domingo, 16 de junio de 2024

Las buenas personas hacen felices a los demás y a sí mismas: cuáles son los rasgos que comparten según los psicólogos

 CELIA PÉREZ LEÓN     |     sabervivirtv.com     |     12/06/2024

Las personas "buenas", aquellas que hacen sentir más felices a los demás, suelen compartir algunos rasgos. Practicarlos te ayudará a tener una vida más plena.

Ser “malo”, seguir nuestras emociones negativas y no medir el impacto que lo que hacemos puede tener en los demás es, a menudo, el camino más fácil. No cuesta demasiado dejarse llevar y no pensar en las consecuencias que nuestros actos pueden tener en quienes nos rodean. Sin embargo, tomar conciencia de nuestro impacto en los demás, y procurar que este siempre sea positivo, es un camino que hay que elegir cada día.

Las personas que lo hacen, aquellas a las que clasificamos como “buenas personas”, tienen algunos rasgos en común según psicólogos y expertos en la naturaleza humana. Conocer cuáles son no solo nos puede ayudar a acercarnos a personas con las que construir vínculos saludables, sino que puede permitirnos cultivar nuestra propia bondad.

EL AMOR PROPIO

“Una vez nos logremos amarnos de forma sana nos resultará mucho más sencillo amar de una forma sana a los demás.” Amar(nos), de Paula Vicent Berlanga

Quizá el rasgo más importante que comparten las “buenas personas” es que, sencillamente, han aprendido a amarse a sí mismas. Como bien expresa la psicóloga Paula Vicent, para amar de forma sana a los demás, primero debemos amarnos a nosotros mismos.

Solo así conseguiremos salir de la mirada egoísta y egocéntrica, que a veces nos lleva a ver en los ojos ajenos el odio que sentimos por dentro. Esta suele ser la causa de todas esas conductas que asociamos a las malas personas: la antipatía, la envidia, los celos, y la a veces mal llamada “toxicidad”.

Las buenas personas saben que deben ser lo más importante de sus vidas, y por eso pueden darle a los demás un lugar adecuado en las suyas. De esa forma consiguen construir relaciones saludables, en las que sentirse bien es lo más importante. Cuando estás bien contigo misma, no necesitas hacerle daño a los demás.

LA SINCERIDAD O EL SINCERICIDIO

“La sinceridad muchas veces es agresión si no evalúas correctamente lo que saldrá de tu boca.” Cómo ser yo una buena pareja, de Belkis Carrillo

Solemos asociar la sinceridad y la honestidad al prototipo perfecto de “buena persona”. Y si bien es cierto que ser honestos nos acerca a la bondad, Belkis Carrillo nos ofrece un punto de vista interesante en su libro sobre lo que la sinceridad puede hacer cuando no medimos lo que decimos.

Que algo sea cierto, no quiere decir que deba ser pronunciado en voz alta. Y mucho menos con crueldad, sin tacto.

Las buenas personas saben cuándo es necesario hablar de un tema, y cuando no. No te dicen que tu aspecto no les gusta, porque esa es una opinión personal, y no aporta nada a tu vida que la expresen en voz alta. En cambio, sí saben tocar temas delicados, con la delicadeza que ameritan.

Aléjate de aquellos que en pos de la verdad cometen sincericidio, hiriendo los sentimientos de todos con la excusa de ser sinceros. La honestidad nunca puede ser una razón por la que hacer daño a los demás, incluso cuando a veces resulta inevitable.

PACIENCIA

“En un mundo donde vivimos acelerados, a base de gratificaciones instantáneas y adictos a experiencias emocionales, ir despacio es un ejercicio a contracorriente, pero muy necesario” Encuentra a tu persona vitamina, de Marian Rojas Estapé

La paciencia no es solo un rasgo habitual de las mejores personas que puedas conocer, sino que además es una característica en peligro de extinción. Aunque es probable que te estés preguntando cómo puede la paciencia convertirte en mejor persona.

Al practicar la lentitud y la paciencia, conseguirás varias cosas. Para empezar, respetar tus propios tiempos, entendiendo que el ritmo que en ocasiones nos impone la sociedad no es siempre el más correcto. Esto hará que te sientas mejor contigo misma y que aprendas a respetar el ritmo de los demás. Y eso es algo que sin duda hacen las buenas personas.

El segundo argumento a favor de la paciencia tiene que ver con el cortisol, la hormona del estrés, que suele aparecer en nuestro cuerpo cuando queremos ir demasiado rápido. Cuando queremos resultados inmediatos, que no siempre podemos conseguir. Y resulta que el cortisol es una hormona antagonista de la oxitocina, la hormona de la empatía y la comprensión.

Así que, por norma general, las personas pacientes saben tratar mejor a los demás, poniéndose en sus zapatos. También saben gestionar mejor la frustración, una emoción natural que mal gestionada puede llevarnos a actuar como malas personas.

RESPONSABILIDAD AFECTIVA

“Responsabilizarnos afectivamente es cuidar de los vínculos, es entender que lo que hacemos y/o decimos (al igual que lo que no hacemos y/o no decimos) tiene un impacto en la otra persona. Supone hacernos cargo de nuestras heridas y protecciones y, por lo tanto, hacernos cargo de nuestras palabras, actitudes y equivocaciones.” Amar(nos), de Paula Vicent Berlanga

Últimamente, oímos mucho hablar de la responsabilidad afectiva, pero pocas veces nos paramos a pensar en su auténtico significado. Ser responsables a un nivel afectivo no es otra cosa que aceptar el impacto que podemos generar en los demás, tanto para bien, como para mal. Y una vez aceptado, debemos actuar en consecuencia.

Por eso, las buenas personas se disculpan cuando se equivocan, incluso si no te habías dado cuenta de su error. Las buenas personas te dicen que te quieren, y también te expresan su necesidad de estar a solas, sin desaparecer de tu vida, sin previo aviso. Las buenas personas saben que sus palabras pueden hacer daño, y por eso miden bien lo que dicen antes de hablar. Por eso saben tomarse un tiempo para calmar el enfado antes de hablar.

EMPATÍA Y COMPASIÓN

“La empatía es una cualidad humana maravillosa. Supone la capacidad de ponerse en el lugar del otro y conectar con él y con sus emociones.” Encuentra a tu persona vitamina, de Marian Rojas Estapé

Todo lo visto anteriormente conduce siempre a un mismo punto. La empatía. Como bien nos explica Rojas Estapé en su libro, es una capacidad que nos permite conectar con las emociones de los demás. Esta capacidad puede entrenarse, y también atrofiarse cuando vivimos demasiado centrados en lo que rige nuestro mundo interno, sin ser conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor.

Las buenas personas cultivan esta habilidad y tienen la capacidad innata de entender lo que siente el otro. Así pueden cumplir con su responsabilidad afectiva. Así pueden perdonar y ser comprensivos. Pero sin abandonar los límites que saben que son necesarios para construir una relación saludable.

Porque es fácil olvidar, cuando conseguimos comprender a los demás, que entender sus motivaciones para mal obrar, no significa que deban tolerar aquello que no les gusta o no les hace sentir bien.

COMUNICACIÓN ACTIVA

“Comunicarse de forma eficaz es expresar tus propias necesidades de manera sana, entendiendo y conociendo tus puntos débiles y trabajando en ellos desde el cariño, sin dudar de tu valor” Amar(nos), de Paula Vicent Berlanga

Acabamos con una característica esencial en las buenas personas, y muy importante para construir relaciones saludables. Estas personas comprenden a los demás, y saben que tienen la responsabilidad de comunicarse de forma activa y sana. Por eso, sin caer en el sincericidio, tomándose el tiempo necesario para que les entiendan e intentando adaptar sus palabras a la persona con la que están hablando, no dudan en expresar en voz alta sus deseos, emociones y necesidades.

Porque, lejos de esa imagen de la niña buena que solemos tener en la cabeza, esa que sonríe y nunca protesta, ser una buena persona solo sirve si también lo eres contigo misma. Decir que algo te molesta, con asertividad y cariño, es la mejor forma de protegerte a ti misma y proteger tus relaciones con los demás. Y por eso te convierte en una buena persona.

viernes, 14 de junio de 2024

4 valiosas lecciones del psiquiatra que nos enseña a vivir en modo surf (y que aprendemos tarde en la vida)

 MARÍA FERNÁNDEZ DE CORDOVA     |     Telva     |     17/01/2024

Stutz, el psiquiatra de las estrellas de Hollywood publica nuevo libro. En él nos regala valiosas lecciones sobre la vida real, ésa que no está libre de sufrimiento. ¡Ponte en modo surf

"Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima cometería más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más", decía el poeta argentino. A principios de año, ante acontecimientos importantes de la vida, cuando atravesamos una crisis o al final de la vida, solemos hacer balance de cómo la hemos vivido. Jorge Luis BorgesBill Gates o Pau Donés nos han regalado algunas de las mejores lecciones aprendidas. Cuando vienen de un experto en psicología humana como Phil Stutz, no podemos pasarlas por alto. Lecciones para vivir: Lo que solo la adversidad puede enseñarte, es el nuevo libro del psiquiatra americano. Conocido como el psiquiatra de las estrellas de Hollywood y famoso por protagonizar el sorprendente documental Stutz de Netflix, nos invita a enfrentarnos a los desafíos de la vida sin paliativos, y a evolucionar a partir de ellos. Es un libro de verdades duras: la vida está llena de dolor y "ninguno de nosotros es lo suficientemente especial como para escapar de él. Lo que necesitamos es entenderlo y aceptarlo, sólo así podemos alcanzar todo nuestro potencial".

MODO SURF: LAS LECCIONES DE VIDA QUE SÓLO LA ADVERSIDAD PUEDE ENSEÑARTE

¿Hay otra manera de enfrentarse a los desafíos de la vida? ¿Puedes vivir con conflictos, incertidumbres y decepciones y, de alguna manera, sentirte bien contigo mismo?, se pregunta el psiquiatra. Y contesta: "Puedes. Pero requiere de una orientación completamente nueva". Desde finales de los 90, Stutz viene escribiendo breves ensayos, notas cortas, ideas que él mismo ha utilizado para atravesar sus propios desafíos en un mundo incierto. Todo ese material es el que recopila en este libro. El autor de The Tools -El método: Las herramientas que activarán tu fuerza interior para cambiar tu vida (Ed. Grijalbo)-, se enfrenta con el lector a los grandes temas de la vida: el amor y la pérdida, el éxito y el fracaso, la esperanza y el arrepentimiento. Aborda las necesidades de los niños en la actualidad, brinda herramientas para superar la envidia o superar los malos hábitos, para descubrir el lado positivo de la ira o para enfrentar las inseguridades.

4 VALIOSAS LECCIONES SOBRE LA VIDA QUE SOLEMOS APRENDER DEMASIADO TARDE, SEGÚN EL PSIQUIATRA PHIL STUTZ

En una entrevista concedida a Sunday PaperStutz explica esas valiosas lecciones de vida que solemos aprender demasiado tarde para afrontar el sufrimiento de la vida. Son éstas:

1.      No tienes que resolver todos los problemas que se te presentan, puedes elegir, lo único importante es no detenerte. Pensar que puedes solucionar todos los problemas de tu vida es una falacia. Lo que sí es fundamental para crecer es seguir avanzando siempre. No dejes que te detengan. "Afrontar un problema es ser capaz de etiquetarlo y luego, si decides que no lo tienes que resolver, mover el dial", explica Stutz. Es importante tomar conciencia de que el dolor, la incertidumbre y el trabajo constante son partes de la vida humana. No podemos negar ninguno de ellos sino reconocerlos en nuestra vida y aprender a manejarlos sin detenernos. Es el trabajo constante el que nos permitirá manejar los dos primeros. Toda decisión tiene que terminar en acción, en movimiento hacia delante.

2.     Trabaja en ti mismo, es la mejor manera de mejorar el mundo. En un momento en que muchos han perdido la fe en el sistema -líderes políticos, sistema educativo, sistema sanitario...- el experto considera esencial que cada uno trabaje más en sí mismo. "Cuando un ser humano trabaja en sus propias debilidades, lo que realmente está haciendo es colaborar en la creación de algo superior", dice Stutz. "Yo lo llamo una fuerza superior -para hacerlo aconfesional-. Todos podemos acceder a ella".

3.     La insatisfacción es la raíz de todos los males actuales. Vivimos en un mundo permanentemente insatisfecho. Da igual la situación en que nos encontremos o el problema que tengamos, estamos crónicamente insatisfechos, dice Stutz. Miramos a nuestros vecinos o a nuestra pareja, pensamos: ¡Un momento, estoy tan insatisfecho!" Pensamos que no nos dan lo que merecemos, que nos engañan. "Ese tipo de pensamiento engendra hostilidad", añade. "La única manera de sentir verdadera satisfacción es conectar con esa fuerza superior. Nada nos saciará si no conectamos con esto".

4.     El agradecimiento es la mejor manera de calmar a tu crítico interior, el antídoto a tus pensamientos negativos. "El agradecimiento es un reconocimiento de la experiencia inmediata de la realidad", dice Stutz. Cuando agradecemos, dominamos lo que Stutz llama Parte X: nuestro pensamiento negativo o, lo que es lo mismo, nuestro adversario interno. Stutz invita a fomentar el agradecimiento de esta manera: durante 30 segundos, piensa solo en las cosas por las que estás agradecido aquí y ahora, aunque sean las cosas más simples y sencillas del mundo: que tu coche haya arrancado, que haga sol, que estés sano.... Esta actitud enseña a tu mente a pensar de una manera diferente y nos defiende de los pensamientos negativos.

5.     Vivir es como surfear. Espera tu próxima ola y surféala como si fuera la ola perfecta. Más allá de nosotros hay algo más grande y profundo que mueve el mundo y que no controlamos, explica Stutz. Y pone un ejemplo sobre cómo ve él la vida. "Imagina que eres un surfista y estás esperando para alinearte con la próxima ola. No sabes cuándo va a llegar, no sabes qué tamaño tendrá ni su velocidad ni dónde se presentará. Sea como fuere esa ola, cuando te alcance, tómala como si la hubieras estado esperando toda tu vida, como si fuera la ola perfecta. Quizá te preguntes: ¿significa eso que todas las olas son perfectas? Sí". Cuando aceptamos que la ola que nos toca procede de una fuerza superior y más grande que nosotros y le damos todo su valor, como si fuera la ola perfecta, estamos empleando una herramienta poderosísima para vivir.

jueves, 13 de junio de 2024

Marian Rojas Estapé da la clave para atraer cosas buenas en 15 minutos:"Los genes te van cambiando"

 HÉCTOR FARRÉS      |      La Vanguardia      |      01/06/2024                          

El simple acto de cambiar nuestra percepción ante los eventos diarios puede transformar no solo nuestra salud mental sino también física

 

En tan solo 15 minutos, puedes empezar a atraer cosas buenas a tu vida, al menos eso es lo que asegura Marian Rojas Estapé, psiquiatra y autora del libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas. La doctora, hija de los renombrados Enrique Rojas e Isabel Estapé, sostiene que nuestras emociones influyen directamente en nuestra genética, modificando nuestro ADN para mejor o para peor según nuestras actitudes ante la vida.

Según Rojas Estapé, cualquier persona “tiene células felices o tristes... y eso influye en las enfermedades”. En su libro, analiza cómo las emociones previas a sucesos cotidianos como compromisos laborales o exámenes definen nuestras respuestas, insistiendo en que el resultado es directamente proporcional a nuestra actitud inicial.

La clave para atraer cosas buenas en sólo 15 minutos, según el libro de Rojas Estapé, está en modificar conscientemente los pensamientos y las emociones. La experta propone que ajustando nuestra actitud ante las situaciones cotidianas, podemos activar cambios positivos en nuestras respuestas emocionales y biológicas.

Esto se consigue mediante la práctica de la introspección, la meditación rápida o técnicas de respiración que ayudan a recalibrar nuestras percepciones y predisposiciones, permitiéndonos, en poco tiempo, asumir una actitud más positiva que favorece la atracción de experiencias provechosas y beneficiosas para nuestra salud mental y física.

Uno de los consejos prácticos que Rojas Estapé ofrece en su libro es la desvinculación del bombardeo constante de estímulos digitales y aprender a gestionar mejor nuestros niveles de estrés mediante ejercicios y mindfulness. También propone educar nuestra “voz interior” para evitar el autoboicot y fomentar una actitud más positiva y saludable hacia nosotros mismos y los acontecimientos de nuestra vida.

Los tipos de pensamientos afectan a los genes

Además, Rojas Estapé vincula la capacidad de atraer cosas buenas mediante ajustes en nuestros pensamientos y emociones con cambios genéticos reales y medibles. En su experimento actual en el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, la experta está explorando cómo nuestras emociones impactan directamente en la función de los genes: “Cómo te van cambiando los genes según si te tomas las cosas siempre mal o siempre bien, si eres una persona siempre positiva, una persona negativa, una persona resentida, una persona con ilusiones, y estamos viendo las modificaciones a nivel genético”.

Este estudio, por lo tanto, revela que nuestras emociones y actitudes no solo influyen en nuestro bienestar psicológico y físico momentáneo, sino que también pueden tener efectos duraderos y profundos a nivel celular y genético. Así, el gesto de recalibrar nuestra mente para enfocarse en lo positivo puede traducirse en una influencia biológica tangible que mejora nuestra salud general y nuestra predisposición a experimentar todo lo positivo que la vida tiene que ofrecer.

martes, 11 de junio de 2024

Defusión cognitiva: una aliada contra los pensamientos intrusivos

 Equipo editorial      |     La Mente es Maravillosa     |     18/03/2024

¿Alguna vez has sentido que los pensamientos intrusivos parecen tomar el control de tu mente? Si tu respuesta es afirmativa, la defusión cognitiva puede ayudarte a afrontar esta batalla interna. Aprender a emplear esta técnica psicológica puede mejorar la relación que tienes con esas ideas que, en ocasiones, pueden llegar a obsesionarte.

Lidiar con los pensamientos obsesivos y perturbadores puede llegar a ser todo un desafío. Sin embargo, observar estas ideas desde la distancia y de forma comprensiva te permite liberarte del control que ejercen sobre ti. Cultivar el autoconocimiento y tener una actitud más compasiva hacia ti mismo pueden transformar por completo tu vida.

¿Qué es la defusión cognitiva y para qué sirve?

La defusión cognitiva es una técnica psicológica de la terapia de aceptación y compromiso (ACT) que nos invita a cambiar nuestra relación con los pensamientos intrusivos. En lugar de entrar en una batalla contra ellos, nos enseña a mirarlos desde fuera, como si fueran nubes que pasan en el cielo.

 

De esta manera, podemos permitir que esas ideas fluyan por nuestra mente sin que nos afecten de manera abrumadora en nuestro día a día. La defusión cognitiva es una estrategia muy utilizada en aquellos pacientes que acuden a una consulta psicológica online o presencial para aprender a lidiar con los pensamientos que tanto les preocupan y obsesionan.

 

Acorde con un estudio publicado en la revista Behavior Modification, emplear la defusión cognitiva cuando se tiene un pensamiento intrusivo puede ser de gran beneficio, puesto que ayuda a disminuir la credibilidad de dicha idea, y tener una mejor disposición para analizar la situación hipotética de forma objetiva.

Técnicas más utilizadas de difusión cognitiva

Existen varias formas en las que puedes aplicar la defusión cognitiva en tu día a día. Estas pueden ayudar a liberarte de la influencia de los pensamientos intrusivos y a mejorar tu bienestar emocional. Estas son algunas de las técnicas más populares y efectivas:

·        Observación de pensamientos: significa observar las ideas que cruzan tu mente de manera objetiva. En lugar de identificarte con los pensamientos o dejarte llevar por ellos, solo los observas como eventos mentales que vienen y van.

·        Metáfora: se utiliza para cambiar la relación que tienes con tus pensamientos. Puedes imaginar tus ideas como hojas flotando en un río, y tú estás en la orilla observándolos pasar. Así te das cuenta de que estas ideas no son parte de ti ni te definen.

·        Repetición de palabras: consiste en repetir una palabra intrusiva una y otra vez hasta que pierda su significado y su poder sobre ti. Por ejemplo, si tienes pensamientos negativos por miedo al fracaso en tu trabajo, puedes repetir la palabra «fracaso» en voz alta o en tu mente hasta que pierda su carga emocional.

·        Distanciamiento con los pensamientos: en esta técnica, te imaginas a ti mismo viendo tus pensamientos desde la distancia. Esto te ayuda a darte cuenta de que estas ideas no son necesariamente la realidad, sino percepciones subjetivas que pueden cambiar con el tiempo.

 

4 aplicaciones de la defusión cognitiva

El poder que otorgamos a algunos pensamientos puede llegar a afectar nuestro bienestar físico y mental. Por fortuna, la defusión cognitiva tiene una amplia gama de aplicaciones en diferentes áreas. Aquí te presentamos algunas de ellas:

1.Trastornos mentales

La orientación psicológica es indispensable para que la defusión cognitiva sea complementada con terapia.

Debido a sus beneficios, la defusión cognitiva se suele utilizar en el tratamiento de diversos trastornos mentales. Tales como el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la depresión y la ansiedad.

En el caso del TOC, donde los pensamientos intrusivos y las compulsiones pueden dominar la vida de una persona, la defusión cognitiva ayuda a los individuos a separarse emocionalmente de estas ideas obsesivas, permitiéndoles resistir la urgencia de realizar rituales compulsivos.


Por su parte, ya que el TEPT puede conllevar a recuerdos traumáticos que desencadenan respuestas de estrés abrumadoras, la defusión cognitiva ayuda a las personas que lo padecen a desvincularse de esos recuerdos generadores. Esto reduce su impacto emocional y promueve la recuperación mental de los pacientes.


Y al hablar de la depresión y la ansiedad, donde las ideas de tipo anticipatorio y catastróficas pueden obstaculizar el funcionamiento diario, esta técnica ofrece herramientas para observar estos pensamientos con distancia y objetividad. Lo que permite mejorar el estado de ánimo y reducir la intensidad de los síntomas.

2. Relaciones interpersonales

Las diferentes estrategias de defusión cognitiva pueden mejorar la calidad de las relaciones interpersonales con amigos, familiares y colegas. Al ayudar a las personas a gestionar las tensiones de manera más efectiva, estas pueden resolver sus conflictos con mayor objetividad.

De esta manera es más fácil discernir entre los pensamientos como el rencor o el perjuicio. Este saber separar lo que nos influencia negativamente de lo que no, facilita la comunicación abierta y la resolución de problemas. De igual manera, la defusión cognitiva también puede mejorar la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Una investigación publicada en Journal of Contextual Behavioral Science, sugirió que esta técnica psicológica puede mejorar los pensamientos negativos relacionados con la imagen corporal. La repetición vocal rápida puede reducir la incomodidad y la credibilidad de las ideas con influencia negativa en torno a nuestro cuerpo que deterioran nuestra autoestima y autoconcepto.

3. Ambiente laboral 

La defusión cognitiva puede ayudar a los empleados a manejar el estrés y la presión laboral. Esto a razón de que les permite separarse de los pensamientos excesivos sobre el trabajo (como la preocupación por el rendimiento o el miedo al fracaso) y concentrarse mejor en sus tareas y mantener una actitud más positiva.

4. Estudios y rendimiento académico 

Los estudiantes pueden beneficiarse de la defusión cognitiva para manejar la ansiedad relacionada con los exámenes, el miedo al fracaso y otros pensamientos que pueden interferir con su rendimiento académico. Es una técnica que les ayuda a mantener la calma y la concentración durante los períodos de estudio y evaluación.

La defusión cognitiva puede mejorar tu salud mental

Al permitir a las personas separarse emocionalmente de los pensamientos intrusivos, la defusión cognitiva acompañada de terapia profesional puede ser una gran aliada de quienes sufren de trastornos mentales o quieren mejorar su estado de bienestar mental.

Así que, no dudes en buscar ayuda psicológica y comienza a utilizar esta técnica de manera efectiva. Esta puede ser una herramienta prometedora para mejorar tu calidad de vida.

sábado, 8 de junio de 2024

Anders Hansen, psiquiatra:"Hay tres cosas que nos protegen de la depresión: la actividad física, el sueño y las conexiones sociales"

LAURA MIYARA     |     La Voz de Galicia-La Voz de la Salud   |   15/03/2023

Anders Hansen es psiquiatra en el instituto Karolinska, en Estocolmo.

El experto en el funcionamiento del cerebro explica el origen de los trastornos mentales desde una perspectiva evolutiva

El psiquiatra Anders Hansen está convencido de que debemos entender el funcionamiento del cerebro desde el punto de vista de la evolución de la especie humana. En su nuevo libro, El cerebro depre, desarrolla esta perspectiva de los problemas de salud mental. Su visión es pragmática y ofrece respuestas concretas y soluciones que todos podemos implementar en el día a día. Por supuesto, esto incluye un estilo de vida sano con una buena base de ejercicio y alimentación saludable. Pero también hay pequeñas cosas tan sencillas como hablar por teléfono con nuestros seres queridos que pueden ayudarnos. En diálogo con La Voz de la Salud, el experto explica las claves del bienestar emocional que aplica con sus pacientes en Estocolmo.

—¿Cuáles son las causas de la ansiedad a nivel cerebral y evolutivo?

—La mejor manera de describir la ansiedad es como un estrés por adelantado. Si mi jefe me regaña, eso me va a generar estrés. Y si pienso «Igual mi jefe me regaña mañana», voy a tener ansiedad. En ambos casos ocurre lo mismo. Tanto con el estrés como con la ansiedad, entramos en modo de lucha o escape, y nuestro eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) incrementa su actividad. En el estrés, esto sucede por una amenaza real aquí y ahora; en la ansiedad, sucede por la posibilidad de una amenaza. Al cerebro le gusta presentar distintas cosas como posibles amenazas. ¿Por qué? Porque durante el 99 % de la historia de nuestra especie en este planeta, la mitad de los humanos morían antes de llegar a la adolescencia. Ver el peligro en todas partes y prepararse para lo peor fue lo que ayudó a la humanidad a sobrevivir. Pero ver peligro en todos lados es lo que hoy llamamos ansiedad. Desde una perspectiva neurológica y evolutiva, no es llamativo que algunas personas tengan ansiedad, lo llamativo es que haya algunas personas que no la tengan.

—¿Por qué experimentamos emociones?, ¿cómo puede ayudarnos esta perspectiva evolutiva del cerebro a entenderlas?

—Experimentamos emociones porque el cerebro está intentando empujarnos hacia comportamientos que nos ayuden a sobrevivir. Sentimos hambre y eso nos lleva a comer, sentimos sed y eso nos lleva a beber. La ansiedad nos lleva a mantenernos fuera de peligros. Las emociones fueron desarrolladas a lo largo de millones de años para modificar nuestro comportamiento, no para hacernos felices ni para proporcionarnos una vida interior más profunda. Yo veo las emociones como susurros de nuestros ancestros que, contra todo pronóstico, sobrevivieron a hambrunas, deshidratación, infecciones, accidentes y asesinatos. Entender las emociones desde la perspectiva del cerebro es una nueva manera de entender la salud mental. Todos sabemos que deberíamos dormir bien, hacer ejercicio y dedicar tiempo a ver a nuestros amigos de forma presencial. Pero cuando descubres que todos esos factores afectan a tu cerebro, eso te motiva más a hacerlo. Por eso he querido escribir este libro. Hay un potencial tremendo en este conocimiento.

—¿Qué impacto tiene la actividad física en nuestra salud mental?

—La actividad física es extremadamente importante para la salud mental. Es tanto una forma de prevenir la depresión y la ansiedad como un tratamiento para ambas. La actividad física calma el eje HPA, que es nuestro principal motor del estrés. El cerebro genera emociones a partir de información que obtiene de nuestros sentidos, es decir, del exterior, y de nuestro cuerpo, de su interior. Por lo tanto, el estado de los órganos del cuerpo es muy importante a la hora de determinar nuestras emociones y, si hacemos ejercicio, los órganos se van a encontrar mejor, vamos a ser más fuertes. Esto aumenta las probabilidades de que el cerebro genere emociones agradables y limita las posibilidades de que genere emociones desagradables.

—¿Cómo impacta la soledad en el cerebro?

—Somos una especie ultrasocial. El motivo de esto es que estar por fuera del grupo era peligrosísimo para nuestros ancestros. Estar integrado en un grupo era tan importante para ellos como alimentarse. Si el hambre es la señal que nos indica que tenemos que ocuparnos de ingerir calorías, la soledad es la señal de que debemos atender a nuestras necesidades sociales. Cuando nos sentimos solos, experimentamos de base un nivel constante de estrés. A nivel evolutivo, la soledad significaba un mayor riesgo de que te maten. Es por eso que el sistema del estrés se activa con la soledad. Y la soledad no solo está relacionada con la depresión, sino que es un factor que empeora el pronóstico si hablamos de enfermedades cardiovasculares. Los motivos de esto probablemente tengan que ver con ese estrés que genera la soledad. Sin embargo, romper con esa soledad a nivel cerebral no es tan complicado. Llamar a tus padres o a tus abuelos es suficiente. Con esto le envías al cerebro la señal de que estás conectado con un grupo y eso no solo mejora tu estado de ánimo, sino que reduce el estrés, favoreciendo la longevidad.

—En el libro explicas que la depresión afecta más a las sociedades cuanto más desarrolladas estén. ¿A qué se debe eso?

—Nadie lo sabe con certeza, pero hay tres cosas que nos protegen de la depresión: la actividad física, el sueño y las conexiones sociales. En la sociedad moderna, nos movemos menos, dormimos menos y nos reunimos menos de manera presencial. Como consecuencia, perdemos esa protección frente a la depresión y nos volvemos vulnerables. Si miramos a la gente que vive como vivían nuestros ancestros, cazando y recolectando, la depresión en esos grupos parece ser poco común. Yo pienso que eso se debe a su estilo de vida: se mueven más, duermen mejor y viven en comunidades con lazos estrechos entre todas las personas. Podemos aprender de estas sociedades varias lecciones acerca de nuestro bienestar. Una muy importante es incorporar el ejercicio físico a nuestro día a día. El ejercicio no tiene necesariamente que ver con competir, correr maratones o estar en forma. Se trata de ir en bicicleta a trabajar en lugar de conducir, o subir por las escaleras en vez de usar el ascensor.

—¿Cómo se relaciona la depresión con el sistema inmunitario?

—El sistema inmunitario le envía señales al cerebro. Por ejemplo, cuando sufrimos una infección, el cerebro recibe una señala que baja nuestro estado de ánimo y nuestra energía disminuye. Cuando estamos tristes, queremos descansar. Esto tiene sentido, porque cuando tenemos una infección, necesitamos preservar nuestra energía para poder recuperarnos. Sin embargo, nuestro estilo de vida actual, caracterizado por el sedentarismo, la privación de sueño, el estrés y la comida procesada, nos lleva a tener inflamación, que es lo mismo que ocurre cuando padecemos infecciones. Es decir, con este estilo de vida le enviamos al cerebro la misma señal que cuando estamos enfermos: «Estoy infectado, va a ser mejor que me refugie bajo una manta para ahorrar energía». En consecuencia, nos sentimos sin ánimos. Esto parecerá una simplificación, pero lo cierto es que un tercio de todas las depresiones han demostrado estar relacionadas con estos procesos inflamatorios. Eso no quiere decir que una dieta antiinflamatoria sea un tratamiento adecuado para la depresión. No es así de simple. Pero hay una conexión entre la inflamación y el estado de ánimo. Cuando aceptamos esto, entendemos por qué dormir bien, reducir el estrés y hacer ejercicio son elementos tan importantes para nuestra salud emocional.

—¿Por qué dices en el libro que no estamos programados para ser felices y que deberíamos dejar de obsesionarnos con la felicidad?

—Si «felices» significa sentirnos bien todo el tiempo, mi respuesta es que simplemente no estamos hechos para eso. Si te sientes bien, vas a bajar la guardia. Y durante el 99,9 % de la historia de la humanidad, no podíamos permitirnos eso. Si los humanos estuviéramos felices de manera constante, habríamos dejado de buscar recursos y nos habríamos muerto de inanición. El punto es que no estamos buscando la felicidad. Buscamos lo que nos hace sentir bien, y ahí está la trampa. La mayor mentira acerca de nuestra naturaleza es esta idea que nos hemos creído de que, si seguimos nuestros instintos y hacemos lo que nos hace sentir bien en cada momento, seremos felices. Nuestros instintos nos han permitido sobrevivir en un mundo lleno de peligros en el que las calorías y los recursos eran escasos, pero no nos harán felices en un mundo seguro en el que los recursos abundan. Una forma de escapar a esta lógica es practicar la meditación o el mindfulness. Personalmente, he podido aprender a través de la meditación cómo funciona mi cerebro y he observado cómo crea una cantidad infinita de ideas.

—¿Qué consejos darías a alguien que está pasando por una depresión?

—Lo más importante es que busque ayuda. Decirle a alguien que sufre depresión que puede salir por sí solo es como decirle a alguien con diabetes que puede modificar por pura voluntad sus niveles de glucosa en sangre. Esto no es así. Por eso siempre les digo a mis pacientes que las depresiones y la ansiedad no tienen nada que ver con una debilidad de su carácter. Los brazos fuertes pueden levantar objetos pesados y las piernas fuertes corren rápido, pero los cerebros fuertes no son aquellos que no se ven afectados por períodos prolongados de estrés, sino aquellos que nos permiten sobrevivir. Aun si eso significa percibir el peligro de manera desmedida, como ocurre cuando tienes ansiedad, o encerrarte en ti mismo, como cuando tienes depresión. Como psiquiatra, he visto cuán importante puede ser ver las depresiones y la ansiedad desde esta perspectiva para entender que no estás roto por tenerlas. El hecho de que estés pidiendo ayuda es un signo de fortaleza. Es tan normal pedir ayuda para tratar una depresión como pedir ayuda para tratar la diabetes.