domingo, 3 de julio de 2022

Qué ocurre si nunca sales de casa

 

GEMA SÁNCHEZ CUEVAS       |     La Mente es Maravillosa     |     01/02/2022

Escrito por Edith Sánchez

Si nunca sales de casa, es posible que empieces a ver cómo tu calidad de vida se resiente. Ahora, ¿de qué forma? En este artículo lo analizamos. 

El aislamiento puede ser una situación cómoda para alguien introvertido o una obligación impuesta por las condiciones de salud pública. En uno u otro caso, de todos modos, no es conveniente si se extiende por mucho tiempo. Si nunca sales de casa, las consecuencias pueden ser significativas. 

Uno de los aspectos problemáticos es que el hogar se suele imantar; cuanto menos sales de casa, también menos te suele apetecer salir de tu refugio. Incluso en personas que acostumbran a salir, pasada semana y media de aislamiento, aproximadamente, experimentan esta especie de pereza frente al exterior. 

Salir es muy importante para la salud física y mental. Unos lo hacen más y otros menos, pero lo cierto es que es importante entrar en contacto con el mundo exterior de forma periódica. Si nunca sales de casa y el aislamiento es muy prologado, puedes padecer afecciones graves. Enseguida hablaremos de esto. 

Mi misión en la vida no es solo sobrevivir sino prosperar; hacerlo con cierta pasión, cierta compasión, algo de humor y un poco de estilo”. – Maya Angelou -

Si nunca sales de casa, adoptas otra rutina

La primera consecuencia de no salir de casa es que tu rutina cambia. En principio, la variación no tiene por qué afectar a tu autocuidado. Quizás ya no te preocupe este aspecto y es posible que pases a prestarle mucha menos atención. Esto, ciertamente, no es algo fundamental. Sin embargo, con el tiempo, puede aparecer el peligro del abandono total.

Te pasas toda la semana con la misma ropa, descuidas tu higiene. Quizás no llegue al extremo, pero en definitiva se reduce el autocuidado. Todo comienza con la apariencia, pero sigue con aspectos que pueden perjudicar su salud.

Es común que también cambien los hábitos de sueño y de comida. Los horarios pueden volverse caóticos. Esto es algo que también tiene efectos sobre la salud física y mental, ya que el organismo funciona mejor cuando mantiene ciclos regulares en esas funciones básicas.

Las consecuencias psicológicas

Un estudio publicado en Psychiatry and Clinical Neurosciences sobre el retraimiento social indica que un encerramiento prolongado puede provocar síntomas de ansiedad e insomnio. Así mismo, puede incrementar los estados depresivos. Esto afecta tanto a personas con antecedentes de esos problemas, como a quienes nunca antes los habían tenido. 

Así mismo, si nunca sales de casa es posible que también se vea afectada tu dimensión psicosocial. Es muy probable que se reduzcan los contactos físicos con otras personas y, de manera imperceptible, vas reduciendo tu círculo social al mínimo. Esto, a su vez, incide en los posibles síntomas de ansiedad y depresión. 

Cuando el encerramiento se extiende por mucho tiempo, la calidad de vida se ve seriamente comprometida. Lo más preocupante es que la persona afectada difícilmente nota lo que le está ocurriendo. Poco a poco normaliza una situación que no es normal, pero al volverse rutinaria termina pareciéndolo. 

Cuando alguien tiene un trastorno previo, el aislamiento suele incrementarlo. Los síntomas serán más visibles e intensos. Lo mismo ocurre cuando alguien presenta algún tipo de trastorno en gestación; lo más común es que este termine de manifestarse plenamente.

Efectos sobre el cuerpo

Además de los efectos ya señalados, el encerramiento por largos periodos tiene otra importante consecuencia en la salud física. Viene dada por la falta de sol. Como muchos lo saben, el sol es una fuente fundamental de vitamina D. También está en algunos alimentos, pero por norma en una proporción muy pobre.

Si nunca sales de casa, lo más probable es que presentes deficiencia de vitamina D. Eso hace que tus huesos se vuelvan más frágiles y aumenta el riesgo de que sufras enfermedades cardiovasculares y diabetes. Esta deficiencia también se ha asociado con arteriosclerosis.

Aunque tomar el sol durante mucho tiempo de manera directa no es lo indicado, estar siempre fuera del alcance de sus rayos genera los problemas que ya hemos indicado. Además de estos, también la piel se torna más pálida, reproduciéndose las arrugas. Así mismo, influye en el estado de ánimo y aumenta el riesgo de los trastornos asociados a este.

Como ves, encerrarte por mucho tiempo no es una buena opción -salvo que te encuentres en circunstancias que te obliguen a ello-. Puede que haya motivos para hacerlo y también es posible que sientas al principio que has ganado con el cambio de rutina; sin embargo, si nunca sales de casa, lo más probable es que después de un tiempo sufras los efectos negativos del encerramiento y, como lo hemos expuesto, pueden llegar a ser graves.

sábado, 2 de julio de 2022

María Inés López-Ibor, psiquiatra: "La alegría, muchas veces, pasa desapercibida" ( II )


ALDARA MARTITEGUI      |     Madrid     |      Niusdiario      |        25/06/2022

-María Inés López-Ibor acaba de publicar su libro ‘En busca de la alegría’

-Hablamos con la reconocida psiquiatra sobre cómo cultivar la alegría en el día a día para alcanzar  una vida bien vivida

-La hipótesis del libro es que, aunque no sea fácil, se puede conseguir convertir la alegría en una experiencia personal, en una vivencia 

(2ª parte)…. 

P: Porque, a pesar de que la alegría se puede entrenar, no siempre es algo que dependa de la voluntad de uno…como psiquiatra esto lo habrás visto mucho. Para curar una depresión, por ejemplo, no basta con querer curarse. 

R: Es que la voluntad no lo es todo. No conozco a nadie que se quiera encontrar triste o se quiera deprimir; todavía no lo he visto…habrá alguno por ahí, pero yo todavía no lo he visto. La gente lo que quiere es estar bien, lo que quiere es estar tranquilo, alegre, poder disfrutar. Hay gente que es más melancólica, pero eso no es nada malo. La gente lo que quiere es estar bien. La depresión es una enfermedad que para mí tiene alterados dos sentimientos: la manera de cómo te encuentras tú contigo mismo, que es un sentimiento más vital, de tu interior, tienes esa tristeza vital, pero también es del ánimo, de cómo me encuentro yo en relación a lo que me está sucediendo. 

Y hay veces que eso, la tristeza, se convierte en un síntoma y aparecen otros: problemas de sueño, de concentración, tensión interna…y aparece algo que para mí es muy llamativo en la depresión, yo creo que es uno de los síntomas que marca la diferencia y es lo que no les permite cambiar: es la incapacidad de disfrutar de las cosas. Cuando les dices: “date un paseo”, les da igual darse un paseo. Van al cine y no disfrutan, están con su pareja y no disfrutan, están con los nietos y no disfrutan. Si uno no lo pasa bien, pues lo deja de hacer…pero eso no depende de ellos, ellos lo que quieren es pasarlo bien. Cuando ya se recuperan, es cuando ya empiezan a experimentar placer: dan un paseo y se encuentran mejor, se arreglan y se encuentran mejor, leen y vuelven a disfrutar de la lectura…y, entonces, en ese momento, ya dejan de pensar solo en ellos. 

Porque el discurso de una persona deprimida siempre habla de él; es como un mecanismo de protección: “no me encuentro bien, no quiero, no puedo”. Pero cuando empiezan a pensar en las otras personas; empiezan ya a preguntarse ¿cómo está mi marido?, ¿y mis hijos?...ahí ya es cuando empiezan a recuperarse. Por eso te digo que es un tema que no tiene nada que ver con la voluntad ni con la intencionalidad.

A mí me gusta que se hable ahora de salud mental; pero hay que entender que la salud mental no es la enfermedad mental (María Inés López-Ibor, psiquiatra) 

P: ¿Crees que la pandemia ha dejado tan tocada la salud mental de la población como dicen? ¿Tú también estás viendo esta pandemia paralela en consulta?

R: Yo creo que hay dos cosas, creo que la pandemia la tenemos que ver desde el punto de vista psíquico como un desastre. Desde este punto de vista psíquico es una situación de desastre o catástrofe; es una situación para la que nadie estaba preparado y que afecta a personas previamente sanas. Es como si hay un terremoto enorme y las consecuencias del hecho afectan a personas previamente sanas. Si tú vives en ese lugar y pierdes toda tu casa… o la guerra en Ucrania: eso supera nuestra capacidad de afrontamiento. Y eso es lo que ha pasado con la pandemia. No nos esperábamos eso. 

P: Pero la mayoría de las personas han salido adelante… 

R: La gran mayoría lo ha superado muy bien y eso es lo que me gusta. Ahora, como ha habido pandemia, pues todo el mundo tiene ansiedad. Pero el periodo de confinamiento lo hemos superado, la gran mayoría hemos vuelto al trabajo, hemos vuelto a hacer las cosas que hacíamos, sí. Lo que ha generado es mucha ansiedad, pero no solo por la pandemia sino por las consecuencias de la pandemia: sociales, políticas, económicas… y ahora, hay muchos síntomas de ansiedad…y no todos lo hemos vivido igual. Quien ha tenido la desgracia de estar enfermo o perder un familiar o haber trabajado en primera línea, pues tienen más síntomas de ansiedad. 

P: Muchas veces hablamos de salud mental y enfermedad mental como si fueran lo mismo ¿Cuál es la diferencia y por qué es importante hacer la distinción entre ambos conceptos? 

R: A mí me gusta que se hable ahora de salud mental; pero hay que entender que la salud mental no es la enfermedad mental. Es como la salud cardiovascular y la enfermedad del corazón. Hay una parte que es verdad, que tenemos que cuidarnos, para que estemos sanos mentalmente y hay algunas personas que van a tener síntomas de enfermedad mental, y algunos van a tener la enfermedad mental. 

Yo puedo tener ansiedad porque la ansiedad es normal…todos tenemos que tener ansiedad porque es la respuesta normal al estrés. Algo ha sucedido y tengo que responder. Pero, en algún momento, la ansiedad se convierte en un síntoma de una depresión, o de otra enfermedad, o de un trastorno en sí mismo y ahí ya necesito un tratamiento. Entonces, yo creo que ahora sí que estamos viendo que hay personas que no están bien y que, además, empiezan a venir a consulta con síntomas relativamente leves porque ya se está perdiendo un poco el tabú de ir al psiquiatra o al psicólogo. Yo necesito ayuda y voy a ir, entonces, vienen con síntomas más leves que antes y las posibilidades de recuperación son muchísimo mayores, como en cualquier enfermedad… 

Lo que no podemos hacer es medicalizar todo el sufrimiento o todos los sentimientos del ser humano (María Inés López-Ibor, psiquiatra)

P: ¿Cómo saber que ha llegado el momento de pedir ayuda profesional? 

R: Creo que el límite en cada persona es distinto, pero es cuando ya te afecta a tu vida; incluso cuando tú ya empiezas a pensar “esto no es normal” (…) cuando los demás te lo dicen: “oye, es que estas muy irritable”. Cuando ya tienes señales en tu cuerpo, que a veces no las prestamos atención: no duermo, me cae mal la comida, estoy como con un perro aquí en el estómago que me está mordiendo todo el rato, tengo dificultad respiratoria, salto con mis hijos, salto en el trabajo. Cuando todo se me hace muy pesado y me afecta ya…yo creo que ya hemos pasado el límite. Y entonces, ahí es cuando hay que ir al médico de cabecera o a un especialista. 

P: Unas personas aguantan y aguantan y no van al profesional de la salud mental cuando tienen que ir, y otras van cuando en realidad no sería necesario…de ahí viene la queja de que se patologiza la vida cotidiana porque, como dices, cierto nivel de ansiedad, es normal… 

R: Claro, lo que no podemos hacer es medicalizar todo el sufrimiento o todos los sentimientos del ser humano, no. Yo tengo que tener ansiedad si tengo un examen o si tengo esta entrevista porque, si no, es que no me importa. Tengo que estar triste, igual que tengo que ponerme muy contenta si algo bueno me sucede. 

P: ¿Tenemos mucho que aprender todavía sobre salud mental? 

R: Exactamente, porque medicalizamos el sufrimiento. Mira, a mí, lo que realmente no me gusta, es que viene mucha gente a la consulta y me dice: "yo tengo la autoestima baja"…¿pero eso que es? Y yo digo, "la autoestima no es ni baja, ni alta, ni gorda, ni delgada… es que tú no te estimas a ti mismo de manera adecuada: tu autoconcepto todavía no está bien", pero claro, si ya le pones un apellido, ya lo dejas así: “yo soy morena: punto” Y no es así, porque yo puedo trabajar, conocerme bien… efectivamente, hay cosas de mí que no me gustan nada, pero puedo irlas modificando y, al final, estar más contenta conmigo misma. Por eso digo que la alegría es como un camino. El subtítulo del libro se me ocurrió en el último momento es cómo vivir una vida bien vivida, bien sentida, bien pensada…y a lo mejor te han pasado miles de desgracias pero, si las has afrontado bien, tú vas a tener esa sensación de que tu vida ha sido plena. 

P: Para terminar: ¿Algún consejo para lograr esa vida bien vivida? 

P: Hay algunos muy sencillos…yo creo que hay uno que es importantísimo, y es que cada día te fijes en tres cosas buenas que te hayan pasado y les des importancia; que tus hijas sonríen, que hayan ordenado el cuarto, que el vecino te salude, que te ha llamado un amigo…porque siempre estamos con el ‘pero’… “ya, pero es que no me llamó ayer”. No, pero te ha llamado hoy. O que alguien te diga un detalle…Es que todas esas cosas buenas las damos por hechas, no les damos importancia, pero si uno las reflexiona cinco minutos, toda la angustia, todo el estrés de la vida cotidiana, puede bajar un poco…

María Inés López-Ibor, psiquiatra: "La alegría, muchas veces, pasa desapercibida" ( I )


ALDARA MARTITEGUI      |     Madrid     |      Niusdiario      |        25/06/2022

-María Inés López-Ibor acaba de publicar su libro ‘En busca de la alegría’

-Hablamos con la reconocida psiquiatra sobre cómo cultivar la alegría en el día a día para alcanzar  una vida bien vivida

-La hipótesis del libro es que, aunque no sea fácil, se puede conseguir convertir la alegría en una experiencia personal, en una vivencia

Cuenta la reconocida psiquiatra María Inés López-Ibor que, debido a su práctica clínica, se pasó muchos años de su vida investigando sobre la tristeza, hasta que un buen día se propuso estudiar sobre la alegría: el sentimiento que aparentemente parece el contrario a la tristeza. Pero la alegría es mucho más que eso: “Porque también es una forma de pensar”, asegura.

Uno de los frutos de esos años de investigación sobre la alegría es el libro que acaba de publicar: En busca de la alegría (Espasa, 2022). María Inés López-Ibor, que pertenece a una de las mayores estirpes de psiquiatras de nuestro país, responde en su libro a las preguntas que muchos nos hacemos y que son fundamentales para lograr ese ansiado bienestar interior: ¿es verdad que la alegría puede cultivarse?, ¿es lo mismo alegría y felicidad? 

Sí; la alegría puede cultivarse y entrenarse, explica…pero es que, además, todos tenemos muchos más motivos para sentir alegría en el día a día de lo que creemos. Entonces, ¿por qué pasan desapercibidos todos esos momentos? Una de las propuestas de María Inés López-Ibor es precisamente que entrenemos nuestra mente para poner la atención en lo positivo de cada día y que lo honremos como merece. Este pequeño cambio de foco puede suponer el punto de partida del camino para vivir una vida bien vivida.

Me he dado cuenta de que la alegría es mucho más que un sentimiento: es también una manera de pensar (María Inés López-Ibor, psiquiatra) 

Pregunta: Para muchas personas eso de buscar la felicidad es demasiado grande, algo inabarcable que puede llegar a generar frustración. La alegría tal vez sea más superficial ¿pero es más asumible? 

Respuesta: Claro, es que de eso se trata. Creo que la felicidad es básicamente imposible porque la felicidad se asocia a conseguir algo que tú quieres, como una meta. Y eso me da alegría, pero una vez que lo tienes, vas buscando otra cosa… y vas buscando otra cosa…por eso es efímera (…) Es imposible que estés completamente feliz, puedes estar feliz porque has conseguido el trabajo de tu vida, pero puedes estar preocupado porque tienes un niño muy pequeño y no sabes qué va a ser de su futuro. Entonces, por eso, yo creo que es muy difícil. Pero, empezando por la alegría, podemos vivir muchísimo mejor. Yo me he pasado años de mi vida…¡muchos años! dedicándome al estudio de la tristeza por mi práctica clínica… ¿Y dónde está el límite entre la tristeza normal y la tristeza patológica?, ¿y cuando la tristeza se convierte ya en un síntoma? Pero luego decidí que era mejor estudiar el sentimiento que parecía que era el contrario de la tristeza, que es la alegría y, me he dado cuenta de que la alegría es mucho más que un sentimiento: es también una manera de pensar. Hay personas que son capaces de pensar de una manera más positiva. La alegría está relacionada con nuestras motivaciones. Tú puedes ser más positivo. También está un poco relacionada con la personalidad, con los rasgos. Hay personas más melancólicas, pero hay otras que son más positivas, ¡pero lo podemos cambiar! Y la hipótesis del libro es que de lo que se trata en esta vida -que no es fácil, pero hay que trabajarlo- es de conseguir convertir la alegría en una experiencia personal, en una vivencia. 

P: ¿Podemos cambiar más de lo que pensamos? 

R: A mí, cuando alguien me dice: “es que yo soy muy impulsivo, muy temperamental”. Yo les digo: “ya, si te va bien así y no lo quieres cambiar, bien, pero si eso te supone un problema, cámbialo”. Es cierto que seguirás, instintivamente, tendiendo a eso, pero lo puedes modular… 

P: Una de las cosas que más clara queda en tu libro es que la alegría se puede cultivar y entrenar; lo cual trae mucha esperanza... 

R: Mi abuelo [Juan José López-Ibor, 1906-1991] decía que las vivencias es todo aquello que te sucede y que forma parte de tu biografía…y eso lo tienes que trabajar. Si lo recuerdas, lo vives y lo acumulas, pues tu biografía, tu historia de vida, será más positiva que tu historia de vida más negativa porque le has dedicado tiempo a esa parte positiva, que a veces pasa desapercibida… porque la alegría muchas veces pasa desapercibida. 

P: Vivimos un poco en la inercia del 'yo soy como soy y punto'. ¿Crees que si hiciéramos un poco más de introspección nos daríamos cuenta de que tenemos muchas posibilidades de cambio y, por tanto, de vivir una vida más plena? 

R: Yo creo que sí, fíjate que se critica mucho a Freud, y yo creo que aportó algo muy importante, que es enseñarnos a mirar para dentro: analizarte y de ahí vas encontrando cosas. Con el psicoanálisis simplemente tú vas buscando. Yo creo que Freud se equivocó porque trataba de encontrar una causa, y a veces no las hay. A veces, incluso hay muchos traumas que deben permanecer olvidados porque ya han pasado. Pero sí; el mirarte un poco hacia dentro es importante porque si te conoces, te puedes cambiar. Siendo un poco más superficial es un poco como cuando te miras al espejo: si hay algo que no te gusta o no está bien en tu cara, te pones un poco de colorete o algo que te favorezca más, y ya te ves de otra manera. Pues igual que lo hacemos con el cuerpo, lo podemos hacer con la mente.

P: El ritmo frenético de la sociedad actual no favorece para nada este trabajo de introspección, que requiere tiempo y paciencia…¿Cómo ves tú la sociedad de ahora? 

R: Para mí es una sociedad que creo que es muy compleja, más de lo que creemos. Es una sociedad en la que el ser humano lo quiere todo y para ya. Mi padre [Juan José López-Ibor Aliño, 1941-2015 ] ya hace años lo llamaba la cultura del Telepizza, pero es un poco así: Quiero comer, me lo traen a casa; quiero ropa, ahora me la traen a casa; necesito arreglar algo de casa, y Amazon me trae el pegamento. Todo para ya, en este momento. Y eso genera mucha insatisfacción, porque no aprendemos a esperar, a reflexionar, a ver realmente qué quiero. Entonces, todo lo que queremos, se nos convierte en necesidad y no es así. Nos hemos dado cuenta en la pandemia de que necesitamos la mitad de las cosas. Pero esa cultura de todo, todo, todo, es ¿lo necesito o lo quiero? Siempre pienso que con los niños nos equivocamos porque siempre les preguntamos qué quieren ser de mayores, y ellos contestan con una profesión: bailarina, pintor, médico, arquitecto. Y yo creo que la pregunta adecuada debe ser tú, ¿cómo quieres ser?, ¿cómo quieres vivir tu vida? Quiero ser una buena persona, estar alegre, disfrutar de la vida…y luego, será bailarina, pintor, periodista o lo que toque. 

P: Ir en busca de la alegría ¿significa que tenemos que huir de otras emociones más incómodas, como la tristeza?  

R: Es que también tenemos que estar tristes: muchas veces, en nuestra vida, vamos a estar tristes y eso es importante porque todos los sentimientos tienen un papel adaptativo. La tristeza existe para que yo identifique que esa persona me importaba, que esa situación me importaba, que el trabajo me importaba. Y tengo que hacer un duelo. También necesito tener rabia para protegerme, para decir “hasta aquí hemos llegado” y me tengo que enfadar… Por ejemplo, no me gusta nada cuando te dicen que alguien ha fallecido y enseguida parece que necesitan un psicólogo, terapeuta o un especialista. No, tienen que hacer un duelo, es normal, se pasa mal, te angustias mucho, pasas unos días con problemas de sueño, con mucha tristeza, con mucho abatimiento…pero luego lo superas…A lo largo de la vida tenemos que hacer un montón de duelos. Por eso, ese falso ‘buenismo’ de aquí no ha pasado nada…no. Tienes que vivirlo. 

No conozco a nadie que se quiera encontrar triste o se quiera deprimir; todavía no lo he visto (María Inés López-Ibor, psiquiatra) 

P: ¿Qué piensas de este boom de la industria de la autoayuda? 

R: A mí, en general, lo de la autoayuda no me gusta. Yo, de hecho, en el libro hablo de autocuidado. Porque yo creo que sí tenemos la responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos. Uno no tiene la culpa de tener la tensión alta, te ha tocado… pero sí tiene la responsabilidad de comer sin sal y seguir el tratamiento…así es un poco la mente (…) Tú tienes que tener angustia, tienes que tener ansiedad y dolor porque has perdido a una persona que te importa y, además, tú lo tienes que reconocer como normal y, además, lo que a mí me duele, me duele, a ti te duele menos, pero a mí me duele…y tengo que vivir con eso, ocuparme, sentirlo, reflexionarlo… y ya se me pasará y lo colocaré en su sitio y lo superaré y recordaré a esa persona con cariño. 

De la misma forma tengo que estar triste o angustiado si pierdo mi trabajo…no puedo estar como si nada, porque entonces es falso y eso genera muchas inseguridades (…) No hay que vivir superficialmente. Por eso creo que esa historia de la autoayuda, mal utilizada, genera muchísima insatisfacción… SIGUE en (II)

lunes, 27 de junio de 2022

30 frases sobre la felicidad que pueden ayudarte a ser más optimista

BEATRIZ BENÉITEZ BURGADA       |       La Vanguardia      |      27/03/2022

Estas citas de grandes pensadores y filósofos a lo largo de la Historia pueden ayudarte a reflexionar acerca de ese estado llamado felicidad

La RAE define la felicidad como un estado de grata satisfacción espiritual y física. A lo largo de la Historia han sido muchos los pensadores y filósofos que han escrito sobre ella, dejando importantes escritos acerca de cómo alcanzarla y mantenerla en el tiempo. Estas son 30 grandes citas que pueden ayudarte a encontrarla.

1.      De vez en cuando es bueno hacer una pausa en nuestra búsqueda de la felicidad y simplemente ser feliz. Guillaume Apollinaire.

2.     Sólo hay un camino a la felicidad y que es dejar de preocuparse por las cosas que están más allá del poder de nuestra voluntad. Epitecto.

3.     La acción no siempre puede traer la felicidad; pero no hay felicidad sin acción. Benjamin Disraeli. 

4.     Aprender a dejar ir. Esa es la clave de la felicidad. Buda. 

5.      La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos: por lo tanto, cuídala cautelosamente y trata de no entretener nociones impropias de la virtud y de la naturaleza razonable. Marco Aurelio

6.     Sólo hay una felicidad en esta vida, amar y ser amado.George Sand.

7.      Si quieres ser feliz, sé feliz. León Tolstoi.

8.     La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía. Mahatma Gandhi. 

9.     Cada mañana cuando abro los ojos me digo a mí mismo: yo, no los acontecimientos, tienen el poder de hacerme feliz o infeliz hoy. Puedo elegir lo que será. El ayer está muerto, el mañana no ha llegado todavía. Tengo sólo un día, hoy, y voy a ser feliz en él. Groucho Marx. 

10.  No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad. Thomas Jefferson.

11.    Todo el mundo persigue la felicidad, sin darse cuenta de que la felicidad está en sus talones. Bertolt Brecht.

12.   Nunca permitas que una dicotomía gobierne tu vida, una dicotomía en la que odies lo que haces para poder tener placer en tu tiempo libre. Busca una situación en la que tu trabajo te de tanta felicidad como tu tiempo libre. Pablo Picasso.

13.   La felicidad a menudo se cuela por una puerta que no sabías que dejaste abierta. John Barrymore.

14.   La felicidad no reside en las posesiones ni en el oro, la felicidad habita en el alma. Demócrito.

15.   El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio. Goethe.

16.   La felicidad sólo puede existir en la aceptación. George Orwell.

17.   Pero ¿qué es la felicidad sino la sencilla armonía entre el hombre y la vida que lleva? Albert Camus.

18.   Demos gracias a las personas que nos hacen felices; ellos son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestra alma. Marcel Proust.

19.   La verdadera felicidad es… disfrutar del presente sin ansiedad y dependencia en el futuro. Séneca.

20.  Es la misma marca del espíritu de rebelión la que anhela la felicidad en esta vida. Henrik Ibsen.

21.   Soy una especie de paranoico a la inversa. Sospecho que la gente conspira para hacerme feliz. J.D. Salinger.

22.  He descubierto que la mayoría de las personas son tan felices cuando preparan su mente para serlo. Abraham Lincoln.

23.  La felicidad es ese estado de conciencia que procede del logro de los propios valores. Ayn Rand.

24.  Feliz es el hombre que ha roto las cadenas que perjudican su mente, ha abandonado de una vez por todas la preocupación. Ovidio.

25.  Dentro de 20 años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste. Así que suelta amarras, navega lejos de puertos seguros, coge los vientos alisios. Explora. Sueña. Descubre. Mark Twain.

26.  La felicidad ininterrumpida aburre; debe tener alternativas. Molière.

27.  La verdadera felicidad cuesta poco; si es cara, no es de buena clase. Chateaubriand. 

28.  La alegría solo puede darse entre personas que se sienten iguales. Honoré de Balzac.

29.  No juzgues cada día por lo que cosechas, sino por lo que plantas. Robert L. Stevenson.

30.  El arte de ser feliz está en el poder de extraer felicidad de cosas comunes. Henry Ward            Beecher. 

Las 7 diferencias entre el Trastorno Bipolar y el Trastorno Límite de la Personalidad

 

OSCAR CASTILLERO MIMENZA       |     Psicología y Mente   

Pueden parecerse en aspectos como la inestabilidad emocional, pero conviene diferenciarlos.

 

El elemento emocional es uno de las más importantes para el ser humano, ya que nos permite valorar la implicación para nosotros de lo que ocurre alrededor y motivan diversos tipos de conducta.

La alegría nos mueve a la acción y a la repetición de conductas que la han generado, al igual que el placer. La tristeza nos conduce a evitar repetir situaciones. El miedo genera que evitemos estímulos. El amor y el odio nos llevan a acercarnos o alejarnos de seres, estímulos o situaciones. Las emociones no son inmutables y van cambiando en base a los acontecimientos. Sin embargo, existen diferentes trastornos en los que aquellos que lo padecen sufren cambios rápidos en la emotividad que no pueden controlar y que antes o después les hacen sufrir.

Quizás el primero que nos venga en la mente sea el Trastorno Bipolar, pero también existen otros tan conocidos como el Trastorno Borderline de la Personalidad. Estos trastornos tienen síntomas que en algunos aspectos los hacen muy semejantes y a veces incluso pueden llegar a confundirse. Es por ello que en este artículo vamos a analizar las diferencias entre el Trastorno Bipolar y el Trastorno Límite de la Personalidad."

El Trastorno Bipolar

El Trastorno Bipolar es junto a la depresión uno de los trastornos del estado del ánimo, caracterizado por la presencia de uno o más episodios maníacos o hipomaníacos, que pueden ser antecedidos o seguidos de un episodio depresivo.

En los episodios maníacos aparece un estado de ánimo expansivo y eufórico, siendo frecuente que aparezcan autoestima inflada y sentimientos de grandiosidad. Otros síntomas que pueden y/o deben estar presentes es la elevación del nivel de energía, la disminución del sueño, la distraibilidad, la no valoración de riesgos y la emisión de conductas de alto riesgo y la fuga de ideas.

En ciertos casos graves, también pueden aparecer alucinaciones y delirios, verborrea y irritabilidad/hostilidad. Los síntomas suelen durar al menos una semana. Los episodios hipomaníacos son semejantes pero con una intensidad y duración mucho menor (al menos cuatro días), no existiendo alteraciones como los delirios.

En lo que respecta a los episodios depresivos, se experimenta durante al menos dos semanas un estado de ánimo triste junto con anhedonía y abulia, siendo frecuente que se pierda la motivación o la capacidad de sentir placer. También es habitual que aparezca desesperanza y pasividad, pensamientos de suicidio y problemas de sueño y alimentación.

Existen dos tipos de Trastorno Bipolar, el tipo 1 y el tipo 2. En el primero es imprescindible que haya aparecido como mínimo un episodio de tipo maníaco o mixto que puede o no ir seguido o antecedido de un episodio depresivo. El segundo hace referencia a personas que experimentan uno o más episodios depresivos junto al menos uno hipomaníaco.

El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)

En lo que respecta al Trastorno Límite o Borderline de la Personalidad, se trata de un trastorno de personalidad caracterizado por un patrón de comportamiento en el que prima la inestabilidad afectiva, emocional y relacional, junto con un elevado nivel de impulsividad, que se inicia en el período de la adolescencia como resultado de la interacción entre aspectos biológicos y las vivencias y aprendizajes realizadas por el sujeto.

Entre los síntomas más característicos encontramos una autoestima baja, sentimientos permanentes de vacío y de tener poco valor, elevada reactividad a los sucesos e interacciones, vivencia extrema de emociones e idealización o devaluación de los demás en términos muy categóricos.

Destaca también la presencia de un pánico atroz a ser abandonados, haciendo frecuentes esfuerzos por evitarlo (aunque este no sea real). También son frecuentes los pensamientos suicidas (y en muchos casos intentos de llevarlos a cabo) o realización de actos autolesivos. Pueden aparecer alteraciones vinculadas a la disociación, como la despersonalización o desrealización. En ciertos contextos pueden ser criticadas por ser irritables, se especula que debido a una relativa dificultad para reconocer y expresar sus emociones, si bien aún se sabe poco al respecto.

Características en las que se asemejan

A partir de las anteriores descripciones y criterios diagnósticos, podemos encontrar que Trastorno Bipolar y borderline tienen algunas semejanzas evidentes. Las personas que padecen ambos trastornos manifiestan síntomas tales como elevada impulsividad, irritabilidad y un patrón de relaciones superficial (al menos en algunos momentos). La coincidencia más importante es la elevada labilidad emocional, cambiando rápidamente de un estado emocional a otro.

Además de lo anterior, estamos ante dos de los trastornos que más se han vinculado a la realización y/o consumación de intentos de suicidio, siendo el Trastorno Bipolar uno de los que con más frecuencia se ha vinculado (junto a la depresión y las adicciones) y siendo el Trastorno Límite de la Personalidad el trastorno de personalidad que más se ha ligado al suicidio.

Por último, podemos encontrarnos con sujetos que presentan ambos diagnósticos, Trastorno Límite de la Personalidad y Trastorno Bipolar. Aunque esto nos está indicando claramente que no se consideran lo mismo, lo cierto es que muchos de los síntomas son muy semejantes.

Diferencias entre Trastorno Bipolar y Trastorno Límite de la Personalidad

Los anteriores puntos en común pueden hacer pensar que ambos trastornos se asemejan mucho e incluso en algún caso podrían llegar a confundirse. Pero a pesar de que Trastorno Bipolar y borderline tienen puntos en común y parte de su sintomatología coincide, no dejamos de estar ante entidades diagnósticas con diversas diferencias entre sí. Entre las diferencias más significativas encontramos las siguientes.

1. Presencia o ausencia de euforia

Tanto en el Trastorno Bipolar como en el trastorno borderline nos encontramos con cambios rápidos en la emociones muy intensas. Sin embargo, mientras que en el Trastorno Bipolar existen uno o más episodios maníacos o hipomaníacos que se vinculan a un estado de ánimo expansivo y eufórico, en el trastorno borderline persiste una tonalidad afectiva de tipo depresivo, no apareciendo euforia.

2. Estabilidad de los cambios

Si bien los cambios en el estado de ánimo pueden ser muy rápidos en el Trastorno Borderline o Límite de Personalidad, en el caso del Trastorno Bipolar este puede ser bastante más estable y duradero. Por ejemplo, alguien con trastorno borderline puede tener cambios de estado de ánimo constantes a lo largo de un día, o incluso en una o pocas horas. El sujeto con Trastorno Bipolar presenta cambios súbitos, pero en forma de episodios que suelen durar más tiempo.

Pese a ello hay que tener en cuenta que aquellas personas con Trastorno Bipolar denominadas cicladores rápidos (con al menos cuatro cambios de la polaridad emocional en un año) pueden presentar una mayor labilidad que la media, aunque generalmente no será tan marcada como en el caso del trastorno borderline.

Por otro lado, el nivel de impulsividad es estable y constante en los pacientes con trastorno borderline, mientras que en el Trastorno Bipolar aparece solo en la fase maníaca."

3. Motivo del cambio de estado de ánimo

Otra de las diferencias las podemos encontrar en qué desencadena exactamente el cambio, mientras que en el Trastorno Bipolar nos encontramos que se considera que dichos cambios obedecen a alteraciones y disregulaciones de los neurotransmisores cerebrales, los propios del trastorno borderline se situan a menudo en el exterior, en el estrés psicosocial, las relaciones interpersonales y las vivencias que tienen quienes lo padecen. Es decir, alguien con Trastorno Bipolar puede no ser consciente de qué ha provocado sus cambios exactamente, mientras que el borderline puede asociarlo a una discusión o malestar mucho más concretos.

4. Presencia de períodos asintomáticos

El trastorno borderline de personalidad, como alteración de la personalidad que es (estando pues sus características integradas en el modo de ser del sujeto), permanece consistente a lo largo del tiempo. Es decir, no hay períodos asintomáticos per se. Por contra en el Trastorno Bipolar nos encontramos que entre episodios pueden existir períodos libres de síntomas más o menos prolongados, a pesar de que no es raro que en ocasiones persistan síntomas subclínicos. Y aunque no es lo más habitual pueden incluso no llegar a repetirse los episodios.

5. Nivel de autoestima

Aunque la vivencia de ambos trastornos a la larga suele comportar la disminución de la autoestima y autoconcepto, en el Trastorno Bipolar esta va a variar en gran medida en función del tipo de episodio que esté teniendo el sujeto.

En fase maníaca suele aparecer un estado de ánimo expansivo en el que destacan sensaciones de grandiosidad, estando la autoestima muy agrandada. En fases depresivas el estado de ánimo y la autovaloración de sí mismos suele estar muy disminuida. En los períodos asintomáticos esta parte del autoconcepto puede estar en niveles normativos, aunque también puede estar alterada.

En lo que respecta al Trastorno de Personalidad Límite, por norma general quienes lo padecen suelen tener una muy mala opinión de sí mismos, a menudo sintiéndose impotentes y sin valor. En una gran mayoría de pacientes la sensación que prevalece es la sentirse vacíos y tener pánico a ser abandonados.

6. Relación con los demás

Hemos visto anteriormente que en ambos trastornos puede darse la presencia de relaciones superficiales, poco profundas o inestables. Sin embargo también podemos observar diferencias.

El sujeto con Trastorno Límite de Personalidad suele tener sentimientos de vacío, de tener poco valor y un pánico extremo a ser abandonado. Es frecuente que establezcan relaciones de dependencia, necesitando ser comprendidos, queridos y valorados. También que se peleen constantemente, que idealicen a los demás o los devalúen.

Sin embargo, el sujeto con trastorno bipolar se liga a los demás de forma normativa cuando está en fase asintomática, apareciendo superficialidad especialmente en las fases maníacas, pero por lo general no existe una dependencia emocional de los demás (aunque puede darse en fases depresivas).

7. Tratamiento

A pesar de ser un trastorno de personalidad severo, quienes padecen trastorno borderline de la personalidad acostumbran a beneficiarse en gran medida de la psicoterapia y de distintas técnicas psicológicas (muchas orientadas específicamente a este trastorno). El tratamiento del Trastorno Bipolar, por el contrario, suele ser más complicado y estar mucho más centrado en la farmacología, aunque se han generado diferentes terapias como la interpersonal y de ritmos sociales o diferentes aplicaciones de la terapia cognitivo-conductual.