sábado, 25 de febrero de 2017

¿Se aborda correctamente la depresión en España?

AdametTV – 15/02/2016
El diario El Mundo ha realizado una radiografía de cómo se trata la depresión en nuestro país. La mayor parte de las personas que acuden a Atención Primaria con síntomas depresivos no llegan a ser atendidos por un especialista (psiquiatra o psicólogo) a no ser que sus síntomas no mejoren con medicamentos. El último trabajo que aporta evidencia científica sobre la eficacia de los distintos tratamientos para la depresión se publicó la pasada semanas en la revista Annals of Internal Medicine y se trata de una revisión de todos los estudios que se han publicado sobre el tema, comparando una estrategia terapéutica con otra. El informe, realizado por miembros del Colegio Americano de Médicos, señala que la terapia cognitivo conductual debería ser un tratamiento alternativo a los antidepresivos de segunda generación para tratar la depresión leve.
“La terapia cognitivo conductual es una aproximación razonable para el inicio del tratamiento y debería considerarse encarecidamente como una alternativa a los fármacos, y después de que el médico discuta con el paciente sobre los efectos secundarios, el coste, la accesibilidad y las preferencias de éste”, afirma el estudio. Pero en España dos de cada tres pacientes cuando tienen síntomas de depresión o de ansiedad van al médico de Atención Primaria y reciben antidepresivos exclusivamente porque no hay un tratamiento psicológico a nivel primario como asegura al diario El Mundo, Antonio Cano, catedrático en Psicología y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés. Salvo si ha pasado por urgencias o tiene ideas suicidas no se suele derivar a la persona al nivel secundario por lo que la mayoría no son diagnosticados por un especialista.
“Aunque se aumenten los psicólogos en la sanidad pública, la demanda aumenta a tal velocidad que veo difícil poder satisfacerla”, explica Jerónimo Saiz, jefe del Servicio de Psiquiatría, del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, quien señala el valor de los resultados de esta revisión. “Los problemas de salud mental no están suficientemente reconocidos ni atendidos, eso es una realidad”, añade. Miguel Gutiérrez Fraile, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, explica que el estudio que publica Annals of Internal Medicine tiene algunos problemas que hay que detallar. “El primero es que no distingue la graduación en la gravedad del episodio depresivo. Hay pruebas que apuntan a que cada una de las alternativas terapéuticas tienen diferente eficacia en función de la gravedad del episodio depresivo. Por ejemplo, los antidepresivos parecen no ser más eficaces que el placebo en la depresión leve, pero las psicoterapias son ineficaces en los extremos más graves de la depresión. La misma guía propone a las psicoterapias como primera elección en el tratamiento de la depresión leve o moderada y sugiere la combinación de ambas estrategias (fármacos y psicoterapia) siempre que sea posible”, puntualiza.
Entre un 10 y un 60% de los pacientes no mejora con antidepresivos, tienen depresión resistente al tratamiento farmacológico. “Sabemos que el coste de tratar a los pacientes resistentes representa el 40% del coste total de la depresión. Desde hace 10 años, se están desarrollando unidades de depresión resistente, y la novedad es que hay técnicas de psicoterapia eficaces para estos pacientes: la terapia cognitiva conductual y las técnicas biológicas, como la estimulación magnética transcraneal repetitiva”, afirma Gabriel Rubio, jefe del Sección de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre, también en Madrid. La eficacia de los antidepresivos está en el 50% y la de la terapia cognitiva conductual es similar, quizás un poco mayor, pero con la diferencia de que no tiene efectos secundarios por lo que se le puede dar a embarazadas, no hay riesgo de caídas accidentales, accidentes de tráfico o laborales.

La necesidad de psicólogos es algo que denuncian desde Atención Primaria, Psiquiatría y Psicología. Un ejemplo que evidencia la carencia de estos especialistas es el número de plazas PIR (plazas ofertadas por el sistema sanitario para formación de especialistas) que se ofrece anualmente y que son menos de 100 frente a las 3.000 de las plazas MIR para médicos. “Las guías NICE, la referencia en Reino Unido sobre lo que dice la evidencia científica, recomiendan que para la depresión leve y moderada se comience por técnicas cognitivo conductuales y reservar los antidepresivos para los casos más graves. Ellos lo tratan así desde 2007 y ahora se están planteando duplicar todo lo que están haciendo, con más recursos. Porque aunque destinen más psicólogos y traten a más pacientes, ahorrarán más de lo que invierten porque evitarán bajas por depresión, accidentes de tráfico o laborales, caídas, etc.”, concluye Cano.

domingo, 19 de febrero de 2017

La esperanza


Mariana Alvez – 22/07/2015

La esperanza para la Psicología Positiva es más bajada a tierra y tiene que ver con los objetivos que nos proponemos en la vida, ya sean materiales o espirituales. El autor Charles Rick Snyder nos dice que la esperanza está compuesta por lo siguiente:

1)      Pensamientos orientados a la concreción de metas: Todas nuestras conductas están dirigidas por alguna meta, ya sea a corto o largo plazo. Tienen que ser metas tan importantes que ocupen su lugar en nuestra conciencia, en nuestro presente. Nos brindan orientación y nos acercan un paso más allá del simplemente desear algo, no es lo mismo pensar “quiero tener un auto” que pensar “voy a tener un auto”, dando despliegue posteriormente a ideas de cómo hacer para acercarme a esta meta. Para mejorar nuestras habilidades en cuanto a la elección de metas tenemos que tener sumamente en claro que eso es lo que queremos. Vamos a plantearnos metas para los distintos sectores de la vida, salud, amistad, familia, pareja e intentemos implementar un espacio para acercarnos a ellas en nuestra rutina.

2)     Para poder acercarnos a nuestras metas, tenemos que generar caminos hacia ellas. Es donde nuestra paciencia y creatividad entran en juego, ya que si el plan original falla tendremos que pensar en caminos alternativos, Confiemos en nuestras habilidades. Piensa en diferentes opciones y elige la que te parezca mejor, practica mentalmente qué es lo que vas a hacer para acercarte a tu objetivo. Piensa cuáles podrían ser caminos alternativos si el primer plan falla. Los objetivos grandes tienen que ser divididos en objetivos más pequeños. Piensa si necesitas desarrollar una nueva habilidad. Si es necesario no dudes en pedir ayuda.

3)     Pensamientos agentes: Tenemos que creer que podemos generar y mantener los caminos necesarios para lograr nuestra meta, confianza absoluta. Ten sentido del humor, si las cosas no resultan como quieres quítale el drama. Disfruta muchísimo del proceso de tener lo que deseas, porque a veces nos perdemos tanto en el final que nos olvidamos del aquí y ahora que también puede ser muy entretenido y satisfactorio.

 Dentro de los beneficios de la esperanza encontramos que ha sido asociada a un mejor rendimiento académico y atlético, una mentalidad bastante sana y a una fuerza especial para lidiar con problemas de salud. Son quienes recuerdan con más facilidad los buenos eventos, los halagos, tienen buena autoestima y se sienten desafiados ante las adversidades. Quienes la sienten pueden soportar el dolor mejor que los demás. Pueden sentir emociones positivas, calma, sentirse exitosos.

Ante situaciones de enfermedades, se ha demostrado que la gente que está convencida que va a salir adelante, libera una sustancia química que brinda un sensación de bienestar, es así como ante situaciones de dolor a menudo, pueden sentir el mismo disminuyendo. Lo que hace el cerebro cuando estamos en este estado de completo convencimiento, es segregar endorfinas y encefalina, la cual tiene los mismos efectos analgésicos que la morfina.

Ambas mejoran nuestras habilidades biológicas para resolver problemas y encontrar soluciones creativas. Tanto el optimismo como la esperanza contribuyen enormemente a que vivamos de manera más feliz.

La esperanza es una manera de abordar la vida mediante el SÍ y el “YO PUEDO” Ante ciertas situaciones van a existir factores que no podemos controlar, pero siempre existe algo sobre lo que sí tenemos poder, nuestras ideas, nuestras alternativas y nuestra actitud con respecto a lo que nos sucede. Ante una situación compleja ¿qué es lo que yo puedo hacer? ¿Hacia dónde queremos ir? La claridad y la perseverancia provienen de la esperanza que hacemos nacer en nosotros.


La esperanza siempre ha sido reconocida como un componente importante del crecimiento psicológico, la matriz del cambio.

viernes, 17 de febrero de 2017

Salud mental y empleo: primero las personas.

Las personas con trastorno mental son las invisibles en el mercado laboral. Su nivel de paro duplica el del resto

GEMMA TARAFA / SARA BERBEL | El País | 06/02/2017

Las siglas VICA son el acrónimo de las características que, según personas expertas, conforman nuestra época: volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Un mundo cambiante, difícil de predecir, confuso y caótico, con múltiples significados. No es, sin duda, el contexto más fácil para desarrollarse en confianza y seguridad, dos condiciones que los seres humanos necesitamos para mantener una buena salud mental.
Si a esta situación sumamos la desigualdad estructural, el enorme abismo que se ha abierto entre personas con capacidad adquisitiva y otras inmersas en la pobreza, sin empleo o con ocupaciones precarias, no resulta extraño que los índices de trastornos mentales alcancen hasta un 15% en nuestro país.

Nuestra ciudad, Barcelona, no es una excepción. Sabemos que en los barrios más deprimidos los problemas de salud mental se multiplican, y que los jóvenes que viven en barrios periféricos tienen peor salud mental que los habitantes del centro. También las mujeres, especialmente castigadas por la crisis, peores sueldos y mayor nivel de paro, se resienten psicológicamente de esta situación de desigualdad. Según los últimos estudios, son las más estresadas de Europa y las quintas del mundo, de modo que toman un 6,2% de antidepresivos más que los hombres.

Las personas con trastornos mentales son las grandes invisibles en el mercado laboral. Su índice de inactividad no es comparable al de ningún otro colectivo en edad de trabajar. Su nivel de paro duplica el de la población general y, en consecuencia, se ven privadas de los beneficios que aporta el trabajo remunerado: autonomía y reconocimiento social. Por todo ello el Ayuntamiento de Barcelona ha decidido poner en el centro las capacidades y aportaciones de estas personas a nuestra sociedad. Se trata de una cuestión de derechos fundamentales, pero también de una diferente configuración del nuevo modelo socioeconómico que estamos diseñando, un modelo en que las personas y sus talentos están en el centro. Hay estudios que cifran en un 5% la pérdida del PIB si no se les ofrece un trabajo de acuerdo con sus capacidades. Nuestra sociedad no se puede permitir ignorar el talento ni la riqueza personal y profesional que aportan. Siglos de prejuicios y miedos irracionales han instalado una barrera entre ellas y el mercado laboral que queremos contribuir a derribar.

Las personas con un trastorno mental no son, en general, consideradas como parte de la esfera pública. No suelen participar en la elección de los principios básicos de la sociedad y con frecuencia se ven excluidas de las elecciones políticas. En el ámbito laboral, la percepción social considera que difícilmente pueden promocionarse en un trabajo, apenas pueden acceder a cargos de decisión y se cree que contribuyen a generar tensiones o conflictos en el clima laboral. Se trata de una serie de prejuicios no contrastados que son producto del temor o el desconocimiento y que configuran un estigma muy difícil de eliminar. Acabar con el estigma es tan o más imprescindible que subsanar las discriminaciones económicas objetivas ya que no será posible una igualdad real mientras se mantengan en el imaginario colectivo unas percepciones tan negativas y alejadas de la realidad.

Por todos estos motivos desde el Comisionado de Salud se ha diseñado, por primera vez en la historia de nuestra ciudad, el Plan de Salud Mental de Barcelona 2016-2022, que tiene la misión de promover, prevenir y mejorar la salud mental de la ciudadanía, con un presupuesto de 51,2 millones de euros.

En el mismo sentido, a los servicios que ofrece el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad se suma la Agencia de desarrollo económico y local del Ayuntamiento, Barcelona Activa, incorporando a su modelo de inserción laboral a las personas con trastorno mental. Queremos que cada persona que se encuentre en situación de desempleo sepa dónde dirigirse, dónde ser atendida, asesorada, formada (si fuera necesario) y acompañada para acceder a un lugar de trabajo y adaptarse adecuadamente.

Somos conscientes de que la cohesión, la igualdad y la justicia social son la base necesaria para la construcción de una sociedad sana. Nuestra cultura no sería la misma sin las valiosas aportaciones de personas como Silvia Plath, José Agustín Goytisolo, Virginia Woolf o Van Gogh, como tantas otras personas no conocidas afectadas por trastornos mentales. La igualdad de oportunidades entre todas las personas que permita el acceso al trabajo, la autonomía y el desarrollo personal será la clave que logrará disminuir el malestar —físico y psicológico— y avanzar en la salud social.


Gemma Tarafa, Comisionada de Salud y Sara Berbel, directora general de Barcelona Activa


miércoles, 15 de febrero de 2017

Decálogo para construir una buena autoestima.

PSICOLOGÍA | Recomendaciones
·        La base para solucionar los problemas está en mejorar la autoestima
·        En cualquier momento y a cualquier edad podemos cambiar y mejorarla

BEATRIZ G. PORTALATÍN | Madrid | El Mundo | 07/08/2015

La base para solucionar cualquier problema es, en la mayoría de los casos, mejorar la autoestima. Dependiendo del problema habrá otras cosas que potenciar o trabajar, pero este elemento será el cimiento principal en el que se construyan todas las posibles soluciones. Tener una buena autoestima nos hace más seguros, más capaces y más libres y la experiencia así lo ratifica: cuando mejor nos sentimos con nosotros mismos es cuando obtenemos mejores resultados, cuando nos atrevemos a ponernos metas más altas y a luchar por aquello que realmente queremos. Partimos de cómo como nos sentimos y eso es lo que trasmitimos.

La psicóloga Silvia Congost, autora del libro Autoestima autonómica(Zenith), lo explica de este modo: "Los seres humanos tenemos unradar que siempre busca confirmar lo que pensamos. Si nos sentimos mal, los buenos momentos del día pasarán desapercibidos y nos centraremos sólo en lo malo para confirmar así lo que estamos pensando y cómo nos estamos sintiendo". Por eso, es fundamental tener un buen autoconcepto y una buena imagen de nosotros, o lo que es lo mismo, tener una buena autoestima. Este concepto además repercute claramente en nuestra salud mental, pero también en la física.

"La autoestima es la base de nuestra existencia", afirma Olga Castanyer, psicóloga especializada en asertividad y autoestima y autora de libros como Sin ti no soy nada o Enséñale a decir no. Todo el mundo tiene un mínimo de autoestima, de lo contrario, no seríamos capaces de defendernos, ni de protegernos ni siquiera de sobrevivir.

Cuando una persona tiene una buena autoestima, confía en sí misma y tiene seguridad, lo que le permite dar pasos hacia adelante para conseguir sus metas y desarrollar sus capacidades. Por el contrario, cuando una persona tiene una baja autoestima se limitará simplemente a protegerse. Pero no construirá, no crecerá. Estará permanentemente tensa, y tendrá sin duda un gran desgaste emocional. Por tanto, "la autoestima es a la salud mental lo que la respiración es a la salud física", afirman por su parte Cecilia Martín Sánchez y Marina García Fuentes, directoras del Instituto de Psicología y Desarrollo Personal PSICODE.
La interpretación de las cosas
En cualquier situación de nuestra vida, donde las cosas no salen como esperamos, nuestra autoestima puede verse afectada. Si no conseguimos el trabajo que esperábamos, si tenemos un conflicto con un amigo o si tenemos una ruptura de pareja. Sin embargo, en cualquiera de estos casos, la autoestima de la persona quedará más o menos dañada en función de cómo interprete ese hecho concreto, si lo interpreta como un fracaso personal o por el contrario como algo circunstancial, por razones externas a su persona. "Si la persona lo interpreta como un fracaso y además se atribuye ese fracaso a sí mismo, su autoestima quedará muy mermada. Más aún si, los errores que cree haber tenido los achaca a características personales y estables de su persona, como por ejemplo, su personalidad o atractivo físico", explican García y Martín.
Es decir, si en una ruptura sentimental , crees que tu pareja te ha dejado por ser como eres y no por otras razones externas, la autoestima en estos casos queda mucho más dañada que si entiendes que tu pareja te ha dejado por otros motivos ajenos a tus características de personalidad.

Sin duda, una ruptura sentimental es uno de los momentos donde la autoestima pueda quedar más dañada. Todo ser humano, explica Castanyer, quiere que le quieran y está programado para esforzarse con tal de conseguirlo. Y lógicamente, es en la pareja donde esta necesidad más se pone de manifiesto. Por eso, cuando hay una ruptura sentimental dependemos exclusivamente de nosotros mismos para sentirnos válidos: la pareja ya no nos proporciona esa sensación y toda nuestra autoestima se tambalea. En estos casos, lo importante es tener en cuenta tres claves fundamentales. Tal como enumera Castanyer, primero, saber que no tenemos que depender de nadie para sentirnos válidos y dignos de ser queridos. Segundo, tener claro que nadie nos va a cubrir esa necesidad de forma plenamente satisfactoria más que nosotros mismos. Y tercero, ser conscientes de que tener una pareja es gratificante y cubre muchas demandas afectivas, pero cada uno de nosotros es único por sí mismo, con independencia de que en ese momento de su vida una pareja le quiera o no.

Ante una ruptura, también es fundamental interpretarla de forma adecuada: sin considerarlo un fracaso ni culparse por ello. "Hay muchos factores externos que pueden haber influido y que no dependen directamente de nosotros", insisten García y Martín.
Construyendo desde niños
La autoestima al igual que todo en la vida, empieza a edificarse desde niños. Después, en base a nuestras experiencias y vivencias esa autoestima se tambaleará en multitud de ocasiones. Pero siempre podrá restablecerse. Lo importante es tener a mano las herramientas necesarias.
A nivel de autoestima, explica Congost, todos tenemos un 30% que es genética y un 70% que se construye, sobre todo de manera inicial, cuando somos pequeños, con la educación de los padres. Una vez que soy adulto, mi autoestima es la que es, pero en cualquier momento podemos mejorarla. "A cualquier edad y circunstancia, siempre podemos cambiar nuestro autoconcepto, nuestra confianza, nuestra seguridad y acceder a ser independientes y felices, porque estamos hechos para ello", insiste Castanyer.
Pero la clave de todo está en la base, en el aprendizaje que hayamos adquirido desde niños. "Hay que educar a través del reconocimiento y del afecto, evitar la sobreprotección y sobre todo, educar desde el error", señala Congost. Hay que reconocer al niño sus logros, por pequeños que sean e insistirle en que puede mejorar, pero nunca echar por tierra lo poco o mucho que haya conseguido. Es esencial mostrar efecto a los niños, hay padres que nunca han dado abrazos y besos a sus hijos y ese cariño es clave para crecer mejor y más felices, sobre todo, más seguros.
Del mismo modo, es fundamental evitar la sobreprotección, hay que dejar que los niños vayan poco a poco siendo autónomos y por último, no ver el error como un fracaso, sino todo lo contrario. "Hay que permitir a los hijos que se equivoquen porque ahí está el verdadero aprendizaje", concluye Congost.
10 claves para mejorar nuestra autoestima
1.      Aprender a valorar las cualidades personales que todos tenemos
2.     Disminuir el perfeccionismo y aceptar que todos cometemos errores
3.     Hacer aquello que siempre hemos querido hacer y no nos hemos atrevido
4.     Actuar con independencia, atreverse
5.     Afrontar nuevos retos, arriesgarse
6.     Recordar los éxitos que hemos conseguido en la vida
7.     Identificar las 'voces críticas' que todos tenemos en algún momento y aprender a cambiarlas por otras más positivas
8.     Aprender a cuidarnos y a tener en cuenta los deseos y necesidades
9.     Dejar de hacer listados de 'tareas pendientes'
10.  Hacer la vida fácil: dejar de hacer aquellas pequeñas cosas que bajan el ánimo y no son necesarias y gastar esos esfuerzos en aquellas que sí hacen sentir mejor

lunes, 13 de febrero de 2017

Psicología Clínica en Atención Primaria de Salud: ¿Por qué, para qué y cómo?


Juan Carlos Duro | Infocop-online | 09/01/2017
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A pesar de que la reivindicación de la incorporación de profesionales de Psicología en la Atención Primaria de Salud (APS) viene de lejos (Duro, 2001, 2015), es en los últimos años cuando ha adquirido una enorme actualidad, tal y como se refleja en las actividades generadas por el Consejo General de la Psicología en España y algunos Colegios Autonómicos (Madrid, Valencia, Cataluña, etc.), en experiencias llevadas a cabo en la Red de Salud Mental de algunas Comunidades Autónomas (Cataluña, Murcia, Valencia, Andalucía, etc.), en lo recogido en la última Estrategia Nacional de Salud Mental del Ministerio de Sanidad (sin aprobar por el Consejo Interterritorial), en estudios internacionales y nacionales (PsicAP) y, especialmente, en las Proposiciones No de Ley aprobadas en distintos Parlamentos Autonómicos (Madrid, Comunitat Valenciana, etc.) y también presentada en el Congreso de los Diputados por el Grupo Parlamentario Socialista.

La incorporación de profesionales Especialistas en Psicología clínica (PEPC) en la APS, y no de los Psicólogos Generales Sanitarios (PGS), vendría dada por la necesidad del cumplimiento de la legalidad vigente respecto al ámbito para el ejercicio de la profesión.

Así, en la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública se recoge que “los psicólogos que desarrollen su actividad en centros, establecimientos y Servicios del Sistema Nacional de Salud, o concertados con él, para hacer efectivas las prestaciones sanitarias derivadas de la cartera de servicios comunes del mismo que correspondan a dichos profesionales, tanto en el ámbito de la atención primaria como en el de la especializada, deberán estar en posesión del título oficial de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica", a pesar de que en la actual regulación no encontremos competencias y actividades claramente diferenciadas en uno y otro, según pone de manifiesto la Sentencia del 7 de octubre de 2016 de la Audiencia Nacional sobre el Recurso contencioso administrativo interpuesto por ANPIR contra la Orden ECD/1070/2013, de 12 de junio, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales de Máster en Psicología General Sanitaria.

Por otro lado, la congruencia con las cualificaciones de los otros profesionales del sistema sanitario, en la que todos los profesionales de Medicina tienen la categoría de facultativos especialistas, ya trabajen en Atención Primaria, en Atención Especializada o en Salud Pública, requerido por la Unión Europea, nos 'exige' que nosotros también apostemos por ese nivel de especialización que tan arduamente hemos conseguido. Es evidente que si el profesional de Psicología que se incorporase a Atención Primaria no tuviera la Especialidad, estaría en desigualdad de estatus y condiciones laborales que el resto de los facultativos médicos, con lo que estaríamos haciendo un flaco favor al desarrollo de la profesión.

La incorporación de los profesionales de la Psicología clínica en la Atención Primaria de Salud, la vemos como una oportunidad para ‘dar una vuelta de tuerca’ al papel de los profesionales de Atención Primaria y su relación con la atención especializada en salud mental, “un nuevo modo de pensar de las instituciones, de los profesionales y de los pacientes” (Pérez Álvarez y Fernández Hermida, 2008, pág. 262) y debería enmarcarse en el proceso de mejora de la Atención Primaria, de ‘recuperación’ de su vocación de salud comunitaria/salud pública y de potenciación del trabajo en equipo interdisciplinar.

El profesional de la Psicología Clínica en los equipos de Atención Primaria ha de desempeñar, en términos generales, un rol activo favorecedor del cambio en tareas preventivas, asistenciales y de promoción y educación para la salud con intervenciones individuales, grupales, institucionales y social/comunitarias tanto hacia los usuarios como hacia los profesionales, trabajando por la despatologización de los problemas psicológicos (Lópea, Ernesto y Costa, Miguel, 2013)

La pluralidad de la ciencia psicológica permite que diferentes modelos teóricos puedan servir de fundamento a estos tipos de intervenciones, y ninguno de ellos patrimonialice el campo de trabajo profesional en Atención Primaria. Consideramos que no es momento de exclusiones, sino de confluencia de sinergias para demostrar, en la práctica profesional, la validez de la incorporación de la Psicología Clínica en Atención Primaria con la riqueza de perspectivas y posibilidades técnicas que actualmente tiene, como señala Pérez Álvarez (2003).

La autocrítica y el aprendizaje permanente han de ser compañeros de viaje de este profesional en su devenir por la Atención Primaria.
Todos los profesionales y académicos estaríamos de acuerdo en potenciar la relación de la Psicología clínica en la Atención Primaria, pero no todos plantean dicha relación de la misma manera.

En un reciente estudio (Duro, 2013) hemos encontrado discrepancias entre los profesionales de la Sanidad pública madrileña sobre el lugar de la Psicología en su relación con Atención Primaria, presentándose tres posiciones discursivas:
  1. El psicólogo clínico como parte del Equipo de Salud Mental del Centro de Salud Mental
  2. El psicólogo clínico incluido en los Equipos de Atención Primaria
  3. El (futuro) psicólogo general sanitario incluido en los Equipos de Atención Primaria
En todos los casos podríamos estar hablando del modelo denominado de Atención Integrada o del Modelo de Atención Escalonada o por Niveles recomendado por el NICE inglés. Esta “Atención Integrada” o Escalonada se puede prestar de varias maneras, según el Modelo de Derivación, el Modelo de Enlace o el Modelo de Reemplazo.

Para nosotros, según la experiencia en nuestro contexto, el modelo de derivación no funciona, el modelo de enlace parece funcionar algo mejor y el modelo de reemplazo, por el que apostamos, merece ser explorado.

Por otro lado, parece evidente que este planteamiento no supone, en ningún caso, reducir el número de las/os psicólogas/os clínicas/os en los distintos Servicios de Salud Mental (Centros comunitarios, Hospitales de día, Centros de Rehabilitación, Servicios hospitalarios, etc.), ya de por sí bastante insuficientes (Duro, 2016). Se trataría de, manteniendo la estructura actual de la Red de Salud Mental, y mejorándola en la medida de lo posible con nuevas contrataciones y aumentando el número de plazas PIR, incorporar NUEVOS psicólogos clínicos en los Centros de Salud/Equipos de Atención Primaria, obviamente, en estrecha colaboración con los equipos de salud mental comunitaria y con los Centros de Salud Pública.

El artículo completo puede encontrarse a través del siguiente enlace:




domingo, 12 de febrero de 2017

La simpatía está en el cerebro.


La forma y las características de este órgano se vinculan con cinco rasgos básicos de la personalidad humana.

 SALUD NEURONAS | El Observador | 26/01/2017

Las características de la personalidad pueden estar relacionadas con la forma del cerebro, reveló un estudio que midió la correlación entre las diferencias estructurales del órgano y los cinco principales tipos de personalidad.

"La forma de nuestro cerebro puede aportar sorprendentes claves sobre nuestro comportamiento y los riesgos que tenemos de desarrollar desórdenes mentales", indicó en un comunicado la Universidad de Cambridge, que participó en el estudio.

Para la investigación, un grupo de psicólogos estadounidenses, británicos e italianos identificó cinco elementos básicos de personalidad: el nivel de neurosis, la extroversión, la apertura de mente, la agradabilidad y la escrupulosidad.

Los investigadores observaron los escáneres de 500 personas de entre 22 y 36 años para examinar las diferencias en el córtex, la corteza cerebral donde está la materia gris.
Los expertos se concentraron en medir el grosor, el área y el número de pliegues que presentaban las diferentes personas.

"Descubrimos que el nivel de neurosis (...) está relacionado con un córtex más grueso y con área menor y menos pliegues en algunas regiones", dijo Roberta Riccelli, académica de la Universidad italiana Magna Graecia y coautora del estudio.

A la inversa, la amplitud de mente "fue asociada a un córtex más fino y a una mayor área y a más pliegues".

Todos los participantes, además de ser escaneados, completaron cuestionarios con los que los científicos buscaban determinar las percepciones que ellos tenían sobre sus personalidades, enfocándose en las cinco áreas de personalidad estudiadas.

Un paso crucial
Este estudio es el primero que relaciona estos cinco rasgos con diferencias en la forma del cerebro, dijo a la agencia AFP Riccelli.

Esto es "un paso crucial para mejorar la compresión que tenemos de las enfermedades mentales", dijo la experta.
"Esto puede darnos la oportunidad de detectar a personas que tengan alto riesgo de desarrollar una enfermedad mental de forma preventiva, lo que tiene obvias implicaciones para una intervención rápida", indicó.

Los investigadores abordaron una interrogante que ha ocupado durante siglos a filósofos y científicos: el hecho de si los humanos son un producto de la genética o de la crianza y el ambiente.

El estudio publicado en la revista Journal Social Cognitive and Affective Neuroscience, sin embargo, no mostró de forma concluyente una relación entre la forma del cerebro y el tipo de personalidad, señalaron los autores.

"No podemos responder a la pregunta de qué viene primero, el huevo o la gallina", dijo Riccelli, que destacó que la forma del cerebro está determinada por la genética y también por factores ambientales.

Los investigadores son conscientes de que aún falta realizar estudios que continúen los descubrimientos realizados. De hecho, uno de los autores de este trabajo, Michael Anderson, consideró que si bien el estudio fue exitoso, fue difícil de hacer e interpretar, por la complejidad que conlleva analizar el cerebro humano.



Fuente: En base a AFP

martes, 7 de febrero de 2017

Ketamina, de droga a antidepresivo

Famosa como alucinógeno, ahora se experimenta con ella para enfermedades mentales.
SARA SOLOVITCH | El Observador | The Washington Post |08/02/2016

En noviembre de 2012, Dennis Hartman, un ejecutivo de negocios, logró levantarse de la cama, ducharse por primera vez en varios días y abordar un avión que lo llevaría a una prueba clínica en el Instituto Nacional de Salud Mental estadounidense.

Luego de una vida de profunda depresión, 25 años de terapia, y pasar por 18 antidepresivos y estabilizadores del humor, Hartman, entonces de 46 años, se fijó una fecha y un plan para acabar con todo eso. Esa prueba clínica sería su último intento de salvación.

Durante 40 minutos permaneció sentado en una habitación de hospital mientras un intravenoso le transfería ketamina a su sistema. Varias horas pasaron antes de que se diera cuenta de que todos sus pensamientos suicidas se habían evaporado.

"Mi vida estará dividida para siempre entre el tiempo antes de esa primera infusión y todo lo que sucedió después", dice hoy Hartman. "El sufrimiento y el dolor iban desapareciendo. Estaba sorprendido por la ausencia de dolor".

La ketamina, popularmente conocida como una droga psicodélica, ha existido desde comienzos de los años 1960. Es un anestésico común en las salas de urgencia, regularmente usado en niños con fracturas u hombros dislocados. Es una herramienta importante en los centros de quemados y hasta en la medicina veterinaria, pero también como una droga que utilizan violadores, por su poder para rápidamente atontar y dejar inmóvil a alguien.

Desde 2006, docenas de estudios han reportado que también puede revertir un tipo de depresión severa que los antidepresivos tradicionales no suelen tratar.
Los expertos lo consideran el avance más significativo en la salud mental en más de medio siglo. Señalan a estudios que muestran que la ketamina no solo produce un rápido y robusto efecto antidepresivo; también pone fin a los pensamientos suicidas.

Los antidepresivos tradicionales, en comparación, pueden tomar semanas o meses en funcionar. En 2010, un estudio de la Asociación de Salud Mental estadounidense reportó que las drogas más utilizadas en los antidepresivos no eran más que placebos para la mayor parte de tipos de depresión.

"Este es el próximo gran avance en la psiquiatría, dice Alison McInnes, una psiquiatra de San Francisco que durante el último año trabajó con 58 pacientes en una clínica de esa ciudad. Dice que su tasa de éxito a largo plazo del 60% para personas con depresión resistente a los tratamientos que prueban la droga la ha persuadido de expandir el tratamiento a otras dos clínicas de la región. La alegría proviene del hecho de que está funcionando para los pacientes que han pasado años circulando por diferentes antidepresivos, y varias terapias.

McIness es integrante de un grupo que está analizando el uso de la ketamina. Los lineamientos que utilizan, que se basan en los protocolos aplicados en la prueba clínica a la que se sometió Hartman, requieren seis transfusiones a lo largo de un período de dos semanas. La dosis es muy baja, cerca de un décimo de lo que se usa para las anestesias. Y cuando funciona, lo hace en un plazo de minutos y horas.

"Es realmente obvio que va a ser efectivo", dice Enrique Abreu, un anestesista de Portland que comenzó a utilizarla para tratar a pacientes depresivos en 2012. "La tasa de respuesta es increíble. Esta droga es efectiva en un 75% de los casos. Nada dentro de la medicina tiene esas cifras".

Hasta el momento, no hay evidencias de adicción a las bajas dosis que se pasan en las transfusiones. La ketamina tiene, sin embargo, una importante limitación: su alivio es temporal. Las pruebas clínicas han determinado que las recaídas se producen usualmente una semana después de una simple infusión.

La ketamina funciona de una forma diferente a la de los antidepresivos tradicionales, que apuntan a los sistemas cerebrales que emiten la serotonina y la noradrenalina. Esto bloquea a un receptor cerebral que se activa con el glutamato, un neurotransmisor. En cantidades excesivas, el glutamato se convierte en excitocina, lo que sobreestimula las células del cerebro.

"La ketamina modifica el funcionamiento de la sinapsis y los circuitos, apagando y prendiendo algunos de ellos", explica Carlos Zárate Jr, jefe de neurobiología del Instituto Nacional de Salud Mental. "El resultado es un rápido efecto antidepresivo".

Incluso una dosis baja puede causar alucinaciones intensas. Los pacientes suelen describir un estado de sueño lúcido o estado disociativo en el que pierden la noción del tiempo y se sienten separados de su cuerpo. Muchos lo disfrutan; otros no. Pero algunos estudios muestran que esta experiencia psicodélica puede tener un pequeño pero significativo rol en la eficacia de la droga, fomentando el sentido de conexión con otras personas y con el universo.

Aunque los problemas de vejiga y los defectos cognitivos se han reportado entre los que abusan de la ketamina, ninguno de esos efectos se ha observado en las pruebas con dosis bajas. Además, se maneja el uso en otros trastornos psiquiátricos. El efecto de remisión de la droga ha llevado a muchos pacientes a buscar transfusiones que los mantengan. Hartman, por ejemplo, comenzó su búsqueda incluso antes de abandonar la sala de hospital.

Le llevó nueve meses encontrarlo, pero localizó a un anestesista en Nueva York que estaba tratando a sus pacientes con ketamina. Comenzó a recibir una dosis idéntica a la que recibía antes: seis transfusiones a lo largo de dos semanas. Cada vez, el alivio duraba un poco más. Ahora, dice que sus períodos sin recaídas entre las inyecciones se extienden hasta seis meses. Dice que ya no toma otra medicación para su depresión que no sea ketamina. "No me considero curado, pero ahora es algo que puedo manejar", dice Hartman. "Como la diabetes o la artritis. Antes, era completamente inmanejable. Dominaba mi vida y me impedía funcionar".

No hay registros para calcular el número de pacientes que son tratados con ketamina para la depresión, la frecuencia de esos tratamientos, las dosis, como se sigue el tratamiento y los efectos adversos.
"Claramente necesitamos una mayor estandarización en su uso", dice Zárate. "Aún no sabemos cuál es la dosis correcta. Necesitamos hacer más estudios. Y aún así, en mi opinión, debería ser usada predominantemente en la investigación o en una clínica altamente especializada.

Como una droga una vez utilizada casi de forma exclusiva por anestesistas, la ketamina ahora cae en una zona gris.

"La mayor parte de los anestesistas no se ocupa de la salud mental y no hay forma de que un psiquiatra se sienta cómodo inyectando algo en un brazo", dice Abreu.

Pero la ketamina ha florecido desde la nada con poco o nada de publicidad. La demanda viene principalmente desde los pacientes y sus familias; Zárate, por ejemplo, dice que ha recibido "al menos 100 emails por día" de parte de pacientes. Y casi todos ellos quieren saber dónde la pueden conseguir.
Washington Post