lunes, 8 de mayo de 2023

Síndrome de Wendy: ¿Prestas más atención a las necesidades de los demás que a las tuyas?

Patrícia Ramírez      |    ABC (El lunes empiezo – Blog)     |    03/07/2022

¿Te acuerdas de Wendy? Esa niña servicial que salía en la película de Peter Pan, pendiente de todos, tratando hacer todo lo posible por complacer a los demás y evitar conflictos. A la mujer se le ha otorgado culturalmente el papel de cuidadora. Son las hijas más que los hijos, las que están pendientes de sus mayores cuando estos requieren cuidados y atención. Los acompañan a las visitas médicas, pasan más tiempo con ellos haciéndoles compañía o se dedican más a su cuidado cuando hay una relación de dependencia. 

El síndrome de Wendy se caracteriza por la necesidad de cuidar a nuestros mayores, pero también a la pareja, a los hijos, a los hermanos, a los amigos. Es como si la capacidad de ser madre y proteger a tus crías se generalizara a cualquier vínculo de personas a las que queremos. Y asumimos que cuidar a los demás nos da valor. Nos sentimos valiosas cuidando, protegiendo y facilitándoles la vida a otras personas. Incluso cuando facilitarles la vida a otras personas incomode la nuestra. 

El síndrome de Wendy también lo pueden experimentar hombres, pero se presenta más en mujeres. La persona que lo sufre desea a toda costa rodearse de un ambiente armonioso, libre de conflictos, incluso pagando el precio de ser servil si con ello evita el malestar a otra persona. 

Este síndrome, además de la excesiva complacencia hacia los demás, puede acompañarse de culpa. Porque es imposible tener tiempo para complacer a tanta gente como gustaría. La mujer con síndrome de Wendy tiene la sensación de que no llega a todo, de que no se está ocupando como le gustaría de sus responsabilidades, a pesar de que estas no son una obligación sino más bien una herencia cultural.

¿Cómo reconocer que estás sufriendo este síndrome? Te invito a que reflexiones en las siguientes preguntas: 

·        ¿Prestas más atención a las necesidades de los demás que a las tuyas?

·        ¿Evitas tener conflictos con las personas que amas por miedo a perderlas?

·        ¿Pides perdón después de tener alguna discusión aun no teniendo tú ninguna culpa?

·        ¿Tienes la sensación de que aquello que otorga sentido a tu vida es sentirte valiosa para los demás, cuidarles, atenderles y que se sientan bien a tu lado?

·        ¿Miedo a que llegue el nido vacío?

Muchas veces terminamos relacionando nuestra valía, y con ello nuestra autoestima, con roles que desempeñamos en nuestra vida, en lugar de hacerlo con nuestra persona. Un deportista de alto rendimiento puede sentirse vacío el día que deja de competir y se retira. Y una madre puede sentirse vacía el día que sus hijos se van de casa y siente que su vida ha perdido sentido. 

¿Cómo prevenir el síndrome de Wendy? 

Delega y reparte el cuidado de personas dependientes que tengas a tu cargo, como tus padres si están mayores o tus hijos. Por no molestar a tu hermano, a tus hijos, a tu pareja, terminas asumiéndolo todo tú. Lo que empieza siendo una pequeña carga terminado pasándote factura en forma de depresión.

No asumas lo que no te corresponde. Muchas veces seguimos cuidando de nuestros hijos cuando son adultos. Impidiendo a su vez que desarrollen una madurez y responsabilidad emocional necesarias para sus vidas. Permite que tomen decisiones, que se equivoquen, que se responsabilicen. Se red para cuando caigan, pero deja que caigan.

No te dejes tú por atender a los demás. Ser cuidadora es maravilloso. Ser servicial también. Pero debes prestar atención a tu autocuidado. Necesitas tiempo para ti, para tus cosas, para atenderte y cuidarte. Eres responsable de tu bienestar emocional y de tu salud física y psicológica. No te equivoques, tu fortaleza no lo aguanta todo.

Las personas tenemos muchos roles distintos, no dejes de desempeñar ninguno de ellos: madre, pareja, persona, trabajadora, amiga. Si desarrollas estas otras facetas de tu vida, si en algún momento alguna pata cojea, tienes las otras con las que sujetarte. No pongas todos los huevos en la misma cesta.

Dedica tiempo a alimentar tu autoestima. No eres valiosa solo porque cuides y atiendas a los demás. Lo eres por un montón de otros motivos que puede que no estés viendo porque no les prestas atención.

Querida Wendy, la vida no tiene ticket regalo. No puedes ir a devolverla y recuperar los años perdidos. Por eso es tan importante que, atendiendo a tu escala de valores, te cuides, te atiendes y te compagines en todas las facetas de tu vida.


sábado, 6 de mayo de 2023

Los viajes de la mente y su aplicación

 

PURA CANO       |     Psicología y Mente     |     22/07/2021

 

Una reflexión sobre los viajes que realiza la mente, la visualización, y su uso en terapia.

 

Desde la psicología con perspectiva sistémica, habitualmente decimos que lo importante a la hora de acompañar a un cliente en su proceso, no es tanto saber cómo ha llegado al estado en el que se encuentra o al estado que le trae a pedir ayuda, sino el estado al que desea acceder.

 

Es decir, que nos gusta más mirar hacia adelante, ya que este es el camino que queda por recorrer, utilizando el pasado para recoger la gran cantidad de recursos que nos brindan las experiencias pasadas.

 

Cualquier comportamiento tiene una justificación, y conocerla a veces solo te ayuda a permanecer donde estás, ya que encontraste el motivo, pero curiosamente rara vez te ayuda a resolver la situación, ya que estando centrado en la causa no puedes diseñar lo deseado, más bien diseñas lo “no deseado”. En este artículo te cuento por qué esta diferencia es importante.

 

Las dos direcciones de la mente

 

Nuestra mente puede viajar en dos direcciones y de dos maneras distintas.

 

Viajes conscientes

 

·        Al futuro, para visualizar aquello que queremos alcanzar y contar con motivación.

·        Al pasado, para recoger los aprendizajes que realizamos a través del tiempo vivido, a través de lo experimentado. Aporta esperanza y seguridad.

 

Viajes inconscientes o automáticos

                                                                                                                 

·        Al pasado: buscando causas y justificaciones. Atrae hacia uno mismo resentimiento y culpa.

·        Al futuro: queriendo resolver la incertidumbre. Atrae miedo y ansiedad

 

Los viajes de la mente

 

Gracias a que nuestro cerebro es capaz de crear imágenes y realizar las conexiones sinápticas pertinentes, podríamos decir que para él, es lo mismo que algo sea vivido o imaginado, ya que de las dos formas lo experimenta como real, y así queda registrado en su interior para poder acceder a ello cuando lo necesite, como si de una experiencia vivida se tratase.

 

Por ejemplo: Si alguna vez visualizas que estás en un escenario con un traje rojo hablando sobre tu libro, mientras te aplauden y suena una canción de Janis Joplin de fondo, cuantas más veces realices esa visualización, más profundo se grabará ese contenido en tu mente, de tal manera que el día de mañana podrás acceder a esa visualización con tanta facilidad como cualquier otro recuerdo, incluso puedes llegar a creer que sucedió de verdad. Mágico, ¿verdad?

 

Por eso es tan importante estar conscientes cuando hacemos los dos viajes virtuales de la mente, porque podemos construir aquello que queremos con tanto detalle que casi podríamos dibujarlo.

 

Hay todo un mecanismo muy interesante, y fundamentado científicamente por lo que sucede esto; Te invito a que lo descubras, de momento quédate con esto: “El cerebro no ve aquello que no conoce”.

 

A nuestra mente le gusta lo que conoce, y por el contrario, le gustan poco los cambios, ya que nuestra amigadla (cerebro primitivo, encargado de nuestra supervivencia) está siempre en modo alerta por si hiciese falta algún movimiento extra ante una amenaza real o imaginaria. Por tanto, nuestra mente normalmente se enfoca en lo que conoce, tratando de automatizar y así consumir poca energía.

 

Ventajas de la visualización consciente

¿Cuál es la ventaja de que los pacientes de psicoterapia visualicen su futuro con todo lujo de detalles (con los cinco sentidos)? Pues que a su cerebro esa imagen le va a resultar familiar, y a partir de ese momento su foco va a estar disponible para todo aquello que se asemeje a lo deseado, eliminando todos aquellos estímulos o situaciones que no le llevan a esa imagen.

 

Así es que por un lado tenemos la visión clara de lo que queremos, y por otro lado nuestro cerebro solo va a ver aquello que queremos, porque como ya sabes, con los ojos miramos, y con el cerebro vemos.

 

Volviendo al diseño consciente del estado deseado por nuestro cliente, ¿qué pasará si nos centramos en averiguar por qué el cliente está en el estado que está? Pues simplemente que estaremos ayudándole a mantener el foco justo en aquello que no desea, con lo cual su estado de ánimo va a generar más dificultad para cambiar.

 

Si se presenta con ira, con miedo, con culpa o con rabia, o quizás con ansiedad o apatía, va a ser muy difícil que surja la creencia de que puede cambiar. Posiblemente estaremos ayudando a validar su estado y se marchará sabiendo el por qué pero no se llevará el cómo salir de su situación, porque no habrá un lugar atractivo a donde ir.

 

Y quizás se vea secuestrado por la incertidumbre, el miedo y estará creando un escenario poco atractivo, pero desgraciadamente es el que la mente reconocerá cuando se presente ante él, y lo seleccionará de entre todo lo demás, porque es lo que conoce.

 

El cerebro no juzga, pero es muy obediente y te dará aquello que creas, porque lo otro aún estará en el limbo y por descubrir.

 

¿Qué hacer?

 

Hay que acompañar de la mano a ese estado deseado que a veces la persona no se atreve a soñar porque no lo cree posible, enredada como está en averiguar las causas y en cuestionar el porqué, como si realmente tuviese algún control sobre todo aquello que no es ella, e intervenir desde la fisiología, el lenguaje, la respiración, el dibujo, la creatividad, el movimiento... para hacerlo lo más real posible.

 

Ese día, la persona no llegará a las causas, pero conocerá un destino por el que seguir adelante. Más tarde quizás la comprensión pase por esa mirada hacia atrás, para explorar todo aquello que ha de ser soltado y todo aquello que ha de ser mantenido para acercarse a lo que se quiere. Y poco a poco irá construyendo el "cómo", porque ya lo hizo otras veces.

 

A mí me gusta cambiar su "porqué" por el "para qué", pero de eso ya hablamos otro día. 

jueves, 4 de mayo de 2023

Entrevista a Miguel Ángel Martínez-González: "La sociedad está enferma de presiones comerciales sin precedentes ( II )


Fran Sánchez Becerril     |     Alimente +    |     13/10/2022

 

El prestigioso epidemiólogo acaba de ser reconocido con el premio Gregorio Marañón de Medicina que otorga el Ministerio de Ciencia e Innovación por sus aportaciones sobre la relevancia de la nutrición en medicina preventiva

 

(Continuación del artículo ( I )…

 

P. Hablemos del alcohol. Hay decenas de estudios sobre su consumo con resultados completamente dispares… 

 

R. Este es un tema que me interesa muchísimo y en el que hay que decir el mensaje clave: hay que estratificar las actuaciones de salud pública por edad y sexo. 

No es lo mismo el efecto del alcohol en hombres que mujeres. Las mujeres, por su dotación enzimática o su composición corporal, sufren más riesgos con el alcohol que los hombres.

 

Tampoco es lo mismo hablar de gente joven que de gente mayor, pues desgraciadamente ahora mismo la primera causa de muerte en gente joven es el suicidio, y cualquier consumo de alcohol aumenta el riesgo de suicidio. Después están los accidentes de tráfico y el cáncer de mama para las mujeres jóvenes. En las tres, cualquier alcohol que se consume afecta negativamente por poca cantidad que sea, esta evidencia epidemiológica es muy consistente. Hay que separar, no se puede aplicar el mismo estándar a todos.

 

Sin embargo, a partir de los 45-50 años en hombres y a partir de los 50-55 en mujeres, lo que toma la delantera como causa de muerte son los infartos cerebrales y los infartos de miocardio, es decir, la enfermedad cardiovascular. Y para ello hay más de 100 estudios epidemiológicos muy bien hechos que ven que un consumo moderado de alcohol es positivo. Eso sí, un patrón de consumo no solo moderado, estamos hablando de no pasarse de 2-3 copas en varones al día y no pasarse de 1-2 copas en mujeres; que sea siempre con las comidas, que no sea con el estómago vacío; que sea de bebidas de baja graduación, fundamentalmente de vino tinto, que es el que tiene más polifenoles; que no sea nunca en atracón, ni se concentre en el fin de semana, que no se concentre en unas pocas horas, sino que se reparta a lo largo de la semana... En definitiva, que no sea una droga psicoactiva, sino que sea parte del patrón alimentario. De este modo, en los que consumen el alcohol de esta manera, con este patrón mediterráneo clásico y tienen cierta edad, la mortalidad por todas las causas es menor que en los abstemios.

 

Todos son análisis muy bien hechos. Pero lo que ha pasado es que ha habido unos estudios que tienen sus limitaciones, como todo estudio observacional, y se pretende hacer una estimación global, pero este tipo de estudios tienen que hacer muchos supuestos, coger muchos datos que de alguna manera son imputados o que los datos reales los aproximan con los de países vecinos, porque en muchos sitios las estadísticas sanitarias son malas. Entonces este tipo de estudio de modelización es de la carga global de enfermedades, pues algunos han sido muy demonizados, es de cualquier consumo de alcohol. Pero claro, luego cuando se ven las tripas de esos estudios y se forman con muchos supuestos que no se han verificado..., y otros estudios se llevan ya la aleatorización mendeliana. Entonces no miran el consumo de alcohol, sino que miran los genes porque los genes se reparten al azar. Miran cómo se distribuyen al azar esos genes que pueden estar relacionados con el metabolismo del alcohol, lo tratan de equiparar a un ensayo clínico, como si aquello fuera. Pero esto también tiene un montón de supuestos y, sobre todo, a igualdad de género hay mucha variabilidad en el consumo de alcohol y no es directamente extrapolable. 

 

Pero desde luego, hoy por hoy, desde mi punto de vista como epidemiólogo con 30 años de experiencia con muchos estudios a mis espaldas, yo no invitaría a nadie a empezar a consumir alcohol para prevenir nada.

 

P. Respecto a los etiquetados, ¿existen estudios fiables que determinen si los productos llamados 'ecológicos' son realmente más beneficiosos para la salud?

 

R. Va habiendo algunos estudios que sugieren esto, pero todavía queda mucho por investigar. Yo creo que no tiene tanta importancia el que sean 'ecológicos' o no como que sean alimentos procesados.

 

P. También sobre etiquetado, llevamos ya varios meses con Nutri-Score. ¿Cree que ha servido para algo? 

 

R. Hemos visto en el proyecto Sun [Seguimiento Universidad de Navarra] que el Nutri-Score tiene cierto efecto beneficioso en el sentido de que cuando hacemos una ponderación de los alimentos según su clasificación, tiende a la mejor supervivencia. Pero, claro, en ese mismo trabajo lo que veíamos es que cuando al aceite de oliva se le ponía la mejor calificación posible, todavía el efecto era mayor. Pero este semáforo nutricional no tiene en cuenta la mejor evidencia que tenemos con un ensayo autorizado con 7.500 personas y luego otro ensayo autorizado que ha usado aceite de oliva. 

 

El Nutri-Score es muy mejorable y esto lo he dicho muchas veces. Si se va a poner un etiquetado frontal, tiene que ser lo mejor posible, porque poner por delante del aceite de oliva un batido o un refresco de cola bajo en azúcar es una barbaridad.

 

Por otro lado, existe el peligro de que el Nutri-Score redima a los ultraprocesados y les dé una carta de aprobación social. Creo que el Nutri-Score tiene que reconocer el alimento natural, porque no esté procesado o lo esté mínimamente.

 

P. A usted se le conoce como 'el sabio de la dieta mediterránea', ¿los españoles en general realmente llevan una dieta mediterránea o solo lo creen?

 

R. Los españoles no llevan la dieta mediterránea y además se creen que la llevan, como demuestra el Eurobarómetro. Además, en el Sun también suspendemos en dieta mediterránea. No es que estemos un poquito apartados, es que estamos bastante lejos y además lo que sucede es que cuanto más joven es la población, peor.

 

P. Además de evitar los ultraprocesados, el tabaco, el consumo excesivo de alcohol…, ¿de qué deberíamos huir en nuestro día a día para tener una buena salud?

 

R. Del sedentarismo, de la adicción a internet... La adicción a internet es un problema que tenemos ahora, sobre todo entre la gente joven, que pasa cinco horas de media al día o más enganchada a la pantalla. Hay estudios muy solventes que ven que esta adicción a las pantallas, esta adicción a internet y a las redes sociales, se comporta como un factor de riesgo de conductas suicidas. Tenemos una epidemia de enfermedad mental en la gente joven como no ha habido nunca. Ser capaces de leer libros, de estar con los amigos físicamente, de dar paseos, de no ser sedentarios, de hacer ejercicio físico… Todo esto, según los índices de estilo de vida saludable, aumenta la longevidad y previene tanto la enfermedad mental como la somática.

 

Yo diría que hay cinco factores fundamentales que son no fumar, estar delgado, tener una buena adherencia a la dieta mediterránea, ser abstemios en gente joven o tener un consumo moderado en gente mayor y hacer ejercicio físico medio al menos 150 minutos cada semana. Estos cinco factores son bastante decisivos para evitar las principales enfermedades crónicas y también la enfermedad mental.

 

Estoy muy preocupado con el tema de los problemas de salud mental en gente joven, especialmente con el tema del suicidio, la ideación suicida, las conductas de autolesiones… porque por cada suicidio consumado hay por lo menos 20 personas más que están con ideación suicida. Entonces, esto es un problema gravísimo. Estamos hablando de que hay reconocidos 4.000 suicidios en España, pero con la pandemia ha subido mucho esto, especialmente la gente joven, y esto está surgiendo en todo el mundo. Y los mejores psiquiatras y psicólogos que han estudiado estos temas claramente lo achacan al abuso de pantallas. 

 

Me parece que es un error por parte de los padres dar teléfonos con conexión a internet a los niños cuando son muy jóvenes, que es un regalo que a veces se les hace antes de los diez años; es una barbaridad absoluta, incluso antes de los 15 años. Yo suelo decir que los padres inteligentes les dan teléfonos tontos a sus hijos, teléfonos que no tienen acceso a internet, y los padres tontos son los que le dan un teléfono inteligente a su hijo. Este es un problema que voy a afrontar en el próximo libro, ‘Salmones, hormonas y pantallas’.

 

P. Y última pregunta. Lleva más de 30 años de profesión relacionando la salud pública y la alimentación. ¿Han intentado comprarle alguna vez?

 

R. Sí, varias veces y me he resistido como gato panza arriba.

Una multinacional de refrescos vino cuando publicamos el primer artículo en el que se veía que la obesidad tenía mucho que ver con los refrescos y nos ofrecieron financiar nada menos que el Observatorio de la Obesidad en España. Yo dije claramente que no, que si querían financiarlo pusieran el dinero a disposición del Ministerio de Sanidad y que Sanidad sacara una convocatoria para ser independientes de la empresa. Porque si una multinacional de refrescos estaba detrás del Observatorio de Obesidad… pues ya se sabe, el que paga manda. 

 

También he ido a otras reuniones a las que asistía ingenuamente, hasta que vi que estaba todo controlado por alguna industria que vende productos insanos. He dejado de ir hace bastantes años a este tipo de reuniones.

Entrevista a Miguel Ángel Martínez-González: "La sociedad está enferma de presiones comerciales sin precedentes" ( I )


Fran Sánchez Becerril     |     Alimente +    |     13/10/2022

El prestigioso epidemiólogo acaba de ser reconocido con el premio Gregorio Marañón de Medicina que otorga el Ministerio de Ciencia e Innovación por sus aportaciones sobre la relevancia de la nutrición en medicina preventiva

 

Miguel Ángel Martínez-González (Málaga, 1957) lleva toda una vida profesional dedicada a velar por la salud de la población con la nutrición como punto fundamental de análisis. Su formación, más de mil investigaciones, libros y, sobre todo, una carrera intachable sin sombra alguna de la industria alimentaria le acaban de valer el premio Gregorio Marañón de Medicina que otorga el Ministerio de Ciencia e Innovación, el reconocimiento más importante de España en el ámbito de la investigación científica. 

 

El catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra y de la Universidad de Harvard ha sido premiado por sus singulares aportaciones sobre la relevancia de la nutrición en medicina preventiva y, en particular, de la dieta mediterránea, así como sobre la intervención conductual para cambiar los estilos de vida. El epidemiólogo es el responsable de varios proyectos de investigación como CiberobnSun o Predimed, que, desde España, han arrojado una luz y una evidencia científica sin precedentes con impacto mundial.

 

Aunque ya tenga 65 años, no piensa en jubilarse, pero sí en apartarse para dar más protagonismo a compañeros más jóvenes, y considera que este “reconocimiento no es a Miguel Ángel Martínez, sino a todo el equipo de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y todos los grupos de investigación que han trabajado con nosotros”. 

 

Charlamos con el prestigioso especialista en salud pública sobre la importancia de la prevención mediante la nutrición, la industria alimentaria y la gran controversia que hay con el alcohol, entre otras cuestiones.

 

PREGUNTA. Hasta la pandemia, la epidemiología era una profesión desconocida para el común de los mortales, y ahora todo el mundo la asocia al coronavirus. ¿Por qué es tan importante el método epidemiológico en nutrición? 

 

RESPUESTA. Porque hay que llegar a los problemas antes de que se conviertan en un asunto de medicina clínica. Los médicos clínicos tratan a personas enfermas; los epidemiólogos, especialistas en medicina preventiva y salud pública, tratamos de curar sociedades enfermas. 

 

Es muy llamativo que tengamos una sociedad que está enferma por unos patrones alimentarios de mala calidad que han conllevado un aumento sin precedentes de la obesidad, que es la gran pandemia del siglo XXI. Lamentablemente, detrás de ella vienen la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Y esto tiene que ver con la sobrealimentación, el sedentarismo, patrones alimentarios de mala calidad, una americanización del patrón alimentario... La comida basura ha invadido los países mediterráneos.


Todo esto ya no es una patología individual, sino que tiene mucho de una patología que afecta a toda una sociedad y, por tanto, hay que intervenir con las herramientas de salud pública.

 

La medicina ha arreglado los grandes problemas de salud de la humanidad, pero no solo tiene que estar presente cuando ocurre un brote epidémico como el del covid-19, también cuando hay graves lacras para la población que producen una carga global de enfermedad sin precedentes y que hay que afrontar desde sus raíces. Porque mientras se pongan parches no estamos arreglando el problema, sino poniendo un dique, como pasa con los tratamientos de hipertensión, diabetes, colesterol.

 

Por ejemplo, uno de cada 10 adultos en España tiene diabetes tipo 2, pero con esta enfermedad no se actúa hasta que se padece, cuando lo que hace falta es otro tipo de medicina que trate a la gente para que no se convierta en diabética.

 

Como decía Einstein, las personas inteligentes aportan soluciones, pero las sabias evitan los problemas. Hay que adelantarse a los problemas, y esto es lo que hace la medicina preventiva y de salud pública.

 

P. Precisamente por lo que está contando, ¿cree que realmente se presta la atención necesaria a la salud pública desde las instituciones?

 

R. No se le presta la atención necesaria. Pero creo que este premio es un acierto, al elegir los temas de salud pública como prioritarios, y pienso que el siglo XXI tiene que ser el siglo de la salud pública.

 

P. Su libro ‘¿Qué comer?’ lleva el subtítulo de 'Ciencia y conciencia para resistir'. ¿A qué debemos 'resistir' exactamente?

 

R. Tenemos que resistir a varios tipos de presiones. Por un lado, hay unas presiones de tipo estructural que hacen que estemos en una sociedad enferma: enferma de consumismo, de gratificaciones inmediatas a corto plazo, lo que se llama el hedonismo; está enferma de presiones comerciales sin precedentes. Hay ciertos sectores de la industria alimentaria que están diseñando alimentos específicamente para el sobreconsumo, para que la gente coma más de lo que necesita, y están promoviendo una epidemia de obesidad…

 

Por otro lado, están las presiones de uno mismo, hay que resistir a la propia apetencia. Hay que tener más dominio de uno mismo y aquí creo que hay mucho terreno para el desarrollo de la educación desde la infancia. Nos preocupa mucho que en España estemos siempre en la lista negra de los peores países de Europa en cuanto a obesidad infantil. Hay una gran necesidad de apoyo a los padres, de apoyo a las familias, para educar desde pequeños, en sentido de autocontrol y autodominio.

 

No se puede ser maniqueo y decir que todo son medidas estructurales, que hay que regular la industria alimentaria. Hay que actuar como se actúa con la industria farmacéutica, a la que se está limitando su capacidad de presión sobre los profesionales. Sin embargo, queda mucho terreno por ganar en la industria alimentaria, porque así como los fármacos son solo para los enfermos, todos tenemos que alimentarnos. Está más regulado todo el tema de conflictos de interés de científicos con la industria farmacéutica que con la industria alimentaria. Y por eso también hablo de 'resistir'.


P. Se publican y difunden una gran cantidad de análisis relacionados con la salud y la nutrición, aunque muchos de ellos responden a intereses comerciales o particulares. ¿Cómo podemos saber si un estudio es fiable o no lo es? 

 

R. Es un tema difícil y hay que saber separar el grano de la paja, porque en ningún terreno de la medicina hay tanta pseudociencia como en la relación entre nutrición y salud.


Para saber si es de fiar, hay algunas pistas como, por ejemplo, si se han hecho estudios epidemiológicos con miles de personas a largo plazo y lo que se ha medido como resultado no es un cambio en la molécula, en la sangre, un lípido por el cambio, la tensión arterial o el cambio en la microbiota intestinal, sino el número de infartos, cánceres, casos de diabetes, casos de depresión, etcétera. Lo que se llaman estudios clínicos, que tienen por lo menos 5.000 personas y por lo menos cinco años de seguimiento. A partir de ese momento, te lo puedes creer.

 

Además, no te creas nunca un solo estudio, tienen que ser varios estudios que coincidan en lo mismo.

  

P. Para mantener la independencia de los estudios, ¿la financiación debe ser 100% pública?

 

R. Sí, sin ninguna duda. Yo soy muy partidario de esto. Aunque lo cierto es que actualmente es más fácil conseguir financiación de la industria alimentaria, sobre todo cuando les halagas el oído a los productores de determinados alimentos.

 

P. ¿La industria alimentaria es una de las causantes de muchos de los problemas de salud pública?

 

R. Sí, pero no toda la industria alimentaria. Hay ejercicios de responsabilidad muy bien hechos por parte de algunas empresas alimentarias y no se puede demonizar a todas. Pero sí que hay algunas empresas alimentarias con grandes corporaciones multinacionales detrás que han hecho mucho daño.

 

Hay muchos ejemplos de que han intoxicado la literatura científica, han comprado a científicos que casi están en nómina en algunas industrias alimentarias y han diseñado unos productos que ellos sabían que eran dañinos.

 

P. ¿Se puede comparar la industria alimentaria con la tabacalera?

 

R. Hay analogías, yo no diría identidades, pero sí analogías. Alguna industria alimentaria se ha comportado de una manera análoga a lo que hizo la industria tabacalera.

 

Hay que tomarse muy en serio la alimentación y pienso que muchas veces se ha negado la evidencia científica por gente interesada. Hay casos clamorosos de análisis que han negado estudios que han llevado décadas de trabajo con miles de personas y luego se ha destapado que estaban financiados por la industria de los cárnicos o por la industria de las bebidas azucaradas. Lógicamente, es perverso que se niegue la evidencia científica porque alguien está cobrando, pero hay industrias que están haciendo ese daño, como pasó con el tabaco.

 

(Sigue en el siguiente artículo ( II)…