sábado, 7 de enero de 2023

Cómo desarrollar un apego seguro en la edad adulta

 

ELENA SANZ       |       La Mente es Maravillosa     |       20/08/2022 

Desarrollar un apego seguro nos ayuda a sentirnos más confiados y a tener relaciones más sanas y enriquecedoras. Descubre cómo lograrlo.

Las personas con un estilo de vinculación inseguro suelen sufrir bastante y tener problemas en sus relaciones. Por ello, si quieres desarrollar un apego seguro en la edad adulta, te contamos cómo hacerlo.

Cada uno de nosotros poseemos un estilo de apego; esto es, una forma de vincularnos con los demás afectivamente. Este estilo viene determinado por la relación que establecimos con nuestras principales figuras en la infancia; pero también, y en menor medida, por experiencias posteriores con amigos, compañeros y parejas románticas.

Si nuestro estilo de vinculación no es el más apropiado, podemos sufrir mucho a lo largo de nuestra vida. Por ello, queremos mostrarte cómo desarrollar un apego seguro en la edad adulta.

Lo cierto es que no es una tarea sencilla modificar esta tendencia que tan bien aprendimos durante nuestros primeros años. Hará falta un importante trabajo personal que no siempre resulta cómodo realizar. Sin embargo, matizar estas actitudes y aprender a relacionarnos desde la confianza puede suponer un enorme y positivo cambio.

Las personas con apego seguro se vinculan con los demás de forma sana. 

Los estilos de apego

El estilo de apego de una persona comienza a formarse durante los primeros años, en función de la atención y los cuidados que el bebé recibe. Así, pueden diferenciarse cuatro tipos de apego:

·       Apego seguro: se forma cuando los cuidadores son sensibles y receptivos a las necesidades del niño y responden de forma consistente. Ese pequeño crece sintiéndose amado y seguro, es capaz de confiar en otros y tiene un buen concepto de sí mismo.

·        Apego evitativo: en este caso los cuidadores ignoran las necesidades y llamados del bebé, no cuidan ni responden a sus emociones. Al crecer, este niño aprende a reprimir lo que siente y a ser excesivamente independiente. Evita por todos los medios mostrarse vulnerable y no puede confiar en los demás, no intima emocionalmente.

·        Apego ambivalente: se crea cuando los cuidadores son inconsistentes e impredecibles; esto es, en ocasiones responden con rapidez y amor a las demandas del niño, y en otras se muestran hostiles y desinteresados. Esto crea una sensación de ansiedad e inseguridad que lleva al niño a no sentirse valioso y a tener que asegurarse constantemente el afecto y la presencia de quienes ama.

·        Apego desorganizado: se forma cuando el pequeño vive abusos, negligencia grave o abandono. Presenta entonces una mezcla de síntomas ambivalentes y evitativos, puede tener conductas explosivas, gran frustración y un fuerte rechazo (y a la vez anhelo) de vínculos emocionales. 

Cómo desarrollar un apego seguro en la edad adulta

Lo ideal, en términos de felicidad personal y éxito en las relaciones, es tener un apego seguro. Cualquiera de los otros casos nos traerá complicaciones, dolor y frustración. Afortunadamente, hay algunos pasos que podemos dar para matizar nuestro estilo de apego, incluso siendo ya adultos.

Partiendo del apego evitativo

El reto para una persona con apego evitativo es aprender a confiar y permitirse crear intimidad emocional. Así, es importante atender a las siguientes cuestiones:

 

·        Comprender de dónde surge este apego evitativo y sanar las heridas infantiles. Es necesario aceptar que en cierto punto llegamos a sentirnos rechazados o minimizados, y que por eso huimos de la intimidad. Igualmente, hay que tomar conciencia de que ese rechazo no tiene por qué volver a ocurrir y que, si sucede, ahora somos adultos y podemos afrontarlo. Los muros que hemos levantado no nos protegen, nos mantienen aislados.

·        Es fundamental dejar de evitar, ya que este mecanismo no nos permite avanzar. Piensa qué situaciones evitas (por ejemplo, las discusiones que impliquen sentimientos o el compromiso en las relaciones) y permítete irlas afrontando. Ve dando pasos, aunque te saquen de tu zona de confort.

·        Adquiere alguna herramienta que te ayude a gestionar la inseguridad que te genera vincularte emocionalmente con otros. La respiración diafragmática es una técnica sencilla que te permitirá volver a tu centro y tomar mejores decisiones cuando surja el impulso de huir.

·        Aprende a expresar tus emociones sin ocultarte y mostrándote vulnerable. Tu pareja necesita saber qué sientes, qué deseas y necesitas. Sé asertivo y comienza a abrir tu interior.

Partiendo del apego ambivalente

Si tienes un apego ambivalente, tu reto es superar la dependencia emocional, dejar de buscar desesperadamente el amor y la presencia de las otras personas. Para esto, puedes tomar las siguientes pautas:

 

·        Entiende que tus actitudes surgen de un niño herido que se sintió confuso, carente de afecto y no aceptado incondicionalmente. Es por esto que hoy te sientes siempre inseguro y necesitas asegurarte constantemente de que los demás te quieren y están ahí para ti. Recuerda que ahora eres un adulto y no dependes de nadie para sobrevivir.

·        Es fundamental que refuerces tu autoestima, trabajes en tu amor propio y comiences a darte eso que tanto anhelas de los demás. Esto es, amor incondicional, aceptación, consuelo y apoyo. Priorízate, ocúpate de ti y de tus necesidades y mejora la relación contigo mismo.

·        Cuida tu diálogo interno y las inferencias que haces de la conducta de los demás. En este estilo de apego es común estar muy alerta ante el comportamiento de los otros y preocuparse y culparse ante cualquier cambio en ellos. En lugar de pensar que es tu culpa, que has hecho algo mal y que van a dejar de quererte, procura ajustar tus pensamientos y no dejarte llevar.

·        Puede ser muy positivo que amplíes tu círculo social con personas nutritivas y enriquecedoras. Para las personas que necesitan y disfrutan la intimidad emocional, tener relaciones significativas es importante. Esto ayudará a no recargar toda la responsabilidad y las expectativas sobre tu pareja. 

Partiendo del apego desorganizado

En el caso del apego desorganizado, puede ser necesario trabajar en las dos vertientes anteriores para desarrollar un apego seguro. Sin embargo, dado que este estilo de apego surge de un trauma complejo vivido en la infancia, lo más recomendable es buscar apoyo profesional.

Sanar el pasado, aprender a gestionar los disparadores de ansiedad y a vincularse sanamente puede ser especialmente difícil en este caso; por tanto, la psicoterapia será de gran ayuda.

La terapia psicológica ayuda a trabajar los traumas vividos en la infancia.

Desarrollar un apego seguro es posible

Ciertamente, trabajar el apego es una de las cuestiones más complicadas, por lo arraigado que se encuentra desde tanto tiempo atrás. Sin embargo, todos podemos superar nuestro estilo de apego inseguro y avanzar hacia una mayor seguridad, confianza y bienestar.

El cambio llevará tiempo y en muchas ocasiones surgirán de nuevo esas antiguas tendencias, pero con conciencia, perseverancia y trabajo personal podremos aumentar nuestro bienestar y la calidad de nuestras relaciones.

jueves, 5 de enero de 2023

Patri Psicóloga: "El mejor consejo para vivir con serenidad es dejar de correr a todos los sitios"


·        CRISTINA GALAFATE     |    elmundo.es     |     20/12/2022

Conocida como Patri Psicóloga en Instagram, donde suma más de medio millón de seguidores, esta divulgadora y escritora acaba de publicar Vivir con serenidad. 365 consejos. Si tuviera que extraer solo uno, lo tiene claro: "Reposar más la vida".

De su puño y letra, como si lo dijera una madre a modo de post-it en la nevera, con marcador fluorescente y a bolígrafo. Los mensajes de Patricia Ramírez (Zaragoza, 1971), acompañados de emoticonos, forman parte del día a día de más de medio millón de personas. Siguen fielmente las herramientas y recursos que propone esta psicóloga para vivir una vida más serena, que no más feliz, aclara, porque alcanzarla es una utopía. "Ojalá fuera posible pero no es una farmacia abierta 24 horas".

La psicóloga, divulgadora, conferenciante y escritora acaba de publicar Vivir con serenidad. 365 consejos (Ed. Grijalbo), un manual para el sosiego. Anima a empezar 2023 tomando las riendas de nuestras vidas en aquello que sí podemos controlar y relativizando lo que no.

"Ante la búsqueda incesante de la felicidad, reivindico la serenidad como una forma más estable de estar en el mundo. Seguirás teniendo momentos de incomodidad, pero desde un estado más objetivo y menos intenso", argumenta. Tácticas como no entrar al trapo, dejar de rumiar o no hablar mal de nadie. "Ni siquiera a ti mismo".

¿Por qué elegir la serenidad antes que la felicidad?

La felicidad es una emoción efímera y dependiente. Quien te dice que tú la creas te miente. No vas a estar 24 horas siendo feliz, porque depende de si aparece algo bueno en tu vida. Y tú puedes chocarte con el coche yendo a trabajar porque alguien iba distraído con el móvil. O discutir con tu pareja a primera hora. En todas estas situaciones tendrás otro tipo de emociones, te sentirás incómodo y frustrado, pero sí puedes mantenerte sereno. ¿Cómo? Saliendo del coche con amabilidad y tratando de superar esa mala situación solventándola con educación. Manteniendo una conversación adulta para evitar encontronazos con tu pareja y resolver el desacuerdo de la mejor forma posible. La serenidad es un estilo de vida. En lugar de reaccionar bajo un primer impulso, tú eliges cómo responder a las cosas que pasan. 

En su nuevo libro aboga por crear una escala de valores interna para guiarse, en lugar de dejarnos llevar por la validación externa. Sin embargo, ¿por qué nos importa tanto la opinión de los demás?

Realmente es importante porque vivimos en sociedad. De otro modo, seríamos más imprudentes, maleducados, egoístas... Ayuda a regular las relaciones y a que haya un civismo. Pero esto es distinto a regir nuestra vida por lo que le guste a otras personas. Tú puedes ser altruista y educado pero tomar decisiones que no aprueben otros por tus objetivos y valores. Todos crecemos en un ambiente con determinadas ideas políticas o de estabilidad en el trabajo que quizá no se corresponden con nuestras inquietudes. Resulta que eres un aventurero que adora viajar y ser funcionario, como te piden tus padres, no va contigo. Eres tú el que debe decidir sobre la vida laboral, a pesar de que esa decisión les parezca imprudente y poco segura.

¿Nuestro cerebro adquiere un compromiso más firme con lo que tenemos que hacer si lo apuntamos? ¿Liberamos más la cabeza con una lista de tareas diaria elaborada el día anterior?

Por supuesto, porque esta psicomotricidad fina y esa conexión mente-mano permite que el cerebro fije mejor los objetivos y los registre. 

Ahora se anima mucho a las personas a crear un diario, como en la adolescencia. ¿Cree que escribir es tan terapéutico?

Sin duda, porque escribir es una conducta organizada. Tiene muchas ventajas. Ayuda a poner orden en el tsunami que tenemos en la cabeza. A relativizar, porque por escrito las cosas no parecen tan tremendas como cuando rumiamos y le damos vueltas en nuestra cabeza. A organizarse mejor. La temática puede ser muy variada. Yo propongo, por ejemplo, una lista de innegociables, que son esas pequeñas actividades que permiten tener un día en conexión contigo, que te hacen sentir bien. O el diario que citabas, que puede ser de bienestar, donde te centres en escribir sobre lo bueno que te ha pasado en el día y, con ello, trabajas tu ánimo y autoestima.

Hay costumbres que se están instalando en nosotros por el mal uso de la tecnología. Como estar en una mesa cenando con una persona y respondiendo al móvil a otras, tener tres pantallas abiertas en el trabajo dispersándonos de la tarea a ejecutar o ver una serie respondiendo simultáneamente a Instagram. ¿Cómo se puede mejorar la atención?

La tecnología es el gran disruptor de nuestro tiempo. La televisión ya tiene estímulos muy atractivos y eso hace que capte toda tu atención, pero el miedo a perderte algo, el llamado Fear Of Missing Out (FOMO), hace que termines haciendo varias cosas a la vez. Atendiendo al móvil mientras comes, en una conversación con amigas o incluso conduciendo, como si fuese a ocurrir algo tan grave que no pueda esperar en este semáforo. Lo que provocamos a nuestro cerebro es que esté sobreestimulado. Cuando luego se pone a memorizar la lista de la compra o a leer un libro pierde la atención porque es un estímulo menos atractivo o estimulante. 

Pero, ¿hay manera de entrenar la atención?

No hay un truco. Tiene que ser que tú decidas que vas a cuidar de tus funciones cognitivas. Y eso se hace estando a una sola cosa. Es decir, si te sientas a comer, pues te sientas a comer. Si ves la tele, no estés con el móvil. Si hace falta, sácalo de la habitación o ponlo en modo avión. Lo mismo si estás con un libro. No desatiendas tu momento presente. Ayuda mucho, por ejemplo, el deporte, la meditación y la higiene del sueño. Regulan nuestros neurotransmisores, por eso mejoramos la atención con estas actividades. 

El que llama tiempo de calidad sin tecnología podría ser uno de esos detalles que no cuestan nada y pueden cambiar el día. También dar los buenos días al entrar a un sitio o mirar a los ojos de una persona que te habla. Si está en nuestra mano que la convivencia sea mejor de una forma tan sencilla, ¿por qué vamos como zombis?

Podemos mejorar la vida de otras personas con algo tan simple como lo que has dicho: mantener el contacto ocular. Lleva a la otra persona a pensar que le estás escuchando y que tienes interés. Tú vas a la consulta de un médico y hay gente que no da las buenas tardes. Un saludo, dar las gracias o sonreír a quien te hace una gestión, en definitiva, ser amable con el de Correos o dar un cumplido a gente cercana alegra los días. Memorizar el nombre de con quien te relacionas en ese momento también es muy agradable para la otra persona y dignifica la vida. Como elogiar. "Qué creativa eres". O a tus hijos: "Me está encantando esta charla contigo". Estos buenos modales, que antes eran muy importantes, no pueden perderse por la prisa. Alimentan el corazón y el sentimiento de pertenencia. 

En cambio, parece que se contagia más la crítica y se propaga mejor el odio y la negatividad. ¿Por qué especialmente en el ámbito digital se dicen cosas que jamás diríamos en persona?

Hay mucha ira y crispación en el ambiente. La gente tiene una vida apretada, encorsetada. Hemos convertido en batallas asuntos que no son importantes para nuestra vida. Esta inmediatez nos lleva a que nuestro sistema nervioso simpático esté todo el día activado, que es el que responde a la ansiedad. Eso nos lleva a malentendernos, a atacar, a malinterpretar, a sacar lo contenido... Al perder la serenidad se pierde también la bondad. Tenemos que empezar a darnos cuenta de lo importante que es reposar la vida para nuestra salud física y mental. Y para relacionarnos mejor. 

Mucha gente está abandonando Twitter, entre otros motivos, por la excesiva crispación. ¿Es una red social más tóxica que el resto?

Yo a Twitter ya ni entro. Me parece una red social tan violenta y agresiva que he decidido no estar ahí. No me gusta el mal rollo que impera. 

Otro de los grandes sufrimientos humanos es la necesidad continua de antelación. Imaginar cosas que no sabemos si han sucedido o crear montañas de granos de arena. ¿Esa clase de pensamientos se pueden neutralizar?

Nuestro cerebro está configurado para buscar el peligro, y eso viene de las cavernas. Ahí nuestra vida estaba en riesgo pero, hoy en día, seguimos con esa misma manera de interpretar creyendo que de ese modo vamos a controlar el futuro. Pensamos que eso nos da seguridad. De ahí que nos vayamos a todos los escenarios catastróficos. Pero es mentira. Hay que aprender a distinguir entre las preocupaciones útiles, sobre las que podemos actuar, y las inútiles, las que no. 

Ponga un ejemplo de cada una.

Una preocupación útil es una carta de Hacienda. La tengo que abrir o puede que luego me venga un recargo. Depende de mi. Pero si, de repente, a mi madre le detectan un tumor, se está tratando y haciendo todo lo que está en su mano por cuidarse, yo tengo que evitar pensar: "¿Y si se muere?". "¿Y si el tratamiento no funciona?". Puede ser que pase pero puede ser que no. Es inútil sufrir por adelantado. No voy a prevenir que pase algo malo por mi sufrimiento. Sufrir no tiene ningún premio, aunque esto sea algo muy religioso. El ya vendrá el cielo, ahora vamos a flagelarnos. No, vamos a tratar de anticipar las cosas que dependen de nosotros y fijarnos en lo posible en lugar de ver el peligro. Y ojo, que esto tampoco significa autoengañarse con un "todo saldrá bien". Hay que aprender a dejar estar las preocupaciones sobre las que no tenemos ningún tipo de control. 

Llega enero y todo el mundo hace balance del año y buenos propósitos. ¿Por qué duran 15 días las buenas intenciones?

El yo futuro lo vemos con un exceso de optimismo. Siempre pensamos que seremos capaces de hacer muchas más cosas de las que hoy hacemos. A su vez, lo que hemos hecho hasta ahora es el yo futuro de hace unos meses. Y nos damos cuenta de que tampoco hemos cumplido con aquello que dijimos si lo analizamos. Nos nubla ese optimismo en el mañana. 

¿Ayuda a cumplir ser más concreto? Por ejemplo, adelgazaré tres kilos en seis meses, en lugar de adelgazar de forma abstracta en el tiempo.

Es que no nos ponemos un objetivo. Nos ponemos 10. Y claro, somos incapaces de abordar todos porque no hay capacidad ni fuerza de voluntad para atender tanta novedad. Además, los objetivos son demasiado desafiantes. Al segundo día nos damos cuenta de que perder tanto peso en el poco tiempo que queríamos es imposible o que has vuelto a gritar a tu chico al enfadarte. Hay que ser más compasivo y realista con los objetivos y marcar los 'daily steps' o pasitos de bebé. Hoy en todo el día no he levantado la voz. Mañana lo intento otra vez, aunque no siempre seré una madre serena, porque no es posible. Mañana algo se me cruza y la reacción es el hábito que llevamos teniendo toda la vida. La paciencia y gestión del error desde la creatividad, en lugar de tratarnos mal, nos harán conseguir más. 

¿Qué hay entre lo que yo deseo y lo que yo consigo?

Un plan. Un modo acción. Porque esté escrito en una lista no se va a cumplir automáticamente. Tienes que implicarte, comprometerte. Qué voy a hacer, cómo, en qué medida, en cuánto tiempo... Muchas veces fallamos porque no nos acordamos. 

Hoy parece que procrastinar es un pecado. ¿Hay que permitirse momentos de no hacer nada?

Sí, porque esos momentos que parece que nos hacen perder el tiempo y nos estresan nos hacen ganar salud. El cerebro se regenera cuando le das un respiro y no en modo multitarea. Es como el descanso que le pedimos a un deportista para la recuperación muscular. 

¿Tenemos interiorizado que cuantas más cosas hacemos somos más productivos?

La productividad es la clave del éxito para nosotros. Y estamos venga, venga, venga sin descanso. Al final estamos tan agotados que, por mucho que queramos hacer, no rendimos porque ni descansamos ni producimos. 

365 consejos para vivir con serenidad da a uno por día del año. ¿Cuál es su favorito o indispensable?

No podría decir un favorito pero, si solo me puedo quedar con uno, sería reposar más la vida. El mejor consejo para vivir con serenidad es dejar de correr a todos los sitios. No necesito tener una conversación tensa con mi pareja gritando si puedo hablar con tranquilidad un poco más tarde exponiendo con calma los puntos de vista. O coger el autobús caminando con un paseo, en lugar de llegar dos minutos antes a la parada con la lengua fuera para no perderlo. Conducir de forma reposada también nos daría mucha paz.

martes, 3 de enero de 2023

"Un cerebro atento al presente es un cerebro más feliz y productivo"

 

ALDARA MARTITEGUI        |        niusdiario.es      |     15/05/2022

 “Estamos todo el día haciendo cosas que atentan contra nuestro bienestar”, dice el reconocido neurocientífico Facundo Manes, que acaba de publicar -junto a Mateo Niro- su tercer libro Ser humanos (Paidós, 2021). 

Manes insiste en que la neurociencia, más allá de aportar muchísima información sobre el funcionamiento del cerebro, tiene la misión última de ayudarnos a los seres humanos a tener más bienestar, a ser más felices. Aunque todavía muchos crean que la neurociencia es algo circunscrito al ámbito puramente científico y que debe quedar en el terreno de los laboratorios, basta escuchar a Manes para entender que esto de la neurociencia sí va conmigo, sí va con usted, sí va con todos nosotros.

“Yo soy mejor porque sé cómo funciona mi mente: me doy cuenta cuando estoy ansioso, me doy cuenta cuando tengo pensamientos tóxicos. Si no fuera un experto en el cerebro, por ahí viviría mucho peor”, reconoce Facundo Manes: “Cuando uno conoce algo, lo usa mucho mejor”, insiste. 

Pregunta: “Todo lo que necesitas saber sobre el cerebro”… es lo que dice la portada del libro. Después de leerlo, esta idea se me queda un poco humilde. Yo diría más bien, todo lo que necesitas saber sobre las personas, sobre los seres humanos”… 

Respuesta: Muy buen punto… ¿por qué escribimos el libro? Y ahí está la respuesta de lo que intuís. En la peste negra, murieron uno de cada tres habitantes de ese momento; un tercio de la población. La peste negra fue entre 1347 y 1353 y luego surge el renacimiento. Como ustedes saben, el renacimiento fue un movimiento que buscaba la respuesta en el interior, en la cultura y demás. Nosotros, con Mateo Niro, pensábamos -cuando vivíamos esta cuarentena que estuvimos todos sincronizados con este miedo generalizado y la ansiedad generalizada- que la salida era buscando en el interior. Pero ahora, la diferencia con 1347 es que hay datos de la ciencia de cómo funciona nuestro cerebro, de cómo se logra la resiliencia, la empatía, de cómo cooperamos. 

P: ¿Conocer mejor nuestro cerebro nos puede ayudar a salir de la crisis que ha dejado la pandemia? 

R: Ahora, hay muchos datos que nos permiten acceder a lo que llamamos interior con más evidencia científica. Entonces, como bien intuiste vos, el título refleja esta idea de que, de esto -de esta crisis multidimensional que fue la pandemia y que todavía vamos a tener los efectos por mucho tiempo, porque los impactos culturales, económicos y de salud mental van a ser largos- se sale buscando en el interior y volviendo a lo humano. Y ¿qué es lo humano? Hoy, para mí, lo que nos hace humanos, es lo que las máquinas, la tecnología, la computadora más sofisticada o la inteligencia artificial, no va a poder nunca reemplazar: Es la empatía, la resiliencia, la cooperación, el altruismo, la compasión, la instrospección, la capacidad de detectar personas con capacidad de liderazgo, el manejo de personas difíciles, la creatividad humana… cómo creamos los humanos nunca lo va a hacer una inteligencia artificial ni una computadora. Y ahí está la apuesta, porque si uno tiene que ver con la educación o el trabajo del futuro, va a tener que invertir en lo que nos diferencia de las máquinas y la tecnología… creemos sinceramente que esa es la salida de todo esto. 

P: Todos los avances que está habiendo en la neurociencia en los últimos años… ¿de qué manera pueden impactar en nuestras vidas?

R: La neurociencia es el estudio científico del cerebro, de la mente y del sistema nervioso central y periférico. Y no solo intenta comprender cómo funciona nuestro cerebro, sino que también intenta comprender y dar aportes a temas que, desde siempre, la civilización occidental se ha preguntado; la conciencia, el libre albedrío, la memoria, la inteligencia. Estos temas, antes estaban siendo abordados -que está muy bien- por filósofos, líderes religiosos e incluso científicos como Freud, aislados en su despacho, pensando. Hoy, la ventaja que tenemos, es que hay miles de científicos conectados, con mucha inversión económica -sobre todo en países desarrollados- con tecnología y se ha avanzado muchísimo. Pero la neurociencia no viene, en mi opinión, a reemplazar nada o a competir. Viene a aportar más datos sobre cómo decidimos, sobre la conciencia, sobre el libre albedrío… y como todo lo hacemos con el cerebro, es lógico que los avances en comprender el cerebro impacten en diferentes áreas.

P: ¿Por ejemplo?

R: Por ejemplo, en la educación. La educación la hacemos con el cerebro, lo que enseñamos, lo enseñamos con el cerebro y lo que aprendemos, lo aprendemos con el cerebro. Así que es lógico que conocer el órgano con el cual enseñamos y con el cual aprendemos, da información a los que hacen los planes educativos. Eso no quiere decir, para nada, que los neurocientíficos tengamos que hacer los planes educativos, no. Solamente nos parece una picardía que no se usen los datos que hay sobre cómo aprendemos y sobre cómo enseñamos en la educación. Por ejemplo, hoy sabemos que el cerebro básicamente aprende cuando algo nos motiva, nos inspira. Hoy sabemos del cerebro que aprender cosas de golpe y todo junto, no es tan efectivo como tener intervalos entre los aprendizajes, etc. En la Justicia, hoy sabemos que la memoria, en realidad, no es una foto. García Márquez decía: “la vida no es la que vivimos, sino cómo la recordamos para contarla”. Y cada vez que evocamos o recordamos nuestra memoria, la memoria puede ser reconstruida o modificada. Entonces, la neurociencia tiene para aportarle a la Justicia y decirle: ¡Ojo con la memoria de los testigos porque no es una foto!... incluso cómo se aborda una pregunta a un testigo puede moldear o influir en la respuesta del testigo (…) Claramente, la neurociencia está impactando en todo lo que hacemos porque todo lo que hacemos lo hacemos con el cerebro. Eso no quiere decir que la neurociencia tenga que hacer los planes jurídicos o educativos o hacer filosofía, sino que viene a dar un aporte nuevo sobre algo que desde siempre los seres humanos intentamos resolver.

P: ¿También viene a dar un aporte sobre lo que realmente nos genera bienestar y nos hace más felices?

R: Cuanto más conozcamos nuestro cerebro y cómo funciona, podremos vivir mejor. Nosotros, la mayor parte del día hacemos cosas que atentan contra nuestro bienestar: estamos conectados señala el móvil, estamos pensando que por hacer mucho trabajo y llegar a una meta vamos a ser felices… y no es así, no suele ser así (…) Uno se pone metas para la felicidad y no existe eso; existe el disfrutar el proceso. O sea que, sobre todo, en términos de bienestar, en términos de cómo enfrentamos el estrés, de cómo manejamos la ansiedad, los pensamientos tóxicos, cómo nos relacionamos y la empatía… coincido plenamente en que conocer cómo funciona el cerebro y cómo funciona nuestra mente, debe ser algo clave para mejorar nuestra calidad de vida, porque de eso se trata.

P:¿Qué nos dicen los descubrimientos de la neurociencia sobre nuestro bienestar?

R: ¿Qué evidencia científica hay? Primero, que el bienestar se construye. El bienestar no es que vamos ahora por la Gran Vía y una varita mágica me puede hacer feliz, no: uno construye. Estamos tomando decisiones permanentemente y uno construye su bienestar. Segundo, que un 30% de si vemos el día con sol o nublado -más allá de cómo esté el día- es genético, no se puede modificar. El 70% sí se puede modificar.

P: Si dices que el bienestar se construye y que podemos modificar el 70%… ¿cómo nos puede orientar ahí la neurociencia para construir nuestro propio bienestar?, ¿qué está demostrado científicamente que funciona?

R: Primero, los vínculos humanos. Cuantos más vínculos humanos tengamos, más chance de tener bienestar. Segundo, el flow: el hacer una tarea que nos gusta. Cada uno sabe: pintar, jardinería, cocinar, cantar, escribir… flow es cuando desaparece la noción del tiempo, del espacio. Tercero, el altruismo: ayudar, ayuda al que ayudamos, pero también nos activa los circuitos de placer del cerebro. Cuarto, tener un propósito que nos exceda. En mi caso, mi propósito es que la Argentina, de una vez por todas, se encamine al desarrollo, no que se haya desarrollado y pierdo plata con esto, pierdo tiempo con mi familia!, pero en el fondo soy feliz porque pertenezco a un proyecto que me excede. Si yo estuviera en un proyecto de que mi instituto tecnológico sea mejor, en el fondo es egoísmo… Tener un proyecto que sea mayor que uno, nos da mucho placer y bienestar. Otro es la gratitud. Más que pensar en lo que no tengo, es agradecer lo que sí tengo. Cuando a veces siento que va todo mal en mi vida, me digo “para: puedo hablar, puedo mover los brazos”… muchos de mis pacientes no pueden hacerlo.

P: Parece que, efectivamente, nuestro modo de vida tan frenético, no nos deja mucho espacio para estas cosas que dices…

R: También nos da bienestar un cerebro atento, que es lo que no hace al estar todo el día con el celular. Un cerebro atento al presente, es un cerebro más feliz y más productivo. Y justamente la vida moderna es estar en piloto automático, la multitarea, chequeando las redes, chequeando wasaps… con información que no tenemos ni ganas de escuchar ni de ver en los wasaps de grupos… todo eso atenta contra nuestra felicidad. Por ejemplo, yo hay días que no agarro el wasap. Y si no fuera neurocientífico y tuviera claro esto, estaría todo el día tentado a estar todo el tiempo chequeando el wasap y la redes. Yo tengo dos millones y medio de seguidores y me dicen cosas lindas, pero igual no las leo, ¿por qué? Porque atenta contra el cerebro atento. Un cerebro atento es más feliz y más productivo. Estas cosas que les digo, son cosas que podemos trabajar… sin embargo, la mayor parte del día, estamos enfocados en cosas que no nos hacen felices: en cumplir la próxima tarea, en no disfrutar el presente, en estar distraídos, en ver lo que hace el otro… así que, claramente, conocer lo que nos da bienestar nos hace mejores y está bastante al alcance de nuestras manos…

P: Una de las cosas que nos da bienestar es el contacto humano, algo que se ha visto muy alterado durante la pandemia con tantas personas sufriendo por la soledad…

R: La soledad es uno de los grandes temas, como el cambio climático, el terrorismo, las migraciones o la desigualdad (…) Como la sed es una alarma biológica que nos dice que tenemos que hidratarnos para sobrevivir; como el hambre es una alarma biológica que nos dice que tenemos que alimentarnos; como el dolor es una alarma biológica que nos dice que tenemos que ver qué parte del cuerpo está sufriendo, la soledad es una alarma biológica que nos recuerda que somos seres sociales, que tenemos que conectarnos… y la soledad crónica nos mata. La soledad crónica es un factor de mortalidad tan importante como el tabaquismo y la obesidad y más importante que la polución ambiental.

P: Muchas veces se confunde soledad con el hecho de vivir solo, pero ¿es exactamente lo mismo?

R: La soledad no es vivir solo, porque uno puede vivir solo y pertenecer a una red, y uno puede vivir acompañado y sentirse solo. Yo, cuando fui a Boston a estudiar vivía con un búlgaro y con un japonés y casi me muero de depresión porque no los conocía, no tenía mi red allá. La soledad es no pertenecer a una red y eso es lo que está pasando en el mundo: que vivimos en un mundo con una pérdida de empatía tremenda, muy individualista. Y, por otra parte, lo que más bienestar da, es el contacto humano. Por eso, la soledad es un gran tema en este momento.

P: Otro gran tema del momento que ha destapado la pandemia es la salud mental. No sólo cómo la pandemia ha afectado a la salud mental de la población mundial, también en que hemos constatado que la salud mental sigue siendo un tema secundario…

R: La salud es el bienestar completo, físico, mental y social y en la pandemia hubo una respuesta mucho mayor en la salud física con la detección de la vacuna… que está muy bien, pero lo que debemos entender es que la respuesta en la salud mental debió haber sido y debe ser algo tan importante en la pandemia como la vacunación (…) esto ahora es necesario porque esto va a durar mucho tiempo y aún estamos a tiempo…

P: Muchos gobiernos todavía no son conscientes de la importancia de la salud, por eso ese gran vacío…

R: A veces los políticos no entienden la importancia de la salud mental en estos momentos y también veo que, aunque no lo entiendan por el aspecto humano o por el aspecto médico, lo deberían entender por el aspecto económico: porque los países no van a poder salir si los ciudadanos están con alto nivel de estrés, ansiedad y angustia. Hoy, la economía del siglo XXI y la riqueza de los países, tiene que ver con el cerebro de los ciudadanos, con la capacidad de crear. Y si hay una sociedad angustiada, con miedo, con ansiedad, no vamos a poder producir lo que esa sociedad necesita (…) Tenemos que convencerlos por varios factores: primero, por el factor humano y médico… y, si no, por el factor de productividad de una nación. (Nota realizada por NIUSDIARIO. ES en octubre de 2021)

domingo, 1 de enero de 2023

Las personas de acero inolvidable, un rincón al que siempre podemos regresar

RAQUEL ALDANA       |       La Mente es Maravillosa       |       07/11/2022 

Hay personas a las que siempre podemos regresar. Aunque nos alejemos a años luz y estemos en otra galaxia. Ellas son sinónimo de calidez y de cercanía, son una conexión a primera vista. Una sintonía inquebrantable y única. 

Huelen a hogar, a las tiritas que una vez sujetaron nuestras heridas emocionales, a ese ungüento que las sanó, a la voz que nos calmó. A través de ellas pudimos asumir que los momentos más insoportables son solo eso, momentos.

“Las personas hogar huelen a amor y aceptación incondicional. Huelen a cariño, a abrazos largos donde se te cierran los ojos y se esboza una sonrisa. Estas personas huelen a amistad, amor y familia elegida.

Huelen a “estoy a tu lado así tengamos que apretar los dientes” y confían en ti incluso cuando tú mismo has dejado de hacerlo. Son aquellas personas que no te evitan el vértigo ni la caída, sino que te ofrecen las palabras exactas que solo puede regalarte alguien que se cosió las heridas a aprendizajes.”

-Reparando Alas Rotas- 

Las personas más bonitas que conozco 

Las personas hogar, las de acero inolvidable, son esas personas que te abrazan tan fuerte que unen de nuevo todos tus pedazos, las que hacen que tus miedos y tus tristezas se caigan. Las que te han enseñado por las buenas, demostrándote que el mundo es totalmente maravilloso. 

Gracias a ellas encontramos cada día motivos por los que vale la pena esforzarse y ser feliz. Y es que a través de su paciencia hemos podido comprender que las cosas buenas suceden a aquellos que saben esperarlas.

Porque la paciencia, su paciencia, es la virtud que enmarca nuestra libertad emocional. Y es que soplarle a nuestras heridas solo anestesia el dolor, por eso con ellas perdemos el miedo a mirar con crudeza a la realidad.

Sabemos que aunque sea duro, no conocemos el valor de ser fuertes hasta que no nos queda otra opción. Caigamos donde caigamos nos levantaremos, porque una vez una persona hogar nos hizo ver que la fortaleza y la valentía es cosa de gente como nosotros. 

Pero, si en algún momento no somos capaces de incorporarnos, ahí están como bastones, como puntos de apoyo, recordándonos que siempre habrá un lugar al que podremos acudir para recomponernos.

Su corazón tiene un único motor, la bondad 

Puedes reconocerlas fácilmente, pues desde que las conociste eres mejor persona, te han fortalecido y han enriquecido tu interior.

Seguro que reconoces a más de una persona de acero inolvidable, una de esas cuyo motor solo funciona con la mezcla de dos combustibles: el amor y la comprensión.

No conozco un calor más reconfortante que el de mis personas hogar. Ellas no son solo nuestra familia, nuestros amigos o nuestros consejeros; ellas son nuestro fuego, nuestra chimenea. Y es que a través de su cariño hemos comprendido que todo puede arder si le aplicamos la chispa necesaria. 

Nos protegen de las caídas ayudándonos a tejer alas cada vez más grandes. Restaurando nuestros sueños, arreglando nuestros miedos, eligiendo las tristezas que vale la pena vivir y deshaciéndose del resto.

Son personas bonitas, que huelen a brisa y que saben a mar. Ellas tienen la capacidad de abrazar con palabras y miradas a las personas que aman, haciendo desaparecer las heridas más feas, convirtiéndolas en preciosas cicatrices. 

Porque pueden hacer que las sonrisas en las que enmascaramos nuestro dolor, no nos rompan por dentro y se conviertan en la felicidad más absoluta. Y es que estas personas nos conocen de una manera tan profunda que saben a la perfección cuando un “todo está bien” no es sincero ni real. 

Es por toda la riqueza emocional que comparten con nosotros, que nunca alcanzaremos a poder expresar lo que son y lo que significan. Y es que, en términos de gratitud siempre estaremos en deuda. De todas maneras, nunca es suficiente decirlo: GRACIAS. POR SIEMPRE