sábado, 5 de octubre de 2024

Así funciona nuestro cerebro según el mejor neurocientífico español: "Es una máquina de predicción del futuro: alguien inteligente ve venir las cosas antes que tú"

ISRAEL ZABALLA      |      elmundo.es     |     20/09/2024

Se abre el telón y aparece el trozo de paisaje que se cuela por su ventana cada mañana... Se abre el telón y aparece un iracundo conductor que le increpa desde el coche de al lado... Se abre el telón y aparece el monitor del gimnasio dando brincos... ¿En qué teatro estamos? En el de su cerebro. Y no, no es un chiste: es neurociencia y de la buena.

¿Sorprendido? Pues así es: en su cabeza y en la de cualquier hijo de vecino, de cráneo para adentro, una gigantesca troupe de células grises hace teatro del bueno. Tan bueno que logra hacernos pensar que el mundo real existe, cuando lo cierto es que solo se trata de un sofisticado espejismo generado por nuestro propio cerebro. Nos tragamos la función como si fuera la pastilla azul de Matrix y nos creemos dentro del trampantojo. Es como si estuviéramos todo el rato metidos en un simulador, pero sin darnos cuenta.

Esta sofisticada tramoya neurológica nos la explica, como abriendo una cuarta pared al cerebro desde el patio de butacas de su laboratorio, uno de nuestros mejores científicos: Rafael Yuste (Madrid, 1963). Encerrado en su cabaña del norte de Nueva York, el médico y neurobiólogo español ha escrito El cerebro, el teatro del mundo (Paidós) para divulgar sus fascinantes descubrimientos como director del Centro de Neurotecnología de la Universidad de Columbia, institución de la que también es catedrático.

Desde un amplio despacho ubicado en el campus, Yuste explica por Zoom cómo, tras pasar media vida en EEUU, quiere empezar a retornar capital científico a su país de nacimiento: «Es un giro en mi vida. Ya he hecho lo que tenía que hacer aquí y ahora tengo que devolver 'la pelota' a España. Con el libro quiero contar a los españoles lo que está ocurriendo ahora en neurociencia».

En su país de acogida, Yuste ha llegado a lo más alto: ideó el proyecto BRAIN de la administración de Obama para desentrañar el nudo gordiano del cerebro. Algo que tiene en mente repetir aquí con Spain Neurotech. «Va a ser como el BRAIN de España, si todo va bien echará a andar el año que viene», dice, ilusionado.

Pero regresemos al teatrillo del cerebro. «Hay que ser cautos porque estamos hablando de algo muy gordo», reconoce en su libro el investigador . ¿Cuál es su teoría? Escuchen: «El cerebro es una máquina de predicción del futuro diseñada por la evolución porque es la manera más inteligente de sobrevivir: alguien inteligente es quien ve venir las cosas antes que tú».

Para poder prever y actuar, el cerebro, metido en un búnker de hueso, se tiene que generar a sí mismo una especie de realidad virtual. «Es como si tuviéramos un teatro dentro de la cabeza con todas las partes del mundo y eso es lo que utilizamos para predecir», explica.

Detrás de esa comparación hay otro homenaje a España. A su teoría del cerebro la ha llamado El teatro del mundo, y no por casualidad: «Es el nombre de una obra de Calderón de la Barca. Pero donde clavó la idea es en La vida es sueño. Siendo español tenía que hacerle un guiño y reconocerle que él ya entrevió muchas ideas de las que maneja ahora la neurociencia», explica.

Nuestro célebre dramaturgo se adelantó cuatro siglos a lo que ahora sugieren los experimentos científicos más avanzados. Al parecer, el cerebro se autoconfigura en modo simulador porque necesita prever las consecuencias que tiene para nosotros movernos. Igual que un submarino mapea su entorno para representarse por donde navega, los animales con sistema nervioso recrean los elementos de su entorno para sobrevivir al próximo cambio de posición. «En el momento en que te mueves, tienes que empezar a pensar en tu futuro. De hecho, no solo cambias en el espacio, también cambias en el tiempo: te metes en el porvenir, en una situación nueva con la que tienes que lidiar», explica sobre el problema que nos plantea salir a pasear sin rompernos la crisma o... a ligar.

«Son los dos imperativos de la vida, sobrevivir y reproducirse», dice. «Y ahí la evolución no podría haber sido más inteligente. Nos dotó, no solo a nosotros sino a otros animales, de una máquina de predicción. Los animales que dispusieron de ella despegaron, se reprodujeron y dominaron el mundo. Con la evolución, los cerebros se hicieron más grandes y sofisticados. Y, como resultado, la predicción que hacemos los mamíferos, sobre todo los humanos, es muchísimo mejor que la que hacen los bichos pequeñajos: por eso dominamos».

-Entiendo que dentro de ese modelo predictivo también tenemos que representarnos simbólicamente a nosotros mismos. Y que eso explica la conciencia...

-Al hilo de eso, yo te diría que soy algo más radical que muchos de mis compañeros. Algunos científicos interpretamos que incluso animales más simples tienen un concepto del yo, exactamente por lo que has dicho: si tienes que predecir el futuro, en ese teatro del mundo también tienes que estar tú. A mí me parece de cajón.

"Los actores en nuestro teatro mental son los conjuntos neuronales, esa es la idea"

Cómo una sopa de neuronas y espaguetis de conexiones -las metáforas también son de Yuste- generan el teatro de la mente humana es el fascinante viaje al que Yuste nos invita en su ensayo. Como si estuviéramos en la diminuta nave de El chip prodigioso, el científico nos transporta al interior del sistema nervioso para mostrarnos cómo funcionan ahí dentro las cosas.

¿Y quiénes son las protagonistas de nuestro particular Broadway cerebral? Yuste dice que las neuronas, pero no cuando bailan solas, sino cuando forman coreografías electroquímicas más complejas: «El quid de la cuestión está en los circuitos neuronales formados por grupos de neuronas. La naturaleza los ha utilizado para simbolizar el mundo. Imagínate a los actores que representan la obra en un escenario teatral. Pues los actores en nuestro teatro mental son los conjuntos neuronales, esa es la idea».

«Estamos dejando atrás la doctrina neuronal que hemos utilizado en los últimos cien años para pasar a la teoría de las redes neuronales», escribe en el libro sobre este cambio de paradigma. Y no son solo teorías: Yuste ya ha logrado demostrar mucho de lo que dice en su laboratorio.

-En un experimento con ratones estimularon neuronas individuales con un láser que, para su sorpresa, formaron un conjunto neuronal, un atractor de Hopfield. Y de repente el ratón creía ver una imagen que en realidad no veía. No sé si lo he contado bien...

-Es exactamente así. Es como si hubiéramos creado sin querer un actor en el teatro de la mente capaz de simbolizar una imagen concreta. Para mí fue un momento Oppenheimer. Como cuando en la película se da cuenta de lo que ha hecho: '¿La que hemos montado, no?'. Lo que habíamos logrado implicaba la posibilidad de manipular de una manera selectiva la actividad cerebral de un animal, de un mamífero que tiene un cerebro igual que el nuestro, para que haga lo que queremos. Lo que hoy puedes hacer con un ratón, lo puedes hacer mañana con un humano. Era como para no dormir. Por eso en mi próximo libro abordaré cuestiones de ética.

Otra fascinante idea tiene que ver con cómo se monta todo nuestro tinglado interno. «El desarrollo del cerebro es una historia de construcción y destrucción», explica refiriéndose a la matanza de neuronas que sufrimos durante nuestras primeras etapas de vida. En masa neuronal vamos de más a menos. Empezamos con más cemento del que necesitamos.

«Es completamente contraintuitivo, lo contrario de lo que harías tú. Los humanos construimos una casa poco a poco, pones las habitaciones que necesitas y ya está. Pero la naturaleza lo hace al revés. Primero hace una casa gigantesca y luego tira abajo lo que sobra. Es la manera en plan derroche de fabricar el cerebro. ¿Por qué lo hace así? Estamos todavía dándole vueltas, pero tiene que haber una razón potentísima», reflexiona.

Y lo mismo sucede con las conexiones entre neuronas. Llega un momento en que la naturaleza saca la tijera y empieza a cortar todo lo innecesario: «La poda de las conexiones y de sus sinapsis es enorme. En los humanos, se calcula que más de la mitad de las conexiones de la corteza del cerebro se pierden durante las infancia. ¡Vaya corte de pelo!». Por si acaso, no se olvide usted de practicar a diario con los crucigramas o sudokus de este periódico.

En la teoría del teatro de la mente de Yuste todo parece encajar. «Es como armar un rompecabezas. Tienes un montón de piezas en la mesa y tienes que armar el puzle», dice cuando habla del papel que interpretan actores como la memoria, los sentidos o las emociones en nuestra teatrera máquina predictiva.

Por resumir: la memoria nos permite predecir lo que va a suceder extrapolando experiencias del pasado; los sentidos nos permiten ajustar el modelo interno comparándolo con lo de fuera, como cuando el GPS recalcula una ruta; y las emociones nos ayudan a no despistarnos, te dicen que corras para que no te coma un león en lugar de detenerte a rascarte la barriga. Cuestión de prioridades.

"El desarrollo del cerebro es una historia de construcción y destrucción"

Ese pies para que os quiero es el motivo por el que la evolución nos ha diseñado así: predicción y acción. Pero lo curioso es que incluso salir por patas puede que sea un acto menos meditado de lo que pensamos. Al parecer hay unas células de nuestra área premotora que llevan la delantera: ellas saben si echaremos a correr incluso antes que nosotros mismos. «La gente que lo descubrió no se lo creía», comenta. «¿Cómo es posible que una parte del cerebro sepa lo que voy a escoger si todavía no lo he escogido? Ahí te das cuenta de que nos autoengañamos: la decisión de elegir una cosa tiene por debajo un montón de procesos que no controlamos».

-Hábleme entonces del libre albedrío...

-Sí, existe. Lo que pasa es que no deberíamos ponerle esa etiqueta a una especie de magia negra que sale del humo. Lo del libre albedrío es una de esas expresiones del lenguaje corriente que, a nivel científico, yo digo: «No me sirve». Pero yo lo definiría como la actividad coordinada de la corteza premotora y otras partes de la corteza en la toma de decisiones. Yo preservaría la idea de que el libre albedrío sigue existiendo, pero diciendo a la gente que eso de ser dueño de tus decisiones es algo un poco más complejo: tiene ver con tu cerebro.

Para Yuste, el dónde que debe responder cualquier historia periodística siempre está claro: en tu cocorota, dentro del cerebro. Pero si hubiera que concretar el lugar que nos hace más sapiens sería la corteza prefrontal. Señálese usted la frente con el dedo: sí, ahí tiene usted al jefe. «Esa zona es como el estricto director de escena del teatro de la mente. Nosotros quizá seamos los homínidos que tenemos el director más duro», explica continuando con el símil y encuadrando su propia frente -ancha y plana, a diferencia de los Neandertales- para reforzar el concepto. «Los neurobiólogos empezamos a entender que la corteza prefrontal tiene un papel como de censor: está constantemente mandando señales inhibitorias al resto de partes del cerebro. En plan: 'No hagas esto... mal'. El autocontrol en adultos parece que tiene que ver con ella».

¿Y los jóvenes? Ellos no tienen lo que usted sí: «La diferencia entre su cerebro y el nuestro es que los adultos tenemos ya la corteza prefrontal hecha y derecha, manejando el cotarro». Piénselo antes de decirle a un niño... que se porta como un niño.

Conocer los entresijos de la mente puede enseñarnos mucho de nosotros mismos. Pero para Yuste, también es la llave que abrirá nuevas puertas del progreso. Él es optimista: «Pienso sinceramente que vamos hacia un futuro mejor, por eso hablo de un nuevo Renacimiento».

En la conversación es inevitable abrir la puertecita de la IA, giratoria muchas veces en la historia entre la neurociencia y los tecnólogos. Como explica Yuste, «los algoritmos de la IA utilizados en la actualidad se basan en redes neuronales profundas, que proceden de ideas de los años sesenta sobre cómo funcionaba el cerebro». ¿Pero será capaz la tecnología de replicar la mente humana? Ahí, Yuste se maneja con prudencia. «Yo sería cauto y, como buen científico, empezaría confesando nuestra ignorancia», arranca. «La gente, como si no tuviera nada mejor que hacer, utiliza términos como inteligencia, que no sabemos muy bien qué es, y se lo endosa a un tipo de tecnología. Por ponerle esta etiqueta todo el mundo piensa que la IA tiene que ver con la inteligencia humana. Pues... igual sí o igual no: la metáfora no demuestra nada».

El madrileño marca una prudente distancia con lo que la programación puede lograr. A él le parece más prometedora la biología sintética: «Si quieres replicar o simular el cerebro, lo mejor que puedes hacer es fabricarte uno como lo hace la naturaleza, con axones, dendritas, lípidos, proteínas, y no dedicarte a producir algo de silicio metido en un servidor. Eso puede que sea un instrumento muy útil o potente para la humanidad, pero no es un cerebro».

-En el libro tocas el tema de las interfaces cerebro-máquina. Donde la propia IA podría actuar como un potenciador de nuestras capacidades...

-Veo como un paso inevitable convertirnos en una especie híbrida, donde parte de nuestro procesamiento mental y cognitivo sea generado en el cerebro, como siempre, pero con otra parte generada fuera. No es una idea nueva, tú tienes en el bolsillo un móvil con un montón de cosas y eso ya es una manera de aumentar cognitivamente lo humano. Pues bien, con las interfaces cerebro-computadora en vez de tener estas capacidades en el bolsillo, las tendremos en la cabeza de una manera mucho más potente.

Todo eso, como dice Yuste, da para otro libro: el que piensa escribir en ese futuro que su cerebro le ayuda a predecir. Y probablemente también alcance como tema de una buena obra de teatro. Pónganse los Shakespeare, Ibsen o Chejov de nuestro tiempo a pensar. Pero por aquí... se cierra el telón. 

jueves, 3 de octubre de 2024

Marian Rojas Estapé explica la clave para conseguir nuestros propósitos: "Voy educando mi corteza prefrontal"

HÉCTOR FARRÉS     |      www.lavanguardia.com      |      25/08/2024          

 

La experta asegura que, entrenando la mente para que sea más fuerte, se conseguirá un mayor desarrollo personal

 

Parece que el secreto para conseguir nuestros objetivos no está tanto en la inteligencia, sino en la capacidad de controlar nuestros impulsos. Al menos, eso es lo que asegura Marian Rojas Estapé, reconocida psiquiatra y autora de varios bestsellers sobre el bienestar emocional. Según ella, la clave para tener éxito no reside en un cerebro más rápido, sino en una corteza prefrontal bien entrenada. ¿Suena a chino? Ella lo desglosa fácilmente.

La corteza prefrontal es esa parte del cerebro que se encarga, entre otras cosas, de la toma de decisiones y el control de los impulsos. Es decir, es la que nos dice vale, ahora no es el momento cuando nos apetece comer esa tableta de chocolate en plena dieta. Según Rojas, la voluntad, ese superpoder para resistir la gratificación instantánea, está íntimamente ligada a esta zona del cerebro.

Ponle freno a la gratificación instantánea

Es fácil caer en la trampa de quererlo todo y, lo que es peor, quererlo ya, en un contexto en el que todo está al alcance de un clic, desde ir de compras hasta ver series. La experta lo tiene claro: si queremos alcanzar nuestros objetivos a largo plazo, debemos aprender a posponer esas pequeñas recompensas inmediatas que nos tientan cada día. Y no, no se trata de hacer grandes sacrificios, sino de marcarse pequeños retos alcanzables que, con el tiempo, fortalezcan la voluntad.

De esta manera, se irá adquiriendo un hábito. "Voy educando mi corteza prefrontal”, asegura Rojas Estapé. La voluntad, dice, es como un músculo: cuanto más la ejercitamos, más fuerte se vuelve. Y se entrena con cosas tan simples como limitar el tiempo en redes sociales o reducir ese capricho de dulce a una vez a la semana. Este entrenamiento, asegura, es lo que marca la diferencia entre las personas que logran sus objetivos y aquellas que se quedan a medio camino.

Así que, la próxima vez que sientas la tentación de devorar una serie entera de una sentada o de darte ese capricho innecesario, piensa en ello como una oportunidad para entrenar tu mente. Al fin y al cabo, según Rojas, quien tiene voluntad, tiene el poder de llegar mucho más lejos en la vida. Y lo mejor de todo es que es una habilidad que cualquiera puede desarrollar, con paciencia y un poco de esfuerzo diario.

martes, 1 de octubre de 2024

¿Qué actitudes definen a las personas envidiosas? Un psiquiatra nos lo resuelve.

SARA DUQUE       |       theobjective.com     |      13/09/2024

Esta emoción no solo refleja una falta de satisfacción personal, sino que también fomenta una actitud negativa

La envidia reconocida como uno de los siete pecados capitales en la tradición cristiana, es una emoción compleja y profundamente destructiva.

Afecta no solo a quien la siente, sino también a su entorno, creando un ambiente de conflicto y malestar. Esta emoción, a menudo oculta tras una fachada de normalidad, puede ser identificada a través de ciertos comportamientos característicos que revelan su presencia.

¿Qué es la envidia?

La envidia se manifiesta como un sentimiento de descontento o resentimiento hacia el éxito, las posesiones o las cualidades de los demás.

A diferencia de otras emociones, la envidia no solo refleja una falta de satisfacción personal, sino que también fomenta una actitud negativa hacia quienes se perciben como más afortunados o exitosos.

Las personas envidiosas tienden a experimentar una profunda incomodidad al ver triunfar a otros, lo que puede llevar a conflictos y tensiones en las relaciones interpersonales.

Características comunes de las personas envidiosas

Comprender estas características puede ser crucial para manejar las interacciones con personas envidiosas y fomentar un entorno más positivo.

Al identificar estos comportamientos, es posible abordar los conflictos de manera más efectiva y promover cambios en la actitud de quienes luchan con la envidia.

La empatía y el apoyo pueden ayudar a las personas envidiosas a superar sus sentimientos y adoptar una perspectiva más saludable y constructiva.

1. Baja autoestima

Las personas envidiosas a menudo se comparan constantemente con los demás y su percepción de su propio valor personal está ligada a aspectos estéticos o superficiales.

Su inseguridad las lleva a medir su valía en función de su apariencia o éxito en comparación con otros, en lugar de basarse en logros personales o cualidades internas.

2. Falta de satisfacción personal

La constante comparación con los logros y posesiones de los demás genera un sentimiento crónico de descontento. Esta comparación continua provoca una falta de realización y un deseo constante de tener lo que otros poseen, ya sea en términos de éxito, bienes materiales, relaciones o habilidades.

3. Menosprecio a los demás

Para manejar sus sentimientos de envidia, las personas envidiosas tienden a menospreciar a quienes consideran superiores.

Esto se traduce en comentarios despectivos o críticos sobre los logros ajenos, atribuyendo el éxito de otros a la suerte o a la intervención de terceros en lugar de reconocer sus méritos.

Esta actitud busca minimizar el éxito de los demás para sentir que su propia situación no es tan desfavorecida.

4. Uso de burlas

Utilizan críticas sin sustancia para humillar a quienes consideran rivales, a menudo lanzando comentarios que no tienen fundamento real.

Estas críticas pueden apuntar a aspectos triviales o irrelevantes, como ser vegetariano o no tener coche, para socavar la confianza del otro.

5. Desanimar a los demás

Las personas envidiosas tienden a poner en duda las capacidades de otros y a desalentar sus esfuerzos, intentando que no logren sus metas. Esto les permite proyectar sus propias inseguridades y evitar que alguien de su entorno destaque demasiado.

6. Demostración de logros

A menudo, las personas envidiosas intentan demostrar sus propios logros de manera ostentosa para competir en la vida social.

Exhibir sus éxitos de forma exagerada es una forma de elevar su estatus y desviar la atención de sus inseguridades, al mismo tiempo que intentan posicionarse por encima de los demás.

7. Actitud defensiva

Las personas envidiosas suelen interpretar cualquier comentario, incluso el más neutral, como un ataque personal.

Esta hiperreactividad se debe a que se sienten constantemente amenazadas y vulnerables, lo que las lleva a reaccionar de manera desproporcionada ante las observaciones ajenas.

8. Felicitaciones forzosas

Cuando se ven obligadas a felicitar a alguien por un logro, las personas envidiosas lo hacen de manera sobreactuada.

La dificultad para celebrar el éxito ajeno genuinamente refleja su incomodidad y resentimiento. Este comportamiento forzado revela su falta de capacidad para alegrarse por el éxito de los demás.

9. Deseo de lo que otros tienen 

Las personas envidiosas anhelan los bienes, el éxito o las relaciones de otros, y este deseo consume gran parte de su energía y enfoque. En lugar de centrarse en mejorar sus propias vidas, se obsesionan con lo que les falta. 


10. Visión maquiavélica de la amistad 

Las personas envidiosas pueden ver la amistad de manera maquiavélica. En lugar de construir relaciones genuinas, las ven como medios para mejorar su imagen o estatus social. Utilizan a sus amigos para alcanzar sus propios objetivos y no para formar vínculos auténticos.

domingo, 29 de septiembre de 2024

Un nuevo estudio de la neurociencia identifica dos actividades diarias que mantienen el cerebro joven y activo

 RAFAEL GÓMEZ      |         huffingtonpost.es        |      13/09/2024

Son sencillas de realizar y aportan múltiples beneficiosSon sencillas de

La salud física y la salud mental van de la mano. Por ello, es indispensable realizar ejercicio físico. Y no vale la excusa de la falta de tiempo, por poco que sea, siempre será mejor que no hacer nada.

En ese sentido, el neurocientífico Nas destaca que “aunque no siempre tienes el tiempo o la energía para hacer un entrenamiento completo”, la realidad es que “la ciencia demuestra que cualquier actividad física es mejor que ninguna actividad física”.

La explicación de esta conexión entre la salud física y la mental es que el ejercicio consigue una serie de sustancias químicas que, entre otras cosas, mejoran el estado de ánimo y mantienen el cerebro joven y activo.

Aunque hay muchas alternativas posibles, existen dos actividades diarias que, pese a ser muy sencillas de realizar, son especialmente beneficiosas para el cerebro. Tal y como recoge la revista Vogue Italia, la primera de ellas es caminar.

Según Nas, caminar es una acción que fortalece “las conexiones entre los circuitos cerebrales, que son importantes para procesar las emociones, la resolución de problemas y la memoria”.

Precisamente, en relación a la memoria, el neurocientífico explica que “caminar tres veces por semana durante 20 minutos hace más espeso el tejido que conecta las partes derecha e izquierda de nuestro cerebro”, algo que “conduce a una mejora de la memoria”.

Los beneficios para el cerebro de bailar

No obstante, a quienes les aburra caminar tienen otra opción: Bailar. La danza es muy positiva para el cerebro debido a que se activan de manera simultánea varias funciones cerebrales, como “el movimiento corporal, la toma de decisiones, la conciencia musical y el estado emocional”, apunta Nas.

El experto subraya que el baile “es un verdadero entrenamiento para el cuerpo y la mente, que requiere procesos rápidos de toma de decisiones, ayudando a mantener el cerebro joven y dinámico”.

De hecho, Nas recuerda que “se ha demostrado que (el baile) favorece la movilidad en personas que padecen la enfermedad de Parkinson, es terapéutico para quienes padecen trastornos del estado de ánimo y es revitalizante después de la menopausia.

viernes, 27 de septiembre de 2024

Marian Rojas Estapé marca el camino para alcanzar la felicidad: "No somos capaces de vivir en el vacío"

DANIEL CHUECAS MIRA      |     www,lavanguardia,com      |      23/08/2024

La felicidad es un estado muy deseado por millones de personas en todo el mundo, pero a la vez difícil de conseguir dependiendo de las circunstancias. El trabajo, el entorno y un mundo cada vez más complicado de gestionar dificultan nuestro día a día e impiden alcanzar pequeños o grandes momentos en los que sentirnos bien. Sin embargo, siempre puede haber apoyos o personas que nos echen una mano, como expone Marian Rojas Estapé.

La psiquiatra, licenciada en el año 2007, es una de las voces más destacadas sobre salud mental en la actualidad española. Autora de múltiples libros traducidos en toda Europa, es protagonista de titulares y noticias constantes gracias a sus intervenciones en programas de televisión. Es allí donde pone a disposición de los espectadores sus conocimientos y consejos para ayudar a la gente a mejorar en sus vidas y rutinas diarias.

Uno de estos mensajes se ha hecho viral a través de TikTok: “Yo recomiendo que si alguno está atravesando un momento malo, que sabe que algo le sucede, que tiene una herida sin sanar, que tiene miedo, demasiado miedo, que sabe que podría llegar a una mejor versión de sí mismo pero no lo está consiguiendo, que nota que hace aguas en algún aspecto de su vida, que sus vías de escape dopaminérgicas le están destruyendo, que no tenga miedo de pedir ayuda”.

“Que no tenga miedo de acudir a un profesional, que le abra el corazón y que con toda la delicadeza del mundo, pueda sanar esa herida, ayudarle a recomponerse para poder alcanzar la mejor versión de sí mismo en esta vida”, agregaba. La madrileña, además, dejaba una clara afirmación para cualquier persona que estuviera atravesando un bache y necesitara reencontrar el camino: “La felicidad depende del sentido que cada uno de nosotros le da a su vida”.

Apoyo sincero

Rojas ha relacionado esta afirmación con el propósito de vida de cada uno, dependiendo del cual se encontrará la felicidad de una forma u otra. Estas explicaciones han causado múltiples reacciones en redes sociales, mostrando las dificultades que existen hoy en día. “Ese tipo de ayuda es difícil conseguirla. no todo el mundo tiene el tiempo para entenderte y muchas veces se necesita sentir confianza. Y la salud mental sigue siendo un tema que no muchos hablan.

 “Lo más triste es que sí cuentas que vas a un profesional, ¡te dicen que estás loca! La gente aún es muy ignorante en cuanto hablas de lo que es un profesional de la psicología. No estás loco, estás sanando”, aseguraba una usuaria en uno de los comentarios destacados. Las imágenes publicadas suman más de 13.000 reproducciones en la plataforma de vídeos cortos. 

miércoles, 25 de septiembre de 2024

Enrique Rojas, psiquiatra: "La felicidad consiste en un trabajo artesanal que hacemos cada uno de nosotros con los cuatro elementos que forman nuestra constelación geográfica"

 EVA CARNERO      |      cuerpomente.com      |     12/09/2024

El primer paso del camino que nos lleva hacia la felicidad es tener un deseo por cumplir, un objetivo que nos haga levantarnos cada mañana y que forme parte de un plan de vida único e integral. Estos consejos te ayudarán en tu propósito.

Si hay una institución considerada como un referente mundial en lo que asuntos de felicidad se refiere, esa es la Universidad de Harvard. Muchas de las investigaciones que se han llevado a cabo entre sus paredes son las que a día de hoy marcan la dirección de la mayoría de estrategias destinadas a alcanzar el deseo universal. Uno de los trabajos más relevantes ha sido liderado por Robert Waldinger, profesor de Psiquiatría en la Harvard Medical School, director del Centro de Terapia Psicodinámica e Investigación del Hospital General de Massachusetts y director del Harvard Study of Adult Development. El experto es el cuarto director de la investigación más amplia y prolongada que se ha emprendido jamás sobre felicidad. Comenzó en 1938 y desde entonces, centenares de personas han sido entrevistadas acerca de lo que más les importa en la vida. 

 

Ahora bien, Harvard no es la única fuente de la que beber. Muchos otros expertos de la talla de Waldinger, también tienen mucho qué decir al respecto. Entre ellos, el psiquiatra Enrique Rojas, cuyas aportaciones en este asunto son tan valiosas como aquellas.

cuando sientes que el tiempo vuela

En una de las conferencias que organiza Mentes Expertas, el afamado psiquiatra afirmaba, entre otras cosas, que "una persona feliz es aquella que ha sabido diseñar un proyecto de vida, coherente y realista, con los pies en la tierra".

Además, el experto en salud mental señala, explica y profundiza en los cuatro grandes argumentos que orbitan en torno al concepto de proyecto de vida, amor, trabajo, cultura y amistad

A partir de estos cuatro elementos, el psiquiatra concluye que "siguiendo este curso de ideas, la felicidad consiste en un trabajo artesanal que hacemos cada uno de nosotros, según nuestras experiencias personales, con estos cuatro elementos que forman nuestra constelación geográfica".

Por último, poco antes de finalizar su intervención, Rojas añade a esos cuatro elementos mencionados,  las aficiones. Y es que, identificar los hobbies que más encajan con cada uno y practicarlos con regularidad es algo mucho más importante de lo que pensamos.

En el mundo actual, y especialmente en Occidente, la sociedad se mueve casi exclusivamente en función de la productividad de sus actividades. Tanto produces, tanto vales. Sin embargo, cuando hablamos de felicidad o bienestar emocional, como lo quieras llamar, poco importa si lo que haces es rentable o si es atractivo para el mercado laboral, mercantil o bursátil, ya que, lo que nos hace sentir bien no se mide del mismo modo. Su valor radica en lo mucho o en lo poco que encaja con nuestros gustos. Cuando el tiempo pasa sin darnos cuenta y las horas se convierten en minutos, es muy probable que eso que estamos haciendo sea una clara fuente de felicidad personal.

Averiguar lo que realmente quieres

Partiendo de la idea de que el bienestar emocional requiere la creación de un plan de vida único y personal en el que la persona integre sus necesidades y deseos más íntimos, queda claro que lo que cada uno entiende por felicidad, también es único. Basta con preguntar en tu círculo más cercano qué es lo que les hace felices y, a buen seguro que las respuestas serán de lo más variopinto. Mientras para unos la felicidad es tener una gran cantidad de dinero en la cuenta corriente, para otros, este estado de bienestar se adquiere a través de unas relaciones personales fuertes y consolidadas.

Ahora bien, más allá del objeto de deseo que persigue cada uno (dinero, poder, amor...), para ser feliz, según el psiquiatra, lo importante es tenerlo identificado. Además, Rojas recalca la idea de que ese bienestar emocional no se experimenta cuando se cumple el objetivo, sino a lo largo del camino. La sensación de progreso es lo que nos llena de satisfacción y nos motiva para levantarnos cada mañana. Es lo que los japoneses llaman ikigai, término que podría traducirse como "la razón de vivir".

Claves para crear tu proyecto vital

La esencia de un plan de vida es que sea único, ya que su objetivo es identificar los deseos individuales. Esto no significa que sea una tarea fácil. De hecho, hacerlo correctamente puede ser bastante complicado. Estas son las pautas principales que el psiquiatra recomienda seguir para lograrlo:

·        Fija tu objetivo. Como hemos comentado, el punto de partida es identificar lo que queremos conseguir. Es importante que el proceso de reflexión para encontrarlo sea individualizado, ya que es algo muy íntimo que requiere tranquilidad y paciencia. 

·        Sé coherente.  Una vez hemos identificado nuestro objetivo en la vida, nuestro ikigai, la clave es que los pasos que conducen a la meta deberían ser coherentes. El hilo conductor debe ser equilibrado, y evitar las contradicciones. 

·        Ten en cuenta los cinco elementos. El plan debería contemplar estos cinco elementos: amor, trabajo, cultura, amistad y aficiones. Tal y como apuntábamos en los primeros párrafos de este artículo, todo proyecto de vida ha de contemplar esos cinco conceptos. Eso sí, teniendo en cuenta que los dos esenciales son los dos primeros: amor y trabajo, ya que "son las dos principales piezas para ser feliz", señala el experto.

·        Alimenta la ilusión. Según Rojas, "la felicidad consiste en ilusión. Y eso se traduce en anhelo, esperanza y entusiasmo. Vivir el presente empapado de un futuro sugerente que nos empuja a avanzar en esa dirección. Y es que, por muy brillante que sea el diseño de un proyecto vital, si no está creado con ilusión, será muy difícil que se lleve a cabo con éxito. De hecho, la actitud con que se ejecute cada uno de los pasos es crucial para seguir avanzando.

·        Escoge algo que te motive. Para que la fuerza de voluntad actúe es fundamental la motivación. Ambas herramientas, voluntad y motivación están íntimamente relacionadas. Si hay una fuerte motivación, la voluntad será más robusta, y esto hará que superen más fácilmente las adversidades que se presenten.

·        Sé positivo. El optimismo es el motor que te impulsa a lo largo del camino hacia la felicidad. Restarle protagonismo a los contratiempos, al mismo tiempo que potenciamos los golpes de suerte es una magnífica manera de ir avanzando en nuestro ikigai o propósito de vida.

lunes, 23 de septiembre de 2024

Qué significa tocarse el pelo cuando hablas con otra persona, según la psicología

JOSÉ MARÍA ÁVILA      |      okdiario.com      |      16/09/2024

La comunicación gestual dice mucho de nosotros, pero hay que tener en cuenta que los gestos no significan lo mismo para todas las personas

Cuando nos comunicamos verbalmente con otra persona, los gestos y movimientos pueden transmitir lo mismo o más que las palabras. Un buen ejemplo de ello es desviar la mirada al hablar, o los gestos que hacemos continuamente con las manos.

 

En ese plano de la comunicación gestual, la costumbre de tocarse el pelo es una de las que tiene más significado y mayor número de interpretaciones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el significado de tocarse el pelo al hablar no es el mismo para todas las personas ni en todas las situaciones.

 

¿Qué significa tocarse mucho el pelo al hablar? La psicología responde

 

Cuando una persona se toca el pelo mientras habla, generalmente quiere transmitir algo. Pero para interpretarlo correctamente hay que tener en cuenta otros factores que pueden influir en su significado. Por ejemplo: si el gesto va acompañado o no de un contacto visual, si lo hace de manera ocasional o frecuente, si lo hace queriendo o sin querer, etcétera. 

En resumen: para poder sacar conclusiones precisas acerca del significado de tocarse el pelo mientras se habla, es necesario observar al mismo tiempo otras áreas de la comunicación no verbal.

¿Qué dicen las mujeres al acariciarse el pelo?

 Las personas que se tocan el cabello al hablar con frecuencia suelen hacerlo de manera inconsciente. Esto suele ser un rasgo de timidez, inseguridad, o simplemente un reflejo de que no estamos cómodos en presencia de nuestro interlocutor. 

Sin embargo, este movimiento se puede realizar también de manera consciente, con un propósito claro.

§  Si una mujer se toca el pelo mientras habla, puede estar queriendo llamar la atención de su audiencia.

§  Si en lugar de acariciarse el pelo está simplemente jugando con él, por ejemplo haciendo un rizo con los dedos, la interpretación más común es que se encuentra distraída, aburrida, o simplemente que ha perdido el interés en la conversación y desea terminar cuanto antes.

¿Por qué los hombres se tocan mucho el pelo cuando hablan con una mujer?

En el caso de los hombres, el gesto de tocarse el pelo al hablar es bastante común. Puede tener interpretaciones diversas, como es habitual, en función de cómo se ejecute el movimiento.

§  Si el hombre se toca el pelo con un movimiento decidido y rápido, como peinándose con la mano, es una señal de autoridad y autoconfianza. En especial, si este gesto va acompañado de un contacto visual directo.

§  Por el contrario, si lo que hace es simplemente frotarse la parte de atrás de la cabeza o la nuca, sin ninguna intención clara, se trata de un signo inequívoco de dudas e inseguridad frente a lo que está diciendo.