domingo, 22 de diciembre de 2024

Enrique Rojas, psiquiatra: "Pon las luces largas en tu vida personal y sabrás relativizar tus problemas"

MARÍA FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA     |     telva.com     |     05/12/2024 

 La manera en que miramos lo que nos ocurre influye en nuestra percepción de la felicidad, según el psiquiatra Enrique Rojas.

Dice el psiquiatra español Enrique Rojas que existen diferentes maneras de mirar nuestra propia vida y lo que nos ocurre. Vienen a ser como la luz que ilumina nuestro entorno y nos permite analizar la realidad. Según sea su intensidad y, sobre todo, su alcance, podremos beneficiarnos de ella. Una mirada corta nos centra en el presente y una mirada larga nos permite ver más allá. Una te muestra lo inmediato, la otra te da más amplitud. Son como las luces largas en un coche y tienen mucho que ver con la inteligencia emocional y con la empatía hacia nosotros y hacia los demás.

Los 3 tipos de mirada y cómo afectan a nuestra felicidad

"Hay varios tipos de mirada. Está la mirada corta, la mirada larga y la mirada en perspectiva. La primera, en inglés, se llama shorter visión, que es el cortoplacismo. Me quedo en lo que estoy viendo, hoy y ahora. La segunda es la longer visión, la visión larga, visión más amplia. Y la tercera es la visión panorámica, la perspectiva, que es la visión del águila, que significa aprender a poner las luces largas en la vida personal y, en consecuencia, relativizar un problema, ponerlo en su lugar, desdramatizar. Esta tercera actitud, la perspectiva, es la sabiduría psicológica".

Las luces largas te permiten relativizar los problemas, explica Enrique Rojas

Las luces largas son como la mirada del águila. Nos permiten tener una visión panorámica de nuestra vida y entender, con inteligencia emocional, las cosas que nos ocurren, aunque sean dolorosas. Esta mirada nos permite:

  1. Hacer un juicio equilibradode los que nos ocurre, "a valorar los hechos de forma templada, serena. utilizar los instrumentos de la razón de forma equilibrada, proporcionada y tasar y evaluar de manera sana lo que nos sucede", explica en su libro Comprende tus emociones.
  2. "No convertir un problema en algo mucho más grande. En una palabra, desdramatizar, relativizar, quitarle importancia... no magnificar".
  3. "Ser capaces de otear el horizonte y descubrir detrás de las experiencias negativas y dolorosas, que siempre existe un ángulo positivo que nos enseña unas lecciones, sumergidas en un segmento de lo que ocurrió. He visto derrotas que al cabo de un tiempo relativamente breve se han convertido en victorias. Desde esa atalaya descubrimos un paisaje nuevo, que estaba sumergido... Evitar el cortoplacismo, la mirada corta, inmediata, haciendo otra lectura de lo sucedido, ya que los fracasos nos ayudan a curarnos de la arrogancia, fortalecen la voluntad y nos invitan a volver a empezar", explica el psicólogo.
  4. "No darnos por vencidos, pelear, luchar, hacerse uno fuerte en la adversidad. Fortaleza y voluntad. La primera es firmeza, brío, robustecerse ante las dificultades; la segunda es la capacidad para ponerse uno objetivos concretos y dejarse la piel en el campo por conseguirlos... porque si tenemos voluntad, somos enanos a hombros de gigantes", señala Rojas.

La mirada empática te permite ver la realidad en modo tridimensional

"La empatía es una de las manifestaciones más claras de tener una buena inteligencia emocional. La inteligencia, en general, es la capacidad para captar la realidad en su complejidad y en sus conexiones; capacidad de síntesis; saber distinguir lo accesorio de los fundamental... La inteligencia emocional es la facultad para elaborar un pensamiento tridimensional: altura, anchura y profundidad... corazón, cabeza y cultura... mirar por debajo de la realidad y las apariencias... Me atrevería a decirlo de una forma más rotunda y atrevida: los que pierden, ganan. Reinventarnos de nuevo, volver a empezar. Lo decía Seneca"Soporta y resiste con fortaleza y llegarás a la meta". La empatía es el secreto escondido en el archivo de los sentimientos. Si lo extraes, ves de otro modo. Saber amar es saber mirar", explica Enrique Rojas.

 

sábado, 21 de diciembre de 2024

      

                                 BON NADAL i PRÒSPER ANY 2025 !!!

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viernes, 20 de diciembre de 2024

Virginia Frutos, psicóloga: "La depresión puede sonreír y hacer bromas"

 LA VANGUARDIA     |     Barcelona     |      09/12/2024

 La experta ha querido reflejar la realidad de muchas personas, quienes, a pesar de padecer problemas de salud mental, siguen con su día a día por inercia

 

En los últimos tiempos, el debate sobre la salud mental está a la orden del día. En una era en la que estamos constantemente sometidos al bombardeo de información, cada vez son más las personas que sufren trastoros como la depresión o la ansiedad. Sobre esto ha lanzado una viral reflexión la psicóloga Virginia Frutos, quien ha explicado que, pese a que una persona pueda padecer alguno de estos problemas, también puede experimentar momentos de felicidad, y jamás debe ser juzgada por ello.

En muchas ocasiones, las personas que sufren de problemas de salud mental sienten como se encuentran constantemente bajo el escrutinio del resto. Y es que, a diferencia de un problema físico, el resto de las personas no ven las dificultades a las que puede enfrentarse alguien con depresión o ansiedad. Es por eso que, de forma constante, se cuestiona que puedan realizar con normalidad actividades diarias o que, incluso, puedan tener momentos de felicidad. Sin embargo, nada de esto significa que las personas no estén sufriendo, tal y como explica la psicóloga Virginia Frutos. 

“La depresión puede sonreír, puede hacer bromas, y puede ir al trabajo y salir con amigos”, comienza diciendo la experta en salud mental, en un vídeo compartido por ella misma en TikTok. “Existen depresiones que son muy funcionales, donde la persona cumple con sus responsabilidades y aparenta una normalidad, pero internamente, hay una sensación de estar muy vacío, de estar muy desconectado y agotado”, se sincera.

La psicóloga asegura que una depresión no siempre se manifiesta con tristeza, y que una persona puede estar padeciéndola luciendo la mejor de sus sonrisas. “El mundo interior de cada persona es complejo, así que seamos empáticos. El sufrimiento a veces no es visible”, pide Virginia.

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Las 5 frases que delatan una baja autoestima según un experto en comportamiento

 Thomas Handley     |   es.gizmodo.com    |     03/12/2024

Las palabras que usamos tienen el poder de revelar cómo nos sentimos y cómo nos vemos a nosotros mismos. Según el Dr. Walter Mischel, experto en comportamiento humano, las personas con baja autoestima suelen expresar pensamientos que refuerzan su inseguridad. Estas frases, aunque puedan parecer inofensivas, son un reflejo de creencias limitantes que impactan profundamente en su bienestar emocional.


La baja autoestima afecta tanto la percepción que tenemos de nosotros mismos como nuestra relación con el mundo. Identificar las frases que suelen repetirse en el diálogo interno puede ser un primer paso para abordar estas inseguridades y fomentar una mentalidad más positiva. Aquí exploramos las cinco expresiones más comunes que delatan una autoestima debilitada, según expertos.


“No soy lo suficientemente bueno/a”
 
Esta frase denota una profunda inseguridad y una constante autocrítica. Las personas con baja autoestima sienten que nunca alcanzan las expectativas, tanto propias como ajenas, lo que las lleva a evitar riesgos y desafíos. Según el Dr. Mischel, esta percepción de insuficiencia es una barrera para el crecimiento personal y profesional, ya que limita la capacidad de reconocer el propio potencial.


“Siempre hago todo mal”


El perfeccionismo y la autoexigencia excesiva son características comunes en personas con baja autoestima. Al centrarse en los errores como si fueran fallos irreparables, estas personas refuerzan su creencia de que no son capaces de mejorar. Los expertos señalan que cambiar esta perspectiva hacia un enfoque de aprendizaje puede ayudar a transformar los errores en oportunidades.

“No me lo merezco”

Sentirse indigno de amor, éxito o felicidad es una manifestación clara de una autoestima debilitada. Este tipo de pensamiento lleva a rechazar cumplidos, minimizar logros y evitar oportunidades que podrían ser enriquecedoras. La falta de autocompasión perpetúa esta creencia, dificultando el reconocimiento del propio valor.

“Es mi culpa”

Asumir la responsabilidad de situaciones que están fuera de su control es una actitud común entre quienes tienen baja autoestima. Este hábito autocrítico no solo incrementa la sensación de insuficiencia, sino que también perpetúa un ciclo de autodesprecio. Los psicólogos recomiendan aprender a distinguir entre lo que está bajo nuestro control y lo que no, para reducir este peso innecesario.

“No puedo hacer nada bien”

Esta afirmación refuerza una narrativa de incapacidad que bloquea cualquier posibilidad de intentar cosas nuevas o de perseguir metas. Las personas que la repiten se convencen de que no tienen las habilidades necesarias para tener éxito, lo que afecta su confianza y limita su crecimiento. Trabajar en pequeños logros puede ser un buen inicio para desafiar esta creencia.

Cómo romper el ciclo de autocrítica

El diálogo interno negativo perpetúa la inseguridad y refuerza las creencias limitantes. Reconocer estas frases es el primer paso para cambiar el enfoque hacia uno más positivo. Prácticas como la autoafirmación, la gratitud y el aprendizaje de habilidades emocionales pueden ser herramientas efectivas para construir una autoestima más saludable.

Las frases que repetimos tienen un impacto directo en nuestra autoestima. Transformar este diálogo interno no es fácil, pero es un esfuerzo necesario para mejorar la percepción que tenemos de nosotros mismos. Al reconocer las señales de una baja autoestima y trabajar en cambiarlas, es posible construir una relación más positiva y fortalecida con uno mismo.

 

 

lunes, 16 de diciembre de 2024

Francisco Villar, psicólogo infantojuvenil: "Un niño en un carrito con un móvil es una verdadera barbaridad"

UXÍA RODRÍGUEZ DIEZ   |    La Voz de la Salud     |     05/12/2024

El especialista analiza la iniciativa del Gobierno para recomendar pantallas cero en niños menores de seis años.

Proteger a los menores del entorno digital que los rodea, ese es el principal objetivo del paquete de medidas del Gobierno. Francisco Villar, psicólogo infantojuvenil, lleva años estudiando el efecto de las pantallas en los menores y tratando a familias con hijos que deciden o intentan acabar con su vida. Aplaude todas las iniciativas que se están poniendo en marcha para, por fin, gritar que las pantallas, la digitalización extrema a la que estamos expuestos, no solo no es algo bueno para los menores, sinó que se ha demostrado con toda seguridad que es malo.

—Pantallas cero en los menores de 6 años, un mantra que ya hemos escuchado de su boca y de la de otros muchos especialistas, desde hace tiempo.

—Hace 20 años que sabemos que deberíamos conducir con cero alcohol y la tasa ha ido bajando. Así que por fin está bien que se hable de pantallas cero de forma oficial. Esto es un recurso súper potente para todos los padres y educadores. Después de todos estos años contaminados por la buena publicidad de las pantallas, ya no hay la excusa de «si se permite, tan malo no puede ser». Esto es un mensaje psicoeducativo increíble. Porqué al fin y al cabo, es ponerle límites a esto, ponerle límites a lo que se come el tiempo, lo que se come su atención y lo que se come, por lo tanto, sus oportunidades de desarrollo.

—Puede que haya gente todavía que no entienda por qué se deben prohibir las pantallas en niños pequeños, ¿qué contestaría?

—Es muy sencillo. Un niño nace sin recursos. Están diseñados para ir adquiriendo recursos propios conforme se desarrollan. Aprenden a andar, a hablar... Van haciendo la integración de las diferentes fuentes de estímulos y en todo ese proceso el niño necesita relacionarse con el mundo. Cada minuto que tienen para desarrollarse son oportunidades. Defender esas oportunidades es nuestra misión como padres. Y aquí está la neurociencia que habla de «use it or lose it» (úsalo o piérdelo). Es decir, o uso cada oportunidad para desarrollar la relación con el mundo o pierdo la oportunidad y no adquiero la habilidad.

A todo ésto tenemos que sumar un órgano que es especialmente sensible, que es el órgano de la visión, el ojo. El desarrollo de la visión es fundamental que esté protegido y defendido. Y eso se defiende con tres horas en el parque. Entonces, que un niño esté fijando la mirada en un punto concreto durante demasiado tiempo es un atentado contra su capacidad visual.

—Y todavía falta la parte emocional.

—Que nuestros niños hagan pataletas, que empiecen con el no, eso es sano. Si tú le impides el desarrollo emocional, poniéndole la pantalla, porque sabemos que se desconecta, estás incapacitando a tu hijo para la gestión emocional, en ese momento y en el futuro. Y eso es fundamental, porque estamos hablando de tolerancia al malestar, tolerancia a la espera... Elementos fundamentales a desarrollar en la primera infancia, que luego te permiten transitar la dureza de la adolescencia con muchos más recursos, incluso disfrutar de la edad adulta con más satisfacción.

—«Papá, déjame media hora el móvil», ¿qué responder?

—Con avances como este, los padres tienen una herramienta más para justificarlo. Lo que respondería un padre a esa pregunta es, ¿por qué? Y su hijo probablemente le diría que es divertido. Porque la pregunta es otra: ¿o qué?. ¿Qué estaría haciendo ese niño esa media hora en lugar de estar con el móvil? Son muy capaces de divertirse con otras cosas, especialmente si no han estado muy expuestos a esas fuentes de placer pasivas e inmediatas. Cualquier alternativa es mejor que eso. Hasta pelearse entre hermanos un rato es mucho más nutritivo para ellos que el móvil. Por supuesto, es mucho mejor que se aburran un rato. No somos multitasking, somos monotasking, y la multitasking deteriora nuestro rendimiento y nos impide disfrutar de las cosas en la profundidad que se debiera.

—Además, entre los 12 y los 16 años se aconseja el uso de teléfonos analógicos.

—Lo que mejor protege en una escala de prevención de riesgos es la eliminación. Si no se puede eliminar, sustituir. Creo que hay alternativas de sobra. Además, tenemos que recuperar aquella confianza. Si no te llama, es que ha llegado. Si no ha llegado, te llamará. Los padres antes no queríamos que nos llamaran. Ahora queremos que nos llamen para todo. Recuperar los teléfonos fijos en casa también sería una buena idea.

—Se hace referencia a los padres y se sugiere no utilizar estos dispositivos en presencia de sus hijos pequeños.

—Esto tiene un respaldo científico en muchos estudios que se están llevando a cabo últimamente. Se coge a 1.000 familias y a la mitad se le retira toda la digitalización que interfiera en sus relaciones, ¿qué se acaba encontrando? Juegan más y hablan más entre ellos, se incrementan las conductas prosociales y mejora la sintomatología internalizante, que es sintomatología depresiva y de ansiedad. Hay otros estudios muy interesantes que hablan de la tecnoferencia, es decir, cómo interfiere en la relación con tu hijo el hecho de que estés atendiendo a tu pantalla. El tiempo es una medida de valorar la vida. Por lo tanto, si la tecnología come tiempo, come vida.

—Ver a niños pequeños en el carrito viendo dibujos con el móvil de sus padres, en los restaurantes con una tablet, en el coche… Se ha convertido en algo completamente normal, ¿Será difícil, teniendo en cuenta lo asentado que ya está, cumplir las nuevas recomendaciones?

—En primer lugar, un niño en un carrito con un móvil es una verdadera barbaridad. Es atroz para el desarrollo neuronal y la capacidad visual. Y ahora mismo creo que no se considera normal. Estuve estos días con unos policías que dan charlas en los colegios a niños de quinto y sexto de primaria. Me contaban que el año pasado, al preguntar a los padres quiénes habían comprado un móvil a sus hijos, levantaban un montón la mano con orgullo. Este año ha bajado muchísimo, primero en número, pero también en sensaciones, los que levantaban la mano lo hacen con un poco de vergüenza.

—Mucho se ha hablado estos días también de la pionera iniciativa de Australia para prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años.

—En Australia se hablaba al anunciarlo de corregir errores del pasado, pero no son errores del pasado, son éxitos de la industria. El mensaje es inequívoco. Con esta ley tan clara, los padres saben que son malas las redes sociales, se les había hecho dudar. Y pueden decirles a sus hijos, está prohibido porque es perjudicial, no hay absolutamente ninguna ventaja ni beneficio.

sábado, 14 de diciembre de 2024

Marian Rojas: "La batería mental afecta a nuestras decisiones al final del día"

SARA DUQUE       |     theobjective.com      |      19/09/2024 

El ritmo de vida acelerado que llevamos hoy en día hace que el estrés aparezca en cualquier momento

Marian Rojas, reconocida psiquiatra española, aborda la importancia de nuestra batería mental y cómo su nivel de energía puede influir en las decisiones que tomamos a lo largo del día. Y es que la experta destaca la necesidad de ser conscientes de este desgaste para mantener el bienestar y evitar el agotamiento emocional, especialmente cuando enfrentamos los retos del día a día.

¿Qué es el desgaste mental?

El agotamiento mental es la sensación de cansancio que experimenta nuestro cerebro cuando lo sobrecargamos con una acumulación de tareas, obligaciones y preocupaciones.

Tratar de equilibrar el estrés del trabajo con los problemas personales y las responsabilidades diarias puede hacer que nuestra mente colapse.

El estrés es el compañero constante del agotamiento mental. Y es que el ritmo de vida acelerado que llevamos hoy en día hace que el estrés aparezca en cualquier momento, no solo en el ámbito laboral. Cuando este estrés se prolonga demasiado tiempo, puede causar varios problemas como:

  • Falta de energía
  • Apatía
  • Irritabilidad
  • Menor productividad y peores resultados
  • Dolores de cabeza
  • Insomnio
  • Falta de descanso nocturno
  • Cansancio físico

¿Qué recomienda Rojas?

La conocida psiquiatra española resalta la importancia de cuidar nuestra energía mental a lo largo del día, usando una comparación sencilla, pero poderosa: la mente es como una batería.

Según explica Rojas en un video en su perfil de TikTok, esta batería no se mantiene cargada al mismo nivel todo el día, por lo que es esencial aprender a gestionar su desgaste para tomar decisiones más acertadas y mantener nuestro bienestar.

Tras un buen descanso, comenzamos el día con la batería casi al 100%, listos para enfrentar las tareas y desafíos. Sin embargo, las tensiones, imprevistos y obligaciones diarias van agotando nuestra energía, y esto afecta nuestra capacidad de concentración, paciencia y control de impulsos.

El error más común

La experta advierte sobre el error de exigirnos estar siempre al 100% y sentirnos culpables cuando no lo logramos. «No podemos estar siempre en un estado de máxima atención y energía», afirma.

Por ello, es importante entender que es normal tener altibajos durante el día. «Habrá momentos en los que te sentirás más enérgico y otros en los que todo parecerá más difícil», comenta la psiquiatra, animando a aceptar estas fluctuaciones y evitar la culpa que lleva al desgaste mental innecesario.

Por esta razón, invita a sus seguidores a conocerse mejor y a incorporar hábitos saludables que ayuden a recargar la energía mental, como descansar adecuadamente y tomarse pequeños momentos de desconexión y autocuidado.

Actividades como meditar, hacer ejercicio, escuchar música o leer pueden ayudar a recargar esa energía durante el día. Este enfoque nos permitirá manejar mejor nuestras emociones, tomar mejores decisiones y vivir con mayor calma.

Otras maneras de evitar el agotamiento mental

Lo primero que debemos hacer es evitar llegar a este punto: a menudo, debido al ritmo de vida, intentamos asumir demasiadas tareas y responsabilidades.

  • Aprender a decir no: a menudo, por miedo a decepcionar o por evitar pedir ayuda, aceptamos más de lo que podemos manejar, lo que genera mucho estrés. Saber decir no, no es fácil, pero nos traerá grandes beneficios tanto físicos como mentales.
  • Aprender a relativizar, establecer prioridades y gestionar el tiempo: aunque es más fácil decirlo que hacerlo, es fundamental tener una lista de prioridades para evitar preocuparse por todo. Además de aprender a relativizar, es clave no agobiarnos por cosas que aún no han ocurrido o que están fuera de nuestro control.
  • Dedicar tiempo a actividades que permitan desconectar: ya sean físicas o no, es importante reservar un momento cada día para alejarnos de las preocupaciones. El ejercicio físico ayuda a muchas personas, al igual que actividades como bailar, cocinar o simplemente ver una película. Meditar también es una excelente forma de desconectar y conocerse mejor. Encuentra lo que te ayuda a relajarte e incluye un espacio para ello en tu rutina diaria.

 

jueves, 12 de diciembre de 2024

Qué significa que una persona se moleste por todo y se enfade rápidamente según la psicología

CELIA PÉREZ LEÓN      |      cuerpomente.com      |      06/12/2024   

La ira, si no se gestiona, puede ser devastadora tanto a quien la siente como para su entorno. Si eres una de esas personas que se enfada a la mínima o conoces a alguien a quien le sucede, esto te interesa.

Thich Nhat Hanh, monje budista nominado al Nobel de la Paz por su oposición a la guerra de Vietnam, explora en su libro La ira: el dominio del fuego interior cómo esta emoción puede consumirnos si no la controlamos. “La ira es como el fuego. Si no la controlamos, nos quemará a nosotros mismos y a todo lo que nos rodea”, afirma. Aunque el enfado en dosis moderadas es natural y útil para establecer límites y protegernos, su presencia constante puede tener efectos devastadores. 

Este enfado constante tiene un impacto negativo tanto en nuestra salud física como en la mental. A nivel del cuerpo, se ha demostrado que el enfado está relacionado con los problemas cardiovasculares, puede debilitar el sistema inmunológico y, como efecto inmediato, puede generar dolores musculares y tensiones. En cuanto a la salud mental, como bien dice Nhat Hanh, es un fuego abrasador: estrés, ansiedad, depresión, baja autoestima, aislamiento social, conflictos, incapacidad de disfrutar la vida, falta de resiliencia… Y la lista sigue. Pero ¿qué significa, desde el punto de vista psicológico, este enfado persistente?

La primera capa del enfado: falta de límites

Cuando algo persiste más allá de toda lógica, es que sus causas no son externas, sino internas. Es decir, si eres de esas personas que se enfadan “por todo”, no es culpa de tus vecinos, de tus compañeros de trabajo o de toda la gente que te rodea. Hay algo dentro de ti que está fallando, ahí reside tu enfado real.

Para Harriet Lerner, psicóloga estadounidense y autora de The Dance of Anger, la causa principal de este enfado subyacente y constante (especialmente en mujeres) es la defensa emocional. Las personas que se enfadan constantemente, explica la experta en su obra, suelen tener dificultades para expresar sus emociones de forma saludable, por lo que el enfado acaba por convertirse en una herramienta para protegerse de sus sentimientos más vulnerables.

Es decir, en lugar de lidiar con emociones tan incómodas como la tristeza, el miedo o la frustración, estas personas se enfadan. Es la única forma que conocen de comunicar sus necesidades o poner límites, por lo que la ira se convierte en una respuesta automática a situaciones que perciben como amenazante so injustas.

Esta ira crónica, además, puede estar relacionada con la falta de control sobre la vida propia. Esta situación genera impotencia, y hace que el enfado sea la única vía para recuperar cierta sensación de poder o control. El problema es que este patrón, lejos de arreglar las cosas, acaba dañando las relaciones interpersonales y perpetua el ciclo de la insatisfacción emocional.

La segunda capa del enfado: baja inteligencia emocional

La falta de control y la incapacidad de poner límites de forma saludable y asertiva son la causa más directa de este enfado constante. Sientes que debes dedicar todo tu tiempo a los demás, y acabas enfadándote por cada pequeña cosa. O quizá no eres capaz de expresar que estás triste, así que acabas sintiéndote aislada y, en consecuencia, enfadada.

Pero, ¿por qué sucede esto? Daniel Goleman, psicólogo que popularizó el término “inteligencia emocional” gracias a su libro Emotional Intelligence, asocia a un bajo desarrollo de esta inteligencia la ira constante.

La inteligencia emocional no solo nos ayuda a comprender a los demás, sino que nos ayuda a regular nuestras propias emociones. Si careces de herramientas para identificar lo que realmente te molesta, es habitual que este enfado persista más allá de lo razonable, haciéndote parecer naturalmente irascible.

Además, el enfado constante puede estar relacionado con un bajo nivel de empatía, que impide comprender las reacciones de los demás, generando una frustración constante.

La falta de control emocional también juega un papel en la ira crónica. Es esencial trabajar la autoconciencia, el autocontrol, la empatía y las habilidades sociales para manejar las emociones de forma eficaz. Además de aprender a identificar y entender lo que produce nuestros sentimientos, debemos desarrollar estrategias eficaces para lidiar con ellas.

La tercera capa del enfado: una mente poco entrenada

Ahora que comprendemos mejor lo que causa este enfado constante, es hora de ponerle solución. Y según el ya citado Thich Nhat Hanh, la mejor forma de hacerlo es por medio del entrenamiento de la mente. Una mente poco entrenada permite que acabemos atrapados en pensamientos y emociones, sin espacio para la reflexión o la conciencia plena.

Para el monje budista, que lidió con el enorme peso de haber visto a su país arrasado por una guerra, la ira no es una emoción productiva. Y cuando alguien se enfada constantemente, en realidad lo que está experimentando es un conflicto interno no resuelto, o un estrés continuo.

Para lidiar con ello, recomienda la práctica del mindfulness y la compasión. Si transformas la ira que sientes en compasión hacia ti misma y hacia los demás, ésta comenzará a remitir. De alguna forma, hay algo en ti que no dejes de criticar y que proyectas sobre los demás. Aprende a sentir compasión por ti misma, y la ira acabará marchándose. O, al menos, mitigándose.