jueves, 22 de abril de 2021

Fentanilo: Las claves para entender la epidemia de esta droga

CRISTINA RODA RIVERA    |    La Mente es Maravillosa     |     08/04/2021

El fentanilo es un medicamento para el dolor que se ha transformado en un riesgo para la salud pública. Su producción y distribución ilegal como droga está causando verdaderos estragos en el mundo.

El consumo de fentanilo en Estados Unidos y en Europa no para de crecer. El fentanilo, recetado para el dolor por médicos, no tardó en extenderse. Por otra parte, traficantes de heroína vieron la oportunidad de cortar su droga con una sustancia 50 o 100 veces más fuerte que la morfina.

 

Además de la propia adicción, muchos consumidores de heroína o fármacos opioides comprados en el mercado ilegal desconocen las dosis de fentalino que se ha añadido a su composición. Podríamos hablar no solo de un problema de adicción, sino de un envenenamiento masivo de la población.

¿Qué es el fentanilo?

El fentanilo es un analgésico opioide sintético. Es mucho más potente que otros opioides y está aprobado para tratar el dolor intenso, generalmente causado por cáncer en estado avanzado.

Los médicos pueden recetar opioides para tratar el dolor moderado o intenso. Pero, ¿qué tienen en común todos los opioides?, ¿dónde reside su potencial adictivo?

Los opioides más conocidos incluyen la heroína ilegal, los opioides sintéticos como el fentanilo y los analgésicos disponibles legalmente con receta médica, tales como oxicodona, hidrocodona, codeína o morfina.

Todos los opioides tienen una estructura química común e interactúan con receptores de la misma gama en las células nerviosas de cuerpo y cerebro. Los analgésicos opioides son generalmente seguros cuando se toman durante un período corto y según lo prescrito por un médico, pero debido a que producen euforia además del alivio del dolor, pueden usarse indebidamente.

 

Es decir, lo que en principio estaba destinado a paliar el dolor físico pasa a usarse para obtener sensación de bienestar; se trasforma en un recurso demasiado fácil.

Puede empezar a tomarse de una manera diferente en una cantidad mayor que la recetada o tomarse sin receta médica. El uso regular, incluso según lo prescrito por un médico puede provocar dependencia, adicción, incidentes de sobredosis y muerte.

Fentanilo: un problema sin control

El fentanilo no se parece a ningún otro problema relacionado con las drogas en la historia moderna. Es más útil pensar en ello como una intoxicación masiva que como una epidemia tradicional de adicción a sustancias.

El fentanilo y otros opioides sintéticos se han extendido por algunas partes de Estados Unidos y Europa, mientras que otras zonas están libres de consumo ilegal.

Bryce Pardo, uno de los principales responsables de políticas de drogas en Estados Unidos, declaró: “No hemos visto nada como esto desde que la heroína salió a la calle por primera vez hace más de 100 años”. Enfrentar la crisis del fentanilo va a requerir mucho más que interrumpir el suministro y hacer que las personas reciban tratamiento.

¿Cómo se extendió el uso inadecuado de opioides?

Entre 1999 y 2019, casi 500 000 personas murieron por sobredosis de cualquier opioide, incluidos los opioides ilícitos y los recetados. Este aumento en las muertes por sobredosis de opioides se puede resumir en tres oleadas distintas.

 

·        La primera ola comenzó con una mayor prescripción de opioides en la década de 1990, con un aumento de las muertes por sobredosis de opioides recetados (opioides naturales, semisintéticos y metadona) desde al menos 1993.

·        La segunda ola comenzó en 2010, con un rápido aumento de las muertes por sobredosis de heroína.

·        La tercera ola comenzó en 2013, con un aumento significativo en las muertes por sobredosis que involucran opioides sintéticos, particularmente aquellas relacionadas con fentanilo fabricado ilícitamente. El mercado del fentanilo fabricado ilegal sigue cambiando y se puede encontrar en combinación con heroína, píldoras falsificadas y cocaína.

Fentanilo: más fácil de obtener

El fentanilo no es un fármaco nuevo. Se ha utilizado durante décadas como analgésico y anestésico. Los cirujanos aprendieron a observar de cerca a sus pacientes después de administrarles fentanilo debido a la forma en que endurece los músculos que controlan la respiración. Fue difícil de hacer y difícil de encontrar en las calles, hasta que no lo fue.

 

Hoy en día, el fentanilo es un producto de pedido por correo que se comercializa en Internet y se envía directamente a los consumidores y distribuidores. Parte de ella llega a través de la frontera de México, pero otra gran parte proviene de laboratorios mal regulados en China.

Los traficantes de drogas no necesitaban de mucha imaginación para darse cuenta de que podían cortar una bolsa de heroína con fentanilo barato y embolsarse la diferencia. Sin embargo, el fentanilo no solo es más barato que la heroína; también es hasta 30 veces más potente. Un error de dosificación de pocos gramos de sal puede matar a una persona.

 

Perspectivas de cambio 

Este problema se ha convertido en una epidemia de salud pública con consecuencias devastadoras. Efectos que van desde el aumento del abuso de opioides y muertes relacionadas hasta la creciente incidencia del síndrome de abstinencia neonatal o mayor propagación de enfermedades infecciosas.

Investigaciones recientes también han registrado un aumento significativo de la mortalidad en personas de mediana edad, de manera marcada entre los estadounidenses blancos con menor nivel de estudios. Por otro lado, los investigadores de la organización RAND entrevistaron a expertos, funcionarios de salud pública y agentes de control de drogas en media docena de países.

Los resultados encontrados desvelaron que no se ha dado el fenómeno de que el fentanilo se hubiera “atrincherado” en un país y luego fuera dejado de lado. Por ejemplo, en Estonia ha existido un mercado ilícito de fentanilo durante casi 20 años. Este país está superando la epidemia a partir de un fuerte programa de distribución de naxolona que comenzó en 2013, tras un año dramático en sobredosis y muertes.

La solución pasa en invertir más en prevención, además de reforzar las intervenciones en consumidores activos, de manera que las personas con trastornos por uso de sustancias reciban el tratamiento que necesitan.

Es necesario encontrar formas de interrumpir el flujo de opioides sintéticos a través del correo postal o hacer que la naloxona esté mucho más disponible para quienes la necesiten. Una parte de la solución que implica la acción estatal y una concienciación por parte de los profesionales sanitarios. 

  

"Dormir bien es tan importante como hacer ejercicio" - Lluís de Lecea, psiquiatra - Dosier "Trastornos del Sueño"

 

TONI POU    |     Barcelona     |     Diari ARA     |     18/04/2021

Al escritor Vladimir Nabokov le horrorizaba tener que perder forzosamente la conciencia ocho horas cada día. Sin dormir, sin embargo, no habría escrito nada parecido a una obra maestra como Pálido fuego, porque su cerebro no habría sido capaz. Dormir es esencial para el buen funcionamiento del cerebro. Al mismo tiempo, el cerebro regula cuando nos dormimos y cuando nos despertamos mediante una hormona llamada hipocretina. Lluís de Lecea, catedrático de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad de Stanford, es uno de los científicos que la descubrieron.

¿Qué es el sueño desde el punto de vista biológico?

— Es una coreografía muy complicada. El cerebro no se apaga sino que hay una reorganización del flujo de información que circula para hacerlo más eficiente durante la vigilia. En el reino animal hay muchas estrategias del sistema nervioso y todas convergen en el ciclo de sueño y vigilia. Incluso las esponjas y las hidras, que son animales muy primitivos y que realmente no tienen cerebro, tienen ciclos de actividad y de reposo. Por lo tanto, sospechamos que el sueño es realmente esencial para la actividad biológica. 

Más allá de los animales, ¿hay ciclos similares en otros seres vivos, como por ejemplo los unicelulares?

— Los seres unicelulares tienen ciclos metabólicos que, en bacterias y algas, están dictados por la disponibilidad de recursos, pero no son ciclos de sueño. Por eso pensamos que el sueño evoluciona a partir de estos ciclos metabólicos. 

En 1998 descubrió la hipocretina. ¿Cuál es el papel de esta hormona en el sueño?

— En vertebrados y en mamíferos, sabemos que hay enfermedades como la narcolepsia [somnolencia extrema durante el día] que están provocadas por la deficiencia de un grupo de neuronas que producen esta hormona. Sin ella, el ciclo de sueño y vigilia se desestructura. La hipocretina es imprescindible para un ciclo de sueño completo y bien estructurado porque integra circuitos que son esenciales para la estabilidad del sueño. Integra, por ejemplo, el metabolismo, que debe estar regulado de una cierta manera durante el sueño y de otra durante la vigilia. Y también integra las emociones. 

¿Son importantes las emociones en el sueño?

— Lo son, y mucho. En el caso de los animales, por ejemplo, las emociones positivas que liberan dopamina y que se producen cuando hay comida disponible o una oportunidad reproductiva impiden dormir. Cualquier cosa que activa los mecanismos de recompensa lo hace. Las emociones negativas, que en la naturaleza se resumen en el estrés, también. Si tienes un depredador detrás, no es una buena idea irse a dormir, ¿verdad? Pues todas estas variables se integran en el hipotálamo y la hipocretina es quien dice cuándo es momento de dormir o de despertarse. 

Se habla mucho de cuántas horas se debe dormir y en este sentido es muy interesante la idea del quantum de sueño. ¿Qué es?

— Es la unidad mínima de sueño continuo que es necesaria para que el sueño haga su función correctamente. Parece muy obvio que para tener una función plena del sueño necesitamos dormir un mínimo de 6 o 7 horas, y si no lo hacemos estamos hechos polvo. Los ratones, por ejemplo, tienen un ciclo de sueño de 15 minutos. Duermen ratos de 15 minutos que alternan con momentos de vigilia. En su ecosistema natural, si durmieran 7 horas, ya se habrían extinguido. Hemos visto que en los ratones el quantum de sueño es de unos 2 minutos, y que en los humanos podría ser de unas 4 horas. 

¿Esto quiere decir que con 4 horas de sueño deberíamos tener suficiente?

— Estas 4 horas serían el mínimo, no lo recomendable, que son 8 horas, es decir, dos de estas unidades. Esto, de todos modos, todavía es una extrapolación. En ratones lo hemos demostrado, pero en humanos aún no. 

¿Es cierto que a la mitad del día el cuerpo experimenta una bajada de ritmo metabólico que coincide con la hora de la siesta?

— Sí. De hecho, hay estudios muy interesantes en comunidades que no tienen luz artificial, que se han hecho en Amazonia, en los que se ha visto que es completamente natural que después del mediodía haya una bajada de actividad metabólica facilitadora de la siesta. 

El insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuentes. ¿Por qué se produce?

— Hay insomnio de dos tipos. En el primero, el paciente típico se queja de que no duerme y que está fatigado durante el día, pero cuando va a una consulta y se le hace un estudio completo del sueño, no se le detecta nada. El paciente duerme perfectamente las horas que debe dormir y la estructura del sueño es normal. Pero él se queja, y no es una imaginación. Se queja porque no duerme bien. La mitad de los pacientes son así. Estos pacientes responden muy bien a la terapia cognitiva conductual, que se basa en una buena higiene del sueño. 

¿Qué es la higiene del sueño?

— Muchas veces, sin quererlo, tenemos un sueño muy ineficiente y nuestro cerebro intenta adaptarse a estas condiciones que no son óptimas. La adaptación del cerebro hace que acabes durmiendo, pero tienes la percepción de que no duermes bien. Esto se arregla facilitando el ciclo de sueño de manera más natural. Un ejemplo muy típico de mala higiene es la persona que está un poco estresada, no puede dormir y antes de dormir se va al ordenador para intentar relajarse, acaba mirando el correo electrónico y eso aún le estresa más. En este caso, además, la luz del ordenador le está diciendo al cerebro que es de día. Todo ello es un desastre desde el punto de vista de facilitar las condiciones de sueño. Mucha gente no es consciente de ello y este tipo de terapia ayuda a favorecer las condiciones para el sueño. 

¿En qué consiste el otro tipo de insomnio?

— Se trata de un problema neurológico y de arquitectura del sueño que muchas veces es difícil de diagnosticar. Se puede tratar con medicación, pero a menudo es un parche y no arregla el problema de fondo, que es muy serio. Hay que hacer mucho más trabajo para averiguar cuál es el problema y por qué la arquitectura del sueño está alterada. Una extensión de este subtipo es la apnea del sueño, que mucha gente no sabe que tiene y que da lugar a un sueño muy ineficiente, porque no se llega a hacer el quantum. También hay otras enfermedades neurológicas como el Parkinson, que afectan la arquitectura del sueño muy significativamente y tienen otro tipo de tratamiento. 

¿Los problemas de sueño afectan a mucha gente?

— Varía bastante entre países, pero en Estados Unidos, por ejemplo, el 30% de la población adulta ha sufrido o sufrirá problemas de sueño y eso es, evidentemente, un problema de salud pública muy serio. 

¿Estos problemas se pueden solucionar con la educación?

La educación es absolutamente fundamental para prevenirlos y para curarlos. Los últimos 30 o 40 años nos han metido en la cabeza que hacer ejercicio es importante y todo el mundo está concienciado. Dormir bien es igual de importante. Está, por ejemplo, esta fase preparatoria del sueño que es muy importante en los animales y que consiste en construir un lugar seguro para dormir. Esto lo hacen todos los animales cada noche. Si destruyes la cama de un animal, él compulsivamente hace otra porque tiene grabado en el cerebro que se debe hacer una cama antes de dormir. Si, en nuestro caso, tenemos una habitación desordenada, el cerebro lo procesa de alguna manera y entiende que aquello no es un lugar seguro para descansar, por lo que está en alerta y no se descansa bien. Ahora estamos descifrando procesos neuronales que precisamente se encargan de eso, de decir al resto del cerebro cuándo se produce una buena situación para dormir.

 

miércoles, 21 de abril de 2021

Dormir o no dormir, una cuestión de salud - "Trastornos del sueño"


DAVID BUENO    |    Barcelona    |    Diari ARA     |     18/04/2021

La pandemia ha puesto aún más sobre la mesa los trastornos del sueño, una realidad cotidiana e íntima muy extendida en las sociedades contemporáneas. La sobreexposición a las pantallas, el exceso de estímulos de todo tipo, el estrés laboral o escolar y la difícil conciliación familiar han ido alterando los hábitos y horarios de sueño. Son muchas las personas que reconocen que duermen mal o poco, y crece el número de afectados por trastornos como el insomnio o la apnea. En este dosier analizamos qué pasa cuando dormimos bien y qué pasa cuando no dormimos lo suficiente o lo hacemos mal.

El sueño es un estado natural y necesario de reposo del cuerpo y la mente en que la conciencia disminuye y la actividad sensorial está relativamente inhibida. La respuesta a los estímulos externos es mínima, por lo menos los suaves, sin embargo, a pesar del estado de inconsciencia relativa, el nivel de actividad cerebral se mantiene alto. De hecho, esta es la principal diferencia entre el sueño y otros estados de inconsciencia, como puede ser el coma. Todos los vertebrados duermen y se sabe que también lo hacen al menos algunos insectos, como las moscas y las hormigas, lo que indica que dormir tiene una importancia trascendental para la vida de los animales. Ahora bien, no todos los animales duermen del mismo modo. 

Las personas, por ejemplo, acostumbramos a dormir una media de 8 horas diarias, aunque hay una cierta variabilidad que no afecta a un buen descanso. Los gatos, para citar otro caso, duermen el 70% del tiempo, y hay mamíferos como las ballenas y los delfines que no duermen nunca del todo: durante un rato duerme un hemisferio cerebral y el otro se mantiene completamente despierto, y después se intercambian el estado. En cuanto a los insectos, se ha visto que las moscas duermen varios ratos cada día, durante los que se quedan quietas e indiferentes a los estímulos exteriores suaves. Y en el caso de las hormigas, mientras duermen también se muestran insensibles a los estímulos suaves y las antenas se les relajan y les cuelgan. Para unos animales que se comunican en gran parte enviando y recibiendo señales con las antenas, este relajamiento vendría a ser el equivalente a cerrar los ojos para nosotros. Las hormigas reina duermen 90 veces al día, seis minutos cada vez, mientras que las obreras duermen 250 pero solo durante un minuto. 

Si todos o casi todos los animales duermen, significa que este estado de semiinconsciencia debe tener un papel crucial para la vida. ¿Qué pasa cuando dormimos y qué efectos tiene dormir poco o mal? 

¿Qué pasa cuando dormimos bien?


·       Durante el sueño se producen un conjunto de procesos imprescindibles para el mantenimiento del equilibrio y la homeostasis de los diversos sistemas que componen el cuerpo. La homeostasis es la tendencia a mantener la estabilidad interna, lo que favorece el buen funcionamiento general.

·       Por un lado, se producen procesos de renovación y de reparación del sistema muscular y esquelético. La actividad diaria mantiene los músculos activos, lo que hace que se puedan producir pequeñas roturas en las fibras musculares y que se vayan acumulando sustancias de desecho producidas por el metabolismo celular normal. La inactividad muscular que se produce en algunas fases del sueño permite eliminar estas sustancias de desecho. Además, cuando dormimos el cuerpo fabrica con mucha más intensidad una hormona de crecimiento que estimula la formación de nuevas células musculares y la reparación de las fibras que se han roto.

·       El sistema endocrino también se beneficia si se mantiene una buena higiene del sueño, es decir, si dormimos bien, lo que repercute en todas las funciones corporales. Durante el día, una de las neurohormonas que permiten mantener un buen estado de ánimo es la serotonina. Por la noche la que predomina es la melatonina, pero para mantener un buen equilibrio homeostático es necesario que se vayan intercalando, de día serotonina y de noche melatonina. Estas oscilaciones hormonales hacen que disminuya la producción de otra hormona, el cortisol, que se relaciona con el estrés. Dormir bien, por lo tanto, mejora el estado de ánimo, favorece un funcionamiento psicológico adecuado y reduce el estrés.

·       Durante el sueño el sistema inmunitario también aprovecha la energía metabólica disponible que no se utiliza para ninguna otra actividad para regenerarse. Además, mientras dormimos el cuerpo produce citoquinas, unas proteínas específicas implicadas en la activación, coordinación y regeneración de las células del sistema inmunitario, lo que favorece y potencia la respuesta inmunológica. Las citoquinas son producidas y liberadas durante la fase de sueño profundo, por lo que resulta doblemente perjudicial si no se pueden alcanzar los niveles suficientes.

·       El sueño se correlaciona también con cambios en la organización y la estructura cerebral. Mientras dormimos el cerebro se mantiene muy activo, pero el hecho de que no lo estemos utilizando de manera consciente para ninguna tarea concreta permite que utilice toda la energía disponible para eliminar las sustancias de desecho que ha ido acumulando durante el estado de víspera como producto natural de su actividad metabólica y que pueda reparar la integridad neuronal. Además, se remodelan las conexiones sinápticas entre las neuronas, que son la base de la memoria y el aprendizaje. Dicho de otro modo, mientras dormimos se consolida todo lo que hemos aprendido durante la vigilia, lo que libera la memoria a corto plazo, y el cerebro lo aprovecha para hacer relaciones con otras experiencias anteriores. Se considera que los sueños son un reflejo de esta actividad, en la que el cerebro va relacionando experiencias diversas. Por este motivo en un sueño se combinan muchos elementos diferentes que, aparentemente, están desconectados entre sí. Todos estos factores, combinados con el mantenimiento de unas funciones psicológicas adecuadas, la potenciación de un buen estado de ánimo y la disminución del estrés, también favorecen y potencian la capacidad de concentración, de atención y de reflexión.

 

¿Qué pasa cuando no dormimos bien?

·       La reparación y la regeneración deficitaria del sistema muscular y esquelético favorecen la aparición de dolor en diversas partes del cuerpo, normalmente las que han trabajado más durante el día, como puede ser la zona lumbar si estamos muchas horas sentados o las articulaciones. La falta de sueño también puede favorecer o agravar la fibromialgia y la fatiga crónica, unas afecciones que también perjudican la calidad del sueño, por lo que no resulta sencillo establecer cuál es la causa y cuál la consecuencia. Pero sin duda hay una relación entre la calidad del sueño y estos trastornos.

·       Los desequilibrios hormonales debidos a la falta de sueño o un sueño de mala calidad perjudican el funcionamiento psicológico, lo que afecta negativamente el estado de ánimo y favorece episodios de tristeza y depresión, mientras que se acentúan las consecuencias del estrés. Además, también se alteran otras hormonas implicadas en el metabolismo, como por ejemplo la insulina, lo que favorece la aparición de trastornos metabólicos como la diabetes, la obesidad y la hipertensión. Estos trastornos, a su vez, en combinación con el estrés, pueden favorecer también patologías cardíacas.

·       La falta de coordinación y de reactivación del sistema inmunitario por falta de sueño o sueño de poca calidad dificulta la defensa inmunitaria contra las enfermedades infecciosas, como las debidas a bacterias patógenas o virus, y reduce la producción de anticuerpos. Los anticuerpos son unas proteínas fabricadas por células del sistema inmunitario que reconocen de forma específica los agentes patógenos y los marcan para que otras células también del sistema inmunitario las destruyan o bien lo hacen ellos directamente, ayudados por otras proteínas. Además, el sistema inmunitario también dispone de células capaces de reconocer y destruir las células tumorales. La falta de activación o la desregulación de estas células, que se llaman linfocitos T citotóxicos, incrementa la probabilidad de tener cáncer.

·       No dormir o dormir mal afecta negativamente la atención, la memoria y los aprendizajes, ya que el cerebro no puede consolidar las experiencias vividas durante la víspera. Esto hace que la memoria a corto plazo se resienta, lo que afecta negativamente a la capacidad de concentración y de asimilación de conocimientos nuevos, a la vez que favorece la pérdida de memoria. Además, en combinación con otros factores, como el estrés o el estado de ánimo negativo, que también pueden ser inducidos por la falta de sueño, incrementan la impulsividad y, en consecuencia, disminuyen la capacidad de reflexión y razonamiento.

lunes, 19 de abril de 2021

A propósito del 8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer


ANA GONZÁLEZ PINTO      |   Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental   |   08/03/2021

La presidenta de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, Ana González-Pinto, analiza en esta columna que las enfermedades no tienen el mismo impacto ni, exactamente, la misma sintomatología en hombres que en mujeres, por lo que es necesario tener una perspectiva de género a la hora de realizar planes de salud.

La Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental tiene entre sus objetivos eliminar el estigma vinculado a la enfermedad mental y ese objetivo no puede conseguirse sin promover acciones encaminadas hacia la igualdad de oportunidades de mujeres y hombres en el campo de los Servicios de Salud Mental, para construir una cultura de respeto y tolerancia hacia toda la población. Para ello es necesario conocer que las enfermedades no tienen el mismo impacto ni, exactamente, la misma sintomatología en hombres que en mujeres, por lo que es necesario tener una perspectiva de género a la hora de realizar planes de salud. La OMS reconoce cómo el género determina el poder diferencial y el control que los hombres y las mujeres tienen sobre los aspectos socioeconómicos de sus vidas, su posición y condición social, el modo en que unas y otros son tratados dentro de la sociedad y, por tanto, también su susceptibilidad y exposición a riesgos específicos para las enfermedades.

 

La perspectiva de género busca una atención sanitaria igualitaria a hombres y mujeres, lo que requiere una reformulación de algunos programas. La ansiedad y la depresión son enfermedades más prevalentes en mujeres, mientras que la dependencia de sustancias y el suicidio consumado afectan más a los hombres. También hay más hombres en centros de Día y hospitales de Día para esquizofrenia y psicosis, mientras que los centros de atención a la mujer están pendientes de desarrollo. Los trastornos de la conducta alimentaria afectan 10 veces más a las mujeres que a los hombres, existiendo un menor número de recursos de hospital de Día para ellas, por la falta de estructuras de día con comedor terapéutico en todos los territorios. La atención a la mujer embarazada con problemas de salud mental debería tener continuidad tras el parto, facilitando a la mujer la atención en lugares donde pueda ser atendida acompañada de su hijo o hija recién nacido, pero aún no se han desarrollado estos programas. Existe una doble estigmatización (doble discriminación) de la mujer con Trastorno Mental Grave y problemas de adicción: más crítica social y menos apoyo, y mayor sentimiento de culpa en la mujer. Con todo, los estereotipos existentes dificultan la búsqueda de ayuda profesional por parte de las mujeres.

 

Existe, además, una interacción del género con el nivel socioeconómico, con tasas más altas en colectivos desfavorecidos de personas con ansiedad y depresión, trastornos que como hemos dicho son más prevalentes en mujeres. Desde el punto de vista social también las mujeres se enfrentan a menores niveles de ingresos y acceso a la educación, sin olvidar que las tareas de cuidado vinculadas socialmente a la mujer tienen que ver con esta realidad.

 

Las diferencias de género afectan también a la seguridad en el puesto de trabajo; los datos recogidos por los Colegios Profesionales muestran una mayor frecuencia de agresiones a las mujeres (5M/1H).

 

Existe también un menor acceso de mujeres a puestos de liderazgo de primer nivel. Estos datos chocan con las políticas locales y europeas y con la evidencia científica que recomienda la presencia de liderazgo femenino igualitario para obtener mejores resultados en salud, dentro de las organizaciones sanitarias (Shannon, 2019*). En este artículo de Shannon se recalca la evidente menor presencia de mujeres en puestos de liderazgo y analiza el mejor funcionamiento de las organizaciones sanitarias que son más inclusivas.

 

Está claro que todos juntos somos más fuertes y tendremos también una Sociedad más sana, con una mejor Salud Mental.

 

(*) Shannon G. Gender equality in science, medicine and global health: where are we at and why does it matter? Lancet: February 9, 2019.

 

domingo, 18 de abril de 2021

5 claves para liberarse del resentimiento


MARIA JIMENA FREYTES     |     mejorconsalud.as.com     |     01/03/2021 

Librarse del resentimiento es posible. Es una tarea ardua, pero que vale la pena. Aquí recopilamos 5 claves para avanzar en la liberación y el perdón.


Veamos por qué liberarse del resentimiento es fundamental para vivir en plenitud. Mientras tengamos rencor en el corazón no habrá lugar para el perdón y para la limpieza del alma.

 

El resentimiento es una angustia, una tristeza que sentimos y que se manifiesta como una punzada de dolor que no se quita con analgésicos. A todos nos han ofendido en mayor o menor medida alguna vez. Solo que si el perdón no aparece, se comienza a gestar rencor y hostilidad.

 

Resentimiento: el rencor que nos pesa 

El resentimiento es un recuerdo amargo y crónico de una injuria que hemos recibido y que el tiempo por sí solo no ha podido borrar. En el fondo, se alberga la esperanza de una venganza como forma de terminar con este sentimiento doloroso.

 

En este sentido, el resentimiento se caracteriza por generar un cúmulo de emociones negativas, como el odio, la bronca y la tristeza. Asimismo, el psicólogo y profesor Robert Enright manifiesta en su libro “The Forgiven Life” que la ira y los pensamientos negativos  constituyen características centrales del resentimiento.

 

A esta altura, resulta claro que este rencor tendrá implicancias en nuestro día a día. Al margen de que nos sintamos abatidos y predominen sentimientos desafortunados, no estamos dejando lugar para las emociones positivas que nos hacen bien.

 

Con respecto a esto, Enright advierte que quienes guardan resentimiento pueden ver reducida su voluntad de tener un buen comportamiento con el prójimo. Del resentimiento al odio hay un trayecto muy pequeño, a tal punto que podemos cruzar la línea sin darnos cuenta de ello.

 

El resentimiento supone un peso enorme que no nos permite avanzar. Nos bloquea afectivamente y no deja que la sabiduría del tiempo cumpla su rol sanador. Liberarse del resentimiento nos quitará un exceso de equipaje que no nos pertenece y que solo nos lastima. 

La liberación del resentimiento es capaz de abrirnos oportunidades que, de otra manera, estarían selladas y nos limitarían en el desarrollo personal.

 

¿Cómo liberarse del resentimiento?

Liberarse del resentimiento no es tarea sencilla. Más que teórica es completamente práctica. Primero tenemos que tomar la firme decisión de querer terminar con él.

 

Veamos a continuación 5 claves para comenzar a remediar esta angustia que nos agobia.

 

1.Aceptar el resentimiento  

Lo primero que tenemos que hacer es reconocer que estamos resentidos y que esa situación nos está perturbando. Aceptar que nos han herido y comprender que no podemos vivir en el pasado es fundamental.

 

Afirmar que alguien nos ha lastimado sin razón y que albergamos sentimientos de venganza es el primer paso para deshacernos del resentimiento. Querer una venganza o represalia no nos vuelve malas personas, sino que confirma que somos seres humanos y que tenemos mucho que aprender.

 

2. Analizar lo ocurrido

Mientras más tiempo trascurre desde el momento de la ofensa, más fácil deberíamos encontrar la objetividad para analizar lo que ha ocurrido. Podríamos preguntarnos qué sucedió y por qué.

Identificar al agresor en un contexto que nos permita entender los motivos de su comportamiento es un paso de madurez. ¡Cuidado!, pues no se trata de justificar, sino de adoptar una conducta empática hacia el otro.

 

La intención de este análisis podría ser la de disociar al agresor del agravio que ha cometido, entendiendo que su conducta no lo define como persona. La idea es tener un panorama más amplio en el que revisemos su pasado, sus costumbres y sus otras actitudes. De esta forma podremos ver con claridad si solo fue un hecho aislado y desafortunado o bien una actitud habitual.

 

3. Expresar el dolor que se experimenta 

Exteriorizar el dolor, la decepción y la tristeza que sentimos es una excelente forma de eliminar el resentimiento. Toda expresión sirve para canalizar las emociones negativas que nos genera el rencor.

 

4. Aprender a perdonar a los demás y a uno mismo para liberarse del resentimiento 

Podríamos decir que perdonar es un arte, una filosofía de vida saludable que nos permite mantener mente y corazón en paz. Todos hemos sido ofendidos y hemos ofendido a alguien, por más que no haya sido nuestra intención.

 

Equivocarnos forma parte de la humanidad que nos representa. Sin embargo, el perdón también nos identifica como seres humanos y lo otorgamos muchas veces de forma inconsciente. Tenemos que vivir el perdón de forma más cotidiana y terrenal.

 

Primero perdonarnos a nosotros mismos y permitirnos fallar. Me perdono porque me he equivocado y asumo el compromiso de intentarlo de nuevo y tratar de hacerlo mejor.

 

Perdono a quien me ha ofendido para liberarme del rencor. Se nos abren nuevos caminos y nos liberamos de prejuicios y actitudes que nos limitan. Encaminamos la energía que nos rodea hacia situaciones que nos generen bienestar. La expresión de las emociones escribiendo es una forma de liberar el resentimiento para que seamos más libres,

 

5. Acudir a terapia 

Es importante que, si sientes que no eres capaz de gestionar el resentimiento por ti mismo, busques la ayuda de un profesional. Deja de lado el orgullo y permite que te ayuden a terminar con el resentimiento que solo te está causando daño.

 

“El rencor nos ahoga, el perdón nos oxigena.” – Jiddu Krishnamurti