viernes, 5 de agosto de 2016

Nutrientes necesarios para tener una buena salud mental

ADAMET TV | 02/08/2016
Los nutrientes en la dieta son fundamentales para la estructura y función del cerebro; por eso tienen un impacto potencialmente profundo en la salud mental. Un grupo de investigadores, señala el efecto perjudicial de dietas poco saludables, las deficiencias de nutrientes, y el valor de protección en una alimentación sana, junto con determinados suplementos nutricionales según sea necesario, promueven y mantienen la salud mental. Investigaciones sugieren que mejorar la dieta y las intervenciones nutricionales pueden ayudar a reducir el riesgo, e incluso detener la progresión de ciertos trastornos psíquicos. Estudios clínicos apoyan el uso de ciertos nutrientes que influyen en una serie de actividades neuroquímicas beneficiosas para el tratamiento de trastornos mentales, como los suplementos medicinales.
Mientras algunas evidencias apoyan estos compuestos naturales que ofrecemos a continuación por tener efectos de modulación químico cerebral, o tener un papel en el tratamiento de ciertos trastornos mentales, todavía no se pueden nombrar alimentos determinados como eficaces para el tratamiento de la enfermedad mental.

·        Omega-3: las grasas poli saturadas tienen un papel vital en el mantenimiento apropiado de la función estructural neuronal, así como en la modulación de aspectos críticos de la vía inflamatoria en el cuerpo. La ingesta de suplementos omega-3 parece beneficiosa para tratar síntomas de la depresión, la depresión bipolar y el trastorno de estrés post-traumático. Y potencialmente puede ayudar a prevenir la psicosis. Pueden encontrarse en las nueces, semillas y ostras, aunque las cantidades más altas existen en pescados grasos como el salmón , anchoas, sardinas y caballa.

·        Vitaminas del complejo B y ácido fólico: necesitamos de vitamina B para una gama de procesos celulares y metabólicos, y ellas tienen un papel crítico en la producción de una gama de productos químicos del cerebro. Deficiencia de ácido fólico (B9) fue reportada en poblaciones deprimidas y entre las personas que no responden a los antidepresivos. Varios estudios han evaluado el efecto antidepresivo del ácido fólico con medicamentos antidepresivos. Algunos muestran resultados positivos en el incremento de tasas, ya sea la respuesta al antidepresivo o al inicio de respuesta a estos medicamentos.  El folato es abundante en los vegetales de hoja verde, legumbres, cereales integrales, levadura de cerveza y frutos secos. Carnes sin procesar, huevos, queso, productos lácteos, granos integrales y frutos secos, en general son más ricos en vitaminas del grupo B.

·        Aminoácidos: los aminoácidos son los bloques de construcción que crean proteínas a partir del cual se forman los circuitos y productos químicos en el cerebro. Algunos aminoácidos son precursores de productos químicos moduladores del estado de ánimo; el triptófano, por ejemplo, es necesario para crear la serotonina. Otro ejemplo es la cisteína, un aminoácido en base al azufre que puede convertirse en glutatión – el antioxidante más potente del cuerpo. Cuando se administra como suplemento, una forma de aminoácido conocido como N-acetil cisteína (NAC) se convierte en glutatión en el cuerpo. Tenemos evidencia de que es útil para la depresión bipolar, en la esquizofrenia, la tricotilomanía y otros comportamientos compulsivos y adictivos. Otro nutriente a base de aminoácidos conocido como S-adenosil metionina (SAMe) tiene cualidades antidepresivas. Los aminoácidos se encuentran en cualquier fuente de proteínas, especialmente carnes, mariscos, huevos, nueces y legumbres.

·        Minerales: los minerales, especialmente el zinc, hierro y magnesio, tienen un papel importante en la función neurológica. El zinc es un oligoelemento abundante, está involucrado en muchas reacciones químicas del cerebro. También es un elemento clave que apoya la función inmunológica adecuada. Es también un elemento clave que ayuda a la debida función de inmunización. La deficiencia ha sido ligada al incremento de síntomas depresivos y no hay evidencia emergente para suplementar zinc que mejore elestado de ánimo depresivo, principalmente junto a los antidepresivos. El magnesio también está implicado en muchas reacciones de la química cerebral y la deficiencia está relacionada con los síntomas depresivos y de ansiedad. El hierro está implicado en muchas actividades neurológicas y su deficiencia se asocia con los síntomas de ansiedad y depresión, así como en los problemas de desarrollo. Esto en parte se debe a su papel de transportar oxígeno al cerebro. El zinc es abundante en carnes sin grasa, ostras, cereales integrales, semillas de calabaza y nueces; mientras que el magnesio es más rico en frutos secos, legumbres, granos enteros, vegetales de hojas verdes y soja. El hierro se encuentra en mayores cantidades en carnes sin procesar y vísceras como el hígado y cantidades moderadas en granos, nueces y vegetales de hojas verdes, como la espinaca.
·        Vitamina D: la vitamina D es un compuesto soluble en grasa que es importante tanto para el desarrollo del cerebro como para el de los huesos. Los datos sugieren que los bajos niveles maternos de vitamina D, están implicados en el riesgo de la esquizofrenia, y la deficiencia está vinculada al aumento de los síntomas depresivos. Pero hay poca evidencia que apoye el uso de suplementos de vitamina D para prevenir la depresión. La vitamina D puede ser sintetizada mediante la luz solar: 15 minutos al día sobre la piel entre 10:00 y 15:00 durante el verano, aunque asegúrese de buscar asesoramiento en profesionales de la salud sobre los problemas de cáncer a la piel. Aparte de la luz solar, la vitamina D puede encontrarse también en el pescado azul, setas expuestas de UVB y leche fortificada.

·        Los antioxidantes en base a plantas: un aumento en el estrés oxidativo y daño a las células del cerebro, se ha implicado en una amplia gama de trastornos mentales, incluyendo depresión y demencia. Los compuestos antioxidantes pueden “absorber” los radicales libres que dañan las células y proporcionan una manera natural de combatir la oxidación excesiva. Consumir compuestos antioxidantes naturales a través de su dieta, es mejor que tomar suplementos de altas dosis de vitaminas sintéticas A, C, o E, ya que el sistema oxidativo está finamente sintonizado y un exceso puede ser perjudicial. Frutas y vegetales contienen estos compuestos antioxidantes en relativa abundancia, especialmente las moras, arándanos, frambuesas y bayas de goji; uvas, mangos y mangostán; cebollas, ajo, col rizada, así como el té verde y negro; infusiones varias y el café.

·        Micro-bióticos: una investigación muestra una conexión entre las bacterias en nuestro intestino y la salud del cerebro, eso puede afectar a la salud mental. Cuando la composición macrobiótica intestinal es menos que óptima, puede dar lugar a respuestas inflamatorias que pueden afectar negativamente al sistema nervioso y función cerebral. Un entorno de micro flora equilibrado, es compatible con una dieta rica en los alimentos que nutren a las bacterias beneficiosas y reducen a las especies microbianas dañinas, tales como Helicobacter pylori. La micro flora beneficiosa puede apoyar al consumo de alimentos fermentados como el tempeh, sauerkraut, kefir y yogurt y también por alimentos ricos en pectina como la piel de las frutas.


jueves, 4 de agosto de 2016

Ser injusto es contagioso , pero existen soluciones

PSICOLOGÍA

  Canalizar la experiencia por escrito podría ser el remedio.

 ROCÍO NAVARRO | La Vanguardia | 23/06/2016

Si coges el coche por la mañana te expones a una serie de desencuentros, muchos de ellos injustificados. Puede que alguien te increpe por tu cautela o que comentan una negligencia y, además, sus gritos caigan sobre tus oídos. Pues ese comportamiento negativo dejará una semilla en tu ánimo que podrá reproducirse a lo largo del día.
Se trata de un fenómeno denominado como “reciprocidad negativa generalizada” que ha sido estudiado por la Universidad de Bonn. En conclusión, la injusticia se transmite hacia terceras personas ajenas al proceso.
Aunque la respuesta espontánea es traducir la frustración en otro comportamiento abusivo aleatorio, los científicos han descubierto una forma sencilla para romper la cadena.

Efecto dominó
Las emociones negativas que vivimos en nuestra propia piel, como la injusticia, pueden tener efectos secundarios sobre otras personas.
Los investigadores han llegado a una conclusión: los humanos somos tremendamente sensibles a la injusticia. Cuando la vivimos en la propia piel se producen fuertes emociones negativas que influyen en las posteriores decisiones.
En el acto de injusticia va implícita cierta carga violenta. “La violencia es efectiva a corto plazo, si yo soy más fuerte que tú y te impongo algo, o consigo más rápido lo que deseo. Quien ejecuta la acción no se detiene en sus efectos secundarios”, indica Guillermo Fouce Fernández, doctor en psicología y profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
Y reaccionamos como un espejo, como una fórmula para conseguir lo que queremos o canalizar la experiencia. “Si alguien se impone y me obliga a algo de manera injusta tenderé a hacerlo yo también con quien pueda. Los modelos de violencia, como los de adicciones tienen cierta tendencia así a repetirse”, continúa el también presidente de la fundación Psicología sin Fronteras.

Emociones en negativo
La frustración, el malestar y las ganas de agredir son algunos de los sentimientos que se desencadena la injusticia En cualquier caso las impresiones que se reciben provocan una corriente de aspectos de signo negativo. “Frustración, malestar, ganas de agredir” son algunos de los sentimientos que se desencadenan según Guillermo.
Esto deriva en una acumulación de tensión que provoca que se repliquen los comportamientos injustos.

El caso de estudio
En una primera prueba sometieron a los participantes al 'juego del dictador' en el que algunos debían encargarse de distribuir una cierta cantidad de dinero sin tener en cuenta la voluntad del grupo
Este fue el aspecto sobre el que trabajaron los investigadores de la Universidad de Bonn. Su objetivo fue detectar el método más efectivo para frenar el efecto dominó. Para ello seleccionaron a un grupo de 237 personas que se sometieron al “juego del dictador”.
Del total, 24 fueron nombrados dictadores y su objetivo era distribuir una cierta cantidad de dinero de la forma que eligiesen sin tener en cuenta la voluntad del grupo. El 83% de quienes estaban al mando fueron considerados como injustos.

En una segunda fase del estudio, el grupo volvió a dividirse en tres para comprobar las distintas formas de imitación del mecanismo. Al primero se le concedió un descaso para comprobar si esto podría romper el desapego con el comportamiento del dictador.
Al segundo se le pidió que describiesen una imagen no relacionada con el suceso anterior para distraerlos del comportamiento que les producía emociones negativas. El último tuvo permiso para escribirle una carta al cacique con sus frustraciones.

Cómo detener el ciclo
Los participantes del estudio que enviaron la carta fueron los únicos capaces de superar su enfado. Es un ejercicio de analizar, digerir y canalizar las emociones negativas
Tras analizar todas las situaciones dadas, se percataron de que los que enviaron la misiva, fueron los únicos capaces de deshacerse de su enfado.
“La forma de superar las emociones negativas provocadas por estas prácticas es analizarlas, digerirlas y canalizarlas”, señala Fouce.
Asimismo, el estudio concluyó con una tercera fase en la que los participantes tuvieron que asignar una cantidad de dinero para ellos mismos y una tercera persona. Quienes escribieron el mensaje a la persona injusta hicieron mayores asignaciones al tercero.

Por lo tanto, parece ser que escribir la frustración generada por la experiencia injusta, como una estrategia para canalizar las emociones, puede interrumpir la cadena de injusticia.
“Es posible romper la cadena, pero siempre hay que trabajar las emociones y reeducar lo aprendido en negativo. Por ejemplo, cuando suceden estos comportamientos en niños hay que trabajar la empatía. Hay que poner a los niños agresores en el lugar de los agredidos para que adquieran estos sentimientos y vivencias”, asegura el experto.


jueves, 28 de julio de 2016

Burundanga, la droga que anula la voluntad y no es una leyenda.


La escopolamina se extiende en robos y violaciones por “sumisión química”, pero es difícil de detectar y apenas hay datos.

IÑIGO DOMINGUEZ | El País | 23/07/2016

No es una leyenda urbana la historia de una droga que le echan en la bebida a una mujer para luego abusar de ella, y ya ha llegado a ancianos intoxicados en pleno día a quienes sacan todo el dinero del cajero y de su casa. En los servicios de urgencia de los hospitales españoles se han familiarizado con este tipo de casos y una palabra, burundanga, nombre popular de la escopolamina, una sustancia que anula la voluntad, produce desinhibición y crea amnesia. Es la principal, aunque hay otras, y crece su uso por la facilidad con que se adquieren en Internet, a bajo precio. En algunos casos son plantas cuyas semillas venden portales de jardinería. Se ingiere sin ser percibida, oculta en bebidas, o incluso se inhala, soplada a la cara. Sus víctimas luego no recuerdan nada. Se llama “sumisión química”.
Es un tema delicado de abordar, porque puede crear un alarmismo excesivo y al mismo tiempo propagar esta técnica delictiva. En realidad es un fenómeno bien conocido en Colombia y otros países latinoamericanos, en robos y secuestros exprés, pero en España aún es subterráneo, y escurridizo, pues estas drogas desaparecen rápidamente del organismo y son difíciles de detectar en análisis. Por eso hay una brecha notable entre la experiencia médica en primera línea, el contacto con estos casos en urgencias, y los datos oficiales. Apenas llega a los juzgados y a las estadísticas, oficialmente casi no existe. Portavoces del Cuerpo Nacional de Policía, del Instituto Nacional de Toxicología (INT) y, en Madrid, de la consejería de Sanidad, son escépticos y transmiten que son muy pocos casos. “Ha habido algún episodio en el pasado, pero en España la incidencia es prácticamente nula”, afirma un alto mando de la Policía judicial.

Sin embargo, el día a día en urgencias puede ser muy distinto: “Tenemos dos o tres casos al mes, y esto solo en este hospital, así que imagina en los 35 de Madrid y en el resto de España, si todos estuvieran sensibilizados y actuaran correctamente”, apunta Andrés Santiago, jefe de Medicina Legal del hospital Clínico San Carlos, uno de los principales de la capital y pionero en la comunidad en la concienciación del fenómeno. Si no se conoce, no se identifican los casos ni salta la sospecha en los servicios de urgencia. Pero los expertos estiman que el 20-30% de las agresiones sexuales se deben a sumisión química. También en algunos casos de menores. En el Clínic de Barcelona confirman este porcentaje. “El problema es certificarlo, llegas a esa conclusión más por el relato de las víctimas que por lo que puedes probar científicamente, que por desgracia es poco”, confirma el doctor Manel Santiñà, del centro barcelonés.

Es un problema del que se tiene constancia desde 2003, con sendos estudios de casos en el Clínic de Barcelona, tras una serie de robos, y la universidad de Santiago de Compostela. El centro catalán, de referencia en agresiones sexuales, introdujo en 2008 un protocolo específico para identificar estos casos. Los hospitales de la Comunidad de Madrid adoptaron uno similar en febrero de 2015.

Sustancias usadas. Son 30, entre ellas, alcohol etílico, benzodiacepinas (flunitrazepam y alprazolam), hipnóticos (zolpidem, zopiclona), cannabinoides, analgésicos-anestésicos (ketamina, fentanilo, escopolamina o burundanga), barbitúricos, ácido Gamma Hidroxi Butírico (GHB), disolventes orgánicos y drogas de abuso (opiáceos, cocaína y alucinógenos).

Los síntomas. Amnesia completa o parcial, resaca desproporcionada, desinhibición, parálisis sin pérdida de conocimiento, agitación o alucinaciones, pérdida de conocimiento, alteración del juicio, disartria y alteraciones en el habla, mareo o vértigo, alteraciones visuales, alteraciones de la motricidad o del equilibrio, somnolencia, nauseas o vómitos, confusión, comportamiento inusual.

Qué hacer. Muchos casos no se denuncian por vergüenza o confusión de la víctima, sea por agresión sexual o robo, al no estar segura de lo que ha pasado. Los médicos aconsejan acudir a un hospital o denunciar en comisaría si a la persona no le cuadran las cosas, no recuerda bien lo sucedido o se nota raro. Si pasa demasiado tiempo la sustancia no deja rastro en el organismo y desaparece. En sangre, en seis horas, y en orina, doce, aunque pueden quedar restos una semana.

El hospital madrileño de San Carlos acaba de publicar una Guía de detección de la sumisión química, para uso del personal de urgencias. Porque lo esencial es conocer el problema para que surja la sospecha ante algunos síntomas y poder así actuar rápidamente. La guía, que denota la preocupación ante un fenómeno infravalorado, se abre con estas palabras: “España está viviendo junto con los países de su entorno un incremento en el número de casos de intoxicaciones con una intención de agresión sexual o robo. Gobiernos, administraciones, instituciones, sociedades científicas y los profesionales van tomando conciencia de la necesidad de evaluar la situación y proponer acciones para la detección precoz”. El texto asegura que es “una situación relativamente frecuente, pero de difícil diagnóstico”.

El problema clave a solucionar es precisamente ese, que la mayoría de los casos no pasan de ser una sospecha, por muy fundada que sea. Raramente se traducen en denuncia con pruebas, porque hay que moverse rápido, desaparece de la sangre en 2-6 horas. En la orina, la mayor parte se elimina a las doce horas, pero puede llegar a localizarse hasta una semana después. Es decir, a menudo las víctimas se enfrentan al drama de no ser creídas. En los casos de violación se añade otra circunstancia adversa: que no presentan lesiones genitales porque la droga anula la resistencia. En cuanto a los ancianos, los síntomas de desorientación y pérdida se pueden atribuir a senilidad, a un ictus o accidentes cerebro-vasculares.

Por otro lado, el examen debe seguir un protocolo legal estricto, de cadena de custodia de las muestras. La escopolamina hay que ir a buscarla con un análisis específico. Además, la sumisión química también está subestimada en las leyes. En contra de las indicaciones de Naciones Unidas y a diferencia de algunos países europeos, el código penal español no la considera un agravante y la incluye en el supuesto de abuso sexual son consentimiento, pero sin violencia o intimidación.
No solo es significativa la incidencia, también los métodos. En algunos hospitales madrileños, el de Henares y otros, revelan fuentes médicas, atendieron en 2015 casos sorprendentes de ancianos extraviados. Les habían robado pero no recordaban nada. La novedad es que se sospecha que la intoxicación fue a través de la piel: con folletos de publicidad repartidos en la calle e impregnados con burundanga. Luego se acercaba alguien, les pedía dinero y se lo daban, o se dejaban acompañar a casa. Otra técnica sería con cremas hidratantes.

La intoxicación cutánea es un punto controvertido, no todos los expertos la creen posible. “Es difícil de probar, pero hemos tenido sospechas en varios casos y puede suceder, estas sustancias se absorben fácilmente”, afirma Helen Dolengevich, psiquiatra y coordinadora del libro Nuevas drogas psicoactivas, publicado en 2015. No obstante, la Policía asegura no tener constancia de ningún caso y María Antonia Martínez, del Servicio de Drogas del Instituto Nacional de Toxicología, afirma que es “casi ciencia ficción”. Lo mismo opinan en el Clínic de Barcelona: “Es un mito, siempre es por ingestión”. Santiago cree que deberían ser dosis muy altas para tener efecto.

 “El tiempo nos está dando la razón, con indicadores de sospecha y personal bien entrenado en urgencias se consigue sacar a la luz los casos. La clave es sensibilizar al personal sanitario y a jueces y fiscales. La meta es lograr que la gente vaya al hospital o denuncie si sospecha los síntomas. En dos o tres años será algo generalizado, un problema conocido y asumido”, opina Andrés Santiago, jefe de Medicina Legal del hospital San Carlos de Madrid.

Uno de los obstáculos para tomar conciencia del fenómeno es la ausencia de datos. Acaban aflorando en publicaciones y congresos: un estudio de 306 casos de agresiones sexuales en Madrid entre 2010 y 2012 concluyó que un tercio, 107, podían haber sido víctimas de estas sustancias.

Solo llegan a los medios casos extremos o llamativos. Dos jóvenes muertos en 2011 en una fiesta en Getafe habían tomado burundanga. Un violador arrestado en 2012 en Madrid se hacía pasar por chamán y sometía a sus víctimas con esta sustancia. A veces las víctimas son menores: el pederasta de Ciudad Lineal, detenido en 2014, usaba golosinas con Orfidal, que contiene benzodiacepinas, otra sustancia muy usada.

Esta semana ha comenzado en Granada el juicio a dos hombres acusados de agresión sexual a una mujer en 2013 que, según la fiscalía, habrían usado escopolamina. La víctima, de 40 años, casada y con tres hijos, salió a una cena de empresa y regresó al día siguiente en estado de confusión, "como si viniera de una orgía", en palabras de su marido. Contó que había tomado dos copas en una discoteca. Los dos acusados le invitaron a la última y luego mantuvo relaciones con ellos. Ambos aseguran que fueron consentidas. Los análisis de sangre, orina y cabello no detectaron ninguna sustancia en la mujer, pero la fiscalía sostiene que el relato de la mujer es creíble y compatible con un caso de sumisión química.

sábado, 23 de julio de 2016

El descubrimiento de cómo viaja el miedo en el cerebro ayudará en los trastornos de ansiedad.

Adamet tv – 17/06/2016
La amígdala es una estructura clave en el procesamiento de las emociones que forma parte del sistema límbico y está situada en la parte interna del cerebro.  “Su localización es privilegiada; conecta y recibe conexiones de varias áreas en distintos niveles, y es capaz de desencadenar cambios fisiológicos o respuestas del sistema nervioso autónomo”, explica Constantino Méndez-Bértolo, investigador del Campus de Excelencia Internacional Moncloa de la Universidad Complutense (UCM) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Sin embargo, esta ubicación, en la parte interna del cerebro, dificulta su estudio con las técnicas habituales de neuroimagen.
Para diagnosticar dolencias como la epilepsia, los neurocirujanos implantan electrodos en la amígdala. En un estudio publicado en Nature Neuroscience, los científicos han contado con la colaboración de once pacientes ingresados en el Hospital Ruber Internacional (Madrid) que tenían implantados electrodos en esta región cerebral. El análisis de las amígdalas les ha permitido conseguir la primera prueba directa en seres humanos de que esta área, por sí misma, capaz de extraer información muy rápido respecto a posibles amenazas o estímulos biológicamente relevantes en la escena visual, antes de recibir la información visual más fina procesada en el neocórtex.
Lo que los autores han descubierto es que la información gruesa que la amígdala maneja sobre escenas visuales la hace sensible a estímulos biológicamente relevantes, como podría ser la expresión de miedo de una persona que se encuentre cerca, que pone en alerta al individuo para buscar dónde está el peligro. “Partíamos de la hipótesis de que, si la amígdala presenta una respuesta emocional temprana, esta será mayor para la emoción negativa y ocurrirá siempre que haya frecuencias espaciales bajas en la imagen, ya que la información llegaría desde el núcleo del tálamo a través de neuronas magnocelulares, que no transportan información de alta frecuencia”, señala Méndez-Bértolo, autor principal del trabajo.

Mediante los registros eléctricos intracraneales, los investigadores comprobaron que la amígdala, además de dar una respuesta emocional tradicional ante las imágenes de bajo y alto nivel de frecuencia, presenta una respuesta emocional muy rápida ante los estímulos negativos con bajas frecuencias espaciales. Estos nuevos datos sobre cómo viaja la información entre el circuito visual y el circuito emocional pueden ayudar al tratamiento de trastornos emocionales como la ansiedad, donde la amígdala desempeña un papel fundamental. “Gracias a este estudio podemos considerar con más importancia el procesamiento visual temprano e inconsciente y los efectos que puede tener en nuestro organismo. Nos permite entender mejor por qué el miedo, muchas veces, está fuera de nuestro control voluntario”, mantienen los autores.

viernes, 15 de julio de 2016

Encuentran mutaciones hereditarias genéticas relacionadas con el trastorno bipolar.

29 junio, 2016 Trastorno BipolarAdamedTV
Gracias al uso de la llamada secuenciación del genoma de próxima generación, investigadores de la Johns Hopkins han identificado 84 posibles mutaciones genéticas hereditarias que pueden contribuir a las formas más graves de trastorno bipolar. Afirman que su estudio es uno de los primeros de variaciones genéticas raras en personas con trastorno bipolar, que, en contraste con la mayoría de los estudios previos, puede proporcionar una visión más directa de la biología subyacente susceptible al trastorno bipolar. El informe fue publicado el 1 de junio en la revista Archives of General Psychiatry.
Fernando Goes, profesor asistente de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, afirma que son necesarios más estudios de ADN de una mayor población de pacientes para confirmar definitivamente el papel de las mutaciones raras utilizando las técnicas de secuenciación de genoma más avanzadas. “Una cosa que hemos aprendido es que necesitamos tomar los datos genéticos a partir de al menos varios miles más de personas con trastorno bipolar para confirmar que estas mutaciones raras son la causa directa de la enfermedad”, dice Goes. “Estamos trabajando con el Consorcio de Secuenciación Bipolar para recoger más datos y colaboradores para que podamos calcular definitivamente las causas.”
Algunos estudios genéticos que buscan la causalidad de la enfermedad utilizaban estudios de asociación de genoma completo para buscar cambios en el ADN, de una sola letra que tenían efectos muy pequeños, pero, en combinación, pueden explicar una pequeña proporción del riesgo del trastorno bipolar. Utilizaron una más nueva tecnología de secuenciación de genes que en lugar de leer millones de fragmentos de ADN al mismo tiempo trata de encontrar mutaciones genéticas que son raras pero pueden tener un efecto más severo. Inicialmente este equipo observó ocho familias con antecedentes de trastorno bipolar a través de varias generaciones, que era probable que tuviesen por tanto un componente hereditario importante. En última instancia, los investigadores secuenciaron los genomas completos de 36 miembros de la familia con la enfermedad. Examinaron únicamente la parte del genoma que actúa como planos de proteínas y se identificaron 84 variantes genéticas raras que estaban destacadas en estos miembros de la familia.
Para avanzar con la confirmación de que estas 84 variaciones estaban conectadas a la enfermedad, los compararon con las versiones de los mismos genes que se encuentran en 3.541 personas con enfermedad bipolar y 4.774 personas sin la enfermedad. Aunque muchas de estas variaciones genéticas se encontraron que tenían una representación relevante en los pacientes con trastorno bipolar los investigadores advierten que los datos no eran lo suficientemente potentes como para demostrar que cualquier mutación específica entre las 84 mutaciones raras provoca directamente el trastorno bipolar, señalando que se necesita al menos una muestra de pacientes de más de 10.000 casos para identificar las mutaciones raras dentro de un gen específico. El estudio descubrió la evidencia de que los genes de este estudio previamente habían sido implicados en otros trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia y el autismo.
“Una vez que podemos confirmar que estas mutaciones raras están asociados con el trastorno bipolar en otras muestras, nuestro plan a continuación, será el de integrarlos con los más sutiles, las mutaciones comunes de los estudios genómicos anteriores para entender mejor la causa del trastorno bipolar,” afirma.


lunes, 11 de julio de 2016

La población desconoce las sustancias tóxicas que se esconden tras los cigarrillos.

Salud - TABAQUISMO

La mayoría de la población, fumadora o no, sabe que el tabaco tiene nicotina, pero no que también contiene cianuro o arsénico.
El tabaco contiene más de 70 sustancias carcinógenas.

 M. LÓPEZ  / @abc_salud | Madrid - 22/06/2016

Fumar es, simple y llanamente, muy perjudicial para la salud. No en vano, los cigarrillos contienen más de 7.000 sustancias químicas entre las que, como alerta la Sociedad Americana Contra el Cáncer (ACS), se encuentran al menos 70 que son bien conocidas por causar enfermedades como el cáncer –los denominados ‘carcinógenos’– y distintas patologías pulmonares y cardiovasculares. Un riesgo, además, que no se limita al fumador, sino que también es compartido por su entorno. De hecho, el humo del tabaco contiene sustancias tan ‘poco saludables’ como el cianuro, el arsénico, el cromo o el amoníaco. Pero, ¿los fumadores están informados sobre el contenido de los cigarrillos? O dicho de otro modo, ¿saben realmente lo que están fumando? Pues según concluye un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (EE.UU.), parece que no. O así sucede, cuando menos, en Estados Unidos.

Como explica Marcella Boynton, directora de esta investigación publicada en la revista «BMC Public Health», «una información sobre los compuestos químicos del tabaco accesible para el público y una industria tabacalera más transparente harían que aquellas personas interesadas en conseguir esta información fueran menos proclives a iniciarse en el hábito o más proclives a dejar de fumar. Y es que, simplemente, estarían mejor informados sobre los compuestos tóxicos presentes en el tabaco».

Más que nicotina
Para llevar a cabo el estudio, los autores realizaron entrevistas telefónicas a un total de 5.014 adultos estadounidenses. Y para garantizar que la muestra fuera representativa de toda la población del país, incluyeron a participantes de todas las etnias y niveles socioeconómicos. Como indican los autores, «algunos de estos grupos, en los que se incluyen personas viviendo bajo el umbral de la pobreza y personas con un bajo nivel educativo, son los más afectados por el consumo de tabaco y sus riesgos asociados para la salud»
De acuerdo con los resultados, el 27,5% de los participantes aseguró haber buscado información sobre los diferentes compuestos químicos presentes en los cigarrillos y el humo del tabaco. Un porcentaje que, sorprendentemente, resultó mayor en el caso de los fumadores activos (34,3%) y de los adultos más jóvenes –edades entre los 18 y 25 años; 37,2%–. Por el contrario, la proporción de no fumadores que reconoció haber satisfecho su interés sobre la composición de los cigarrillos y del humo derivado de su consumo se redujo a un 26%.
En consecuencia, más de una cuarta parte de los adultos estadounidenses asegura –otra cosa es creérselo o no– haberse informado sobre el contenido de los cigarrillos, muy especialmente los más jóvenes y los que ya consumen estos productos. Pero, ¿están bien informados? Pues la verdad es que no. Y es que preguntados por los compuestos químicos presentes en el humo del tabaco, la gran mayoría de los encuestados solo supo aludir a la nicotina.
¿También en España?
Es más; los resultados revelaron que hasta un 54,8% de los participantes exigía una mayor información sobre el contenido de los cigarrillos en las propias cajetillas, mientras que un 28,7% preferiría que la información pudiera consultarse en internet. Un aspecto destacable dado que un mayor conocimiento sobre los productos del tabaco podría ‘empujar’ a un 80% a cumplir su anhelo: dejar el tabaco.
En definitiva, concluye Marcella Boynton, «la mayoría del público estadounidense quiere un acceso fácil a la información sobre los compuestos químicos de los cigarrillos y de otros productos del tabaco. Por ello, debe requerirse que la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) incremente su actividad para que la información sobre estos compuestos llegue a todos los segmentos de la población, especialmente a aquella más vulnerable al consumo del tabaco y a sus riesgos asociados».
Evidentemente, los resultados, y por tanto las recomendaciones consiguientes, se limitan a la población de Estados Unidos. Pero, ¿podrían también aplicarse a nuestro país? Para ello, tan solo hay que responder a una pregunta: ¿conoce Ud. qué compuestos químicos contienen los cigarrillos?

domingo, 10 de julio de 2016

Siete de cada diez pacientes con depresión que responden al tratamiento siguen presentando síntomas cognitivos

Adamet TV – 24-04-2016
Más del 70% de los pacientes con depresión que responden al tratamiento siguen presentando síntomas cognitivos, uno de los síntomas residuales más prevalentes en esta enfermedad y que está asociado a una mala evolución a largo plazo. Ante esto, el director del servicio de Psiquiatría del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, Enric Álvarez, ha destacado la necesidad de diagnosticar precozmente la enfermedad para aplicar “lo antes posible” el tratamiento.
“Con frecuencia la depresión es un cuadro con recaídas y recurrencias, que debe abordarse como una enfermedad a medio y largo plazo. Las tasas de respuesta y remisión no son aún del todo satisfactorias y un grupo de pacientes, a pesar de la mejoría clínica, continúa presentado lo que se denominan síntomas residuales“, ha comentado el presidente de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, Miquel Roca.
Los síntomas residuales se han relacionado significativamente con un elevado riesgo de recaídas tras el tratamiento, además de con otros indicadores de mala evolución, como mayor número de visitas médicas, psiquiátricas y al servicio de urgencias, mayor número de ingresos hospitalarios o más intentos de suicidio. Esto indica el “enorme” coste clínico y económico que suponen los síntomas residuales y la necesidad de reorientar las estrategias del tratamiento antidepresivo hacia la remisión total, lo que implica la completa recuperación funcional.
No obstante, aproximadamente la mitad de los pacientes con depresión que alcanza la “remisión“, tal y como se define en las escalas de evaluación habitualmente utilizadas (MADRS y HAM-D), no se considera a sí mismo en remisión. En este sentido, el experto ha señalado que es habitual que los pacientes que alcanzan la remisión de los síntomas mantengan ciertos síntomas residuales lo que representa una carga sustancial. Como promedio, suele haber dos síntomas presentes durante la remisión, siendo los problemas cognitivos, la falta de energía y los trastornos del sueño los que se presentan del 35 al 44% del tiempo.

Incluso aquellos pacientes que responden al tratamiento pueden no llegar a lograr la remisión. De hecho, el ensayo ‘Sequenced Treatment Alternatives to Relieve Depression‘ demostró que el 75% de los pacientes que respondía al tratamiento experimentaba cinco o más síntomas residuales, al menos de grado leve, incluyendo insomnio, tristeza, falta de concentración/toma de decisiones y falta de energía.