martes, 14 de octubre de 2014

Detectar abans i millor l'autisme


Científics Catalans busquen marcadors entre les 200 variants genètiques de la malaltia.

Cervell. En l’autisme un gen mutat dificulta la comunicación fluida entre neurones

Cervell. En l’autisme un gen mutat dificulta la comunicación fluida entre neurones

Herència. Els pares dels nens autistes sovint també pateixen un trastorn psicosocial

MÒNICA L. FERRADO | Barcelona | ARA | 28/07/2014

L’estimulació precoç és la millor arma per plantar cara a una malaltia que avui dia encara no té cura: l’autisme. Detectar-lo aviat significa actuar abans i, per tant conseguir més bons resultats amb les tècniques de l’estimulació. I la genètica hi pot tenir un paper cabdal. Aquests científics catalans volen crear tests de detecció precoç.

Fins avui els estudis sobre la genètica de l’autisme s’havien centrat en les mutacions que tan sols experimenten els fills i no els pares, i que per tant no són hereditàries. La recerca que fan aquests científics –finançada per la Marató de TV3- ha seguit un altre camí. A partir de deu famílies amb dos o més fills que tenen el trastorn, s’han identificat els gens comuns. Així s’han detectat les 200 mutacions rares, heretades per via paterna o materna, explica Bru Conrad que està al capdavant del grup de recerca. “No es pot arribar a dir que sigui hereditari, sí que hi podría haver alguna combinació genética que fos determinant”.

Un altre dels descobriments interessants del treball ha estat un gen que codifica una proteína present a la membrana de les neurones i que està implicada en la regulació química de la comunicació entre les neurones –no hi poden circular els neurotransmisors, com ara la dopamina o la serotonina-, i per això el comportament d’aquestes persones és diferent.

Els investigadors també han comprovat que, com més mutacions hi ha, més severa és la malaltia. Els principals símptomes són problemas d’interacció social, conductes repetitives, falta de reacció davant situacions noves –la novetat els atabala molt- i altres alteracions. En molts casos també es produeix retard mental.

Pel que fa a les causes de la malaltia, la genética tan sols explica una part de la pel.lícula. “Hi ha canvis epigenètics que intervenen en aquestes mutacions, i sabem que es produeixen durant la gestació, no després del naixement” afegeix Bru Cormand.



domingo, 12 de octubre de 2014

Enfermedad mental ¿hasta cuándo incomprendida?

SALUD | Día mundial de la salud mental

JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ MONGE (*)Madrid | El Mundo | 10/10/2014

"Me despidieron en cuanto mi jefe supo que tomaba medicación". Así resumía un miembro del Comité de Personas con Enfermedad Mental de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (Feafes) el final de su anterior experiencia laboral. Situaciones como esta ocurren en España en pleno siglo XXI, con mayor frecuencia de lo que muchos imaginan, y dejando varios artículos de nuestra Constitución en poco más que papel mojado.
El 75% de las personas con trastorno mental en España asegura haberse sentido discriminada en alguna faceta de su vida. El laboral es el ámbito donde esta estigmatización es más frecuente, pero también se da en las relaciones personales, con el vecindario, e incluso por parte de familiares y profesionales sanitarios. Por este motivo, hemos elegido el lema "Abriendo mentes. Cerrando estigmas" para celebrar este Día Mundial de la Salud Mental.
Desde Feafes pensamos que la base de la discriminación a nuestro colectivo radica en un profundo desconocimiento general sobre los trastornos mentales, lo cual provoca que campen a sus anchas todo tipo de prejuicios e ideas erróneas sobre los mismos. Impredecibles, anti-sociales, vagos, o incluso agresivos, son algunos de los tópicos que suelen aparecer en cuanto se habla de enfermedad mental. Cuando la realidad es que un trastorno mental es una circunstancia más de la persona, pero en ningún caso determina su personalidad ni tiene por qué condicionar todas las facetas de la vida.

De este modo, en el ámbito de la salud mental nos encontramos en un momento comparable a cuando se pensaba que el sida se podía contagiar con un abrazo, las infecciones se curaban con sangrías, o la epilepsia era señal de una posesión demoniaca. Así, todavía hoy muchos piensan que la esquizofrenia es similar a una doble personalidad (entre otras muchas cosas, la mayoría negativas), que una persona con trastorno bipolar cambia de humor varias veces al día, o que una depresión aparece por una debilidad de carácter y depende exclusivamente de la falta de voluntad de la persona por superarla.

Es difícil encontrar una realidad tan incomprendida, y que al mismo tiempo afecte a una parte tan importante de la población. En España, según datos oficiales, más de un millón de personas presentan un trastorno mental grave y el 15% de nosotros tendrá algún problema de salud mental a lo largo de su vida. Sin embargo, la mayoría de la sociedad desconoce los aspectos básicos de los problemas de salud mental más frecuentes.

Pero en algo estamos mejorando: cada vez más personas con trastorno mental se atreven a hablar abiertamente de su diagnóstico, de su convivencia con la enfermedad. No solo en su entorno cercano sino también en los medios de comunicación. Esto a pesar de las previsibles consecuencias negativas que puede conllevar esta decisión en forma de discriminación y rechazo. Para ellos, es más fuerte la voluntad de visibilizar este tipo de enfermedades, tantas veces ocultadas, y la conciencia de que nadie debería avergonzarse por tener un trastorno que nadie ha elegido.
Desde luego, su ejemplo evidencia que un trastorno mental no impide llevar una vida plena, rompe los moldes de los prejuicios y está empezando a agrietar el estigma como un barco que navega entre placas de hielo. Ellos encuentran muchas resistencias a su paso, pero está claro que los que vengan detrás no encontrarán tantas dificultades.

Desde Feafes trabajamos día a día para informar a la población sobre la realidad de los trastornos mentales. Pero sabemos que no es suficiente. Hace falta un esfuerzo extra de administraciones públicas, entidades y de la sociedad en su conjunto para ver los problemas de salud mental como cualquier otro aspecto de la salud. Sólo así llegará el día en que los trastornos mentales dejen de estar cubiertos por ese manto de desconocimiento y prejuicios, que conduce inevitablemente a la discriminación.
* José María Sánchez Monge es presidente de Feafes (Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental).


Reemprenen la feina...?



Han estat unes vacances molt llarges, quasi tres mesos, però és que el descans és necessari i en algunes circumstàncies no n’hi ha prou amb els 30 dies que es fan quan una persona està immersa en el món laboral, cosa que no és el meu cas.

Iniciem aquest nou període després d’haver-se valorat “què és la salut mental, des de diversos aspectes”, en el Dia Mundial de la Salut Mental, el proppassat 10 d’aquest mes.

Els següents articles del blog, tractaran aquest tema vist des de diferents mitjans de comunicació o revistes especialitzades. Espero siguin del vostre interès, i com sempre, us recomano feu comentaris. No cal ser cap especialista en filologia per escriure, simplement és dir què en penseu del tema exposat, i això ens enriqueix a tots.

Si ho escriviu en una altra llengua que no sigui català ni castellà, no hi ha cap problema, doncs avui dia els traductors de google i molts diaris ens faciliten la comprensió en diversos idiomes.

Salutacions cordials a tots,


M. Carme














lunes, 21 de julio de 2014

Ens en anem de vacances?



Després d’uns mesos de treball intens, toca fer vacances, almenys aquí a Espanya on ha començat l’estiu el 21 de juny. I una primera cosa que us aconsello és treure-us el rellotge, per no controlar sovint el temps perquè això sol a mi m'estressa. Són dies de descans, de passetjos, converses disteses sense pressa, estar més amb la família, jugar amb els petits, llegir, escoltar música, fer més esport i oxigenar-nos, sobretot si podem marxar fora els que vivim a les grans ciutats o rodalies.

És molt bo incloure algun pla d’excursió ja sigui amb la familia, amics o veïns, i això és possible tant si no canviem de residència com si tenim possibilitat de traslladar-nos prop del mar, a una vall o a la muntanya. Els nens ho esperen amb il.lusió, i als grans, perquè no dir-ho, també ens agrada i ens ve molt bé.

Bon estiu a tots i fins setembre si Déu vol.



M. Carme.













sábado, 19 de julio de 2014

El valor de la humildad

PSICOLOGÍA
Soberbios, prepotentes, sabios por naturaleza, creemos que nuestra forma de vivir es la que vale. Máscaras de la vida moderna que nos engañan y dificultan la posibilidad de seguir creciendo.

BORJA VILASECA | eL pAÍS | 13/07/2014

La gran mayoría estamos convencidos de que nuestra forma de ver la vida es la forma de ver la vida. Y que quienes ven las cosas diferentes que nosotros están equivocados. De hecho, tenemos tendencia a rodearnos de personas que piensan exactamente como nosotros, considerando que estas son las únicas “cuerdas y sensatas”. Pero ¿sabemos de dónde viene nuestra visión de la vida? ¿Realmente podemos decir que es nuestra? ¿Acaso la hemos elegido libre y voluntariamente?
Desde el día en que nacimos, nuestra mente ha sido condicionada para pensar y comportarnos de acuerdo con las opiniones, valores y aspiraciones de nuestro entorno social y familiar. ¿Acaso hemos escogido el idioma con el que hablamos.? En función del país y del barrio en el que hayamos sido educados, ahora mismo nos identificamos con una cultura, una religión, una política, una profesión y una moda determinada, igual que el resto de nuestros vecinos. ¿Cómo veríamos la vida si hubiéramos nacido en una aldea de un pueblo de Madagascar? Diferente, ¿no? Y entonces, ¿por qué nos aferramos a una identidad prestada, de segunda mano, tan aleatoria como el lugar en el que nacimos? ¿Por qué no cuestionamos nuestra forma de pensar? ¿Y qué consecuencias tiene este hecho sobre nuestra existencia?
Para responder a esta última pregunta tan solo hace falta echar un vistazo a la sociedad. ¿Vemos a seres humanos felices al volante de los coches en medio de un atasco de tráfico? ¿Vemos a personas que se sienten en paz saliendo por la tele? ¿Vemos mucho amor en los campos de fútbol o en las empresas? La ignorancia es el germen de la infelicidad. Y ésta, la raíz desde la que florecen el resto de nuestros conflictos y perturbaciones. No existe ni un solo ser humano en el mundo que quiera sufrir de forma voluntaria. Las personas queremos ser felices, pero en general no tenemos ni idea de cómo lograrlo. Y dado que la mentira más común es la que nos contamos a nosotros mismos, en vez de cuestionar nuestro sistema de creencias e iniciar un proceso de cambio personal, la mayoría nos quedamos anclados en el victimismo, la indignación, la impotencia o la resignación.
Muchos estamos perdidos en el arte de vivir plenamente. ¿Y quién no lo está? Demasiada gente nos ha estado confundiendo durante demasiados años, presionándonos y convenciéndonos para que hagamos cosas que no nos conviene hacer para tener cosas que no necesitamos tener. Observemos los resultados que estamos cosechando en las diferentes dimensiones de nuestra existencia. ¿Qué vemos? Si nuestra vida carece de sentido, reconozcámoslo. No nos engañemos más. Si nos sentimos vacíos, asumámoslo. Dejemos de mirar hacia otro lado. El autoengaño es un déficit de honestidad. Esta cualidad nos permite reconocer que nuestra vida está hecha un lío porque nosotros nos sentimos así en la vida.
La honestidad puede resultar muy dolorosa al principio. Pero a medio plazo es muy liberadora. Nos permite afrontar la verdad acerca de quiénes somos y de cómo nos relacionamos con nuestro mundo interior. Así es como iniciamos el camino que nos conduce hacia nuestro bienestar emocional. Cultivar esta virtud provoca una serie de efectos terapéuticos. En primer lugar, disminuye el miedo a conocernos y afrontar nuestro lado oscuro. También nos incapacita para seguir llevando una máscara con la que agradar a los demás y ser aceptados por nuestro entorno social y laboral.
A su vez, esta cualidad nos impide seguir ocultando debajo de la alfombra nuestros conflictos emocionales. Así, nos da fortaleza para cuestionarnos, identificando la falsedad y las mentiras que pueden estar formando parte de nuestra vida. De pronto perdemos el interés en justificarnos cada vez que alguien señala alguno de nuestros defectos. Y aumenta nuestra motivación para desarrollar nuestro potencial como seres humanos.
A pesar del sufrimiento y del conflicto que vamos cosechando, en ocasiones nos cuesta mucho considerar que estamos equivocados. ¿Quién lo está? Así, solemos utilizar una serie de mecanismos de defensa para mantenernos en nuestra zona de comodidad. Entre estos destaca la arrogancia de creer que no tenemos nada que cuestionarnos, ni mucho menos algo que aprender. Así es como evitamos remover el sistema de creencias con el que hemos fabricado nuestro falso concepto de identidad.
Y lo mismo hacemos con la soberbia, que nos lleva a sentirnos superiores cada vez que nos comparamos con alguien, poniendo de manifiesto nuestro complejo de inferioridad. De ahí surge la prepotencia, con la que tratamos de demostrar que siempre tenemos la razón.
Eso sí, el gran generador de conflictos con otras personas se llama orgullo. Principalmente porque nos incapacita para reconocer y enmendar nuestros propios errores. Y pone de manifiesto una carencia de humildad. Etimológicamente, esta cualidad viene de humus, que significa tierra fértil. Es lo que nos permite adoptar una actitud abierta, flexible y receptiva para poder aprender aquello que todavía no sabemos.
La humildad está relacionada con la aceptación de nuestros defectos, debilidades y limitaciones. Nos predispone a cuestionar aquello que hasta ahora habíamos dado por cierto. En el caso de que además seamos vanidosos o prepotentes, nos inspira simplemente a mantener la boca cerrada. Y solo hablar de nuestros éxitos en caso de que nos pregunten. Llegado el momento, nos invita a ser breves y no regodearnos. Es cierto que nuestras cualidades forman parte de nosotros, pero no son nuestras.
La paradoja de la humildad es que cuando se manifiesta, se corrompe y desaparece. La verdadera práctica de esta virtud no se predica, se practica. En caso de existir, son los demás quienes la ven, nunca uno mismo. Ser sencillo es el resultado de conocer nuestra verdadera esencia, más allá de nuestro ego. Y es que sólo cuando accedemos al núcleo de nuestro ser sabemos que no somos lo que pensamos, decimos o hacemos. Ni tampoco lo que tenemos o conseguimos. Ésta es la razón por la que las personas humildes, en tanto que sabios, pasan desapercibidas.

En la medida que cultivamos la modestia, nos es cada vez más fácil aprender de las equivocaciones que cometemos, comprendiendo que los errores son necesarios para seguir creciendo y evolucionando. De pronto ya no sentimos la necesidad de discutir, imponer nuestra opinión o tener la razón. Gracias a esta cualidad, cada vez gozamos de mayor predisposición para escuchar nuevos puntos de vista, incluso cuando se oponen a nuestras creencias. En paralelo, sentimos más curiosidad por explorar formas alternativas de entender la vida que ni siquiera sabíamos que existían. Y cuanto más indagamos, mayor es el reconocimiento de nuestra ignorancia, vislumbrando claramente el camino hacia la sabiduría.

Vencer la ansiedad

Miedo, sudores, ahogo, palpitaciones... los síntomas le paralizan y siente el mundo amenazante
Mírelo sin miedo y descubra la vida. En la zona cómoda no pasa nada

 PATRICIA RAMÍREZ | El País | 29/06/2014        

Conducir, hablar en público, relacionarse con un grupo de personas conocidas, ir al médico, salir de compras, educar a los hijos, presentarse a un examen, ver una película en el cine. Son situaciones cotidianas, en las que podría disfrutar y aprender, pero que se convierten en un auténtico reto, incluso martirio, para las personas que sufren ansiedad.
Algunos de los síntomas que acompañan a la persona son sensación de ahogo, asfixia, palpitaciones, sudoración, tensión muscular, sequedad de boca, olvida palabras o incluso pierde el hilo de la conversación, le cuesta conciliar el sueño, le invade la apatía y tiene hasta ganas de llorar. Su cabeza es como una lavadora centrifugando. Una idea tras otra, los pensamientos se repiten, se agolpan, le amenazan, le hacen sentir que es una piltrafa y que no es capaz de coger el control de su vida. ¡Basta!

Respire, tómese un momento de calma, y lea a continuación cómo ganarle el partido a la ansiedad. Aplicando los siguientes consejos, aprenderá a ponerla en el sitio que le corresponde.

Cambie el foco de atención. Sus síntomas no son los protagonistas, el protagonista es usted. Llega un momento en el que aparece el famoso miedo al miedo. Se autochequea, escanea, comprueba sus constantes vitales para decidir si es apto o no para enfrentarse a según qué situaciones.  Su mente ahora está entrenada para buscar palpitaciones, sudoración, ojeras y agobios. Y cuando los detecta, le advierte diciéndole ¡peligro! La señal va rápida al sistema nervioso simpático, y éste se acelera pensando que tiene que protegerle de la fiera. El corazón late con vigor, sus músculos se tensan, empieza a sudar y respirar de forma agitada. ¡Ya está!, listo para el combate. Su respuesta es la lógica. Lo que no es lógico es que su mundo sea tan amenazante. Necesita dejar de escanearse.

Consejo: aprenda técnicas de relajación y meditación. ¿Ha probado el mindfulness? Su atención debe estar puesta en lo que ocurre a su alrededor, pero no en lo que resta, sino en lo que le alimenta. Si está pasando una buena tarde en compañía de amigos, observe sus caras, métase de lleno en la conversación, saboree el café y las pastas, fíjese en la temperatura y el paisaje. La vida está ocurriendo a su alrededor. La vida no está en sus respuestas orgánicas.

Háblese en otro idioma. El tipo de vocabulario que más utiliza una persona ansiosa para expresarse es algo así como “tengo miedo, estoy agobiado, no puedo, y si…, no estoy preparado, en otro momento, tengo temblor, no podré, lo estoy pasando fatal”. La manera que tiene de pensar y expresarse condiciona sus emociones y su comportamiento. Necesita hablarse a sí mismo en otros términos.
Lleva tanto tiempo anticipando el fracaso y el peligro, que carece de expresiones y vocabulario adecuado para afrontar las situaciones.
Consejo: ¿quién elige los pensamientos que invaden su mente? Nadie más que usted. Ahora está acostumbrado a relacionarse con un estilo cognitivo tremendista. Pero puede sustituirlo por otro que le permita contemplar el mundo sin ese carácter amenazante. Para modificarlo, tendrá que escribir… Ante la situación temida, anote cómo le gustaría enfrentarse a ella y los pensamientos que le podrían ayudar.

Desenamórese. No de su pareja, sino de la posesiva ansiedad. Si se da cuenta, se comporta con ella como si hubiera un idilio en plena efervescencia. La observa, la mira, la atiende, incluso habla con ella y de ella a todo el mundo. Mantenga un diálogo para poner distancia, incluso rétela.
Consejo: cada vez que se observe atemorizado por los síntomas, en lugar de verbalizar “no lo soporto, estoy fatal…”, diga algo como “qué pesadita eres, todo el día con un síntoma por aquí, otro síntoma por allá. Si no te importa voy a leer, trabajar y luego, igual te escucho otra vez. Ahora no es el momento”.


Deje de evitar. Cada vez que sortea lo que teme, se siente relajado, protegido y se conforma en su zona de comodidad. Pero no es el lugar en el que desea estar. Ahí no ocurre nada interesante, salvo tener todo bajo control.
Consejo:  La vida es para descubrirla, incluso atravesando emociones desa­gradables. No necesita encontrarse divinamente para dar un paso al frente. Es más, no va a ocurrir así. ¿Y sabe lo que va a descubrir? Que es capaz de hacerlo., y que las emociones desagradables no son incompatibles con la vida cotidiana. Cuanto antes se familiarice con ellas, mejor.

Actúe. Nadie lo va a hacer por usted. La solución está en ponerse las pilas y hacer lo que es incompatible con la respuesta de ansiedad: relajarse, pensar de forma útil, desdramatizar más, descansar, llevar una vida equilibrada, tener amigos…
Consejo: no lo razone todo. La vida tiene su puntito de inconsciencia. Si quiere superarse, tiene que correr un riesgo, aunque sea pequeño, pero la vida los tiene. Y equivóquese. Fallar forma parte del aprendizaje.

El que no corre ningún peligro es el que dejó de vivir por tenerlo todo bajo control. Si pone estos consejos en práctica, le puedo anticipar el resultado del partido: Ansiedad, 0-Usted, 5.



jueves, 17 de julio de 2014

El origen de la libertad está en la corteza cerebral.

Este neurocientífico cambió el concepto de memoria y planteó el modelo en red
Sus investigaciones sobre la corteza prefrontal han sentado cátedra en este campo
Ahora publica 'El cerebro y la libertad', un libro sobre el origen de la libertad

ÁNGELES LÓPEZ | Madrid | El Mundo | 30/06/2014


El doctor Joaquín Fuster (Barcelona, 1930) lleva décadas investigando el cerebro y ha hecho grandes aportaciones a la exploración de la mente humana. Catalán de nacimiento y estadounidense de adopción, este catedrático de Neurociencia en la Universidad de California en Los Ángeles acaba de publicar Cerebro y Libertad (ed. Ariel), un libro que analiza temas tan dispares como el origen de la libertad, la organización de la memoria o la neuroeconomía. A su paso por Madrid, el hermano del conocido Valentín Fuster ha hablado con EL MUNDO sobre algunos de estos asuntos.

¿Hay lugar en el cerebro para el libre albedrío?
Sí. No es otra cosa sino la capacidad de elegir entre posibles acciones o formas de lenguaje. Esa capacidad define lo que yo entiendo como libertad. Hay libertad para hacer esto o aquello y libertad de la supresión de lo malo, de lo que no quiero. En ambos casos se trata de una elección, incluida la opción de no hacer nada. Esta capacidad de decidir, esta libertad, está sobre todo en la corteza cerebral, la parte del cerebro que más finamente nos ajusta al medio.

Pero, ¿no está limitada la libertad por múltiples condicionantes?
Hay muchos factores que determinan nuestras decisiones. Muchos vienen del interior, como los impulsos biológicos, pero otros vienen de la memoria, de nuestra historia, de lo que Ortega llamaba la circunstancia, que no sólo incluye mi memoria sino la memoria filética, de la evolución. La libertad no se puede comprender sin el círculo percepción y acción. La relación constante con el mundo externo, a través de la criba de la memoria filial, es la circunstancia. La razón vital de Ortega se basaba en una lucha constante entre el destino y la necesidad. Esta libertad de elegir nos permite formar e inventar el futuro, el de cercano y el lejano, pero es una libertad predeterminada. Yo creo en el determinismo blando que decía William James, es decir, que soy consciente de que muchas cosas que elijo vienen en los genes, en mi historia, en mis experiencias pasadas que determinan que haga esto. Por eso no creo en la pena de muerte, que es un disparate completo. Creo que los jurados y los jueces deberían tener más en cuenta la circunstancia de cada acusado, no sólo en el momento del crimen sino a lo largo de sus vidas.

¿La evolución humana ha determinado el grado de libertad?
La forma de la corteza que más nos abre al futuro es la corteza prefrontal, en la que he estado trabajando 40 ó 50 años. Esta es la parte de la corteza que se desarrolla más tardíamente, no sólo en la evolución humana sino en el desarrollo del individuo. En realidad no se adquiere madurez completa hasta la tercera década de la vida, que es cuando se ha desarrollado la corteza. Es entonces cuando, por así decirlo, sentamos nuestro juicio y podemos tomar decisiones maduras. A esa edad ya tenemos capacidad para postergar la gratificiación, algo que no puede hacer el niño que lo quiere todo aquí y ahora. La corteza prefrontal es la que nos abre a la libertad y a la creatividad.

¿Sopesamos bien todas nuestras decisiones?
Buena parte de nuestras decisiones son incoscientes. Están hechas a partir de la intuición que no es más que el razonamiento inconsciente. Ésta es más sabia de lo que pensamos y sabemos más de lo que creemos que sabemos. Porque la mayor parte de la percepción del mundo es completamente inconsciente. Sólo prestamos atención a cosas que son distintas o sorprendentes, lo demás lo ignoramos y en eso tiene mucho que ver la corteza prefrontal. Lo que pasa es que hay activación de ciertas partes de la corteza que son afines a lo que se ha percibido o a lo que se piensa hacer, pero es una activación que no llega al nivel de la consciencia. No somos conscientes de qué hacemos y por qué lo hacemos, pero lo hacemos. Muchas veces la intuición es repentina, lo que se llama corazonada, y se hacen cosas sin saber por qué, pero cuando se analizan se encuentran razones lógicas de esa decisión, que proceden de la circunstancia de Ortega, que si no dictan sí que sesgan las decisiones.

¿Cuanta más salud hay más libertad tenemos?
Hay enfermedades mentales que restringen mucho la libertad y también la responsabilidad. Las principales son la esquizofrenia que nos saca del mundo real, la neurosis compulsiva que nos lleva a hacer lo que no queremos pero tenemos que hacer, y la adicción a la droga, que es una prisión. Sí, es posible decir que cuanta más salud, más libertad. Salud en el sentido amplio, no sólo mental sino de todo el cuerpo. En este sentido, la libertad es relativa y variable, porque unos individuos son más libres que otros.

¿Qué aportaciones ha generado la Psiquiatría en el conocimiento del cerebro?
Ciertos trastornos cerebrales nos han permitido conocer principios fundamentales de las redes cerebrales. Sabemos que la psicosis es un proceso desconectivo en la corteza. Por la Psiquiatría sabemos también que muchos trastornos mentales se acompañan de alteraciones del lenguaje, como en la esquizofrenia porque hay una desconexión entre la corteza prefrontal y la posterior. En definitiva, la Psiquiatría nos ha ayudado a comprender cómo funcionan ciertas partes del cerebro.

¿La inteligencia artificial ayudará a ese conocimiento?
Muchos de los conceptos que se han usado en Neurociencia proceden del terreno de la inteligencia artificial. Pero se han dicho muchas paparruchas como que el cerebro funciona como un ordenador. No es verdad. El cerebro accede a las memorias por contexto y asociación, no por dirección, y está organizado de modo jerárquico, es decir, unas redes metidas dentro de otras. Sí que hay una analogía válida: Internet. Porque son redes y se accede por contenido.

¿Cuáles son los grandes males del cerebro?
El estrés. En su reverso está la actividad física, que es necesaria, y la intelectual. El estrés no sólo afecta a lo que hacemos o pensamos sino a nuestra salud en general, comenzando por el aparato cardiovascular.

¿Qué podemos hacer para luchar contra el estrés?
Crear un hábitat que sea pacífico, armónico, que no exija demasiadas decisiones, que no implique relaciones de conflicto con la gente con la que trabajamos. Que adoptemos una actitud de transparencia y sinceridad en nuestras relaciones. Y luego ordenar la vida de un modo lógico, donde haya tiempo para relajarse, hacer ejercicio y para las relaciones humanas.

Pero eso es complicado sobre todo en un país donde cada vez los trabajos son más exigentes debido a la crisis.
Muchas de las reestructuraciones industriales que se han hecho hoy día representan en primer lugar que muchos pierden oficio y beneficio y, en segundo lugar, que desmoralizan a los que quedan. Por dos motivos: porque tienen temor a ser los próximos y porque tienen que trabajar el doble para hacer lo que aquellos hacían. Ésta es desgraciadamente una de las plagas que estamos sufriendo en el mundo occidental. Las máquinas se están usando para sustituir a los individuos. Y si a eso se añade el hecho de que recursos de la sociedad disminuyen para mantener el estado del bienestar, es un problema. Aunque yo no creo que esta situación se prolongue demasiado. Soy un optimista. Creo que empieza a cambiar.

Usted dice en su libro que lo más perjudicial para el progreso de un país es la violación de la confianza pública por parte de los políticos. ¿Es lo que está pasando ahora?

La pérdida de confianza pública no sólo desmoraliza a la población sino que corrompe la democracia. Esta idea de democracia se desvirtúa con estos políticos. Con el tiempo, la política se ha corrompido de tal modo que se ha convertido en un negocio, no es un medio sino un fin. Esto es pernicioso para la sociedad y la gente no entiende cómo es posible. Ahora se ha visto clarísimo en lo que ha ocurrido en las elecciones europeas. ¿Por qué han ganado los extremos de izquierda y de derecha? Porque en el centro hay mucha frustración. Así es cómo se ha sesgado. ¿Y por qué esta frustración? Porque hay mucha corrupción y muchos políticos de los que nadie se fía. Esto es inmoral. No tiene perdón de Dios.