jueves, 22 de agosto de 2024

Qué es 'el estado de flujo' y por qué lo recomienda la psiquiatra Marian Rojas

 LAURA MESONERO ORTIZ       |     08/08/2024    |    La Razón

Entrar en el conocido estado de 'flow' puede ser la mejor de las terapias

El estado conocido como "flow" en inglés, fue descubierto por el Dr. Mihaly Csikszentmihalyi tras su experiencia en un campo de concentración. Se trata de un estado mental que ocurre cuando realizas una actividad que presenta un cierto desafío y esfuerzo, pero que disfrutas tanto que pierdes la noción del tiempo.

La psiquiatra Marian Rojas, ilustra esta teoría del 'Estado de flujo' con el ejemplo de una persona cuidando su huerto, quien, absorta en su labor, no se da cuenta de cuánto tiempo ha pasado. Este fenómeno también se observa en artistas, pintores, escritores y músicos. Según Rojas, el "flow" ocurre cuando disfrutas tanto de lo que haces que el placer radica en el proceso y no en alcanzar una meta.

Este es uno de los estados de atención más completos que existen. "Es un estado que, al recordarlo, la gente se siente feliz", asegura Rojas.

Sin embargo, la psiquiatra hace hincapié en no confundir el "flow" con el tiempo que pasamos haciendo scroll en redes sociales. Aunque parezca que estamos absortos, en realidad no estamos disfrutando del momento ni tenemos una meta concreta; somos sujetos pasivos. En el estado de "flow", por el contrario, eres tú quien actúa, usando tus manos y tu fuerza en una actividad que, aunque desafiante, te motiva y te hace disfrutar.

COMENTARIOS

Marian Rojas - ¿Sabes lo que es entrar en estado de flow (o estado de flujo)?

Cuando alguien lo consigue, siente una sensación de plenitud y felicidad. Pues se encuentra inmerso de lleno en una tarea y une sus habilidades en forma de pasión, ilusión, reto y atención plena.

Tener estados de flujo puede ser la mejor de las terapias. Son un bálsamo para la mente, ya que provoca sensaciones tan placenteras como estas: dejarse llevar, perder la noción del tiempo, emplear sus habilidades al máximo, se disfruta del proceso sin importar el resultado, no se perciben amenazas alrededor, desaparece la sensación de cansancio o fatiga...

El músico que ensaya su pieza, el artista que pinta su obra, el cocinero que prueba nuevos platos, el autor que escribe horas sin parar…

martes, 20 de agosto de 2024

Lisa Damour, psicóloga de Inside Out 2:"La salud emocional no es sentirse bien, es tener recursos para manejar todas las emociones"

MARÍA FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA     |     Telva     |     01/08/2024

La psicóloga experta en emociones Lisa Damour es una de las profesionales que ha estado detrás de la película Inside out 2. Y nos recomienda ir a verla.

Lpsicóloga Lisa Damour, consejera senior del Schubert Center for Child Studies y experta en adolescencia han sido los dos expertos que han estado detrás de la película Inside Out 2para aportar la ciencia de las emociones a la nueva película de Pixar. Rile, la niña de 11 años que protagonizaba la primera parte de la cinta ahora tiene 13 años y va a experimentar ese cambio abrupto y sustancial que caracteriza a la entrada en la adolescencia. ¿Qué supone? Una manera diferente de verse a si misma y de relacionarse con el entorno que la obligará a lidiar con nuevas emociones. El mensaje vuelve a ser claro: "La salud emocional no significa sentirse bien sino tener acceso a una enorme variedad de emociones y adquirir los recursos para manejarlas", explica la psicóloga Lisa Damour.

"Al ver Inside Out 2, los adolescentes se van a sentir menos solos y a ver que no necesitan ser perfectos" (Lisa Damour, psicóloga)

Para dar forma a Inside Out 2, se barajaron entre 20 y 25 emociones diferentes que, finalmente, quedaron reducidas a 10. A las 6 emociones de la primera parte - ira, tristeza, miedo, asco y alegría- se unen ansiedad, envidia, la vergüenza y hastío. "Lo que me gusta de la forma en que lo plantea la película es que los temas no se ven como defectos de los adolescentes sino como una celebración de los rasgos que los hacen únicos y las fortalezas que eso les acarrea. Los adolescentes van a percibir que la gran pantalla comparte con ellos experiencias privadas, que viven con mucha intensidad e incomodidad y las tremendas preocupaciones de lo que se les viene. Al verlo se van a sentir menos solos y que no necesitan ser perfectos, que son humanos, que todos tienen defectos y que de todos modos son buena gente y valiosos", ha explicado recientemente en una entrevista la psicóloga Lisa Damour.

Un detalle de Inside Out 2 en que deberían fijarse los padres según la psicóloga

Y un mensaje para los padres: tus hijos no necesitan ser perfectos. La experta anima a los padres a percatarse del peligro del perfeccionismo en esta etapa, especialmente en las niñas. "El perfeccionismo, especialmente en las adolescentes, y especialmente cuando la ansiedad está en los controles, es un problema muy real y extremadamente desafiante. Lo vemos en todos los géneros, aunque cuando miramos los datos lo vemos un poco más en las niñas. Mucho de eso surge de su deseo de complacer. Socializamos más a las niñas que a los niños para agradar a los adultos. Reciben muchos refuerzos cuando lo hacen. Cuando las niñas o los niños muy perfeccionistas lo dan todo, los adultos tienden a animarlos y alentarlos a hacer más de eso. Puede ser contraproducente al hacerles sentir que su valor radica en no cometer errores y no tener dificultades. El centro de esta película trata sobre Riley tratando de formar un equipo de hockey. Entonces, si llegan a eso con este sentido de que la única manera de hacer las cosas bien es no cometer errores, es una receta para la ansiedad y el malestar".

"Nos apresuramos a patologizar las emociones negativas" (Lisa Damour, psicóloga)

Si la primera parte nos enseña a mirar a la tristeza con nuevos ojos, Inside Out 2 nos invita a hacer lo mismo con la ansiedadNo es sano empeñarnos en eliminar la emociones que nos hacen sentir mal. "La ansiedad tiene una función protectora y no siempre es necesariamente negativa. La mayoría de la gente no lo sabe. Pero nos encontramos en un momento y en una cultura en la que nos inquietamos ante cualquier emoción que nos resulte incómoda, y nos apresuramos a patologizar las emociones negativas", señala Lisa Damour. "La ansiedad es una parte esencial de la vida. Nos protege, nos ayuda a imaginar y anticipar cosas que podrían salir mal, nos ayuda a corregir el rumbo y a tomar mejores decisiones. Pero puede llegar a estar fuera de control. Es muy valioso que la ansiedad en esta película mantenga tanto el lado saludable como el lado no saludable para que las familias puedan discutir qué tipo de ansiedades pueden estar viendo o sintiendo".

Qué significa desviar la mirada, según la psicología

 ELECONOMISTA.ES       |      02/08/2024

La mirada representa una de las mejores formas de comprender el lenguaje no verbal

El lenguaje no verbal es una parte fundamental de la comunicación, en muchas ocasiones hay entendimiento sin pronunciar ninguna palabra. La mirada representa una de las mejores formas de entender ese lenguaje silencioso.

Hay casos en los que las personas desvían la mirada al hablar, teniendo un gran significado oculto según los expertos en psicología conductual. El contacto visual es muy poderoso y varios estudios aseguran las personas mantienen contacto visual el 70% del tiempo cuando escuchan pero solo el 30% cuando hablan.

Desviar la mirada puede ser un gesto de timidez, ansiedad o sobrecarga cognitiva (para procesar información compleja o recordar algo). Cuando la otra persona no mira a los ojos, el que habla se siente incómodo, esto se debe a una respuesta evolutiva para fomentar la cohesión social.

El gesto de mirar a los ojos y su interpretación también depende de factores culturales, contextuales y de uno mismo. En el mundo occidental es signo de honestidad y atención mientras que en el asiático puede ser irrespetuoso tener un contacto visual de forma prolongada.

Significados de desviar la mirada al hablar

Desviar la mirada al hablar puede tener varios significados según la psicología, siendo muy importante el contexto.

  • Inseguridad o timidez. Puede ser síntoma de inseguridad, timidez o falta de confianza en uno mismo. En situaciones sociales o en personas con ansiedad social evitan el contacto visual directo.
  • Reflexión o pensamiento. Para pensar o recordar algo, las personas desvían la mirada para evitar distraerse y concentrarse mejor.
  • Deshonestidad o evasión. En algunos casos, puede ser signo de ocultar algo o de no decir la verdad. Sin embargo.
  • Respeto o sumisión. En algunas culturas, mantener contacto visual directo con una figura de autoridad puede considerarse irrespetuoso.
  • Aburrimiento o desinterés. Puede indicar que una persona no está interesada en la conversación o que está aburrida. Esto puede manifestarse como mirar a su alrededor o enfocarse en otras cosas en lugar de en el interlocutor.
  • Inconformidad emocional. Si una persona se siente emocionalmente incómoda o si la conversación toca un tema sensible, es posible que desvíe la mirada para evitar confrontar esos sentimientos.
  • Procesamiento de información. Desviar la mirada para procesar la información que se está recibiendo.

domingo, 18 de agosto de 2024

Michel Le Van Quyen, neurocientífico:"Mirar el mar o escuchar un bosque no son espectáculos bonitos, son experiencias únicas que nos transforman"

 MARÍA FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA     |    telva.com    |     04/08/2024         

Para el neurocientífico Michel Le Van Quyen, la naturaleza es mucho más que un espectáculo al que asistimos. Aprovecha estas vacaciones para descubrirlo.

Investigador de neurociencia en el Inserm (Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia) y del Laboratorio de Imágenes Biomédicas (LIB), a Michel Le Van Quyen fue una parálisis por estrés la que ayudó a descubrir el poder sanador del silencio. Su libro Cerebro y silencio (2019) fue el resultado (y ya va por la séptima edición). Hace unos meses lanzaba Cerebro y naturaleza (Plataforma Editorial), para mostrarnos por qué la belleza del mundo natural nos aporta tanto bienestar y salud. No hay mejor momento para traerlo a colación. Las vacaciones son siempre una invitación a alimentar nuestro vínculo con la naturaleza. El mar, la montaña, el campo han sido siempre el destino para descansar y desconectar, para reequilibrarnos por dentro y por fuera. Sabemos que la naturaleza nos repara, nos sana física y psíquicamente. Aprendamos a exponernos a ella de la mano de la neurociencia.

La naturaleza es mucho más que un decorado o un espectáculo para nuestro cerebro

Existen numerosas investigaciones que abalan el sorprendente vínculo que existe entre la naturaleza y el bienestar. Esta conexión hombre-naturaleza se mantiene incluso cuando vivimos en entornos urbanos o, incluso, cuando no queremos saber nada de ella. Le Van Quyen recuerda que esto se manifiesta, por ejemplo, "mediante los relojes biológico que organizan el sueño, el apetito, la vigilancia y el estado de ánimo, y que están presentes hasta en lo más profundo de nuestros genes (...) En el fondo de nuestro ser, con la simple visión de pequeños elementos como el agua, las plantas, un animal o incluso las estrellas, sentimos de inmediato que algo en nosotros comienza a vibrar, a palpitar".

Cómo conectar de verdad con la naturaleza

Pero, ¿sabemos tener ese encuentro con la naturaleza?, se pregunta el neurocientífico. "De hecho, cuando nos hallamos en la naturaleza, en un bosque, por ejemplo, una gran parte de lo que percibimos se nos escapa, y hemos de (re)aprender a escuchar, a encontrar su realidad viviente. En lugar de contentarnos con observar, se trata de adoptar un modo más receptivo. Debemos dejar que los colores, las formas, los movimientos y los sonidos vengan a nosotros; dejar que la atmósfera y el ritmo particular que emanan del paisaje nos impregnen, a la manera de un perfume o de una música".

Cómo la naturaleza nos transforma según la neurociencia

¿Qué ocurre entonces? De esta manera, "el paisaje ya no es observado o percibido, sino sentido y experimentado. La naturaleza resuena como en un espacio común en el que el mundo y yo se unen". Para Le Van Quyen la experiencia inmersiva de la naturaleza es esencialmente no intelectual, sino carnal. A través de nuestros sentidos - el tacto, el oído, la vista, etc. - activa nuestro cerebro y nos transforma física y psíquicamente. Según el neurocientífico, se trata de un enfoque auténticamente científico donde cerebro, cuerpo y entorno se conectan y se influyen. Lo explica con acierto la filósofa Claire Petitmengin, cuando dice: "El reto no consiste interrelaciones, restablecer conexiones, reparar o forjar vínculos entre lo humano y la naturaleza concebidos por separado, sino en realizar su unidad en el corazón de la experiencia".

4 momentos para conectar con la naturaleza en vacaciones

Si hay una tendencia de bienestar que marca las vacaciones 2024 es el aire libre. Hagas lo que hagas, que sea tiempo invertido en conexión con la naturaleza. Le Van Quyen te propone 4 cuatro momentos únicos para disfrutarla intensamente:

  1. Escucha los sonidos de un bosque. Según el neurocientífico, "no hay nada como una caminata por el bosque para relajarse". Y añade: "En el bosque, el sistema parasimpático se activa y ralentiza globalmente la fisiología del cuerpo. Este se calma poco a poco, lo cual se traduce en un estado de bienestar biológica y psicológicamente regenerador. Este es uno de los poderes de un simple paseo por el bosque: apacigua, ralentiza el ritmo de la respiración y el ritmo cardiaco".
  2. Mira al mar. Investigaciones recientes muestran el poder terapéutico del mar no sólo para el cuerpo sino también para la mente. "Parece que ver el azul ofrece más beneficios para la salud mental que observar lo verde, aunque sabemos que esto también mejora el bienestar psicológico". Incluso, explica el autor, los científicos recomiendan curas de azul para luchar contra la depresión y la ansiedad.
  3. Flota en el agua. "El agua nos permite experimentar nuestra propia envoltura corporal. La próxima vez que te bañes, flota y presta atención a tus sentidos: constatarás que, incluso en reposo, persiste una sensación en los músculos". Pero la hipótesis del autor apunta más alto. "la intensidad de estas sensaciones remite sin duda a un recuerdo residual de la vida intrauterina, cuando el niño y el mundo son una misma cosa".
  4. Contempla las estrellas. "El cerebro humano es un órgano que contiene cien millones de neuronas y mil billones de sinapsis. Un verdadero Universo microscópico y biológico de una sofisticación inimaginable", explica Le Van Quyen. "Recientemente, dos investigadores italianos han descubierto una similitud entre la configuración de nuestras redes neuronales y la del conjunto de las galaxias observables". La experiencia estética del universo estrellado llevó al paleontólogo y filósofo francés Pierre Teilhard de Chardin:

 

"Tomo conciencia de llevar en mi algo más grande y más necesario que yo, algo que estaba antes que yo y que habría podido continuar sin mi; algo en lo que vivo y que no agoto; algo que disfruto, pero de lo que no soy dueño".

viernes, 16 de agosto de 2024

Marian Rojas revela para sentirse bien con uno mismo: "Hay que aceptar"

HÉCTOR FARRÉS      |     La Vanguardia    |     26/07/2024

 

Comprendiendo y aplicando estos principios, cada uno de nosotros puede convertirse en una fuente de actitud positiva para el resto

 

¿Te has preguntado alguna vez cómo algunos parecen llevarse bien con todo el mundo? Según Marian Rojas Estapé, una de las psiquiatras española más conocidas, todo comienza por entenderse a uno mismo. En una de sus ponencias, la experta ha compartido su visión sobre la importancia del bienestar personal y cómo esto influye directamente en nuestras relaciones.

El primer paso para una vida armoniosa con los demás es, sin duda, sentirse bien con uno mismo. “Estar bien con uno mismo significa que me conozco, que me comprendo, porque comprender me alivia”, ha detallado.

Los consejos de Marian Rojas Estapé

Este autoconocimiento no solo implica saber quiénes somos, sino también aceptar que la perfección personal no existe. “Aceptar mis limitaciones, aceptar que hay cosas que no puedo cambiar, aceptar que he cometido errores, aceptar que soy imperfecto en parcelas de mi vida”. Es decir, comprender nuestras propias barreras y trabajar a partir de ellas.

No obstante, reconocer y aceptar las imperfecciones y fallos no es el final del camino. Rojas Estapé también ha hablado de la importancia de superar los dolores internos. Esto significa trabajar activamente para dejar atrás traumas o emociones dolorosas: “Decidir superar aquello que me duele, que me hiere, que llevo enquistado en mi vida”.

Este proceso de curación, como ha reconocido la psiquiatra, es fundamental para que nos podamos liberar de las cargas que obstaculizan el bienestar y la capacidad de ser una influencia más positiva para otras personas. “Porque si yo no me conozco, me comprendo, me acepto, es mucho más difícil que sea vitamina para los demás”, ha concluido.  

miércoles, 14 de agosto de 2024

Esquizofrenia, un problema de salud mental que no logra enterrar el estigma: "Sigue generando miedo e incomprensión"

LOIS BALADO TOMÉ       |    La Voz de Galicia-Voz de la Salud    |      10/11/2022

Suele diagnosticarse durante la adolescencia y, pese a que existen cerca de medio millón de pacientes en España, las causas que generan este trastorno siguen siendo desconocidas.

Lesquizofrenia es un trastorno que afecta a, aproximadamente, la salud mental de un 1 % de la población adulta en Europa y a casi medio millón de personas en España. Pese a que es una condición sobre la que todos hemos escuchado hablar en mayor o menor medida, la aceptación social de la esquizofrenia sigue siendo un estigma por superar. Popularmente caracterizada por la presencia de episodios psicóticos que provocan en los afectados unas vivencias no compartidas por su entorno (escuchan voces, tienen sensación de persecución o creen que ocurren cosas que los demás no comparten), sus afectaciones anímicas no son tan conocidas pese a estar ampliamente descritas. Pero, ¿qué es la esquizofrenia?, ¿qué es lo que la causa y cuáles son sus síntomas?, ¿tiene cura?, ¿qué métodos existen desde la psicología y la psiquiatría y cuál es el enfoque adecuado para tratarla?

Diferencias entre psicosis y esquizofrenia

«Llamamos genéricamente 'psicosis' o 'trastornos psicóticos' a aquellos trastornos en los que aparecen alucinaciones, delirios y desorganización del pensamiento. En ellos se pierde, decimos, el 'juicio de realidad'. Son cuadros en los que el paciente tiene vivencias no compartidas con su entorno. Oye voces que los demás no oyen, creen que ocurren cosas que los demás no comparten, etcétera. Dentro de este paraguas, el trastorno psicótico paradigmático es la esquizofrenia, un trastorno crónico que se inicia en la adolescencia y que cursa con brotes (cuadros psicóticos agudos), fases de deterioro y síntomas negativos (apatía, retraimiento social, aislamiento). Pero hay otros muchos cuadros psicóticos: las psicosis de origen tóxico (por cocaína, cannabis, alucinógenos, alcohol), la paranoia o trastorno delirante crónico y la psicosis aguda, que dura menos de un mes», explica Guillermo Lahera Forteza, profesor titular de Psiquiatría en la Universidad de Alcalá y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud mental (SEPSIQ).

Por su parte, Joseba Rico, psicólogo de la Asociación Madrileña de Amigos y Familiares de Personas con Esquizofrenia (AMAFE), acota un poco más la definición de esquizofrenia y lo que a día de hoy se marca como criterios para avanzar hacia su diagnóstico. «La psicosis tendría más que ver con ese momento en el que nos alejamos de lo que entendemos por 'realidad compartida', cuando aparecen esos síntomas psicóticos y se sufren esas ideas extrañas y alucinaciones. La diferencia con la esquizofrenia la marca el plano temporal. La esquizofrenia, se presupone, que va a mantenerse en el largo plazo. Tiene ese componente de cronicidad. Se trata de un diagnóstico que nos dice que esa persona tiene mucha susceptibilidad de volver a sufrir psicosis, susceptibilidad que ha de mantenerse durante, al menos, seis meses». 

Desgrana Rico que, evidentemente, un trastorno de este tipo está repleto de matices. Imagínense que una persona sufre un episodio psicótico el 1 de enero y un segundo el 30 de junio. Su cuadro encajaría dentro de los criterios que los profesionales de la salud mental manejan para etiquetar la esquizofrenia. Sin embargo, si el segundo episodio fuese el 2 de julio, ya no cumpliría los criterios. Por eso, Joseba Rico explica: «Esos seis meses simplemente sirven para decirle al clínico que una persona tiene una vulnerabilidad a la psicosis suficientemente grave para plantearse el diagnóstico. A partir de ahí, habrá que valorar y tener en observación a esa persona que, si sigue con ese camino, acabará con ese diagnóstico. Como ves, las escalas temporales son más por intentar lograr un mínimo consenso, por tratar de acumular la evidencia que ha habido en otros países que acaben estableciendo estas categorías». No obstante, el psicólogo aboga constantemente durante su discurso por «poner a la persona en el centro» independientemente de lo que dicten las convenciones médicas.

Causas de la esquizofrenia

Apunta Lahera que, si bien se estima que la esquizofrenia afecta a un 1 % de la ciudadanía, «si utilizamos el concepto de 'espectro de la esquizofrenia', incluyendo cuadros psicóticos más leves, llegamos al 5 % de la población». Con todo, la razón por la que aparece la esquizofrenia, es todavía un misterio para la ciencia. «Sus causas son diversas y aún no están dilucidadas del todo. Aparece una marcada heredabilidad y hay modelos biológicos que explican sus síntomas (la desregulación de los sistemas de dopamina, de glutamato y otros). Parece existir una vulnerabilidad a desarrollar psicosis en algunos sujetos ante situaciones de estrés. La aparición del trastorno es el resultado del balance entre la disponibilidad individual y la 'carga' de estrés ambiental», explica el docente de la Universidad de Alcalá.

Sobre esta exposición prolongada a estresores y cómo pueden evolucionar hasta episodios psicóticos —y la dificultad de que aparezcan en una etapa vital tan complicada como la adolescencia— pone el foco Joseba Rico, psicólogo de AMAFE. Él cree que se debe profundizar en las vivencias personales, individualizadas, para poder realizar un abordaje correcto del problema. «La adolescencia, el miedo a quedarse atrás, una ruptura... Todo son diferentes estresores que en cada persona van a actuar de una manera diferente. Ahora mismo, cuando hablamos de diagnóstico, hablamos de un conjunto de síntomas, que son las consecuencias de esos estresores. Y uno de los problemas es que el tratamiento y toda esta lógica se centra en el abordaje de síntomas. En las voces, en el ánimo triste, la ansiedad o la sensación de persecución. Pero se debe tener en cuenta qué desencadenante ha habido en la vida de una persona para impedir que eso se repita. Las personas, ante una misma situación, reaccionan de maneras diferentes. Hay quien, en vez de expresarlo en una forma de trastorno mental, tiene una afectación física o más ansiedad. Los hay más resistentes que otras, igual que hay personas que es más difícil que se rompan un hueso si se caen. Tenemos diferentes vulnerabilidades, tanto físicas como mentales», argumenta.

«Es importante actuar sobre los síntomas, pero para evitar que eso vuelva a pasar hay que trabajar en la prevención, en su ámbito social, en saber qué es lo que está pasando. Y es una cuestión pendiente porque, a día de hoy, se hace poco para que, a quienes tienen un problema de salud mental de tipo psicótico, no les vuelva a ocurrir», explica y reclama: «La parte social tras una ruptura biográfica es algo sobre lo que hay que intervenir».

Drogas y esquizofrenia

Además, se sabe que el consumo de determinadas drogas favorece la aparición de la esquizofrenia. «Está demostrado que el consumo de cannabis o cocaína se asocia a la irrupción de la enfermedad. Esto no significa que la cause, pero sí que activan o despiertan una susceptibilidad individual. Por eso, como a día de hoy aún no sabemos la vulnerabilidad de cada uno, es arriesgado consumir cannabis en la adolescencia, pues el cerebro está en desarrollo y existe la posibilidad de desencadenar psicosis». 

Pese a que la causa sea desconocida, sí se han observado diferencias anatómicas en el cerebro de las personas que padecen esquizofrenia. «Si comparamos un grupo amplio de personas con trastornos como el autismo, la esquizofrenia o el trastorno bipolar, con un grupo de control, observamos claras diferencias biológicas: desde alteraciones de la estructura o el volumen de algunas áreas cerebrales a la mayor o menor presencia de marcadores inflamatorios o de neuroplasticidad. Pero, a día de hoy, ninguno de estos biomarcadores sirve aún para diagnosticar o predecir el inicio de la enfermedad. Todavía les falta especificidad —es decir, que se asocie a un trastorno concreto— y capacidad predictiva. Pero esto no debe llevarnos al pesimismo o a volver a la idea obsoleta de que los trastornos de la mente no tienen ningún sustrato corporal, sino a impulsar con determinación la investigación en psiquiatría», reclama Guillermo Lahera, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud mental.

¿Cómo se crean en nuestro cerebro las voces que escuchan los pacientes de esquizofrenia?

Aunque existen pacientes que refieren experiencias agradables con respecto a las voces que escuchan, muchos de ellos las describen como atemorizantes y agresivas. ¿Pero cómo trabaja nuestro cerebro para generar estas 'ficciones' que los afectados viven como algo completamente real? «Las alucinaciones auditivas de la esquizofrenia se asocian a una activación de áreas del lenguaje y el pensamiento, más que auditivas. Esto significa que probablemente sean pensamientos que cambian de cualidad, que no se reconocen como propios y que se vivencian como fenómenos impuestos desde fuera, generalmente atemorizantes y agresivos. Son frecuentes las voces psicóticas que insultan, amedrentan u ordenan acciones al sujeto». Explica el psiquiatra que, para paliarlos, se dispone del «indudable efecto de la medicación para reducir su intensidad». «Trabajamos con el paciente que no se identifique con ellas y que consiga tolerarlas sin repercusión afectiva. Pero no es fácil», asegura.

Cómo identificar los primeros síntomas de la esquizofrenia

«Es bueno que la gente conozca e identifique los síntomas de pródromos o inicio de la psicosis. El sujeto se encuentra inquieto, alerta, duerme mal, tiene un discurso distinto, se le entiende peor, puede llegar a decir algo bizarro o extraño, inhabitual en él. Se muestra suspicaz, retraído, a la defensiva. Ahí los síntomas ya están emergiendo, y característicamente, el paciente no tiene ninguna conciencia de estar enfermo ni de necesitar tratamiento. Conviene que la familia y el entorno le convenzan para acudir a un médico o psiquiatra, o a un centro hospitalario, para evaluación», explica Guillermo Lahera.

¿La esquizofrenia se 'cura'? Cronicidad y tratamientos

«La esquizofrenia es crónica y tiene una tendencia a la recidiva, es decir, que sin tratamiento suele tener nuevos episodios. Sin embargo, es una enfermedad muy heterogénea, y al menos el 10-15 % de pacientes tienen un solo episodio y luego no recaen. En general, la esquizofrenia se controla con el tratamiento, no se cura. Y este tratamiento es farmacológico y psicosocial», detalla Guillermo Lahera Forteza, profesor titular de Psiquiatría en la Universidad de Alcalá.

Explica el directivo de la SEPSIQ que, a día de hoy, el tratamiento habitualmente recomendado se fundamenta sobre tres patas:

§  Fármacos antipsicóticos: «Actualmente se toleran mucho mejor que hace décadas y ya no producen esos molestos efectos secundarios. Algunos son pastillas y otras inyecciones mensuales, que se liberan poco a poco. Las dosis son ajustadas por el psiquiatra, para que sean eficaces y bien tolerados»

§  Intervenciones psicosociales: «Como psicoeducación, técnicas cognitivo-conductuales de manejo de los síntomas psicóticos o terapia familiar para mejorar el clima de convivencia»

§  Integración social: «Con recursos sociales que favorezcan el empleo y desarrollo del sujeto»

Defiende el profesional de la psiquiatría que los medicamentos son «bastante efectivos, pero deben aplicarse de manera mantenida en el tiempo y con determinación». «La respuesta es variable, pero en torno a un tercio de los pacientes puede llevar una vida bastante normal, salvo algunas recaídas; otro tercio tiene más dificultades, no consigue ser independiente ni un trabajo o una familia; el último tercio es el que requiere hospitalizaciones periódicas. Pero, en general, el pronóstico de la esquizofrenia es más esperanzador ahora que hace treinta años», asegura, lanzando un mensaje de optimismo. 

Preguntado sobre los tratamientos alternativos a los fármacos, sobre si se utiliza algún tipo de intervención más invasiva para mejorar el desarrollo de la enfermedad, Lahera comenta que el uso de la psicocirugía es anecdótico, pero que, sin embargo, el electroshock arrastra tras de sí abundante literatura científica. «A veces es útil la terapia electro-convulsiva (antiguamente, electroshock), que está rodeado de una leyenda negra y, en realidad, tiene mucha evidencia científica de eficacia. Se añade al tratamiento farmacológico en pacientes especialmente graves, con algunos síntomas concretos o que no toleran los fármacos —asegura Lahera—. Pero donde podemos mejorar mucho es en implementar terapias psicológicas eficaces en estos pacientes. Todas las guías internacionales las recomiendan y, pese a los avances que hemos tenido en España, aún hay zonas con dificultades para acceder a centros de rehabilitación psicosocial».

El estigma social y la visión académica: presente y futuro del abordaje de la esquizofrenia

«Uno de los problemas a los que te enfrentas con la esquizofrenia y con la salud mental en general, es que se cree que se sabe mucho. Pero es que a veces el problema no es tanto que no sepamos, sino el no reconocerlo. Cuando reconocemos que no sabemos, ese es el posicionamiento adecuado. Manejamos un histórico de lo que creemos que sabemos, también a nivel social, de lo que son los problemas de salud mental. Eso nos sesga muchísimo. Con la esquizofrenia pasa. A nivel de población general, con todo el tema del estigma, pero también a nivel académico. Muchos de los modelos iniciales médicos del siglo pasado han marcado mucho la manera de intervenir y las expectativas de recuperación. A todo eso hay que darle una mirada crítica», explica el psicólogo Joseba Rico con las perspectivas puestas en el abordaje actual y futuro del problema.

Argumenta que, a diferencia de otros problemas puramente fisiológicos, las fronteras en salud mental no siempre están claras. La esquizofrenia es un trastorno que combina las alucinaciones o los delirios con cuestiones más de apatía y de un aplanamiento afectivo. «A lo largo del tiempo se han ido incorporando otras áreas sintomáticas que tienen que ver más con lo afectivo y con lo cognitivo», apunta. Ahí surge un nuevo reto para el diagnóstico. «En cuanto nos ponemos finos, vamos a ver que esto va a tocar otras áreas diagnósticas como el trastorno bipolar o el trastorno del ánimo. En depresiones muy graves hay síndromes psicóticos; en un una esquizofrenia también hay síndromes depresivos. ¿Dónde nos ponemos?», reflexiona Joseba Rico.

El psicólogo de AMAFE evidencia la dificultad a la que se enfrentan los profesionales de la salud mental a la hora de categorizar en compartimentos estanco los distintos trastornos. «Hay una parte más profesional, más científica, de intentar establecer categorías que es importante para aspirar a esa universalidad del tratamiento; por otro lado, te tienes que ajustar y poner a la persona en el centro. Que se sienta escuchada. La adaptación a su propia biografía y a sus necesidades concretas es fundamental. Y es uno de los grandes retos. Identificar qué puntos son comunes en la problemática de salud mental. Se irá revisando y avanzando. Pensemos que la salud mental es una disciplina relativamente joven en términos históricos y queda mucho trabajo por hacer a la hora de perfilar qué es lo que le ocurre a las personas, por qué hay estos desencadenantes y comprender que, si no se hace algo individualizado, es muy difícil que la persona se sienta comprendida», dice. Retos para el futuro y para el presente.

lunes, 12 de agosto de 2024

"Mis verdaderos padres son mis abuelos": pros y contras de un rol en la crianza que no les corresponde

ELENA VILLEGAS     |     Hola   |      17/07/2024

Cuando los abuelos ejercen de cuidadores principales supliendo la falta de tiempo de los padres, hay consecuencias para todos los miembros de la familia, incluidos los niños

El ritmo de la sociedad actual hace que la mayoría de padres y madres necesite de terceras personas para el cuidado de sus hijos (en concreto, el 60% de las familias españolas, según el estudio Preocupaciones y retos de la crianza actual en España, realizado por Kantar por Zurich seguros). En la mayoría de los casos, son los abuelos los que se encargan del cuidado de los nietos y colaboran “activamente” cuando los progenitores no pueden hacerlo. Esto es así en seis de cada diez familias, en función de los datos recabados por el estudio.

A priori, esta situación es beneficiosa para toda la familia: los abuelos se sienten activos y felices y se crea en los niños sentimiento de pertenencia a su ‘tribu’, al tiempo que los padres pueden hacer frente a sus responsabilidades laborales con la tranquilidad de dejar a sus hijos a cargo de alguien de su total confianza.

Las ventajas de los abuelos son los valores que transmiten, un profundo amor y más calma y paciencia, con menos ansiedad y estrés - Cristina Gutiérrez Lestón, educadora emocional

El problema se da cuando los niños llegan a pasar más tiempo con sus abuelos que con sus padres: “si el abuelo o la abuela tiene el rol de educador- principal, el resultado suele ir en contra porque nuestros mayores ya no tienen la vitalidad ni la fuerza para poner límites y decir ‘no’, para crear hábitos adaptados a la actualidad (pantallas, etc), o para ayudar con los deberes”, explica la educadora emocional y directora del centro de formación en habilidades La Granja Ability Training Center.

Consecuencias de que los abuelos asuman el rol de cuidadores principales 

“Me encuentro con jóvenes con una mala relación con sus padres porque nunca sintieron que lo fueron. 'Mis verdaderos padres son mis abuelos’, te dicen, y eso lo viven desde la tristeza, el duelo o la ira”. Y esto puede desembocar en distintas situaciones. Un informe de Aldeas Infantiles de 2023, titulado Abuelos y crianza. El papel protagonista de las personas mayores en el cuidado a la infancia, resalta las siguientes:

  • Aumento de incidencias en la salud mental en la infancia y la adolescencia por el hecho de que no están recibiendo la atención que necesitan parte de sus padres.
  • Mayor carga psicológica y física para los abuelos, a los que les supone un verdadero esfuerzo. El informe de Aldeas Infantles hace hincapié, además, en que a veces esta responsabilidad excesiva en la crianza de los nietos les viene a mayor edad. Dado que ahora se tienen los hijos mucho más tarde que en generaciones anteriores, al igual que la edad de los padres es mayor, también la de los abuelos, lo que les puede suponer más dificultades para hacer frente a los retos del cuidado de los nietos.
  • Fricciones en el seno de la familia. Pueden surgir desencuentros cuando “los límites y la autoridad” que establecen los abuelos no se corresponde con lo que desean los padres. Aquí es donde suelen aparecer problemas en la confusión de roles en progenitores y abuelos. La solución a esta situación que la psicóloga Mercedes Bermejo señala en el citado informe es que sean los padres quienes establezcan las normas de convivencia. Sin embargo, cuando son los abuelos los cuidadores principales de los niños y adolescentes, “no se les puede decir que no les pongan normas”.

La clave para evitar problemas es que las normas que los abuelos les establezcan no sean contradictorias, sino que respalden a las de los padres.

¿Qué pueden hacer padres y madres para estar presentes cuando apenas ven a sus hijos?

Por un lado, intentar encontrar huecos de eso que llaman tiempo de calidad, si bien en el día a día es complicado por la carga de cansancio físico y emocional que se arrastra tras toda una jornada de trabajo. En este sentido, la solución puede que pase por tirar de imaginación y buscar formas de demostrar a los hijos no solo que los queremos, sino que nos encantaría pasar más tiempo con ellos y que, cuando no estamos juntos, nuestros pensamientos sí lo están.

“Recuerdo un padre que, por motivos profesionales, durante más de un año, no veía a su hijo entre semana ya que salía de casa antes de que se levantara y volvía cuando el pequeño ya estaba dormido”, nos cuenta Cristina Gutiérrez Lestón. “Pero le explicó un gran secreto a su hijo. Por la noche, al llegar a casa, cada vez que le diera el beso de buenas noches, le haría un nudo en la sábana. El niño se levantaba cada mañana con una ilusión ¡¡¡encontrar los nudos!!! No es el tiempo cuando educamos y amamos, es la mirada, es lo que mostramosSaquémonos el miedo y la culpabilidad de encima y actuemos, hagamos cosas divertidas e inteligentes como un simple nudo para mostrar que estamos ahí”.