jueves, 11 de noviembre de 2021

La trampa de los trastornos alimenticios: anorexia y bulimia


DR. CONRADO MONTESINOS FERNÁNDEZ     |   TOPDOCTORS     |     07/05/2020 

Los trastornos del comportamiento alimentario son enfermedades mentales crónicas y graves que consisten en conductas patológicas en la forma de alimentarse.

No son estilos de vida ni hábitos de la alimentación sino conductas patológicas que de no tratarse a tiempo puede abocar a enfermedades graves de tipo orgánico a nivel del corazón, los riñones, los huesos, el sistema nervioso central y periférico que podrían producir la muerte. 

¿Por qué suceden estos tipos de trastornos? 

No hay una causa concreta. Los trastornos alimenticios obedecen a un conjunto de factores de tipo genético, biológico, psicológico y social. 

Pese a ello, se conoce la existencia de una prevalencia de algunos tipos patológicos de la personalidad, sobre del tipo obsesivo caracterizada por acentuados rasgos de perfeccionismo, autoexigencia y control sobre todo lo que le rodea. Las manifestaciones más evidentes de los trastornos de comportamiento alimentario son la anorexia y bulimia. 

La anorexia nerviosa consiste en una deformación de la autoimagen a consecuencia de la cual el paciente se percibe a sí mismo con más peso y con deformidades en diferentes partes del cuerpo, sobre todo en caderas, abdomen y piernas. 

Esta autopercepción, muy alejada de la realidad, hace que quien lo sufre empiece a comer menos, seleccione los alimentos en base a sus calorías, destina más tiempo a la actividad física y, en los casos más extremos, provocan vómitos para devolver la comida. 

Esta enfermedad afecta, sobre todo, a chicas con unos rasgos en común: meticulosas, autoexigentes y perfeccionistas que buscan el control de su peso y de su cuerpo y ese logro les da una satisfacción que no consiguen en otras áreas de la vida. Las consecuencias orgánicas en el cuerpo empezaran a manifestarse de inmediato. 

Las más perceptibles son: 

  • Delgadez extrema.
  • Piel seca y amarillenta.
  • Pulso débil.
  • Cansancio.
  • Pérdida del cabello.
  • Alteración de la presión arterial y ritmo cardíaco.
  • Anemia.
  • Alteraciones digestivas y respiratorias.
  • Pérdida de la menstruación. 

El riesgo de la anorexia no solo estriba en los cambios que se producen en el organismo, sino que también afecta a nivel psicológico en forma de ansiedad y depresión. No obstante, en los casos más extremos, el paciente puede llegar a plantearse el suicidio.

Por otro lado está la bulimia nerviosa. Consiste en una reacción impulsiva en la que se arrasa con la comida durante un periodo relativamente corto, sin control y de manera muy rápida. A veces incluso se sigue comiendo pese a estar saciado. 

Después de esto, la persona empieza a experimentar angustia, vergüenza, culpa, baja autoestima y tristeza por la ansiedad con la que come y la rapidez con la que lo hace. 

Así que para compensar el atracón realiza intensamente ejercicio y se provoca los vómitos. 

Las consecuencias de esta conducta son varias, entre ellas: 

  • Deshidratación.
  • Inflamación de la garganta y glándulas salivares al provocarse el vómito.
  • Desequilibrio de minerales.
  • Pérdida de esmalte dental.
  • Reflujo gastroesofágico. 

Las causas de la bulimia y la anorexia no están claras, pero tienen una importante incidencia los factores genéticos, biológicos, psicosociales y conductuales 

El diagnóstico de dichos trastornos se basa en hacer una buena historia clínica a nivel psiquiátrico y averiguar cuándo comenzó el problema, rasgos del paciente y antecedentes personales y familiares. Con toda esta información será posible concretar el tipo de conducta alimentaria y definir un tratamiento. 

Por otro lado, también será necesario realizar un examen físico de la paciente y varias pruebas médicas, entre ellas: analítica de sangre y una evaluación de la función tiroides para comprobar si existe alguna causa médica que produzca el trastorno. 

En la consulta del Dr. Montesinos, una vez realizada la evaluación diagnóstica, se procederá a la terapia, tanto psicológica como psiquiátrica. En los trastornos de la alimentación la colaboración y la participación del psiquiatra y del psicólogo es fundamental. 

En la terapia psicológica se emplea el método cognitivo-conductual a través del cual se concretan pautas y hábitos de vida y de alimentación. 

En cuanto a la terapia psicofarmacológica, es absolutamente necesaria para tratar los rasgos obsesivos, la impulsividad, la depresión o la ansiedad. La evolución del paciente llevará tiempo. Por esa razón es importante acudir a todas las sesiones de terapia y realizar visitas periódicas con el médico.  

Para conseguir resultados positivos es necesario una colaboración estrecha entre los padres y los terapeutas

No siempre es fácil conseguir una actitud positiva por parte del paciente, ya que la mayoría de veces no son conscientes del problema y por eso es fundamental desarrollar empatía y brindar confianza. Solo en los casos graves se valorará la necesidad de hospitalización.

martes, 9 de noviembre de 2021

Comportamiento pasivo-agresivo: Causas, signos y diagnóstico

Revisado médicamente por Nicole Washington, DO, MPH|Escrito por Janelle Martel | 15/8/2021

Healthline

¿Qué es el comportamiento pasivo-agresivo?

Las personas con comportamiento pasivo-agresivo expresan sus sentimientos negativos sutilmente a través de sus acciones, en lugar de manejarlas directamente. Esto crea una separación entre lo que dicen y lo que hacen. 

Por ejemplo, digamos que alguien propone un plan en el trabajo. Una persona con comportamiento pasivo-agresivo podría oponerse al plan, pero en lugar de expresar su opinión, dice que está de acuerdo. Sin embargo, ya que realmente está en contra del plan, se resiste a seguirlo. Podría, deliberadamente, no cumplir con las fechas de entrega, presentarse tarde a las reuniones y afectar el plan de otras formas. 

Este es otro ejemplo: Una mujer estudia con su novio en el mismo lugar. Ella está molesta con él, pero en lugar de decirle que está enojada con él, sube el volumen de su computadora para molestarlo.

Algunas señales comunes del comportamiento pasivo-agresivo incluyen:

 

  • amargura u hostilidad con las solicitudes de otras personas
  • retrasar algo o cometer errores intencionalmente cuando trabajas en las solicitudes de otras personas
  • tener una conducta cínica, pesimista o agresiva
  • quejarse frecuentemente sobre sentirse menospreciado o engañado 

El comportamiento pasivo-agresivo puede ser un síntoma de varios trastornos mentales, pero no se considera una afección de salud mental distinta. Este tipo de comportamiento puede afectar la capacidad de una persona de crear y mantener relaciones saludables, y puede causar problemas en el trabajo. 

Sin embargo, existen formas de controlar el comportamiento pasivo-agresivo para que no tenga un efecto negativo en la calidad de vida de una persona.

Señales del comportamiento pasivo-agresivo 

Usualmente existe una desconexión entre lo que una persona con comportamiento pasivo-agresivo dice y lo que hace. Con frecuencia, su comportamiento enoja a los familiares, amigos y compañeros de trabajo. Sin embargo, es posible que la persona no esté consciente de su comportamiento pasivo-agresivo.

Los ejemplos de este comportamiento incluyen:

  • criticar o protestar frecuentemente
  • estar enojado o irritable
  • aplazar actividades o ser olvidadizo
  • realizar tareas de manera ineficiente
  • actuar con hostilidad o cinismo
  • actuar con obstinación
  • culpar a otras personas
  • quejarse por ser menospreciado
  • mostrar resentimiento por las exigencias de los demás 

Causas del comportamiento pasivo-agresivo 

No se conoce la causa exacta del comportamiento pasivo-agresivo. Sin embargo, los factores biológicos y ambientales pueden contribuir al desarrollo del comportamiento pasivo-agresivo. 

Los investigadores consideran que las personas que muestran comportamientos pasivos-agresivos comienzan a hacerlo en la infancia. El estilo de la paternidad, la dinámica familiar y otras influencias infantiles pueden ser factores que contribuyen.

El abuso infantil, el abandono y los castigos duros también pueden hacer que una persona desarrolle un comportamiento pasivo-agresivo. También se considera que el abuso de sustancias y la baja autoestima causan este tipo de comportamiento. 

Las condiciones médicas subyacentes pueden causar conductas que parecen similares al comportamiento pasivo-agresivo. Algunas afecciones de salud mental pueden tener síntomas que son confundidos con comportamiento pasivo-agresivo. Estas afecciones incluyen:

  • trastorno de déficit de atención e hiperactividad
  • estrés
  • desórdenes de ansiedad
  • depresión
  • trastorno conductual
  • trastorno negativista desafiante
  • trastorno bipolar
  • trastorno esquizotípico de la personalidad
  • esquizofrenia
  • abuso de alcohol
  • abstinencia de cocaína

Cómo identificar el comportamiento pasivo-agresivo 

El comportamiento pasivo-agresivo no es un trastorno médico, así que un médico no puede diagnosticarlo. Sin embargo, un profesional de la salud mental capacitado puede ayudarte a identificar un problema conductual que requiere tratamiento. 

Te preguntará sobre tus síntomas y comportamientos, incluyendo cuándo empezaron y los efectos que tienen en tu vida, trabajo y relaciones.

Si sospechas que puedes estar mostrando comportamiento pasivo-agresivo, programa una cita con un psicólogo. El psicólogo te hará varias preguntas sobre tus síntomas, pensamientos e historia personal.

El médico también te hará preguntas sobre tu infancia y las experiencias que evocan los síntomas. Una vez que identifica los posibles desencadenantes ambientales para tus comportamientos pasivos-agresivos, puede ayudarte a trabajar en ellos. 

Un psicólogo también puede referirte a un psiquiatra si considera que puedes tener una afección que requiere medicación. Si el psiquiatra sospecha que el comportamiento es ocasionado por una afección médica no psiquiátrica, puede referirte a un médico de atención primaria. 

El médico realizará un examen físico y puede ordenar pruebas neurológicas para determinar si una afección médica está contribuyendo a tu comportamiento pasivo-agresivo. Las pruebas de diagnóstico pueden consistir en pruebas de sangre, un examen neurológico y pruebas de imágenes. 

Si observas un comportamiento pasivo-agresivo en una pareja o familiar, es posible que quieras sugerirles que consulten con un psicólogo. Puede ser difícil estar en una relación con una persona que actúa de forma pasiva-agresiva, así que es importante tratarlo. 

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Tratamiento para el comportamiento pasivo-agresivo 

Te pueden referir a un terapeuta u otro profesional de salud mental para consejería. Un terapeuta puede ayudarte a identificar el comportamiento pasivo-agresivo y enseñarte a cambiar tu comportamiento. 

También puede ayudarte a trabajar la ira, el resentimiento o los problemas de baja autoestima que pueden estar contribuyendo a tu comportamiento pasivo-agresivo. Incluso puede enseñarte estrategias efectivas para enfrentarlo, incluyendo cómo ver una situación de forma objetiva y cómo resolver problemas de manera saludable. 

El entrenamiento asertivo también puede ayudarte a controlar el comportamiento pasivo-agresivo. Estos cursos te enseñan a expresar tus pensamientos y preocupaciones de forma efectiva. Esto puede ayudarte a reducir los comportamientos negativos ocasionados por la ira y la frustración subyacentes.

También existen algunas cosas fáciles que puedes hacer todos los días para eliminar tu comportamiento pasivo-agresivo. Incluyen:

  • estar consciente de tu comportamiento
  • identificar las posibles razones para tu comportamiento pasivo-agresivo
  • pensar claramente antes de actuar
  • tomar un descanso antes de reaccionar a situaciones que te molestan
  • permanecer optimista
  • ser honesto con los demás y expresar tus sentimientos de manera saludable 

Cómo tratar el comportamiento pasivo-agresivo

Aunque puede ser un desafío eliminar el comportamiento pasivo-agresivo, especialmente si desarrollaste los comportamientos en la infancia, puedes trabajar para resolverlo.

Ver a un terapeuta para consejería puede ser útil, al igual que cambiar la manera en la que piensas todos los días. Recuerda que eres responsable de tu comportamiento y puedes cambiarlo en cualquier momento.


domingo, 7 de noviembre de 2021

Eutimia en el trastorno bipolar: características y consejos para gestionarla


ERIN SÁNCHEZ      |      Psicología y Mente

Estas son las características de la eutimia y sus implicaciones en la calidad de vida.

 

La etimología de la palabra eutimia, eu "bueno" y timia "ánimo", nos indica que eutimia significa buen ánimo.

 

En el caso de pacientes con trastorno bipolar, el periodo de eutimia será el presentado entre episodios, tanto maniaco, hipomaniaco o depresivo.

 

A continuación veremos en qué consiste el periodo de eutimia que tienen los sujetos con trastornos bipolares, dando a conocer que estos pacientes no se encuentran siempre en estados de ánimo alterado.

 

También se hará mención de qué es lo que entendemos por eutimia en este trastorno, así como, en qué estado se encuentra el paciente cuando se encuentra eutímico y que cambios, mejoras o tratamientos son recomendados para conseguir una mejor eutimia.

 

¿Qué es la eutimia en el trastorno bipolar?

 

El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo citado en el Manual diagnóstico de la Asociación de Psiquiatras Americanos (DSM 5). Este trastorno se divide en dos tipos según si aparece o no un episodio maníaco.

 

Para poder diagnosticar trastorno bipolar tipo 1 será imprescindible que el paciente sufra un episodio maníaco caracterizado por la presencia de un estado de ánimo elevado o expansivo y actividad o energía incrementada durante el periodo de una semana.

 

Por el contrario, para el diagnóstico de trastorno bipolar tipo 2 se necesitará de la presencia de un episodio hipomaníaco en el que aparecen síntomas similares a los del episodio maníaco, pero en este caso la duración necesaria será de 4 días consecutivos, junto a la aparición de un episodio depresivo durante un periodo mínimo de 2 semanas.

 

Cabe remarcar que en los pacientes bipolares tipo 2 no se produce tanto deterioro social y laboral, no requieren hospitalización ni presentan síntomas psicóticos en comparación con el tipo 1. Es decir, que el grado de afectación en los tipo 2 es menor, hecho que influirá en las características del periodo eutímico.

 

Como ya hemos apuntado, se entiende por eutimia en pacientes bipolares el intervalo de tiempo de estabilidad emocional que se produce entre episodios. Con el estudio del curso del trastorno se ha observado que este tiende a la cronicidad, pero estos individuos no presentan una alteración en el estado de ánimo continua, sino que muestran periodos con estados de mayor estabilidad afectiva.

 

Características del periodo de eutimia en el trastorno bipolar

 

Tal y como se ha mencionado en la introducción, eutimia significa estado de ánimo bueno, sin alteraciones. Aun así, en los trastornos bipolares, en el intervalo de tiempo donde el paciente no presenta episodios de desregulación emocional, el estado de ánimo no será totalmente normal. Es decir, la calidad de vida puede seguir alterada, aunque en menor grado que durante los episodios.

 

En el caso de las personas con afectación bipolar, la eutimia no significa volver totalmente a la normalidad. Se ha observado que después de producirse una desregulación del estado de ánimo post episodio, el paciente entra en un estado de convalecencia y necesidad de recuperación; por tanto, como es de esperar, el sujeto no presentará un estado normal, mostrando aún síntomas residuales. Este intervalo de recuperación post episodio es variable y no aparecerá el estado de eutimia hasta el fin de este.

 

De igual manera, en el intervalo entre episodios no habrá un estado de ánimo completamente normal, ya que al haberse producido una desregulación emocional en el paciente, mostrará mayor grado de sensibilidad a diferentes estímulos emocionales. Dicho con otras palabras, en el periodo de eutimia de los sujetos bipolares no habrá una completa estabilidad anímica, presentando una hipersensibilización a distintas situaciones emocionales que harán más probable la nueva aparición de un episodio.

 

Así pues, dadas las características diferentes que presentan los sujetos con trastorno bipolar en el periodo de eutimia, se recomienda que, para valorar el estado de eutimia de cada paciente, se tenga en cuenta la subjetividad percibida por cada sujeto de su estado. Es decir, valorar la eutimia no comparándola con la de otras personas sino en el propio sujeto, equiparando el estado emocional actual con el presentado antes del inicio del último episodio.

 

Por ejemplo, si antes de padecer el último episodio el paciente estaba integrado en el mundo laboral, pudiendo realizar con normalidad su trabajo, se considerará que ha vuelto al estado de eutimia si puede reincorporarse a ese trabajo como lo hacía antes.

 

Calidad de vida en pacientes bipolares eutímicos

 

Se ha comprobado en diversos estudios que la calidad de vida de los sujetos con trastorno bipolar se ve alterada tanto durante los episodios como en el periodo de eutimia.

 

Diversas variables pueden influir en la calidad de vida del paciente. Variables como la cronicidad del trastorno, es decir, la tendencia a presentar más de un episodio, así como el tiempo que se tarda en hacer el diagnóstico, que se ha visto que puede requerir hasta 8-10 años des del primer síntoma, son factores que pueden afectar a la presencia de una buena calidad de vida en el sujeto.

 

También afectarán las variables como: presencia de déficits cognitivos, comorbilidad con enfermedad física o otro trastorno mental, presentar historia de intentos de suicidio, así como variables inmodificables como es el caso de la edad.

 

Referente a factores con mayor posibilidad de ser tratados y modificados, se ha visto que afecta a la pérdida o dificultad de establecer nuevas relaciones sociales, la disminución objetiva de la autonomía y la sensación de pérdida de esta, y la percepción del trastorno bipolar como un estigma, que hace que el paciente se sienta diferente y más aislado de la sociedad.

 

Por lo tanto, se ha visto que para una correcta sensación de bienestar no solo influyen variables objetivas relacionadas con factores más difíciles de modificar, como sería conseguir la desaparición completa de los síntomas, sino que afectarán también la percepción subjetiva que tenga el sujeto de su estado, es decir, será importante valorar cómo el paciente se siente y qué concepto tiene de la enfermedad.

 

Se muestra la tendencia antes ya mencionada, a que las personas con diagnóstico de bipolaridad presenten autoestigma, entendiendo el trastorno como algo malo e inadmisible. Este estigma percibido en uno mismo puede interferir en el alcance de los objetivos personales, produciendo así una peor sensación de calidad de vida. La relación entre el autoestigma y la falta de consecución de objetivos personales está modulada por las variables de autoestima y de autoeficacia del paciente.

 

De igual modo, es habitual que muestren la idea de que las personas de su alrededor también tienen un estigma del trastorno bipolar y de ellos, generando así, en la mayoría de ocasiones, aislamiento social, y dificultando la reinserción en la sociedad incluso en el periodo de eutimia.

 

Otro factor que se ha visto que influye en las sensaciones que se presentan en el estado eutímico es el distrés, o malestar percibido. Según el grado de distrés que presente el paciente referente a su trastorno, se desarrollarán mayores o menores alteraciones en el nivel emocional, conductual y cognitivo. Se ha visto también, que es vital controlar el malestar que muestra el paciente, porque se ha probado que el distrés tiene relación con la aparición de depresión y ansiedad.

 

¿Cómo hacer una correcta gestión de las emociones en la eutimia?

 

Para conseguir una buena calidad de vida y un adecuado estado de eutimia, será importante la sensación subjetiva que tenga el paciente de su estado y como se perciba a sí mismo. Por tanto, será conveniente trabajar con las variables que podamos modificar, que en su mayoría serán psicosociales, para así mejorar la condición del individuo, sobre todo entre episodios.

Será muy importante conocer cómo se autopercibe y qué visión cree que tiene la sociedad de él, para así, si es necesario reestructurar estas ideas o animarlo a hacer exposiciones en situaciones sociales y de esta manera, poder desconfirmar sus creencias negativas.

 

En caso de que no presentara las suficientes habilidades sociales sería recomendable entrenar previamente al sujeto, para así posteriormente mejorar su ejecución en la sociedad. Todas estas técnicas podrían ayudar a mejorar su visión de él mismo y sobre todo evitar el aislamiento, factor que perjudica mucho la calidad de vida en el periodo de eutimia.

 

Otra variable que también influye en un buen estado de eutimia es el seguimiento adecuado de la pauta de medicación, es decir, que el paciente toma el fármaco tal y como lo ha indicado el psiquiatra. El trastorno bipolar, todo y beneficiarse del tratamiento psicológico, necesita de una constante medicación en cualquier fase de la enfermedad, tanto durante los episodios como en el periodo de remisión, cuando el sujeto está eutímico.

 

Para que todas estas estrategias funcionen, una de las técnicas que ha obtenidos mejores resultados es la psicoeducación; permite que el paciente conozca el trastorno que padece y entienda la gran importancia de seguir tanto el tratamiento farmacológico y psicológico de manera adecuada, intentando así que su vida se altere lo menor posible, manteniendo al sujeto funcional e integrado en la sociedad, sobretodo durante el intervalo eutímico.

viernes, 5 de noviembre de 2021

Negación: cuándo ayuda, cuándo daña

Escrito por el personal de Mayo Clinic       |     29/07/2021

La negación es un mecanismo de afrontamiento que te da tiempo para adaptarte a situaciones inquietantes, pero quedarte en una actitud negadora puede interferir en el tratamiento o tu capacidad para afrontar los desafíos.

Cuando te encuentras en estado de negación, estás tratando de protegerte al no aceptar la verdad sobre algo que pasa en tu vida.

En algunos casos, la negación inicial a corto plazo puede ser algo bueno, ya que te da tiempo para adaptarte a una situación dolorosa o estresante. También podría ser un precursor para hacer algún tipo de cambio en tu vida. Sin embargo, la negación tiene un lado oscuro. Averigua cuándo la negación no es saludable y cómo dejarla atrás.

Comprender la negación y su propósito

Rehusarse a reconocer que algo no está bien es una manera de afrontar los conflictos emocionales, el estrés, los pensamientos dolorosos, la información amenazante y la ansiedad. Es posible que te niegues a reconocer cualquier cosa que te haga sentir vulnerable o amenace tu sensación de control, como una enfermedad, una adicción, un trastorno de la alimentación, violencia personal, problemas financieros o conflictos en las relaciones. Puedes negar algo que te ocurra a ti o a otra persona.

Cuando te encuentras en estado de negación, haces lo siguiente:

·        No reconoces una situación difícil

·        Intentas evitar enfrentarte a la realidad de un problema

·        Minimizas las posibles consecuencias de un problema.

 

Cuándo puede ser útil la negación

Negarse a afrontar los hechos puede parecer poco saludable. A veces, sin embargo, puede ser útil un breve período de negación. La negación le da a tu mente la oportunidad de absorber inconscientemente información impactante o preocupante a un ritmo que no hará que tengas una gran caída psicológica.

Por ejemplo, después de un evento traumático, es posible que necesites varios días o semanas para procesar lo sucedido y enfrentar los desafíos que se avecinan. Imagina lo que podría pasar si te detectas un bulto en la garganta. Podrías sentir una oleada de miedo y adrenalina al imaginar que es cáncer.

Entonces ignoras el bulto, esperando que desaparezca por sí solo. Pero cuando el bulto sigue allí una semana después, consultas a tu médico.

Este tipo de negación es una respuesta útil a la información estresante. Inicialmente negaste el problema que te preocupaba. Pero a medida que tu mente asimiló la posibilidad, comenzaste a abordar el problema de manera más racional y buscaste ayuda para resolverlo.

Cuándo puede ser perjudicial la negación

¿Pero qué habría ocurrido si hubieras seguido negando ese bulto? ¿Qué habría ocurrido si nunca hubieras buscado ayuda? Si la negación persiste y te impide que tomes las medidas adecuadas, como consultar con el médico, se trata de una respuesta perjudicial.

Ten en cuenta estos ejemplos de negación poco saludable:

·        Un estudiante universitario presencia un violento tiroteo, pero afirma que no lo ha afectado.

·        La pareja de un hombre mayor que está en la etapa final de su vida se rehúsa a hablar con él sobre los deseos y las directivas de atención médica, ya que insiste en que estará mejor.

·        Una persona se pierde periódicamente las reuniones laborales de la mañana por haber bebido con exceso la noche anterior, pero insiste en que no hay ningún problema porque, de todos modos, cumple con su trabajo.

·        Una pareja está registrando una deuda tan grande con la tarjeta de crédito que dejan a un lado las facturas porque no pueden soportar abrirlas.

·        Los padres de un adolescente con una adicción a las drogas siguen dándole a su hijo dinero «para comprar ropa».

·        Una persona que tiene dolor en el pecho y falta de aire no cree que esos síntomas indiquen un ataque cardíaco y demora en obtener ayuda.

En situaciones como estas, la negación puede impedir que tú o tu ser querido obtengan ayuda, como un tratamiento médico o asesoramiento, o que enfrenten problemas que pueden salirse de control; en todos los casos, puede haber consecuencias devastadoras a largo plazo.

Dejar atrás la negación

Cuando enfrentes una situación abrumadora, está bien decir: "ahora no puedo pensar en esto". Tal vez necesites tiempo para procesar lo que sucedió y adaptarte a las nuevas circunstancias. Pero es importante darte cuenta que la negación debería ser una medida temporaria solamente, no cambiará la realidad de la situación.

No siempre es fácil saber si la negación te está impidiendo seguir adelante. La intensidad de la negación puede variar con el tiempo, en especial para una persona con una enfermedad crónica; en algunos períodos baja la actitud defensiva, mientras que en otros la negación puede ser mucho más fuerte. Sin embargo, si te sientes atascado o si alguien en quien confías sugiere que estás negando una situación, puedes intentar las siguientes estrategias:

·        Examina honestamente a qué le tienes miedo.

·        Piensa sobre las posibles consecuencias negativas de no actuar.

·        Date permiso para expresar tus miedos y tus emociones.

·        Intenta identificar las creencias irracionales sobre tu situación.

·        Escribe un diario sobre tu experiencia.

·        Habla con un amigo cercano o un ser querido.

·        Participa en un grupo de apoyo.

Si no puedes afrontar sin ayuda una situación estresante, estás atascado en la fase de negación; piensa en la posibilidad de hablar con un médico especialista en salud mental. Él o ella te puede ayudar a encontrar alguna manera sana de afrontar la situación en vez de actuar como si no existiera.

Cuando un ser querido necesita ayuda para ir más allá de la negación

Puede resultarte frustrante cuando alguien a quien amas niega un tema importante. Pero antes de demandar que tu ser querido enfrente los hechos, da un paso atrás. Trata de determinar si solo necesita un poco de tiempo para resolver el problema.

Al mismo tiempo, hazle saber a la persona que estás dispuesto a hablar sobre el tema, incluso si ambos se sienten incómodos. En última instancia, esto podría darle a tu ser querido la seguridad que necesita para seguir adelante. Es posible que tu ser querido incluso se sienta aliviado cuando le plantees el problema.

Si tu ser querido niega un problema de salud grave, como la depresión, el cáncer o una adicción, abordar el problema puede ser especialmente difícil. Escucha y ofrece apoyo. No intentes obligar a alguien a buscar tratamiento, ya que podría provocar enfrentamientos duros. Ofrece consultar juntos a un médico o terapeuta de salud mental.