos intolerantes a ellas, para mí es una información fundamental que nos da poder: poder de decisión. 

P: Uno de los síntomas de una baja autoestima es la dificultad para decir ‘no’. En tu libro hablas de la asertividad como herramienta comunicativa que nos puede ayudar a poner límites… 

R: Es que para mí la asertividad es como aprender un idioma. Cuando uno está aprendiendo, por ejemplo, inglés, a lo mejor al principio a uno no le salen las cosas, a lo mejor dices las palabras y te vas a equivocar; pero lo importante es decirlo, luego ya iremos poniendo el foco en el acento, el tono, en cómo lo hago. Pero el primer paso siempre es intentar decirlo en ese idioma, lo importante es dar un mensaje, luego ya le iremos dando forma…pero lo importante primero es sacarlo porque, a veces, por no decir un ‘no’ a alguien, nos decimos un ‘no’ a nosotros mismos y eso tiene unas consecuencias muy graves para nuestra salud mental. Si cada día nos decimos un ‘no’ a nosotros mismos, primero nos estamos demostrando que sabemos decir ‘no’, solo que lo estamos diciendo a la persona equivocada; y lo segundo es que vamos acumulando un enfado interior y eso puede generar una explosión en nuestro interior. 

P: Desde tu experiencia como psicóloga, ¿crees que muchos de los problemas de salud mental están relacionados con una baja autoestima? 

R: Siempre digo que trabajar para sanear tu autoestima, al igual que trabajar para hacer una buena gestión emocional, es prevención a la salud; no solo a la salud mental, sino a la salud en general (…) Trabajar nuestra autoestima nos ayuda a prevenir los problemas de salud mental. Y no te puedes imaginar la de pacientes que he tenido que, cuando podíamos sacar y hacer que desaparecieran sus síntomas de ansiedad o depresivos, te das cuenta de que debajo había una mala relación con ellos mismos, que necesitaban trabajar su autoestima. Una baja autoestima puede hacer que busques la valoración de ti mismo en el trabajo y que busques que tu jefe te ponga el excelente, que te haga sentir como que eres imprescindible en la empresa y eso te haga trabajar muchas horas. Claro, si te encuentras un jefe que te refuerza y te valora esto, te va a seguir alimentando esa parte tóxica de ti, pero la puedes ir llevando; pero como te toque un jefe que no sea capaz de reconocerte nada bueno y que te señale todos esos fallos, esto puede generar muchos problemas de estrés y ansiedad y que hagan que aún te esfuerces más. He tenido pacientes que han estado trabajando entre 12 y 13 horas al día y, a pesar de ello, nunca era suficiente: se perdían el respeto a sí mismos y, por supuesto, en su empresa también les perdían el respeto porque te vuelves invisible, te vuelves ‘el que siempre lo hace todo’ o ‘el que todo lo hace mal’, ‘el que se tiene que esforzar más’… y eso, poco a poco, va haciendo también mella en esa relación que tenemos con nosotros mismos, en esa autoestima… 

P: ¿Una baja autoestima se manifiesta siempre con conductas sumisas tipo no saber decir ‘no’? Detrás de una persona que ningunea a los demás, desprecia, critica o es agresiva ¿puede haber también una baja autoestima? 

R: A esto lo llamo yo la armadura: esas caretas que nos ponemos y que nos llevan a construir un personaje; un personaje que no tiene que ver con cómo somos en nuestro interior, pero actuamos de esa manera porque creemos que siendo a lo mejor más fríos, más prepotentes, nos va a dar más seguridad y nos van a respetar más. Pero de esa manera, cuando fingimos ser alguien que no somos, la única persona que se traiciona es nosotros a nosotros mismos.