viernes, 6 de septiembre de 2019

Autismo: ¿Por qué hay que reaccionar pronto?

MedlinePlus    |   16/04/2017

Si está preocupado por el desarrollo de su hijo, no espere. Usted es quien conoce mejor a su hijo. Use una lista de control de indicadores del desarrollohable con el médico de su hijo[PDF 273 KB]* y llame al programa de intervención temprana de su área.*

¡Reaccionar pronto puede ayudar significativamente!
La intervención probablemente será más eficaz y menos costosa si se proporciona en los primeros años de vida que si se proporciona más adelante.
·        “Mi médico dijo que esperara. Pero como tengo dos hijos más grandes, sabía que había algo que no estaba bien, y no estaba dispuesta a esperar deseando que mejorara solo. Busqué una segunda opinión y llame al programa de intervención temprana, y estoy muy agradecida de haberlo hecho. Mi intuición era acertada y ahora que mi hija recibe ayuda veo que realmente está progresando, un progreso que ella posiblemente no hubiera hecho si yo hubiera esperado para tomar medidas”. Una madre de Maryland.

 Los servicios de intervención temprana de alta calidad  pueden  cambiar el rumbo del desarrollo de un niño y mejorar su porvenir, el de su familia y el de la comunidad.
·        “Las cosas eran confusas; necesitaba que alguien me explicara las 'reglas'. Lo que aprendí en intervención temprana ayudó a que el mundo tuviera sentido”. Adolescente de Florida con trastorno del espectro autista
·        “Porque mis padres reaccionaron pronto, tengo un hermano con quien puedo tener una relación”. Hermano de Florida de una persona con trastorno del espectro autista
·        “Si se trata de autismo, esperar a que el niño 'se ponga al día' por su cuenta simplemente no funcionará. Reaccionar pronto puede ayudar al niño a comunicarse, jugar y aprender del resto del mundo tanto ahora como en el futuro. Además puede prevenir que la frustración, que es tan común en los niños con dificultades comunicacionales, se convierta en comportamientos más difíciles”. Sicólogo clínico de Pensilvania.

 Las conexiones en el cerebro (también llamadas circuitos neuronales), que crean el cimiento para el aprendizaje, el comportamiento y la salud, son más adaptables o “elásticas” durante los primeros tres años de vida. Con el tiempo se hacen cada vez más difíciles de cambiar.

·        “Cada día que se pasa sin tomar medidas es una oportunidad perdida”. Un padre de Florida
·        “Debido a la elasticidad del cerebro, mientras más temprano se detecten los retrasos en el desarrollo y se comience la intervención, más grande es la probabilidad de que el niño pequeño llegue a alcanzar un nivel de desarrollo típico o casi típico. Desgraciadamente, mientras más se espere para comenzar la intervención, menor es la probabilidad de que el niño alcance su máximo potencial”. Pediatra de Georgia

Las familias se benefician de la intervención temprana porque pueden satisfacer mejor las necesidades especiales de su hijo desde una edad temprana y durante el resto de su vida.
·        “Su hijo espera que usted satisfaga sus necesidades y demorar la acción no resuelve nada”. Adolescente de Florida con trastorno del espectro autista
·        “La acción tomó el lugar del miedo y me dio los conocimientos y la capacidad para ayudar a mi hijo. Ha superado la mayoría de sus síntomas y está encaminado para comenzar la universidad el año que viene”. Una madre de Florida

La sociedad puede beneficiarse al ahorrar dinero por tener menor necesidad de educación especial.
·        “Reaccionar pronto le da a su hijo la oportunidad de recibir la terapia adecuada, lo que le proporciona la mejor probabilidad de tener un buen porvenir. Pienso que la intervención temprana es la razón por la que mi hijo, que tiene alto funcionamiento, ahora puede integrarse con sus compañeros y asistir a una clase regular de kínder sin apoyos”. Una madre de Kansas

jueves, 5 de septiembre de 2019

Descubre la distimia

MARIANA ALVES  | Psicología Positiva   |   7/05/2018

La palabra distimia proviene del griego, humor alterado. Es un trastorno depresivo que no encaja en el diagnóstico de una depresión propiamente dicha. Sus síntomas son menos severos, aunque más persistentes y suelen prolongarse en el tiempo hasta volverse crónicos. Para poder diagnosticarla, la persona debe haberlo padecido por al menos dos años.

Quienes la padecen suelen continuar con su rutina durante años sin recibir ningún tipo de tratamiento. Las personas presentan signos como el abatimiento, pero poco llaman la atención sus conductas o actitudes, lo que puede dificultar a la persona acceder a un tratamiento en tiempo y forma.
Los síntomas
Los más notorios son la melancolía y la tristeza. Quienes la padecen no se sienten capaces de hallar felicidad ni disfrute en su vida. Suelen tener dificultades a la hora de actuar, tomar decisiones, confiar en sí mismos y además tienen una baja autoestima.
Presentan cansancio, falta de energía y no suelen hacer demasiadas cosas. Se presentan alteraciones en el sueño (insomnio, dormir en exceso) y en el hambre (darse atracones o evitar el alimento)
La concentración y la memoria se ven bastante afectadas. Las personas suelen aislarse de los demás, lo que en casos más severos puede conducir a una fobia social.
La distimia, en la mayoría de los casos, está acompañada de otros trastornos como el de ansiedad generalizada y trastornos de la personalidad. Es una patología que afecta más a las mujeres y como en casi todo trastorno, existen componentes genéticos y ambientales que contribuyen a su aparición.
La distimia y la depresión son diferentes
A pesar de su trastorno, quienes atraviesan por una distimia suelen mantener una vida normal y bastante rutinaria. La gran diferencia con la depresión es el grado de incapacitación, en la depresión el sujeto está más afectado en todo y hay cosas básicas que no puede hacer por no contar con la energía emocional suficiente.
El distímico no pierde el interés y en ocasiones hasta puede experimentar placer, no está presente la lentitud motora y las ideas recurrentes de muerte tampoco son persistentes ni frecuentes.
¿Cuál es el tratamiento?
Lo más efectivo es la combinación de terapia cognitiva y tratamiento psiquiátrico.
En terapia se trabaja sobre las emociones, pensamientos y conductas negativas del consultante, se aprende a gestionar efectivamente las emociones, a comunicarse mejor con los demás, a mejorar las habilidades sociales, a reestructurar creencias negativas que estancan a la persona.
En cuanto a la medicación, se suelen recetar antidepresivos, a veces pueden estar combinados con ansiolíticos o estabilizadores del estado de ánimo.
Si te sientes identificado no dudes en consultar, es un trastorno que fácilmente puede tornarse en depresión sin la ayuda adecuada, además la tasa de efectividad en estas situaciones es alta cuando hay un compromiso con el tratamiento.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Siete consejos para evitar el estrés postvacacional

S.F.   |   ABC-Familia   |   01/07/2019

Se necesitan al menos tres días para que el cuerpo se adapte a las rutinas

Tras el verano de 2017, un 33 % de los trabajadores en España aseguró haber sufrido síndrome postvacacional, según una encuesta realizada por Adecco. En 2018, esta misma empresa repitió la consulta y el resultado reveló que la cifra había aumentado en cuatro puntos porcentuales, alcanzando al 37 % de los trabajadores.

¿Cuáles son los síntomas? Cuadros de fatiga, apatía, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, nerviosismo y tristeza; nada, en realidad, que pueda considerarse con entidad clínica. Son los síntomas normales ante un cambio de rutina, un proceso transitorio que no suele alargarse más de tres o cuatro días.

«La mayoría de las cosas que hacemos en nuestra vida, hasta un 40 %, decía el psicólogo William James, están basadas en hábitos», expone Manuel Armayones, psicólogo y director de desarrollo del eHealth Center, centro de salud digital de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Tenemos una rutina durante todo el año que a veces nos cansa, nos quema, pero nos permite ir en «modo automático». Cuando llega el verano, también al principio, en ciertas personas aparecen dificultades de adaptación a los nuevos hábitos, aunque sean positivos. Luego, cuando nos empezamos a acostumbrar, «va y se acaba». En realidad lo que pasa es que nos hemos adaptado a una rutina y tenemos que romper con ella para volver a la anterior.

¿Cuándo puede suponer un problema? «Existen casos extremos en los que se experimentan ataques de ansiedad, depresión, dolor de cabeza o malestar general. Afectan a una minoría y pueden durar meses», expone el estudio. «En algunos casos, solo en algunos, hay que ver si detrás existe algo más. A veces, hay que pensar si lo que hacemos es aquello que realmente nos gusta y en caso contrario establecer un plan realista para el cambio», apunta en este sentido Armayones.

Estas crisis son necesarias porque nos hacen despertar un poco del «modo automático». Hay que aprovecharlas como oportunidades de generar un cambio y emplearlas para reflexionar: «¿Por qué me está costando tanto volver?», «¿qué es lo que hay realmente detrás?», dice el psicólogo. Y a partir de ahí, debemos intentar conseguir que pasen cosas. Mucha gente se hace propósitos de año nuevo y mucha gente puede hacérselos en septiembre o en agosto, si ha cogido las vacaciones en julio. La filosofía sería: «aprovecha ese momento para verlo como una oportunidad».

Consejos para adaptarse a las rutinas:

1.-Conectar unos días antes. Una opción interesante, según señala Armayones, es volver a conectar paulatinamente durante los últimos días de las vacaciones. Avanzar y planificar un poco la vuelta a la rutina hace más fácil eliminar la incertidumbre y tener una sensación de control que permitirá llevar mejor el día a día.

2.-Ir poco a poco. Pasar de cero a cien no es bueno para nada. Vayamos poco a poco: «ahora que empiezo, voy a superar los tres primeros días que son algo pesados y poco productivos». En este caso, propone funcionar sin caer en pensar que tenemos que empezar a trabajar y que todo se nos haga una montaña.

3.-Valorar la parte positiva. ¿Volver a trabajar puede tener una parte positiva? Por supuesto que sí. Tener una actitud positiva ayuda significativamente. Volver al trabajo es una gran oportunidad para reencontrarnos con compañeros con los que nos llevamos bien, pensar en nuevos proyectos y desarrollar nuestra faceta profesional. Si nuestra actitud es positiva, la vuelta al trabajo será mucho más sencilla.

4.-Crear nuevos hábitos saludables. «Hemos roto con la rutina del verano, que, a veces, no es tan sana como pensamos porque trasnochamos más, comemos peor, nos damos más licencias, y muchas personas llegan con tres o cuatro kilos de más. Pues aprovechemos para plantearnos pequeños retos. No hace falta apuntarse al gimnasio, pero incorporemos pequeños retos a nuestro día a día», recomienda el experto. En sus palabras, el secreto es identificar un hábito saludable (por ejemplo, subir un tramo de escalera), un contexto adecuado donde desarrollarlo (siempre el mismo) y premiarnos por ello (autofelicitarnos).
En esta filosofía se basa el método «tiny habits», del investigador y profesor de la Universidad de Stanford B. J. Fogg: «un hábito no es más que un comportamiento que repetimos mucho en un mismo contexto y acabamos automatizando». La vuelta de vacaciones es una buena ocasión para reiniciar nuestros malos hábitos y cambiarlos por otros más sanos.

5.-Planificar el ocio. «Somos muy de blancos y negros. Acabamos las vacaciones y de golpe y porrazo parece que nos metemos en una especie de túnel en el que no hay fines de semana, días de fiesta o tardes libres», completa el experto. Para ello, una buena opción es planificar un poco el ocio para no caer en la vorágine de la oficina y de las llamadas de teléfono de un día para otro. En sus palabras, esta es la mejor manera de no tener la sensación de que todo es trabajo en nuestra vida.

6. Comenzar proyectos vitales ilusionantes. La vuelta de vacaciones es un buen momento para pensar si quiere hacerse un voluntariado o iniciarse una actividad cultural, por ejemplo. Volver a la rutina es más fácil si la llenamos de los buenos ratos que pueden proporcionarnos las actividades culturales, educativas y altruistas.

7. Aprovechar las rutinas. La rutina es una concatenación de hábitos y los hábitos no son más que comportamientos que a fuerza de repetirlos acabamos automatizando sin pensar. Pero para que se establezcan estos hábitos hay que practicar y muchas veces encontrarles espacio en nuestro día a día. «Si las nuevas rutinas que podemos establecer al volver de vacaciones son positivas puede que hasta nos acabemos alegrando de que las vacaciones terminen. ¡De nosotros depende!», concluye el director de desarrollo del eHealth Center de la UOC.



jueves, 29 de agosto de 2019

La capsa de Pandora; depressió severa més càncer

Badalona, 29/08/2019

Sí, sí, ho heu llegit bé. D'aquí ve el meu any sabàtic en el blog i l'article que precedeix a aquest, perquè el tracten especialistes i és més fiable que el que pugui expressar jo.
M’estic medicant desde fa una pila d’anys d’una depressió en la que tens èpoques dolentes com primavera i tardor i d’altres una mica més suportables com estiu i hivern, encara que les persones que tenen coneixement de les depressions, sense que siguin bipolars, saben que vas fent com un dofí al mar, vull dir que ara treus el cap i uns metres més enllà –en aquest cas dies- t’ensorres i es passa molt malament.
Bé, doncs en aquesta situació i prenent medicaments necessaris receptats pel psiquiatra, més altres del metge del CAP per protegir l’estómac, cuidar tiroides, baixar els triglicèrids, etc. vaig a una revisió anual i als pocs dies m’avisen que he de repetir una prova.
Efectivament m’ho fan a un hospital gran, i després d’aquesta prova i alguna altra em donen visita amb  l’oncòlog. Jo em trobava relativament bé, i m’anuncien que tinc un tumor que s’ha de treure i analitzar,  aviat, perquè no és agressiu però sí que creix molt ràpidament.
Preparatius, operació i als 2 dies a casa. He d’anar-hi un cop per setmana per fer les cures i als 30 dies justos començ0 la quimio. Aquí el tema ja es complica perquè m’expliquen que a partir de la 2ª setmana em caurà el cabell -compro mocadors-, i em trobo amb altres coses incòmodes que vaig assimilant lentament. El factor més desagradable és el cansament que junt amb el que ja suposa la depressió, costa moltíssim llevar-se del llit. A més no pots portar pesos ni fer esforços, total em quedo d’entrada limitada, decebuda i una mica preocupada.
Després d’unes breus setmanes de descans en acabar la quimio, comença la ràdio i augmenten els medicaments amb una pastilla per part de l’oncòlog i des del CAP a conseqüència de la quimio i la ràdio m’han de medicar per la glucosa, el colesterol i la tensió arterial.
 He de menjar, sense gana, proteïnes, vitamines, cereals, làctics suaus i perdo molt la noció del gust, per tant m’he d’esforçar per menjar i beure molta aigua. I el cap a estones no el tinc gens clar, i si ja es té insomni s’incrementa, com també la falta de ganes de fer coses, inclús de rebre visites.
Passa en certa manera amb el càncer com amb les malalties mentals, vius l’estigma -afront, deshonra-, i quan es tenen les dues coses és molt més agut. El més còmode és no sortir de casa, però no convé perquè t’aïlles més i és contraproduent, ja que el cap no para de pensar i poques vegades són coses positives. És veritat que les persones conegudes no saben què dir-te quan et veuen, per tant el més còmode és no visitar-te i preguntar a la familia, o bé fer visita de compromís i sortir tot seguit perquè els recorda la situació viscuda en el càncer d’un familiar proper, o no s’hi han trobat mai i temen no ser oportuns. Per sort penso que tot el que passa és per a bé, i això m’ajuda recordar-ho per tirar endavant, i no perdre l’esperança de sortir-me’n.
 També compto amb l’ajut de la família i persones properes, per a fer, quan puc, el que em diuen els metges, tant el psiquiatre que ja em portava i ha estat un molt bon suport, com els d'oncologia que m'han tractat amb molta professionalitat i a la vegada amb calidesa humana i paciència, cosa que s'agraeix, perquè d'entrada no saps res de res i la notícia “tens càncer” et cau com una galleda d'aigua freda al damunt.
M. Carme Samaranch.


miércoles, 28 de agosto de 2019

Cómo enfrentarse a un diagnóstico de cáncer

Oncólogos y psicólogos responden a algunas de las inquietudes más recurrentes


Mayte Rius  |  La Vanguardia  |   Barcelona  04/02/2019

Hoy, Día Mundial contra el Cáncer 2019, muchos afectados recordarán el momento preciso en que les dijeron que tenían un tumor. Enfrentarse al diagnóstico de cáncer no es fácil. Para la mayoría de personas es el momento más traumático e importante desde el punto de vista médico que han tenido en su vida, y la noticia provoca tal conmoción emocional que los médicos han constatado que el paciente no retiene ni la mitad de la información que le facilitan a partir de ese momento.
La sensación de amenaza atenaza, bloquea, y a partir de ahí las reacciones oscilan entre la negación – “no puede ser”– y el miedo – “¿me voy a morir?”–, seguidos por una avalancha de dudas e inquietudes que dominan la mente. Por ello pasan más de 200.000 personas cada año sólo en España, donde el cáncer afecta al 54% de los hombres y el 46% de las mujeres en algún momento de su vida.
Los especialistas aseguran que tras esa primera fase de negación y bloqueo llega la asimilación, la aceptación, y la búsqueda de soluciones y tratamientos para salir adelante, que es cuando al enfermo le surgen las preguntas sobre su caso.
¿Es grave? ¿Me voy a morir?.-  “El cáncer se relaciona con un pronóstico muy negativo y hoy se están curando más del 60% de los tumores malignos, y de los que no se curan una buena parte de los afectados sobrevive a la enfermedad durante mucho tiempo, incluso fallece por otros motivos no relacionados con el cáncer”, afirma Josep Tabernero, director del Instituto de Oncología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.
Tania Estapé, responsable del servicio de Psicooncología de Fefoc Fundació y profesora de la UOC, relata que las personas asimilan cáncer a una amenaza para su integridad física y psíquica, para su vida cotidiana, y tras ese primer miedo genérico a morirse, aparecen también miedos más concretos en función de las condiciones personales de cada cual, en las que suele pesar mucho si se tienen hijos pequeños.
Josep Tabernero: “La persona de pronto siente una sensación de vulnerabilidad muy fuerte, de fragilidad de la vida, y eso les crea incertidumbre y, en muchos casos, provoca dificultades a la hora de hacer planes, de seguir adelante, y en algunos afectados ese miedo no desaparece del todo ni después de llevar años curados”, describe la psicóloga.

Jaume Martínez, psicólogo clínico integrado en el servicio de Oncología de Vall d’Hebron, detalla que hay personas que verbalizan que no tienen miedo a morirse pero sí al dolor, o a sufrir y a que sufran sus seres queridos, o al tratamiento.
¿Busco otro médico? ¿Pido una segunda opinión?.-  “Nosotros lo recomendamos por varios motivos: porque todo el mundo tiene derecho a recibir otra valoración y quizá otras opciones de tratamiento y también porque el miedo no es buen aliado para la toma de decisiones”, dice Estapé. Y explica que buscar una segunda opinión permite ganar tiempo para que el voltaje emocional del primer momento pase y disminuya el riesgo de adoptar precipitadamente decisiones radicales de tratamiento o de hacer cambios legales, familiares o laborales de los que luego uno pueda arrepentirse.
El doctor Tabernero asegura que en ocasiones los propios médicos favorecen la consulta a otro especialista para que la persona tome conciencia de su enfermedad, sobre todo cuando se trata de casos que exigen un tratamiento urgente y la persona duda o no termina de creerse el diagnóstico. Y coincide con Estapé en que las prisas en iniciar el primer tratamiento no siempre son lo mejor, y a veces dedicar un tiempo extra al diagnóstico ayuda después a que la evolución sea más favorable porque “la estrategia más importante es la definición del tipo de cáncer y planificar cómo tratarlo”.
¿Mi curación depende del hospital que me trate?.- Tabernero, que también preside la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), cree que más que un hospital u otro, en España o en el extranjero, lo importante es acudir a profesionales con amplia experiencia en el tumor que tiene esa persona porque cada tumor es diferente en su comportamiento y en el tipo de tratamiento más adecuado.
“Si se tiene un cáncer muy frecuente es fácil encontrar especialistas que conozcan los últimos avances en cualquier hospital, pero si se tienen tumores menos frecuentes como algunos sarcomas, tumores cerebrales, de tiroides, etcétera, es mejor acudir a especialistas de referencia que traten a una masa crítica de pacientes suficientemente importante como para estar al día y focalizados en esa enfermedad”, aconseja. Y apunta que si no se tiene ningún familiar médico, lo mejor es pedir ayuda al médico de cabecera para encontrar al mejor especialista para aquella enfermedad concreta, una vez se tenga un diagnóstico preciso del tipo de cáncer que es.
¿Me informo en internet?.- Son muchos los pacientes con cáncer que sienten que su oncólogo no les proporciona suficiente información para aclarar todas sus duda y por ello acuden al doctor Google en su busca. Pero en internet hay tal cantidad de información sobre esta enfermedad, que es fácil sentirse perdido e inseguro, “y mucho de lo que ahí se encuentra repercute de manera negativa en la percepción que se tiene del cáncer y contribuye al auge de las pseudoterapias”, explica Vicente Guillem, presidente de la Fundación ECO (Excelencia y Calidad de la Oncología).
Estapé dice que es imposible evitar que los pacientes y sus familias busquen en internet porque sienten la necesidad de hacer algo, de buscar soluciones, así que los médicos deberían decirles en qué webs encontrar información veraz, para evitar que hagan caso a bulos o que se fíen de recomendaciones sin rigor científico. Sin embargo, siete de cada diez pacientes de cáncer asegura que su oncólogo no le ha informado sobre fuentes de información fiables, según datos de la Fundación ECO.
El doctor Tabernero cree que la información complementaria puede ayudar al paciente a conocer su enfermedad y llevarla mejor, a ser más positivo con el tratamiento, aunque admite que siempre hay un 10% de personas que no quieren saber más, que la información les agobia. Aconseja preguntar a tu médico por las páginas más adecuadas, pero de entrada sugiere las de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), de la sociedad europea (ESMO), la sociedad americana (ASCO), el NCI (el instituto del cáncer americano, con información en castellano) y el NCCN (que ofrece guías clínicas para profesionales y pacientes).
¿Podré hacer vida normal? ¿Dejo de trabajar?.- Recibir un diagnóstico de cáncer, además de suponer un terremoto emocional, sitúa a la persona en una situación de excepción en cuanto a su salud que repercute en su ámbito familiar y laboral. Desde el punto de vista médico, Tabernero asegura que “es importante tener tiempo y ánimo suficiente para dedicarse a la enfermedad, y esa ha de ser la prioridad número uno; pero también hay que intentar no romper con la vida cotidiana porque vas a salir adelante y cuidar nuestros objetivos y metas en la vida ayuda a ser felices y tener espíritu de lucha”. Y apunta que la toxicidad de los tratamientos contra el cáncer ha disminuido y la mayoría son compatibles con una vida “bastante” normal.
Los psicólogos aseguran que cambiar o no rutinas, continuar o no trabajando, depende de cada persona, de sus circunstancias, del tipo de trabajo y también de la evolución de la enfermedad y el tipo de tratamiento.
Jaume Martínez, Psicooncólogo: “Hay personas que quieren seguir trabajando porque les ayuda a normalizar la situación; otras lo utilizan como defensa o negación, para demostrarse que están bien, que ellos controlan la enfermedad y el tratamiento; según como sea el trabajo y la empresa será más fácil que puedan continuar o no”, dice Martínez.
Estapé cree que lo recomendable es que el paciente lleve una vida más o menos normal, porque es como mejor se sentirá, pero cada persona debe elegir, porque hay a quien el cáncer le hace reflexionar sobre su vida, ver que su trabajo no le resultaba positivo, y decide cambiar su rumbo.
¿Conviene explicarlo? ¿A los niños?.- Una inquietud habitual es cómo abordar la enfermedad con las personas del entorno por miedo a preocuparles. De hecho, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), el nivel de malestar y de sufrimiento emocional que expresan los familiares de personas con cáncer es superior al manifestado por los propios pacientes (7,5 frente a 6,9).
Los especialistas explican que no hay una receta única, porque hay personas introvertidas y extrovertidas, de modo que cada uno debe decidir qué, cuándo y cómo habla de su enfermedad, si bien se ha demostrado que las personas que sienten que tienen un buen apoyo social y familiar se adaptan mejor. Lo que conviene tener en cuenta, dicen los psicooncólogos, es que si no lo cuentas vas a tener que llevar la enfermedad tú solo y eso no es fácil y conduce al aislamiento, y si lo cuentas, también has de saber que no podrás evitar algunos comentarios que no te gusten. También apuntan que, en el caso de hijos pequeños, siempre es mejor que reciban la información del afectado y no se enteren por comentarios de terceros. Y aconsejan hablar con los maestros por si hay cambios en su comportamiento en la escuela.
¿Es mi culpa? ¿Se hereda?.- En algunos casos, sobre todo en los de cáncer de pulmón y cuando la persona fumaba, al enfermo le asalta un sentimiento de culpa, o percibe que la familia le culpa. “Como creemos que lo controlamos todo, cuando se escapa algo lo más fácil es culpabilizarnos por ello”, justifica Estapé. Y añade que también se crean ansiedades a nivel familiar en los casos en que el cáncer tiene un componente genético.
Tabernero precisa que todos los tumores son de origen genético pero sólo el 5%-8% tienen algún componente hereditario. “Y cuando es así hacemos un diagnóstico especial para descartar si hay un gen alterado y ver cómo podemos diagnosticar precozmente ese riesgo a las otras personas”, tranquiliza el oncólogo.
¿Busco ayuda psicológica?.- Es una opción a considerar cuando es necesaria. Tabernero explica que “lo lógico es que el miedo y la angustia inicial evolucionen hacia una fase de aceptación y luego a la fase de ser proactivo contra la enfermedad”. Pero a veces esto no sucede “y entonces es fundamental una buena ayuda psicológica”, que facilita muchísimo. Desde la AECC aseguran que tras un diagnóstico de cáncer, y sobre todo durante la fase de tratamiento, surgen reacciones de ira, rabia, ansiedad, tristeza, y en el 30% de los casos los afectados o sus familiares desarrollan algún tipo de trastorno que requeriría tratamiento especializado.
 “El cáncer es un problema de salud, pero a veces su diagnóstico desencaja otras piezas de la vida de esa persona, desequilibra los pilares que tenía establecidos”, comenta el psicólogo Jaume Martínez, aunque precisa que no todo el mundo necesita acudir a un especialista. Tania Estapé, en cambio,  cree que acudir a un taller de ayuda psicológica desde el primer momento ayuda a la persona a saber qué puede esperar, a tener herramientas para hablar con la pareja o los hijos, con qué va a tener que lidiar y cómo puede hacerlo. No obstante, precisa que tanto el consultar al psicólogo como el relacionarse con otras personas con la enfermedad beneficiará más o menos en función de cada persona.


domingo, 25 de agosto de 2019

Estimulación Magnética Transcraneal: el tratamiento definitivo para las adicciones

DR. JOAN RAMON SAMBOLA I BUGUÑÀ  |   TOPDOCTORS   |   13/05/2019

Editado por: CARLOTA RINCÓN MUÑOZ

La cocaína ya es la droga estimulante más utilizada en Europa, siendo España el país en el que más se consume. Los tratamientos psicológicos y farmacológicos no tienen toda la eficiencia requerida para tratar este problema pero gracias a la evolución de las nuevas tecnologías, se ha innovado en los tratamientos de las adicciones.

Actualmente el centro Newline es pionero en el uso del tratamiento de la estimulación magnética transcraneal (EMTr), que ya ha mostrado resultados asombrosos. Este procedimiento utiliza los campos magnéticos para estimular determinadas zonas del cerebro afectadas por la adicción. Esto activa las neuronas de las áreas que controlan el deseo de consumir cocaína restaurando su funcionalidad original. Es un tratamiento que actúa de la manera más biológica posible para reducir y eliminar por completo el consumo de cocaína.

El Dr. Sambola, experto en toxicomanía y co-fundador y coordinador del CAP en Salut Mental del Hospitalet de Llobregat, explica cómo es el perfil del adicto a la cocaína y el procedimiento a seguir mediante este nuevo tratamiento.

¿Cómo actúan las drogas en nuestro cuerpo?
A nivel psicológico, la cocaína estimula la zona del cerebro que provoca placer. A nivel químico, esta droga produce un bloqueo de la eliminación de dopamina, encargada de generar la euforia al consumir cocaína.

Al comienzo se produce un cuadro de euforia con un nivel mayor de actividad. Además, disminuye el apetito y el sueño, produce ansiedad e irritabilidad y a nivel físico hay una vasoconstricción con taquicardias e incremento de la temperatura.
¿Cuál es el perfil de paciente adicto a la cocaína?
Tiene un perfil muy marcado, normalmente son empresarios de entre 30 y 40 años que les gusta la noche y el consumo de drogas ha sido habitual en el grupo de amigos. Además, tienen una personalidad bastante impulsiva.

¿Cómo se aborda el problema?
El tratamiento siempre está planteado de manera que haya una prevención de recaídas. Es cierto que existen fármacos que pueden reducir la impulsividad y ayudan a tener una estabilidad emocional. Reduciendo riesgos y modificando hábitos se pueden modificar los mecanismos psicológicos que llevan al consumo. Es un trabajo psicológico a nivel individual y grupal.

El tratamiento de la estimulación transcraneal está dirigido a reducir el deseo intenso de consumo y los resultados hablan por sí solos. Además, es importante disponer de las herramientas que el paciente necesite y llevar a cabo los protocolos necesarios de manera individual.

¿En qué consiste el tratamiento?
Es importante destacar que el tratamiento se tiene que realizar de manera individual. Hay pacientes que necesitan quedarse hospitalizados, que en el caso de Newline son 3 semanas, para que se pueda planificar tanto el tratamiento en el centro como el posterior. Para pacientes que no ingresen en el centro, se realiza el tratamiento diario durante 5 días con la máquina de estimulación transcraneal y posteriormente 1 vez semanalmente durante 11 semanas.

El tratamiento se ayuda de terapia individual, cognitivo conductual o motivacional. También se puede realizar terapia grupal, estudios de personalidad, terapia farmacológica… Las familias serán un apoyo importante y podrán asistir a la terapia con el paciente.


jueves, 22 de agosto de 2019

Calma tu ansiedad. (Ejercicio de relajación de Jacobson.)

Mariana Alvez  | Psicología Positiva  |  2/10/2017

Me gustaría obsequiarte con una técnica para lidiar con la ansiedad. La misma la podemos definir como un mecanismo de defensa. Es un sistema de alerta ante situaciones donde existe una amenaza a tu integridad y bienestar emocional.

Es un mecanismo normal, adaptativo, que incluso puede mejorar el rendimiento y la capacidad de anticipación y respuesta. La función de la ansiedad es movilizar al organismo, mantenerlo alerta y dispuesto para intervenir frente a los riesgos y amenazas, de forma que no se produzcan o se minimicen sus consecuencias.

El peligro puede tomar múltiples formas, por ejemplo la obstaculización de cualquier proyecto o deseo, la degradación de estatus o logros ya conseguidos, un peligro que atente contra tu salud física o psíquica.

Si bien la ansiedad es necesaria y tiene sus beneficios, el problema ocurre cuando este mecanismo comienza a funcionar de manera alterada, cuando comienza a ser incapacitante y se aleja de su función principal, la protección.

Cuando la ansiedad está fuera de control, puedes sentir taquicardias, sudoración, problemas gastrointestinales, contracturas principalmente en la zona del cuello y los hombros, problemas para conciliar o mantener el sueño, comer en exceso o poco, e incluso puede conducirte a problemas severos como los ataques de pánico o despertar un trastorno de ansiedad generalizada.

Hoy quería compartir una técnica para tener la ansiedad un poco más a raya. Se llama el ejercicio de relajación de Jacobson.

Esta técnica consiste en provocar una tranquilidad mental suprimiendo paulatinamente la tensión muscular de todas las partes del cuerpo, provocada por la ansiedad, mediante la tensión y la relajación muscular voluntaria, prestando especial atención a las sensaciones que se producen.

Para comenzar a relajarte cierra los ojos para evitar distraerte, no te preocupes si te distraes o sin notas alguna sensación desagradable, comienza de nuevo y continúa el ejercicio. Toma una respiración profunda, mantén el aire cinco segundos y exhala muy lentamente, continua haciéndolo durante todo el proceso de relajación.

Ahora que ya estás en una posición cómoda y preparado concéntrate en tu frente, arruga tu frente fuertemente durante cinco segundos, siente la tensión que se produce en esta parte de tu cuerpo y comienza a relajarla lentamente durante veinte segundos, siente como tu frente se va relajando cada vez más y más, la tensión ha desaparecido completamente.

Cierra los ojos fuertemente durante cinco segundos, siente la tensión que se produce y comienza a relajar tus ojos muy lentamente, siente como la presión desaparece por completo.

Ejerce presión ahora sobre tu mandíbula, aprieta tus dientes y tus labios durante cinco segundos y comienza a relajarlos separándolos ligeramente y prestando atención a la sensación de bienestar y calma que se produce en tu mandíbula.

Continua con tu cuello, ejerce presión y mantenlo tenso durante cinco segundos, relaja tu cuello lentamente y percibe la sensación positiva que esto conlleva.

Encoje tus  hombros, elévalos hacia la nuca y ponlos en tensión cinco segundos. Relájalos y déjalos caer lentamente, siente la diferencia entre tensión y relajación.

Céntrate ahora en tu brazo derecho, levántalo y cierra tu puño con fuerza, ejerce toda la presión que puedas en tu brazo durante cinco segundos. Relájalo gradualmente mientras bajas el brazo, abre lentamente tu mano y descansa tu brazo sobre el muslo. Repite esta operación con tu brazo izquierdo.

Inclina tu espalda hacia delante y lleva los codos hacia detrás tensando todos los músculos, siente la tensión que se produce y mantenla durante cinco segundos. Relaja tu espalda volviendo a la posición inicial muy lentamente.

Inspira profundamente y mantén el aire en tus pulmones. Siente la presión de tu pecho y espira muy lentamente relajando todos los músculos de esta zona de tu cuerpo.

Tensa los músculos de la zona abdominal manteniéndolos rígidos durante cinco segundos, relájalos lentamente y presta atención a la sensación de relajación que esto produce.

Levanta tu pierna derecha, tensa tu muslo y tu gemelo, dirige los dedos de tu pie hacia abajo y mantén la posición durante cinco segundos. Siente la tensión y relaja tu pierna lentamente. Repite la operación con tu pierna izquierda.