viernes, 16 de febrero de 2024

¿Sabías cuál es uno de los pilares más profundos y complejos de la felicidad?

 

MARIANA ALVES GUERRA       |      Psicología Positiva     |     30/01/2024

 

Escribiendo la reseña para un libro de una querida amiga y colega (ya te enterarás), volví a conectar con este concepto del propósito. El propósito y sentido de la vida es el cuarto pilar del bienestar, la vía más profunda de alcanzar la felicidad y la más compleja de llevar a cabo. Cuando sabemos qué es lo que nos hace vibrar podremos florecer ante la adversidad.

Martin Seligman nos dice que una vida con sentido es la que pasa a formar parte de algo más elevado que nosotros, y cuanto más elevado sea ese algo, más sentido tendrá nuestra existencia. Sin embargo, el propósito es un término muy subjetivo, que atañe a cada uno de nosotros y suele ser complejo de descifrar. Y me gustaría agregar, que a veces buscar algo tan elevado puede ser contraproducente, aún más si eres perfeccionista. Así que me gustaría que pudieras bajar esta idea a tierra y quitarle tanto peso, a través de los siguientes ejercicios:

Descubre tu misión: Tu misión te pone en contacto con el propósito que quieres conseguir en esta vida, define cual podría ser tu aporte a la sociedad; las huellas que podrías llegar a dejar en otros, sin importar qué tan pequeñas creas que sean.

Permite que afloren cualidades que tienes, los dones con los que has venido y tus habilidades naturales. Estas capacidades innatas te muestran las actividades en las que puedes desarrollarte con facilidad, te conectan con lo que te gusta hacer, te hacen sentir que eres útil, que tienes algo para dar a la comunidad.

Algunas preguntas que pueden orientarte para encontrarlas son: 

¿Cual es el propósito más grande con el que deseas comprometerte?

¿Qué legado te gustaría dejar en este mundo?

¿A través de qué capacidades puedes expresarte?

¿Qué te apasiona hacer?

Construye tu visión: La visión es esa imagen interna que te conecta con tus sueños. ¿que sueños tienes pendientes?, ¿cómo te ves en un futuro? La visión es lo que te permite visualizar cómo quieres ser en un futuro como individuo, cual es el estado al que deseas llegar y que situación quieres hacer realidad. Te guía para alcanzar ese estado deseado. Tu visión te conecta con la orientación que quieres darle a tu vida. Algunas preguntas que pueden guiarte para encontrar tu visión son:

¿Qué aspiras llegar a ser?

Qué estado deseas lograr?

¿Qué capacidades te gustaría desarrollar?

¿En qué ámbito te gustaría desplegarlas?

¿Cómo te ves de aquí a unos años?

¿Qué situación te gustaría hacer realidad?

Valores: Los valores son las pautas que orientan nuestro comportamiento y nos permiten realizarnos como personas. Nos facilitan la ejecución de determinadas acciones y nos restringen en otras. Nos permite evaluar entre lo bueno y lo malo. Nos guían en nuestras elecciones y nuestros intereses. Cuando conocemos los valores de una persona, podemos predecir su comportamiento. Un vínculo de confianza se construye cuando se comparten los mismos valores. 

¿Qué valores te guían para lograr tus objetivos laborales?

¿Qué valores están presentes en tu relación de pareja?

¿Cuáles son los valores que imperan en tu familia?

¿Qué valores pones en juego en tus amistades?

Construye tu propio marco de valores

Para tener una buena calidad de vida y vivirla con un sentido, es necesario poner en práctica nuestras habilidades, talentos y conocimientos, enfocados a una meta específica para poder ayudar a otras personas de forma directa o indirecta.

Lo importante es tener esa brújula interna que nos vaya guiando para que no perdamos el camino, porque sabemos que tenemos un destino a donde ir y que debemos disfrutar del trayecto para sentirnos plenos. 

Pon manos a la obra y acércate a tu propósito. Toda existencia tiene sentido, solamente hace falta descubrirlo.

miércoles, 14 de febrero de 2024

Cómo poner límites a tus hijos a la hora de cuidar a los nietos: "Es necesario hablarlo"

ANA M. LONGO      |       uppers.es     |      15/01/2024

·        Los abuelos llevan a cabo una encomiable labor que hay que reconocer, pero esto no debe suponer que se descuiden ellos mismos

 

·        En la crianza de sus nietos deben decidir qué responsabilidad quieren o pueden asumir y cuándo

 

·        Te damos las claves para poner límites: “Definir bien el papel que cada uno juega en la familia”, explican los expertos

 

Pasar tiempo con los abuelos está muy bien cuando, como explican los profesionales, no se da un abuso ni obligación o se alteran los papeles y los abuelos llegan a ser más padres incluso que los propios progenitores: “Los abuelos tienen derechos, entre ellos expresar en qué y hasta qué punto quieren involucrarse en la atención a sus nietos”, explican los psicólogos. No en vano, es un problema cada vez más común: el 80% de las personas mayores de 65 años en España tienen nietos.

 

La clave es no dar por sentado que los abuelos estarán siempre disponibles o han de ser la primera opción para la atención a los niños. Es indiscutible que con cierta edad ya habrán trabajado suficiente y su descanso es del todo merecido. Por otro lado, la realidad se impone y no es fácil conciliar trabajo con familia ni tampoco optar siempre por contratar un servicio de cuidadores. “Tirar” de abuelos es un clásico, pero los límites también deben dejarse claros.

 

La conciliación

 

Del Estudio de Conciliación Laboral de Edenred 2023, con más de 1860 padres y madres trabajadores españoles entrevistados, certificaba que el 69% tenía problemas a la hora de ajustar ámbito laboral y cuidado de los hijos. Asimismo, se pedían cosas concretas: “más tiempo” y “más flexibilidad horaria”, además de “ayudas para la guardería”.

 

Del mismo modo, el pasado año el informe 'Abuelos y crianza. El papel protagonista de las personas mayores en el cuidado a la infancia', elaborado por Aldeas Infantiles SOS, también dejaba cifras sorprendentes. Aproximadamente el 35% de las personas por encima de los 65 años en nuestro país (el 80% de las personas mayores de 65 años en España son abuelos o abuelas) atiende a sus nietos diversos días la semana. Concretando, puede hablarse de un promedio de 16 horas a la semana.

 

Con mis nietos, pero sin agobios

Sagrario, ama de casa, de 56 años, se convirtió en abuela hace dos. Su hija le pidió que se mudase a su casa para ayudarles a su marido y a ella con las tareas del hogar y el cuidado de su hija. “Durante los permisos de maternidad y paternidad se hicieron cargo del bebé y yo colaboraba en las tareas del hogar. Tras reiniciar los dos en sus puestos laborales yo me quedo con la niña todo el día, la atiendo y organizo y arreglo en la vivienda como si fuese mi propia casa”, explica.

 

Esta madrileña comenta que para algunas personas puede resultar un sacrificio enorme, pero para ella de momento es algo que la hace distraerse. “Me quede viuda y me sentía muy sola en casa. Estar con mi nieta me ha devuelto la alegría, aunque no siempre es fácil”.

 

En lo que sí puso límites fue a los recados o responsabilidades a mayores de lo imprescindible. “Entiendo que mi yerno y mi hija trabajen, es más, han estudiado mucho para tener buenos puestos y con eso sacan adelante a su hija y me ayudan a mí”, admite Sagrario.

 

Pero confiesa haberles aclarado que no resolvería ciertos asuntos que le suponen más tiempo o inconvenientes como si necesita trasladarse lejos a un lugar. “No voy a estar fines de semana o fiestas en casa si ellos están libres y rechazar planes que me puedan surgir con otras personas o estar relajada sin ruidos o llantos”.

El amparo de los abuelos

Eva, vendedora en una tienda, de 37 años, tiene dos gemelos de cinco y está divorciada. Sus padres viven en su misma calle y se ven con frecuencia. Ella les encarga que lleven y recojan a los niños del colegio hasta que regrese del trabajo después de las cinco de la tarde. “Les dejo a mis hijos y no me preocupo por nada. Mi madre acaba de jubilarse y mi padre lo hará este año y tienen más tiempo libre para ayudarme cuando me tocan a mí los peques”.

 

“Recientemente me advirtieron que les apetece mucho viajar y tener tiempo para ellos, entonces, no siempre podré contar con su disposición. Esto me ha hecho pensar en dejarlos en el comedor del colegio algunos días o con alguna vecina”, señala resignada.

 

Eva afirma que es difícil organizarse con trabajo e hijos y cuando una no tiene pareja la vía de escape más sencilla y rápida son los abuelos. “Mi madre me dijo que ya nos cuidó a mi hermano y a mí y que puntualmente me ayudarán, pero no a diario ni por norma y, lo entiendo”.

 

Las normas de crianza

Como resalta Sandra Puertas Vélez, psicóloga infantil y psicopedagoga, la falta de medidas que posibiliten una conciliación real para que los padres trabajadores puedan pasar tiempo con sus hijos se evidencia en “la ausencia de los referentes primarios en la rutina de los menores”.

 

Puertas, también, asesora de escuelas infantiles, asegura ver a diario a abuelos a la hora del inicio y término de las clases en las escuelas infantiles. También, cuando hay que llevar a los niños a actividades extraescolares, en visitas al pediatra, cuando están enfermos y no pueden asistir al centro educativo o en vacaciones.

 

“Podemos hablar de un porcentaje destacado de abuelos que trabajan a jornada completa cuidando de sus nietos. Teniendo en cuenta las diferentes perspectivas sobre la crianza de una generación y de otra pueden tener lugar conflictos referentes a las normas que los padres implantan para sus hijos y las que finalmente aplican los abuelos”, asevera la psicóloga infantil.

 

Frente a esto, Puertas recomienda que exista una conversación previa al cuidado de los nietos exponiendo los padres las normas de crianza que quieren que se sigan para evitar mensajes contradictorios que afectarían a la educación de los menores. “Los padres deben establecer las normas de crianza y los abuelos respetarlas. Si se dan discrepancias conviene dialogar desde la calma y no el reproche y plantearlo desde las necesidades del niño”.

 

Como sostiene no hay que olvidar reconocer la tremenda labor de los abuelos, en especial, de “quienes compensan la carencia emocional de algunos niños” frente a la ausencia de uno o los dos progenitores gran parte del día.

 

También subraya lo óptimo de que los mayores acepten a no descuidarse ni desatender sus espacios de descanso. “Además, tiene derecho a decidir qué responsabilidad quieren o pueden asumir respecto a la crianza de sus nietos”.

 

Cómo llegar a acuerdos

Para que los padres no tuviesen que recurrir tan a menudo a los abuelos, Diana Crego, psicóloga sanitaria, destaca que sería conveniente una intervención política para poner a las familias en el centro, es decir, ofreciendo medidas que posibilitasen un equilibrio entre trabajar y cuidar de los hijos, como: “una mayor flexibilidad laboral, permisos de maternidad más largos y subvenciones para la crianza”, afirma.

 

Considerando que muchos de los abuelos, a día de hoy, rondan los 70 años, hay que entender la necesidad de condiciones y que hacerse cargo de pequeños supone un esfuerzo físicomental y emocional relevante. La, también, psicóloga perinatal en Mi Tribu Psicología Perinatal, subraya algunas estrategias conciliadoras y no confrontativas para que los hijos entiendan que los abuelos no son cuidadores ilimitados o padres sustitutos:

 

·        Abrir un canal de comunicación para ambas partes, donde abuelos y padres, puedan expresar cuáles son sus necesidades para poder llegar a un acuerdo. Por ejemplo, si uno de los abuelos tiene mal las articulaciones, se podrá entender que de esa persona no se puede esperar que corra o se agache con facilidad. Por lo tanto, esos padres tendrán que aceptar la limitación que eso supone cuando se quedan a cargo de los hijos.

·        Los padres han de ser conscientes que el rol de los abuelos no es criar a los nietos, sino ayudar en el cuidado. Resulta esencial definir bien el papel que cada uno juega en la familia.

·        Se podrían establecer los días y horas para el cuidado de los nietos, algo que ayudará a los padres de los niños a saber cuándo y por cuánto tiempo pueden contar con los abuelos y en función de ello, organizarse. De igual modo, los abuelos también podrán planificar el resto de su semana a su antojo.

·        Como abuelos, se podría dejar claro a los padres que ellos también pueden exigir su descanso, ocio y llevar una vida más calmada, pero que no impedirá que les echen una mano en la atención de los niños. 

lunes, 12 de febrero de 2024

¿Qué es la nitofilia? Cómo afecta a tu salud mental

 

SARA CASTELLANOS      |   elconfidencial.com     |     17/01/2024

Conoce a qué se refiere este nuevo término, que aún no aparece en muchos diccionarios y que se ha hecho viral en internet. En mayor o menor medida, muchos lo sufren 

La nitofilia hace referencia al “placer por crear escenas irreales en la cabeza”, aunque no la encontrarás en muchos diccionarios. ¿El motivo? Se trata de un neologismo que apareció a principios de 2021 en una imagen de redes sociales, en una serie con más palabras. Sí se encuentra registrada su entrada en DiccET, el diccionario de español total en el que se recogen todo tipo de palabras que, en ocasiones, no tienen cabida ni en la RAE ni en otro tipo de diccionarios oficiales.

Aclaran en este diccionario, donde son muchas veces los usuarios quienes añaden los términos, que no hay que confundir esta palabra con la de nictofilia, que significa atracción hacia la oscuridad y la noche. Pero, más allá de su confusa etimología, hace referencia a algo que todos conocemos, como es soñar despiertos.

Para ello también existen otros términos, como nefelibata, relativo a una persona soñadora, que no se apercibe de la realidad, con ensoñación excesiva o fantasía compulsiva. Nombres que hacen referencia todos ellos al fenómeno de fantasear estando despiertos, algo que puede ser estimulante para nuestro cerebro, siempre que no se nos vaya de las manos.

En inglés se utiliza el término Maladaptive Daydreaming para hablar de quienes fantasean en exceso y fue utilizado por el profesor Eli Sómer, de Psicología Clínica de la Universidad de Haifa, en Israel, por primeva vez en 2002. Un trastorno que podría interferir en la salud mental de quienes lo padecen, si la ensoñación es tan excesiva que impide llevar una vida considerada “normal”.

Un síndrome que quienes padecen son capaces, a diferencia de personas con esquizofrenia, de discernir entre fantasía y realidad, pero que puede acabar convirtiéndose en una adicción como escape al día a día.

Pues no solo afectan a nuestra capacidad de atención, sino que interfiere en la vida cotidiana, de forma que quienes la sufren prefieren vivir en sus fantasías que vivir la realidad, salir con sus amigos o pasear, por ejemplo. El profesor Sómer se dio cuenta de que quienes lo sufrían habitualmente habían padecido algún episodio de trauma o abuso y trataban de evadirse mediante la ensoñación.

sábado, 10 de febrero de 2024

Estrés, la epidemia del siglo XXI

 

DRA. ANA NOGUERA MAS      |      Topdoctors      |      06/02/2024 

Editado por: LEONOR SANTOS MORENO      

El ritmo precipitado que llevamos a lo largo de la jornada relacionado con el trabajo, la vida familiar, las redes sociales, las noticias, los mensajes, los desplazamientos, el ocio... han impreso una velocidad en nuestro día a día que afecta a muchas personas, independientemente de la edad.

De hecho, el estrés ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como "la epidemia del siglo XXI". Algunos datos estadísticos nos ayudarán a entender la magnitud del problema:

  • Nueve de cada diez personas han sentido estrés en el último año y un 40% de la población lo sufre de forma continua.
  • Las personas que padecen trastornos mentales como ansiedad, depresión o estrés, acuden a su médico de familia una media de 19 veces más al año que aquellos que no los padecen.
  • Uno de cada cinco españoles consume algún tipo de fármaco por dormir, haciendo que los ansiolíticos se hayan convertido en el “medicamento de moda”.

¿Qué es el estrés?

Podemos definir el estrés como un sentimiento de tensión física o emocional que se da cuando una persona percibe un determinado estímulo o situación como amenazante. Es una situación en la que la persona experimenta un estado de tensión y ansiedad durante un período continuo de tiempo.

Aunque popularmente el término 'estrés' es considerado como sinónimo de algo negativo, lo cierto es que, en dosis adecuadas, adquiere una finalidad adaptativa. El estrés positivo surge cuando la persona está bajo presión, pero la situación que le genera implica algún tipo de beneficio. Esto hace que la persona esté motivada y con energía, afrontando la situación como un reto (por ejemplo, un ascenso al trabajo, un objetivo deportivo como correr un maratón) y, cuando se logra, ofrecen bienestar psicológico y físico para la persona. 

¿Qué son las hormonas del estrés?

Cuando aparece el estrés, se activa un conjunto de reacciones conductuales y fisiológicas que permiten que el organismo responda al estresor de la forma más adaptada posible. Y es en este contexto que entra en juego el sistema neuroendocrino, una estructura especialmente implicada durante los estados de estrés y que se activa ante la aparición de estímulos, o la vivencia de situaciones, que percibimos como amenazadores, haciendo que el organismo acelere el funcionamiento de las glándulas adrenales.

La activación de las glándulas adrenales inicia una reacción en cadena que dará como resultado la producción de diversas hormonas, llamadas hormonas del estrés, asociadas a la tensión psicológica. Entre las más conocidas se encuentran el cortisol, el glucagón y la prolactina, aunque hay implicadas otras que también se disparan cuando existe tensión psicológica.

Cortisol

Dentro de todas las hormonas asociadas al estrés es el cortisol la que más se relaciona con esa emoción. De hecho, se ha ganado el nombre de ser la hormona del estrés. Si bien cada hormona del estrés toma un rol en particular, es el cortisol el que más peso tiene durante este estado de tensión. 

El organismo, cuando está sometido a circunstancias estresantes o se perciben estímulos amenazadores, produce y libera esta hormona en grandes cantidades. La producción de cortisol sirve para poder responder adecuadamente a la situación estresante de forma rápida y eficaz. 

Glucagón

El glucagón es una hormona sintetizada en las células del páncreas y participa en el metabolismo de los hidratos de carbono. Su principal objetivo es dejar que el hígado libere glucosa cuando el organismo lo necesita. 

Ante una situación estresante, lo que hace el páncreas es liberar grandes dosis de glucagón en sangre para cargar de energía nuestros músculos y facilitar la respuesta de lucha o fuga. Esto provoca un desequilibrio hormonal a corto plazo, pero necesario para enfrentarse satisfactoriamente a las situaciones de amenaza. Sin embargo, este proceso fisiológico puede ser muy peligroso para personas que padecen diabetes.

Prolactina

La prolactina es conocida principalmente por su implicación en la secreción de leche durante la lactancia, pero también está implicada en el estrés. Si una situación estresante se prolonga en el tiempo, puede provocar hiperprolactinemia, que es el incremento de los niveles de prolactina en sangre. 

Un aumento del nivel de la prolactina en sangre inhibe la liberación de hormonas hipotalámicas encargadas de la síntesis de estrógenos. Como resultado de ello, se produce la inhibición de las hormonas sexuales femeninas, haciendo que la mujer tenga menores niveles de estrógenos, sufra alteraciones menstruales y pueda pasar por períodos de falta de ovulación. 

Hormonas sexuales: testosterona, estrógenos y progesterona.

Quizás a algunas personas les sorprenda que se hable de las hormonas sexuales como sustancias implicadas con el estrés. Lo cierto es que tanto la testosterona, como los estrógenos y la progesterona se ven alterados en los procesos fisiológicos asociados a la tensión psicológica.

  • La testosterona es una hormona sexual masculina implicada en el desarrollo de los rasgos sexuales masculinos, además de la respuesta sexual. Cuando se sufren niveles de estrés elevados y crónicos la producción de testosterona disminuye, el motivo es que el organismo prioriza la liberación de otras hormonas, principalmente el cortisol. Como consecuencia de esta menor producción de testosterona, el afectado puede experimentar problemas sexuales tales como disfunción eréctil, impotencia y carencia de deseo sexual.
  • En el caso de los estrógenos, los altos niveles de estrés disminuyen la liberación de hormonas sexuales femeninas como los estrógenos y, por consiguiente, alteran el funcionamiento sexual normal de la mujer.
  • La progesterona es una sustancia producida en los ovarios encargada de diversas funciones. Entre ellas se encuentra ajustar el ciclo menstrual e intervenir en los efectos de los estrógenos, con el objetivo de que éstos no sobrepasen su estimulación de crecimiento celular. Cuando las mujeres están sometidas a situaciones muy estresantes de forma crónica, la producción de esta hormona se ve reducida teniendo como efectos varios síntomas como la fatiga extrema, las cefaleas, cambios de humor, aumento de peso y pérdida del deseo sexual.

Las hormonas del estrés son una de las mejores evidencias de la relación entre cuerpo y cerebro, donde nuestros estados anímicos influyen ciertamente sobre nuestro organismo y viceversa. Necesitamos el equilibrio mente-cuerpo para encontrar el sosiego y la calma necesarias para enfrentar nuestras urgencias cotidianas.

 

Cuando no lo logremos y el estrés nos afecta, debemos pedir ayuda a los profesionales para abordar los diferentes aspectos que nos pueden estar afectando, con el fin de encontrar soluciones y conseguir un equilibrio integral, mental y físico que nos aporte bienestar.

jueves, 8 de febrero de 2024

Las lecciones que "El Principito" nos dejó sobre autoestima

 

SOFÍA DOMÍNGUEZ      |     padresehijos.com     |     31/01/2024

La novela corta más traducida del mundo se ha convertido en una referencia para padres e hijos sobre amor, confianza y valores. 

 

La historia de "El Principito", escrita por el novelista y aviador Antoine de Saint-Exupèry, es una joya literaria que ha dejado una marca imborrable en la literatura universal.

Publicada por primera vez en 1943 durante su estancia en Nueva York, esta novela corta sigue siendo una fuente inagotable de inspiración."El Principito" alberga lecciones de vida dentro de sus diálogos haciendo que su esencia sea atemporal y universal. 

 

La historia sigue a un niño que vive en un pequeño asteroide y emprende un viaje por distintos planetas, entablando relaciones con personajes peculiares.

Esta obra ha dado origen a frases memorables que exploran la autoestima, la importancia de valorar lo esencial y la necesidad de alejarse de juicios negativos, tanto propios como ajenos.

 

Estas reflexiones, transmitidas de forma sencilla y a través de los pensamientos de un niño, ofrecen una valiosa herramienta para abordar el tema de la autoestima con nuestros hijos, recordándonos la importancia de aceptarnos y buscar la mejora personal.
 

1.      "Todas las personas grandes han sido niños antes, pero pocas lo recuerdan": una frase de "El Principito" que demuestra a través de la propia lectura, la importancia de jamás perder la inocencia.


2.     "No se ve bien si no es con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos": frase para no olvidar que no todo se trata de apariencias, sino que en la intención se encuentra el arte del amor.


3.     "El tiempo que perdiste con tu rosa hace que tu rosa sea tan importante": el valor de las cosas se encuentra en el tiempo de calidad que le damos a ellas, por eso, esta frase de autoestima es básica para los niños.

 

4.     "Es una locura odiar todas las rosas sólo porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños solo porque uno de ellos no se cumplió": un gran punto para que pequeños y grandes aprendan a que no por que las cosas no salen como planeamos o nos lastimaron, tiene que ser el fin de ellas. La resiliencia y la paciencia del proceso hace que el amor y la confianza en uno mismo y en otros crezca.


5.     "Eres responsable para siempre de lo que has domesticado": una gran frase para que todos los que lean este libro se hagan responsables de si mismos y que crezcan con la confianza de los resultado y las consecuencias de lo que se "cosecha".


6.     "El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va": Frase de autoestima que hará que los pequeños encuentren la confianza en si mismos para alcanzar sus sueños.


7.      "Lo bello del desierto es que en algún lugar esconde un pozo": Las sorpresas de la vida hacen la diferencia y el que busca en medio de la adversidad, logra triunfar siempre.

 

8.     “Si alguna vez te sientes mal contigo mismo busca en lo más profundo de tu ser. Date cuenta que nadie es perfecto, tampoco tú, pero aún con todos tus defectos y cualidades, eres una persona única en el Universo, por eso eres especial”: la frase por excelencia de autoestima para que no se olvide el amor propio y la importancia de nuestra presencia en el mundo. 

miércoles, 7 de febrero de 2024

¿Qué pasa en tu cerebro cuando empiezas a hablar contigo mismo?


Daniel Brito Luzardo      |      uppers.es      |      09/10/2023

-Hablar con uno mismo es algo más normal de lo que creemos y el cerebro actúa de una forma similar a la de cuando hablamos en alto

-Nuestro cerebro es capaz de hablar por nosotros mismos, pero también por otros en las discusiones que se forman en nuestra cabeza

 

Lo hacemos todos, unos más, otros menos, pero todos. No hay persona que no haya tenido una conversación con uno mismo alguna vez, aunque en ocasiones lo que hacemos es hablar solos hasta que nos damos cuenta de lo que estamos haciendo. Conversaciones con uno mismo que, en ocasiones, son mucho más interesantes que las que tenemos con otras personas. Algo más normal de lo que creemos, pero ¿qué ocurre en nuestro cerebro cuando nos ponemos a hablar con nosotros mismos?

 

Hablar con uno mismo, algo normal

Hablar con uno mismo es una especie de ejercicio de la mente que está ligado a la autopercepción, a la conciencia y a la memoria. No obstante, hay expertos que creen que realmente se trata de monólogos. En un artículo de Live Science se ha profundizado sobre esto.

 

Según la investigadora de neurolingüística y jefa del equipo de lenguaje en el Laboratorio de Psicología y Neurocognición del CNRS, instituto nacional investigador francés, Hélène Loevenbruck, cuando pensamos palabras el cerebro pasa por un proceso similar al que hace cuando hablamos en voz alta. Es decir, las regiones cerebrales que se activan durante el habla interna son muy similares a las que se activan durante el habla real, como lóbulo frontal del hemisferio izquierdo y el lóbulo parietal.

 

Cuando somos pequeños somos como esponjas que van absorbiendo información de todos lados y, cuando los niños juegan solos, hablan en voz alta con los juguetes, pero a partir de los 5 o 7 años esas palabras comienzan a irse hacia dentro.

 

Dos roles distintos

Sin embargo, como hablar solo en alto no está del todo bien visto, con el paso del tiempo nos vamos reprimiendo para evitar quedar de ‘loco’ ante los demás. La cosa es que, aunque no lo hagamos en alto, lo seguimos haciendo internamente y el cerebro busca la forma de seguir entablando esas conversaciones. Es más, durante las discusiones internas jugamos dos roles, el nuestro y el de la persona con la que discutimos.

 

Según Loevenbruck, cuando somos nosotros mismos los centros auditivos del lado izquierdo del cerebro se activan, mientras que cuando cambiamos a la otra persona existe “una especie de cambio de activación de la región cerebral hacia el hemisferio derecho”. No obstante, no siempre se trata de monólogos deliberados, sino que a veces nos vienen palabras o frases a la cabeza de repente, sin que nosotros las hayamos provocado.