viernes, 7 de agosto de 2020

Deja de sufrir, no te hace mejor persona

CRISTINA RODA RIVERA    |   La Mente es Maravillosa   |   25/07/2019

Todo mi dolor se verá recompensado. La vida pondrá a todo el mundo en su sitio, especialmente a todos los que me han traicionado. Tengo que sufrir porque es así como algún día obtendré recompensa. Ahora quizás no disfrute de la vida, pero algún día llegará esa oportunidad porque el universo o Dios sabe todo lo mal que lo he pasado. Toda la tristeza que sufro es útil, porque las personas buenas sufren y son las que más ganan al final.

 

Quizás te suenen estas frases, podríamos decir que forman parte de un discurso repetido durante años. Es tan popular, que seguro que todos lo hemos tenido como tentación alguna vez o incluso lo hemos adoptado como propio. Es la creencia de que la felicidad será una recompensa por nuestro sufrimiento, no por las acciones que hacemos de forma activa y agradable. Es la herencia emocional de nuestras raíces judeo-cristianas. Quien es bueno sufre, por él y por los demás.

En el ámbito clínico de la psicología, existe un gran porcentaje de pacientes depresivos con esta idea totalmente irracional activada en todo lo que hacen en sus vidas. Es lo que se conoce como la » falacia de la recompensa divina«, que no es otra cosa que creer que nuestras «buenas» acciones deberán ser recompensadas por un agente mágico e irracional.

Tus acciones son más poderosas que lo que llamas karma

No hay que esperar las oportunidades, hay que crearlas, aprovecharlas y sacar el máximo partido de ellas. Eso requiere tesón, autodeterminación y firmeza. En esta vida hay que poner límites a los abusos: los que los demás cometen contigo y los que tú te infliges a ti mismo.

 

El dolor y el desaliento forman parte de la vida y aceptarlos como tal te brindarán salud emocional, para saber tolerarlos y enfrentarlos, para evitar que se conviertan en un sentimiento crónico y disfuncional. Sin embargo, a veces adoptamos el sufrimiento como una auténtica forma de vida.

 

Nos instalamos en la queja y el victimismo, porque sentimos que la vida no cumple el principio de reciprocidad, ya que a veces cuando damos un abrazo nos devuelve un golpe. Como si la vida estuviese a merced de nuestros deseos, como si la vida no fuese una fuente de sucesos impredecibles y arbitrarios en base a sus propias leyes, extrañas e indescifrables.

 

Si en realidad el karma fuese más poderoso que nuestras acciones justas y correctas, las personas que hacen daño y manipulan constantemente estarían sufriendo respecto a las que reciben ese daño y no a la inversa. Solo tienes que echar un vistazo a tu alrededor para darte cuenta de que el mundo dista mucho de ser justo y de recompensar a los que sufren. ¿Cómo actuar entonces?

 

Sufrir no nos hace necesariamente más fuertes

 

Creer que si lo pasas mal y sufres la vida te traerá todo lo bueno que necesitas y mereces es como pensar que si cojo un papel y digo que es dinero podré comprar con él como si lo fuese. Es una creencia en cierta manera delirante y destructiva que nos imponemos a nosotros mismos, como si sufrir fuese una especie de bendición.

Muchas personas llegan a asustarse cuando las cosas están en calma y van realmente bien. Están en un estado continuo de alerta e insatisfacción, como si esa fuese la actitud que les fuese a reportar más beneficios. Como si pensar continuamente en lo malo que puede suceder augurara una mayor felicidad futura.

Dentro de la perspectiva sistémica de la psicología se analiza el arraigo de esta forma de pensar y actuar, que a menudo encuentra su anclaje en mensajes dentro de la misma familia. El castigo no enseña nada a los niños si no se acompaña de una práctica restitutiva o positiva.

 

El niño debe entender que para remediar algo que ha hecho mal tiene que reparar lo que ha dañado o hacer algo positivo que compense ese acto, de forma inmediata y contingente a la conducta indeseable. Si simplemente lo castigamos para que sufra, entenderá que la reparación del daño reside en el aguante del sufrimiento que el castigo le impone. Interiorizamos desde pequeños que sufrir pasivamente es lo correcto.

 

Sustituye el autocastigo por acciones valiosas

 

Si deseas algo mejor para tu vida, pon en marcha las estrategias y habilidades que posees para que eso suceda. Esperar sentado a que el mundo identifique tu dolor para recompensarte por él es una idea falsa.

 

En muchas ocasiones la depresión se basa en esa sensación de indefensión aprendida: creemos que hagamos los que hagamos nada mejorará las cosas, porque nunca ha sucedido así antes. Es el momento de pensar cuáles fueron tus estrategias con anterioridad. Si tenías una actitud pasiva ante las adversidades y tirabas la toalla a la menor dificultad o si las afrontabas de forma activa.

El sufrimiento suele atraer más sufrimiento, es una cuestión de inercia. Debilita nuestro sistema inmunitario, que no guarda ya energía para las situaciones de peligro real, pues constantemente nos situamos en un plano de alerta, desconfianza y tensión.

Un dolor interno que deseamos que algún día cambie, cuando la única forma de mejorar es no esperar que las cosas sucedan para recompensarnos tan solo porque hemos estado pasándolo mal. Si quieres refuerzos tienes que salir a buscarlos. La tristeza e inactividad son adictivas. Deja de sufrir, no te hace mejor persona, solo te causa dolor a ti y a los que les importas.


jueves, 6 de agosto de 2020

Covid Art Museum: Arte digital creado en cuarentena

LA OPINIÓN DE MURCIA   |   Madrid   |   Efe   |   16/04/2020

Tres creativos españoles crean una galería que ha surgido de forma espontánea en redes

Una Mona Lisa sosteniendo papel higiénico, purpurina para lavarse las manos o 'El beso' de Lichtenstein con mascarillas son obras que se pueden ver en Covid Art Museum, el primer museo digital de arte creado en la cuarentena que busca recoger el testimonio artístico surgido en la pandemia.

Sus creadores, Irene Llorca, José Guerrero y Emma Calvo, tres creativos publicitarios españoles, han bautizado este movimiento artístico como Arte Covid, una manifestación que ha surgido de forma espontánea en un contexto marcado por el confinamiento social, que ha provocado que muchos artistas encuentren inspiración en el virus y sus consecuencias. "Durante los primeros días de cuarentena nos dimos cuenta de que había muchos amigos y también artistas compartiendo sus creaciones en las redes y que todas tenían como elemento común la pandemia", cuenta en una entrevista con Efe Guerrero, que en aquel momento pensó que podía ser "interesante" crear un archivo a través de Instagram con esas obras de artistas de todas partes del mundo.

Según cuenta, la gente en sus casas ha aprovechado su tiempo para hacer cosas que no hacía antes, como por ejemplo pintar, dibujar o hacer fotografías y así expresar sus sentimientos y contar cómo estaban viviendo la situación. "Cuando todo pase habrá testimonios, datos y cifras de contagiados y fallecidos y estudios de cómo afectó económicamente el virus en cada país", explica Guerrero, que también ve fundamental recoger un testimonio "emocional" y en este caso artístico de cómo el virus ha afectado a las personas.

Y es que igual que cada periodo histórico tiene su representación artística, la crisis sanitaria también ha dejado un profundo rastro en el arte, que para Llorca es "la expresión de los sentimientos y de las emociones" y "de lo que vive uno cada día". "La pandemia supone un gran punto de inspiración porque al final los artistas están contando lo que están viviendo. Es una situación excepcional e histórica. Se despiertan estímulos nuevos que arrancan a la gente a contar y crear cosas nuevas", afirma.

Con casi 28 mil seguidores y más de 250 obras de más de 50 países, entre los que destacan por mayor número de aportaciones España, Estados Unidos, Brasil y Portugal, el Covid Art Museum se ha transformado en una alternativa a los museos tradicionales, en la que además "no se valoran las obras por su técnica", ya que el museo está abierto a todo tipo de formatos.

De esta forma, en los pasillos digitales del museo, pueden observarse tanto fotografías como diseños en 3D, dibujos, pinturas o vídeos. Los únicos requisitos son la pandemia como tema a explorar y la originalidad en la creación. " Buscamos obras que comuniquen, obras con las que la gente pueda sentirse identificada", cuenta Llorca, que asegura que a pesar de que las obras tengan distinta naturaleza y vengan de distintos lugares existen unos elementos comunes porque al final todos estamos unidos por un sentimiento parecido.

Sin embargo, a través de estas creaciones puede observarse cómo cada país lo vive de una manera "diferente", ya que, como explica Llorca, mientras en España "todavía estábamos con el papel higiénico" en Italia predominaban obras de unidad y solidaridad.


martes, 4 de agosto de 2020

¿Quieres cuidarte? Pues baila, canta, ve a museos, a conciertos o al teatro.

GABRIELA MAESTRE   |   La Vanguardia   |   06/02/2020

El arte tiene la fuerza para cambiar y mejorar nuestras vidas. Disfrutar de la cultura, en cualquiera de sus formas, a cualquier edad, puede ser muy beneficioso para nuestra salud. Y con esto no hablamos solo de nuestro estado físico. Nos referimos sobre todo a la importancia que tiene el arte para la salud mental.
Hace poco, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un estudio en el que se analizaron 900 publicaciones científicas sobre este tema. Trabajando con una muestra tan amplia, concluyeron que había muchas evidencias de que las artes promueven un estilo de vida saludable y previenen la aparición o el agravamiento de algunas dolencias -fisicas y mentales-. Además, se está convirtiendo en una parte fundamental en el tratamiento de ciertas enfermedades, humanizando los procedimientos hospitalarios.
Dentro de este estudio, son muy destacables las observaciones que se hacen sobre el gran poder de la cultura en la prevención de enfermedades. Esto ocurre, por un lado, porque participar en actividades culturales afecta a los factores sociales que influyen en la salud. El arte ayuda por ejemplo a cohesionar al grupo, y acercarlo a aquellas personas que por distintos motivos han quedado excluidas puede mejorar de alguna manera su entorno.
Por otra parte, las actividades relacionadas con el mundo artístico facilitan que la gente esté más pendiente de cuidar su salud. Son actividades con efectos muy positivos, especialmente para la salud mental, y algunas de ellas, como bailar, ya son un ejercicio físico en sí mismo . Disfrutar de la cultura es algo que nos gusta y que hacemos casi inconscientemente, por eso ahora la OMS señala la necesidad de incentivar estas prácticas.
“Llevar el arte a la vida de la gente a través de actividades como bailar, cantar, ir a museos y conciertos ofrece una dimensión adicional sobre cómo podemos mejorar la salud física y mental. Los ejemplos citados en este innovador informe muestran las formas en que las artes pueden abordar complejos problemas de salud como la diabetes, la obesidad y la mala salud mental”, aseguró al presentar el informe el director regional de la OMS para Europa, Piroska Östlin.
Enfocándose más en el sentido práctico del arte dentro de la medicina, poco a poco se están investigando terapias relacionadas con este tema. De momento, parece que la cultura tiene efectos positivos en personas con enfermedades crónicas, especialmente aquellas relacionadas con los desórdenes neurológicos y con la salud mental.
Por ejemplo, indican que escuchar música o hacer arte reduce los efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer, incluyendo somnolencia, falta de apetito, falta de aliento y náuseas. Además, la música o los payasos reducen la ansiedad, el dolor y la presión arterial en situaciones de urgencia.
A finales de 2019 los médicos canadienses ya comenzaron a recetar visitas a museos para tratar diversas enfermedades físicas y mentales apoyándose en las investigaciones que concluyen que visionar obras de arte incrementa los niveles de hormonas responsables del bienestar, igual que hace el ejercicio físico. Consideran que de esta manera la visita a un museo puede ayudar a las personas deprimidas, con problemas psicológicos, con cáncer de mama, desórdenes alimenticios, diabetes u otras enfermedades crónicas a sentirse mejor.
Lo mejor del arte como herramienta para mejorar nuestro bienestar es que puede influirnos en todas las etapas de nuestra vida. En los niños, escuchar música, bailar o que les lean antes de ir a dormir, mejora su desarrollo cognitivo y educativo. Con estas cosas, tienen más energía por el día y se concentran más en la escuela. Y otra cosa muy importante: hacer estas actividades en familia ayuda a crear una buena relación entre padres e hijos.
El problema es que, con la edad, perdemos la costumbre de hacer algunas cosas, como explica Fina Alert, presidenta de la organización Suso Espai. “De pequeños nadie nos cuestiona que dibujemos o bailemos, porque es una necesidad vital que tenemos. Pero de mayores nos autocensuramos, dejamos de hacer muchas cosas que nos gustan porque parece que solo podemos hacer cosas que nos salgan bien”.
Perdemos por el camino las ganas de hacer cosas que nos hacen sentir bien porque parece que no son apropiadas para nosotros. Por eso, cuando surgen proyectos como el que ella dirige, a la OMS y a nosotros mismos nos parece algo realmente innovador. “Nosotros no hacemos terapia”, recalca Alert. “Lo que buscamos es acercar la cultura y el arte a personas que sufren trastornos y apostar por la inclusión en la vida social y cultural. Creamos un espacio de normalidad alejado del ámbito médico, para que estas personas puedan ampliar su círculo.”
Y para conseguir esto, organizan una serie de talleres que comprenden actividades culturales de muchos tipos. Visitas a museos y exposiciones, escritura creativa, escultura con barro, espacio abierto de pintura, talleres de expresión a través del cuerpo. Así, llevan cubriendo desde hace años los distintos ámbitos en los que la OMS ahora divide las actividades artísticas beneficiosas: artes escénicas, como la música, la danza o el teatro; artes visuales y artesanía, como la escultura y la pintura; literatura; visitas culturales a museos o conciertos; y artes online y digitales.
 Por suerte, no son los únicos que han apostado por el arte como método de inclusión y de mejora del bienestar. No solo hay numerosas asociaciones que apuestan por la cultura en este sentido, sino que cada vez está también más presente en el sector público. A principios de 2019, el Hospital Vall d’Hebron y el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) presentaron un programa conjunto para trabajar con grupos de terapia fuera del ámbito hospitalario.
Alert ve iniciativas como ésta muy positivas, ya que “hay que reforzar las facetas de la vida que no sean la enfermedad. Por lo que yo he podido ver, cuando respiras un ambiente distinto, donde tu entorno no se centra en tu condición, tienes más probabilidades de mejorar”. Desde el propio hospital han defendido esta postura, y han apostado por acercar la cultura a minorías sociales, para romper desde el ámbito médico barreras sociales, económicas y culturales. Como señaló en su momento el doctor Ramos-Quiroga, jefe del servicio de psiquiatría, el museo debe entenderse “como un espacio terapéutico, comunitario e integrador”.
Además, se espera poder demostrar en un futuro los resultados positivos que se empiezan a intuir en las actividades artísticas. En Catalunya, el Institut Català de la Salut ya cuenta con un programa que explora esta línea de cuidados, y muchos museos y entidades culturales están siendo consideradas ya “activos de salud” por la Agència de Salut Pública.
La OMS, como todos estos expertos, señala en la misma dirección. Hace falta invertir en los mecanismos de colaboración entre los sectores cultural, de asistencia social y médico. Y a nivel individual, debemos cuidar nuestra salud saliendo de casa, asistiendo a un concierto o a ver una película, visitando una exposición o comprando libros. Disfrutando, en general, del arte.



domingo, 2 de agosto de 2020

Talasofobia (miedo al mar u océano): síntomas, causas y tratamiento

ARTURO TORRES    |   Psicología y Mente
A pesar de que el ser humano es una especia animal adaptada a la vida terrestre, los mares y océanos están muy presentes en nuestras vidas.
El simple hecho de que la mayoría de la superficie de nuestro planeta esté cubierta por agua marina hace que debamos adaptarnos a la presencia de estas grandes superficies líquidas, grandes masas que pueden servirnos para navegar y para encontrar en ella recursos naturales, pero que en ciertos contextos pueden ser una amenaza.
En este artículo hablaremos de la faceta del océano que experimentamos con más sensación de peligro y ansiedad: la talasofobia."
¿Qué es la talasofobia?.- El concepto de talasofobia hace referencia a un tipo de fobia específica en la que aquello que produce un miedo extremo es el océano o el mar. Es decir, que una persona que experimente esta alteración mental sentirá terror y una gran ansiedad por la simple exposición a este entorno, a veces incluso aunque no esté cerca de verdad y simplemente esté mirando un vídeo en el que aparezca esta inmensa masa de agua.
Al tratarse de una fobia, ese nivel de malestar debe ser clínicamente significativo (lo cual significa que hay un deterioro de su calidad de vida claro y evidente que le impide hacer muchas cosas y frecuentemente le lleva a sufrir) y aparece en contextos en los que el océano o el mar no supone un peligro razonable u objetivo.
Evidentemente, si estamos a punto de caer por la quilla de un barco seguramente sentiremos terror, pero las personas con talasofobia se sienten de un modo similar simplemente al contemplar el océano o una masa de agua similar. Como trastorno de ansiedad que es la talasofobia, sus mecanismos van más allá de la racionalidad."
Síntomas.- Tal y como hemos visto, la talasofobia es una fobia específica que aparece cuando el sujeto se expone a estímulos que interpreta como la señal de que cerca hay un océano o un mar (o cuando ve directamente estas masas de agua). Por lo demás, sus diferencias con el resto de fobias de este tipo desaparecen, lo cual significa que los síntomas son los típicos de estos trastornos de ansiedad y que solo varía aquello que los desencadena.
De manera resumida, se puede decir que los principales síntomas de la talasofobia son los siguientes: taquicardia, sudores, temblores, pensamientos catastróficos, crisis de estrés, pérdida de control sobre los propios movimientos, y una gran sensación de peligro.
A nivel neurobiológico ese estado de alerta injustificado implica la activación del sistema nervioso simpático, el cual prepara a la persona para reaccionar ante el más mínimo estímulo y predispone la reacción conductual de la huida.
A nivel conductual, la persona tiende a reaccionar de dos maneras: huyendo de manera descontrolada y casi automática, y evitando la exposición al estímulo fóbico para prevenir la aparición de estos ataques de ansiedad ante la presencia real o ficticia del océano.
Causas.- Del mismo modo en el que ocurre con el resto de fobias, no hay una causa clara que provoque la talasofobia, sino que más bien hay una multiplicidad de factores que pueden tener como consecuencia su aparición.
En primer lugar debemos considerar la posibilidad de haber vivido experiencias traumáticas. Estas son experiencias en las que una huella emocional muy desagradable queda asociada a una variedad de estímulos que, al ser percibidos, pueden desencadenar en tiempo real la experimentación de un estado fisiológico y emocional similar a lo que se sintió en la experiencia traumática original.
Por ejemplo, haber estado a punto de morir ahogado, o haber perdido a alguien querido de esta forma, puede predisponer a la experimentación de este trastorno de ansiedad. Además, hay que tener en cuenta el aspecto biológico, y más concretamente las predisposiciones genéticas a reaccionar con grandes cantidades de ansiedad ante situaciones en las que se siente que hay o va a haber una pérdida del control. En las fobias, uno de los mecanismos de estrés más habituales tiene que ver con la expectativa de sufrir una crisis de ansiedad, lo cual genera un efecto bucle de profecía autocumplida y esa experiencia desagradable que se temía y se esperaba pasa a ser una realidad."
Diferencias con otros trastornos de ansiedad similares.- Hay dos fobias que se parecen a la talasofobia: la batofobia, o miedo a las profundidades, y la hidrofobia, o miedo al agua. Aunque a la práctica es muy frecuente que los estímulos que las desencadenan sean casi las mismas, hay matices a tener en cuenta.
La talasofobia se da ante la presencia real o imaginaria de mares y océanos, es decir, masas de agua que normalmente se extienden hasta el horizonte, y que podemos sentir muy cerca a pesar de que nos separen kilómetros de su orilla. El miedo es a estas masas de agua en sí, independientemente de su profundidad.
En la hidrofobia, en cambio, el miedo es al agua, la cual puede aparecer muy alejada de los mares y océanos: por ejemplo, en cuevas, restaurantes, piscinas, grifos, lagos, etc.
En la batofobia lo que genera terror es la noción de profundidad. Es decir, la sensación de que hay una masa de materia de estabilidad precaria que nos separa del fondo de un abismo. Esta experiencia puede aparecer en el mar, pero también en la nieve, en la arena o incluso en una piscina de bolas.
Tratamiento.- Afortunadamente, la talasofobia tiene buen pronóstico en la mayoría de las ocasiones, ya que las fobias específicas responden muy bien al tratamiento psicológico. Tras varias sesiones y algunas actividades a realizar de manera autónoma, la mayoría de casos en los que se dan esta clase de trastornos de ansiedad dan paso a una mejora relativamente rápida, hasta el punto en el que el nivel de ansiedad causado por el estímulo fóbico deja de ser clínicamente significativo.
Una de las técnicas que más utilizan los psicólogos para tratar la talasofobia es la exposición, que consiste en exponer el sujeto a aquello que le da miedo de manera controlada, y habiéndose fijado una serie de objetivos. A medida que se van dando los progresos se incrementa la dificultad de estas experiencias, que en la mayoría de los casos se producen bajo la supervisión directa del profesional de la salud mental. 
Se puede trabajar usando paisajes reales en los que haya mar u océano, o simulaciones experimentadas mediante gafas de realidad virtual, aunque al principio también es frecuente utilizar solo la imaginación. 

sábado, 1 de agosto de 2020

Cambia tu modo de pensar para crecer

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Estas tácticas para adoptar una mentalidad de crecimiento te ayudarán a recuperarte más rápido de un obstáculo y a mejorar tu capacidad para aceptar las críticas.
¿Puedes cambiar la forma en que piensas de ti mismo y tu modo de pensar? ¿O mejorar cómo te sientes simplemente alterando tus pensamientos?
Resulta que… sí.
Tu cerebro es maleable y se ajusta constantemente. Esto (afortunadamente) te da la capacidad de aprender y adaptarte a lo largo de la vida. Pero, a veces, tus patrones de pensamiento te superan.
Modo de pensar programado
A lo largo de la vida, la gente probablemente ha comentado sobre tus habilidades: un padre que dice que eres inteligente, un maestro que reconoce que eras bueno en matemáticas, un jefe que te considera un trabajador incansable.
Con el tiempo, estos mensajes pueden "programar" la forma en que te ves a ti mismo. La gente te llama inteligente, así que debes serlo. Con el tiempo, esta visión de ti mismo se estrellará contra los inevitables fracasos o críticas de la vida. ¿Qué pasa entonces?
La mente programada interpreta los reveses y errores comunes como un defecto personal o falta de habilidad. Como consecuencia:
·        Tienes emociones negativas.
·        Dudas sobre ti mismo.
·        Culpas a los demás.
·        Te das por vencido con rapidez.
·        Evitas desafíos en el futuro.
Afortunadamente, tu modo de pensar no tiene que estar programado de por vida.
La mentalidad de crecimiento
Entra en la mentalidad de crecimiento. Las personas con esta perspectiva entienden que pueden desarrollar sus habilidades y adaptarlas a diferentes situaciones, y saben que los errores son inevitables, lo que las ayuda a recuperarse más rápidamente de los contratiempos.
Los valores de la mentalidad de crecimiento:
·        Esfuerzo para alcanzar los objetivos
·        Oportunidades para aprender de los errores
·        Nuevos retos
·        Retroalimentación constructiva
·        Resiliencia frente a los contratiempos
Una mentalidad de crecimiento se correlaciona con una buena salud física y psicológica y es un fuerte factor predisponente de logros. Los estudiantes con una mentalidad de crecimiento se involucran más plenamente con la escuela y obtienen mejores calificaciones con el tiempo.
Cultivar una mentalidad de crecimiento
Trata de aplicar cualquiera de estas tácticas de mentalidad de crecimiento la próxima vez que enfrentes un desafío.
1.      Entiende que tu cerebro es como un músculo; el ejercicio regular lo hace más fuerte. Dale a tu cerebro nuevos retos. Aliméntalo con nuevos conocimientos y enfócalo durante períodos más largos. Estos ejercicios crean nuevas y más densas conexiones de neuronas, que harán que tu cerebro sea más poderoso. Además, pregúntate si consideras que los desafíos son una oportunidad o una amenaza.
2.     Aumenta tu confianza y recuerda los momentos en que aprendiste algo con éxito y aumentó tu comprensión. ¿Hubo un tiempo en el que no sabías cómo hacer algo, luego lo practicaste y mejoraste?
3.     Intenta un ejercicio de "decir es creer". Identifica una lucha; tal vez sea hacer ejercicio, ahorrar dinero o un proyecto en el trabajo. Imagínate que escribes una carta a alguien que está luchando con el mismo problema. ¿Qué consejo le darías? Explicar cómo puede responder otra persona hace que sea más fácil recordar esos pensamientos y ponerlos en acción para ti mismo.
4.     Trata de evocar cualquiera de estos pensamientos para iniciar una mentalidad de crecimiento.
o   Piensa: "Tengo curiosidad por saber qué sucederá si intento este desafío", lo que te impedirá concentrarte en un resultado o una expectativa en particular.
o   Si no tienes el 100 por ciento de éxito en alcanzar una meta, intenta pensar: "Probaré un enfoque diferente la próxima vez que haga esto y aplicaré lo que aprendí la primera vez".
o   Después de alcanzar una meta o acción, pregúntate qué hiciste para que eso ocurriera. Observa el proceso y el modo de pensar al entrar en acción.

Ajustarte a una mentalidad de crecimiento te dará más resistencia frente a los desafíos y mejores resultados a lo largo de la vida. Así que acepta algunas nuevas oportunidades en tu vida y luego aprende y crece de ellas.


jueves, 30 de julio de 2020

La Societat de Psiquiatria defiende los psicofármacos pese a la Covid-19


MARTA RICART   |   Barcelona  |   La Vanguardia   |   14/04/2020

La Societat Catalana de Psiquiatria i Salut Mental asegura que “no hay pruebas científicas sólidas” que muestren un mayor riesgo de neumonía por la Covid-19 por el uso de diversos medicamentos y alerta que retirar psicofármacos en las personas que los necesiten les puede causar graves perjuicios.
La entidad discrepa de un informe del farmacólogo Joan Ramon Laporte, que advierte que muchos antipsicóticos, antidepresivos, antiácidos, analgésicos opiáceos, sedantes y otros fármacos de uso común en población de más edad aumentan el riesgo de neumonía y por ello debería revisarse la medicación de las personas de las residencias –que muchas veces toman varios de estos fármacos– e intentar retirársela.

La Societat de Psiquiatria considera que el informe genera “alarmismo” y “puede confundir a médicos, pacientes y familias e inducir a los pacientes a dejar su medicación”. Indica que los estudios no son suficientemente concluyentes ni extrapolables. Narcís Cardoner, actual presidente de la sociedad y jefe del área de salud mental del Parc Taulí de Sabadell, explicó que hay estudios que no hallan relación (o es muy baja, o se cuestiona) entre antidepresivos, antiepilépticos y algunos antipsicóticos y el mayor riesgo de neumonías, y cuando se ve esta asociación es principalmente con neumonías bacterianas o las derivadas de broncoaspiración, lo que no sería extrapolable a las víricas causada por el coronavirus.
“Cardoner ha asegurado que no se puede retirar los tratamientos sin más, “sino en un seguimiento estrecho que es difícil de garantizar en el entorno de confinamiento y sobrecarga asistencial por la Covid-19”. Recuerda que ya forma parte del seguimiento de los pacientes el reajustar su medicación. Así, ha apuntado que “las personas que toman más medicamentos normalmente lo hacen porque tienen estados de salud con más debilidades” y que “desde hace tiempo ya se trabaja para minimizar el uso de medicamentos innecesarios y retirar los no esenciales para evitar posibles efectos adversos y las interacciones entre fármacos, más frecuentes además en pacientes frágiles”.
Según Cardoner, en los casos de enfermos por el virus ya se valora la medicación que tomaba el paciente y la que pueda necesitar para tratar la infección y se analizan posibles interacciones. Cardoner señaló que en personas con patología mental, los psiquiatras ya están alerta para que los pacientes no dejen el tratamiento, porque precisamente la situación de confinación y alerta derivada de la epidemia puede hacer que su estado empeore.

lunes, 27 de julio de 2020

La asistencia a la salud mental se perpetúa como lujo en España ante los escasos recursos del sistema público

BELÉN REMACHA   |   Eldiario.es   |   20/03/2019

La atención a la salud mental en España ha sido y continúa siendo olvidada. La media europea está en 18 profesionales de salud mental por cada 100.000 habitantes. Los promedios españoles están en 2,19 psicólogos clínicos o 1,96 enfermeros especializados, según los datos que maneja la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN) y la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) que son de 2011. Los recursos varían por comunidades, pero todas quedaban lejos de la ratio comunitaria. A su vez, a Organización Mundial de la Salud recomienda 8 psiquiatras por 100.000 habitantes.
Este panorama deriva en problemas concretos de asistencia sanitaria como las largas esperas para obtener una cita en el sistema público lo que redunda en un trasvase de pacientes a los servicios privados de los pacientes que tenga renta suficiente para afrontarlo.
La situación actual es "grave no, muy grave", califica Fernando Chacón, Decano del Colegio de Psicólogos de Madrid. No ha cambiado –las plazas PIR y MIR para psiquiatría permanecen estables– y es "de siempre. La salud mental ha sido la hermana pobre de la sanidad, entre algunas razones históricas, por el estigma. Después de la crisis no se ha hecho ningún esfuerzo por revertir lo que se recortó en sanidad. Todo revela una profunda injusticia social: quien tiene recursos para un tratamiento continuado para trastornos como la ansiedad o depresión, se lo paga en el privado. Quien no los tiene, no. Teniendo en cuenta, además, que muchos problemas de salud mental están relacionados con aspectos socioeconómicos".
La falta de datos accesibles y actualizados es uno de los motivos por los que se creó un Observatorio en la AEN, que ahora se encuentra en proceso de actualización. El Defensor del Pueblo también pidió el junio de 2018 cifras a las comunidades autónomas para conocer al detalle la falta de recursos en la materia, pero continúan "recabando datos". "Se deberían conocer, pero es un trabajo muy difícil y la diferencia estructural entre comunidades lo dificulta mucho", explica Mikel Munarriz miembro de la AEN.
Tanto él como Nel González, presidente de la Confederación de Salud Mental España, señalan esa falta de transparencia como un problema en sí mismo: "Ni siquiera sabemos bien cuáles son las necesidades de la población, dónde hay más y en qué". Mientras tanto, la Estrategia de Salud Mental continúa sin ser renovada desde 2013.
La falta de recursos humanos opera directamente sobre el calendario de citas: hace unas semanas, El País se hacía eco de una respuesta parlamentaria del Gobierno de la Comunidad de Madrid en el que se reconocía que la media para la primera consulta en los centros de salud del territorio estaba en los tres meses. Cientos de adultos habían llegado a esperar un año para ser atendidos y en niños y adolescentes la situación es todavía peor, entre otros motivos porque todavía no existen especialistas.
"El problema no es solo que tarde la primera visita desde la derivación en Atención Primaria, es que, para una segunda, lo normal es esperar entre dos o tres meses. Todo profesional sabe que para que un tratamiento psicológico sea eficaz se ha producir una visita por semana. En los casos más graves, dos. Con esos tiempos de espera, la ansiedad, la depresión y otros trastornos se cronifican o agudizan", explica Chacón.
Lo ilustra Nel González, que desde la Confederación recibe a pacientes y familias: "Cuando un trastorno mental entra en una casa, en una familia, se inicia un peregrinaje. Falta de información, derivaciones, llamar a miles de puertas… Parece que esto no existe hasta que te pasa a ti". 
Y, sin embargo, la Organización Mundial de la Salud calcula que una de cada cuatro personas sufrirá un problema de salud mental a lo largo de su vida. "Cuando lo vivimos, nos damos cuenta de que en España no hay cultura ni de la prevención, ni de la atención, ni medios. Pensamos que la salud mental es algo que se resuelve en un despacho de un médico y no: requiere de una atención continuada, que muchas veces comienza en etapas tempranas de la vida", remata González.
En el informe de 2017 de la Confederación sobre los Derechos Humanos de las personas con trastorno de Salud Mental en España destacaban que España incumple la Declaración Europea que firmó en 2005 y deja "desprovistos de derechos a uno de los colectivos más vulnerables de nuestra sociedad". En dicho documento se pone de manifiesto que la falta de recursos generales se traduce en problemas específicos: falta, por ejemplo, perspectiva de género en víctimas de abusos sexuales, o tratamientos para salud maternoinfantil. "El crecimiento que se ha dado en demanda de asistencia en salud mental no se ha acompañado en la dotación de plantilla, ni en psiquiatras ni en psicólogos clínicos ni en enfermería de salud mental", reproducían de palabras de la Sociedad Española de Psiquiatría.
"La incidencia de la depresión, de la ansiedad, de los trastornos de sueño, ha ido aumentando los últimos años por aspectos como que las redes de apoyos familiares son más débiles o por la presión laboral", explica sobre esto Chacón, "y estamos viendo el aumento de suicidios, también entre adolescentes. No podemos darle la espalda: hay que tomárselo como salud pública". Otro apunte que daba Mikel Munarriz, de la AEN, es que los pocos medios "no se reparten equitativamente. Donde hay más precariedad también aumenta la incidencia y el número de personas que necesitan atención y que no tienen recursos, y esto no se suele tener en cuenta".
Lo ideal, recalcan desde el Colegio de Psicólogos y coinciden desde la Federación, es que se pongan esfuerzos en que se pueda combinar el tratamiento psiquiátrico y las consultas psicológicas: "Y lo que estamos viendo es que una consecuencia es el consumo desorbitado de psicofármarcos en España. Es lógico: si un médico de cabecera no tiene recursos para remitirte al especialista de salud mental, o va a tardar mucho, lo único que tiene a su alcance para remitir algunos síntomas es recetar, por ejemplo, un ansiolítico".
"Que no existan recursos suficientes implica, claro, que no existan otro tipo de tratamientos que se podrían probar y alternar con la atención farmacológica y clínica habitual", añade Nel González. Por ejemplo: que se integre la psicoterapia en atención primaria porque "muchas dolencias que llegan ahí tienen tintes mentales". En la misma línea opina Chacón: "Además de aumentar recursos, hay fórmulas que se podrían incorporar ya mismo y que son eficientes, que es algo que a los economistas les gusta mucho. Los tratamientos grupales en según qué procesos pueden ser muy beneficiosos. La reflexión es que incrementemos los medios, pero, aunque no fuese posible, que revisemos nuestras prioridades y a dónde va el dinero".