sábado, 22 de abril de 2017

Explican el por qué de la vinculación entre el tabaquismo y la esquizofrenia

ESQUIZOFRENIA
AdamedTV  | 19/04/2016
La adicción a fumar en la esquizofrenia se puede explicar por el aumento significativo de la activación de la corteza prefrontal ventro-medial, una región implicada en el sistema de recompensa del cerebro. Estos nuevos datos, resultado de un estudio realizado por investigadores del Instituto Universitario en materia de salud mental de Montreal (CIUSSS EST, Montreal) y la Universidad de Montreal confirma la tendencia a fumar entre las personas con esquizofrenia y las bajas tasas de dejar de fumar que hay entre estos pacientes.
“Fumar es un verdadero problema para las personas con esquizofrenia”, dijo Stéphane Potvin, investigador y autor principal del estudio. “Su salud y esperanza de vida puede verse disminuida por esta adicción, cuyos mecanismos cerebrales eran hasta ahora en gran parte desconocidos,” añadió.
En esencia, el equipo de investigación observó una mayor activación neuronal de una región específica del cerebro en los fumadores con esquizofrenia en comparación con los sujetos sanos. A nivel de comportamiento, los investigadores también encontraron que los fumadores con esquizofrenia tenían más síntomas depresivos que los participantes del grupo de control. “Estas observaciones sugieren que el fumar tiene un efecto gratificante mayor en los fumadores con esquizofrenia. Esto corrobora no sólo la hipótesis ya formulada de su mayor vulnerabilidad a esta adicción sino que también demuestra la gran dificultad que tienen en dejar de fumar”, dijo Potvin.
La prevalencia de consumo de tabaco en las personas con esquizofrenia es alta, y las tasas de abandono son bajas. Los fumadores con esquizofrenia tienen doce veces más probabilidades de morir de alguna enfermedad cardíaca relacionada con fumar que los que no fuman. “Es necesario explorar vías que ayuden a la gente en sus esfuerzos por dejar de fumar”, dijo Potvin. “Por eso queremos continuar nuestra investigación sobre si esta activación de la corteza prefrontal ventro-medial (vmPFC) es causada por la enfermedad en sí o por los efectos de los antipsicóticos”, concluyó el investigador.

AUTOR: Redacción de AdamedTV. AdamedTV es un portal de divulgación médico sanitaria.









Conducta suicida (II)

Por Paula J. Clayton, Manual MSD, American Foundation for Suicide Prevention

Antidepresivos y riesgo de suicidio
El riesgo de tentativa de suicidio es mayor durante el mes previo al inicio del tratamiento antidepresivo y el riesgo de muerte por suicidio no aumenta una vez iniciado dicho tratamiento. Sin embargo, los antidepresivos aumentan ligeramente la frecuencia de pensamientos y conductas suicidas (pero no de consumación del suicidio) en niños, adolescentes y jóvenes. Así que los padres de niños y adolescentes deben ser advertidos de este posible aumento, y los niños y adolescentes deben ser controlados cuidadosamente para detectar la aparición de efectos secundarios como aumento de la ansiedad, inquietud, irritabilidad, ira, o un cambio en la hipomanía (cuando la persona se siente llena de energía y alegre, pero a menudo se irrita con facilidad, se distrae y se muestra inquieta), especialmente en las primeras semanas después de empezar a tomar el medicamento.

Debido a las advertencias efectuadas por los organismos de salud pública acerca de la posible asociación entre uso de antidepresivos e incremento del riesgo de suicidio, la prescripción médica de antidepresivos en la población infantil y juvenil ha comenzado a disminuir. No obstante, durante este mismo periodo de tiempo, la tasa de suicidio en la población juvenil ha aumentado (por ejemplo, en Estados Unidos el aumento ha sido de un 14%). Por tanto es posible que esas recomendaciones, que disuadieron del empleo de fármacos para el tratamiento de algunos casos de depresión, hayan provocado un efecto contrario al que pretendían, con el resultado de un aumento del número de suicidios consumados en lugar de una disminución.

Métodos

La elección del método de suicidio suele estar influida por factores culturales o por cuestiones de disponibilidad. Además, puede reflejar o no la seriedad de la intención. Algunos métodos (como tirarse desde lo alto de un edificio) hacen que la supervivencia sea casi imposible, mientras que otros (como la sobredosis de fármacos), dejan abierta la posibilidad del rescate. Sin embargo, la elección de un método que no es mortal de necesidad no implica necesariamente que el intento sea menos serio que el que lleva a emplear métodos más mortales.

La sobredosis farmacológica y el envenenamiento son los principales procedimientos empleados en las tentativas de suicido. Los métodos violentos, como el disparo con arma de fuego o el ahorcamiento, son poco frecuentes en las tentativas de suicidio, ya que suelen tener como resultado la muerte de la persona.

Para los suicidios consumados, los hombres utilizan con mayor frecuencia armas de fuego (56%), seguido por ahorcamiento, envenenamiento, salto desde una altura y uso de arma blanca. Las mujeres utilizan con mayor frecuencia el envenenamiento (37%), seguido por armas de fuego, ahorcamiento, salto desde una altura y ahogamiento.

Prevención

Aunque algunas tentativas de suicidio o suicidios consumados constituyen golpes inesperados para los familiares y amigos, a menudo los suicidas han mostrado con anterioridad algún tipo de advertencia sobre su intención. Se ha de prestar atención a las amenazas y a las tentativas de suicidio. Si se ignoran, se puede perder una vida.

Si una persona amenaza con suicidarse de forma inminente o ya lo ha intentado con anterioridad, hay que avisar a la policía con el fin de que los servicios de urgencia lleguen lo antes posible. En tanto llega la ayuda, hay que procurar tranquilizar a la persona, hablándole con calma y proporcionándole apoyo.

El médico puede solicitar la hospitalización de una persona que ha manifestado tentativa o amenaza de suicidio. En algunos estados de EE.UU. el médico puede decidir el internamiento hospitalario en contra de la voluntad de la persona afectada, si cree que esta corre un riesgo elevado de atentar contra su vida o la de otras personas.

Impacto del suicidio

La muerte por suicidio tiene un marcado efecto emocional sobre las personas del entorno. Los familiares, los amigos y los médicos pueden sentirse culpables, avergonzados o con remordimientos por no haber sido capaces de prevenir el suicidio. También pueden sentir rabia o ira con respecto a la persona que se ha suicidado. Con el tiempo comprenderán que no podrían haberlo evitado.
A veces terapeutas o grupos de autoayuda colaboran para resolver los sentimientos de culpa o de pesar de la familia y de los amigos. El médico de atención primaria o el servicio local de salud mental (por ejemplo a nivel municipal o estatal) pueden ayudar a encontrar estos recursos. Además, organizaciones nacionales de algunos países, como la Fundación americana para la prevención del suicidio que mantiene en funcionamiento directorios de grupos locales de apoyo. También se encuentran recursos disponibles en internet.

El efecto que tiene sobre el entorno la tentativa de suicidio es semejante. Sin embargo, los familiares y amigos cuentan con la posibilidad de manejar mejor sus sentimientos al responder de forma apropiada a la petición de ayuda que la persona está haciendo.


Conducta suicida (I)

Por Paula J. Clayton, Manual MSD, American Foundation for Suicide Prevention

Las ideas de suicidio hacen referencia a la existencia de pensamientos y planes de suicidio.
·        El suicidio suele ser resultado de la interacción de muchos factores, entre los que se incluye la depresión.
·        Algunos métodos suicidas, como el empleo de armas de fuego, tienen mayor probabilidad de resultar mortales; no obstante, la elección de un método menos infalible no significa de manera necesaria que la intención de suicidio sea menos seria.
·        Se ha de prestar atención a las amenazas y a las tentativas de suicidio, proporcionando la ayuda y el apoyo adecuados.
·        Existen líneas directas de teléfono y de correo electrónico disponibles para las personas con ideas suicidas.
La conducta suicida incluye:

Suicidio consumado: acto autolesivo intencionado con resultado de muerte.
Intento de suicidio: acto autolesivo con intención de provocar la muerte, pero que finalmente no resulta mortal. Un intento de suicidio puede dar lugar a lesiones, pero no necesariamente.
Autoagresión no suicida: acto autolesivo con poca probabilidad de resultar mortal. Entre estos actos se incluyen: infligirse rasguños superficiales en los brazos, quemarse a uno mismo con un cigarrillo e ingerir una sobredosis de vitaminas. Una autoagresión no suicida puede ser una manera de reducir la tensión emocional o puede ser una petición de ayuda de las personas que aún desean vivir. Estos actos no deben tomarse a la ligera.

La información relativa a la tasa de suicidios proviene fundamentalmente de los certificados de defunción y de los informes procedentes de las investigaciones judiciales, y es probable que el verdadero índice esté subestimado. Aun así, la conducta suicida es un problema de salud muy frecuente; aparece en ambos sexos y a cualquier edad. En Estados Unidos, el suicidio constituye la tercera causa de muerte en los jóvenes de edades comprendidas entre los 10 y los 24 años, y ocupa el lugar número 10 entre las causas de muerte de la población en general. Cuando se agrupa a las personas por edad, ascendencia y sexo, la tasa de suicidio es más alta en los hombres de ascendencia caucásica mayores de 85 años, pero cuando se agrupan únicamente por edad, la tasa es más alta en las personas entre 45 y 64 años de edad.

Los intentos de suicidio son más frecuentes antes de la mediana edad (entre 40 y 60 años). Las tentativas de suicidio son especialmente frecuentes entre las mujeres adolescentes y los varones solteros en la treintena. En todos los grupos de edad, las tentativas son dos o tres veces más frecuentes en las mujeres que en los varones, pero la probabilidad de consumar el suicidio es cuatro veces mayor en varones.

El riesgo de consumación de suicidio es mayor entre las personas separadas, divorciadas o viudas. Los índices de tentativa y consumación del suicidio son más elevados entre las personas que viven solas. La existencia de antecedentes suicidas en la familia es también un factor de riesgo incrementado.

Las personas de ascendencia caucásica presentan mayores índices de consumación de suicidio que las personas pertenecientes a otras ascendencias. Las mujeres de ascendencia africana presentan un índice de tentativa de suicidio similar al de las mujeres de ascendencia caucásica, pero el índice de intentos consumados es menor en el caso de las mujeres de ascendencia africana.

El suicidio entre la población que tiene pareja estable es menos frecuente que entre la población soltera o sin pareja estable y también es menos frecuente entre los practicantes de un credo religioso. Sin embargo, personas de todas las razas, credos, niveles de ingresos y niveles educativos mueren por suicidio. No hay un perfil típico del suicida.

Causas

La conducta suicida suele ser el resultado de la interacción de varios factores. El más común es la depresión. La depresión está relacionada con más del 50% de las tentativas de suicidio. La presencia de problemas en la relación matrimonial, haber sido arrestado recientemente o tener problemas con la ley, relaciones amorosas difíciles o que concluyen, conflictos con los padres (en el caso de los adolescentes) o la pérdida reciente de un ser querido (sobre todo en la población de edad avanzada), pueden ser algunos de los desencadenantes de la depresión. A menudo un determinado factor o acontecimiento, como la ruptura de una relación personal importante, constituye el acontecimiento que culmina la capacidad de la persona para afrontar circunstancias desagradables. Aproximadamente una de cada seis personas que se suicidan dejan una nota, que suele proporcionar las claves para explicar su conducta.

Algunas personas que padecen determinadas enfermedades pueden desarrollar una depresión y llevar a cabo tentativas o consumaciones de suicidio. La mayoría de las enfermedades asociadas a un aumento del índice de suicidios afectan de forma directa el sistema nervioso central (como el sida, la esclerosis múltiple o la epilepsia del lóbulo temporal), o bien implican tratamientos que pueden originar depresión (como ciertos fármacos antihipertensores). El riesgo de suicidio es mayor si la depresión incluye ansiedad o características de la psicosis, como falsas creencias (delirios).
Las personas que en su infancia sufrieron experiencias traumáticas, incluido el maltrato, presentan un riesgo más elevado de tentativas de suicidio, tal vez porque las probabilidades de depresión son mayores.

El consumo de alcohol puede agravar un cuadro depresivo, lo que a su vez aumenta el riesgo de que aparezca conducta suicida. El alcohol también disminuye la capacidad de autocontrol. Cerca del 30% de las personas que llevaron a cabo tentativas de suicidio consumieron previamente alcohol. Puesto que el alcoholismo, en particular el consumo de alcohol en grandes cantidades, suele originar sentimientos de remordimiento durante los periodos de abstinencia, los alcohólicos son más propensos al suicidio incluso cuando se encuentran sobrios.


Otros trastornos de la salud mental, además de la depresión, también se asocian a un mayor riesgo de suicidio. Las personas con esquizofrenia u otros trastornos psicóticos pueden oír voces (alucinaciones auditivas) que les ordenan matarse. Las personas con trastorno límite de la personalidad o con trastorno antisocial de la personalidad, en especial las que presentan un historial de comportamiento violento, tienen también un mayor riesgo de suicidio.

Aprende a manejar tus emociones antes que te venzan.


Mariana Alvez – Psicología Positiva | 17-04-2017

La inteligencia emocional alude al conjunto de capacidades y habilidades psicológicas que implican la comprensión, control y modificación de las emociones tanto propias como ajenas. Quienes tienen desarrollada este tipo de inteligencia, logran manejar de una manera satisfactoria las emociones, pudiendo de esta manera alcanzar resultados positivos que repercuten en los vínculos con los demás. Vamos a conocerla en profundidad.
En cada ser humano yacen dos clases de mentes, la que piensa y la que siente. Ambas representan facultades relativamente independientes y corresponden al funcionamiento de circuitos cerebrales distintos pero interrelacionados.  
El intelecto no puede funcionar adecuadamente sin la participación de la inteligencia emocional, su fino equilibrio es relevante para poder vivir una vida de éxito y plenitud en todos los ámbitos.
Usualmente entre ambas existe una coordinación adecuada, sin embargo, muchas veces la intensidad de una carga emocional ante un estímulo aloca tus pasiones, activando en tu nivel neuronal un sistema de reacción que lleva a despojarte por entero de lo racional, empujándote a cometer errores de los cuales te arrepentirás profundamente después.
La riqueza de la vida emocional es un arte que a algunas personas les cuesta dominar. Quienes logran conocer sus emociones e interpretar adecuadamente la de los demás, logran tener una ventaja. Este poder de comprensión los ayuda a tener relaciones significativas y a mejorar profesionalmente.
Las habilidades emocionales aportan al despliegue de otras habilidades que suelen asociarse al intelecto, como la toma de decisiones racionales. La presencia de una sensación visceral es la que te brinda seguridad para renunciar o proseguir con un determinado curso de acción.
Por su inmensa influencia sobre todos los aspectos de tu vida, las emociones se encuentran en el centro de tu existencia, ser capaz de aprender a manejar las emociones eficientemente aporta a tu felicidad y desarrollo. Las capacidades cognitivas de planificación, pensamiento, concentración, resolución de problemas, toma de decisiones, etc, pueden verse entorpecidas o potenciadas positivamente gracias a la influencia de las emociones.
¿Cuáles son las habilidades de la inteligencia emocional?
Autocontrol:
El poder controlarse a uno mismo y a nuestros impulsos funciona hasta a nivel de evolución, ya que vivir emociones de manera exagerada pone en riesgo la estabilidad de una comunidad.
Lograr domar tus arrebatos emocionales y ser capaz de calmarte a ti mismo es considerado como el más preciado de los recursos psicológicos. Estas habilidades se aprenden y desarrollan especialmente en los primeros años de la infancia en los que el cerebro se encuentra en pleno aprendizaje.
Entusiasmo:
El entusiasmo, el optimismo, la esperanza y el amor por las cosas que haces, simbolizan posibilidades de éxito en tus emprendimientos.
Por otra parte, la ansiedad y la preocupación, cuando están desbocadas, te empujan hacia el fracaso repetitivo.
Tus esfuerzos se verán potenciados y seguramente recompensados si logras tener una visión más fresca y esperanzandora de tu vida y tus proyectos. Ya que el optimismo te hará creer en tus capacidades y la esperanza te brindará el empuje para concretar lo que deseas.
Empatía:
Palabra que nace del griego empatheia, “sentir dentro”, denota la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona.
Una habilidad presente desde edades muy tempranas, como en niños de nueve meses de edad que rompen a llorar cuando ven a otro niño caerse. Se ha demostrado que desde los primeros días de existencia, los bebés reaccionan ante el llanto de otro niño.
A lo largo de la vida, esta capacidad para comprender lo que sienten los demás tiene su impronta en varias actividades como las ventas, dirección de empresas, política, educación, vínculos.
La ausencia de empatía suele ser algo patológico que conduce a las personas a cometer crueldades.
Son los padres los grandes responsables de potenciar o limitar esta habilidad emocional. Cuando como padres no logramos en varias ocasiones mostrar empatía hacia las emociones de nuestros hijos, ellos dejarán de expresar ese tipo de emociones y hasta pueden dejar de sentirlas.
Las primeras relaciones que mantienes tienen un impacto enorme en tu configuración emocional, pero también es cierto que más allá de tus figuras parentales podrás encontrarte con otras como tus amigos, otros familiares o incluso un psicólogo que puede ayudarte a mejorar tus patrones de comportamiento.
Como aproximadamente un 90% de nuestras interacciones sociales están sujetas también al lenguaje no verbal, poder comprender los mismos nos ayudara a acceder a las emociones de los demás.
Inteligencia emocional en el trabajo
El estrés es capaz de dejarte emocionalmente inepto, ya que las emociones negativas fueran de control afectarán tu capacidad de concentración, de aprender, de tomar decisiones con rapidez e incluso de recordar cosas importantes.
Los trabajadores que se destacan en una organización suelen ser aquellos que han establecido sólidas conexiones en las redes sociales informales y cuentan con un gran potencial para resolver problemas.
En los entornos profesionales actuales, la diversidad constituye una ventaja competitiva, ya que potencia la creatividad. Es necesaria que se despierten aquellas habilidades emocionales que favorezcan la tolerancia y rechacen los prejuicios.
Para crear una cultura laboral más tolerante es necesario rechazar toda forma de discriminación o acoso, sin importar qué tan pequeña sea. Por lo que implicará un trabajo continúo dentro de la empresa por cuidar estos aspectos que la harán más saludable y productiva.

A modo de conclusión, recuerda que los primeros años en la vida de un niño son cruciales para despertar su inteligencia emocional. Si no has sido afortunado de cultivar estas habilidades de pequeño, el momento es ahora para aprender y disfrutar de todos los beneficios que esta conlleva.

lunes, 20 de marzo de 2017

El racismo y el machismo se pueden borrar del cerebro.

PSICOLOGÍA
Psicólogos eliminan el sesgo racial o de género durante el sueño o con descargas eléctricas, aunque el efecto es temporal.

MIGUEL ÁNGEL CRIADO | El País | 28/05/2015                                                                                                        

En la película La Naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971), el protagonista es Alex, un joven violento y sádico interpretado por un genial Malcolm McDowell. Harta de sus palizas, robos y violaciones, la policía del Estado lo pone en manos de unos siniestros médicos que le inyectan una especie de suero del buen ciudadano. Para activarlo, someten al chico a eternas sesiones de imágenes violentas. Al final consiguen que Alex sienta aversión ante la simple posibilidad de matar una mosca. Pero los científicos reales no son tan retorcidos: les bastan 90 minutos de siesta o suaves descargas para borrar el machismo o el racismo del cerebro.
Son pocos los que, conscientemente, se declaran hoy machistas o racistas. Sin embargo, el rechazo hacia el otro está en la base de la biología humana. Entre los humanos, el recelo hacia los que no son del grupo es un extra de supervivencia. Hoy, la cultura ha matizado este sesgo, pero, aunque inconsciente, sigue estando ahí. Lo demuestra la tendencia a contratar a un hombre antes que a una mujer o los continuos casos de violencia policial contra las minorías étnicas.
Para medir ese sesgo, psicólogos estadounidenses crearon hace más de una década el Test de Asociación Implícita (TAI). Se trata de un juego en el que hay que relacionar imágenes con palabras, como una imagen de una persona de raza negra con términos positivos o negativos. Y hay que hacerlo lo más rápido posible, sin pensar. Su objetivo es liar al cerebro para que debilitar su grado de respuesta consciente y aflorar lo que realmente siente uno hacia los otros. En la edición española, por ejemplo, se puede jugar a Negro-Blanco, Madrid-Cataluña, Joven-Viejo... Una advertencia, sus resultados puede que no le gusten.
Ahora, investigadores de la Universidad Northwestern (EE UU) han usado una versión del TAI con 40 estudiantes, la mitad chicos y la mitad chicas, todos blancos. Pero su objetivo no era comprobar su sesgo social contra los negros o de género, sino comprobar si ese sesgo se podía desaprender. Primero confirmaron la validez del test. A la mitad de los estudiantes les mostraron imágenes de negros y blancos asociadas con palabras negativas o positivas. A la otra mitad, les enseñaron fotos de chicos y chicas emparejadas con términos relacionados con la ciencia o arte y literatura. En una escala del cero (sin sesgo) al 1 (máximo sesgo), la puntuación media fue superior a 0,55.
Tras este entrenamiento, los psicólogos hicieron ver el sesgo a los participantes y les pidieron que repitieran la prueba, pero con cabeza, pensando la relación entre imágenes y palabras y eligiendo las no discriminatorias. Cuando acertaban, el programa emitía un sonido. Al acabar la tarea, los voluntarios fueron invitados a echarse una siesta de 90 minutos. No buscaban su descanso, sino aplicar lo que la ciencia llama consolidación de los recuerdos mediante el sueño. Además de reparar, el sueño es el mecanismo que usa el cerebro para fijar en la memoria o descartar las experiencias y aprendizajes del día.
Cuando los chicos se encontraban en la fase de sueño de ondas lentas, o sueño profundo, a la mitad de ellos, los investigadores comenzaron a emitirles el mismo sonido que habían reproducido cuando asociaban a negros con palabras buenas o a mujeres con términos de ciencia. Al despertar, tal y como explican en la revista Science, les hicieron repetir el TAI. Comprobaron que sus puntuaciones de sesgo habían bajado hasta el 0,17, pero solo aquellos que habían sido acunados con el sonido. Los demás mostraron la misma puntuación.
"Lo llamamos reactivación dirigida de recuerdos, porque los sonidos reproducidos durante el sueño pueden mejor memoria para la información reforzada con estímulos que sin estímulos", dice en una nota el director del Programa de Neurociencia Cognitiva de Northwestern, Ken Paller. Anteriores estudios habían demostrado que, durante el sueño, se podía estimular el cerebro para fijar conocimientos y que esta fijación se podía asociar a estímulos sensoriales, como olores o sonidos. Pero en esta ocasión lo que han borrado son sesgos de género o raza.
Lo más sorprendente es que este lavado de cerebro parece persistente. Al cabo de una semana, los jóvenes repitieron ambos exámenes. Los que no fueron estimulados con el sonido, no variaron sus resultados. Pero a los que les reforzaron sus recuerdos durante el sueño con el sonido, mostraban aún una reducción de los estereotipos, aunque menor que cuando estaban recién levantados de la siesta.
"Es sorprendente que la intervención basada en el sueño pueda tener aún un impacto claro una semana después", comenta el principal autor del estudio, Xiaoqing Hu. "Se podría esperar que una única y breve intervención no fuera lo suficientemente fuerte para tener un impacto duradero y que sería mejor recurrir a más sesiones y entrenamiento, pero nuestros resultados muestran cómo el aprendizaje, incluso de este tipo, depende del sueño", añade.
Descargas contra el racismo
El estudio no entra en explicar qué ocurre en el cerebro para reducir el sesgo hacia los otros. Pero otro trabajo publicado este mismo mes puede dar algunas pistas. Usando el mismo Test de Asociación Implícita, psicólogos del Instituto para el Cerebro y la Cognición de la Universidad de Leiden (Países Bajos) midieron el sesgo hacia los magrebíes entre un grupo de estudiantes holandeses. Pero en este caso, les curaron el racismo con descargas eléctricas.
Tal y como explican en la revista Brain Stimulation, a los 60 participantes, los dividieron en tres grupos. Todos tuvieron que hacer un TAI en el que tenían que relacionar nombres holandeses o magrebíes con palabras de signo positivo (paz, amor...) o negativo (dolor, tristeza...). Los investigadores les hicieron creer que el objetivo del estudio era evaluar la toma de decisiones durante la estimulación transcraneal de corriente directa, una técnica que activa o apaga determinadas zonas cerebrales aplicando corriente eléctrica de baja intensidad que, a lo más, provoca cierta quemazón o cosquilleo.
En realidad, solo la mitad de los participantes recibieron las descargas mientras realizaban el test durante 20 minutos. Al resto les aplicaron la corriente durante unos segundos aunque les hicieron creer que seguían enchufados el resto del tiempo. Los psicólogos les colocaron los electrodos en el córtex prefrontal, área del cerebro implicada en el control cognitivo, como una puerta a lo inconsciente.
Comprobaron que, comparados con los que recibieron la estimulación falsa, los participantes cuyo cerebro recibió la estimulación eléctrica, mostraban una reducción significativa de su sesgo racial. Para los autores, esto sugiere que al excitar el córtex prefrontal, los individuos pueden controlar sus actitudes implícitas y pensamientos más profundos. Sin embargo, este mecanismo contra el racismo solo funciona con los electrodos puestos.

Nota.- He puesto el artículo completo pero no estoy de acuerdo en curar el racismo con descargas eléctricas. Lo veo peligroso y seguramente hay otros métodos no invasivos.


jueves, 16 de marzo de 2017

¿Existe una epidemia de egoísmo?. Empatía al rescate.




PSICOLOGÍA POSITIVA



Analicemos la empatía y por qué esta maravillosa herramienta puede brindar más felicidad a tu vida
 Mariana Alvez | 01/10/2015

¿Qué es la Empatía?
 La empatía es la capacidad que tenemos para poder ponernos en el lugar de otra persona, es poder comprender su perspectiva ante las distintas situaciones, sus emociones y acciones.
Ahora bien, parecería que nos estamos enfrentando a una epidemia de narcicismo y egoísmo en el mundo.
En Estados Unidos psicólogos han llevado a cabo una investigación que comprendía a personas nacidas entre los años 1980, buscaban identificar si los niveles de empatía han bajado y lamentablemente la respuesta parece ser afirmativa.
Este importante cambio se debería a que muchas personas en la actualidad están viviendo solas y se alejan de las actividades sociales, lo que atentaría con sentir sensibilidad hacia los demás.
¿Sabías que la empatía te ayuda a ser más feliz?
Neurocientíficos han descubierto que nuestro cerebro posee una especie de circuito de empatía, este circuito si por alguna razón es dañado, inhabilita nuestra capacidad para comprender lo que sienten los demás.
Nuestra habilidad para cooperar con los demás es muy fuerte y el ser humano es un ser sociable por naturaleza, nuestro impulso empático puede ser tan poderoso como el egoísta.
La empatía tiene la capacidad de ayudarnos a ser más felices por una simple razón, uno de los pilares del bienestar son las relaciones positivas, y aquellas personas que están en contacto con su comunidad y sus vínculos son más felices.
La empatía te ayuda a tener relaciones saludables, comprensivas, con una comunicación abierta y constructiva.
La ambición desmedida reduce tu empatía
Las personas que se trazan objetivos demasiado ambiciosos, que nunca se conforman con sus logros y van por más sin detenerse a disfrutar lo obtenido, son quienes padecen más depresión y ansiedad.
A veces los objetivos económicos pueden ser tan poderosos que nos alejan de cultivar otros aspectos de nuestra vida que pueden llegar incluso a ser más importantes.
Trabajar en exceso puede alejarte de tus relaciones y no brindarte el tiempo para realmente conectarte con las emociones de la gente de tu entorno.
¿Cómo puedes ser más empático?
Aprende a escuchar: En vez de estar concentrado en qué le vas a responder a la persona, concéntrate en qué es lo que te está diciendo. No hables todo el tiempo de ti, conoce lo que el otro necesita. No temas mostrar vulnerabilidad, esto en realidad profundiza las relaciones.
Medita: Barbara Fredrickson en su libro Love 2.0 nos habla de la meditación amor amabilidad, que nos conecta con nuestros sentimientos más hondos de compasión hacia los demás. Alegrarnos por otro, desear el bien a otros, nos ayuda a potenciar la empatía.
Conoce otras maneras de vivir distintas a la tuya: personas distintas, con creencias diferentes, o situaciones sociales o culturales que difieran a la tuya.



sábado, 11 de marzo de 2017

Una "app" de rescate para toxicómanos

El hospital Sant Pau diseña una aplicación móvil que sirve de guía al usuario en caso de que alguien cercano sufra una sobredosis.

Jessica Mouzó Quintáns | Barcelona | El País | 27/02/2016

A un clic del teléfono móvil puede estar la supervivencia de una persona. El hospital Sant Pau de Barcelona ha diseñado una aplicación móvil de rescate para personas que han sufrido una sobredosis. La app, de nombre 2RescApp y disponible para dispositivos Android, guía la actuación de una persona que presencia o detecta a un individuo que puede estar sufriendo una sobredosis de heroína. 

Los especialistas de los servicios de conductas adictivas siempre recomiendan a los usuarios que si consumen lo hagan acompañados, para que no estén solos si surge algún incidente. La app sirve para esa otra persona —amigos, familiares, compañeros...— que puede vivir un caso de sobredosis a su lado.  "Esto es posible mediante una ayuda visual y auditiva, a la que se puede acceder simplemente con ejecutar la app, y que sigue un algoritmo lógico de actuación específico en ese caso de urgencia", explica Alex Marieges, supervisor de enfermería en la unidad de salud mental del hospital Sant Pau.

Marieges fue el que tuvo la idea de crear esta aplicación móvil. El enfermero veía cómo los pacientes que acudían a la unidad de dispensación de metadona hacían caso omiso a los dípticos preventivos que repartían los sanitarios. "Al salir del hospital, los guardaban en el bolsillo o los tiraban a la papelera, y cuando se encontraban ante una sobredosis no saben qué hacer o no se acuerdan cómo tienen que hacerlo", apunta Marieges. Aunque los centros sanitarios hacen formación de rescate e incluso se les suministran el kit con el antídoto para la sobredosis por heroína (nalaxona), llegado el momento, los usuarios desconocen el procedimiento de rescate.

Aunque el imaginario colectivo ha degradado a la heroína como una droga residual, el consumo de esta sustancia nunca ha desaparecido y los expertos auguran un repunteLas muertes por sobredosis de heroína representaron en 2013, según Eurostat, más del 3,4% de todas las muertes entre los europeos de 15 a 39 años. Por ejemplo, el pasado diciembre, 28 personas fallecieron por sobredosis en Barcelona. El 28%, por heroína. "Las muertes por sobredosis pueden ser evitadas si se actúa con rapidez ante los primeros síntomas y se pide ayuda", insiste Marieges. En la primera década del siglo XXI, más de 70.000 jóvenes fallecieron por sobredosis y, cada año, entre el 9% y el 22% de los consumidores de heroína sufrirán una sobredosis no mortal.

La aplicación no necesita conexión wifi ni un gran gasto de datos móviles para funcionar. Una vez se descarga, toda la información con el protocolo interactivo de actuación queda disponible solo con abrirla. "Está pensada para ocupar poco espacio y, además, las instrucciones son rápidas e intuitivas", señala.

En sus primeros días en la red, la app ya ha sido descargada por 200 personas. Marieges testó la propuesta entre personas susceptibles de tener que emplear esta aplicación y la respuesta fue unánime. "Les pareció muy bien. Uno de ellos me dijo que, por fin, alguien se había acordado de ellos", recuerda Marieges.