viernes, 17 de julio de 2015

Cuando el sol es una droga

TANOREXIA - La obsesión por la piel bronceada
·        Potencia el riesgo de enfermedades cutáneas como el melanoma
·        Genera efectos psicológicos como ansiedad o frustración personal

FABIOLA BARRANCO | Madrid | El Mundo | 12/07/2015

Sentir que tu color de piel es más claro que el del resto, esforzarte por no rebajar su tonalidad e incluso estar convencido de tener un tono pálido de piel, son algunos de los síntomas más frecuentes de latanorexia, la obsesión constante por tener una piel bronceada.
Aunque el último manual de criterios diagnósticos de los psicólogos todavía no considera esta adicción como un trastorno -lo que sin duda dificulta la obtención de cifras sobre la incidencia real de la tanorexia-, lo cierto es que afecta al bienestar emocional, a las relaciones sociales y, sobre todo, a la salud de quienes desean aumentar el tono de su tez a toda costa. Y como toda adicción, necesita ser tratada.
Una de las explicaciones a este desorden podría estar en la biología, ya que ésta sostiene que las personas afectadas por esta obsesión, mientras toman el sol, producen una liberación de endorfinas, unas sustancias químicas cerebrales que les incitan constantemente a obtener un color más oscuro de piel. De esta forma, el sol se convierte para ellos en una droga.
Además, la tanorexia también está asociada a un importante factor social y se engloba dentro de otros trastornos de la imagen corporal. De hecho, es común que el resultado de esta adicción por el bronceado con el fin de conseguir un look más agradable y atractivo consiga un efecto contrario, pues la apariencia de estas personas se convierte en poco favorecedora y natural. Pero más allá de la mera estética, sus consecuencias son alarmantes y peligrosas, ya que la exposición tan agresiva a los rayos solares, o el uso de cabinas ultravioleta -vetadas en países como Australia y Brasil-, pueden desencadenar enfermedades tópicas, algunas de relevante gravedad, como el cáncer de piel.
Consecuencias psicológicas
Como cualquier otro trastorno psíquico, la tanorexia trae consigo algunos efectos psicológicos, como la ansiedad, la frustración personal, la distorsión de la realidad y las alteraciones en las relaciones sociales. Según los expertos, se puede sustraer de aquí una semejanza de comportamiento con otros problemas también relacionados con la estética corporal, como pueden ser la bulimia y la anorexia.
Julia Díaz es psicóloga clínica y cuenta con 20 años de experiencia a sus espaldas. Durante su vida profesional, ha tratado con personas tanoréxicas, pero resalta que ninguno de estos pacientes acudió a su consulta «por ser adicto al sol, sino por trastornos de alimentación». Esto no sólo evidencia que la adicción a los rayos solares comparte los elementos clásicos de quienes sufren algún trastorno dismórfico corporal, que consiste en una preocupación exagerada por el aspecto físico; sino además, que la desinformación respecto a esta cuestión es amplia.
Seguramente, no resulte muy complicado encontrar a alguna persona que reúna rasgos de la tanorexia. Un amigo o amiga que nunca está satisfecho con su moreno a pesar de tener una tonalidad desmesurada, que no sea la natural. U otro conocido, o por qué no, un familiar, que busca resquicios de sol y sesiones de lámparas ultravioleta durante todo el año para obtener ese bronceado perenne e in crescendo. La obsesión delata a cualquiera. Pero no siempre sabemos cómo actuar con estas personas que necesitan, en la mayoría de los casos, un seguimiento psicológico. «Los familiares dicen: '¡deja de tomar el sol!' Pero no recomiendan ir al especialista para evitar problemas futuros», señala la psicóloga.
Según los expertos, el perfil de quienes padecen esta adicción suele ir acompañado con una delgadez importante, porque son personas excesivamente preocupadas por su aspecto físico. También está relacionado con una autoestima baja por el sentimiento de culpabilidad que genera no estar suficientemente bronceado, y aunque está bastante vinculado a las mujeres, cada vez hay más casos de hombres.
Riesgo de cáncer de piel
Además de las huellas psicológicas, esta adicción también pone en riesgo la salud física, ya que tiene fuertes consecuencias en nuestro cuerpo. El doctor Alfonso Berrocal, portavoz de la Sociedad Española de Oncología y jefe de sección de Oncología del Hospital General Universitario de Valencia, advierte en declaraciones para este periódico que «un 95% de los casos de melanoma son fruto de mutaciones adquiridas cuya causa más común es la exposición ultravioleta». Berrocal lamenta que «en los últimos 30 años haya habido un aumento evidente de casos que se han duplicado en la última década. Se trata de un fenómeno mundial, provocado por los cambios sociales, ya que cada vez hacemos más vida expuestos al sol». Estas palabras no caen en vano si atendemos a las del dermatólogo Javier Gutiérrez, que asegura que cada semana por su consulta «pasan pacientes de cáncer de piel relacionados con el exceso de exposición al sol». La alarma aumenta en las personas que padecen tanorexia, pues «potencian el riesgo de desarrollar melanomas y otras enfermedades tópicas», como así indica el doctor Berrocal.
Pese a la gravedad de las consecuencias de esta dolencia, las campañas de sensibilización demuestran ser insuficientes, al menos hasta la fecha. En este sentido, Berrocal anima a seguir informando, y puntualiza que ha de ser durante todo el año, ya que el riesgo por la exposición ultravioleta está siempre presente, y advierte que, aunque «se asocia al periodo vacacional, no sólo hay que usar fotoprotección para ir a la playa». Para mejorar la concienciación en la sociedad no hay que escatimar en esfuerzos para dar a conocer los perjuicios de las radiaciones solares, también es importante difundir los hábitos que ayudan a prevenir sus nefastas secuelas.
En definitiva, la tanorexia es un problema de efectos nocivos tanto mentales como físicos. Para abordarlo, la psicóloga Díaz expone algunos consejos que podemos trasladar a quienes padezcan este trastorno, con el fin de ayudarles a salir de esta situación. «Si tienes confianza conviene hacer un comentario no hiriente, como por ejemplo, 'me gustas más con la piel menos morena'. Si la persona es aún más cercana, intenta hacerle notar con contundencia que está poniendo en riesgo su salud, igual que se hace de manera natural con el tabaco. Si, en cambio, se trata de un familiar o alguien más afín, debemos formularle la pregunta clave: '¿te has planteado que tienes un problema que conviene ser tratado?'»


lunes, 13 de julio de 2015

10 súper alimentos para tu cerebro

Mejor con Salud

El cerebro es el gran director de nuestro cuerpo, está formado por millones de neuronas que responden a un sinfín de impulsos que vienen del exterior. Su funcionamiento es tan complejo, que hasta la fecha siguen existiendo más dudas que certezas sobre el alcance de su poderío.
Existen diversas enfermedades que lo van deteriorando lentamente. Y a diferencia de tiempos pasados, donde se limitaban a afectar a personas de avanzada edad en su mayoría, cada vez se encuentran casos en personas más jóvenes.

Así que si estuviera a tu alcance ayudar a que tu cerebro se mantenga sano y lúcido por más tiempo, ¿no lo harías?
Para que podamos ayudar a nuestro cerebro a mantener sus capacidades por más tiempo, te recomendamos una lista con los mejores alimentos para la buena salud del director de nuestro cuerpo.

Arándanos
Esta súper fruta es útil para nutrir a todo el organismo. Sus bondades ayudan a evitar o retrasar enfermedades degenerativas del cerebro, como el caso del Alzheimer. También es un potente antioxidante.

Frutos secos
Nos aportan diversos minerales y vitaminas, entre ellos, fósforo, magnesio, potasio, vitaminas del complejo B y vitamina E. Estos frutos son aliados para mantener una buena salud cardiovascular, lo que se traduce en un correcto aporte de sangre y oxígeno a todos los órganos, sin dejar de mencionar, por supuesto, al cerebro.

Aguacate
Posee propiedades antioxidantes que ayudan a prevenir el envejecimiento y deterioro precoz de nuestra salud. Además, contiene omega 3, ideal para proteger al cerebro del desgaste prematuro.

Tomates
El tomate contiene una sustancia llamada licopeno, que, gracias a sus propiedades antioxidantes, ha demostrado ser útil a la hora de la prevención de muchas enfermedades, entre ellas, varios tipos de cáncer y accidente cerebro-vascular.

Semillas de Chia
Las semillas de Chia favorecen el funcionamiento de las neuronas y mejoran la actividad cerebral. Es considerada la mayor fuente de omega 3 que conseguimos en la naturaleza. Previene el envejecimiento de los tejidos, manteniendo las funciones intactas por más tiempo.

Aceite de oliva
Posee poderosos efectos antioxidantes de protección para los tejidos, evita el daño causado por los denominados radicales libres que llevan a las diferentes enfermedades como el caso del cáncer.
Además, posee grasas saludables que ayudan a proteger al corazón, logrando una óptima circulación sanguínea y consiguiendo nutrir a todas las células del cuerpo para que puedan funcionar correctamente.

Pescados
Los pescados son una fuente rica de fósforo. Este mineral ayuda a fortalecer el cerebro, especialmente, mejorando la memoria.
Consumir periódicamente pescadossobre todo, el azul, por su alto contenido de omega 3, nos ayudará a proteger la salud de nuestro corazón y también del cerebro.

Té verde
Gran antioxidante, ayuda a prevenir las enfermedades del corazón y las que afectan al cerebro. Además, ayuda a preservar la memoria, evita el daño, causado por el paso del tiempo, manteniendo protegidas a nuestras células.
Cacao
Consumido, por supuesto, con moderación el cacao puede ayudar en la buena salud del cerebro, ya que contiene antioxidantes que evitan el envejecimiento prematuro del organismo y sus células, a la vez de prevenir enfermedades del corazón. Asimismo es rico en magnesio, un mineral que ayuda en la nutrición de nuestro sistema nervioso.

Brócoli
El brócoli posee nutrientes que tienen la capacidad de potenciar lamemoria y preservar la buena salud del cerebro. También posee propiedades que ayudan a proteger al corazón.

En resumen…
Todos estos alimentos tienen la capacidad de ayudar a mejorar o mantener las funciones de tu cerebro. Por ello, debes incluirlos en tu alimentación y en la de tu familia.
Una alimentación sana y balanceada mantendrá tu cuerpo en óptimo estado por mucho más tiempo, anímate y decide elegir día a día lo natural y beneficioso.


sábado, 11 de julio de 2015

El significado de las pesadillas: mucho más que un mal sueño

Estrés, consumo de fármacos o una incorrecta higiene de reposo, entre las causas de las tenebrosas fantasías que nos acechan al dormir. Así se evitan

ABIGAIL CAMPOS DÍEZ | El País | 02/06/2015                                                                                                                                                                 
Alguien nos persigue, catana en mano, para acabar con nuestra vida. Nos caemos al vacío desde lo alto de un rascacielos. ¡Maldición… los dientes se desprenden de nuestra boca! Queremos gritar para salvar a una persona pero nos quedamos sin voz. Tranquilo: es solo una pesadilla. Que levante la mano quien no haya tenido un mal sueño alguna vez. Hay quienes las sufren mucho. Según los datos de la American Academy of Sleep Medicine (AASM), el 4% de la población adulta ha experimentado al menos una en los últimos tres meses. Y la incidencia es muchísimo más alta en niños: uno de cada cuatro menores de cinco años (el 25%) ha tenido pesadillas en el último trimestre. Este porcentaje aumenta al 41% en menores de entre seis y 10 años, y al 21% a los 11 años.
“La pesadilla es un ensueño cargado de ansiedad”, apunta Diego García-Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño. “Sueños tenemos todos a diario, pero los adultos ocasionalmente tenemos pesadillas, y a continuación un despertar con el impacto cognitivo de lo soñado, aunque sepa que no es cierto”.
Una buena higiene del sueño es importante. Por eso se aconseja evitar las películas de terror... y no trasnochar 
¿Dónde está el origen? Aunque las pesadillas que aparecen esporádicamente pueden ser una respuesta normal al estrés o a la preocupación, el estudio Nighmares, realizado por el médico especialista en Medicina del Sueño James F. Pagel Jr. y publicado en American Family Physician, dejó constancia de que si son recurrentes pueden ser síntoma de problemas psiquiátricos. Una conclusión que confirmó otra investigación publicada en la revista Sleep y realizada en Finlandia por la Universidad de Turku y el Instituto Nacional de Salud: en ella se demostró que padecer depresión e insomnio es causa de aparición de pesadillas mientras dormimos.
“Las pesadillas pueden depender de enfermedades derivadas de dos grandes campos: la psiquiatría y la neurología. En el campo psiquiátrico, prácticamente todas las enfermedades van asociadas a pesadillas, y la depresión es la número uno. Pero hay que destacar también el trastorno de estrés postraumático, el que sobreviene tras un asesinato, un accidente o una violación, en el que estos sueños son un síntoma fundamental. También pueden estar ligados a la esquizofrenia, a trastornos obsesivo-compulsivos y enfermedades neurológicas, bien por la propia enfermedad o por los efectos secundarios de los fármacos”, detalla García-Borreguero. “Sabemos algo sobre las causas, pero no lo suficiente”, admite.
Las pesadillas esporádicas pueden ser una respuesta normal al estrés o a la preocupación. Aunque aún no se comprenda todo del significado de los sueños (“hay mucha literatura, pero sin valor científico”, según García-Borreguero), sí se conoce que las pesadillas recurrentes pueden ser un fenómeno por el que estaríamos adelantando una enfermedad futura, según el estudio publicado en Sleep.Los investigadores trabajaron con 6.800 niños y encontraron que los que se enfrentaban a estos sueños angustiosos de manera frecuente (de dos a tres veces por semana) entre dos y nueve años, tenían tres veces y media más probabilidades de padecer experiencias psicóticas en la adolescencia.

Pero no todos los fundamentos son tan extremos. Otro trabajo publicado este año, también en Sleep, apuntó que la genética, la fatiga y la falta de satisfacción con la vida también influyen. Hay varios autores que han revisado la literatura científica relativa a qué fármacos pueden producir pesadillas bien por su ingesta o por su retirada. La lista es larga y además de incluir los tratamientos para enfermedades psiquiátricas como antidepresivos, aparecen también antihistamínicos, antiepilépticos, potenciadores cognitivos, contra el párkinson y la hipertensión, para dejar el tabaco, algunas estatinas para bajar el colesterol y analgésicos (investigaciones como Drug-induced nightmares los recopilan).
¿Cuándo ocurren? Generalmente durante la fase REM (sueño profundo), en la segunda mitad de la noche, y tienden a ser más frecuentes en las últimas horas del descanso, según la Asociación Española del Sueño. “Durante el periodo REM se está produciendo una reelaboración de los recuerdos adquiridos. Reorganizamos la memoria, y de alguna forma la estamos consolidando para archivarla en información de largo alcance. Es algo parecido a un ordenador con memoria RAM. Las pesadillas se producen cuando esa reorganización va unida a una hiperrespuesta empática en la que se incrementa la actividad cardíaca y respiratoria y todas las respuestas comunes al estrés”, precisa el especialista.
¿Qué hago si tengo pesadillas? El doctor García-Borreguero apuesta por despertar al durmiente para que se tranquilice. Una buena higiene del sueño también es importante. Por eso se recomienda evitar las películas de terror... y acostarse pronto, pues (queridos búhos) las personas que se van a la cama tarde tienen más riesgos de sufrir sueños con ansiedad y terror, según demostró el equipo de Yavuz Selvi de la Universidad Yil, Turquía, en la revista Sleep and Biological Rhythms. En una escala del cero (nunca se tienen pesadillas) al cuatro (todas las noches), los sujetos que trasnochan obtuvieron una puntuación media de 2.10, mientras que los madrugadores se situaron en torno al 1,2.

miércoles, 8 de julio de 2015

Salud unifica los criterios para diagnosticar la hiperactividad

El departamento despliega un protocolo para evaluar y tratar clínicamente el TDAH en niños

JESSICA MOUZO QUINTÁNSBarcelona | El País | 06/05/2015                 

El Departamento de Salud ha implantado un protocolo que unifica los criterios clínicos para diagnosticar el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en los niños. La dolencia, que tiene una prevalencia del 5% en menores de 17 años, ha generado controvertidos debates por las diferencias entre los propios profesionales a la hora de valorar los factores de riesgo y diagnosticar o no el TDAH. El protocolo pretende, según Salud, “garantizar la equidad de la atención y reducir la variabilidad en el diagnóstico y el tratamiento”.
“La variabilidad es inherente a la práctica clínica, que no es una ciencia exacta”, explicó ayer Josep María Argimon, director de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitaria. Los datos del departamento revelan que 13.738 niños fueron atendidos por TDAH en los centros de salud mental infantojuvenil en 2013, un 24% más que en 2008. “En los últimos años han aumentado los casos porque ha mejorado la detección”, apuntó Cristina Molina, responsable del Plan de Salud Mental de Cataluña.
El protocolo se apoya en diez de las 70 recomendaciones clínicas y de tratamiento que recoge la guía de práctica clínica de TDAH del Ministerio de Sanidad. “Se basan en evidencias científicas y en que sean factibles para ser aplicadas dentro del sistema sanitario público”, explicó la coordinadora del grupo de trabajo del protocolo, Montse Pàmias.
Detección y diagnóstico
Los expertos concretaron que la detección de los factores de riesgo dependen de la escuela, la familia y los servicios de atención primaria, pero el diagnóstico de TDAH sólo podrán hacerlo los psiquiatras infantiles, los psicólogos clínicos o los neuropediatras. “Aquí todo el mundo se atreve a diagnosticar y no todos pueden hacerlo porque se necesita una experiencia y equipos especializados que conozcan la psicopatología del niño”, sostuvo Molina. El documento señala la necesidad de coordinar esfuerzos con los servicios educativos y disponer de programas de intervención individualizados para niños con TDAH.
Salud también zanja la polémica sobre la alarma de una posible sobremedicación de los niños y prima la psicoterapia conductual para padres como tratamiento inicial. Sólo ante un TDAH moderado o grave “se recomienda el tratamiento combinado (psicológico, farmacológico e intervención psicopedagógica en el colegio)”.

viernes, 3 de julio de 2015

Castilla y León se prepara para reconocer a enfermeras de salud mental como especialidad


Vida | La Vanguardia | 27/05/2015

Burgos, 27 may (EFE).- La Junta de Castilla y León se está preparando para el reconocimiento de la especialidad profesional de las enfermeras de salud mental con varios grupos de trabajo que están "definiendo mejor" su trabajo, ha informado el consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado.
En declaraciones a los periodistas en la inauguración del XXXII Congreso Nacional de Enfermeras Especialistas en Salud Mental, el consejero ha precisado que se están definiendo, en colaboración con los profesionales, los contenidos de enfermeras de los equipos de salud mental, unidades de especialización, centros de día y el resto de dispositivos de la red de salud mental de la comunidad.
De hecho, ha asegurado que en Castilla y León se han empezado a reconocer de manera provisional los puestos de trabajo de las enfermeras de salud mental, de manera que ya figuran como enfermeras especialistas en 190 puestos de trabajo, lo que supone el 53 por ciento del total, aunque para completar el proceso se requiere la aprobación del marco estatal de especialidades.

Sáez Aguado ha detallado que en este momento trabajan en enfermería de salud mental en Castilla y León 283 profesionales, más de la mitad de ellos fuera de los hospitales, lo que "evidencia la importancia del trabajo con las familias y los propios pacientes".

Precisamente, conseguir el reconocimiento pleno de la especialización profesional de estas enfermeras es una de las reivindicaciones de la asociación, ha explicado su coordinador, Francisco Mejías.
Ha asegurado que se trata de un colectivo "muy dinámico y bien formado", como demuestra el hecho de que se hayan matriculado en el congreso que se celebra desde hoy hasta el próximo viernes más de 700 profesionales de enfermería especializados en salud mental.

Se trata de profesionales procedentes de toda España que participan en mesas de trabajo y asistirán a conferencias y ponencias de varios expertos nacionales e internacionales en esta materia.

En su opinión, es urgente que se establezca el marco estatal y los desarrollos autonómicos para el reconocimiento profesional de la especialidad, después de doce años desde que se creó la especialidad en el ámbito educativo, con un coste que sería inútil si luego no se traslada a los centros de trabajo.
Mejías ha insistido en que en el caso de la salud mental el capital humano es más importante aún que en otros casos, porque es el trato del personal lo que necesitan los pacientes y sus familias, mientras en otras especialidades se requieren aparatos o prótesis de gran valor económico.

El coordinador de la asociación profesional ha considerado que las enfermeras y enfermeros de salud mental deberían estar "más cerca de los pacientes", para lo que se requiere una vinculación adecuada de los servicios de salud mental con la Atención Primaria, para mejorar en prevención y seguimiento de la enfermedad mental.

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psb/grg


  

domingo, 28 de junio de 2015

La brújula emocional

Entender la utilidad de las emociones ayuda a hacer de ellas una guía para nuestro camino

FRANCESC MIRALLES | El País | 31/05/2015                                                                                    

Uno de los grandes avances en la psicología de las últimas décadas ha sido el descubrimiento de la inteligencia emocional como habilidad básica para el éxito.
Quien popularizara el término en 1995, Daniel Goleman, advertía que no nos extrañáramos de acabar trabajando para alguien que en la escuela era calificado de “tonto”, ya que aquellos que dominan sus emociones y comprenden las de los demás tienen una gran ventaja sobre el resto a la hora de progresar y resolver problemas de cualquier tipo.
Familiarizarnos con nuestra brújula emocional nos permite mantener el control sobre nuestra mente, con lo que ganamos atención y eficacia, además de dotarnos de la capacidad de seducción que promueve la empatía. Por el contrario, no ser conscientes de lo que sentimos puede conducir al sufrimiento y al fracaso en las relaciones sociales.

Las emociones están presentes en todos los niveles evolutivos y en todos los animales, incluyendo los seres humanos, afirmaba el psicólogo Robert Plutchik.

Ya en el siglo XIX, Charles Darwin concluyó que la expresión de las emociones es algo innato y no aprendido, como se creía en su época. Llegó a esta hipótesis tras estudiar su expresión en los animales superiores, así como los gestos que hacen de forma instintiva las personas ciegas de nacimiento. En sus viajes comprobó, además, que estas emociones eran comunes a todas las culturas y se manifestaban de forma parecida, lo cual le convenció de que las llevamos “de fábrica”.
Exprésate como las personas comunes, pero piensa como un sabio”- Aristóteles.

En tiempos más actuales se ha intentado enumerar nuestras emociones básicas, que según el psicólogo social Paul Ekman serían seis: ira, alegría, sorpresa, asco, tristeza y miedo. El actor brasileño Marcelo Antoni junto con Jorge Zentner, guionista y escritor argentino, en su libro Las cuatro emociones básicas, además de descartar el asco y la sorpresa del primer rango, señalan la importancia de reconocerlas en uno mismo y en los demás: “Una emoción es información íntima. Un aviso respecto a qué me está pasando en este momento; un toque de atención que sitúa a cada uno en el presente, pues está referida a lo que vivimos y sentimos en este instante concreto. Es un aviso primario con importantísimas funciones en la conservación, la relación y la socialización del individuo. Una información que también recibimos internamente, desde nosotros mismos”.
Los autores hablan de lo que sentimos como “existencia de tránsito”. Nadie puede anclarse de forma permanente a una misma emoción. Por eso, aunque hablemos de personas tristes o alegres, en realidad lo que existen son las situaciones tristes o alegres.
Tomar conciencia de ello permite relativizar lo que sentimos y no tomarlo como algo definitivo, lo cual es un alivio en el caso de las emociones negativas. Saber que el sentimiento que nos tortura es temporal y dará paso a otro, quizá de signo contrario, nos ayuda a relativizar el sufrimiento.
Una vez se toma posesión de nuestra brújula y somos capaces de leer lo que sienten los demás y nosotros mismos, ¿cómo gestionar las emociones? No se trata de meras reacciones a lo que vivimos. También tienen una utilidad y podemos canalizarlas para optimizar nuestra vida y la de nuestro entorno.

-        Al experimentar alegría, aumentamos la empatía y la capacidad de estrechar vínculos con los demás, además de desarrollar en nosotros la ternura, la excitación e incluso la atracción física. Es un estado perfecto para compartir ideas, sensaciones y nuevos proyectos.

-        Sentir miedo activa nuestra atención ante una posible amenaza o peligro. Cuando no aparece de forma injustificada y repetida, convirtiéndose en fobia, esta emoción es muy útil para nuestra supervivencia. Nos permite tomar conciencia de lo que estamos viviendo y, no menos importante, de lo que hacemos con nuestra vida.

-        La ira señala una situación, interior o exterior, que nos produce desasosiego y debe ser reparada. Si en lugar de expresarla a través de una explosión de genio la canalizamos en forma de soluciones, esta emoción nos servirá para corregir el desequilibrio y estar mejor que antes.

-        En cuanto a la tristeza, muchas veces tiene que ver con hechos del pasado. Apunta a algo que hemos vivido de forma traumática o, por el contrario, a experiencias que fueron muy positivas, pero que no podemos volver a repetir, por ejemplo, tras una separación. La función de este estado es desprendernos de aquello que un día tuvimos o sentimos.
Comprender nuestras emociones básicas y su utilidad nos permite dejar atrás lo que ya no nos sirve, tomar conciencia de lo que ahora necesitamos y proyectarnos de forma mucho más positiva hacia el futuro.

El problema de muchas personas es que llegan a sentirse abrumadas por sus propias emociones, como si en lugar de una brújula para orientarse llevaran grilletes que las paralizan. Sobre esto, un cuento sufí glosado por el místico y espiritual indio Osho, entre otros, explica lo que un rey pidió a los sabios de su corte:
–Me estoy fabricando un precioso anillo y quiero ocultar bajo el diamante algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de deses­peración. Tiene que ser muy breve de modo que pueda esconderlo allí.

Aquellos eruditos habían escrito grandes tratados, pero no sabían cómo darle un mensaje de solo dos o tres palabras. Sin embargo, el monarca tenía un anciano sirviente, el cual le dijo: –No soy un sabio, ni un erudito, pero conozco el mensaje que buscas, porque me lo dio un místico hace tiempo.
Dicho esto, el anciano escribió tres palabras en un pequeño papel, lo dobló y se lo entregó al rey con la advertencia. “No lo leas, mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo solo cuando todo haya fracasado y no encuentres salida a tu situación”.
El momento llegó cuando el país fue invadido y el rey tuvo que huir a caballo para salvar la vida mientras sus enemigos le perseguían. Entonces se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró el siguiente mensaje: “Esto también pasará”. Mientras leía aquella frase, los enemigos se perdieron en el bosque, al errar el camino, y pronto dejó de oír el trote de los caballos.
La mayoría de las personas son tan felices como sus mentes les permiten ser” - Abraham Lincoln

Tras aquel sobresalto, el rey logró reunir a su ejército y reconquistar el reino. En la capital hubo una gran celebración y el monarca quiso compartirlo con el anciano. El viejo le pidió entonces: –Ahora vuelve a mirar el mensaje y le dijo al rey: “No es solo para situaciones desesperadas, sino también para las placenteras. No es solo para cuando estás derrotado; también sirve cuando te sientes victorioso. No es solo para cuando eres el último, también para cuando eres el primero”.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y entonces comprendió. –Recuerda que todo pasa –le recordó el viejo sirviente–. Solo quedas tú, que permaneces por siempre como testigo.

Si entendemos que las emociones no somos nosotros, sino que se trata de estados transitorios de nuestra mente para adaptarnos a la vida, dejaremos de sentirnos sobrepasados por ellas. Las emociones son una brújula, pero nosotros decidimos el rumbo de nuestra existencia.

jueves, 25 de junio de 2015

Llamando a 'Supernanny': "¡Mi hijo es imposible!"

PSICOLOGÍA
El crío le desafía, miente a menudo, no para quieto y lo pierde todo. ¿Inquieto o hiperactivo? Los expertos nos dan las claves

OLGA FERNÁNDEZ CASTRO | El  país | 02/05/2015

Se conoce como hiperactividad, pero su verdadero nombre es Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Engloba más síntomas que la inquietud y puede manifestarse solo por un déficit de atención (inatención), sin hiperactividad, o por ambos a la vez. Está causado por la disfunción de dos neurotransmisores (dopamina y noradrenalina) que provoca que se perciban muchos estímulos a la vez, dificultando que el niño pueda centrarse. Se estima que afecta a entre un 2% y un 5% de la población infantil en España y es más frecuente entre los varones. ¿Afecta cada vez a más niños? “Se derivan más niños al especialista desde Atención Primaria, de forma que actualmente es la patología más prevalente en las consultas de psiquiatría. Esto no quiere decir que haya aumentado sino que se detecta más”, apunta Celso Arango, jefe de Psiquiatría Infantil y Juvenil del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, y coordinador de El Libro Blanco de la Psiquiatría del Niño y del Adolescente.
Tipos de TDAH
Hay tres, pero la experiencia clínica está variando esta clasificación. Según explica el psiquiatra Francisco Montañés, “creemos que solo hay dos subtipos (el inatento puro y el combinado) ya que la hiperactividad desaparece quedando en inatentos a los 10–12 años”
Inatento puro. Solo sufren déficit de atención. Afecta más a las niñas. Es difícil de diagnosticar porque al carecer de hiperactividad pasa desapercibido. Suelen ser paradas, perezosas, no atienden, son despistadas y tienen facilidad para distraerse.
Hiperactivo impulsivo. No sufren déficit de atención y suelen mejorar con el tiempo ya que la hiperactividad tiende a diluirse con el desarrollo. Se trata del tipo menos frecuente. Síntomas: movimientos repetitivos, hablar en exceso, interrumpir, incapacidad de guardar turno...
Combinado: Presentan inatención e hiperactividad, además de impulsividad. Es el tipo más frecuente en las consultas. Síntomas: dificultad para permanecer sentado, responder de manera impulsiva, no saber esperar un turno, interrumpir, no mantener la atención y una tendencia a perder objetos.
Los síntomas de la hiperactividad desaparecen o se atenúan al llegar a la edad adulta, a medida que el niño crece y madura su sistema nervioso central, mientras que el déficit de atención permanece más o menos estable. “En el 70% de los casos los síntomas ceden al final de la adolescencia o incluso antes: solo un 30% de ellos llega a la edad adulta con el trastorno. En general, el déficit de atención también mejora, pero menos. Aunque lo cierto es que de adultos se desarrollan estrategias para evitar los despistes o la falta de atención”, explica Arango.
¿Qué causa esta patología? El trastorno cuenta con una importante carga genética, es decir, se hereda. “A veces hay padres que se enteran de que ellos también lo padecen cuando vienen con sus hijos a la consulta”, cuenta José Ángel Alda, del servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Sant Joan de Déu, de Barcelona, y asesor del proyecto Pandah (programa de sensibilización en TDAH). Además, existen factores ambientales desencadenantes: ser un niño prematuro, tener bajo peso al nacer (menos de 1,5 kilos), sufrir algún traumatismo craneal en la primera infancia o el consumo de tabaco y alcohol por parte de la madre durante el embarazo aumentan el riesgo de que el niño desarrolle el problema. Recientemente se ha publicado en la revista científica JAMA Pediatrics un estudio realizado con 64.000 niños que también relaciona la ingesta de paracetamol durante el embarazo con el TDAH.
En el cole no es el mismo
No todos los niños inquietos son hiperactivos. En palabras de Susana de Cruylles, psicóloga clínica y coordinadora del programa para padres del Hospital Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares, “muchos de los niños que llegan a la consulta no lo son; su conducta responde a problemas familiares”. De hecho, por debajo de los seis años, la mayoría suele ser nervioso, bullicioso y despistado, pero a medida que crece su comportamiento se normaliza. De ahí que el diagnóstico se realice a partir de los siete años, cuando comienza a interferir en los resultados académicos o en la relación con los compañeros.
La patología suele llevar asociadas conductas que desafían a la autoridad, como llevar la contraria, salirse con la suya o mentir
La dificultad para confirmar esta patología lleva consigo una demora en el diagnóstico de aproximadamente cuatro o cinco años, según Montañés. “En la mitad de los casos los niños no son diagnosticados hasta que llegan al instituto”, explica. Y es que, aunque el diagnóstico se realiza en Atención Primaria (el pediatra ve al niño y valora si lo deriva al especialista –psiquiatra, neurólogo o psicólogo– para que realice el diagnóstico), “es en la escuela donde primero se detecta el problema”.
 Como orientación a los padres, Susana de Cruylles enumera tres síntomas claves que deben darse a la vez: incapacidad de estar quieto (no es capaz de permanecer sentado durante cinco minutos), falta de atención (no termina ninguna actividad o juego, se va a otro y luego a otro... ) e impulsividad (responde sin pensar, no es capaz de seguir las normas del juego o de esperar su turno).
Y estos tres síntomas han de manifestarse al menos en dos ambientes diferentes: en casa, en la escuela, en el parque... “Aunque les repitas muchas veces la misma orden, parece que no te escuchan, pero no es por desobediencia sino por déficit de atención. En cambio, suelen centrarse en los videojuegos o la televisión porque les proporcionan muchos estímulos y esto les estabiliza”, apunta la psicóloga.
¿Dónde está Wally?
La atención es precisamente una de las áreas que más se trabaja durante las sesiones con el especialista, y determinadas actividades o juegos son buenos para estimularla: puzles, sopa de letras, juegos de ordenador, pasatiempos, ajedrez o el libro ¿Dónde está Wally?, que no es un libro de lectura sino un juego en el que el niño debe encontrar al personaje, Wally, en una imagen con decenas de detalles. También es importante cuidar el ambiente en el que crece el niño: evitar el estrés, las discusiones o las situaciones de tensión.
Antes de aplicar tratamiento farmacológico se debe dar prioridad a las técnicas de psicoeducación, esto es, instruir a los padres sobre la realidad del problema y cómo deben tratar al niño. Al mismo tiempo, se informa al colegio para que lleve a cabo medidas especiales con el pequeño. Solo en los casos graves o en los que no funciona el tratamiento psicológico se administra medicación (metilfenidato y atomoxetina). Muchos padres son reacios a medicar a sus hijos, sin embargo, los psiquiatras consultados aseguran que los fármacos resultan eficaces y seguros. “Hay estudios de neuroimagen que muestran cómo después de la toma del tratamiento las alteraciones funcionales del cerebro se normalizan”, afirma Celso Arango.
Cambie sus hábitos
El tratamiento de la hiperactividad también incluye la modificación del ambiente donde crece el niño. Se actúa en dos lugares: en la casa y en el colegio. Estas son algunas de las pautas recomendadas.

Fraccione sus deberes.  
Háblele de forma breve y concisa.
No le apremie.
Felicítele.  
Ignore conductas molestas.

Informe a sus profesores.