martes, 16 de julio de 2024

Suicidio en adolescentes, ¿cuáles son los factores de riesgo?

 LUCÍA CANCELA   | LA VOZ DE GALICIA- LA VOZ DE LA SALUD  |   19/09/2023

Uno de los mitos existentes sobre las personas que hablan de suicidarse, y aquellos que realmente lo intentan, es que se trata simplemente de una llamada de atención o un “grito de ayuda”. Los niños que hablan o escriben acerca de matarse no son tomados en serio y se les considera excesivamente melodramáticos (¡obviamente no lo dicen en serio!). Pero una amenaza de suicidio no debería nunca ser ignorada, incluso cuando provenga de un niño que ha amenazado con suicidarse ya tantas veces que estamos tentados a dejar de tomarlo en serio. Es importante responder seria y cuidadosamente a dichas amenazas y a otras señales de advertencia. Estas no significan necesariamente que un niño vaya a intentar suicidarse. Pero es una posibilidad que no se debe descartar.

Cuando se reflexiona sobre este tema, resulta útil conocer los factores que hacen que las personas más jóvenes sean más (o menos) propensas a considerar o intentar suicidarse. ¿Qué sabemos de los jóvenes que intentan quitarse la vida o de aquellos que finalmente mueren por suicidio? Analicemos los factores de riesgo (aquellos que aumentan las probabilidades de que un niño manifieste conductas suicidas), así como los factores protectores, es decir, aquellos que reducen el riesgo.

Si un niño tiene muchos factores de riesgo y prácticamente ningún factor protector, es razón suficiente para preocuparse por él. Por otro lado, si tiene una cantidad razonable de factores de riesgo pero tiene muchos factores protectores, usted puede preocuparse un poco menos, aunque aun así, por supuesto, debe mantener la preocupación.

Estos son algunos factores de riesgo de suicidio:

·        Una pérdida reciente o seria. Esto puede incluir la muerte de un miembro de la familia, un amigo o una mascota. Los niños pueden sentir que la separación o el divorcio de los padres, o una ruptura con el novio o la novia es como una profunda pérdida, además de la pérdida del empleo de uno de los padres, o que la familia pierda su casa.

·        Untrastorno psiquiátrico, particularmente un trastorno del estado de ánimo, como depresióntrauma o un trastorno relacionado con el estrés.

·        Intentos de suicidio anteriores aumentan el riesgo de otro intento de suicidio.

·        Trastorno por consumo de alcohol u otras sustancias, así como también meterse en muchos problemas, tener problemas disciplinarios e involucrarse en comportamientos de alto riesgo.

·        Tener dificultades relacionadas con su orientación sexual en un ambiente que no sea respetuoso o que no acepte dicha orientación. El problema no es si el niño es homosexual o la niña es lesbiana, sino si tiene dificultades en un entorno donde no los apoyan.

·        Un historial familiar de suicidio es algo que puede ser realmente significativo y preocupante, como lo es también un historial de violencia doméstica, abuso o negligencia infantil.

·        La falta de apoyo social. Un niño que no siente el apoyo de un adulto importante en su vida, así como tampoco de sus amistades, puede aislarse tanto que el suicidio le puede parecer la única salida a sus problemas.

·        Bullying. Sabemos que ser víctima de bullying es un factor de riesgo, pero también hay cierta evidencia de que los niños que son los bullies o acosadores pueden tener un riesgo de comportamiento suicida más alto.

·        Tener acceso a productos y/o artículos letales, como armas de fuego y medicamentos.

·        El estigma asociado a pedir ayuda. Una de las cosas que sabemos es que mientras más desesperadas y desamparadas se sienten las personas, tienen más probabilidad de elegir hacerse daño a sí mismas y terminar con su vida. Del mismo modo, si sienten mucha culpa o vergüenza, si sienten que no valen nada o tienen baja autoestima.

·        Barreras para acceder a servicios. Las dificultades para recibir los servicios necesarios incluyen la falta de proveedores de servicio bilingües, medios de transporte no confiables y el alto costo de los servicios.

·        Las creencias culturales y religiosas de que el suicidio es una manera noble de resolver un dilema personal.

                                                                 

¿Pero qué hay de los factores protectores? ¿Qué cosas pueden reducir el riesgo de involucrarse en un comportamiento suicida?

Estos son algunos factores protectores claves:

·        Buenas habilidades para resolver problemas. Los niños que pueden ver un problema y buscar maneras efectivas de manejarlo, así como resolver conflictos de manera no violenta, tienen un riesgo menor.

·        Vínculos fuertes. Mientras más fuertes son los vínculos que tienen los niños con sus familias, amigos y con las personas de la comunidad, tienen menor probabilidad de hacerse daño a sí mismos. En parte, eso es porque se sienten queridos y apoyados, y en parte porque tienen personas a quienes acudir cuando están teniendo dificultades y se sienten realmente atrapados.

·        Acceso restringido a productos y/o artículos letales, como armas de fuego y medicamentos.

·        Creencias culturales y religiosas que desalientan el suicidio y apoyan la autopreservación.

·        Acceso relativamente fácil a atención médica apropiada, ya sea a psicoterapia, terapia individual, grupal, familiar, o medicación cuando es indicada.

·        Atención efectiva para trastornos mentales, físicos, así como para el uso de sustancias. Una buena atención a la salud mental y la salud general tiene que ver con mantener relaciones continuas y con hacer que los niños se sientan vinculados a profesionales que los atienden y están disponibles para ellos.

Entonces, ¿qué debe hacer si su hijo encaja en el perfil de alguien que está en riesgo de suicidio? Las señales de alerta que se deben considerar incluyen cambios en la personalidad o del comportamiento que pueden no estar relacionados de manera evidente con el suicidio. Cuando un adolescente se siente triste, está más introvertido, irritable, ansioso, cansado o apático, y cuando las cosas que antes les parecían divertidas ya no lo son, entonces usted debe preocuparse. Cambios en los hábitos de sueño o hábitos alimentarios, también pueden ser indicios.

Actuar de manera errática o arriesgada también es una señal de alerta. Si un adolescente comienza a tomar malas decisiones, o si comienza a hacer cosas que son dañinas para sí mismo o para otras personas, como bullying o involucrarse en peleas, puede ser una señal de que está perdiendo el control.

Y, finalmente, si un niño está hablando sobre morirse, siempre se debe prestar atención. “Quisiera estar muerto”. “Solo quiero desaparecer”. “Quizás debo saltar de ese edificio”. “Tal vez debería darme un tiro”. “Todos estarían mejor si yo no estuviera aquí”. Cuando escuche este tipo de comentarios, es importante que los tome en serio, incluso cuando sienta que su hijo no puede estar diciéndolo en serio.

¿Qué hacer? La primera cosa que debe hacer es hablar.

Para más información y recursos sobre el suicidio, consulte la página de ayuda contra el suicidio de la American Psychological Association (en inglés).

sábado, 13 de julio de 2024

"Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino" Carl Jung

MARIANA ALVEZ GUERRA     |     Uruguay   |   Psicología Positiva    |   11/07/2024 

Carl Jung fue uno de los fieles discípulos de Freud, pero sus discrepancias en cuanto a ciertas miradas los alejaron y fue la inspiración para que Jung desarrollara su propia corriente psicológica conocida como Psicología Analítica. 

Desde esta perspectiva, se habla de la existencia de un inconsciente colectivo donde habitarían varios arquetipos (patrones de comportamiento, imágenes universales, conocimiento humano heredado de nuestros ancestros), así como un inconciente personal donde viven los conflictos de cada persona. Esto con el tiempo irá evolucionando en cada uno hasta construir su identidad. 

De acuerdo a la Psicología Analítica, el arquetipo de la sombra representa el lado más oscuro de nuestra personalidad, rasgos como celos, agresividad, culpa, avaricia, soberbia, lo que no nos agrada reconocer como propio y los escondemos de nosotros mismos.

La sombra es más destructiva y peligrosa cuando más la reprimimos y la negamos. Y ella siempre busca la forma de expresarse. Es entonces cuando “se proyecta”, depositamos esa oscuridad en los demás y ellos nos sirven como espejos. Sino la trabajamos a través del autoconocimiento, solo podemos verla a través de las acciones y rasgos de los demás, fuera de nosotros mismos. 

Lo que criticamos o juzgamos exageradamente de otros puede llegar a pertenecernos. Nuestras emociones reprimidas tienen fuerza y siempre encuentran alguna forma de manifestarse, ya sea a través de patologías psicológicas o somáticas.

Haciendo conciente lo inconsciente, poniendo sobre la mesa quiénes somos en toda nuestra complejidad, nos ayuda a integrar esa parte que aunque no nos guste, también es nuestra y parte de nuestra historia. 

Conocernos permitirá poder expresar esa oscuridad de una manera más saludable, lo que llamamos sublimar. Si una persona posee mucho odio por situaciones injustas que ha recibido en su vida, puede transformar toda esa potente energía psíquica en construir posibilidades para salir del lugar de donde está de una forma material o simbólica, podría usar ese enojo para defender causas sociales o defender a quienes viven situaciones de vulnerabilidad. 

En la consulta psicológica, debemos ayudar a las personas a reconocer y mencionar aquellas cosas que no le agradan de sí mismo, ponerlas sobre la mesa y pensar estrategias que posibiliten maneras saludables de expresar esa oscuridad propia. La palabra conciencia es clave, ¿cómo podemos cambiar aquello que ni siquiera reconocemos en nosotros?

Como decía Jung, uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad, es decir, confrontando la sombra. Una aceptación radical comienza también integrando “nuestra sombra” en la personalidad y trabajar con ella, descuidarla nos puede desequilibrar. 

Esto nos beneficia ya que favorece nuestra individuación, nos ayuda a alcanzar el bienestar porque entramos en paz con nosotros mismos, ayuda a la libertad personal. 

Así que no temas mirar el abismo, ve a lo profundo de tu ser y en esa oscuridad podrás traer la luz y transmutar aquello que te hace humano y acercarte un poco más a lo divino.


viernes, 12 de julio de 2024

7 rasgos de las personas emocionalmente fuertes

Gema Sánchez Cuevas      |     La Mente es Maravillosa     |     04/02/2023

Escrito por Edith Sánchez

 

Los rasgos de las personas emocionalmente fuertes no tienen nada que ver con la dureza del carácter, la inflexibilidad o la tendencia a imponerse a los demás. Todo lo contrario. La fortaleza emocional no se expresa a través de gestos de fuerza, sino, principalmente, de resistencia y autocontrol.

Por eso, todos los rasgos de las personas emocionalmente fuertes están relacionados con el concepto de moderación y equilibrio. Venimos al mundo sin lo uno y sin lo otro, aunque con la potencialidad para desarrollar ambos. De cada quien depende lograrlo.

 

La fortaleza crece en proporción a la carga”.- Thomas Wentworth Higgison -

Ahora bien, el autocontrol es la palabra clave. Este no tiene nada que ver con la represión, sino con la habilidad para tramitar lo que sentimos, de modo que no se desborde y nos lleve a actuar de manera que nos hagamos daño a nosotros mismos o a los demás. Los rasgos de las personas emocionalmente fuertes nos hablan de autocontrol. Estos son siete de ellos.

 

1.      No buscan llamar la atención

 

Uno de los rasgos de las personas emocionalmente fuertes es que se validan a sí mismas. Esto quiere decir que no dependen de la opinión de los demás para pensar o sentir que lo suyo es válido o adecuado. Se guían por su propio criterio.

 

Por el contrario, una de las características de fragilidad emocional es esa excesiva dependencia de lo que piensen los demás. Esto significa que no se le otorga valor a lo propio, por sí mismo, y que son los demás quienes tienen el control sobre la vida de uno.

 

2.     La reafirmación, uno de los rasgos de las personas emocionalmente fuertes

 

Este rasgo se encuentra estrechamente relacionado con el anterior. Uno de los rasgos de la fortaleza emocional es la capacidad para afrontar el rechazo y tramitarlo sin que haga daño, deje huellas o condicione las actuaciones.

 

Por supuesto, a todo el mundo le duele el rechazo de otros. Sin embargo, cuando esto origina un miedo excesivo, terminamos diciendo “sí” cuando queríamos decir “no”, por temor a que nos excluyan o nos cuestionen. Hay fortaleza emocional cuando enfrentamos ese miedo y lo gestionamos adecuadamente.

 

3.     Hacen lo que desean

 

Hacer lo que uno desea no significa actuar arbitraria y caprichosamente, como un niño. El querer infantil es diferente al deseo adulto. En el primer caso es el resultado de un impulso, en el segundo, un fruto del autoconocimiento y el autocontrol.

 

Una persona emocionalmente fuerte es capaz de decidir qué desea, después de un proceso de reflexión. También tiene la voluntad suficiente como para ir tras ello y no cejar en su empeño por lograrlo.

 

4.     No buscan perjudicar a los demás

 

El deseo de dañar a otros solo nace cuando dentro de nosotros hay algo que está desestructurado o mal resuelto. Los seres humanos, en todas las circunstancias, necesitamos de los demás. Somos seres interdependientes.

 

Una persona saludable emocionalmente sabe esto y por eso ve a los otros como iguales. Los respeta y los valora, tanto como desea ser valorado y respetado. Sabe que la cooperación y la comprensión son vías para llegar a una vida más plena.

 

5.     Eligen a sus amistades

 

Uno de los rasgos de las personas emocionalmente fuertes es que son selectivas con las personas que dejan entrar a sus vidas. Saben que no se le pueden abrir las puertas del corazón, de par en par, a todo el mundo.

 

También comprenden que una parte del bienestar depende de la calidad de relaciones que establezcan con los demás. Por eso rechazan  los vínculos abusivos, conflictivos o desgastantes. Buscan, básicamente, relaciones humanas sanas.

 

6.     No temen al cambio

 

No tenerle miedo al cambio es una señal inequívoca de fortaleza emocional. Si somos, o nos sentimos, frágiles, lo normal es que busquemos rutinas rígidas como una manera de protegernos. Sentimos que esto nos da seguridad, aunque nos prive de una vida más plena.

 

Cuando nos percibimos como personas emocionalmente fuertes, se aviva el deseo de explorar, de cambiar. Por eso buscamos nuevas experiencias. Lo nuevo siempre genera algo de temor, pero también es la única forma de avanzar en muchos momentos de la vida.

 

7.     No son influenciables

 

Alguien que es fuerte emocionalmente cuestiona la información que recibe. Antes de aceptarla, la digiere y la evalúa. Le tiene sin cuidado seguir tendencias o aferrarse a las modas, físicas o mentales, del momento.

 

Esto, por supuesto, exige suficiente confianza en uno mismo. Pero, sobre todo, exige comprender que cada uno de nosotros, y solo cada uno de nosotros, sabe lo que es bueno para sí mismo. Por eso lo masivo o mayoritario es tema de examen.

 

Estos son solo algunos rasgos de las personas emocionalmente fuertes. Una manera didáctica de ilustrar una realidad que es mucho más compleja. Lo importante no es si cumples o no con estas características, sino que tomes esta información como punto de referencia para cuestionarte positivamente.  

miércoles, 10 de julio de 2024

¿Qué es el orbiting?, una nueva variante de "ghosting" que está en ascenso

CANAL26.COM      |      26/06/2024        

En un mundo atravesado por las redes sociales, las relaciones se transforman y aparecen nuevas tendencias que pueden herir nuestros sentimientos. ¿De qué se trata este fenómeno y cómo no caer en él?.

En un mundo donde las redes sociales se convirtieron en el principal medio para conectarnos con los demás y crear ciertos vínculos o relaciones, aparece una nueva tendencia que deja a todos pensando y va más allá del ''ghosting'': se trata del “orbiting”. ¿En qué se diferencian estos fenómenos?

¿Qué es el ghosting?

El término ''ghosting'' deriva de la palabra inglesa “ghost” (fantasma o espectro) y describe la acción de desaparecer abruptamente de la vida de alguien sin previo aviso ni explicación, lo que produce un estado de confusión y angustia. Es una cruel manera de poner fin a una relación en un mundo dominado por las redes sociales.

Este fenómeno puede aparecer en relaciones románticas, en amistades, en el ámbito laboral y en cualquier tipo de interacción social en línea. La facilidad con la que podemos cortar lazos sin enfrentar las consecuencias emocionales directamente es una característica muy cruel en nuestra era.

El “Orbiting”: Más allá del silencio

Ahora bien, siempre todo puede ser peor y es que hay una variante aún peor de este fenómeno. Se trata del “orbiting” que lleva el fenómeno del “ghosting” un paso más allá. ¿Cómo funciona?

La Desaparición Inexplicable

Al igual que en el “ghosting”, alguien con quien tuviste contacto de forma habitual de repente corta toda comunicación. Ahora bien, en lugar de esfumarse por completo, como el caso del “ghosting”, esta persona sigue “orbitando” alrededor de tu vida virtual.

La órbita virtual

La persona que practica el “orbiting” se mantiene “suficientemente cerca para que ambos se puedan observar y suficientemente alejada para nunca tener que hablar”. Por ejemplo, la persona continúa viendo todas tus historias en Instagram, retuiteando tus tuits e incluso dejando comentarios en tus fotos, pero al mismo tiempo, ignora tus mensajes directos (DM) y cualquier intento de comunicación personal.

Una frustración doble

Para la víctima del “orbiting”, esta experiencia es doblemente frustrante, ya que debe enfrentar dos fenómenos: la desaparición inexplicable y la constante presencia virtual de quien sé ''esfumó'' de su vida real. Es como si estuvieras atrapado en un limbo emocional, sin saber si debes seguir adelante o esperar un cambio de rumbo.

¿Por qué el “Orbiting”?

Las razones pueden variar por las que alguien practicaría el ''orbiting'' pueden variar:

·        Inseguridad y necesidad de validación: la persona que “orbita” puede sentirse insegura y necesita mantenerse conectada para sentirse relevante. 

·        Miedo a la soledad: podría ser una forma de evitar la soledad total, incluso si no hay una relación activa.

·        Juego de poder: este tipo de manipulación emocional puede ser una forma de controlar la dinámica de la relación, asegurándose de que siempre están en la mente de la otra persona.

El impacto psicológico del “orbiting”

El “orbiting” puede tener un impacto significativo en la salud mental y emocional de quien lo padece.

  • Ansiedad y Estrés: la constante presencia virtual de alguien que cortó toda comunicación puede generar altos niveles de ansiedad y estrés. La incertidumbre sobre las intenciones de la otra
  • Baja Autoestima: la sensación de ser ignorado en la comunicación directa, pero observado en las redes sociales, puede minar la autoestima de una persona.
  • Confusión y Ambigüedad: las víctimas se suelen sentir confundidos por la falta de claridad sobre el estado de la relación y las intenciones de la otra persona dificultando el proceso de cierre emocional.

Por eso, siempre es muy importante utilizar las redes con cautela y precaución, establecer límites en los vínculos, priorizar el bienestar propio y comunicar los sentimientos para que la otra persona sepa lo que nos pasa.

lunes, 8 de julio de 2024

Marian Rojas Estapé explica por qué acabamos siempre con el mismo tipo de personas: "Repetimos patrones"

 HÉCTOR FARRÉS      |      La Vanguardia     |     12/06/2024                      

Es fundamental hacer un trabajo consciente para sanar las heridas del pasado y así poder construir relaciones más saludables en el presente,

 

Es curioso observar cómo a menudo el círculo social se compone de gente con características muy parecidas. Esto puede no ser lo más beneficioso, pero es algo que sucede bastante. Según la famosa psiquiatra Marian Rojas Estapé, este fenómeno tiene una explicación y está más relacionado con nuestras experiencias y heridas emocionales de lo que pensamos.

Rojas Estapé, conocida por llenar auditorios y arrasar con sus libros, nos cuenta que todos llevamos en la mochila de la vida nuestras vivencias y cicatrices emocionales. “Todos nosotros traemos nuestras vivencias, nuestra historia, nuestras heridas emocionales, que hacen que ante ciertas personas nos sintamos cómodos o nos sintamos alejados”, comenta. Es decir, nos acercamos a personas que nos resultan familiares, ya sea para bien o para mal.

Se suele buscar lo que se ha vivido en casa

La experta asegura que de pequeños aprendemos a ver ciertas conductas como normales solo porque las vivimos en casa. “Todos nosotros tenemos en nuestra infancia cosas que hemos vivido que las validamos en la infancia como buenas, porque lo conocido en casa siempre es bueno”. 

Con el tiempo, sin embargo, esto va cambiando: “Cuando nos vamos haciendo mayores, nos vamos dando cuenta de que algunas de estas cosas son negativas, nos perjudican o, incluso, son profundamente tóxicas”. Así que, sin darnos cuenta, seguimos buscando esos patrones en la gente que conocemos.

Pero claro, ahí está el problema. A veces, lo que consideramos “normal” puede ser bastante perjudicial. “A veces no hemos hecho un trabajo para superar eso y, entonces, repetimos esos patrones, repetimos vincularnos con personas que no nos convienen, porque eso que vivimos durante nuestra infancia no lo tenemos bien sanado”, señala. Es como si lleváramos un radar interno que nos guía hacia lo familiar, aunque eso no siempre sea lo mejor para nosotros.

El mensaje de Rojas Estapé es claro: necesitamos trabajar en nuestras heridas del pasado para dejar de tropezar con la misma piedra. Suena sencillo, pero es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo. Sin embargo, la buena noticia es que al reconocer estos patrones, podemos empezar a cambiarlos. Y es ahí donde empieza la verdadera transformación.

¿Qué es la distimia?

NOELIA LABORDETA HERCE     |     doctoralia.es     |        04/12/2023

La distimia es un trastorno depresivo persistente en el tiempo; es un tipo de depresión, que se diferencia por ser continuada y crónica. Sus síntomas son similares a los de la depresión mayor aunque de menor intensidad.

Forma parte de los trastornos afectivos o del estado de ánimo que afecta tanto a la salud física, como a la mental. Conlleva pensamientos negativos que repercuten en la alimentación, sueño y percepción de la realidad, y por tanto afectan a la vida social, familiar y laboral de quien la padece.

Según el Estudio ESEMeD-España, la distimia es el tercer tipo de trastorno mental más frecuente en la población española, afectando a casi un 1,5% de la población. Su incidencia es hasta cinco veces superior en las mujeres.

Sintomas de la distimia

La sintomatología de la distimia es más leve, pero de mayor duración que la depresión mayor. Cada persona puede experimentar los síntomas de una forma diferente. Los más frecuentes son:

  • Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad y “vacío”.
  • Menor capacidad para concentrarse, pensar, y tomar decisiones.
  • Menor energía.
  • Sentimientos de desesperanza.
  • Cambios de peso o en el apetito debido a una excesiva o insuficiente alimentación.
  • Cambios en los patrones del sueño, como sueño irregular, imposibilidad de dormir, despertar de madrugada o dormir demasiado.
  • Falta de interés en los quehaceres diarios.
  • Anhedonia (pérdida de la sensación de placer).
  • Abulia: falta de energía y motivación.
  • Astenia: sensación de fatiga constante.
  • Baja autoestima, autocrítica o sentimiento de inutilidad.
  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones.
  • Irritabilidad o enojo excesivo.
  • Disminución de la actividad, eficacia y productividad.
  • Aislamiento y retraimiento social.
  • Sentimiento de culpa y preocupación excesiva por hechos del pasado.

Diferencias entre distimia y depresión mayor

La depresión mayor y la distimia son dos trastornos depresivos, pero hay una serie de diferencias entre ambos:

  • Duración: la depresión mayor tiene una duración mínima de 2 semanas (momento en el cual ya se puede realizar el diagnóstico), mientras que la distimia dura como mínimo 2 años en los adultos y 1 año en el caso de los niños y adolescentes.
  • Intensidad de los síntomas: mientras que en la depresión mayor los síntomas son más intensos, en la distimia, aunque la duración sea más larga, los síntomas son de menor intensidad.
  • Edad de aparición: la distimia suele aparecer a edades más tempranas (a partir de los 20 años) que la depresión mayor (entre los 30 y 40 años).
  • Episodios: los episodios (períodos de 2 semanas en los que se cumplen los criterios diagnósticos para la depresión) no existen en la distimia.
  • Interferencia en la vida cotidiana: en la depresión mayor la interferencia es mucho más importante.

Causas de la distimia

No existe una causa clara para este tipo de depresión. Los profesionales de la salud mental creen que es el resultado de desequilibrios químicos en el cerebro. Se cree que hay muchos factores que contribuyen a la depresión. Estos incluyen factores ambientales, psicológicos, biológicos, y genéticos.

Las personas con esta enfermedad, en algunas ocasiones, también pueden tener depresión mayor.

Factores de riesgo de la distimia

Entre los factores de riesgo figuran los siguientes:

  • Predisposición genética: tener un familiar consanguíneo que padezca un trastorno depresivo mayor u otros trastornos depresivos aumentaría el riesgo. La distimia parece ser hereditaria, pero aún no se han vinculado genes a ella.
  • Procesos químicos del cerebro: desequilibrios en los neurotransmisores.
  • Estrés crónico.
  • Soledad: especialmente en el caso de los ancianos.
  • Alcoholismo.
  • Factores psicosociales: atravesar por situaciones traumáticas o estresantes, como la pérdida de un ser querido o problemas económicos.
  • Tener antecedentes de otros trastornos de salud mental.

Reflexiones finales sobre la distimia

  • La distimia es más leve, pero es una forma más crónica que la depresión mayor. Las personas con esta enfermedad, en algunas ocasiones, también pueden tener depresión mayor.
  • No hay una causa clara de este trastorno, pero los profesionales de la salud mental creen que es el resultado de desequilibrios químicos en el cerebro. Algunos tipos de depresión parecen ser hereditarios, pero aún no se han vinculado genes a ella.
  • En general, casi todas las personas con depresión tienen sentimientos permanentes de tristeza, y pueden sentirse impotentes, sin esperanza, e irritables. Sin tratamiento para la distimia, los síntomas pueden durar muchos años.
  • Debido a que la distimia es un tipo de depresión crónica y persistente, que puede durar dos años o más, puede ser muy incapacitante para quien la padece, llegando a afectarle tanto en el plano personal como en el social, siendo causa frecuente de baja laboral.
  • No es menos cierto que la distimia es muy comúnmente una secuela derivada de otra patología, lo que aumenta el grado de discapacidad y posibilita la obtención de una incapacidad permanente, siempre que existan y puedan probarse las limitaciones funcionales para el correcto ejercicio de la actividad profesional.
  • Se calcula que más del 75% de las personas afectadas por distimia padecen otra patología crónica.

Existen diferentes asociaciones españolas de depresión y distimia. No dudes en ponerte en contacto con un psicólogo para resolver todas tus dudas.