jueves, 12 de diciembre de 2024

Qué significa que una persona se moleste por todo y se enfade rápidamente según la psicología

CELIA PÉREZ LEÓN      |      cuerpomente.com      |      06/12/2024   

La ira, si no se gestiona, puede ser devastadora tanto a quien la siente como para su entorno. Si eres una de esas personas que se enfada a la mínima o conoces a alguien a quien le sucede, esto te interesa.

Thich Nhat Hanh, monje budista nominado al Nobel de la Paz por su oposición a la guerra de Vietnam, explora en su libro La ira: el dominio del fuego interior cómo esta emoción puede consumirnos si no la controlamos. “La ira es como el fuego. Si no la controlamos, nos quemará a nosotros mismos y a todo lo que nos rodea”, afirma. Aunque el enfado en dosis moderadas es natural y útil para establecer límites y protegernos, su presencia constante puede tener efectos devastadores. 

Este enfado constante tiene un impacto negativo tanto en nuestra salud física como en la mental. A nivel del cuerpo, se ha demostrado que el enfado está relacionado con los problemas cardiovasculares, puede debilitar el sistema inmunológico y, como efecto inmediato, puede generar dolores musculares y tensiones. En cuanto a la salud mental, como bien dice Nhat Hanh, es un fuego abrasador: estrés, ansiedad, depresión, baja autoestima, aislamiento social, conflictos, incapacidad de disfrutar la vida, falta de resiliencia… Y la lista sigue. Pero ¿qué significa, desde el punto de vista psicológico, este enfado persistente?

La primera capa del enfado: falta de límites

Cuando algo persiste más allá de toda lógica, es que sus causas no son externas, sino internas. Es decir, si eres de esas personas que se enfadan “por todo”, no es culpa de tus vecinos, de tus compañeros de trabajo o de toda la gente que te rodea. Hay algo dentro de ti que está fallando, ahí reside tu enfado real.

Para Harriet Lerner, psicóloga estadounidense y autora de The Dance of Anger, la causa principal de este enfado subyacente y constante (especialmente en mujeres) es la defensa emocional. Las personas que se enfadan constantemente, explica la experta en su obra, suelen tener dificultades para expresar sus emociones de forma saludable, por lo que el enfado acaba por convertirse en una herramienta para protegerse de sus sentimientos más vulnerables.

Es decir, en lugar de lidiar con emociones tan incómodas como la tristeza, el miedo o la frustración, estas personas se enfadan. Es la única forma que conocen de comunicar sus necesidades o poner límites, por lo que la ira se convierte en una respuesta automática a situaciones que perciben como amenazante so injustas.

Esta ira crónica, además, puede estar relacionada con la falta de control sobre la vida propia. Esta situación genera impotencia, y hace que el enfado sea la única vía para recuperar cierta sensación de poder o control. El problema es que este patrón, lejos de arreglar las cosas, acaba dañando las relaciones interpersonales y perpetua el ciclo de la insatisfacción emocional.

La segunda capa del enfado: baja inteligencia emocional

La falta de control y la incapacidad de poner límites de forma saludable y asertiva son la causa más directa de este enfado constante. Sientes que debes dedicar todo tu tiempo a los demás, y acabas enfadándote por cada pequeña cosa. O quizá no eres capaz de expresar que estás triste, así que acabas sintiéndote aislada y, en consecuencia, enfadada.

Pero, ¿por qué sucede esto? Daniel Goleman, psicólogo que popularizó el término “inteligencia emocional” gracias a su libro Emotional Intelligence, asocia a un bajo desarrollo de esta inteligencia la ira constante.

La inteligencia emocional no solo nos ayuda a comprender a los demás, sino que nos ayuda a regular nuestras propias emociones. Si careces de herramientas para identificar lo que realmente te molesta, es habitual que este enfado persista más allá de lo razonable, haciéndote parecer naturalmente irascible.

Además, el enfado constante puede estar relacionado con un bajo nivel de empatía, que impide comprender las reacciones de los demás, generando una frustración constante.

La falta de control emocional también juega un papel en la ira crónica. Es esencial trabajar la autoconciencia, el autocontrol, la empatía y las habilidades sociales para manejar las emociones de forma eficaz. Además de aprender a identificar y entender lo que produce nuestros sentimientos, debemos desarrollar estrategias eficaces para lidiar con ellas.

La tercera capa del enfado: una mente poco entrenada

Ahora que comprendemos mejor lo que causa este enfado constante, es hora de ponerle solución. Y según el ya citado Thich Nhat Hanh, la mejor forma de hacerlo es por medio del entrenamiento de la mente. Una mente poco entrenada permite que acabemos atrapados en pensamientos y emociones, sin espacio para la reflexión o la conciencia plena.

Para el monje budista, que lidió con el enorme peso de haber visto a su país arrasado por una guerra, la ira no es una emoción productiva. Y cuando alguien se enfada constantemente, en realidad lo que está experimentando es un conflicto interno no resuelto, o un estrés continuo.

Para lidiar con ello, recomienda la práctica del mindfulness y la compasión. Si transformas la ira que sientes en compasión hacia ti misma y hacia los demás, ésta comenzará a remitir. De alguna forma, hay algo en ti que no dejes de criticar y que proyectas sobre los demás. Aprende a sentir compasión por ti misma, y la ira acabará marchándose. O, al menos, mitigándose.

martes, 10 de diciembre de 2024

Un psicólogo pide a los abuelos y abuelas dejar de decir de inmediato estas frases muy comunes a sus nietos.


 Redacción HuffPost

 
No existe un vínculo igual y, dada su relevancia, el experto ha advertido de algunas afirmaciones que se suelen decir
dejar
No hay amor que iguale el de un abuelo o una abuela por su nieto o nieta. Los lazos que se forjan entre los más pequeños y los mayores de la casa suelen dejar huella en ambos y ser de lo más especiales. De los segundos los primeros obtienen esos pequeños caprichos que, en el día a día, papás y mamás no pueden darles a sus hijos. 

Pero va mucho más allá. En muchas ocasiones, para que la conciliación sea posible, las familias precisan en más de una ocasión de la ayuda de abuelos y abuelas en períodos como el verano o en algunas de las vacaciones o puentes que los escolares tienen pero sus padres, no.  

Por lo tanto, dada su relación y el tiempo que pasan con ellos, los abuelos terminan siendo una parte esencial de la vida de muchos niños. En este sentido, expertos en psicología han advertido que hay unas cuantas frases que los abuelos o abuelas, a veces, dicen a los más pequeños y que deberían evitar 

Así lo ha afirmado el portal dedicado a paternidad y maternidad Good to Know. Este ha recogido las declaraciones del psicólogo clínico Daniel Glazer, que ha apuntado que los abuelos son "a quienes recurrimos en busca de sabiduría, amor incondicional y, tal vez, unos pocos de mismos". 

"Pero incluso sus palabras bien intencionadas pueden causar inadvertidamente ondas debajo de esos exteriores cálidos y cariñosos", afirmaba el experto en declaraciones que ha difundido el ya mencionado portal.  

"Es posible que comentarios aparentemente inofensivos no llamen la atención de otro adulto", puntualiza el mismo psicólogo. Pero, si se atiende "al frágil concepto que tienen de sí mismos los nietos pequeños", esas afirmaciones pueden llegar a tener "un poder inesperado para socavar la confianza familiar y erosionar los cimientos emocionales".  

Algunas de esas frases tienen que ver con los progenitores de los pequeños. "No se lo digas a tus padres" o "Tu padre y tu madre están equivocados sobre..." algo son algunas de ellas. Siguiendo con el entorno familiar, el experto tampoco recomienda decirle a los niños cosas como "eres mi nieto favorito" u "ojalá tu hermano se pareciera más como tú". 

Ha advertido también de los comentarios acerca del aspecto físico de los niños. "Mi conejito gordito" o "¡estás muy grande! ¿Has engordado?", tampoco recomienda decírselo. Y lo mismo pasa con frases como "Sólo los bebés todavía juegan con eso", "¿no es ese un juego tonto? o "¡será mejor que le des un abrazo y un beso a la abuela! 

domingo, 8 de diciembre de 2024

Los cinco consejos para criar a tus hijos y que crezcan con inteligencia emocional

 ÁLVARO GARCÍA       |      larazon.es      |      26/11/2024

En un mundo donde las habilidades emocionales son tan importantes como las cognitivas, ayudar a tus hijos a desarrollar inteligencia emocional es un regalo que durará toda la vida. Esta capacidad les permitirá comprender y gestionar sus emociones, establecer relaciones saludables y afrontar los desafíos con resiliencia.

1. Enséñales a identificar sus emociones

Es crucial que los niños aprendan a reconocer lo que sienten. Utiliza un lenguaje sencillo para describir emociones como alegría, tristeza, enojo o miedo. Puedes hacerlo a través de juegos, libros o conversaciones diarias. Por ejemplo, decir: ''Parece que estás triste porque no pudiste jugar hoy'', les ayuda a poner nombre a sus emociones.

2. Sé un modelo de gestión emocional

Los niños aprenden observando. Si tú manejas tus emociones de manera saludable, ellos imitarán ese comportamiento. Ante situaciones de estrés, muestra calma y utiliza frases como: ''Voy a respirar profundamente para calmarme''. Esto les enseña que está bien sentirse abrumado, pero que hay formas de manejarlo.

3. Promueve la empatía desde temprana edad

Fomentar la empatía les ayuda a comprender y respetar los sentimientos de los demás. Anima a tus hijos a ponerse en el lugar del otro, diciendo cosas como: ''¿Cómo crees que se siente tu amigo ahora?''. Este ejercicio refuerza su capacidad para conectarse con los demás.

4. Refuerza positivamente sus logros emocionales

Cuando los niños gestionan bien una situación emocional o muestran empatía, elógialos. Comentarios como: ''Hiciste muy bien al compartir tus juguetes aunque querías seguir jugando'' refuerzan comportamientos positivos y los motivan a seguir practicándolos.

5. Ayúdales a resolver conflictos de manera pacífica

Los conflictos son inevitables, pero también son oportunidades de aprendizaje. Guía a tus hijos para que expresen sus sentimientos y busquen soluciones sin recurrir a gritos o agresiones. Puedes decir: ''En lugar de gritarle a tu hermano, ¿cómo podrías decirle que no te gustó lo que hizo?''.

Criar hijos con inteligencia emocional requiere paciencia y consistencia, pero los beneficios son invaluables. No solo estarán mejor preparados para enfrentar los desafíos de la vida, sino que también serán más capaces de construir relaciones sólidas y significativas.

sábado, 7 de diciembre de 2024

"Soy experto en fortaleza mental y utilizo estas 2 palabras para no sobrepensar"

SOL LUJÁN      |      el tiempo.com       |      14/11/2024

El experto aconsejó reemplazar esta pregunta usual para combatir el pensamiento excesivo.
 
Algunas personas tienden a sobrepensar demasiado en posibles escenarios en lugar de actuar. La mayoría de las veces, ese estado mental puede inhibir al individuo y dejar pasar oportunidades únicas. Para tratarlo, un experto en fortaleza mental reveló la frase de dos palabras que se dice a sí mismo cuando esto sucede.
 
En un artículo para CNBC Make It, el instructor, orador y formador, Scott Mautz, recomendó reemplazar la pregunta "Qué pasaría si?” por la conjugación “Ya veremos”. De esta manera, el experto afirmó que se realiza un cambio de estado mental, donde se canaliza la fuerza de la mente para pasar de la parálisis a un análisis a la aceptación.  
Otros consejos para dejar de sobreanalizar las situaciones

"Digamos que tienes que hacer una presentación importante en el trabajo, pero te das cuenta de que estás pensando en todo lo que podría salir mal. Decir 'ya veremos' te ayuda a acallar el parloteo interno. Tiene un tono de finalidad, a diferencia del '¿Qué pasaría si…?'", ejemplificó el autor del libro El líder mentalmente fuerte.

En su lugar, esta oración significa que la persona trabajó, pensó, analizó y se preparó para lo que quiere conseguir. "Ahora es el momento de ver a dónde te lleva todo eso y la situación", concluyó Mautz.  

De acuerdo con Terapify, un sitio web de psicólogos en línea, existen otras estrategias que se recomiendan para tratar el pensamiento excesivo. Si bien se suele tomar como un hábito inofensiva, con el tiempo puede tener repercusiones severas en la salud mental, física y emocional

·        Mindfulness o atención plena: es una técnica de meditación que ayuda a las personas a anclarse en el presente, reduciendo de esa manera la preocupación por el futuro. Además, reduce el estrés y mejora la concentración.

 

·        Ejercicio físico: cuando uno hace ejercicio, el cuerpo libera endorfinas, que son sustancias que produce el cerebro para promover el efecto de bienestar y placer.

 

·        Terapia cognitivo-conductual (TCC): este tipo de terapia psicológica ofrece herramientas para que el paciente reestructure sus pensamientos negativos y patrones de comportamiento. 

 

miércoles, 4 de diciembre de 2024

Marian Rojas sorprende a todos con el truco para mejorar el equilibrio mental y la creatividad: "Es fundamental".

Redacción Mundo Deportivo       |          21/09/2024                         

 

Hoy en día, en una sociedad totalmente sometida al uso constante de las redes, el consumo de series o películas en plataformas o de vídeos virales en TikTok, es difícil aburrirse. Normalmente, cuando escuchamos la palabra aburrimiento la asociamos a algo negativo. Nadie quiere estar aburrido. Pero la realidad es que, aunque no lo creamos, es necesario.
 
Para acabar con esa idea de que no debemos aburrirnos, que hay que estar siempre entretenido o distraído con cualquier cosa, la psiquiatra Marian Rojas Estapé compartió recientemente un vídeo en sus redes. En su cuenta de TikTok, la especialista defiende que "entender la importancia del aburrimiento es fundamental para el equilibrio mental y la creatividad".

"Si yo no me aburro, no creo. Nadie ha descubierto nada importante en un momento de hiperactivismo feroz. Newton vio la manzana caer, Arquímedes veía los barcos flotar, Platón paseaba por los jardines de Atenas... Para crear, para descubrir, para conectar, para profundizar, para meditar, hace falta ser capaz de aburrirse", sostiene la psiquiatra.

Precisamente, Marian Rojas Estapé señalaba el problema de usar nuestro móvil para contrarrestar ese aburrimiento. Esa 'medicina' puede llegar a ser un error garrafal. "Si yo cada vez que estoy ansioso o estresado cojo mi teléfono, mi pantalla, no me convierto en un gestor de mi vida y no tolero bien la frustración", aclara Marian.

"Si pensamos en los jóvenes, que es parte de la crisis de salud mental, no tienen capacidad de gestionar la frustración porque el teléfono se ha convertido en una máquina dispensadora de afectos, de dopamina. Entonces, cada vez que me siento mal tengo algo. Son chupitos en la habitación, en un minibar donde cada vez que me siento mal tengo una capacidad de sentir algo", añade la especialista.

martes, 3 de diciembre de 2024

¿Por qué una retirada a tiempo es una victoria? Cómo tomar un nuevo rumbo en el trabajo o las relaciones

AMINIE FILIPPI      |      Telva      |      04/11/2024                  

El arte de renunciar a tiempo del trabajo o de una relación de pareja o de amistad, puede proporcionarte tranquilidad y mayor bienestar. Cuando algo o alguien no es para ti, no importa por qué, simplemente déjalo ir. Quizá ha llegado el momento de fijar tus objetivos en nuevos rumbos.

Abandonar una profesión, una relación o un trabajo cuando no son lo que quieres antes de que sea demasiado tarde es todo, menos fácil. Más bien todo lo contrario. Puede pasar que nuestros familiares y amigos lo ven claro, nos mandan señales, nos den consejos, nos argumenten de que es momento de dejar aquello que no nos satisface y, sin embargo, está en nuestra naturaleza perseverar hasta el final. O, quedarnos como estamos que es más cómodo. Vivimos en una cultura que promueve que resistir ciertas situaciones son sinónimos de coraje, fuerza, firmeza y capacidad inquebrantables. ¿Por qué nos aferramos a relaciones o trabajos que no nos benefician? Según Annie Duke, experta en toma de decisiones y estrategias, escritora, conferenciante y autora de ¡Abandona! (editorial Alienta, 2024), la respuesta es simple: "frente a situaciones inciertas, no sabemos cuándo rendirnos".

POR QUÉ NO QUEREMOS RENUNCIAR A NADA

No son los más, pero existen deportistas, políticos, personajes públicos o artistas quienes han dado el paso, voluntariamente o cuando se han sentido obligados a ello. Ellos han quedado en la historia en ese punto, el tiempo se ha paralizado para ellos y, en general, se aplaude su decisión. Sin embargo, hay más historias de quienes no lo han hecho, con un final menos halagüeño. "Cuando el mundo te dice que abandones, cabe la posibilidad de que tú veas algo que el mundo no ve, lo que hace que persistas legítimamente, incluso cuando otros abandonarían la causa. Pero cuando el mundo te grita a pleno pulmón que lo dejes y tú haces oídos sordos, el coraje puede convertirse en insensatez", reflexiona la autora.

Por eso, una vía para cambiar ese rumbo es detectar qué nos impide abandonar a tiempo y darle un giro para poder hacerlo.

POR QUÉ RETIRARSE A TIEMPO

Saber renunciar en el momento oportuno es una de las claves para poder tomar mejores decisiones y conseguir avanzar. Solo soltando, podrán aparecer nuevas cosas en la vida. Desde las disciplinas económicas hasta las teorías de los juegos, la ciencia nos explica que, si bien perseverar permite evolucionar y conseguir objetivos, también lo hace innovar otros caminos, para los que será necesario dejar de lado los habituales. "Saber cuándo debemos abandonar es una habilidad que merece la pena desarrollar", afirma Duke.

Cuando nos aferramos a algo que no puede ser o no funciona, caminamos directo al estancamiento, que se acompaña de malestar y frustración. ¡¿Cuántas veces no nos hemos obcecado con algún objetivo profesional, personal o relacional, sabiendo de antemano que no puede ser?! "La persistencia no es siempre la mejor decisión, y menos aún cuando las circunstancias no casan con esa obstinación", añade. Persistir está muy bien, pero renunciar a tiempo puede ser, incluso y en ocasiones, mejor. Y bastante difícil, por cierto.

POR QUÉ NOS EMPEÑAMOS EN PERSISTIR SIN RENUNCIAR

Cuando, emocionalmente, no logramos soltar algo, no conseguimos superar situaciones del pasado; nos aferramos a ellas y esto nos genera malestar. No tenemos que cargar con todo lo que hemos querido, valorado o nos ha sido útil en algún momento de nuestras vidas.

Duke nos recuerda casos como el considerado el mejor boxeador del mundo, Muhammad Ali, al que le sugerían que era hora de colgar los guantes y él hacía oídos sordos. "Ali pagó un alto precio por seguir peleando hasta casi los cuarenta años. Ya había mostrado signos de daño neurológico hacia el final de su carrera", afirma Duke, quien describe algunas de las razones por las que nos cuesta abandonar:

  • No escuchamos. Ali no escuchó a quienes le decían que lo dejara. "La ciencia nos está diciendo que cada día nos estamos aferrando a cosas demasiado tiempo, a pesar de las señales de que deberíamos dejarlas estar", sostiene la oradora. Escuchemos más.
  • Conservamos la connotación negativa. Puede que no escuchemos cuando nos dicen que renunciemos a algo, por la imagen que sobrevuela cuando hablamos de abandonar. En una sociedad en la que todas las frases motivacionales conducen a la idea de que perseverar es bueno, mientras que abandonar, según la autora, se relaciona con fracasar, capitular, perder. "Abandonar denota falta de carácter, mientras que el coraje, describiendo a quienes perseveran con términos tan positivos como capaces, inquebrantables, firmes, decididos, audaces, intrépidos, valientes y resistentes, son personas con agallas, valor, temple, tenacidad o perseverancia".
  • Trucamos la balanza. La autora opina que nos autosaboteamos, ya que cuando elegimos seguir (y no renunciar), en ocasiones nos estamos estafando a nosotras mismas. "Hay un pulgar cognitivo y conductual que inclina la balanza hacia la perseverancia en el momento de sopesar el coraje frente al abandono".
  • Tenemos miedo a lo desconocido. Sin duda el statu quo es más cómodo que dar un salto hacia un espacio desconocido. Parar, renunciar y cambiar es un acto que requiere esfuerzo y una intención racional. Y nos da miedo. Aquí calza perfectamente el refrán "más vale malo conocido que bueno por conocer", que refleja el obstáculo mental que nos incapacita para dejar atrás una situación que resulta dolorosa o desagradable. En este escenario, "a la hora de elegir entre nuevas opciones, nuestra aversión a la pérdida nos lleva a tomar decisiones que un actor racional no tomaría". Además, "somos más tolerantes con los malos resultados de seguir, que con los malos resultados de cambiar a algo nuevo", dice la experta.
  • Nos invaden los sesgos. Todo en nuestra vida está teñida de sesgos. "Cuando empezamos algo, ya sea poniendo dinero en el bote, iniciando una relación o un trabajo o comprando acciones, abrimos una cuenta mental. Cuando dejamos de hacer algo, ya sea dejando una relación o un trabajo o vendiendo las acciones, cerramos esa cuenta mental". Y resulta que no nos gusta cerrar las cuentas mentales en pérdidas. Uno de los sesgos que identifica Annie Duke es el de la dotación, con el que valoramos algo que poseemos más de lo que haríamos en caso de no ser nuestro. "El efecto dotación es un obstáculo para abandonar porque cuando valoramos irracionalmente las cosas que poseemos, calculamos mal su valor esperado. Podemos pensar que la empresa que creamos, el proyecto que ideamos o la creencia que tenemos valen más de lo que realmente valen. Preferimos quedarnos con el statu quo".
  • Creemos al traidor '¿y si...?'. Esta pregunta nos martillea la cabeza, cuando nos batimos entre seguir o abandonar. Es aplicable a todos nuestros ámbitos: ¿y si hubiera 'aguantado' más en mi relación? ¿Y si hubiera perseverado hasta conseguir ese puesto casi imposible? O, cuando abandonas, ¿y si no hubiera cambiado de carrera? ¿Y si hubiera seguido en el mismo trabajo?

CUÁNDO ES EL MOMENTO: LEE LAS SEÑALEs

 Es lo más difícil de saber. Cuando nos asalta la vertiginosa idea de retirarnos de la partida, nos convencemos de que, en realidad, nuestra situación no es tan mala. Como decíamos antes, nos acomodamos en el statu quo. Es ahí cuando debemos aprender a escuchar las señales. Duke reflexiona que "en el momento en que abandonar se convierte en la mejor opción, las cosas no suelen parecer especialmente sombrías en la práctica, aun cuando el presente contenga pistas que pueden ayudar a vislumbrar cómo se desarrollará el futuro. El problema radica en que, tal vez debido a nuestra aversión al abandono, tendemos a desestimar las pistas del presente que nos permitirían ver lo mal que están las cosas en realidad". Muchas veces, como dice la autora, nos enfrentamos a un dilema: somos severos con quien persevera en una situación que claramente no le beneficia; al mismo tiempo, nos burlamos de quien ha abandonado aparentemente demasiado pronto.

Duke aprovecha su aprendizaje como participante en torneos internacionales de póquer profesional, ya que puede aplicar la teoría del juego a la vida misma: "abandonar mientras se lleva ventaja es, por supuesto, un consejo razonable, especialmente, cuando se ha conseguido ganar en algo que, a largo plazo, es una propuesta perdedora". Y concluye: "un buen momento para dejarlo es mientras estás en racha".

APRENDER A SOLTAR

  1. Aceptar(te): Ser honesta con una misma es siempre el mejor de los consejos, y, además, nos ahorra tiempo y energía. Aunque suena más sencillo de lo que resulta en la práctica, muchas veces las cosas se dan de una manera y no podemos hacer nada para cambiarlas. Aceptarlo no significa fracasar ni ser derrotista, sino que jugar con las cartas que nos da la realidad. Es el momento de abandonar.
  2. Rodéate de un buen círculo. La autora sostiene que el optimismo hace que nos aferremos a cosas que merecen la pena, pero este también hace que te aferres a cosas que han dejado de merecerla. Ahí es donde vale tener una buena amiga, no condescendiente, que te ayude a mirar más objetivamente. «Lo que todo el mundo necesita es ese amigo que le quiera de verdad, pero al que, llegado el caso, no le importe mucho herir sentimientos».
  3. Convive con la incomodidad. Renunciar a algo incomoda al principio, nos llena de incertidumbre e incluso, puede doler. A veces, podemos sentirnos perdidas y con miedo, por lo que toca confiar en una misma, pensar que no por estar acostumbradas a algo tenemos que conservarlo. En casos de crisis, conviene recordar que no solo dejamos algo, sino que también estamos frente a algo nuevo.
  4. Establece criterios de eliminación. En la vida, todos tenemos que tomar decisiones sobre qué oportunidades aprovechar y cuáles son mejor dejar pasar o abandonar. Para ello, dos de los mejores criterios de eliminación son el estado y la fecha, que puedes aplicar a cualquier aspecto vital. Duke repasa frases como "si estoy (o no) en un estado concreto, en una fecha concreta o momento concreto, entonces tengo que dejarlo o seguir". Si tu objetivo es tener una relación estable con tu pareja, por ejemplo, si en determinada fecha no hay movimientos por la otra parte, será mejor plantearlo abiertamente y pensar en estar con una persona que comparta tu misma ilusión.
  5. No te fíes de los falsos progresos. La mente nos engaña a todos y a veces, frente a algo que emite señales evidentes de que no es posible, nos autoconvencemos de que vamos avanzando, subiendo a un pedestal, cuando no es así.
  6. Por último, sigue tu intuición. Un valor al que hacemos poco caso, pero que muchas veces es más sabia que la propia razón.

domingo, 1 de diciembre de 2024

Marian Rojas, psiquiatra: "Hay 6 tipos de inteligencia y todas repercuten en nuestra conducta"

CELIA PÉREZ LEÓN       |      cuerpomente.com      |      21/11/2024     

¿Te consideras una persona inteligente? La experta Marian Rojas Estapé asegura que existen seis tipos de inteligencias, y todas ellas repercuten sobre nuestra conducta. ¿Te atreves a comprobar si realmente eres tan inteligente como pensabas?

La inteligencia es una cualidad compleja y multifacética. Así la describen muchos expertos en psicología. Aunque popularmente la entendemos como una capacidad relacionada con el rendimiento académico o el coeficiente intelectual, va mucho más allá de estos parámetros. Ser inteligente implica contar con una combinación de habilidades cognitivas muy variadas, como la capacidad de aprender, resolver problemas o adaptarse a nuevas situaciones, y pensar de manera abstracta.

De hecho, la psiquiatra y autora Marian Rojas Estapé asegura que existen seis tipos de inteligencia, y todas ellas repercuten, de una forma u otra, en nuestra conducta. ¿Quieres saber cuáles son y descubrir si realmente eres una persona inteligente? Te lo contamos.

Inteligencia lingüística

La primera inteligencia que define Marian Rojas Estapé en un post divulgativo que compartía en sus redes sociales es la lingüística. La experta la define como “la capacidad que tenemos de expresarnos.”

Desde el punto de vista de Rojas Estapé, “tener esta inteligencia es fundamental para mantener buena relaciones”, dado que para ello “es necesario comunicarse de forma correcta”.

En otras palabras, la inteligencia lingüística es la habilidad de utilizar el lenguaje de forma efectiva y creativa, tanto en la comunicación escrita como oral. Se manifiesta tanto en la capacidad de producir discursos como en la facilidad para comprender, interpretar significados o construir ideas de forma clara y persuasiva.

Este tipo de inteligencia es especialmente valiosa en profesiones como la escritura, la enseñanza, el periodismo, la oratoria o cualquier otra que requiera de una comunicación efectiva y persuasiva. En el día a día, nos ayuda a comunicarnos de forma efectiva, a resolver conflictos y a desarrollar el pensamiento crítico y creativo. Además, tiene una fuerte influencia sobre la habilidad para escuchar y comprender a los demás, lo que facilita la construcción de vínculos profundos. También nos garantiza el acceso al conocimiento y la cultura, lo que supone una clara ventaja profesional.

Inteligencia intrapersonal

La segunda inteligencia que debemos medir en nosotros mismos, según afirma Marian Rojas, es la intrapersonal, que es “la capacidad que tenemos de conectar con la realidad y con nosotros mismos”. Esta inteligencia, explica la experta, “es fundamental a la hora de conocernos y entender nuestros procesos internos”.

Es decir, la inteligencia intrapersonal es la capacidad de conocerse a uno mismo en profundidad. Implica entender los propios pensamientos, emociones, deseos, fortalezas y limitaciones. Las personas con alta inteligencia intrapersonal tienen una mayor habilidad para reflexionar sobre sí mismas, lo que les ayuda a tomar decisiones conscientes y a alinearse con sus valores y metas personales.

Esta inteligencia es esencial para la vida, dado que facilita el autoconocimiento, la gestión emocional, la resiliencia y el crecimiento personal. Además, es esencial para identificar nuestras metas y deseos verdaderos, así como para vivir con autonomía, siendo capaces de tomar decisiones.

La inteligencia intrapersonal también nos permite desarrollar la empatía y disfrutar de un mayor bienestar emocional.

Inteligencia lógico-matemática

La siguiente en la lista de las seis inteligencias, explica Rojas Estapé, es la lógico-matemática. Es decir, “la capacidad para aplicar el análisis y el razonamiento de manera adecuada”. Esta inteligencia nos ayuda también a “entender ciertas realidades del día a día”.

En realidad, esta es, probablemente, la inteligencia más conocida y a la que nos solemos referir cuando decimos que alguien es inteligente, de forma popular. Sencillamente, consiste en la habilidad de razonar, analizar problemas y encontrar patrones lógicos. Las personas con esta inteligencia muy desarrollada tienen facilidad para trabajar con números, hacer cálculos y resolver problemas abstractos, usando el pensamiento lógico para tomar decisiones.

Este tipo de inteligencia es clave en disciplinas como las matemáticas, las ciencias, la ingeniería y la tecnología, aunque también beneficia otras áreas al mejorar la capacidad para analizar y resolver problemas de manera estructurada.

En el día a día, nos ayuda a resolver problemas complejos, a tomar decisiones, a organizarnos y planificarnos, y mejora la capacidad de aprender y procesar datos complejos.

Inteligencia emocional

Cada vez escuchamos más hablar de ella, por suerte. La inteligencia emocional es la cuarta en esta lista, y Estapé la define como “la capacidad de gestionar nuestros sentimientos y emociones, y también de los demás, saber qué me pasa y por qué”.

Para muchos psicólogos, esta es una de las inteligencias más importantes que debe desarrollar la sociedad, dado que es esencial para reconocer, comprender y gestionar nuestras propias emociones y las de los demás. Va más allá del simple control emocional: abarca la empatía, la autoconciencia, la regulación emocional y las habilidades sociales.

Las personas con alta inteligencia emocional son conscientes de sus emociones, saben manejarlas adecuadamente y tienen facilidad para conectar con otros, lo que les permite construir relaciones positivas y enfrentar los desafíos con resiliencia.

Inteligencia espacial

La inteligencia espacial, quinta en esta lista de inteligencias, es “la capacidad de entender nuestro entorno, la navegación y las localizaciones exteriores”, en palabras de la experta.

Esta es la inteligencia que más desarrollan, por ejemplo, los deportistas. Es la habilidad de visualizar y manipular imágenes en la mente, así como para percibir el mundo en términos de dimensiones y relaciones espaciales.

Las personas con esta inteligencia tienen facilidad para orientarse en el espacio, interpretar mapas, imaginar estructuras en tres dimensiones y entender cómo encajan las piezas de un conjunto visual o físico. La inteligencia espacial es fundamental, además de para los deportes, en los que opera en un plano más inconsciente, en disciplinas como la arquitectura, el diseño, la ingeniería, la navegación, la escultura o las artes visuales.

Inteligencia auxiliar

Acabamos con la que, probablemente, sea la inteligencia más desconocida de todas. La inteligencia auxiliar, que según Marian Rojas es “la capacidad de orden, perseverancia y motivación en cualquier aspecto de la vida”. La experta destaca que “una persona con orden y disciplina, potencia a las demás” inteligencias.

Y es que, aunque no es término común cuando hablamos de inteligencias, Enrique Rojas y su hija, Marian Rojas, han introducido esta nueva forma de inteligencia en el campo de la psicología. Se refiere a un conjunto de habilidades que potencian y complementan las capacidades intelectuales innatas de una persona, entre las que destacan:

o   Orden. La capacidad de organizar y estructurar tareas de forma eficiente.

o   Constancia. La perseverancia y la capacidad de mantener el esfuerzo a lo largo del tiempo para alcanzar objetivos.

o   Voluntad. La determinación para llevar a cabo acciones necesarias, incluso frente a obstáculos o falta de motivación.

o   Motivación. El impulso interno que dirige y sostiene el comportamiento hacia metas específicas.

o   Capacidad para observar. La habilidad de percibir detalles y aprender de experiencias cotidianas.