sábado, 24 de junio de 2023

Dolors Liria, psicóloga:"Si un trabajador tiene ansiedad, podemos tratarla, pero la empresa debe mirar de dónde le viene"


ELPERIODICO.COM     |      15/06/2023

Quedarse más horas en la oficina o exigir la presencialidad total ya no está tan bien visto. La salud mental está más presente que nunca, también en el trabajo. Y la psicología laboral juega un papel fundamental. Nos lo explica Dolors Liria, vicedecana del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (COPC) y experta en salud  profesional

-¿Qué estábamos haciendo mal en el trabajo?

-No nos dábamos cuenta de la importancia de conciliar la vida laboral, personal y familiar. Teníamos esa cultura de la presencialidad y de alargar horas para demostrar que estábamos trabajando.

 

-Hasta el confinamiento.

-Sí, eso fue un salto hacia modelos más adaptados a las necesidades actuales. Empezamos a trabajar de forma remota, aunque no podemos decir que fuera teletrabajo con toda la familia compartiendo habitación y los niños pasando por delante de la pantalla, pero fue un primer paso. Ahora el reto es ofrecer entornos laborales saludables, aprovechando las ventajas del teletrabajo para la conciliación familiar sin renunciar al valor añadido del contacto personal.

 

-¿Cuándo hay un problema, de dónde suele venir, de las empresas o del personal?

-La responsabilidad siempre es compartida. Como profesionales, tenemos la obligación individual de practicar el autocuidado (dormir y alimentarnos bien, hacer ejercicio...), pero no sirve de nada si la empresa toma decisiones que perjudican el bienestar y la salud psicológica de las personas.

-¿Cuándo se llama a los psicólogos y psicólogas del trabajo y las organizaciones?

-Para selección de personal, formación, prevención de riesgos, coaching... Pero si hablamos de resolver dificultades, una demanda muy habitual es la del líder que ve a su equipo muy estresado o quemado.

 

-¿Cómo empiezan la intervención?

-Con una reunión diagnóstica, para entender qué está pasando. Y muchas veces es necesario involucrar a los líderes en el proceso, hacerles entender que atender los malestares del equipo es parte de su rol de liderazgo, no pueden delegar en nosotros. Nosotros les ayudamos y asesoramos. Y a partir de ahí se establece un plan de trabajo consensuado. A veces intervenimos en el equipo y otras veces la intervención se limita a ayudar a los líderes para que lo hagan ellos mismos.

 

-¿También realizan trabajo individual?

-Sí. Entendemos que los problemas personales repercuten en el trabajo y viceversa. La cuestión es que, si la persona está estresada y además tenía una base de ansiedad, podemos trabajar en ello, pero lógicamente, la organización también deberá ver cuál es la fuente del estrés. Si, por ejemplo, la carga de trabajo aumenta, se deben aumentar también los recursos proporcionalmente, para que una persona no tenga que asumir el trabajo de dos.

 

-Ahora los ‘coaches’ están de moda. ¿Todos tienen la carrera de psicología o deberían tenerla?

-No todos la tienen. Es importante señalar que el ‘coaching’ no surge de la psicología. Pero nosotros defendemos que el perfil más idóneo para ser coach es el de un psicólogo, ya que tiene una formación amplia en el funcionamiento psicológico de las personas y los grupos, y sabe detectar y derivar los casos que requieren un abordaje sanitario. Porque a veces las personas inician un proceso de ‘coaching’ pensando que simplemente necesitan alcanzar un objetivo, y aparecen malestares que hasta entonces estaban latentes, y entonces el profesional debe saber qué hacer al respecto. Es peligroso "abrir la caja de Pandora" de un conflicto si no se tiene la formación ni la titulación necesarias.

 

-¿Qué le recomendaría a una persona que lo está pasando mal en el trabajo?

-En primer lugar, entender cuál es el origen de su malestar y buscar cómo se sitúa frente a él: ¿no puede poner límites ante una demanda insostenible?, ¿es incapaz de desplegar herramientas cuando alguien le hace sentir mal? Si la situación está limitándola, lo más responsable es pedir ayuda, primero poniéndolo en conocimiento de la empresa y utilizando sus canales formales. Si no es suficiente y el malestar persiste, hay que pedir ayuda profesional para protegerse. Y si la situación es insostenible, hay que valorar todas las opciones, como coger una baja temporal o cambiar de trabajo. Desafortunadamente, no todos tienen esa opción, pero incluso en ese caso, seguro que hay algo que le podemos aconsejar para aliviar la situación. Lo más importante es preservar la salud.

 

-¿Dónde podemos buscar un psicólogo o psicóloga del trabajo?

-El medio con más garantías es el directorio profesional del COPC. Aquí están todos los profesionales colegiados y con la titulación requerida para ejercer su profesión. Te permite filtrar por experiencia, zona geográfica y especialidad.

 

-¿Se resuelven todos los conflictos?

-Alrededor del 95%. Salvo algunos casos muy arraigados en el tiempo, con medidas poco efectivas por parte de la organización y gran dificultad de la persona para establecer límites. La clave está en identificar el problema y ayudar a las personas a gestionar las tensiones de manera efectiva y saludable.

 

-¿Qué retos deben enfrentar aún las empresas?

-Hablan mucho de misión, valores y salud mental, pero queda mucho por hacer. No se trata de explicar a los trabajadores cómo ser felices, sino de entender que donde hay relación es fácil que haya tensiones y conflictos, por lo que es necesario que integren medidas, como formaciones preventivas, recursos específicos, beneficios sociales, espacios de ‘mindfulness’ o psicoterapia..., y que tengan en cuenta la salud mental de su personal no solo cuando hay un problema, sino también al tomar decisiones.

jueves, 22 de junio de 2023

Este es el secreto de la gente feliz: un ritual de paz mental y alegría natural


María del Pilar Díaz     |     Alimente.elconfidencial.com     |    21/01/2023

La amistad es, como dije en un artículo anterior, más duradera que el amor, pero menos intensa; requiere cuidados y mucha atención. Está sujeta a los vientos exteriores, a las vicisitudes y altibajos de la vida.

 

Felicidad es conseguir que lo que uno soñó en sus años de juventud se haga realidad, pero sabiendo moderar las ambiciones.

 

La Real Academia Española describe la felicidad como un “estado de grata satisfacción espiritual y física”. Existen infinidad de canciones a la felicidad, libros con finales felices, vídeos en las redes sociales que nos hacen sonreír, películas que acaban bien y triunfos que celebrar. Nos encanta la felicidad, celebrarla y regodearnos en ella. La buscamos en cada rincón, tal vez como un método para sobrevivir en este mundo caótico o tal vez como meta definitiva en nuestro camino de vida. Pero ¿cómo se consigue ser feliz?

 

La psicóloga Maribel Jiménez, en su libro La cámara secreta del corazón, nos da la clave que hay detrás de la gente feliz. La felicidad no es tener una casa más grande, un mejor trabajo o cinco cifras en la cuenta del banco, la dicha se alcanza cuando aprendemos a vivir en el aquí y en el ahora. Con esta explicación, Jiménez consigue que se nos caiga una venda de los ojos. Estábamos equivocados.

 

Entonces, según Maribel Jiménez, no encontraremos la felicidad en cosas externas o en otras personas, sino en nosotros mismos. Básicamente, “la felicidad está en la paz mental, en el desapego, en la alegría natural, sin una razón particular, en la satisfacción de hacer lo que hemos venido a hacer, poniendo nuestros dones y talentos al servicio de los demás”. Esto significa que, aunque nuestra felicidad no dependa de otras personas, sí será mayor cuando podamos ser útiles y ayudar a los demás, sin apegarnos a ellos.

 

Paz mental y felicidad

 

Por otra parte, la paz mental juega un gran papel en la concepción de felicidad. Como explica Jiménez, la mayoría de las personas siempre están buscando la felicidad para suplir el bienestar que han perdido. Es un comportamiento automático, pero no es la dirección correcta. No seremos más felices por buscar el dinero que nos falta, la casa que no tenemos o la vida que no tenemos. Eso solo nos hará sentirnos desesperados y agitados. La felicidad está dentro de nosotros, en cada día que pasa, “descubrirlo está en cada uno”. 

Las personas infelices se centran en lo que no tienen, las felices se centran en el presente.


Para entenderlo mejor, una persona feliz tiene el foco de su atención en el aquí y el ahora, disfruta de las cosas pequeñas, siente paz y, de esta manera, la alegría natural puede florecer. Por el contrario, una persona infeliz siempre “está enfocándose en lo que le falta, en lo que no tiene y en la queja. Y además se pasa la mayoría del tiempo rememorando el pasado o proyectando sobre el futuro”, explica Jiménez.

 

Una persona feliz siente que está haciendo lo correcto, que todo tiene coherencia, lo que hace y lo que piensa. El individuo que siente felicidad no significa que no tenga dificultades que superar, significa que es coherente con sus acciones, que va a favor de la corriente y que vive en el momento presente. Al final del camino, obtiene sus resultados y sus logros, sin que estos sean el motivo de su infelicidad.

 

Entonces, ¿cómo soy feliz? La clave del ritual

 

Maribel Jiménez lo tiene claro: la práctica de rituales nos ayuda a estar más presentes. “Centrarte en lo que te gusta, en lo que es bueno para ti, en lo que te nutre, en esas cosas simples o en esos pequeños placeres (a veces inesperados, a veces preparados) que te llenan de satisfacción, permiten estar presente, en el aquí y en el ahora”, afirma.

 “El individuo que siente felicidad es coherente con sus acciones y vive en el presente”

Los rituales son momentos de paz, como por ejemplo una meditación o un ejercicio de respiración, pero también un paseo por la naturaleza, un baño por la tarde o una rutina de autocuidado. En el ritual, estás creando un espacio personal, tu momento de paz y de atención plena. Durante estas prácticas personales, se activa el sistema límbico, conectándonos con emociones positivas. Al repetirlo a menudo, conseguiremos poner orden y armonía al día a día, así como alcanzar la paz mental y, con ella, la felicidad.

martes, 20 de junio de 2023

María Martínez-Hervés, psiquiatra infantil y juvenil: "Las cenas familiares son el factor más protector que hay frente al bullying"


LAURA MIYARA       |       lavozdegalicia     |     14/03/2023      

 

La experta en ciberacoso analiza los efectos que pueden tener estas agresiones, incluso a largo plazo en la vida adulta.

 

Los problemas de salud mental entre la población joven están aumentando a un ritmo alarmante. Así lo confirman los datos, y los casos recientes de suicidio vienen a reafirmar una situación que debería poner a toda la sociedad en alerta. Pero ¿por qué son tan vulnerables los adolescentes a estos problemas? Uno de los grandes acusados es el bullying, o acoso escolar, que apoyándose en la tecnología ha trascendido el ámbito de los colegios en el último tiempo para convertirse en una amenaza que está presente las 24 horas del día en la vida de muchos jóvenes.

 

La psiquiatra ferrolana María Martínez-Hervés es especialista en el tema. En el 2012 recibió una beca para trabajar en un proyecto de investigación de cyberbullying en el Imperial College del Reino Unido y desde entonces se radica en Londres, donde atiende a niños y adolescentes afectados por este tipo de problemas en el Barnet Enfield and Haringey Mental Health NHS Trust. En diálogo con La Voz de la Salud, la experta analiza el panorama al que están expuestos los jóvenes en España desde la perspectiva que da la distancia.

 

—Los jóvenes interactúan en contextos que los adultos no siempre entienden. ¿Cuándo podemos hablar de bullying?

—El bullying se define como un acto de agresión que puede ser física, verbal, directa o indirecta. No tienen por qué decírtelo a la cara, pueden estar hablando de ti por detrás, puede haber muchos tipos de bullying. Incluso puede haber cyberbullying. Los criterios que tiene que tener esa agresión para que sea bullying es que haya un desequilibrio de poder social, psicológico o físico entre las partes, y que esa agresión sea repetida en el tiempo. Esas son sus características principales. 

 

—¿Qué efectos tiene el bullying en la salud mental de las personas?

—El bullying no afecta a todo el mundo por igual. En psiquiatría, lo vemos desde una teoría biopsicosocial de los problemas mentales. Cuando hay vulnerabilidad, si hay elementos estresores a nivel social y personal, eso puede afectar mucho más que cuando no hay esa vulnerabilidad. El bullying se ha demostrado que puede producir en aquellos que lo sufren, pero también en los acosadores y en los que son víctimas y acosadores al mismo tiempo, síntomas de depresión, ansiedad. Y, recientemente, se ha visto también que puede producir síntomas de trauma. Hay un estudio del King's College de Londres que muestra que el bullying en la adolescencia o en la niñez puede producir efectos que persisten incluso 40 años después en forma de depresión o suicidio. Estos efectos están bastante bien documentados.

 

—¿Cómo llega a afectar a la persona a un nivel tan profundo?

—Teniendo en cuenta el desequilibrio de poder, si una persona con mayor fuerza física o mayor estatus social te está tocando las narices constantemente, eso, al final, hace mella en la autoestima de una persona. Lo que hace es que empieces a pensar que no vales lo suficiente y eso trae consigo una visión negativa de la vida, puedes acabar con depresión, con ansiedad por volver a ver a esa persona otra vez, con miedo a volver a vivir esa misma situación con otros. Todo eso se junta.

 

—¿Esto es más frecuente en niños pequeños o en los más mayores?

—El bullying que impacta es más frecuente o, en realidad, más aparente en adolescentes. Pero muchos niños te cuentan que todo empezó en primaria, o incluso en la guardería. Esos suelen ser niños más vulnerables, y ahí empiezas a pensar en qué hay detrás, por qué ese niño está  sufriendo tanto. A lo mejor, tiene problemas en las relaciones interpersonales o en otras áreas de su vida.

 

—¿Cómo es el abordaje de estos casos?

—Lo primero es preguntar. Muchas veces, si no se lo preguntas, no te lo dicen. Entonces, hace años aprendí a preguntarles: ¿sufres bullying?, ¿acosas a otros niños?, ¿te acosan online? Y cuando se lo preguntas, a veces te dicen que se lo contaron a otros niños, a sus amigos, pero no se lo quieren. No se lo cuentan al cole, porque piensan que no van a hacer nada. A veces, el bullying es muy indirecto y los adultos no se dan cuenta. Una vez, una niña me contó que estaba sentada a la puerta del despacho de la profesora, porque quería ir a hablar con ella, y las dos niñas que le hacían bullying simplemente se le sentaron una a cada lado, sin decir nada, pero el mensaje era claro: «Como digas algo, esto va a ir a peor». Al final, la niña no dijo nada. Entonces, la mayor parte de las veces, no lo dicen más que a sus amigos más cercanos. Y cuando lo dicen a los padres, ellos no siempre saben qué hacer. Ni siquiera los profesores tienen un protocolo adecuado, muchas veces no hay una cultura de manejo del bullying a nivel escolar. Al final, es la pescadilla que se muerde la cola.

 

—¿Qué aportes puede ofrecer la psiquiatría?

—El tratamiento del bullying no es medicación, a no ser que haya una enfermedad comórbida que haya que tratar. Si hay una depresión clínica, por ejemplo, la tienes que tratar, tienes que considerar medicación o terapia, o una combinación de ambos si hay estrés postraumático severo, o una desregulación emocional muy grave. Pero, normalmente, los efectos del bullying en sí se tratan con un equipo multidisciplinar que requiere la colaboración de los padres, el colegio y los trabajadores sociales. Una vez vino a verme una niña que llevaba un año y medio sufriendo ciberacoso severo y grooming de extraños que le pedían fotos con un chantaje emocional del tipo: «Si no me la mandas, me voy a matar». Al final de la evaluación de esa niña, lo que hice fue contactar a los servicios sociales inmediatamente para que investigaran qué estaba pasando. Hablé con el colegio también, pero esto era algo externo que pasaba a través de Instagram. Ese caso se reportó también a la policía. Entonces, el abordaje es muy multidisciplinar. En cada caso, hay que considerar desde todos los ángulos lo que está pasando, por qué está pasando, y qué se puede hacer para que el niño deje de sufrir.

 

—¿El abordaje cambia cuando el niño tratado es el agresor?

—Es igual. También se usa un enfoque multidisciplinar. Tienes que evaluar si hay algún trastorno que esté afectando al niño, un trastorno antisocial, un TDAH que esté influyendo su forma de comportarse. Luego, se evalúa la dinámica familiar: si hay problemas de comunicación, si hay algún tipo de problema de aprendizaje y eso hace que se sienta menos y lo pague haciéndole bullying a los demás. El enfoque siempre es multidisciplinar, porque no se puede decir nunca: «Es el TDAH lo que está haciendo que el niño haga bullying» o «Es la depresión lo que hace que el niño sufra bullying». Son muchos factores que hay que tener en cuenta.

 

—¿Qué particularidades tiene el ciberacoso frente a lo que sucede en un entorno presencial?

—Primero, que no ocurre dentro de la escuela, entonces no está limitado a un período de ocho horas diarias. El cyberbullying puede ocurrir 24 horas al día, con una audiencia masiva, infinita. Se puede repetir exponencialmente. No hay escapatoria, en realidad. Luego, puede ser anónimo, también. No ves a la persona, puedes no saber quién es, incluso puede ser un extraño. Esas son las características principales, y son diferencias importantes, porque los efectos que desencadena el bullying en una serie de actos, el cyberbullying los puede producir en uno. Alguien pone una foto tuya online con un comentario, lo comparte con diez amigos, esos diez amigos lo comparten con otros tantos, y tú no te das cuenta de lo que está pasando, porque estás cenando con tus padres. O te meten a un grupo de WhatsApp y de repente tienes a 20 personas hablando de ti. Dependiendo del acto, el cyberbullying puede ser mucho peor.

 

—¿El bullying puede llevar a alguien a tener conductas suicidas?

—El bullying en sí no es una causa directa del suicidio. El suicidio es la consecuencia de un problema multifactorial. El bullying es simplemente uno de esos factores. Tienes que ver si hay algún problema de salud mental que esté presente, si hay problemas a nivel de integración social, de comunicación familiar, si hay algún problema en el aprendizaje, algún problema a nivel físico. Hay mucho bullying, pero no todo el mundo se suicida. Y hay que ser cuidadosos al comunicar que hay un problema. Cuando se habla de los métodos de suicidio, hay que saber que los niños copian. Yo trabajé en una unidad de agudos durante once años y en cuanto una persona empezaba a tener conductas autolesivas, teníamos a todos los otros niños haciendo lo mismo. Se copian los unos a los otros. No es que lo hagan intencionalmente, sino que ven que otros manejan la situación de esa manera y piensan que a ellos también les puede valer. Entonces, hablar de métodos no es seguro. De todos modos, lo más importante es saber que el suicidio es multifactorial. No se le puede atribuir al bullying, aunque la persona lo ponga en una nota. Puede que sea el mayor factor, pero también hay que tener en cuenta el cuadro y como sociedad tenemos que ver la imagen completa de lo que está pasando.

 

—¿Están aumentando los casos de bullying?

—En las cuatro décadas que han pasado desde que hay estudios, el bullying no ha aumentado. Todos los estudios indican que el porcentaje de bullying no ha crecido. Lo que sí ha aumentado exponencialmente durante los últimos 15 años son los problemas de salud mental en los niños. Hace diez años, lo que está pasando ahora en España no pasaba. Y no lo podemos atribuir al bullying, porque este se mantiene estable, y la prevalencia del cyberbullying tampoco es muy alta. Entonces, tenemos que pensar en qué está pasando con la salud mental de los adolescentes a nivel global. Las redes sociales han tenido impacto, el covid ha tenido impacto, pero no podemos decir «Son las redes sociales» o «es el covid». Ha habido un gran cambio de los valores familiares en los últimos años.

 

—¿Por qué los adolescentes en particular son tan vulnerables al bullying?

—Los niños, mientras son niños, tienen la protección total de los padres, lo comunican todo con ellos. La adolescencia es un momento de desarrollo de la identidad personal. Dejas de ver a tus padres como el modelo a seguir y empiezas a buscar a la gente de tu edad, porque los padres dejan de ser la persona ideal. Y a veces, los compañeros a los que empiezas a buscar no son los mejores. Al mismo tiempo, dejas de tener esa protección directa que tenías contándole todo a tus padres. El paso de la niñez a la adolescencia es uno de los mayores cambios que hay. Los niños normalmente no tienen problema en contarlo todo, y si no lo cuentan ellos, lo cuentan los profesores, porque lo ven. El adolescente ya tiene una vida mucho más privada, separada de los padres y de los profesores. El bullying, seguramente, pasa un poco más lejos de los profesores. En función de mi experiencia trabajando con ellos, y de toda la investigación, está claro que ellos no cuentan lo que les pasa.

 

—¿Cómo pueden incidir los padres en esto?

—Favorecer la comunicación intrafamiliar es el factor más protector que hay. Hay investigación acerca de las cenas familiares y se ha visto que son un momento de reunión de la familia. Asegurarse de que las cenas familiares van a ser un momento protegido para la familia, para juntarse, para hablar del día, ahí es cuando los padres y los hijos intercambian, y puedes ver más o menos sus cambios de humor. Si el niño no viene a cenar porque está en su habitación, y un padre cena a una hora, el otro a otra... Así no puedes ver si el niño está pasando por algo. Suena muy simple, pero ese momento de la cena es muy importante, porque establece una comunicación, el niño se va a la cama más tranquilo y si hay un problema se pueden hacer planes de cómo manejarlo.

sábado, 17 de junio de 2023

7 de las mejores formas de terapia asequible

VALERIA SABATER     |     La Mente es Maravillosa     |    26/04/2023

¿Necesitas ayuda psicológica y buscas opciones más económicas? Hay una serie de métodos útiles en estos casos, sin olvidar que la mejor opción son siempre los profesionales especializados. ¡Toma nota!

 

Malestar emocional, ansiedad, apatía, duelo, problemas relacionales. Toda persona pasa por esos malos momentos en los que vendría bien algún tipo de ayuda profesional que no deje en una posición delicada a nivel económico. En estas situaciones es posible optar por formas de terapia asequible que, en muchos casos, son igual de válidas y eficaces.

En el campo de la salud mental hay una gama extensa de recursos y de fácil alcance. Lo más recomendable y, que siempre debes tener presente, es que dichas formas de asistencia estén en manos de especialistas. Solo así lograrás una mejora real y sin que aparezcan recaídas. Un ejemplo de estos enfoques son las terapias breves estratégicas. Descubre en la lectura otras alternativas de tratamiento.

 

Cuando lidias con un trastorno del estado de ánimo pueden ser útiles las terapias breves, distribuidas entre 6 y 10 sesiones.

1. Recursos sociales gratuitos

En cada comunidad, ciudad o localidad es común disponer de recursos sociales enfocados en salud mental. La sanidad pública y diferentes entidades sociales, brindan asistencia psicológica gratis. No obstante, el principal inconveniente en muchos casos son los tiempos y la demora a la hora de obtener una cita. Aún así, presentamos las opciones.

 

Seguridad social

Por término medio, la primera opción de buena parte de la población cuando lidia con problemas psicológicos es acudir a su centro de atención primaria. Algunos ambulatorios ya disponen de psicólogos clínicos; en otros casos, se deriva a un servicio especializado externo.

 

Servicios sociales

Para quienes están en situación de exclusión social, son víctimas de la violencia de género o tienen un familiar con una enfermedad mental grave, es conveniente contactar con los servicios sociales de su comunidad. Estos prestan orientación y asistencia.

 

Entidades y universidades

En todas las ciudades existen entidades dirigidas al apoyo e intervención en determinados colectivos. Condiciones como la esquizofrenia, el trastorno límite de personalidad o el trastorno de conducta alimentaria (TCA), pueden abordarse en estos centros; es conveniente acudir a los servicios sociales para pedir información.

Por otro lado, hay universidades de psicología que brindan asistencia gratuita. Por lo general, este recurso está orientado a los propios alumnos, pero no está de más preguntar por si existiera la posibilidad de obtener consultas.

Líneas solidarias

Muchos países cuentan con líneas telefónicas de asistencia social sin costo alguno. Por ejemplo, en España disponen del Teléfono de la esperanzaaunque no es una forma de terapia como tal, es la respuesta más rápida cuando el sufrimiento experimentado es muy intenso. Son momentos en que llevan al límite y en que aparece, por ejemplo, la desesperación o la ideación suicida.

Estos profesionales guían y acompañan en este instante, además de informar sobre los recursos que están al alcance.

Cuando pasas por un mal momento y no tienes mucha disponibilidad económica, el primer paso será hablar con tu doctor de cabecera o con servicios sociales.

 

2. Terapia breve estratégica

La terapia breve estrategia (TEB) es un modelo de intervención desarrollado por dos eminentes figuras: Paul Watzlawick y Giorgio Nardone. Estudios como los realizados en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología destacaron la importancia de la aparición de las terapias breves.

Ante el aumento de los problemas de salud mental y de la necesidad de diseñar estrategias concretas y efectivas, surgió como respuesta este enfoque. La finalidad de la TBE es detectar cómo el paciente refuerza y retroalimenta sus problemas y desactivar esas dinámicas. 

 

El número de sesiones de esta intervención psicológica va entre las 6 y las 10. No es, por tanto, un tratamiento que se alargue en el tiempo; en consecuencia, resulta más económico.

 

Problemas que trata

·        Fobias.

·        Ansiedad.

·        Ataques de pánico.

·        Trastornos sexuales.

·        Trastornos obsesivos.

·        Problemas laborales, de relaciones y de alimentación. 

Las terapias de grupo son una opción interesante y económica ante ciertas necesidades concretas.


3. La terapia breve centrada en soluciones (TBCS)

Entre las formas de terapia asequible, la terapia breve centrada en soluciones (TBCS) es una opción interesante. Es un modelo basado en el método sistémico que, mediante pocas sesiones, se centra en el presente para generar estrategias de afrontamiento y respuestas a los problemas.

 

La TBCS es la menos costosa y proyecta hacia metas concretas. Resulta una alternativa interesante dentro de las formas de terapia asequible. Puedes beneficiarte de ella en los siguientes casos:

·        Ansiedad.

·        Depresión leve.

·        Crisis personales.

·        Problemas de autoestima, interpersonales, laborales y familiares.

 

4. Terapia de resolución acelerada para el sufrimiento emocional

Entre las formas de terapia de bajo costo está la que desarrolló en el 2008 la doctora Laney Rosenzweig. La terapia de resolución acelerada para el sufrimiento emocional es un modelo en auge y que tiene una duración media de 5 sesiones. Es un método económico y estratégico.

 

Según investigaciones del Hospital Fort Belvoir de Virginia, hablamos de una forma de psicoterapia eficaz, eficiente y versátil. Combina diferentes modelos terapéuticos como la cognitivo-conductual, la terapia Gestalt y el EMDR o desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares.

 

Problemas que trata

·        Fobias.

·        Traumas.

·        Ansiedad.

·        Adicciones.

·        Crisis y duelos.

·        Ataques de pánico.

·        Problemas de relación.

·        Trastorno obsesivo-compulsivo.

5. Terapia de grupo

La terapia grupal aborda múltiples problemas y condiciones psicológicas sin tener que pagar por ello un precio muy alto. De ese modo, entre las formas de terapia asequible, esta permitirá ver que no estás solo en tu sufrimiento. Hay personas con realidades muy semejantes.

Los grupos son guiados por un terapeuta especializado, quien facilita desde la interacción común, hasta dinámicas en conjunto. Pueden ser experiencias enriquecedoras y al alcance de todos.

 

Problemas que trata

·        Fobias.

·        Duelos.

·        Traumas.

·        Ansiedad.

·        Depresión.

·        Adicciones.

·        Enfermedades crónicas.

·        Trastornos de personalidad.

·        Trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

 

Hay terapias breves que, con 5 o 10 sesiones, abordan los problemas de forma estratégica. Son opciones más económicas y con gran eficacia.

 

6. Terapias alternativas

 

El mejor modo de abordar los problemas es mediante profesionales especializados. Los psicólogos y los psiquiatras son los facultados para tratar el sufrimiento emocional. Han estudiado y se prepararon para ello.

 

Ahora bien, si buscas opciones de bajo costo, existen terapias alternativas. En muchos casos, se trata de dinámicas que también suele organizar el personal facultado en el ámbito clínico. Las siguientes son las propuestas en este ámbito.

 

Talleres y formaciones

Hay psicólogos que ofrecen la posibilidad de acudir a talleres para potenciar y favorecer algún área personal. Es frecuente, por ejemplo, encontrar dichos talleres para mejorar la autoestima, manejar mejor la ansiedad, habilitar la inteligencia emocional o aprender a cerrar ciclos.

 

Es factible apuntarse en algún curso en el cual trabajes esas áreas que son problemáticas en nosotros. Siempre es posible encontrar formaciones económicas o incluso gratuitas, que brindan herramientas en pro del bienestar.

 

Los retiros constituyen una de las formas de terapia asequible

Los retiros son entornos naturales o alejados de la ciudad cuyo propósito es reflexionar y trabajar en diferentes áreas emocionales. Lo común es pasar entre dos días y una semana en un ambiente con otras personas y un guía o terapeuta. Si bien estas dinámicas no siempre están dirigidas por profesionales preparados en el área, sí hay algunos que las ofrecen.

 

7. Libros

Entre los planteamientos de bajo costo para mejorar la salud mental están, sin duda, los libros especializados. No se trata de una terapia ordinaria como tal, es obvio, pero puede aportar beneficios, herramientas y una base para empezar. A tu alcance hay un gran abanico de literatura de autoayuda.

Sin embargo, es necesario ser selectivos. Los libros escritos por profesionales en el campo de la salud mental son siempre los más recomendables. Ideal si, además, cuentan con ejercicios prácticos.

Los libros son una forma de terapia alternativa cuando pasas por épocas difíciles.

Nota final

La terapia psicológica no está al alcance de todo el mundo; lo sabemos. Sin embargo, es una necesidad de gran urgencia y los diferentes organismos públicos deberían ser más sensibles. Dotar a los centros sanitarios públicos de psicólogos es una realidad que demanda el colectivo desde hace tiempo.

 

La atención a la salud mental debería ser universal y todo aquel que lo necesite tener acceso a terapia psicológica por parte de especialistas en este campo. Mientras, no dudes en buscar esas opciones válidas y que más se ajusten a tu bolsillo.