domingo, 3 de abril de 2022

"Estado de flow": el estado mental de máxima motivación, ¿Cómo puedes alcanzarlo?


BEATRIZ BENÉITEZ BURGADA     |     La Vanguardia     |     31/03/2022 

Se produce si estamos completamente inmersos y enfocados en cualquier tipo de actividad, cuando cuerpo y mente conectan entre sí y nos olvidamos del mundo.

 

En la psicología positiva, el ‘estado de flow’ es el estado mental de una persona que está completamente inmersa y enfocada en algo, participando y disfrutando de dicha actividad. Es el fluir completamente con lo que uno hace, el momento en el que cuerpo y mente están conectadas, ese punto en el que no existen otras distracciones y parece que el tiempo se haya detenido. Los sentidos se agudizan cuando estamos completamente enfocados en algo, porque acción y conciencia se sincronizan y trabajan en la misma dirección.

 

Esta expresión fue popularizada por el psicólogo húngaro-estadounidense Mihaly Csikszentmihalyi, que defendía que los humanos somos susceptibles de convertir actividades monótonas de nuestra vida en experiencias placenteras, que ayuden a potenciar la autorrealización personal. Según su teoría, el ‘estado de flow’ puede surgir haciendo cualquier cosa, desde una actividad física, un trabajo creativo, en el ámbito laboral o realizando cualquier sencilla tarea cotidiana. 

Clave

La clave está en que, una vez que se logra llegar a este estado, se produce una sensación de éxtasis y claridad, que permite saber lo que hay que hacer a cada momento. Así lo explicaba el propio Csikszentmihalyi, jefe del departamento de Psicología de la Universidad de Chicago, en una charla TED en la que dice que, casi desde niño, había sentido un gran interés por entender el origen de la felicidad. Más aún cuando los estudios demuestran que “el bienestar material no está directamente relacionado con la felicidad de las personas”, a no ser que falten recursos básicos, como también decía Abraham Maslow.

El creador de este concepto, fallecido el pasado año, apuntaba que “lo que siempre traté de entender es en qué punto de nuestra vida cotidiana, en nuestra experiencia normal, nos sentimos realmente felices”. Para ello, comenzó a estudiar a las personas creativas, para entender “qué les hacía sentir que merecía la pena pasar por la vida creando algo con lo que, muchos de ellos, no esperaban fama ni fortuna”. Definió el éxtasis como “el paso a una realidad alternativa”.

Estar totalmente involucrado en un proceso, explica, supone que no resta capacidad de atención para nada más, ni siquiera para ser consciente de sensaciones corporales como el cansancio, ni de problemas que se puedan tener en la vida, porque toda la capacidad cerebral está enfocada en la acción. Las personas a las que entrevistó definían este estado como un flujo espontáneo, por lo que el experto decidió llamarlo ‘experiencia de flujo’ o, lo que es lo mismo, “estado de flow”.

Para llegar a este estado, dice su creador que tienen que darse siete condiciones:

7 condiciones para el estado de Flow ;

1        Estar totalmente concentrado en lo que estás haciendo

 

2       Sentido del éxtasis, estar absolutamente alejado de la realidad cotidiana.

 

3       Gran claridad interior, sabiendo qué hay que hacer a cada instante y cuál es la mejor forma de hacerlo

 

4       Saber que es posible hacerlo, que nuestras habilidades son adecuadas para realizar la tarea

 

5       Sensación de serenidad, no estar preocupado por uno mismo, sino sentir que eres parte de algo más grande.

 

6       Sentir que el tiempo se detiene, no tener noción del paso de los minutos, estar solamente enfocado en el presente.


7       Tener motivación intrínseca, sentir que el acto es motivador por sí mismo, sin la necesidad de recibir un reconocimiento externo.

 

Hay personas que tienen una mayor habilidad para llegar a este ‘estado de flow’. Otras, menos. Pero esto se puede entrenar, comenzando por las tareas más motivadoras a las que nos enfrentamos, por nuestras pasiones, que nos puedan colocar en una zona alejada de las distracciones. Este estado mental es más complicado de alcanzar en períodos de relajación, mientras que las actividades desafiantes nos acercan a él, porque requieren más compromiso, nos hacen traspasar la zona de confort.

viernes, 1 de abril de 2022

¿Por qué estoy triste si lo tengo todo?. Las 5 claves del gurú de la psicología positiva

 

MARÍA FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA     |    Telva     |     13/02/2022

Lo mismo se preguntó hace años el experto mundial en psicología positiva Tal Ben-Shahar. En esta entrevista analiza las causas de nuestra infelicidad y nos propone un plan para educar una actitud feliz ante la vida.

Tal Ben-Shahar lleva años bañando de claridad el gran anhelo del ser humano por ser feliz, desmontando con su lógica aplastante todo lo que creíamos saber de la felicidad. Todo empezó cuando tenía 22 años y estaba estudiando en Harvard. La vida le iba bien: buen deportista, buenos amigos, buenas calificaciones... Pero no era feliz. El mismo dice: "Necesitaba responderme a dos preguntas fundamentales: ¿por qué no soy feliz? y ¿cómo puedo ser más feliz?", dice. Hoy, tras 51 años de estudio y trabajo insaciable, hoy, Tal Ben-Sahar es cofundador del Happiness Studies Academy, de Potentialife. Invitado a participar en el I Congreso TELVA Energía & Felicidad, tuvimos oportunidad de conversar con calma.

LA TRISTEZA DE SOBREVALORAR EL ÉXITO

Su punto de partida está en Aristóteles. ¿Qué ha rescatado de su filosofía?

Veo en Aristóteles al padre de todos los estudios de la felicidad. Sus ideas son atemporales. Fue el primer filósofo que habló sobre la importancia de la amistad y del aprendizaje permanente como fundamento de una vida plena y satisfactoria. Me di cuenta de que la ecuación vital que siempre había manejado -ten éxito y serás feliz, ten más éxito y serás más feliz- estaba totalmente equivocada. En realidad, el éxito no conduce a la felicidad, sino todo lo contrario. Es cuando aumentamos nuestros niveles de bienestar, cuando incrementan nuestras probabilidades de éxito. Al volvemos más creativos, productivos y comprometidos, nuestras relaciones mejoran: trabajamos mejor en equipo y disfrutamos más de nuestra vida en el hogar con nuestros hijos y nuestra pareja.

LA TRISTEZA DE NO ACEPTAR LA TRISTEZA

La obsesión por ser "más" como catapulta a la felicidad es el mensaje que nos llega desde la publicidad, las redes sociales. ¿Vivimos en una trampa?

Sí. La expectativa de ser feliz todo el tiempo, como prometen algunos libros de autoayuda, es perjudicial. Querer ser más feliz es legítimo y deseable, pero también hay que ser realista: no podemos ser siempre felices. Si no somos conscientes de que es inevitable experimentar altibajos, nos espera una gran decepción.

Entonces, ¿qué hacemos con los malos momentos?

Lo primero, date permiso para ser humano. En otras palabras, permítete sentirte deprimido, triste o enfadado. Es natural. Cuando aceptamos emociones como el miedo, la tristeza o la ansiedad, como naturales, es más probable que las superemos. La paradoja es que cuando nos damos el permiso para ser humanos y experimentar emociones dolorosas, aumenta nuestra probabilidad de abrirnos también a nuestras emociones positivas."

LA TRISTEZA DE NO VER EL VASO MEDIO LLENO

¿Qué puede hacer por nosotros la psicología positiva?

Para la depresión clínica, necesitamos ver a un terapeuta profesional. Si bien los terapeutas pueden utilizar, y a menudo lo hacen, herramientas y técnicas de psicología positiva, la psicología positiva por sí sola no es suficiente. Te contaré una cosa. De niño me enseñaron que todo lo que nos sucede es para bien. Y, si a nivel global o cósmico esa afirmación puede ser cierta, a nivel personal nunca me ha funcionado. No todo sucede necesariamente para bien, pero sí es cierto que algunas personas son capaces de sacar lo mejor de las cosas que les suceden. Lo primero sería optimismo pasivo, fe ciega; lo segundo es optimismo activo, realismo. Armados con este último, podemos hacernos cargo activamente de situaciones vitales duras y, en consecuencia, aprender, crecer y aprovecharlas al máximo".

¿Cómo se mantiene psicológicamente en forma? ¿Le ayuda el yoga?

Sin duda. El yoga y la meditación tratan de la plena aceptación del momento presente, sin intentar cambiarlo. Esta aceptación -del fracaso, de dónde estamos- es el primer paso en nuestro camino hacia el cambio. Acepta y luego actúa. Además, hago ejercicio tres veces por semana, escribo un diario semanal en el que reflejo todo lo que tengo en mente y me preocupa y hablo con mis seres queridos (familiares, amigos, colegas) sobre los desafíos que tengo. Siempre. Estamos adormecidos por la rutina y tendemos a dar por sentadas las cosas buenas de la vida. Emmons McCullough demostró en 2003 que las personas agradecidas son más felices, saludables y exitosas a largo plazo.

¿Qué súperpoderes nos otorga la capacidad de sonreír?

Thich Nhat Hanh, un monje zen vietnamita, escribe que "A veces tu alegría es la fuente de tu sonrisa", pero a veces "tu sonrisa puede ser la fuente de tu alegría". Aunque ciertamente no abogo por sonreír todo el tiempo, a menudo con solo poner una sonrisa podemos mejorar nuestro bienestar y, por supuesto, como la sonrisa es contagiosa, mejorar el bienestar de los demás

LA TRISTEZA DE LA NUEVA SOLEDAD

Las interacciones cara a cara están disminuyendo, reemplazadas por los smarthphones. ¿Hablamos de un nuevo tipo de soledad?

Las relaciones son fundamentales para la felicidad verdadera y duradera. Es importante priorizar las relaciones con las personas que nos importan. Además, estas relaciones deben ser reales, profundas. Mil amigos en las redes sociales no sustituyen a un buen amigo real. Una investigación realizada por el profesor de la Universidad de Nueva York, Eric Klineberg, muestra que cuanto más tiempo pasamos en las redes sociales, más solos estamos".

¿Y si estamos enganchados?

Desconéctate de la tecnología para poder conectarte con las personas. Apaga la tecnología algunas horas al día para resguardar tu bienestar. Te hará más feliz, creativo y productivo. Además, las redes muestran sólo parte de la verdad. Necesitamos más realismo, ver que todos experimentamos alegría y tristeza.

LA TRISTEZA DE LA PRESIÓN LABORAL

Falta psicología positiva en la vida diaria de las empresas, ¿puede estar ahí otra de las claves?

Si los líderes fomentan que sus empleados hagan descansos, estén físicamente activos y ejerciten sus fortalezas, no sólo aumentarán su satisfacción laboral, también su creatividad, su productividad y su deseo de permanecer en la empresa. Además, si proporcionan lo que la profesora de Harvard, Amy Edmondson, llama seguridad psicológica -confianza en que nadie va a ser reprendido por decir algo, pedir ayuda o fallar- los empleados se sentirán cómodos "fallando" y discutiendo sus errores, y todo el equipo aprenderá. Por último, los líderes deberían expresar gratitud y conectar a los empleados con un sentido de propósito que dé significado al trabajo que desarrollan.

LAS CLAVES DE TAL BEN- SHAHAR PARA EDUCAR UNA ACTITUD FELIZ

  • DESCUBRE TUS PUNTOS FUERTES.

Las personas que conocen y ejercitan sus fortalezas son más felices, están más motivadas y suelen tener más éxito en su vida personal y laboral.

  • SÍ AL DEPORTE.

El ejercicio físico regular es clave para aumentar el bienestar y reducir el estrés. Media hora de ejercicio, tres veces por semana tienen el mismo efecto que un ansiolítico.

  • ¿PERFECCIÓN?

La perfección no existe. Permítete ser humano, permítete estar triste o enfadado, permítete equivocarte. Al hacerlo, tendrás más posibilidades de abrirte a todo lo bueno que te rodea.

  • HAZ DESCANSOS.

La felicidad, la creatividad y la productividad disminuyen cuando no hay tiempo para la recuperación. Necesitas 15 minutos de inactividad cada hora o dos de trabajo, al menos un día libre a la semana y unas vacaciones reales una vez cada seis o doce meses.

  • MEDITA.

Reflexionar sobre nuestras vivencias nos permite ponerlas en perspectiva, aprender de ellas y crecer. Escribir un diario, practicar mindfullnes o yoga pueden ayudarte a conseguirlo. 

miércoles, 30 de marzo de 2022

¿Cúales son los trastornos obsesivos más comunes?


PILAR HERNÁN       |       Hola.com     |     24/03/2022

Los trastornos obsesivos más comunes son el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y el Trastorno Obsesivo Compulsivo de la Personalidad (TOCP) y las obsesiones más comunes dentro del TOC son: 

- Obsesión por los gérmenes, la suciedad y la contaminación.

- Obsesión por el orden, la simetría y la organización. 

- Obsesión por la seguridad y verificación de la misma.

- Obsesión por acumular objetos o cosas.

- Obsesiones morales o religiosas.

- Obsesión por la posibilidad de perder el control y causar daños a otras personas y a uno/a misma.

- Obsesiones sexuales.

- Obsesión por la posibilidad de que pueda ocurrirle algo malo a un/o mismo y a sus familiares.

- Obsesiones de contenido supersticioso (números o prendas de vestir de la buena o mala suerte).


¿Cuáles son las claves para gestionar bien estas situaciones? 

La experta nos da algunos consejos útiles que nos pueden ayudar a afrontar mejor estas situaciones:


·        Tomar consciencia de estos pensamientos y/o comportamientos puede aportar fuerza para solucionarlo. Informarse y leer acerca de este tema, puede ayudar a la persona a darse cuenta de que otras, también han pasado por la misma situación y es posible solucionarlo.


·        Comprender que esos pensamientos son irracionales, ya que la mayor parte de las veces, no se cumple lo que pensamos que puede ocurrir. Y en este punto, a veces, es necesario pedir ayuda profesional para que alguien nos guie y nos enseñe técnicas específicas y adecuadas a nuestro caso.


·        Practicar algún deporte que nos guste, la meditación y/o las técnicas de relajación para reducir los niveles de ansiedad puede ayudar a desviar la atención de esos pensamientos y como consecuencia, a bajar un poco el nivel de malestar.


·        Si estos pensamientos interfieren en nuestra vida diaria de forma significativa y en nuestras relaciones interpersonales, lo mejor es pedir ayuda a un profesional para que pueda realizar una evaluación, un diagnóstico y un tratamiento terapéutico adecuado a nuestro caso.

 

¿Es complicado convivir con una persona con rasgos obsesivos? 

En opinión de la psicóloga, convivir con una persona con rasgos obsesivos puede llegar a ser complicado, especialmente en casos con un alto grado de perfeccionismo, orden, control y rigidez, debido a que siempre suelen ser los demás quiénes deben adaptarse a la forma de hacer las cosas de la persona con estos rasgos, bajo unas normas, pautas, horarios o un orden establecido, lo que puede acabar generando discusiones y conflictos. “El trabajo en equipo puede llegar a ser realmente complicado y los demás pueden sentirse juzgados y desvalorizados por no alcanzar esa 'perfección' que se exigen a ellos mismos y a los demás. Además, puede llegar a ser frustrante para los convivientes el hecho de no poder compartir más tiempo juntos, dejarse llevar más en algunas situaciones sin tantas normas, procedimientos o reglas y hacer planes espontáneos e improvisados”, concluye.

lunes, 28 de marzo de 2022

Las dificultades de convivir conmigo mismo, por Laura Rojas-Marcos

 

LAURA RODRIGAÑEZ      |      Telva      |      20/02/2022

¿Con quién crees que tienes la relación más importante de tu vida? Hablando con la psicóloga Laura Rojas-Marcos sobre qué ayuda y qué no en cuestión de relaciones, nos hemos dado cuenta de la poca importancia que damos a nuestro dialogo interno, aún siendo el que marca el punto de partida con respecto a los demás.

En el escondite, ese juego de toda la vida, hay una fórmula de salvación universal: "por mí y por mis compañeros, pero por mí primero". Con esa expresión se envía un mensaje de prioridad con cierto un cariz egoísta. Sin embargo, en las relaciones sociales no es, ni más ni menos, que el punto de partida. Dice Laura Rojas-Marcos, doctora en Psicología Clínica y de la Salud, que nuestra vida está marcada por la convivencia con dos grupos de personas: las elegidas y las no elegidas. Las primeras son las más escasas (amigos y pareja), la segunda, mucho más amplia, abarca desde uno mismo hasta el desconocido que se sienta a tu lado en el autobús. Aprender a tener una relación saludable con todos ellos parte de la casilla de arranque: el "yo primero".

Después de muchos años como psicóloga y terapeuta, Laura Rojas-Marcos ha decidido aportar su grano de arena al manejo de las relaciones y las emociones en Convivir y compartir (Grijalbo), un manual de psicología que recoge las claves para relacionarte saludablemente con los demás y contigo. La pandemia -o "findemia", como muchos científicos están calificando la situación dada la repercusión que ha tenido sobre todos los pilares de la sociedad- también ha impactado fuertemente en nuestras emociones. "Al fin y al cabo estamos conviviendo en un estado de tensión, ansiedad y cambios constantes que afectan a nuestras rutinas diarias. La gran mayoría hemos tenido que adaptarnos a un nuevo sistema de relacionarnos y todavía estamos en un proceso de aprendizaje y supervivencia en el que, sobre todo, tenemos que aprender a convivir con la incertidumbre y los cambios constantes", explica la experta.

EL AUTOCONOCIMIENTO

De todas las relaciones que puedes tener a lo largo de tu vida, ¿cuál crees que es la más determinante en tu vida? Puede que tus familiares (padre, madre, hijo, hija, hermanos, hermanas...), tu pareja y tus amigos de más confianza estén en los primeros puestos de la lista olvidando que la relación primordial en tu vida es la que tienes contigo mismo. La mayoría de las personas ni siquiera cae en la cuenta, dando por sentado que las relaciones siempre se dan con otros agentes externos. Pero siempre hay un diálogo interno con nuestro yo, especialmente cuando nos sentimos confusos.

Laura Rojas-Marcos explica que "no dejamos de ser un misterio al ser seres emocionales y pensantes. A menudo tenemos sentimientos encontrados frente a una misma situación o persona. No tenemos claro qué nos gusta, cuáles son nuestras prioridades, qué creemos, que esperan los demás de nosotros". Por ello, la psicóloga insiste en el autoconocimiento como llave de acceso a toda relación saludable. "Para la mayoría de las personas la convivencia más difícil es consigo misma. Les cuesta tener un trato amable y generoso con ellos". Y cuando conseguimos encontrar la forma saludable de relacionarnos con nosotros mismos, se facilita mucho el tener y mantener buenas relaciones con los demás.

En ese viaje interior averiguaremos donde están nuestras habilidades, fortalezas, gustos, personalidad y temperamento. Y también nuestras limitaciones o lo que consideramos defectos. Dado que no elegimos nacer, ni nuestros genes, ni nuestra manera de ser, no podemos ampararnos en esas cuestiones para justificar los errores que podamos cometer. Si tenemos, en cambio, la posibilidad de elegir la actitud con la que queremos afrontar la vida. Cuando una persona se encuentra con manías que considera heredadas y achaca la imposibilidad de cambio a la genética familiar, realmente no está queriendo modificar nada. "Siempre podemos aprender a hacer las cosas de manera diferente y mejor", dice Laura Rojas-Marcos. Y con ello, cambiarán nuestras relaciones externas.

LAS ACTITUDES

Cuando le preguntamos a la experta por una receta infalible de actitudes que nos permitan dominar el arte de la convivencia (incluyéndonos a nosotros mismos), se ríe casi condescendiente. Hay tantas formas de afrontar la vida como aprendizajes hemos ido adquiriendo. Aún así, Laura Rojas-Marcos se esfuerza en señalar algunas:

  • Ser amable, flexible y abierto frente a las diferencias que podamos tener con los demás o con nosotros mismos.
  • Ser generoso. Saber compartir, dar y recibir.
  • Ser asertivo. Marcar los límites a otros y a nosotros mismos.
  • Juzgar lo menos posible. Todos tenemos una opinión casi respecto a todo, pero hay que aceptar y entender que hay diferentes puntos de vista. Esto nos va a ayudar a resolver conflictos.
  • Ser resolutivo.
  • No dejarse llevar por el orgullo o la necesidad de tener la razón siempre.

En Convivir y compartir, la autora dedica un capítulo completo a desgranar las 10 claves para una buena convivencia: confianza, compromiso, comunicación, cordialidad, consideración, contribución, colaboración, coherencia, consistencia y cuidados.

LA COMUNICACIÓN

El poder de la palabra es muy poderoso en nuestras relaciones de convivencia, también con uno mismo. Todos tenemos un diálogo interno que puede ser constructivo o destructivo. A veces podemos ser nuestro peor enemigo. "La forma en que nos hablamos va a influir drásticamente en la calidad de la relaciones con otros y uno mismo", subraya la autora. Por eso, hay que tener cuidado con la palabra. "Es un error hacer evidente todo lo que pasa por nuestra cabeza y lo que sentimos. La habilidad de desarrollar y aprender a comunicar es muy importante".

Existen personas que bajo el estandarte de la sinceridad se creen con derecho a decir todo lo que creen sin considerar nada más que su propio ego. El "sincericidio" es una actitud que tienen aquellos que se sienten con el derecho de decir todo lo que piensan sin empatía, en nombre de su verdad, haciendo daño. Al final suele tener un resultado devastador, porque se ponen a sí mismos en el centro del universo y acaban destruyendo las relaciones. En momentos de tensión, aumenta la trascendencia de la comunicación y hay que tomar conciencia de lo que se quiere decir antes de soltarlo sin ningún miramiento. También (y sobre todo) cuando te lo dices a ti.

viernes, 25 de marzo de 2022

Saber perdonar, una asignatura pendiente para nuestra salud mental


·        SILVIA NIETO     |    elmundo.es-Yo dona      |     15/03/2022   

El perdón no está de moda. Por algún extraño mecanismo la sociedad ha desarrollado una gran intolerancia a las disculpas, a ofrecerlas... y a aceptarlas. Una pena, porque perdonar, dice la psiquiatra Marian Rojas Estapé, es salud.

 

Te propongo un experimento: piensa en la última vez que alguien te dijo "perdóname". No un "sorry", o un "uy, lo siento", así, como de pasada, sino "PERDÓN" mirándote a los ojos y concentrado en lo que estaba diciendo, la última vez que alguien reconoció ante ti que había hecho algo que te había perjudicado y que de alguna forma podría haber evitado. Si por mucho que buscas no logras encontrar nada en tu memoria, piensa cuál fue la última vez que tú pediste perdón, sintiéndolo sinceramente, deseando fervientemente que la otra persona te absolviese de tu 'culpa'. ¿Que no encuentras nada? Necesitas leer este artículo.

 

En el capítulo seis de la segunda temporada de 'Euphoria' (atención, spoiler), Rue (Zendaya) llama por teléfono a su padrino en Narcóticos Anónimos, Ali (Colman Domingo) sobreponiéndose a un enorme malestar y una gigantesca vergüenza, para pedirle perdón por unas palabras muy crueles que le ha dedicado previamente. "Solo quería decirte que... que siento mucho lo que dije. Lo siento de verdad. Nunca debería haber dicho eso. Lo siento mucho". Él entonces la interrumpe desde el otro lado de la línea: "Rue, escúchame. Te perdono". Después de un silencio cargado de emoción ella dice: "¿De verdad? ¿Cómo sabes que no te estoy mintiendo?". Y él le responde: "Porque a todos nos llegará la hora, así que tenemos que perdonarnos".


Perdonar es complejO 

En sólo unos minutos esta escena te pone por delante la complejidad que entraña el perdón, la riqueza emocional que atraviesa de lado a lado esa acción interpersonal. Un acto que exige empatía, fortaleza, generosidad, compasión... La psiquiatra Marian Rojas Estapé, autora entre otros de 'Encuentra tu persona vitamina' (Espasa) lo expresa así: "Perdonar no es sencillo. Es viajar al pasado y volver sano y salvo. Es un acto de amor. En mi opinión tiene dos fases: la inmediata y la mediata. La inmediata es decir: "Bueno, te perdono". Hay una intención de perdonar en ese instante para mitigar el dolor que existe o el sufrimiento que se ha provocado. Pero luego hay otra parte del perdón para la que necesitas perspectiva, comprender por qué el otro te ha hecho daño, y eso requiere tiempo.

 

Porque puede parecernos que perdonar es pan comido, pero no lo es, ni mucho menos (de ahí que para todas las grandes religiones sea un asunto central y a menudo esté detalladamente estructurada la forma de obtener el perdón, que en el Cristianismo pasa por la confesión y sus famosos examen de conciencia, acto de contrición, confesión auricular al sacerdote, penitencia y absolución). Para colmo, en España se nos da incluso peor pedir perdón que al resto del mundo. Tiffany Watt Smith, en 'El libro de las emociones humanas' (Blackie Books) afirma que en nuestro país, "el miedo a perder la dignidad o el orgullo son muy pronunciados", lo que conduce a que nos cueste horrores reconocer los errores (y sin eso, no hay perdón que valga).

EL RENCOR ES MALO PARA LA SALUD 

Pero eso es malísimo, porque nos lleva a instalarnos en el peor lugar posible, en la antítesis del perdón: el rencor. Como nos explica Marian Rojas Estapé, "después de muchísimo investigar, de analizarlo y de observarlo en pacientes a lo largo de mi trayectoria profesional, me he dado cuenta de que el rencor enferma. Es un gran 'intoxicador' de cortisol. Alguien que fomenta un rencor, que vive en él, que trae constantemente a su cabeza heridastraumas, gente a la que no puede soportar y a la que no ha perdonado... llena su mente de pensamientos negativos y su organismo de cortisol, y puede llegar a enfermar. He visto casos graves de personas que debido a ese rencor han tenido cuadros inflamatorios y potenciado problemas de su organismo: migrañas, dolores musculares, problemas reumatológicos...".

 

APRENDER A PERDONAR. POR DÓNDE EMPEZAR 

Uno de los obstáculos que encontramos a la hora de perdonar es la sensación de injusticia, la de que el otro se va a ir 'de rositas' si le perdonamos la ofensa. "Parece que si perdonamos somos seres demasiado débiles o vulnerables", explica Rojas Estapé. Y añade: "Siempre he insistido en que la felicidad consiste en vivir instalado y conectado con el presente de la mejor forma posible habiendo superado las heridas del pasado y mirando con ilusión el futuro. El rencor es vivir instalado en el pasado. Por lo tanto, es imposible que conectes de forma sana con tu día a día y que vivas con ilusión el futuro con rencor. Es un tema casi de eficiencia vital. Es decir, si yo quiero estar lo más sano posible física y mentalmente, el perdón es un gran mecanismo". En resumen, desde determinado punto de vista, perdonar es un acto de puro egoísmo. Es para vivir mejor tú, más feliz y más sano.

 

Por otro lado, explica la psiquiatra, "el perdón requiere trabajar el corazón. Mi padre [el psiquiatra Enrique Rojas Montes] dice que la felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria. Consiste en ser capaz, a veces, de olvidar. No significa que no hayas aprendido la lección. No significa que no seas plenamente consciente del daño que te hicieron. Significa que a pesar de todo ello intentas seguir adelante sin ese enganche al pasado que te dificulta el día a día". Y aclara Rojas Estapé, por si aún creemos que perdonar es equivalente a 'dejarlo pasar': "Yo creo que uno puede sentir un gran rechazo a la injusticia, a las cosas malas, a los actos que nos perjudican, a la crueldad, incluso podemos luchar para que estas cosas no sucedan..., pero eso no significa que no seamos capaces de perdonar".

 

SIN EMPATÍA NO HAY PERDÓN 

Saber perdonar pasa por tener capacidad para la empatía, por ponernos en el lugar del otro. "Comprender es aliviar. Cuando uno está lleno de odio y rencor es incapaz de ponerse en el lugar del otro. Cuando uno baja ese nivel de tensión interna -digamos que la tensión es cortisol y la empatía es oxitocina y uno se desequilibra con el otro-, entra suavemente en la oxitocina, que es la que le permite empatizar. En el perdón, empatizar es entender qué le pudo pasar a esa persona para llegar a hacernos daño". Y, concluye la experta: "En terapia, el perdón es esencial".