Aldara Martitegui | niusdiario.es |
04/12/2022
La psicóloga Ana Belén Madialdea tiene muy claro que debajo de muchos de
los problemas de salud mental más comunes en estos tiempos, como depresión o
ansiedad, se suele ocultar una autoestima baja: por eso, gran parte de su
trabajo como divulgadora lo dedica a hablar sobre ese asunto. De las redes
sociales, Medialdea acaba de dar el salto al papel con la publicación de su
primer libro, Las cinco estaciones de la autoestima (Zenith 2022).
¿Por qué cinco estaciones?, ¿por qué cinco fases? Porque ella entiende la
autoestima como un viaje que todos tendremos que hacer tarde o temprano “porque
la vida nos va a poner en situaciones en las que tendremos que aprender a dejar
de lado toda esa autoexigencia, a tratarnos con más respeto y, por ende, a
valorarnos independientemente de las cosas que hayamos conseguido”.
Además de tomar conciencia sobre cómo está nuestra autoestima y cómo nos
afecta en muchas dimensiones de nuestra vida, para poder hacer ese viaje hacia
una autoestima más sana, hemos de desmontar algunos mitos que hemos integrado
en nuestra cultura, como el de que ‘cuidarse a uno mismo es un acto de egoísmo’.
Tenemos que aprender a cuidarnos sin ese sentimiento de culpa, asegura la
psicóloga. Igual que todos entendemos muy bien que una persona enferma de
cáncer acude a sus sesiones de quimioterapia para curarse, debemos integrar
que, a veces, decir ‘no’, es un acto de autocuidado. “Esto del egoísmo te
aseguro que no ha habido ningún caso en el que no lo hayamos tenido que
trabajar porque no nos han enseñado a cuidar de nosotros, nos han enseñado
siempre a tener mucho más en cuenta a los demás que a nosotros mismos”,
asegura.
Pregunta: Para poder ir desmontado todos estos mitos, creo que lo primero
es tener claro qué es la autoestima realmente... ¿es lo mismo que tener un ego
enorme o creerse mejor de lo que uno es?
Respuesta: En ese sentido, la autoestima se puede confundir con el
narcisismo, que es justamente eso: exagerar todas las cosas, las virtudes y
cualidades que tienes, y no reconocer para nada esas limitaciones que todas las
personas tenemos. Realmente la autoestima no es mirarse al espejo y verse bien.
A mí siempre me gusta decir que tener autoestima sana es vivir valorándonos,
cuidándonos y respetándonos nos guste o no lo que veamos en el espejo. Tener
una autoestima sana significa decir ‘no’ cuando realmente no quiero, permitirme
hablar de lo que necesito y de lo que siento; significa tener la libertad de
valorarme por lo que yo soy, no por lo que otras personas puedan decir de mí o
puedan considerar de mí. Realmente, para mí, la autoestima es la valoración que
tú tienes de ti mismo y el respeto que tú te tienes a ti mismo. Para mí, la
autoestima es como si fuera una relación: la relación que tenemos con nosotros
mismos.
P: Para poder valorarnos, intuyo que necesitamos antes conocernos a
nosotros mismos, puesto que no podemos amar algo que no conocemos…
R: A mí me gusta definir el autoconcepto también como el autoengaño. Porque
el autoconcepto que nosotros tenemos de nosotros mismos es un poco la
percepción que tenemos de nosotros. Si tenemos una percepción distorsionada de
nosotros, vamos a tener muchos autoengaños; vamos a pensar que no somos tan
capaces como creemos, o que no se nos dan bien cosas, tal y como nuestra mente
nos hace creer.
P: Entonces, ¿lo ideal sería tener un autoconcepto lo más realista posible,
reconociendo nuestras cosas buenas y las malas también?
R: Las reconozco, las valido y las acepto porque, al final, somos personas
humanas y de eso se trata. Si yo tengo una buena relación conmigo mismo, pues
al igual que trataría a un amigo, me debería tratar a mí. Si de mis amigos no
me importa si son más estéticamente bellos o no, si son más ricos o menos
ricos, si son más inteligentes o menos… si yo no los valoro por eso, ¿por qué a
nosotros mismos tenemos que a veces juzgarnos de esa manera cuando hay algo que
nos sale mal, por ejemplo? Eso es porque en ese momento no estamos teniendo una
buena relación con nosotros mismos. Y de eso se trata, de que trabajemos para
poder tenerla.
P: ¿Cómo construye una persona su autoestima?, ¿tiene mucha influencia, por
ejemplo, lo que nuestros padres nos decían sobre nosotros cuando éramos
pequeños?
R: Desde luego que el entorno influye. El modelo en el que nos han educado
nuestros padres también influye en nuestra sana autoestima, pero yo siempre
digo que, independientemente del pasado que hayamos tenido, nuestro yo adulto
también se merece aprender a cuidarse como siempre necesitó. Para mí, hay un
pilar fundamental que existe para construir nuestra autoestima sana y tener un
concepto sano de nosotros mismos que es asumir la responsabilidad que tenemos
con nosotros. Porque, al final, tenemos que tener muy claro cuáles son las
cosas que nos sientan bien y cuáles las cosas que nos sientan mal. Todo aquello
que le sienta bien a nuestra autoestima va a ayudarnos a que podamos tener una
relación sana con nosotros mismos. Pero todo aquello que nos ayuda a destruir
nuestra autoestima nos destruye también nuestro autoconcepto. Con lo cual,
tener claro cuáles son las cosas que nos ayudan a destruir nuestra autoestima y
asumir la responsabilidad que tenemos con ello, es fundamental para sanarnos en
todos los sentidos.
P: A pesar de que, como explicas en tu libro, tener una baja autoestima
muchas veces tiene que ver con alguna herida del pasado, es interesante esto
que tú propones de mirar siempre para adelante; poner el foco en el futuro y no
tanto en el pasado…
R: Cuando hemos vivido en una familia donde hemos tenido muchas carencias
emocionales, donde no se nos ha enseñado a cuidarnos como necesitamos, o a
valorarnos como personas, no sabemos hacerlo. Es normal que nos victimicemos y
que sintamos esa impotencia por sentirnos atrapados; sentir que no nos podemos
valorar, estar buscando constantemente a alguien que nos dé ese refuerzo
positivo o esa valoración que necesitamos hacer en primera persona. Por eso,
dentro del libro, hablo de una primera estación, que es la toma de conciencia:
porque hasta que no tomemos conciencia de esto, no podemos saberlo, no podemos
hacernos cargo de todo esto.
P: No todo el mundo que tiene una baja autoestima es consciente de ello; de
hecho, hay personas que creen que tienen una autoestima sana hasta que alguien
les hace las preguntas adecuadas, tal y como planteas tú al principio del
libro…
R: El otro día hablaba con una paciente que desde la primera sesión ella
venía mucho desde este victimismo, buscando responsables de su baja autoestima,
de su problema de ese momento, que era dependencia emocional de una pareja. Y
justo tuvimos una sesión y ella se compró el libro. En la siguiente sesión me
dijo: “Ana tengo que agradecerte porque yo, en la sesión, no estaba entendiendo
realmente qué es lo que tú me querías decir, hasta que he cogido el libro y he
empezado a leer las primeras preguntas de la parte de la introducción, y me he
dado cuenta de que a la mayoría respondía con un ‘si’ y yo pensaba que no tenía
ningún tipo de problema de autoestima porque me veía muy bien. Pero me he dado
cuenta de que el no decir lo que pienso, el no decir lo que quiero, el no decir
un ‘no’, es realmente porque yo no tengo seguridad en mí misma y estoy buscando
todo el rato esos responsables de mi baja autoestima. Y ahora le echo la culpa
a mi ex porque me ha abandonado”.
P: El título de tu libro, Las cinco estaciones de la autoestima, también
nos indica que esto de la autoestima sana no es cosa de un rato, que es un proceso
que lleva su tiempo y su esfuerzo…
R: Más que un camino largo yo lo planteo como un viaje que tenemos que
hacer toda la vida. Siempre digo que da igual si vas a un curso de autoestima,
da igual si vas a un psicólogo a trabajar tu autoestima, da igual los libros de
autoestima que te leas que, si tú dejas de aplicar en tu día a día lo que has
aprendido, tu autoestima se va a deteriorar. Piensa que la relación que tenemos
con nosotros mismos, la autoestima, es igual que cualquier otra relación. La
gente entiende muy bien cuando hablamos de relaciones de pareja…¿qué es lo que
pasa al principio? Que nos venimos muy arriba, estamos en esa fase de
enamoramiento, pletóricos, llenos de endorfinas y oxitocina y estamos
dejándonos llevar, teniendo muy en cuenta los detalles, poniéndonos guapas para
esa persona que nos gusta, haciendo muchos planes, muchos detalles…pero, poco a
poco, vamos entrando en la rutina y vamos bajando esos niveles. Si nos volvemos
rutinarios y no cuidamos esa relación, esa relación se va a deteriorar, se va a
marchitar. Entonces, la relación de pareja hay que cuidarla toda la vida; la
relación que tenemos con nosotros mismos también (…) Creo que tomar conciencia
de las cosas que nos ayudan a estar mal y a destruir nuestra autoestima porque
somos intolerantes a ellas, para mí es una información fundamental que nos da
poder: poder de decisión.
P: Uno de los síntomas de una baja autoestima es la dificultad para decir
‘no’. En tu libro hablas de la asertividad como herramienta comunicativa que nos
puede ayudar a poner límites…
R: Es que para mí la asertividad es como aprender un idioma. Cuando uno
está aprendiendo, por ejemplo, inglés, a lo mejor al principio a uno no le
salen las cosas, a lo mejor dices las palabras y te vas a equivocar; pero lo
importante es decirlo, luego ya iremos poniendo el foco en el acento, el tono,
en cómo lo hago. Pero el primer paso siempre es intentar decirlo en ese idioma,
lo importante es dar un mensaje, luego ya le iremos dando forma…pero lo
importante primero es sacarlo porque, a veces, por no decir un ‘no’ a
alguien, nos decimos un ‘no’ a nosotros mismos y eso tiene unas consecuencias
muy graves para nuestra salud mental. Si cada día nos decimos un ‘no’ a
nosotros mismos, primero nos estamos demostrando que sabemos decir ‘no’, solo
que lo estamos diciendo a la persona equivocada; y lo segundo es que vamos
acumulando un enfado interior y eso puede generar una explosión en nuestro
interior.
P: Desde tu experiencia como psicóloga, ¿crees que muchos de los problemas
de salud mental están relacionados con una baja autoestima?
R: Siempre digo que trabajar para sanear tu autoestima, al igual que
trabajar para hacer una buena gestión emocional, es prevención a la salud; no
solo a la salud mental, sino a la salud en general (…) Trabajar nuestra
autoestima nos ayuda a prevenir los problemas de salud mental. Y no te puedes imaginar
la de pacientes que he tenido que, cuando podíamos sacar y hacer que
desaparecieran sus síntomas de ansiedad o depresivos, te das cuenta de que
debajo había una mala relación con ellos mismos, que necesitaban trabajar su
autoestima. Una baja autoestima puede hacer que busques la valoración de ti
mismo en el trabajo y que busques que tu jefe te ponga el excelente, que te
haga sentir como que eres imprescindible en la empresa y eso te haga trabajar
muchas horas. Claro, si te encuentras un jefe que te refuerza y te valora esto,
te va a seguir alimentando esa parte tóxica de ti, pero la puedes ir llevando;
pero como te toque un jefe que no sea capaz de reconocerte nada bueno y que te
señale todos esos fallos, esto puede generar muchos problemas de estrés y
ansiedad y que hagan que aún te esfuerces más. He tenido pacientes que han
estado trabajando entre 12 y 13 horas al día y, a pesar de ello, nunca era
suficiente: se perdían el respeto a sí mismos y, por supuesto, en su empresa
también les perdían el respeto porque te vuelves invisible, te vuelves ‘el que
siempre lo hace todo’ o ‘el que todo lo hace mal’, ‘el que se tiene que
esforzar más’… y eso, poco a poco, va haciendo también mella en esa relación
que tenemos con nosotros mismos, en esa autoestima…
P: ¿Una baja autoestima se manifiesta siempre con conductas sumisas tipo no
saber decir ‘no’? Detrás de una persona que ningunea a los demás, desprecia,
critica o es agresiva ¿puede haber también una baja autoestima?
R: A esto lo llamo yo la armadura: esas caretas que nos ponemos y que nos
llevan a construir un personaje; un personaje que no tiene que ver con cómo
somos en nuestro interior, pero actuamos de esa manera porque creemos que
siendo a lo mejor más fríos, más prepotentes, nos va a dar más seguridad y nos
van a respetar más. Pero de esa manera, cuando fingimos ser alguien que no
somos, la única persona que se traiciona es nosotros a nosotros mismos.