viernes, 16 de agosto de 2019

Claves para superar la crisis de la mediana edad.

David Dorenbaum   |  El País   |   21/04/2019

La idea de que los años intermedios de la edad adulta son una etapa de tribulación es un estereotipo del que hay que huir. Para la mayoría de las personas, tener entre 40 y 59 años no es un problema a la hora de abordar nuevos planes.

En la mediana edad, la impresión de que las necesidades cotidianas nos consumen y de que las alternativas se nos escapan de las manos nos hace creer que estamos atrapados en el presente. Pero la mayoría de las veces sobrevaloramos esas ideas. Ante la pregunta: ¿esto es todo lo que hay?, debemos asumir que el pasado es imperfecto e inmutable y reconciliarnos con él para vivir más plenamente el presente.

En los años sesenta, el psicoanalista canadiense Elliott Jaques propuso el término “crisis de la mediana edad” en su artículo “La muerte y la crisis de la mitad de la vida”. Jaques citó a Dante, que en la tercera década de su existencia se lamentaba: “A medio camino en el viaje de la vida, me encontré en un bosque oscuro, con el camino correcto perdido”, y a otros, como Miguel Ángel, que completó el David a los 29 años, la Capilla Sixtina a los 37, el Moisés a los 40 y a partir de entonces se sabe poco de su productividad hasta los 55, cuando empezó el monumento de los Médici. Uno de los enigmas más intrigantes de la psicología del desarrollo ha sido el mito de la crisis de la mediana edad, a pesar de que nunca fue concebida como totalmente negativa y de que Jaques la había vinculado con un renacimiento creativo del individuo. Según el autor, el éxito de la creatividad de la mediana edad reside en la tolerancia de las imperfecciones en uno mismo y en otros. Esta “resignación constructiva” nos da la posibilidad de disfrutar de la madurez y de vivir con el conocimiento consciente de nuestra finitud. Permite a la creatividad adquirir nuevas profundidades. Solo así la imperfección inevitable, lejos de ser un amargo fracaso que nos atormenta, admite que lo perfecto ceda su lugar a “lo suficientemente bueno”.

El amplio estudio sobre la mediana edad titulado MIDUS (acrónimo en inglés de mediana edad en Estados Unidos), organizado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, comenzó en 1995 con la recopilación de información acerca de 7.000 adultos de entre 25 y 75 años y se ha prolongado durante más de 20 años. Los adultos de edad avanzada muestran niveles de bienestar psicológico más altos que los de los jóvenes y las personas de mediana edad. Otro estudio conducido por Blanchflower, del Dartmouth College (EE UU), y Oswald, de la Universidad de Warwick (Inglaterra), en el que se ajustaron los parámetros de salario, estado civil y empleo, concluye que el nivel de satisfacción tabulado por edades tiene la forma de una curva en U, en la que el bienestar es alto en la juventud; declina en la mediana edad, con su punto más bajo a los 46 años, y alcanza la cúspide en la edad avanzada, en lo que se conoce como la “paradoja del envejecimiento”. Los resultados fueron similares en hombres y mujeres.

Sin embargo, los hallazgos de seguimiento a largo plazo del estudio MIDUS cuentan una historia diferente de la curva en U: la mayoría de los adultos de mediana edad afirman que están satisfechos con su vida; incluso esperan un incremento de esa satisfacción en el futuro. Su optimismo puede motivarlos para lograr sus objetivos. En esta interpretación, la crisis de la mediana edad podría entenderse como una declinación predecible en la satisfacción con la vida, tras la angustia tumultuosa anterior. “¿Cómo puedes no sentirte abatido y abrumado por el pánico?”, pregunta el psicoanalista belga Paul Verhaeghe, “cuando vives en una meritocracia (…), cuando te evalúan sin cesar y te dicen que no te estás esforzando lo suficiente”. Otra cosa es la crisis que afecta a un 10% de los adultos de entre 40 y 60 años, desencadenada por sucesos como el divorcio, la pérdida de empleo o los problemas de salud que pueden ocurrir a cualquier otra edad; esta última crisis hay que analizarla por separado.

A menudo la curva en U se ha interpretado erróneamente como la evidencia de crisis de la mediana edad. De acuerdo con la psicóloga Margie Lachman, de la Universidad Brandeis (EE UU), “la idea de que la crisis en la mediana edad es inevitable resulta dañina para la salud y es capaz de desencadenar una profecía autocumplida. Puede llegar a usarse como justificación para un comportamiento impulsivo o como explicación de estados de ánimo negativos”. La respuesta radica no tanto en el qué hacer como en adoptar formas de pensar acerca de uno mismo que permitan manejar creativamente las expectativas, los arrepentimientos y los fracasos, el torrente de actividades y la reducción de posibilidades.

Cultiva tus relaciones, recuerda que construimos nuestras identidades a través de la interacción. Considera que una mejor comprensión de la naturaleza de la mediana edad facilita la armonía intergeneracional. Los años intermedios de la edad adulta están dotados de un cúmulo de experiencia, al mismo tiempo que mantienen niveles moderados de habilidades de procesamiento, quizá la combinación ideal.

David Dorenbaum es psiquiatra y psicoanalista.


jueves, 15 de agosto de 2019

Identificadas 12 variantes genéticas comunes en las personas con TDAH

ANA MACPHERSON   |  La vanguardia   |  BARCELONA   |  27/11/2018


La base genética de la enfermedad marca una predisposición a padecerla pero no es determinante.

Mensaje para incrédulos: la base genética del trastorno por déficit de atención e hiperactividad es muy sólida. En un estudio con 50.000 participantes, 20.000 de ellos con este diagnóstico, se han podido determinar al menos 12 variantes involucradas y que marcan una predisposición. Lo han publicado en la revista Nature Genetics, y en el macroestudio llevado a cabo en Europa, China, Estados Unidos y Canadá también han participado el Institut de Biomedicina de la UB, el Institut de Recerca Sant Joan de Déu, el centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (Ciberer), psiquiatras de Vall d’Hebron y de la Mútua de Terrassa, de donde proceden los pacientes, y ISGlobal-Creal.
“Sabíamos por investigaciones anteriores con gemelos que el 75% del trastorno se explica por factores genéticos, aunque modulado por factores ambientales. Con este macroestudio hemos podido determinar el 21% de esa carga, pero aún nos falta mucho”, dice Bru Cormand, investigador de la Universitat de Barcelona.
Uno de los genes más claramente relacionados con el TDAH es el FOXP2, determinante en el desarrollo del lenguaje humano y que tiene un papel importante en las conexiones neuronales y el aprendizaje. Otro, el DUSP6, está implicado en la dopamina, el sistema de recompensa cerebral que está alterado en pruebas de imagen en personas con TDAH.
Estas doce variaciones genéticas identificadas como propias del TDAH son muy comunes en la población. Era parte del objetivo, buscar sin prejuicios entre variaciones comunes, no en las raras. Y han aparecido doce. “Pero el estudio sigue, y cuando aumente la población de muestra es posible que se llegue a un centenar o más, como ocurre en la esquizofrenia, de la que se conocen 250 variaciones relacionadas, o el autismo”, señala Josep Antoni Ramos-Quiroga, responsable de psiquiatría de Vall d’Hebron.
“La predisposición que se observa coincide con genes relacionados con otros trastornos psiquiátricos, sobre todo la depresión, también trastorno bipolar y esquizofrenia. Confirma el convencimiento clínico de que muchos problemas de salud mental están relacionados y nos da un mayor conocimiento de este trastorno neurofisiológico, que es lo que es aunque algunos sigan empeñados en negarlo, para mejorar los tratamientos. Por ejemplo, buscando cómo modular proteínas que ahora sabemos que están alteradas”, indica el psiquiatra.
 “También encontramos relaciones genéticas con la anorexia, la obesidad, el insomnio, el tabaco o el éxito reproductivo. Sí. Los TDAH tienen más hijos y comparten variaciones genéticas con personas sin TDAH que también tienen más hijos que la media. O con los que tienen más fracaso escolar no relacionado con otro motivo”, explica Cormand. Así que este trastorno parece genéticamente un gran puzle de predisposiciones que vienen de fábrica, aunque a menudo se achacaban a ese natural impulsivo de los TDAH. “No hablamos en ningún momento de genes determinantes, como los que causan sí o sí una enfermedad, como la fibrosis quística. Se trata de rasgos que suponen una predisposición que se concentra en el sistema nervioso y especialmente en el neurodesarrollo, que probablemente pueda cambiar de ruta con ayudas, educación, conocimiento”, afirma Ramos-Quiroga.
En este macroestudio para obtener un mapa genético de uno de los trastornos más frecuentes en la población han participado investigadores de más de sesenta instituciones de todo el mundo.


sábado, 10 de agosto de 2019

Lo que cura es el afecto: no hay terapia sin simpatía

Thomas Emmenegger, psiquiatra y emprendedor social.

IMA SANCHÍS  |  La Contra de la Vanguardia   |   Barcelona   |    18/06/2018

Nací en Lucerna, Suiza, y vivo en Milán. Vivo en pareja y tengo dos hijos. Soy jefe de servicio de la Organización Sociopsiquiátrica del cantón de Ticino, Suiza.

Entrega
Atiende a personas, no enfermedades. Desde sus inicios luchó por la abolición de las medidas coercitivas (habitaciones de aislamiento, atar a los pacientes..) y lo ha implementado con éxito en el hospital público suizo del que es jefe de servicio. En 1996 fundó la empresa cultural y social sin fines de lucro Olinda en un viejo hospital psiquiátrico de los suburbios de Milán en la que enfermos mentales y jóvenes del barrio gestionan y trabajan en su restaurante, bar, catering, albergue, hotel, teatro... Desarrolló proyectos internacionales de salud pública para la OMS . Ha participado en el V Congrés Català d’Infermeria de Salut Mental , organizado por la Associació Catalana de Salut Mental, en el hospital de Sant Pau .

Pregunta.-Todos los locos son tristes?   |   Respuesta.- Ni mucho menos. Lo son si están solos.
P.-¿Qué ha entendido?   |   R.-Que todos somos diferentes incluso en la enfermedad mental. El diagnóstico no nos dice nada de la persona, para cada esquizofrénico hay que buscar un camino. La institución psiquiatra se debe adaptar a la singularidad de la persona.
P.-No es fácil.   |   R.-Pero es hermoso.
P.-Un psiquiatra suele recetar.   |   R.-El fármaco es una muleta que ayuda a contener los síntomas pero no cura. Lo que cura es la relación y el afecto. No hay terapia sin simpatía.
P.-¿Entre médico y paciente?   |   R.- Sí, y enfermeros y pacientes. Cuanto peor está una persona más relación de afecto necesita.
P.-¿Es proporcional?   |   R.-Un enfermo mental no suele tener sólo un problema clínico, también tiene un problema social: ha perdido la casa, el trabajo y se ha peleado con los suyos. Está solo. Es necesario ayudarle a reconstruir las oportunidades sociales para que pueda reencontrar su camino.
P.-No es práctica habitual entre psiquiatras.   |   R.-Para quién trabaja en una institución pública debe ser una práctica cotidiana. Nosotros no tenemos maquinarias complicadas, sólo tenemos nuestro conocimiento y afecto. Hay que tener una relación intensiva con los enfermos.
P.-¿Cómo de intensiva?   |   R.-Hemos calculado que cuando llega una persona en crisis psiquiátrica la media son dos horas con ella, algo que es muy difícil desde el punto de vista organizativo pero indispensable si quieres construir una relación.
P.-Me sorprende usted.   |   R.-Lo primero es comprender, y para eso tienes que escuchar, hacer preguntas no estandarizadas, tener paciencia y dar crédito a la persona. No se trata de controlar, de encerrar, de calmar con fármacos, sino de establecer una relación.
P.-Póngame un ejemplo.   |   R.-A un suicida no hay que encerrarlo para que no lo vuelva a intentar sino estar con él.
P.-¿Y eso cura?   |   R.-Sí, la dedicación intensiva en los momentos de crisis allana el camino para poder seguir trabajando con la persona. Sin embargo, si el primer encuentro se reduce a encerrarlo en espera de que pase la crisis el seguimiento es muy difícil porque falta la confianza, la relación.
P.-¿Hasta qué punto somos sólo química o somos algo más?   |   R.-Antes pensábamos que el cerebro no se puede regenerar, hoy sabemos que tiene una capacidad transformadora de sí mismo.
P.-Usted es un abanderado en contra de la sujeción física.   |   R.-De todas las medidas coercitivas: puertas cerradas, atar a la gente a la cama y las habitaciones de aislamiento. Llevo años aplicando mi programa y mi receta en un hospital público: tiempo de conversación con el paciente, y gracias a eso hemos eliminado esas medidas.
P.-¿Y si la persona es muy agresiva?   |   R.-Le pondré un ejemplo: la policía nos trae a un hombre enmanillado con una grave crisis maniaca, agresivo y agitado. Tras dos complicadas horas de conversación consigo entender que se ha dejado la puerta de casa abierta.
P.-Y eso le preocupa y le altera.   |   R.-Le acompañamos a su casa con la condición de que vuelva y acceda a tomarse los fármacos en lugar de inyectárselos a la fuerza.
P.- Necesita personal muy especializado.   |   R.- Necesito personal motivado. Y sale rentable.
P.-¿Y pasada la crisis?   |   R.-Tenemos un programa personalizado dentro y fuera del hospital. Hemos creado un equipo que visita a los enfermos en su casa, a algunos dos veces al día. Hay que ayudarles en el plano social porque la soledad es terrible. No los puedes abandonar, si lo haces volverán al principio.
P.-Ha creado usted una oenegé en un antiguo hospital que les da trabajo.   |   R.-Es un proyecto que inicié hace veinte años en el antiguo hospital psiquiátrico de Milán que hemos transformado en un espacio para la ciudad. La antigua cocina es hoy un teatro, la capilla ardiente un restaurante, el convento un hostal.
P.-¿Se puede comer, dormir, ver teatro…?   |   R.-Sí, y se puede encontrar trabajo y amigos. Realizamos multitud de proyectos: con 40 pacientes y abuelas del barrio hacemos pasta fresca que vendemos a restaurantes; catering, un laboratorio de teatro con jóvenes del barrio y pacientes que les ayuda a descubrir sus talentos y donde se hablan quince lenguas diferentes.
P.-¿Y eso?   |   R.-Es la composición de la periferia urbana de Milán: asiáticos, africanos, latinoamericanos... Nuestras obras son tan famosas como nuestras pizzas, la gente viene y paga por ello. Trabajamos con productos de mucha calidad y lo hacemos muy bien. Somos un proyecto sostenible.
P.-¿El poder de la determinación?   |   R.-Debemos creer en nuestra capacidad transformadora, no sólo somos objetos del destino, podemos contribuir activamente en hacer un pedacito de historia, aunque sea homeopático.
P.-¿Es duro trabajar con enajenados?   |   R.-Es una fuente de enorme riqueza. Los límites de la normalidad los definen miedos y prejuicios, pero ese confín se puede ensanchar y en esa frontera hay autenticidad.
P.-¿En qué cree usted?   |   R.-Todos tenemos una capacidad emancipadora dentro, hay que descubrirla y hacerla emerger.


martes, 6 de agosto de 2019

Qué es la "tríada oscura" de la personalidad ( y por qué algunos psicólogos consideran que el sadismo debería sumarse a ella)

PSICOLOGÍA


SEMANA  |  BBC Mundo  | 24/4/2019

En psicología existe un concepto llamado "la tríada oscura". Este infame trío lo conforman los rasgos de la personalidad que definen lo que comúnmente llamaríamos una "mala persona".

El primero de estos chicos malos es el narcicismo. Las personas narcisistas tienden a centrarse en sí mismas, a fantasear con un poder ilimitado y a necesitar la admiración de los demás. Luego está la psicopatía, es decir, la falta de empatía. Este rasgo convierte a la persona en alguien manipulador, poco confiable y desinteresado por los sentimientos de otras personas. El clan malévolo lo completa el maquiavelismo. Las personas que tienen este comportamiento muy marcado se caracterizan por tener actitudes cínicas y adoptar estrategias cuyo único fin es beneficiar sus propios intereses.

En conjunto, estos tres rasgos engloban una frialdad emocional. Algunos estudios han demostrado que los altos niveles de la tríada oscura están asociados con bajos niveles en rasgos como la simpatía, la honestidad y la humildad.

Sin embargo, un equipo de psicólogos de la Universidad de Western Ontario, en Canadá, realizó un estudio que sugiere que un cuarto rasgo debería incluirse en este combo de la maldad. Se trata del sadismo. 

Los expertos definen el sadismo como "una tendencia a involucrarse en comportamientos crueles, degradantes o agresivos en busca de placer o dominación". En el lenguaje común, ser sádico es disfrutar causándole sufrimientos a los otros.

Varias de las características del sadismo se superponen con las de los rasgos de la tríada, pero al mismo tiempo, según los investigadores, tiene aspectos únicos que lo hacen merecedor de estudiarlo como elemento que debe añadirse para conformar una "tétrada oscura".

Para llegar a esta conclusión los psicólogos aplicaron un test de nueve preguntas entre 202 universitarios (54 hombres y 148 mujeres) entre los 17 y los 26 años.

Estas son las nueve preguntas del test, en la que los participantes debían marcar de 1 a 5 qué tan de acuerdo se sentían con estas afirmaciones:
1. Me he burlado de las personas para que sepan que yo tengo el control
2. Nunca me canso de presionar a la gente que me rodea
3. Haría daño a alguien si eso significa que yo estaré en control
4. Cuando me burlo de alguien, es gracioso verlo enojarse
5. Ser malo con los demás puede ser emocionante
6. Me da placer burlarme de la gente delante de sus amigos
7. Me emociona ver a la gente meterse en peleas
8. Pienso en lastimar a las personas que me irritan
9. No lastimaría a nadie a propósito, incluso si esa persona no me agrada

Las respuestas de los estudiantes llevaron a los investigadores a concluir que si bien el sadismo comparte algunas características del narcisismo, la psicopatía y el maquiavelismo, "no puede reducirse a los otros rasgos". La doctora Minna Lyons, investigadora de la escuela de psicología de la Universidad de Liverpool, quien no estuvo involucrada en este estudio, está de acuerdo con que el sadismo es un rasgo en sí mismo.

"El sadismo es interesante porque parece ser distinto a la tríada oscura", dice Lyons a BBC Mundo. "Si alguien marca alto en sicopatía, no necesariamente disfruta causarle dolor a otras personas, así que parece ser una rasgo de personalidad por separado".


Para Lyons, es importante estudiar estos comportamientos entre la gente del común, no solo entre personas que hayan sido diagnosticadas con un desorden de personalidad, para ver como estos lazos se entrelazan con otros comportamientos. Además advierte que estos rasgos son parte del comportamiento diario de los humanos y que en ciertas circunstancias pueden resultar beneficiosos.

"Es normal que haya personas que marquen alto en sadismo, eso no los hace anormales. Incluso si alguien marca alto, eso no lo hace una mala persona", explica Lyons. "(Estos rasgos) se vuelven problemáticos en el momento en el que comienzan a interferir con la vida, o la persona comienza a perder control de sí misma y comienza a ser dañino para las otras personas y para sí mismo", dice la psicóloga.


También advierte que este tipo de tests son solo una herramienta de medición y no se utilizan como un diagnóstico, pues hay que tener en cuenta muchos otros factores a la hora de evaluar el comportamiento de una persona.



jueves, 1 de agosto de 2019

Luis Rojas Marcos: "Háblate mucho y con cariño: vivirás más"

Celeste López   |   La Vanguardia   |   Madrid   |   04/04/2019


Psiquiatra y autor de ‘Somos lo que hablamos. El poder terapéutico de hablar y hablarnos
En un vuelo desde Nueva York, la señora española que estaba a mi lado me preguntó si regresaba a la Península. Le contesté que iba a estar unos días, a lo que respondió, muy seria, ‘mejor, que en España sólo hay ladrones y terroristas’. Me sorprendieron sus palabras y le pregunté cuántos ladrones conocía a su alrededor, a lo que respondió que ninguno. Tampoco conocía en su mundo más cercano, ni siquiera un poco más alejado, a un terrorista... La mujer se dio cuenta de que la visión que había dado de España no se ajustaba a la realidad”.

El soliloquio te ayuda a gestionar la vida, a enfocar la atención, a concentrarte...”
Esta anécdota de Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943) resume de manera nítida una de las características del prestigioso psiquiatra afincado en Nueva York, el optimismo, esa mirada positiva de la vida que conduce al que le escucha a creer en la especie humana. Rojas Marcos está convencido de que el ser humano es bondadoso por naturaleza, lo que ocurre es que en el devenir de la vida y según sus experiencias ese potencial, a menudo, se diluye y se envuelve en negatividad.
Pero es posible de cambiar para vivir mejor. ¿Cómo? Hablando, porque “hablar, en cualquiera de sus formas, no sólo añade vitalidad a los años sino también años a la vida”, asegura Rojas Marcos, que acaba de publicar Somos lo que hablamos. El poder terapéutico de hablar y hablarnos (Grijalbo), el libro que, comenta, más le ha costado escribir porque hablar es uno de los temas que más han influido en su vida personal y profesional.
“Estoy convencido de que hablar es la actividad humana natural más eficaz a la hora de proteger la autoestima saludable, gestionar nuestra vida, disfrutar de la convivencia y las relaciones afectivas y estimular los dispositivos naturales que facilitan nuestro bienestar físico, mental y social”, afirma.

Pregunta.-Hablar como un remedio de la medicina de la calidad de vida.   |   Respuesta.-Sí, porque se ha demostrado que tan importante como curar una enfermedad es estudiar aspectos del ser humano que nos ayude a vivir mejor, como la actividad física.
P.-¿Usted fue un niño muy hablador?   |   R.-Sí, mucho. De hecho, el hablar ha jugado un papel esencial en mi vida. Especialmente hablar conmigo mismo. El lenguaje interior me ha ayudado mucho. Yo era un niño hiperactivo, aunque no existía esa denominación entonces, y esos soliloquios me ayudaron a controlarme. Yo no sabía qué hacía mal, pero era consciente de que mi actitud no era adecuada. Lo aprendí con los pellizcos de monja que me daba mi madre, las miradas de mi padre, con las órdenes de los profesores de sentarme en la última fila porque molestaba… (Era un desastre, lo suspendía todo). Entendí que debía controlarme y me lo decía a mí mismo. ¡Me funcionó!
P.-¿Por qué es tan importante hablarse a uno mismo?   |   R.-Porque te ayuda a gestionar tu vida, a controlarte, a enfocar la atención, a concentrarte en los pasos que debes dar, a mantener la fuerza de voluntad... Muchos estudios han demostrado que es una forma de autoguía muy efectiva.
P.-¿Y si mis soliloquios son negativos y me hunden?   |   R.-Deberá aprender a hablarse con cariño y así vivirá más y mejor. Porque la perspectiva positiva u optimista de la vida la implementamos en el lenguaje interior.
P.-¿Cómo se aprende?   |   R.-Siendo consciente de que el lenguaje interior es importante en tu vida y como tú te hables así repercutirá en el lenguaje social.
P.-¿Los niños que han crecido en un ambiente parlanchín tienen más posibilidades de vivir más y mejor?   |   R.-Muchos estudios apuntan a que sí, porque serán habladores, extrovertidos. Tendrán más relaciones sociales, compartirán experiencias, estarán más satisfechos, serán más solidarios, más empáticos... Hablen mucho a los niños, a los adolescentes, a sí mismos. ¡Hablen!.

lunes, 29 de julio de 2019

Hiperactivos: ¿perturbados o adaptados?


José R. Ubieto    | La Vanguardia   |   Barcelona   |   12/04/2019
¿La hiperactividad es hoy una conducta perturbadora, algo que nos aparta y dificulta del objetivo, o un estilo de vida adaptativo a un siglo XXI en constante movimiento?
Hace dos décadas, la atención focalizada -el tiempo que concentramos nuestra atención en un titular de diario, en un vídeo de Youtube o en un anuncio publicitario- era de 12 segundos. Hoy, tan sólo de 5. Y si nos fijamos en los dibujos animados infantiles, constataremos como un episodio de Bob Esponja (que dura aproximadamente 11 minutos) tiene más estímulos que todas las temporadas de Heidi. Hagan la prueba, póngales a sus hijos un episodio de la niña de los Alpes y verán como les llaman enseguida para advertirles que la pantalla se ha congelado porque lleva 6 segundos sin que pase nada: ni música, ni sonido, ni cambio de ritmo. En nuestro país, el 21% de las criaturas de entre 0 y 3 años accede diariamente a internet y el 81% de los bebés menores de seis meses ya están presentes en las redes sociales e Internet.
Podríamos seguir con los ejemplos, pero acordaremos que vivimos en una sociedad sobrexcitada sensorialmente, apasionada del multitasking y que encuentra en el zapping la vía regia para conectarse al mundo. ¿Qué adulto sostiene hoy una actividad de 50’ seguidos sin recurrir al touch de su móvil o sin deslizarse por el hipertexto hasta el infinito y más allá? ¿Se imaginan que tuvieran que hacer eso de 9 a 17h? ¿Y de lunes a viernes?
Muchos niños y niñas, la mayoría, tienen ese objetivo a diario, al igual que sus profesores. Los más mayores disponen, en secundaria, de la posibilidad de un uso clandestino de los smartphones -y algunos lo hacen- para sobrevivir a su jornada escolar. Paralelamente a esta nueva realidad digital, en la que viven y donde buscan su lugar, aumentan significativamente los diagnósticos de TDAH, forma patológica de la hiperactividad.
Tenemos, pues, un problema serio con la atención.
Simone Weil, mística y activista social francesa, recordaba un cuento esquimal que explica el origen de la luz: “El cuervo, que en la noche eterna no podía encontrar alimento, deseó la luz y la tierra se iluminó”. Añadía que si hay verdadero deseo, si el objeto del deseo es realmente la luz, el deseo de luz produce luz y que hay verdadero deseo cuando hay esfuerzo de atención. Interesante reflexión que nos aclara alguna de las paradojas actuales de la atención: aquellos que parecen estar perdidos en su desatención, no dejan por eso de focalizarla en otra parte: videojuego, móvil, charla compañeros. Su deseo -y con él, su atención- parece estar en otro lado.
Otra paradoja nos la enseña un muchacho, diagnosticado de TDAH por su desatención escolar permanente, cuando nos explica que desde siempre vive solo con su padre -su madre desapareció al poco de darle a luz- y que a éste apenas lo ve en el día a día porque siempre está trabajando cuando él sale de la escuela. ¿Qué desatención es la primera, la suya o la de los progenitores?
Parece, pues, que la atención, y su falta, no son pensables sin el deseo y sin la presencia del otro. Cuesta creer que esta dificultad actual pueda explicarse solo por fallas en las conexiones neuronales, cuando las conexiones presenciales andan en crisis.
El músico de rock Kurt Cobain empezó a tomar Ritalin, un medicamento para el trastorno de déficit de atención (anterior al Concerta) a los 7 años y aseguró que nunca dejaría de tomar drogas de un modo u otro desde entonces. En su nota de suicidio confesó que llevaba odiando a todos los seres humanos desde los siete años.
¿No estaremos tomando a esos 4 millones de niños/as estadounidenses o al 5-7% de niños españoles, diagnosticados de TDAH, como el chivo expiatorio de este estilo de vida hiperactivo, olvidando que los adultos los queremos justamente flexibles, emprendedores, dinámicos…? En definitiva, hiperactivados e hiperconectados, como garantía de su futura adaptabilidad social y laboral.
José R. Ubieto. Psicoanalista (AMP) y profesor de la UOC. Co-autor de Niñ@s Híper (Ned, 2018)


viernes, 26 de julio de 2019

La depresión sonriente

Mariana Alvez   |   20/08/2018

La depresión sonriente no está oficialmente reconocida dentro del DSM-V, sin embargo en clínica nos podemos encontrar con esta manifestación que quiero contarte hoy para que puedas reconocer si alguien cercano a ti la padece, o te pueda estar ocurriendo a ti mismo.

El término depresión sonriente hace alusión a quienes viven con depresión pero parecen ser muy felices exteriormente, personas con una vida que por fuera parece muy estable o incluso perfecta en algunas ocasiones.
Pueden considerarla como una persona activa, que funciona bien, con un trabajo estable, familia, una buena vida social, incluso pueden parecer muy optimistas o felices.
Parecerá una persona muy contenta, sin embargo por dentro estará padeciendo de todos los síntomas depresivos (cambios en los patrones de sueño y alimentación, letargo, desesperanza, falta de autoestima, pérdida de interés por cosas que antes le agradaban, etc).
Quienes fingen estar bien a pesar de todo sienten que si demuestran su malestar las personas las percibirán como alguien débil, por lo tanto no buscan ayuda. No quieren molestar a los demás con sus verdaderos sentimientos, pueden negar su tristeza, sienten que el mundo sería un lugar mejor si no estuvieran en él.
Usualmente los niveles de energía se mantienen cuando se está en presencia de otras personas y se sienten muy débiles cuando nadie los mira.
Pueden existir ciertos factores que pueden ayudar a despertar este tipo de depresión como por ejemplo cambios vitales importantes (perder un trabajo, duelo, ruptura), sentirse juzgadoscreerse las mentiras de las redes socialesexpectativas desmedidas (a tal edad ya deberías tener la vida resuelta, tendrías que tener pareja, hijos, un trabajo perfecto, haber cumplido ciertos objetivos, etc.)
El tratamiento
Para este tipo de depresión es el mismo que la depresión en general, se recetará determinados psicofármacos, psicoterapia de preferencia cognitivo conductual o psicología positiva para generar cambios en la manera de ver el mundo y también realizar cambios en el estilo de vida, tal vez sea hora de cambiar de trabajo, dejar esa pareja o encontrar un propósito más profundo en tu existencia.
La depresión puede tomar múltiples formas, es una condición agotadora, por eso es tan importante buscar ayuda y comprender que uno no está solo, que existen muchas maneras de salir adelante y aprender a lidiar con el dolor.