domingo, 7 de noviembre de 2021

Eutimia en el trastorno bipolar: características y consejos para gestionarla


ERIN SÁNCHEZ      |      Psicología y Mente

Estas son las características de la eutimia y sus implicaciones en la calidad de vida.

 

La etimología de la palabra eutimia, eu "bueno" y timia "ánimo", nos indica que eutimia significa buen ánimo.

 

En el caso de pacientes con trastorno bipolar, el periodo de eutimia será el presentado entre episodios, tanto maniaco, hipomaniaco o depresivo.

 

A continuación veremos en qué consiste el periodo de eutimia que tienen los sujetos con trastornos bipolares, dando a conocer que estos pacientes no se encuentran siempre en estados de ánimo alterado.

 

También se hará mención de qué es lo que entendemos por eutimia en este trastorno, así como, en qué estado se encuentra el paciente cuando se encuentra eutímico y que cambios, mejoras o tratamientos son recomendados para conseguir una mejor eutimia.

 

¿Qué es la eutimia en el trastorno bipolar?

 

El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo citado en el Manual diagnóstico de la Asociación de Psiquiatras Americanos (DSM 5). Este trastorno se divide en dos tipos según si aparece o no un episodio maníaco.

 

Para poder diagnosticar trastorno bipolar tipo 1 será imprescindible que el paciente sufra un episodio maníaco caracterizado por la presencia de un estado de ánimo elevado o expansivo y actividad o energía incrementada durante el periodo de una semana.

 

Por el contrario, para el diagnóstico de trastorno bipolar tipo 2 se necesitará de la presencia de un episodio hipomaníaco en el que aparecen síntomas similares a los del episodio maníaco, pero en este caso la duración necesaria será de 4 días consecutivos, junto a la aparición de un episodio depresivo durante un periodo mínimo de 2 semanas.

 

Cabe remarcar que en los pacientes bipolares tipo 2 no se produce tanto deterioro social y laboral, no requieren hospitalización ni presentan síntomas psicóticos en comparación con el tipo 1. Es decir, que el grado de afectación en los tipo 2 es menor, hecho que influirá en las características del periodo eutímico.

 

Como ya hemos apuntado, se entiende por eutimia en pacientes bipolares el intervalo de tiempo de estabilidad emocional que se produce entre episodios. Con el estudio del curso del trastorno se ha observado que este tiende a la cronicidad, pero estos individuos no presentan una alteración en el estado de ánimo continua, sino que muestran periodos con estados de mayor estabilidad afectiva.

 

Características del periodo de eutimia en el trastorno bipolar

 

Tal y como se ha mencionado en la introducción, eutimia significa estado de ánimo bueno, sin alteraciones. Aun así, en los trastornos bipolares, en el intervalo de tiempo donde el paciente no presenta episodios de desregulación emocional, el estado de ánimo no será totalmente normal. Es decir, la calidad de vida puede seguir alterada, aunque en menor grado que durante los episodios.

 

En el caso de las personas con afectación bipolar, la eutimia no significa volver totalmente a la normalidad. Se ha observado que después de producirse una desregulación del estado de ánimo post episodio, el paciente entra en un estado de convalecencia y necesidad de recuperación; por tanto, como es de esperar, el sujeto no presentará un estado normal, mostrando aún síntomas residuales. Este intervalo de recuperación post episodio es variable y no aparecerá el estado de eutimia hasta el fin de este.

 

De igual manera, en el intervalo entre episodios no habrá un estado de ánimo completamente normal, ya que al haberse producido una desregulación emocional en el paciente, mostrará mayor grado de sensibilidad a diferentes estímulos emocionales. Dicho con otras palabras, en el periodo de eutimia de los sujetos bipolares no habrá una completa estabilidad anímica, presentando una hipersensibilización a distintas situaciones emocionales que harán más probable la nueva aparición de un episodio.

 

Así pues, dadas las características diferentes que presentan los sujetos con trastorno bipolar en el periodo de eutimia, se recomienda que, para valorar el estado de eutimia de cada paciente, se tenga en cuenta la subjetividad percibida por cada sujeto de su estado. Es decir, valorar la eutimia no comparándola con la de otras personas sino en el propio sujeto, equiparando el estado emocional actual con el presentado antes del inicio del último episodio.

 

Por ejemplo, si antes de padecer el último episodio el paciente estaba integrado en el mundo laboral, pudiendo realizar con normalidad su trabajo, se considerará que ha vuelto al estado de eutimia si puede reincorporarse a ese trabajo como lo hacía antes.

 

Calidad de vida en pacientes bipolares eutímicos

 

Se ha comprobado en diversos estudios que la calidad de vida de los sujetos con trastorno bipolar se ve alterada tanto durante los episodios como en el periodo de eutimia.

 

Diversas variables pueden influir en la calidad de vida del paciente. Variables como la cronicidad del trastorno, es decir, la tendencia a presentar más de un episodio, así como el tiempo que se tarda en hacer el diagnóstico, que se ha visto que puede requerir hasta 8-10 años des del primer síntoma, son factores que pueden afectar a la presencia de una buena calidad de vida en el sujeto.

 

También afectarán las variables como: presencia de déficits cognitivos, comorbilidad con enfermedad física o otro trastorno mental, presentar historia de intentos de suicidio, así como variables inmodificables como es el caso de la edad.

 

Referente a factores con mayor posibilidad de ser tratados y modificados, se ha visto que afecta a la pérdida o dificultad de establecer nuevas relaciones sociales, la disminución objetiva de la autonomía y la sensación de pérdida de esta, y la percepción del trastorno bipolar como un estigma, que hace que el paciente se sienta diferente y más aislado de la sociedad.

 

Por lo tanto, se ha visto que para una correcta sensación de bienestar no solo influyen variables objetivas relacionadas con factores más difíciles de modificar, como sería conseguir la desaparición completa de los síntomas, sino que afectarán también la percepción subjetiva que tenga el sujeto de su estado, es decir, será importante valorar cómo el paciente se siente y qué concepto tiene de la enfermedad.

 

Se muestra la tendencia antes ya mencionada, a que las personas con diagnóstico de bipolaridad presenten autoestigma, entendiendo el trastorno como algo malo e inadmisible. Este estigma percibido en uno mismo puede interferir en el alcance de los objetivos personales, produciendo así una peor sensación de calidad de vida. La relación entre el autoestigma y la falta de consecución de objetivos personales está modulada por las variables de autoestima y de autoeficacia del paciente.

 

De igual modo, es habitual que muestren la idea de que las personas de su alrededor también tienen un estigma del trastorno bipolar y de ellos, generando así, en la mayoría de ocasiones, aislamiento social, y dificultando la reinserción en la sociedad incluso en el periodo de eutimia.

 

Otro factor que se ha visto que influye en las sensaciones que se presentan en el estado eutímico es el distrés, o malestar percibido. Según el grado de distrés que presente el paciente referente a su trastorno, se desarrollarán mayores o menores alteraciones en el nivel emocional, conductual y cognitivo. Se ha visto también, que es vital controlar el malestar que muestra el paciente, porque se ha probado que el distrés tiene relación con la aparición de depresión y ansiedad.

 

¿Cómo hacer una correcta gestión de las emociones en la eutimia?

 

Para conseguir una buena calidad de vida y un adecuado estado de eutimia, será importante la sensación subjetiva que tenga el paciente de su estado y como se perciba a sí mismo. Por tanto, será conveniente trabajar con las variables que podamos modificar, que en su mayoría serán psicosociales, para así mejorar la condición del individuo, sobre todo entre episodios.

Será muy importante conocer cómo se autopercibe y qué visión cree que tiene la sociedad de él, para así, si es necesario reestructurar estas ideas o animarlo a hacer exposiciones en situaciones sociales y de esta manera, poder desconfirmar sus creencias negativas.

 

En caso de que no presentara las suficientes habilidades sociales sería recomendable entrenar previamente al sujeto, para así posteriormente mejorar su ejecución en la sociedad. Todas estas técnicas podrían ayudar a mejorar su visión de él mismo y sobre todo evitar el aislamiento, factor que perjudica mucho la calidad de vida en el periodo de eutimia.

 

Otra variable que también influye en un buen estado de eutimia es el seguimiento adecuado de la pauta de medicación, es decir, que el paciente toma el fármaco tal y como lo ha indicado el psiquiatra. El trastorno bipolar, todo y beneficiarse del tratamiento psicológico, necesita de una constante medicación en cualquier fase de la enfermedad, tanto durante los episodios como en el periodo de remisión, cuando el sujeto está eutímico.

 

Para que todas estas estrategias funcionen, una de las técnicas que ha obtenidos mejores resultados es la psicoeducación; permite que el paciente conozca el trastorno que padece y entienda la gran importancia de seguir tanto el tratamiento farmacológico y psicológico de manera adecuada, intentando así que su vida se altere lo menor posible, manteniendo al sujeto funcional e integrado en la sociedad, sobretodo durante el intervalo eutímico.

viernes, 5 de noviembre de 2021

Negación: cuándo ayuda, cuándo daña

Escrito por el personal de Mayo Clinic       |     29/07/2021

La negación es un mecanismo de afrontamiento que te da tiempo para adaptarte a situaciones inquietantes, pero quedarte en una actitud negadora puede interferir en el tratamiento o tu capacidad para afrontar los desafíos.

Cuando te encuentras en estado de negación, estás tratando de protegerte al no aceptar la verdad sobre algo que pasa en tu vida.

En algunos casos, la negación inicial a corto plazo puede ser algo bueno, ya que te da tiempo para adaptarte a una situación dolorosa o estresante. También podría ser un precursor para hacer algún tipo de cambio en tu vida. Sin embargo, la negación tiene un lado oscuro. Averigua cuándo la negación no es saludable y cómo dejarla atrás.

Comprender la negación y su propósito

Rehusarse a reconocer que algo no está bien es una manera de afrontar los conflictos emocionales, el estrés, los pensamientos dolorosos, la información amenazante y la ansiedad. Es posible que te niegues a reconocer cualquier cosa que te haga sentir vulnerable o amenace tu sensación de control, como una enfermedad, una adicción, un trastorno de la alimentación, violencia personal, problemas financieros o conflictos en las relaciones. Puedes negar algo que te ocurra a ti o a otra persona.

Cuando te encuentras en estado de negación, haces lo siguiente:

·        No reconoces una situación difícil

·        Intentas evitar enfrentarte a la realidad de un problema

·        Minimizas las posibles consecuencias de un problema.

 

Cuándo puede ser útil la negación

Negarse a afrontar los hechos puede parecer poco saludable. A veces, sin embargo, puede ser útil un breve período de negación. La negación le da a tu mente la oportunidad de absorber inconscientemente información impactante o preocupante a un ritmo que no hará que tengas una gran caída psicológica.

Por ejemplo, después de un evento traumático, es posible que necesites varios días o semanas para procesar lo sucedido y enfrentar los desafíos que se avecinan. Imagina lo que podría pasar si te detectas un bulto en la garganta. Podrías sentir una oleada de miedo y adrenalina al imaginar que es cáncer.

Entonces ignoras el bulto, esperando que desaparezca por sí solo. Pero cuando el bulto sigue allí una semana después, consultas a tu médico.

Este tipo de negación es una respuesta útil a la información estresante. Inicialmente negaste el problema que te preocupaba. Pero a medida que tu mente asimiló la posibilidad, comenzaste a abordar el problema de manera más racional y buscaste ayuda para resolverlo.

Cuándo puede ser perjudicial la negación

¿Pero qué habría ocurrido si hubieras seguido negando ese bulto? ¿Qué habría ocurrido si nunca hubieras buscado ayuda? Si la negación persiste y te impide que tomes las medidas adecuadas, como consultar con el médico, se trata de una respuesta perjudicial.

Ten en cuenta estos ejemplos de negación poco saludable:

·        Un estudiante universitario presencia un violento tiroteo, pero afirma que no lo ha afectado.

·        La pareja de un hombre mayor que está en la etapa final de su vida se rehúsa a hablar con él sobre los deseos y las directivas de atención médica, ya que insiste en que estará mejor.

·        Una persona se pierde periódicamente las reuniones laborales de la mañana por haber bebido con exceso la noche anterior, pero insiste en que no hay ningún problema porque, de todos modos, cumple con su trabajo.

·        Una pareja está registrando una deuda tan grande con la tarjeta de crédito que dejan a un lado las facturas porque no pueden soportar abrirlas.

·        Los padres de un adolescente con una adicción a las drogas siguen dándole a su hijo dinero «para comprar ropa».

·        Una persona que tiene dolor en el pecho y falta de aire no cree que esos síntomas indiquen un ataque cardíaco y demora en obtener ayuda.

En situaciones como estas, la negación puede impedir que tú o tu ser querido obtengan ayuda, como un tratamiento médico o asesoramiento, o que enfrenten problemas que pueden salirse de control; en todos los casos, puede haber consecuencias devastadoras a largo plazo.

Dejar atrás la negación

Cuando enfrentes una situación abrumadora, está bien decir: "ahora no puedo pensar en esto". Tal vez necesites tiempo para procesar lo que sucedió y adaptarte a las nuevas circunstancias. Pero es importante darte cuenta que la negación debería ser una medida temporaria solamente, no cambiará la realidad de la situación.

No siempre es fácil saber si la negación te está impidiendo seguir adelante. La intensidad de la negación puede variar con el tiempo, en especial para una persona con una enfermedad crónica; en algunos períodos baja la actitud defensiva, mientras que en otros la negación puede ser mucho más fuerte. Sin embargo, si te sientes atascado o si alguien en quien confías sugiere que estás negando una situación, puedes intentar las siguientes estrategias:

·        Examina honestamente a qué le tienes miedo.

·        Piensa sobre las posibles consecuencias negativas de no actuar.

·        Date permiso para expresar tus miedos y tus emociones.

·        Intenta identificar las creencias irracionales sobre tu situación.

·        Escribe un diario sobre tu experiencia.

·        Habla con un amigo cercano o un ser querido.

·        Participa en un grupo de apoyo.

Si no puedes afrontar sin ayuda una situación estresante, estás atascado en la fase de negación; piensa en la posibilidad de hablar con un médico especialista en salud mental. Él o ella te puede ayudar a encontrar alguna manera sana de afrontar la situación en vez de actuar como si no existiera.

Cuando un ser querido necesita ayuda para ir más allá de la negación

Puede resultarte frustrante cuando alguien a quien amas niega un tema importante. Pero antes de demandar que tu ser querido enfrente los hechos, da un paso atrás. Trata de determinar si solo necesita un poco de tiempo para resolver el problema.

Al mismo tiempo, hazle saber a la persona que estás dispuesto a hablar sobre el tema, incluso si ambos se sienten incómodos. En última instancia, esto podría darle a tu ser querido la seguridad que necesita para seguir adelante. Es posible que tu ser querido incluso se sienta aliviado cuando le plantees el problema.

Si tu ser querido niega un problema de salud grave, como la depresión, el cáncer o una adicción, abordar el problema puede ser especialmente difícil. Escucha y ofrece apoyo. No intentes obligar a alguien a buscar tratamiento, ya que podría provocar enfrentamientos duros. Ofrece consultar juntos a un médico o terapeuta de salud mental. 

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Psicofármacos y Psicoterapias: se trata de tratamientos excluyentes

DR. ENRIQUE GUERRA GÓMEZ     |    TOPDOCTORS    25/08/2021 
Editado por: ALICIA ARÉVALO
 
Con cierta frecuencia se ve en internet como algunos profesionales de Salud Mental promocionan los fármacos “en lugar de la psicoterapia” o al revés (esto último es quizás más frecuente), para una serie de trastornos mentales.
 
 
La realidad es que en muchos trastornos mentales son necesarios ambos tratamientos; bien sea de forma simultánea o secuencial, es decir, comenzando primero por uno de ellos y añadiendo el otro.
 
En este articulo vamos a tratar de clarificar las Indicaciones en los trastornos mentales más frecuentes, teniendo en cuenta que a la hora de hablar de Psicoterapia, no nos referimos a la psicoterapia implícita en el acto sanitario, en el que se trata de apoyar al paciente y la familia, ya que esta modalidad de  terapia la requieren todos los trastornos mentales y algunos de tipo orgánico; sino de la psicoterapia explicita, que tiene por objetivo tratar el “núcleo” del trastorno, ya sea  a través de  modificaciones en la forma de ser de la persona (pensamientos, sentimientos actitudes conductas, etc.) o/y la relación con el entorno para una adecuada adaptación. Tampoco incluiríamos aquí las psicoterapias que tienen como objetivo trabajar la conciencia de enfermedad y/o la adherencia a los tratamientos psicofarmacológicos, como por ejemplo la fase maníaca del Trastorno Bipolar.
 

Por último, nos ceñiremos, en este artículo, a la etapa adulta y dividiremos en aras de una mayor claridad expositiva, los trastornos de la forma siguiente:
 
  • Parte I -TRASTRONOS MENTALES QUE REQUIEREN DE FORMA PREFERENTE (a veces exclusiva): LOS PSICOFARMACOS
  • Parte II -TRASTORNOS MENTALES QUE REQUIEREN DE FORMA PREFERENTE (a veces exclusiva): LA PSICOTERAPIA
  • Parte III -TRASTRONOS MENTALES QUE REQUIEREN (siempre o casi siempre): EL TRATAMIENTO COMBINADO 
Trastornos mentales que requiere de forma preferente los psicofármacos

 -     Fase maníaca del trastorno bipolar: el origen de la fase maniaca es biológico en un altísimo porcentaje, es decir, no está relacionado ni con factores de personalidad, ni con situaciones psicosociales, en términos de la psicopatología clásica se considera “endógeno”, por lo que el tratamiento fundamental es biológico (antipsicóticos y estabilizadores del ánimo).

 -        Depresión mayor con melancolía (endógena): al igual que sucede con la fase              maniaca del trastorno bipolar, la llamada antes Depresión Endógena, en la actualidad es una variante de la Depresión Mayor, que se especifica con “características melancólicas”. Se caracteriza por:
 
-        Pérdida de placer en todas o casi todas las actividades.
 
-        Falta de reactividad a estímulos placenteros (nosotros añadiríamos también displacenteros, es decir, si   en la evolución del cuadro, al paciente le viene una desgracia, no suele aumentar la tristeza que ya se padece).
 
-        Se añaden síntomas como tristeza “localizada” en una parte del cuerpo, empeoramiento matutino, insomnio tardío, pérdida de peso notoria, culpa inapropiada o excesiva y agitación o retraso psicomotor importante.
 
Todo ello denota que este cuadro dentro del espectro de las depresiones, apenas está derivado de factores externos.

      Trastornos neurocognitivos mayores: destacan aquí las demencias, bien sea por atrofia cerebral, de tipo vascular, traumático, infeccioso etc.

 En estos trastornos, las causas son de tipo orgánico y no psicosocial; por lo que el tratamiento será   biológico; bien abordando la afección orgánica, las alteraciones cerebrales secundarias (excepto en   los casos de atrofia que serían primarias); o lo que es más común ambas cosas.
 
Trastornos mentales que requiere de forma preferente la psicoterapia

 -     Trastornos de personalidad (TP): Es el ejemplo más genuino, el tratamiento nuclear de los trastornos de Personalidad no es biológico, ya que no existe ninguna terapia de este tipo que modifique en profundidad la forma de ser.
 
Cierto es que en el caso del trastorno de personalidad lÍmite diversas investigaciones apuntan a que esta enfermedad, se saque del grupo Trastornos de Personalidad constituyendo una categoría nueva; pero a día de hoy las clasificaciones más actuales lo mantienen.
 
La práctica diaria denota que tanto el trastorno límite de personalidad como otros trastornos de personalidad reciben tratamientos farmacológicos; estos tienen como función tratar las Complicaciones de los trastornos de personalidad sean en forma de síntomas graves, como descontrol de impulsos o de otros trastornos psiquiátricos, como Depresión Mayor, trastorno de Ansiedad, Psicosis Reactiva Breve, etc.
 
Este punto es de gran importancia a la hora de clarificar al paciente y allegados que los fármacos tienen como objetivo mitigar los síntomas, pero no actúan sobre la forma de ser básica (para ello están los diferentes tipos de psicoterapia); esto evitaría expectativas poco realistas, al menos a día de hoy de que un psicofármaco modifique en profundidad la personalidad.
 
-     Trastornos de estrés y adaptación: en estos casos el tratamiento es de tipo psicoterapéutico, es decir, ayudar a la persona a encontrar estrategias, bien sea para que las causas externas dejen de influir o como sucede en muchos casos, si esto no es posible, tratar de adaptarse de la forma más “sana” posible a la situación desencadenante.
 
Al igual que en el apartado anterior si aparecen síntomas significativos y /o otros trastornos mentales secundarios, la psicoterapia deberá acompañarse, durante un tiempo limitado por los psicofármacos.
 
Trastornos mentales que requieren el tratamiento combinado

-     Espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos: estos constituyen el ejemplo más genuino en el que es necesario el tratamiento Biológico Psicológico y Social. Según el tipo de trastorno (Trastorno Delirante, Esquizofrenia, Trastorno Esquizoafectivo, etc.); y el momento evolutivo un tipo de tratamiento tendrá más preponderancia que los otros, pero a la postre todos ellos serán necesarios.
 
-     Trastornos depresivos y de ansiedad:  En los Trastornos Depresivos excepto los endógenos la etiología es biopsicosocial y el tratamiento debe ir en consonancia con la multicausalidad; del mismo modo sucede en los Trastornos de Ansiedad y sus variantes (Agorafobia, fobia simple, fobia social etc.). Al igual que en apartados anteriores según el tipo de trastorno la gravedad y el periodo evolutivo un tratamiento tendrá mas preponderancia que los otros.
 
-     Trastorno obsesivo compulsivo y trastornos relacionados: las consideraciones expuestas par los trastornos depresivos y de ansiedad son de aplicación para el trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y otros relacionados, como el Trastorno Dismórfico Corporal, trastorno de Acumulación, Tricotilomanía, etc. Si bien en el TOC hay psicofármacos Específicos, en los trastornos relacionados los fármacos son de carácter sintomático y no tan especifico.
 
CONCLUSIONES: El objeto es este articulo ha sido presentar los Trastornos psiquiátricos más frecuentes en los que se pudiese dar (o no) la disyuntiva psicofármacos /psicoterapia; por razones de espacio no ha sido posible abarcar otros. Aunque en principio este articulo va dirigido a usuarios en general, pacientes y/o familiares; no está de más promover una toma de conciencia a todos los profesionales de la Salud en General y la Salud Mental en particular; para que tratemos de evitar “confrontaciones” Psicofármacos –Psicoterapia, que podrían crear situaciones de incertidumbre, en quienes reciben tales terapias.


lunes, 1 de noviembre de 2021

Més psicòlegs a domicili per tractar els trastorns mentals greus dels joves


MARTA RODRÍGUEZ CARRERA     |    Martorell    |    Diari ARA    |    18/10/2021

Salut desplegarà 10 equips d'atenció domiciliària aquest any i 52 més el que ve
 
La conselleria de Salut posarà en marxa abans d'acabar aquest any 10 equips d'atenció domiciliària per a nens i adolescents que tenen un trastorn mental molt greu per evitar-los ingressos o el trasllat als centres mèdics. A Catalunya aquesta estratègia domiciliària es va començar a desplegar el 2016 i actualment ja hi ha diversos equips hospitalaris que traslladen els seus professionals a les cases dels pacients, amb uns resultats favorables perquè, d'aquesta manera, la persona malalta continua en el seu nucli més proper i la família no es veu afectada pels ingressos a l'hospital o per les reticències que hi ha per desplaçar-se fins a un centre de salut.
 
Els nou equips estaran formats sobretot per psicòlegs clínics i també terapeutes que tractaran trastorns com l'ansietat, la depressió i els trastorns alimentaris, ha explicat el conseller de Salut, Josep Maria Argimon, en una roda de premsa en què ha assegurat que la salut mental continua sent "la prioritat" del departament.

Entitats i professionals reclamen més especialistes en salut mental
 
L'any vinent, de manera progressiva, s'aniran activant 52 equips més per atendre, en aquest cas, pacients també infanto-adolescents greus, a qui es farà intervenció intensiva –de dues a tres visites setmanals durant tres mesos–. Uns i altres professionals s'integraran dins dels serveis especialitzats de salut mental.
 
Una estratègia per millorar la qualitat de vida
 
Els professionals d'atenció domiciliària en salut mental sostenen que aquesta estratègia fa que augmenti la qualitat de vida dels pacients i el seu entorn més proper i és una via especialment positiva per als malalts que tenen una bona vinculació social però no acaben de millorar en l'assistència tradicional.
 
Argimon ha afirmat que adolescents i gent gran són els grups de població que han vist com la pandèmia ha agreujat l'estat mental i emocional per diversos factors, com les restriccions imposades, la reducció de la socialització o la por desmesurada a contagis o caure malalt.
 
Les dades assenyalen que l'atenció d'adolescents per trastorn mental ha augmentat en un 30%, sobretot pel que fa a trastorns de conducta alimentaris i conductes autolítiques, és a dir, fer-se mal deliberadament per fugir del malestar emocional. No obstant això, Salut assegura que, si bé han pujat les autolesions, sobretot entre les noies a partir de la tornada a l'escola presencial, la mortalitat per suïcidi ha caigut a Catalunya.

viernes, 29 de octubre de 2021

Las 4 diferencias entre preocupación y obsesión (explicadas)

NAHUM MONTAGUT RUBIO         |       Psicología y Mente

Estas son las características que ayudan a distinguir entre las preocupaciones y las obsesiones.


¿Te has preocupado por algo últimamente? Seguramente hayas contestado que sí, y es totalmente normal. No debes preocuparte, al menos por ahora.

 

Las preocupaciones son un proceso cognitivo relativamente normal en la población, pero que en función de su ocurrencia y la temática sobre la que versen pueden evolucionar a otros procesos menos sanos y poco controlables como lo son las obsesiones.

 

En el artículo de hoy vamos a comparar las diferencias entre preocupación y obsesión, haciendo un repaso sobre qué suponen estos procesos cognitivos dentro del TAG y del TOC.

 

¿Cómo diferenciar entre preocupaciones y obsesiones?

 

Antes de leer nada, reflexiona un momento y trata de responder a la siguiente pregunta: ¿Te has preocupado por algún motivo a lo largo del día? ¿Y la semana? ¿Y en el último mes? Seguramente hayas encontrado más de un tema al que le has estado dando vueltas, como mínimo, a lo largo de la última semana. Esto es totalmente normal, no debes preocuparte por ahora (“metapreocuparse” lo llamaría yo), aunque sí que es cierto que si pensaras demasiado en según qué temas quizás deberías plantearte buscar alguna solución.

 

Sea como sea, lo cierto es que casi el 40% de la población se preocupa al menos una vez al día. Sin embargo, muchas veces lo que se entiende por preocupación a oídos populares queda difuminado por otra idea que, aunque sea un poco de lejos, se le parece: la obsesión. ¿Qué entendemos por preocupación y qué por obsesión? ¿En qué medida son diferentes ambos procesos cognitivos? Lo cierto es que podemos identificar muchas diferencias significativas entre ellas y, de hecho, cada una toma especial protagonismo en dos trastornos: el TAG y el TOC.

 

Para valorar sus diferencias, empecemos viendo cuáles son sus definiciones.

 

¿Qué es una preocupación?

 

Una preocupación podemos definirla como una cadena de pensamientos que se centran en un peligro o desgracia futuros, en la que hay incertidumbre acerca de los resultados y hechos que puedan darse a corto, medio o largo plazo. En este proceso cognitivo, la amenaza futura se interpreta como impredecible e incontrolable en mayor o menor medida, lo cual hace que traiga consigo un cierto grado de ansiedad, aunque en función de lo intensa que sea la preocupación esta emoción será más o menos soportable.

 

La temática de las preocupaciones, manifestadas en forma de pensamientos y/o imágenes, se enfocan ante situaciones cotidianas de la vida diaria y pueden entenderse como un primer intento de resolver un problema que se ve como una amenaza o se percibe como peligroso, ensayando en la mente lo que la persona debería hacer para poder enfrentarse a él.

 

Aunque ocupan parte de nuestra atención, por regla general las preocupaciones no interfieren en la realización de actividades y responsabilidades diarias, son fáciles de controlar. Producen un poco de malestar, pero este es soportable y no traen consigo un deterioro en áreas importantes del funcionamiento de la persona, al menos si no se producen en un grado demasiado intenso. En caso de que sea así, hablaríamos de preocupaciones excesivas.

 

Las preocupaciones excesivas y el TAG

Como hemos visto, todo el mundo tiene preocupaciones a lo largo del día. Sin embargo, estas pueden incrementar en el grado de intensidad, volverse excesivas y venir acompañadas con unos niveles de ansiedad muy elevados, rasgos que forman parte como componentes nucleares del trastorno de ansiedad generalizada o TAG. Este tipo de preocupaciones comparten rasgos con las “normales”, solo que aquí se dan de forma más intensa.

 

Por regla general, las preocupaciones, tanto las normales como las patológicas, son egosintónicas, es decir, se dan en consonancia con los propios valores de la persona. Vienen acompañadas de síntomas tales como inquietud, fatiga, dificultad para concentrarse, quedarse con la mente en blanco, irritabilidad, tensión muscular y, también, pueden haber alteraciones del sueño, aunque estos síntomas son más propios de las preocupaciones excesivas que no las corrientes.

 

Contextualizándolas dentro del TAG, podemos decir que las preocupaciones se pueden convertir en un síntoma muy problemático, sobre todo porque contribuyen a que los pacientes desarrollen creencias muy rígidas sobre las ventajas que tiene preocuparse. Se podría decir que se vuelve su método de afrontamiento para los miedos que creen que se harán realidad en un futuro, a pesar de que las propias preocupaciones se convierten en aquello que les provoca ansiedad y malestar psicológico.

 

El contenido, es decir, el tema sobre el que versan las preocupaciones, tanto las normales como las de las personas con TAG, no se diferencian demasiado. Pueden centrarse en todo tipo de aspectos importantes en la vida del paciente, como pueden ser la salud, los amigos, la familia, el trabajo, la escuela, la economía y otros aspectos cotidianos.

 

La única diferencia en este sentido sería que los pacientes con TAG se preocupan en más cosas, haciéndolo con más frecuencia, duración y con menor grado de control. En su vertiente patológica, las preocupaciones se asocian con hipervigilancia y baja tolerancia a la incertidumbre.

 

¿Qué es una obsesión?

 

Una obsesión es un pensamiento, imagen o impulso recurrente y persistente que es experimentado de forma especialmente intrusa y vistos como muy inapropiados. Son egodistónicas, es decir, van en contra de los valores de la persona, provocándole un alto grado de malestar y ansiedad. Este tipo de procesos cognitivos pueden adueñarse del pensamiento del paciente, haciendo que esté la mayor parte del día pensando en el contenido de sus obsesiones y, en la mayoría de las ocasiones, vienen acompañadas de compulsiones dirigidas a reducir la ansiedad asociada.

Las obsesiones son síntomas clave dentro del trastorno obsesivo compulsivo o TOC. Si bien no todas las personas que tienen obsesiones presentan este trastorno, de hecho, es común que alguna vez en nuestras vidas pasemos por una fase en la que nos obsesionamos con algo, sí que es cierto que en caso de ocupar la mayor parte de nuestra vida diaria suponen un problema, relacionándolo directamente con el TOC.

 

El DSM-5 describe a las obsesiones propias del TOC como pensamientos, impulsos o imágenes intrusivas, irracionales y recurrentes que provocan en el paciente un alto grado de ansiedad, temor y malestar. Estas vienen acompañadas de compulsiones, entendidas como comportamientos o actos mentales de carácter repetitivo que la persona se siente obligada a realizar como respuesta a la obsesión, a modo de control de esta última. Ambos síntomas provocan un alto grado de afectación en el paciente, haciéndole perder el tiempo e interfiriendo en su rutina diaria.

 

Algunos ejemplos de obsesiones y compulsiones (por ejemplo, miedo a contagiarse y lavarse repetidamente las manos); necesidad de tener todo correctamente ordenado para sentirse tranquilos; conciencia exagerada sobre sensaciones corporales como las arrugas de la ropa sobre la piel y necesidad de tener todo bien planchado… Estas y otras obsesiones y compulsiones más pueden ser perfectamente reconocidas por el paciente como irracionales, aunque las seguirá llevando a cabo.

 

Principales diferencias entre una preocupación y una obsesión

 

Habiendo visto las definiciones entre preocupación y obsesión, podemos hacer un repaso a las principales diferencias entre ambos fenómenos psicológicos.


1. Egosintonía y egodistonía 

Las preocupaciones, tanto las normales como las excesivas, son egosintónicas, lo que quiere decir que son acordes a los valores de la persona. No son vistas como irracionales o contrarias al sentido común (p. ej., preocuparse por suspender el curso).

 

En cambio, las obsesiones son egodistónicas, vistas como contrarias a los valores de la persona. El propio afectado puede considerar que preocuparse en un determinado aspecto de su vida de forma constante no le lleva a ninguna parte y que, de hecho, él no es así ni quiere serlo, pero no puede evitarlo.

 

2. Relación con los problemas de la vida.

Las preocupaciones tienen directa relación con problemas plausibles de la vida diaria (p. ej., llegar a fin de mes, tener una caries, que se estropee el coche...), mientras que las obsesiones puede que o bien sí estén relacionadas con la vida del paciente o bien no, con ideas muy rebuscadas sobre supuestas problemáticas de su vida (p. ej., tener un accidente por no haber ordenado los libros...).

 

3. Aceptabilidad 

Las preocupaciones, al menos las normales, se perciben como aceptables, en el sentido de que vienen a la mente y luego se van. Están ahí como cualquier otro pensamiento recurrente que se nos pueda venir, solo que en este caso es acerca algo que pensamos que podría ir mal.

 

En el caso de las obsesiones, su contenido es inaceptable, viniendo a decir que causan un elevado malestar en el individuo y cuando se presentan pareciera que no quisieran irse. El paciente tiene que hacer compulsiones para deshacerse tanto de la obsesión como de la ansiedad que le provoca de forma momentánea.

 

4. Frecuencia de aparición 

Las preocupaciones se presentan en un número diario moderado y tienen un contenido realista. En el caso de las preocupaciones excesivas podríamos decir que se presentan de forma más amplia, siendo menos realistas. En cambio, las obsesiones giran en torno a un contenido determinado, van cambiando y su aparición a lo largo del día es mucho más frecuente, ocupando la mente de tal forma que el sujeto no pueda hacer otras cosas.