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jueves, 16 de marzo de 2017
¿Existe una epidemia de egoísmo?. Empatía al rescate.
sábado, 11 de marzo de 2017
Una "app" de rescate para toxicómanos
El hospital Sant Pau diseña una aplicación móvil que
sirve de guía al usuario en caso de que alguien cercano sufra una sobredosis.
A un clic del teléfono móvil
puede estar la supervivencia de una persona. El
hospital Sant Pau de Barcelona ha
diseñado una aplicación móvil de rescate para personas que han sufrido una
sobredosis. La app, de nombre 2RescApp y disponible para
dispositivos Android, guía la actuación de una persona que presencia o detecta
a un individuo que puede estar sufriendo una sobredosis de heroína.
Los especialistas de los servicios de conductas
adictivas siempre recomiendan a los usuarios que si consumen lo hagan
acompañados, para que no estén solos si surge algún incidente. La app sirve
para esa otra persona —amigos, familiares, compañeros...— que puede vivir un
caso de sobredosis a su lado. "Esto es posible
mediante una ayuda visual y auditiva, a la que se puede acceder simplemente con
ejecutar la app, y que sigue un algoritmo
lógico de actuación específico en ese caso de urgencia", explica Alex
Marieges, supervisor de enfermería en la unidad de salud mental del hospital
Sant Pau.
Marieges fue el que tuvo la idea de crear esta aplicación móvil. El
enfermero veía cómo los pacientes que acudían a la unidad de dispensación de
metadona hacían caso omiso a los dípticos preventivos que repartían los
sanitarios. "Al salir del hospital, los guardaban en el bolsillo o los
tiraban a la papelera, y cuando se encontraban ante una sobredosis no saben qué
hacer o no se acuerdan cómo tienen que hacerlo", apunta Marieges. Aunque
los centros sanitarios hacen formación de rescate e incluso se les suministran
el kit con el antídoto para la
sobredosis por heroína (nalaxona), llegado el momento, los usuarios desconocen
el procedimiento de rescate.
Aunque el imaginario colectivo ha degradado a la
heroína como una droga residual, el consumo de esta sustancia nunca ha
desaparecido y los expertos auguran un repunte. Las muertes por sobredosis de heroína representaron en 2013, según
Eurostat, más del 3,4% de todas las muertes entre los europeos de 15 a 39 años. Por
ejemplo, el pasado diciembre, 28 personas fallecieron por sobredosis en
Barcelona. El 28%, por heroína. "Las muertes por sobredosis
pueden ser evitadas si se actúa con rapidez ante los primeros síntomas y se
pide ayuda", insiste Marieges. En la primera década del siglo XXI, más de
70.000 jóvenes fallecieron por sobredosis y, cada año, entre el 9% y el 22% de
los consumidores de heroína sufrirán una sobredosis no mortal.
La aplicación no necesita conexión wifi ni un gran gasto de datos
móviles para funcionar. Una vez se descarga, toda la información con el protocolo
interactivo de actuación queda disponible solo con abrirla. "Está pensada
para ocupar poco espacio y, además, las instrucciones son rápidas e
intuitivas", señala.
En sus primeros días en la red, la app ya ha sido descargada por 200
personas. Marieges testó la propuesta entre personas susceptibles de tener que
emplear esta aplicación y la respuesta fue unánime. "Les pareció muy bien.
Uno de ellos me dijo que, por fin, alguien se había acordado de ellos",
recuerda Marieges.
viernes, 10 de marzo de 2017
La ketamina, promesa terapéutica para el trastorno bipolar.
Su uso es todavía experimental pero ha
abierto la puerta al desarrollo de unos 20 compuestos
Psiquiatría y Salud Mental-redacción médica
| Redacción | 04/10/2016
El trastorno bipolar afecta al dos
por ciento de la población en España y los afectados tardan una media de diez
años en ser diagnosticados, en parte porque a casi la mitad se les atribuye de
forma errónea otro trastorno mental, según ha explicado el psiquiatra Eduard
Vieta, del Hospital Clínic de Barcelona. Este especialista ha
coordinado este martes unas jornadas en la Fundación Ramón Areces, en
colaboración con el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud
Mental (Cibersam), para analizar el estado de investigación del trastorno,
que se caracteriza por oscilaciones bruscas en el estado de ánimo con periodos
de depresión que alternan con otros de euforia y activación nerviosa.
El tratamiento de la manía tiene una eficacia inicial del 70 por ciento y puede
alcanzar al 95 por ciento al cabo de varios intentos, mientras que el
tratamiento de la depresión tiene una eficacia de un 65 por ciento, lo que hace
que, en términos generales, “haya una mitad de pacientes que van bien y otra
mitad que van bien pero tienen dificultades de adaptación social. La mayoría
alcanza un control clínico de los episodios, pero no son capaces de
hacer una vida normal, recuperar un trabajo perdido, como consecuencia de
secuelas de la propia enfermedad o aspectos sociales de discriminación o
estigma”.
En los últimos años se está analizando el potencial de la ketamina,
una droga con potencial alucinógeno y anestésico que ha demostrado “controlar
la depresión en cuestión de minutos”, ha reconocido Vieta. Su uso es todavía
experimental aunque los resultados ofrecidos son “espectaculares”. En España se
utiliza como uso compasivo cuando han fracasado otras opciones
más consolidadas y, aunque ya existe base científica de su eficacia, todavía es
una alternativa experimental.
“Entre los problemas destaca que hay que administrarlo por vía intravenosa, que
su efecto se va rápido (en unos tres días) y que no hay datos sobre su
seguridad a largo plazo”, ha reconocido Vieta, que, no obstante, admite que ha
abierto la puerta al desarrollo de unos 20 compuestos basados
en su mecanismo de acción que “plantean una promesa importante” para el
tratamiento.
Asimismo, la medicina personalizada, que en salud mental equivale a la Psiquiatría
de precisión, “tiene a su mayor exponente en el trastorno bipolar”, ha
destacado Jerónimo Sáiz, jefe del Servicio de Psiquiatría
del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Sobre todo, ha añadido Vieta,
porque ha permitido una “mayor y mejor definición” de la enfermedad para que
“no sea solo una etiqueta y se puedan perfilar mejor el diagnóstico y el
tratamiento”. El problema, no obstante, es la ausencia de un tratamiento
curativo.
viernes, 3 de marzo de 2017
Crecen un 4% llamadas a Teléfono Esperanza por aumento problemas salud mental
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LA
VANGUARDIA | AGENCIA EFE | 13/01/2017
El Teléfono de la Esperanza de Barcelona
recibió un total de 22.600 llamadas a lo largo de 2016, un 4 % más que en 2015,
con un aumento de las llamadas procedentes de personas con problemas de salud
mental.
La presidenta de la Fundación Ayuda y
Esperanza, Maria Rosa Buixarrais, ha explicado a Efe que la mayoría de personas
que llaman "necesitan hablar con alguien" o "tienen el Teléfono
de la Esperanza como su única familia", quienes constituyen el 50 % de los
usuarios.
Además, la presidenta de la fundación que
gestiona el Teléfono de la Esperanza de Barcelona (93 414 48 48), el primero
que funcionó en España, ha señalado que han aumentado los casos de gente con
depresión o esquizofrenia, en definitiva, de personas con problemas de salud
mental, que ya representan un 45 % del total de llamadas.
Según datos proporcionados a Efe por la
fundación, aproximadamente un 70 % de las llamadas recibidas son de mujeres,
frente el 30 % de hombres, un porcentaje que mantiene las mismas proporciones
en los voluntarios que atienden el teléfono los 365 días del año.
Las llamadas, que tienen una duración
media de entre 15 y 30 minutos, aumentan en períodos de vacaciones, "sobre
todo en verano y Navidades", ha apuntado Buixarrais, cuando "los que
están solos se sienten todavía más solos".
De todas formas, la Fundación se ha
planteado limitar el tiempo por llamada para dar la misma oportunidad de
contactar a todo el mundo, aunque hasta el momento no ha tomado ninguna
decisión al respecto, ha revelado Buxarrais.
A día de hoy, el teléfono cuenta con unos
80 voluntarios, que actúan "como mecanismo de apoyo y psiquiatría",
han recibido formación por parte de la misma ONG de técnicas comunicativas y
pasan por un período de prácticas antes de responder a las llamadas.
Lo que pide la Fundación es que sean
"personas que sepan escuchar", a la vez que "se encuentren bien
con ellas mismas y se vean capaces de escuchar las penas de los demás",
pero no se requiere ninguna formación especializada.
La Fundación, además, cuenta con personal
formado en psicología o psiquiatría que apoya a los voluntarios, a quienes dan
indicaciones sobre cómo actuar en los casos más complejos.
"Sobre todo cuesta encontrar
voluntarios para las noches, los días de fiesta y en vacaciones", ha
lamentado Buixarrais, que ha detallado que solo requieren 10 horas de
dedicación al mes.
Maria Rosa Buixarrais ha destacado que el
trabajo como voluntario "es muy triste porque ves que hay gente que está
muy sola", además de que "impacta saber que hay gente que no tiene a
nadie", aunque, por otro lado, "no solo hacemos un servicio para los
demás, sino que estos te lo hacen a ti ya que aprendes a relativizar mucho tus
problemas" y al final del día resulta "muy gratificante".
Asimismo, hace 3 meses el Teléfono de la
Esperanza creó una app gratuita con el objetivo de que los jóvenes puedan
aprender valores y prevenir que se conviertan en usuarios del teléfono en un
futuro, aunque el teléfono recibe muy pocas llamadas de personas menores de 30
años.
Buixarrais ha anunciado que la Fundación
se ha planteado asesorar a través de otras plataformas, como Whatsapp, por
ejemplo, pero de ser así "sería muy difícil mantener el anonimato",
que es algo "que nos preocupa mucho", ha sentenciado la presidenta
del Teléfono de la Esperanza.
De los resultados de 2016, también destaca que 7.000
llamadas se han realizado desde fuera de Cataluña, lo que desde la fundación
interpretan como "una buena valoración" del teléfono de Barcelona.
martes, 28 de febrero de 2017
El insomnio, nuevas soluciones para combatirlo.
·
MARIAN BENITO | El Mundo.es | yodona | 23/02/2017
Puede que, como dice la escritora
mexicana Vivian Abenshushan, no haya nada más terrible que "no poder
descansar de uno mismo", escuchar en esas noches de insomnio nuestros
pensamientos más negativos viendo pasar ovejas con la misma parsimonia que las
horas del reloj. ¿Y si en el lugar de estos animalillos pusiésemos nubes que
planean sobre nuestra cabeza?.
La idea es del psicólogo Ad Kerkhof,
profesor de la Universidad Vrije de Amsterdam y especialista en trastornos
del sueño. Lo que él propone es que atendamos durante el día a esos
demonios que nos visitan cada noche en forma de preocupaciones. Es decir, que
les reservemos 15 minutos por la mañana y otros tantos por la tarde. Siempre
fuera de la cama. Y, por la noche, cuando imaginemos esas nubes, Kerkhof
aconseja que las alejemos llenando nuestra cabeza de recuerdos felices o
pensamientos positivos, dándoles color, olor, sonido o palabras.
Pero la cuestión, sobre todo para quien
sufre habitualmente noches insomnes, es saber por qué nos invaden
las preocupaciones con tal intensidad. Pablo Muñoz Gacto, director de los
centros Nascia, nos da una explicación: "Durante el día estamos activos y
eso nos permite enmascarar los problemas y ser menos conscientes de los
síntomas físicos y mentales del estrés y de la ansiedad que vamos acumulando.
Se produce un círculo vicioso en el que la sensación de ser incapaces de dormir
nos lleva a pensar recurrentemente en las preocupaciones. Además de generar un
estado de activación y alerta, genera aún más estrés y ansiedad, más síntomas y
más pensamientos negativos".
El asunto está ocupando muchas horas de
investigación en todo el mundo. La última nos llega de la Universidad de
Lausana, en Suiza. Allí, el neurocientífico Sandro Lecci y sus colegas han
descubierto que el sueño alterna cada 25 segundos un tiempo de recuperación y
otro de vigilia. Cerebro y corazón acompasan su ritmo y se preparan juntos para
un despertar inesperado. A continuación, durante otros 25 segundos se sumen en
un sueño reparador. Los investigadores dicen que, si el gato se subiese a la
cama, solo nos despertaría en caso de que coincidiese con uno de esos lapsos de
alerta.
Su conclusión es que durante el sueño
nos recuperamos del cansancio y potenciamos la memoria, pero no dejamos de
mantenernos atentos a cualquier alteración que pueda ser interpretada como una
amenaza. El trabajo abre la vía a nuevos tratamientos terapéuticos para personas
que sufren trastornos del sueño.
Siendo tan importante la función
de dormir, Muñoz Gacto ha diseñado un programa de entrenamiento del
cerebro que reduce o elimina, en primer lugar, los síntomas de ese estrés que
acumulamos durante el día, y cambia los pensamientos de negativos a positivos.
Sus herramientas son dos:
·
Biofeedback. Con esta
técnica se entrena la respiración y la tensión muscular para controlar el
mecanismo de nuestro cuerpo y modificar nuestra respuesta fisiológica a
situaciones que consideramos estresantes. Una vez que desaparecen los síntomas
más físicos y acuciantes, conseguimos que suba el autocontrol y disminuya la
sensación de estrés y ansiedad.
·
Neurofeedback. Aquí
entrenamos el patrón cerebral óptimo tanto para relajar como para descansar.
Así, seremos capaces de aprender a situarnos en un estado concreto de manera
consciente. Esta es una técnica no invasiva basada en la visualización en
tiempo real de la actividad eléctrica cerebral mientras el paciente se somete a
juegos, ejercicios o animaciones.
Además, no hay que olvidar las pautas
más repetidas en consulta: dedicar un tiempo a la relajación antes de dormir, no
consumir en las horas previas sustancias como café, alcohol,
tabaco o exceso de azúcar. No dormir siesta si es innecesaria y
sustituirla por una hora de ejercicio y deporte. Evitar la automedicación y
seguir un ritual antes de acostarse.
El pescador de neuronas.
Enfermos
mentales aprenden a debatir, a relacionarse y a crear su propio arte en una
actividad en el Carmen Thyssen de Málaga.
Un corazón flota en mitad del lienzo sobre un mar
calmado. Hay neuronas suspendidas por todo el órgano vital y en medio se ve a
un hombre en una pequeña barca, empuñando una caña y dispuesto a capturar
alguna de estas células. Es El pescador de neuronas, un cuadro
pintado con pulcritud por Miguel Ángel Labrac. No es un artista reconocido ni
aspira a serlo, pero le gusta adornar cerámicas y cada vez muestra más afición
por las telas.
Miguel
Ángel es alumno de Correspondencias, una iniciativa conjunta de la
unidad de gestión clínica de Salud Mental del Hospital Regional de Málaga y el Museo Carmen Thyssen en la que han participado 10 personas con
trastorno mental grave. Durante una docena de sesiones, la pinacoteca malagueña
ha sido un espacio de reflexión y creatividad para estos pacientes, en
situación estable. La iniciativa ayuda a la rehabilitación psicosocial de la enfermedad
y el grupo vive una experiencia en un entorno normalizado, alejado del ambiente
hospitalario.
El programa incluye dinámicas para trabajar conceptos como el yo, el cuerpo o el
entorno, con análisis de varios cuadros, que se han convertido en una
herramienta terapéutica. Como colofón, cada alumno ha creado su propia obra de
arte. “En una convivencia en Torremolinos me preguntaron qué era lo que más
deseaba. Pensé que estaría bien que pudieran recuperarse las neuronas dañadas,
las que se van perdiendo”, cuenta Miguel Ángel sobre la fuente de inspiración
de su pintura.
A
su lado, Enrique Cuenca da los últimos retoques a las 12 uvas, hechas con
globos y papel maché, que imaginó al ver el cuadro La Puerta del Sol (1902),
de Enrique Martínez Cubells. Entusiasta de la novela Siddhartha,
del Nobel alemán Hermann Hesse, además de su alegoría a la tradición española
de Nochevieja ha creado un libro de cartulina nominado Siddharthe y yo, jugando
con el contenido de la actividad.
José
Antonio Cambril ha compuesto una obra “de amistad y cooperación”, un collage con
fotos de sus compañeros. Mientras pinta el fondo de verde esperanza, confiesa
su predilección por el lienzo La buenaventura, del cordobés Julio
Romero de Torres. “A la mujer morena le han dedicado muchas canciones, forma
parte de la cultura popular”, argumenta.
El
jarrón de Rosario Muñoz es de color azul, parecido al tono de uñas que luce
Esperanza Almagro. Aficionada a visitar museos, esta mujer de 50 años tuvo
claro desde el principio que su obra giraría alrededor de Amenaza de
naufragio(1894), de José Navarro Llorens, el cuadro que más le gusta del
Carmen Thyssen y al que llama La tempestad por lo que representa.
“Nadie se queda indiferente cuando lo ve”, afirma Esperanza, que ha
deconstruido la imagen y ha intercalado versos con sus sensaciones.
Menos
locuaz es Pablo Talabán, que se afana en terminar su obra dedicada “a la
esperanza y al amor libre” en la última sesión del programa. Este martes se
celebró la fiesta de despedida. Inmaculada García tenía listo su cofre. Lo
llama La caja de mis tesoros y lo ha pintado de azul y naranja
porque “significan verdad y entusiasmo”. En el interior aparece su “espacio
íntimo”, su dormitorio, y en la tapa hay escritas cualidades como bondad,
paciencia, compromiso o respeto.
Las
educadoras del museo huyen del término arteterapia, precisan que se trata de
una actividad educativa. “Su importancia está en que pueden devolver algo a la
sociedad, eso es lo que más rehabilita. No están acostumbrados a dar nada”,
explica Francisco Durán, enfermero especialista en Salud Mental e ideólogo del
programa.
Lo
que ofrece Francisco Daniel Reyes es un collage con fotos de
Málaga. “Es la diosa y bella de la felicidad”, escribe bajo las imágenes,
tomando prestada la letra de una canción de Cantores de Híspalis. Reme ha
reproducido las manos de sus compañeros con cartulina y papel de charol,
entrelazadas con hilo de lana. Ha tejido una red de amistad, ha sellado el
grupo.
sábado, 25 de febrero de 2017
¿Se aborda correctamente la depresión en España?
AdametTV
– 15/02/2016
El diario El
Mundo ha realizado una radiografía de cómo
se trata la depresión en nuestro país. La mayor parte de las personas
que acuden a Atención Primaria con síntomas depresivos no llegan a ser
atendidos por un especialista (psiquiatra o psicólogo) a no ser que
sus síntomas no mejoren con medicamentos. El último trabajo que aporta
evidencia científica sobre la eficacia de los distintos tratamientos para la
depresión se publicó la pasada semanas en la revista Annals of Internal Medicine y se trata de una
revisión de todos los estudios que se han publicado sobre el tema, comparando
una estrategia terapéutica con otra. El informe, realizado por miembros del
Colegio Americano de Médicos, señala que la terapia
cognitivo conductual debería
ser un tratamiento alternativo a los antidepresivos de segunda generación para tratar la depresión
leve.
“La terapia cognitivo conductual es una
aproximación razonable para el inicio del tratamiento y debería considerarse
encarecidamente como una alternativa a los fármacos, y después de que el médico
discuta con el paciente sobre los efectos secundarios, el coste, la
accesibilidad y las preferencias de éste”, afirma el estudio. Pero en
España dos de cada tres pacientes cuando tienen síntomas de depresión o de
ansiedad van al médico de Atención
Primaria y
reciben antidepresivos exclusivamente porque no hay un tratamiento psicológico
a nivel primario como
asegura al diario El Mundo, Antonio Cano, catedrático en Psicología y
presidente de la Sociedad
Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés. Salvo si ha pasado por urgencias o tiene ideas
suicidas no se suele derivar a la persona al nivel secundario por lo que la
mayoría no son diagnosticados por un especialista.
“Aunque se aumenten los psicólogos en la sanidad
pública, la demanda aumenta a tal velocidad que veo difícil poder satisfacerla”,
explica Jerónimo Saiz, jefe del Servicio de Psiquiatría, del Hospital
Universitario Ramón y Cajal de Madrid,
quien señala el valor de los resultados de esta revisión. “Los problemas de
salud mental no están suficientemente reconocidos ni atendidos, eso es una
realidad”, añade. Miguel Gutiérrez Fraile, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, explica que el estudio que publica Annals of
Internal Medicine tiene algunos problemas que hay que detallar. “El primero es
que no distingue la graduación en la gravedad del episodio depresivo. Hay
pruebas que apuntan a que cada una de las alternativas terapéuticas
tienen diferente eficacia en función de la gravedad del episodio depresivo.
Por ejemplo, los antidepresivos parecen no ser más eficaces que el
placebo en la depresión leve, pero las psicoterapias son ineficaces en los
extremos más graves de la depresión. La misma guía propone a las
psicoterapias como primera elección en el tratamiento de la depresión leve o
moderada y sugiere la combinación de ambas estrategias (fármacos y
psicoterapia) siempre que sea posible”, puntualiza.
Entre un 10 y un 60% de los
pacientes no mejora con antidepresivos, tienen depresión resistente al
tratamiento farmacológico.
“Sabemos que el coste de tratar a los pacientes resistentes representa el 40%
del coste total de la depresión. Desde hace 10 años, se están desarrollando
unidades de depresión resistente, y la novedad es que hay técnicas de
psicoterapia eficaces para estos pacientes: la terapia cognitiva conductual y
las técnicas biológicas, como la estimulación
magnética transcraneal repetitiva”,
afirma Gabriel Rubio, jefe del Sección
de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre, también en Madrid. La eficacia de los antidepresivos está en el
50% y la de la terapia cognitiva conductual es similar, quizás un poco
mayor, pero con la diferencia de que no tiene efectos secundarios por lo que se
le puede dar a embarazadas, no hay riesgo de caídas accidentales, accidentes de
tráfico o laborales.
La necesidad de psicólogos es algo que denuncian
desde Atención Primaria, Psiquiatría y Psicología. Un ejemplo que evidencia la
carencia de estos especialistas es el número de plazas PIR (plazas ofertadas
por el sistema sanitario para formación de especialistas) que se ofrece
anualmente y que son menos de 100 frente a las 3.000 de las plazas MIR para
médicos. “Las guías NICE, la referencia en Reino Unido sobre lo que dice
la evidencia científica, recomiendan que para la depresión leve y
moderada se comience por técnicas cognitivo conductuales y reservar los
antidepresivos para los casos más graves. Ellos lo tratan así desde
2007 y ahora se están planteando duplicar todo lo que están haciendo, con más
recursos. Porque aunque destinen más psicólogos y traten a más pacientes,
ahorrarán más de lo que invierten porque evitarán bajas por depresión,
accidentes de tráfico o laborales, caídas, etc.”, concluye Cano.
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