lunes, 5 de febrero de 2024

Responsabilidad personal: cuando eres la piedra en tu zapato

VALERIA SABATER      |      La Mente es Maravillosa     |     29/04/2020 

Todos conocemos esa sensación incómoda de llevar una piedra en el zapato. No es necesario que sea muy grande para causarnos dolor al caminar; es suficiente con que esté colocada en el lugar adecuado. Ahora bien, ¿qué podemos hacer con nuestras piedras psicológicas?


Sin responsabilidad personal no hay avances ni logros ni conquistas. Esta dimensión psicológica tiene a su vez un gran impacto en el terreno social. Si cada uno nos responsabilizáramos un poco más de nuestros actos y comportamientos, quizá daríamos forma a otro tipo de realidad; una más avanzada, respetuosa y, sobre todo, humana.

 

En una de sus conferencias, Viktor Frankl explicaba en el pueblo de Estados Unidos debería haber dado otro nombre a la icónica Estatua de la Libertad. Según el célebre psiquiatra debería llamarse la “Estatua de la Responsabilidad”.

 

Esta sugerencia se basaba en una idea que puede aplicarse a cualquier circunstancia: la libertad es una facultad inherente al ser humano, pero solo puede ejercerse a través de la responsabilidad.

 

Ser responsable significa, al fin y al cabo, hacerse cargo de uno mismo entendiendo que cada acto tiene consecuencias. Asimismo, como señalaba el psicoterapeuta Albert Ellis, algo que se ve con frecuencia es que para muchos es más fácil evitar o eludir ciertas responsabilidades que afrontar su papel activo a la hora de hacer frente a las dificultades.

 

Así, y solo como ejemplo, algo que se aprecia de manera frecuente en terapia psicológica es la incapacidad de muchas personas para asumir la plena responsabilidad de aquello que les sucede. Se trata de un mecanismo defensa, ese con el cual resulta más fácil culpar a la pareja, a la familia, a los compañeros de trabajo o a la política de la infelicidad.

 

Proyectamos en los demás el origen de nuestro malestar sin saber que muchas veces, la llave del cambio está en nosotros. Profundicemos sobre este tema.

 

La responsabilidad personal, la piedra que debes quitarte de tu zapato

A veces, caminamos por el mundo cojeando. Nos duele el pie, el zapato molesta y hay algo bajo la suela que duele cada vez que damos un paso. Sin embargo, no nos paramos para saber qué ocurre. En lugar de sentarnos y retirar esa molesta piedra incrustada, le echamos la culpa a ese camino, tan abrupto.

Nos enfadamos con el alcalde por no asfaltar de una vez esa zona tan descuidada por donde nosotros estamos obligados a pasar cada día.

Proyectamos nuestro enfado incluso en el fabricante de ese zapato incómodo; incluso lo podemos llegar a hacer sobre nuestros conocidos, familiares y amigos… por no quitarnos ellos la piedra del zapato.

La vida a veces es injusta, siéndolo más para quien no coge las riendas de su propia existencia con el fin de dar solución a sus propios problemas.

 

Tú y solo tú, eres responsable de tu bienestar


Decía Confucio que ataca más el que está dentro de nosotros que el que está fuera. Dicho de otro modo, es cierto que lo que nos rodea determina nuestra oportunidad para ser felices.


Es verdad que los factores sociales, económicos o el haber tenido una infancia traumática nos condiciona. Sin embargo, el principal enemigo de nuestro bienestar somos nosotros mismos, no el contexto o el propio pasado.


Responsabilidad personal es, por tanto, saber comprometernos con nosotros para crear cambios que sean beneficiosos. ¿De qué manera? Tomando decisiones valientes, actuando. Sabiendo qué necesitamos y trabajando para ello. Es por encima de todo, dejar de culpar a otros y asumir un papel protagonista en la realidad que deseamos crear.


Es importante, además, recordar un detalle. Nadie llega al mundo con una salud mental perfecta y a prueba de adversidades. A estar bien también se aprende y eso es algo que intenta brindar siempre la terapia psicológica: ofrecer estrategias para generar cambios que nos acerquen al equilibrio, al bienestar.

 

“Los padres solo pueden dar buenos consejos o ponerlos en el camino correcto, pero la formación final del carácter de una persona recae en sus propias manos”. -Anna Frank-

 

Los demás hacen cosas, tú decides cómo sentirte

Nuestra piedra puede adoptar muchas formas. A veces, es ese especialista en alejar la calma, con su mal humor y peor genio. Otras veces, arrastramos el dolor por esa ruptura afectiva, por esa decepción que nos provocó una amistad.

A todos nos puede sonar esta situación. En estos casos, la responsabilidad personal pasa también por tomar el control sobre las propias emociones.

No podemos arrastrar de manera crónica ese sufrimiento en la suela del zapato. Hay que retirar la piedra y ello pasa por aceptar y entender ese impacto emocional; más tarde, hay que regularlo, tomar medidas y nuevas decisiones.

Tal y como nos explican en un estudio del instituto de Neurociencia Cognitiva, University College London (UCL) entrenar nuestra responsabilidad emocional nos acercará a la felicidad.

 

Responsabilidad personal para aceptar fracasos y seguir avanzando

En nuestro avance por nuestro ciclo vital, no solo encontraremos piedras en el camino. También veremos caminos cortados y precipicios. Es cierto que nadie nos ha preparado para esas situaciones inesperadas y que, cuando eso ocurre, tenemos dos opciones. La primera y más sencilla es retroceder, rendirnos y volver por donde hemos venido.

 

No es lo adecuado. Porque responsabilidad personal es también entender que, a veces, hay imprevistos. Las personas fracasamos, nos equivocamos y puede que hasta aparezca la adversidad en cualquiera de sus formas. En estas situaciones, hay que ser responsables, valientes y comprometidos. Daremos un paso atrás, sí, pero para coger impulso.

 

Para concluir, tengámoslo claro, hay una fecha de vencimiento que nos dice que es momento dejarlo: no hay que culpar más a los otros de nuestro malestar. Podemos y merecemos ser felices de nuevo, pero ello exige tomar decisiones y, por encima de todo, responsabilizarnos de nosotros mismos. 

sábado, 3 de febrero de 2024

La conducta desafiante en los niños con altas capacidades: esto dicen tres psicólogos especializados


Rubén García Díaz       |   serpadres.es     |     17/01/2024

Es muy habitual que se asocie a los niños con altas capacidades a una conducta desafiante, contestona, que no acepta órdenes. Esto dicen al respecto los psicólogos especializados en la materia. 


Es muy habitual que se asocie a los niños con altas capacidades a una conducta desafiante, “contestona”, que no acepta órdenes. ¿Es cierto que lo son? Los psicólogos especializados en altas capacidades nos invitan a mirar esta cuestión desde otro punto de vistas, cambiando el chip, porque quizá esta relación devenga de factores ambientales que tienen que ver con la educación jerárquica en la que nos han educado durante años.

En estas líneas recogemos dos reflexiones de especialistas en altas capacidades sobre la conducta desafiante de estos niños y niñas. Por un lado, unas trazas de lo que Alejandro Busto y Olga Carmona, psicólogos con una dilatada trayectoria en las altas capacidades, exponen al respecto en su libro Hijos con altas capacidades. El reto de educarlos. Y por otro lado, una reflexión compartida en sus redes sociales por la psicóloga Ana Gloria Sanchez, CEO del Centro Lazos, y especialista en altas capacidades también.

 

Busto y Carmona inciden en que un niño o niña con altas capacidades puede negarse hasta a la cosa más banal que le pidamos: ponerse el pijama, por ejemplo. Su desafío a la autoridad es real en muchos casos, pero radica precisamente en el concepto la clave del mismo. Así lo argumentan los dos psicólogos: “Cuando decimos que los niños y niñas con altas capacidades cuestionan nuestra autoridad… ¿qué estamos diciendo en realidad? Probablemente, que no obedecen, no nos hacen caso y, en definitiva, que no aceptan órdenes ni reglas”.

 

En opinión de Busto y Carmona, lo que un niño o niña con altas capacidades no acepta de manera sencilla son las órdenes impuestas por motivos jerárquicos. “Lo que es cierto y real es que no están dispuestos a aceptar la imposición que deriva del poder jerárquico, pero que, sin embargo, sí son bastante sensibles al argumento, a la negociación cuidada y al referente basado en la coherencia, es decir, al referente ético, a la autoridad ética”, dicen los dos expertos.

 

Su consejo es, además de aceptar que la negociación con un niño de 6 o 7 años no debería verse como algo tan extraño ni atípico, es aplicar herramientas para gestionar estas situaciones como “el humor, la paciencia, la empatía, el cambio y la flexibilidad”.

 

¿Y si es en el cole dónde desafía?

En ocasiones, en casa no se produce tanto la conducta desafiante por parte de un menor con altas capacidades. De ser así, por cierto, es porque seguramente aceptarais hace ya mucho tiempo que la negociación era la vía más directa al entendimiento. A menudo, es el ámbito escolar donde aparece, según los profesores, la conducta desafiante.

 

Da fe de ello Ana Gloria Sánchez, psicóloga experta en altas capacidades. “En muchos cuestionarios que nos llegan desde los coles se apunta muy alto en el índice de conducta desafiante y luego veo al niño en la consulta y no veo ninguna conducta desafiante, este niño no tiene ese perfil”, expone.

La explicación que le da a esta circunstancia discordante, entre el comportamiento en clase y en la consulta o en casa, de  la psicóloga es la siguiente: “En muchos casos, esta forma de ser tan intensa, tan potente, el no callarse, el preguntar tanto, el ser tan justicieros, el querer las cosas claras, el recordar a veces: ‘oye, dijiste esto, que se te ha olvidado’”, el querer dar esa información que tienen dentro, el querer enseñarla, esa información tan concreta de esos conocimientos que ellos tienen de manera tan específica, se interpreta como una conducta desafiante, pero no siempre lo es”, reflexiona Ana Gloria Sánchez.

jueves, 1 de febrero de 2024

4 valiosas lecciones del psiquiatra que nos enseña a vivir en modo surf (y que aprendemos demasiado tarde en la vida

 

MARÍA FERNÁNDEZ DE CORDOVA     |     Telva     |     17/01/2024

Stutz, el psiquiatra de las estrellas de Hollywood publica nuevo libro. En él nos regala valiosas lecciones sobre la vida real, ésa que no está libre de sufrimiento. ¡Ponte en modo surf

"Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima cometería más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más", decía el poeta argentino. A principios de año, ante acontecimientos importantes de la vida, cuando atravesamos una crisis o al final de la vida, solemos hacer balance de cómo la hemos vivido. Jorge Luis BorgesBill Gates o Pau Donés nos han regalado algunas de las mejores lecciones aprendidas. Cuando vienen de un experto en psicología humana como Phil Stutz, no podemos pasarlas por alto. Lecciones para vivir: Lo que solo la adversidad puede enseñarte, es el nuevo libro del psiquiatra americano. Conocido como el psiquiatra de las estrellas de Hollywood y famoso por protagonizar el sorprendente documental Stutz de Netflix, nos invita a enfrentarnos a los desafíos de la vida sin paliativos, y a evolucionar a partir de ellos. Es un libro de verdades duras: la vida está llena de dolor y "ninguno de nosotros es lo suficientemente especial como para escapar de él. Lo que necesitamos es entenderlo y aceptarlo, sólo así podemos alcanzar todo nuestro potencial". 

MODO SURF: LAS LECCIONES DE VIDA QUE SÓLO LA ADVERSIDAD PUEDE ENSEÑARTE

¿Hay otra manera de enfrentarse a los desafíos de la vida? ¿Puedes vivir con conflictos, incertidumbres y decepciones y, de alguna manera, sentirte bien contigo mismo?, se pregunta el psiquiatra. Y contesta: "Puedes. Pero requiere de una orientación completamente nueva". Desde finales de los 90, Stutz viene escribiendo breves ensayos, notas cortas, ideas que él mismo ha utilizado para atravesar sus propios desafíos en un mundo incierto. Todo ese material es el que recopila en este libro. El autor de The Tools -El método: Las herramientas que activarán tu fuerza interior para cambiar tu vida (Ed. Grijalbo)-, se enfrenta con el lector a los grandes temas de la vida: el amor y la pérdida, el éxito y el fracaso, la esperanza y el arrepentimiento. Aborda las necesidades de los niños en la actualidad, brinda herramientas para superar la envidia o superar los malos hábitos, para descubrir el lado positivo de la ira o para enfrentar las inseguridades.

4 VALIOSAS LECCIONES SOBRE LA VIDA QUE SOLEMOS APRENDER DEMASIADO TARDE, SEGÚN EL PSIQUIATRA PHIL STUTZ

En una entrevista concedida a Sunday PaperStutz explica esas valiosas lecciones de vida que solemos aprender demasiado tarde para afrontar el sufrimiento de la vida. Son éstas:

1.      No tienes que resolver todos los problemas que se te presentan, puedes elegir, lo único importante es no detenerte. Pensar que puedes solucionar todos los problemas de tu vida es una falacia. Lo que sí es fundamental para crecer es seguir avanzando siempre. No dejes que te detengan. "Afrontar un problema es ser capaz de etiquetarlo y luego, si decides que no lo tienes que resolver, mover el dial", explica Stutz. Es importante tomar conciencia de que el dolor, la incertidumbre y el trabajo constante son partes de la vida humana. No podemos negar ninguno de ellos sino reconocerlos en nuestra vida y aprender a manejarlos sin detenernos. Es el trabajo constante el que nos permitirá manejar los dos primeros. Toda decisión tiene que terminar en acción, en movimiento hacia delante.

2.     Trabaja en ti mismo, es la mejor manera de mejorar el mundo. En un momento en que muchos han perdido la fe en el sistema -líderes políticos, sistema educativo, sistema sanitario...- el experto considera esencial que cada uno trabaje más en sí mismo. "Cuando un ser humano trabaja en sus propias debilidades, lo que realmente está haciendo es colaborar en la creación de algo superior", dice Stutz. "Yo lo llamo una fuerza superior -para hacerlo aconfesional-. Todos podemos acceder a ella".

3.     La insatisfacción es la raíz de todos los males actuales. Vivimos en un mundo permanentemente insatisfecho. Da igual la situación en que nos encontremos o el problema que tengamos, estamos crónicamente insatisfechos, dice Stutz. Miramos a nuestros vecinos o a nuestra pareja, pensamos: ¡Un momento, estoy tan insatisfecho!" Pensamos que no nos dan lo que merecemos, que nos engañan. "Ese tipo de pensamiento engendra hostilidad", añade. "La única manera de sentir verdadera satisfacción es conectar con esa fuerza superior. Nada nos saciará si no conectamos con esto".

4.     El agradecimiento es la mejor manera de calmar a tu crítico interior, el antídoto a tus pensamientos negativos. "El agradecimiento es un reconocimiento de la experiencia inmediata de la realidad", dice Stutz. Cuando agradecemos, dominamos lo que Stutz llama Parte X: nuestro pensamiento negativo o, lo que es lo mismo, nuestro adversario interno. Stutz invita a fomentar el agradecimiento de esta manera: durante 30 segundos, piensa solo en las cosas por las que estás agradecido aquí y ahora, aunque sean las cosas más simples y sencillas del mundo: que tu coche haya arrancado, que haga sol, que estés sano.... Esta actitud enseña a tu mente a pensar de una manera diferente y nos defiende de los pensamientos negativos.

5.     Vivir es como surfear. Espera tu próxima ola y surféala como si fuera la ola perfecta. Más allá de nosotros hay algo más grande y profundo que mueve el mundo y que no controlamos, explica Stutz. Y pone un ejemplo sobre cómo ve él la vida. "Imagina que eres un surfista y estás esperando para alinearte con la próxima ola. No sabes cuándo va a llegar, no sabes qué tamaño tendrá ni su velocidad ni dónde se presentará. Sea como fuere esa ola, cuando te alcance, tómala como si la hubieras estado esperando toda tu vida, como si fuera la ola perfecta. Quizá te preguntes: ¿significa eso que todas las olas son perfectas? Sí". Cuando aceptamos que la ola que nos toca procede de una fuerza superior y más grande que nosotros y le damos todo su valor, como si fuera la ola perfecta, estamos empleando una herramienta poderosísima para vivir.

 

miércoles, 31 de enero de 2024

Qué es el efecto Pigmalión: el nuevo fenómeno psicológico que preocupa en España


 Cintia de la Paz     |   El Español    |     13/01/2024

El efecto Pigmalión, también conocido como profecía autocumplida, es un fenómeno psicológico en el que las expectativas altas llevan a un mejor rendimiento.

En el ámbito de la psicología social tiene una gran importancia el denominado efecto Pigmalión, un concepto muy estudiado del que deberían ser conscientes tanto padres como madres y también profesores/as o jefes/as, ya que tiene una gran influencia en nuestra vida diaria.

 

El nombre de este efecto, que desarrollaremos a continuación, tiene su origen en la mitología griega, en la que se dice que el rey Pigmalión tenía dificultades para poder encontrar a la mujer perfecta. Esto le llevó a moldear la escultura de una joven bella a la que llamó Galatea y de la cual se enamoró ante la perfección de su obra. Los dioses le concedieron el deseo de que la estatua se hiciera realidad con un beso del rey. La manera en la que el monarca idolatraba y admiraba a Galatea provocó que esta se convirtiese en una mujer totalmente convencida de su grandeza.

 

¿Qué es el efecto Pigmalión?

Una vez conocida esta historia, se puede definir al efecto Pigmalión como la influencia que tienen las creencias de otras personas sobre nuestras capacidades y sobre aquello que podemos o no lograr.

 

De esta manera, se crea un efecto de autorrealización que está basado en tres pilares, que son: creer de manera firme en un hecho, tener la expectativa de que se va a cumplir, y acompañarlo de mensajes que ayuden a conseguirlo. Dicho de otra forma, el hecho de que otras personas te vean como una persona capaz de hacer algo hará que sea más probable que seas capaz de hacerlo, y lo mismo sucederá en el caso contrario.

Un efecto de éxito en el ámbito educativo y laboral

Este efecto, también conocido con el nombre de "profecía autocumplida", ha tenido un enorme éxito en su aplicación en el ámbito educativo y en el propio entorno laboral. Cientos de estudios desarrollados a lo largo de los años han podido concluir que utilizar expectativas positivas sobre alumnos o trabajadores puede mejorar y potenciar su rendimiento.

 

Así pues, si una madre, un padre, un profesor, un jefe o un responsable cree y es capaz de transmitir a su hijo, equipo o empleado que es capaz de todo, creativo, ordenador, triunfador y perfeccionista, los receptores de ese mensaje se creerán esas ideas y todo aquello que hagan estará en consonancia y será coherente con lo que el propio supervisor espera de ellos. De esta manera, ofrecerán el mejor rendimiento posible en sus tareas, con mayor eficiencia e incluso llegando a superar las expectativas que se tienen sobre ellos.

El efecto Pigmalión en positivo ayuda a incrementar de forma exponencial la motivación para trabajar o estudiar, pero al mismo tiempo también mejora la autoestima, la confianza y seguridad en uno mismo, y el optimismo.

Actualmente, gracias a la neurociencia, se ha podido demostrar que cuando se recibe la confianza de otra persona y esta es capaz de transmitirlo, nos sentimos más seguros y se disfruta de distintas ventajas, al mejorar la velocidad con la que pensamos, mejorando nuestra lucidez y energía, lo que conlleva una mayor atención y eficiencia. Todo ello contribuye a ofrecer un mayor rendimiento en las tareas que realicemos.

 

El efecto Golem

Una vez conocidos los beneficios que están asociados al efecto Pigmalión es necesario hablar de la cara opuesta, al que se denomina como efecto Golem. Este tiene lugar cuando sucede lo mismo ya comentado con el caso anterior, pero con una perspectiva negativa. En aquellas ocasiones en las que hay unas bajas expectativas sobre una persona, se provoca que tenga un efecto negativo sobre su autoestima y desempeño.

 

Este último, en muchas ocasiones, se produce de una forma inconsciente, por lo que es muy importante conocer este tipo de sesgos involuntarios que pueden llevar a que una persona acabe estando encasillada de manera negativa, aunque esta no sea la intención. Esto es especialmente relevante en el caso de profesores, padres o jefes que, si transmiten pensamientos negativos a sus hijos, alumnos o empleados, podrían llevarlos al fracaso. Aunque no siempre serán los responsables de un mal rendimiento, sus conductas sí que podrían tener cierta influencia en ello.

 

Ejemplos de efecto Pigmalión

Para entender mejor en qué consiste el efecto Pigmalión, conviene conocer algunos ejemplos:

 

·        En la escuela: la escuela y los centros de formación es uno de los lugares en los que se puede ver de una manera más clara la influencia de este efecto. En ellos los profesores juegan un papel clave, ya que sus expectativas a la hora de clasificar a los alumnos pueden hacer que, de manera inconsciente, preste más atención exija más o ponga tareas más complejas de resolver a los que considera "mejores alumnos", que se esforzarán más, aprenderán más y tendrán una mayor motivación que aquellos a los que clasifica como "malos alumnos".

 

·        En el trabajo: en el ámbito laboral es clave esta profecía autocumplida, puesto que, si un trabajador siente que sus superiores lo ven como una persona talentosa y con grandes capacidades de mejora, será más probable que acabe confirmando o incluso superando esas expectativas. Al haber mayor confianza, se le darán tareas en las que pueda expandir más sus capacidades, cederán más responsabilidades y todo ello favorecerá su crecimiento y mejores resultados.

 

·        En casa: en el hogar también podemos encontrar múltiples ejemplos del efecto Pigmalión, como por ejemplo cuando un niño va a montar en bicicleta por primera vez y siente miedo y tensión. Si sus padres le transmiten confianza en que puede lograrlo, le ayudarán a hacerlo, y será más sencillo que pueda superar esos nervios y temor y se vea capaz de llevarlo a cabo. En este ambiente será más probable que se desarrolle una alta autoestima.

lunes, 29 de enero de 2024

Marian Rojas detalla los dos síntomas "clave" para identificar a alguien que es bipolar


Ana Rumí      |   COPE podcast   |    06/01/2024                                    

"El primer síntoma de que algo no va bien es que dejan de dormir. El segundo es que, muchas de esas personas empiezan a beber, hay que tener cuidado con los tóxicos de casa, si empieza a estar arriba hay un estado previo que es la hipomanía. La clave está en la conciencia que tiene el bipolar de su trastorno...

“Si convives con alguien que no cree que lo tenga, es más difícil acompañar que si es consciente de que se tiene que cuidar y tiene ciertas fases" expresaba.

Avisa, eso sí, de que el hecho de que una persona con bipolaridad tenga un día malo, no debe ponerte en alerta, porque está dentro de lo normal. Por eso, es importante identificar ciertos síntomas. "Los familiares viven un poco en alerta para evitar ciertos episodios, cosas del día a día no son síntomas de una recaída" decía la doctora.

Pero, ¿qué pasa si vivimos con una persona con bipolaridad? ¿Cómo debemos actuar?

Así hay que actuar si convives con una persona con bipolaridad

Marian Rojas asegura que es muy complicado tolerar las diferentes fases, porque, especialmente la de la manía, te deja muy "marcado". Por eso, contaba la historia de uno de sus pacientes, que tuvo que sanar después de que su mujer entrara en una de esas fases.

"Una paciente casada con marido e hijos tuvo un episodio maníaco, se puso ropa interior, fue a la oficina y dijo públicamente que se acostaba con cualquier que quisiera... Eso hay que sanarlo después en la familia" decía

Por eso, una de las labores principales que tiene que hacer una persona que convive con alguien con bipolaridad es ejercer "de cuidador". "Si vives con él, tienes que tener aparte, un punto de cuidador, estar pendiente, uno tiene que saber y aceptar, porque sino...

Se compara a la diabetes, si lo cuidas bien, funciona bien y se sostiene bien, “es clave que duerma ocho horas de sueño" recomendaba la doctora.

Y si esa persona eres tú y padeces bipolaridad, es importante que seas consciente de lo que tienes, para que, en cuanto detectas nuevos síntomas de recaída, puedas decírselo y hablarlo con un profesional.                             

"El primer síntoma de que algo no va bien es que dejan de dormir. El segundo es que, muchas de esas personas empiezan a beber, hay que tener cuidado con los tóxicos de casa, si empieza a estar arriba hay un estado previo que es la hipomanía. La clave está en la conciencia que tiene el bipolar de su trastorno...

“Si convives con alguien que no cree que lo tenga, es más difícil acompañar que si es consciente de que se tiene que cuidar y tiene ciertas fases" expresaba.

Avisa, eso sí, de que el hecho de que una persona con bipolaridad tenga un día malo, no debe ponerte en alerta, porque está dentro de lo normal. Por eso, es importante identificar ciertos síntomas. "Los familiares viven un poco en alerta para evitar ciertos episodios, cosas del día a día no son síntomas de una recaída" decía la doctora.

Pero, ¿qué pasa si vivimos con una persona con bipolaridad? ¿Cómo debemos actuar?

Así hay que actuar si convives con una persona con bipolaridad

Marian Rojas asegura que es muy complicado tolerar las diferentes fases, porque, especialmente la de la manía, te deja muy "marcado". Por eso, contaba la historia de uno de sus pacientes, que tuvo que sanar después de que su mujer entrara en una de esas fases.

"Una paciente casada con marido e hijos tuvo un episodio maníaco, se puso ropa interior, fue a la oficina y dijo públicamente que se acostaba con cualquier que quisiera... Eso hay que sanarlo después en la familia" decía

Por eso, una de las labores principales que tiene que hacer una persona que convive con alguien con bipolaridad es ejercer "de cuidador". "Si vives con él, tienes que tener aparte, un punto de cuidador, estar pendiente, uno tiene que saber y aceptar, porque sino...

Se compara a la diabetes, si lo cuidas bien, funciona bien y se sostiene bien, “es clave que duerma ocho horas de sueño" recomendaba la doctora.

Y si esa persona eres tú y padeces bipolaridad, es importante que seas consciente de lo que tienes, para que, en cuanto detectas nuevos síntomas de recaída, puedas decírselo y hablarlo con un profesional.

 Nota.- Es un resumen, el audio dura poco más de 8 minutos y es muy interesante.