martes, 5 de noviembre de 2024

Telmo Lazcano, experto en salud digital:"Con 12 años el cerebro de un niño no está preparado para un uso responsable del móvil"

OLGA PEREDA    |    Madrid   |    El Periódico    |     16/10/2024

 
Autor del ensayo ‘Las voces del silencio, la salud mental adolescente en la década del cambio’, el profesor y divulgador sobre educación y salud digital Telmo Lazkano forma parte del grupo de 50 expertos reunidos por el Ministerio de Juventud e Infancia para trazar un plan de protección digital a los menores. El documento, que está a punto de publicarse, servirá para enriquecer la futura ley que tiene por objetivo, entre otros muchos, evitar que los niños y las niñas accedan a contenidos 'online' inapropiados.
 
El departamento que dirige Sira Rego ha convocado a 50 especialistas. El asunto es grave.
 
No puedo hablar en nombre del comité sino en el mío propio. Estamos delante de problema de salud pública con muchas aristas. No solo la salud de los jóvenes está en juego, también la privacidad y muchas otras cosas.
El dilema de usar bien o mal el dispositivo banaliza el problema: debemos ayudar a que se desarrollen habilidades para tener una relación saludable con algo diseñado para ser altamente adictivo
En EEUU, la empresa Meta ha sido demandada en 41 estados federales por fomentar problemas de salud mental y adicción entre menores; lo mismo está pasando con TikTok
Entre los 14 y 16 años deben aprender el negocio de las tecnológicas y qué técnicas usan: pueden usar app desde el móvil de la familia, pero no puede tener perfiles propios
Cuando ya sabes lo que hay detrás de la pantalla, de los 16 a 18 años es un buen momento para hacer prácticas. Igual que en el carnet de conducir. Tendrán su primer 'smartphone', pero van a estar acompañados gracias a una estrecha relación de confianza con sus progenitores. A partir de los 18 obviamente serán libres, pero también serán los únicos que hagan frente a las consecuencias.  

Hay voces autorizadas que piden más educación y menos prohibición.

Es cierto y comprensible hasta cierto punto si se enfoca con esa dicotomía. Cambiemos el enfoque ‘educar o prohibir’ porque una cosa no quita la otra, igual que el alcohol o el carnet de conducir. No sé si se restringirá o no, pero la futura legislación no vendría a reducir derechos, sino a salvaguardarlos. Cuando le damos un 'smartphone' a un niño no le abrimos una puerta al mundo, sino le abrimos al mundo una puerta de acceso directo a nuestro menor en un momento que no está preparado. En ese mundo hay mucha gente, las tecnológicas con sus intereses, la industria pornográfica, los pedófilos... No se le prohíbe nada al niño. Con las discotecas pasa lo mismo. No se impide a ningún menor que entre en una, se le prohíbe al dueño de la discoteca que los menores accedan. De todas formas esto es una cuestión que va mucho más allá del mero dilema de la edad. Aquí hay muchos actores implicados, menores, escuelas, familias, instituciones e industria.

¿A qué edad le deberíamos entregar un 'smartphone' a nuestros hijos?

Hay que retrasar la edad, ya sea por un pacto social o por una ley. Hay evidencia científica muy sólida que indica que cuanto antes se le dé a una persona un producto con acceso a internet aumentan las probabilidades de desarrollar un problema de salud mental o conductual y, por el contrario, no aporta beneficios sustanciales que compensen esos riesgos. Pero es primordial dar educación desde el principio. Retrasar la edad por retrasar no va a solucionar mucho. Tienes que educar a esa persona y darle recursos. La base de la libertad es el conocimiento. Es decir, poder elegir. Para poder escoger entre la puerta A o la puerta B tienes que saber qué hay detrás de ambas puertas.

¿A qué nos arriesgamos si no retrasamos la edad?

En la última década, sobre todo gracias al discurso hegemónico de las tecnológicas, se ha puesto encima de la mesa un dilema: usar los dispositivos bien y usarlos mal. Eso banaliza la identidad real de muchas de estas aplicaciones y pone toda la responsabilidad en el usuario. No estamos hablando de una tecnología neutra, no estamos enseñando a una persona a andar en bicicleta. Lo que estamos haciendo es ayudar a una persona a que desarrolle capacidades para que pueda entablar una relación saludable con algo que ha sido diseñado para ser altamente adictivo. Si no tienen esas capacidades aumentarán las posibilidades de sufrir las consecuencias, problemas de salud mental, déficit de atención, 'ciberbullying'... Los datos que proporciona el informe 'Facebook Files' al respecto son muy esclarecedores. Recordemos que, en EEUU, la empresa Meta ha sido demandada en 41 estados federales por fomentar problemas de salud mental y adicción entre menores. Lo mismo está pasando con TikTok. 

¿Los teléfonos inteligentes no son neutros?

Las redes sociales y videojuegos con 'lootboxes' (diseño adictivo), que es para lo que la mayoría de adolescentes usan un 'smarpthone', no son una tecnología ética a nuestro servicio. Ya en el mismo titular está el engaño. No están hechas para socializar. Su diseño es asocial, el objetivo es mantener a esa persona cuanto más tiempo delante de la pantalla. Primero hay que comprender esta tecnología y segundo, hay que saber en qué manos las dejamos. Es decir, comprender las leyes naturales de un adolescente, de su cerebro. No se le puede pedir un uso responsable a una persona que no puede hacerlo, hay que mirar las dos caras de la misma moneda.

¿Cuándo lo pueden hacer?

La madurez completa del cerebro llega a los 25 años. A los 16-18 se da un punto de inflexión muy importante, de ahí que sea la edad para que sea legal el consumo de alcohol o poder conducir. Un adolescente tiene una determinada sinfonía cerebral: la amígdala está lejos de su desarrollo, el hipocampo no tiene suficientes experiencias enriquecedoras y, sobre todo, al córtex prefrontal le queda mucho por avanzar. En cambio, el accumbens (buscador de placer) está prácticamente desarrollado. Esto explica que todo adolescente, de manera natural, sea sumamente impulsivo y anteponga los premios a los riesgos. Tienen serias dificultades de prever las consecuencias a medio-largo plazo de sus acciones y les cuesta decir basta sobre algo placentero. Es imposible que un niño de 12 años haga un uso responsable de la tecnología porque su cerebro no está preparado y porque la propia tecnología busca explotar las vulnerabilidades de ese cerebro mediante gratificaciones inmediatas y diferentes técnicas psicológicas y tecnológicas. Hemos dejado una herramienta sumamente potente en manos de una persona que no es capaz fisiológicamente. Si somos sinceros, reconoceremos que los adultos también tenemos serias dificultades. El cambio comienza en nosotros, dando ejemplo y educando holísticamente. No podemos pedir aquello que nosotros no somos capaces de hacer.

¿Qué soluciones tenemos?

Esta tecnología ha venido para quedarse, pero la pregunta es cómo y en qué sentido. Las redes sociales no van a desaparecer y, además, si tenemos madurez, conocimiento y recursos podemos llegar a controlarlas y nos pueden ofrecer grandes ventajas. Así que nosotros planteamos tres pasos. La educación está desde siempre, pero entre los 14 y 16 años se abre una ventana cognitiva. El adolescente tiene que entender qué hay detrás de la pantalla antes de ponerse delante de una. Esa etapa que planteamos es algo así como estudiar el examen teórico del carnet de conducir. Le enseñamos el negocio de las tecnológicas, qué técnicas usan y sus consecuencias.

¿Sin acceso al móvil?

De los 14 a los 16 pueden hacer uso de determinadas aplicaciones, por ejemplo, desde el teléfono de las familias. Pero el punto de vista de las madres y los padres tiene que ser pedagógico, el menor no puede tener perfiles propios. El niño tiene que saber en qué se basa el negocio de las multinacionales, que se supone que son gratis para el usuario. ¿Cómo es posible que ofreciendo algo gratis se hayan convertido en las empresas más ricas del mundo?

Porque les entregamos nuestros datos.

Y esos datos los venden, hacen dinero con ellos. Para conseguir tus datos, cuanto más tiempo pasas delante de la pantalla, mejor. Como te decía, hay que hablar a los adolescentes de cómo funciona la tecnología y las consecuencias, que van más allá de los problemas de salud mental o conductuales e incluyen también las 'fake news'.

¿Y la siguiente fase, a partir de los 16 años?

Cuando ya sabes lo que hay detrás de la pantalla, de los 16 a 18 años es un buen momento para hacer prácticas. Igual que en el carnet de conducir. Tendrán su primer 'smartphone', pero van a estar acompañados gracias a una estrecha relación de confianza con sus progenitores. A partir de los 18 obviamente serán libres, pero también serán los únicos que hagan frente a las consecuencias.  

 

Luis Jiménez, psiquiatra:"Nadie está libre de no cuidar su cerebro lo suficiente y tener luego síndrome de Diógenes"

Esther Rodríguez     |    La Voz de Asturias     |     21/10/2024

El presidente de la Sociedad Asturiana de Psiquiatría explica en qué consiste este trastorno y las causas que pueden llevar a que una persona desarrolle el mismo

Cualquier persona, en su sano juicio, ha guardado en alguna ocasión algún que otro objeto en su casa, ya bien sea por el valor sentimental que tiene o porque considera que en un futuro podrá volver utilizarlo. Esta acción es bastante común. Pero cuando este comportamiento se convierte en compulsivo, ya estamos hablando de que existe un serio problema. Como resultado de la acumulación, los hogares acaban repletos de artículos inservibles hasta el punto de ser focos de insalubridad. Cuando esto ocurre, la salud del individuo y de sus vecinos, en el caso de que los tenga, corre un serio peligro. «Estaríamos hablando de un problema de salud pública», asegura Luis Jiménez (Oviedo, 1973), antes de señalar que cualquier individuo es susceptible de sufrir síndrome de Diógenes.  El presidente de la Sociedad Asturiana de Psiquiatría y profesor del Departamento de Medicina de la Universidad de Oviedo explica en qué consiste este trastorno y las causas que pueden llevar a que una persona desarrolle el mismo

—¿Qué es el síndrome de Diógenes?

—Vamos a decir el mal llamado síndrome de Diógenes porque en realidad es un trastorno de acumulación de objetos. Digo además mal llamado porque Diógenes en realidad no acumulaba nada. De hecho se desprendió de todas las posesiones y vivía en un tonel desnudo, por lo que se le atribuye un síndrome que no se corresponde con su filosofía. En la inmensa mayoría, estos casos son consecuencia de algún trastorno, bien sea una demencia, una esquizofrenia, un trastorno obsesivo-compulsivo o dependencias y adicciones, sobre todo de alcohol. Hasta hace poco no se consideraba un trastorno por sí mismo y no estaba incluido en las clasificaciones internacionales, pero la última versión de la Clasificación internacional de enfermedades (CIE-11) y el Manual de Trastornos Mentales (DSM-5) ya lo incluyeron como un trastorno específico.

—¿Cuáles son los síntomas de este trastorno?

—El hecho de acumular objetos innecesarios, inútiles, hasta el punto de que van invadiendo los domicilios de estas personas hasta hacerlos inhabitables.

—¿Por qué tratan estas personas de acumular objetos?

—Depende de la causa. Se habla de dos tipos de trastorno de acumulación. Uno que vamos a llamar pasivo, que básicamente es ir acumulando o no tirar las cosas que tienes en casa y entonces cada vez hay más, se generan más basuras, se generan más objetos que no sirven para nada. Y hay otro que llamamos activo, que son personas que incluso recogen objetos de la calle porque piensan que pueden ser útiles y los llevan para casa.

—¿Qué tipo de trastornos están detrás de este síndrome?

—Puede que haya un trastorno obsesivo y sea un ritual de ese propio trastorno. Si es un caso de una demencia, muchas veces tiene que ver con los fallos cognitivos que empieza a experimentar la demencia. En las esquizofrenias puede ser porque su idea delirante o las voces que puede estar escuchando le dicen que tiene que recoger esos objetos porque hay que prepararse para una hecatombe nuclear.

—El mal llamado síndrome de Diógenes va más allá de acumular basura. Por lo general, estas personas suelen tener un comportamiento agresivo...

—No tiene por qué. Primero hay que saber qué hay detrás de ese trastorno de acumulación, que depende de muchas cosas. Pero el patrón de comportamiento normal es al revés. Suele ser gente que se queda metida en su casa, que sale muy poquito y tiene muy poco contacto con los vecinos. Por eso, más que agresivos lo que son son esquivos.

—¿Cómo suele ser el perfil del paciente? ¿En qué tipo de personas hay más prevalencia de este tipo de trastorno?

—Es muy difícil porque no hay un perfil, depende de la comorbilidad que tenga. Si viene de una demencia o de una esquizofrenia pues estas enfermedades son más frecuentes en mujeres. La demencia es además mucho más frecuente en personas mayores.

—¿Cualquier persona puede ser susceptible de sufrir este trastorno de acumulación?

—Si padeces o si de repente tienes alguna de las causas que lo acaba produciendo, sí. En el medio en el que vivimos, con la esperanza de vida que tenemos ahora, la demencia es una patología muy prevalente. Nadie está libre de no cuidar nuestro cerebro lo suficiente o de tener una enfermedad neurodegenerativa y que podamos tener luego este tipo de síndrome, que en realidad es un tipo de comportamiento que se ve en diferentes cuadros. No es como la persona que tiene la patología cardíaca, que sabemos que si tienes un estilo de vida sedentario, si no cuidas los niveles de colesterol, la tensión arterial, tienes más riesgo de tener una patología cardíaca. En este caso, pues es una expresión de estas otras enfermedades y no se puede prever.

—¿No se puede prever?

—No, no se puede prever. Por eso hay que identificar el posible trastorno que tenga lo antes posible.

—¿Qué signos o señales deben de alertarnos?

—Cuando se empieza a ver la acumulación de objetos inútiles o de cosas que están rotas, que no se tiran, entonces ahí normalmente quien debería percibirlo es la familia o los allegados. Muchos de los casos que aparecen en la prensa, de vez en cuando, lo más habitual es que sea gente que precisamente vive sola y no tiene familia cerca que le vayan a visitar, y hasta que no empieza a oler muy mal la casa y se dan cuenta los vecinos, pues no salta la voz de alarma.

—En el momento que la familia se da cuenta, ¿cuál sería el protocolo a seguir? ¿Cómo debe actuar la familia?

—Hay que ir al médico de Atención Primaria para que haga una primera evaluación y luego oriente a ver qué puede haber detrás. Si se trata de una patología psiquiátrica ya habría que recabar la ayuda de salud mental, pero si es una demencia, pues vamos por otro lado.

—¿Qué consecuencias tiene para la salud vivir entre basura?

—Hay problemas de higiene, estas personas pueden acabar teniendo alimentos en mal estado, hacer que aparezcan ratas, cucarachas… al final, es un problema de salud pública.

—Si viven en comunidad, los vecinos también están expuestos a este foco de insalubridad…

—Claro, claro, efectivamente.

—Hay quienes no acumulan basura en su casa, pero sí que tienen acumulados numerosos documentos y datos en su móvil. ¿Puede convertirse esto en un serio problema en la era actual?

—Es una pregunta muy interesante. El problema del síndrome de Diógenes, vamos a decir, analógico, en la vida real, tiene que ver con que se acaban teniendo casas insalubres. A lo mejor es que no pueden ni dormir en la cama y tienen que dormir en un sofá o en el suelo, porque lo tienen todo colonizado con los objetos. El digital, la única consecuencia que se me ocurre, en primera instancia, es que sus teléfonos móviles o sus aparatos digitales sean cada vez menos operativos. Por toda la acumulación de datos y de archivos que puedan tener ahí puede que cuando quieran buscar algo no lo encuentren y necesiten más tiempo. Pero no sería ese problema de salud del que estamos hablando con el trastorno de acumulación.

—¿Puede una persona superar el trastorno de acumulación?

—Lo importante es identificar qué enfermedad hay detrás, y a partir de ahí se pone un tratamiento correspondiente a cada enfermedad.

—Se trabajaría por tanto personalmente con el paciente para que se vaya desprendiendo de todos objetos que acumula.

—Claro, claro.

—¿Qué consejo le daría a familiares o vecinos de personas con este tipo de trastorno?

—Que acudan al médico de atención primaria, que es el médico de cercanía, el que en un momento dado se puede trasladar a domicilio y ver cómo está esta vivienda. A partir de ahí, si son personas que todavía son capaces de darse cuenta de la situación y aceptar la ayuda, pues es más fácil. En caso contrario, y como la sospecha podría ser de un trastorno que altera la capacidad de razonamiento, entonces una vez constatado por el médico de familia o por alguna autoridad, como puede ser la policía, ya se podrían iniciar medidas de apoyo judicial. Estamos hablando de personas que tienen un problema de salud y la justicia nos puede ayudar, gracias a la ley de apoyos que permite intervenir en un momento dado.

—Sí, que sería ayudar cuanto antes a esta persona para que la situación no vaya más y no acabe derivando en otros trastornos a mayores.

—Eso es.

domingo, 3 de noviembre de 2024

Daniel Goleman, psicólogo: "El secreto de las personas motivadas en el trabajo lo tiene el conserje que trabajaba en la NASA"

 MARÍA FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA      |     Telva     |      16/10/2024

La anécdota del conserje de la NASA es un buen ejemplo de cómo la motivación interior nos ayuda a crecer y a ser más felices, según el psicólogo experto en Inteligencia emocional y autor de ÓptimoDaniel Goleman.

¿Qué nos motiva en la vida y en el trabajo? ¿Cuál es el secreto de las personas motivadas? ¿Es posible estar motivados cuando nos faltan alicientes externos o, incluso, en situaciones adversas? Lo afirma contundentemente el mayor experto mundial en inteligencia emocional Daniel Goleman: la ciencia ha demostrado que lo que nos motiva no es lo que pensamos que lo hace, es otra cosa. Así lo explica en Óptimo: rendimiento, empatía e inteligencia emocional, uno de los grandes libros que durante este año están tratando de remover los cimientos de la manera en que vivimos y trabajamos. Para explicarlo, el psicólogo estadounidense, colaborador de la Universidad de Harvard y del New York Times, no hay mejor manera de explicarlo que con una anécdota: lo que contesto el conserje que trabajaba en la NASA.

El secreto de las personas motivadas en el trabajo según Daniel Goleman

Las mejores investigaciones sobre la motivación señalan que el propósito de la vida es la clave de la satisfacción vital y no, como piensa la mayoría de la gente, el éxito, el estatus o el dinero que poseamos. "Datos publicados en el Journal of Gerontology evidencia que el mero hecho de encontrar propósito y sentido en el propio trabajo produce más satisfacción vital que tener un trabajo de alto nivel -explica Daniel Goleman- Es, en definitiva, lo que uno siente por el trabajo (la realidad subjetiva) lo que genera un elevado grado de satisfacción". Piensa en esos días en que te sientes realmente bien y motivado en tu trabajo. La respuesta la tiene el conserje de la NASA.

Lo que contestó el conserje de la NASA: la clave de la verdadera motivación

 "Cuenta la leyenda que, allá por los años 60, un conserje que trabajaba en la NASA, al ser preguntado por lo que hacía, respondió: Ayudo a poner un hombre en la Luna", cuenta el autor de Óptimo. Según Goleman, este conserje percibía un propósito más amplio en lo que, de otro modo, parecería un trabajo sin importancia. Es decir, que "aunque el dinero y el estatus sean atractivos para desempeñar un trabajo concreto, nuestro sentido de la finalidad influirá más en el grado de compromiso que sintamos una vez que llevemos a cabo ese trabajo y, por tanto, en el empeño que pongamos en él". Y añade: "Según amplios estudios, la relación entre el salió y el grado de satisfacción de la gente con su trabajo es una cuestión secundaria".

La motivación interior multiplica la motivación exterior

Según Goleman, las personas que encuentran sentido a lo que hacen, las que tienen un propósito para sus acciones, muestran más señales de encontrarse en zona óptima. Por ejemplo: "Manifiestan un mayor bienestar emocional y físico y dicen sentirse más comprometidas con su función; prosperan y crecen". No significa que las recompensas externas no sean importantes y no nos animen a seguir con nuestro trabajo. Lo que ocurre, explica Goleman, es que "Esas recompensas son más potentes cuando son sinérgicas con la motivación interior, reforzando lo que hacemos porque ya lo disfrutamos.

viernes, 1 de noviembre de 2024

Mantenir una dieta equilibrada, s'associa amb un bon estat d'ànim i una reducció del risc d'ansietat i depressió

DAVID BUENO        |      Diari Ara      |     19/10/2024

Hi ha qui diu que som el que mengem, però també som el que fem i pensem. Aquests tres factors, juntament amb altres, com ara les experiències que vivim, influeixen en la construcció i el funcionament del cervell. És un òrgan plàstic i mal·leable que genera la ment i gestiona els comportaments. L'alimentació té un paper important en la salut cerebral i, per extensió, en la mental: influencia l'estat d'ànim, les funcions cognitives i la gestió de l'estrès. No té res d’estrany, perquè per construir noves connexions neuronals o sinapsis, per anar refent la seva estructura i per funcionar i realitzar les funcions vitals, les neurones i altres cèl·lules nervioses necessiten materials energètics i plàstics que assimilem a través de l’alimentació.

Aquestes últimes dècades s’han publicat centenars de treballs científics que han analitzat la influència de la dieta en la salut cerebral i mental de les persones. Alguns, per demostrar que determinats patrons alimentaris o suplements l’afavoreixen. D'altres, per detectar quins elements potencialment presents en l’alimentació la poden perjudicar. Fins i tot s’ha desenvolupat una nova disciplina acadèmica, la nutripsiquiatria. En qualsevol cas, no és un tema mancat de polèmica. D’una banda, per les generalitzacions que es fan de vegades, i que no sempre encaixen amb la diversitat funcional humana. I, d'altra banda, quan es barregen interessos personals i econòmics amb dades científiques empíriques.

L'alimentació té un paper important en la salut cerebral i, per extensió, en la mental: influencia l'estat d'ànim, les funcions cognitives i la gestió de l'estrès. 

Diverses revisions temàtiques, entre les quals destaca una de publicada per investigadors canadencs, liderats per la metgessa especialitzada en metabolisme Rebecca MacPherson, a Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism,indiquen que, de manera general, dietes variades que no utilitzen de manera regular aliments ultraprocessats, com pot ser la mediterrània, afavoreixen un cervell amb bona salut mental. Si no hi ha cap condició metabòlica que ho contraindiqui –com podrien ser patologies associades al metabolisme dels greixos, celiaquia o diabetis, entre altres–, es considera que són neuroprotectores aquelles dietes equilibrades riques en àcids grassos poliinsaturats, com els omega-3 i omega-6 presents al peix, als olis vegetals i als fruits secs; polifenols, que podem trobar en algunes fruites i fruits secs, en les olives i en l’oli d’oliva; i antioxidants, que contenen també fruites i verdures. Al camp contrari, l’excés de sucres refinats i d’àcids grassos saturats, com en les carns vermelles, determinats productes làctics i rebosteria industrial, afavoreixen processos neuroinflamatoris.

L’excés de sucres refinats i d’àcids grassos saturats afavoreixen processos neuroinflamatoris. 

Una dieta per a cada edat

Tanmateix, cal tenir molt present, com indiquen la major part de treballs científics fets, que la principal diferència no es troba en el fet de consumir aquests aliments o no, sinó de fer-ho en excés o bé de forma deficitària. Per això les dietes variades i equilibrades, en què hi ha de tot, però res en excés, acaben sent les més saludables per al cervell i la resta del cos. Dins aquest esquema general, també s’ha vist que, segons l’edat, hi ha aliments més interessants per afavorir la salut cerebral i mental. Així, per exemple, durant la infantesa i l'adolescència, període en què el cervell es desenvolupa de forma accelerada, nutrients com els àcids grassos poliinsaturats i els antioxidants són crucials per al desenvolupament cognitiu. També són importants els aliments rics en vitamines del grup B, com els ous, la carn, els làctics, les verdures i els cereals integrals, que afavoreixen la producció de neurotransmissors relacionats amb l’estat d’ànim, com la serotonina. En canvi, les dietes especialment riques en sucres refinats i aliments ultraprocessats s’associen en aquesta edat i, de fet, tota la vida, amb un major risc de depressió i ansietat.

Menjar nous i ametlles durant l'embaràs millora el rendiment escolar dels infants

En els joves i adults, una de les principals connexions entre l'alimentació i la salut mental s'associa amb la capacitat de gestionar l'estrès i mantenir un bon rendiment cognitiu. Hi contribueixen els aliments rics en fibra, proteïnes i vitamines, i amb un nivell adequat d’àcids grassos poliinsaturats. En canvi, novament els aliments rics en sucres refinats i àcids grassos saturats resulten perjudicials, juntament amb el consum excessiu de substàncies estimulants, com la cafeïna o l’alcohol.

Per a les persones grans, a banda de tot el que ja s’ha esmentat per als joves i adults, també són importants els aliments rics en antioxidants i vitamines. I finalment, en el cas de les dones gestants, cal tenir present que la seva alimentació no tan sols afecta la seva salut mental en els termes que ja s’han esmentat, sinó també, de forma molt especial, en la construcció inicial del cervell del seu fill o filla i, en conseqüència, en la seva salut mental posterior. En aquest sentit, els àcids grassos poliinsaturats són fonamentals, i s’ha vist que poden ajudar també a disminuir el risc de depressió postpart en la mare.

La dieta mediterrània, bona per a la memòria i la millora cognitiva

En resum, la major part dels treballs publicats assenyalen que, independentment de l'edat, la millor manera de mantenir una bona salut mental, que passa també per una bona salut cerebral i física, és mantenir una dieta equilibrada basada en aliments frescos, rica en fruites, verdures, llegums, peix, fruita seca i oli d'oliva. És la que més freqüentment s’ha associat amb un bon estat d'ànim i una reducció del risc d’ansietat i depressió. Això sí, combinada amb un nivell adequat de pràctica esportiva i amb pensaments optimistes que generin motivació intrínseca.

Els àcids grassos poliinsaturats, com l'omega-3 i l'omega-6, són fonamentals durant l'embaràs i poden ajudar a disminuir el risc de depressió postpart en la mare. 

jueves, 31 de octubre de 2024

Rafael Yuste, neurobiólogo:"El cerebro en realidad es una máquina que genera un mundo virtual"

PILAR GARCÍA MUÑIZ      |     La Tarde-Cope     |     11/10/2024                

El director del Centro de Neurotecnología de la Universidad de Columbia explica en La Tarde de COPE de qué trata su nuevo libro "El cerebro, el teatro del mundo"

 

Gracias a él, podemos comunicarnos, aprender, generar ideas, tomar decisiones o expresar emociones, aunque su funcionamiento, unos cuantos años después de aquellas “mariposas del alma” de Ramón y Cajal, sigue siendo un misterio, te hablo del cerebro.

 

Pero, ¿qué esconden las 86 mil millones de neuronas que componen el órgano más fascinante que tenemos? Para intentar saberlo hemos hablado con uno de los neurocientíficos más importantes del mundo, Rafael Yuste. Descubre cómo funciona y cómo crea nuestra realidad”, donde ya no estudia las neuronas por separado sino en conjunto y presenta al cerebro como una máquina de predicción del futuro:

"La idea es que el cerebro en realidad es una máquina que genera un mundo virtual, como un teatro del mundo" 

Además añade que " Una conclusión de esta teoría es que nosotros vivimos en un mundo generado por nuestro cerebro y que el mundo real es distinto". Esto significa que según esta teoría cada uno de nosotros tenemos una visión distinta del mundo real. 

A partir de este punto, Yuste explica que se podría modificar nuestra actividad cerebral. Aunque estos datos cerebrales en algunos lugares están protegidos legalmente como un derecho fundamental del ciudadano. Concretamente República de Chile, el Estado de Río Grande en el sur de Brasil y en Colorado y California, en Estados Unidos.

 

martes, 29 de octubre de 2024

Marc Brackett, experto mundial en inteligencia emocional: "Tus emociones dependen de lo que sueñas, comes o de las personas que te rodean"

MARÍA FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA      |  Telva   |  21/08/2024           

El experto mundial en inteligencia emocional Marc Brackett cree que, con esta habilidad, podemos crear una sociedad más saludable y compasiva.

Lleva más de 30 años estudiando las emociones humanasMarc Brackett, director y fundador del Centro de Inteligencia Emocional de la Universidad de Yale y profesor en la School of Medicine del mismo centro, está convencido de que solo si aprendemos a escuchar, manejar y expresar nuestras emociones seremos capaces de crear una sociedad más saludable y compasiva. En un artículo publicado este años en Science Direct, el experto explica que "la inteligencia emocional permite a las personas pensar de manera más honesta y creativa, y reflexionar críticamente para obtener mejores resultados de sí mismas y de sus colegas. La inteligencia emocional nos ayuda a restablecer el equilibrio de nuestros procesos de pensamiento y evita que las emociones tengan una influencia excesiva sobre nuestras acciones".

Tus emociones dependen de lo que sueñas, comes o de las personas que te rodean

Es decir, que aprender habilidades de inteligencia emocional nos permitirá también tomar mejores decisiones, alcanzar los objetivos que nos propongamos, disfrutar las relaciones personales y laborales, etc. "Nuestro sistema emociones es mucho más complicado, de lo que cree la mayoría de la gente". Existe una gran incultura en torno a cómo funcionan las emociones y sobre lo importante que es desarrollar una sana inteligencia emocional. El autor del bestseller Permiso para sentir y del podcast Dealing with feelings, explica que "una de las diferencias de la inteligencia emocional, es que no es como la inteligencia cognitiva. Sé la suficiente cantidad de matemática para manejarme en la vida. Sin embargo, he pasado 30 años estudiando la inteligencia emocional, y sé qué algunos días son distintos a los otros. Depende de mis sueños, de lo sano que esté, de lo que he comido, de si he hecho ejercicio, de mis relaciones", explica Brackett. "Es complejo y no creo que le hayamos prestado la suficiente atención".

Todas las emociones son necesarias: no hay emociones positivas y emociones negativas

"Vivimos en un mundo que quiere suprimir las emociones. Especialmente las no placenteras, como la ansiedad, el estrés, el miedo, la rabia... Se consideran emociones negativas y mucha gente cree que son incontrolables, que toman control de nuestra mente y de nuestro comportamiento, pero no es así", indica Brackett. Además, "cuanto más abiertos seamos a expresar emociones, más fácil es llevarse con la gente y comunicarse", añade.

Todos deberíamos ser científicos de las emociones, no jueces

Emoción es igual a información. Las emociones guían nuestra atención. Por ejemplo: "La rabia nos dice se ha producido una injusticia, el miedo nos advierte de un peligro, la ansiedad detecta la incertidumbre... Es información que te puede ayudar a tomar mejores decisiones para tu salud o en tus relaciones", explica el experto. Las emociones no hay que juzgarlas sino observarlas y entenderlas porque son "maestras que nos quían hacia lo que valoramos y necesitamos. Según el experto estas es la diferencia:

  • "Los científicos de las emociones son curiosos, inquisitivos y analíticos. Son oyentes activos y se centran en los hechos. Le preguntan a la gente cómo se sienten y realmente quieren saber la respuesta. Escuchan bien y prestan mucha atención a las palabras y acciones de los demás. También piensan largo y tendido sobre sus propias emociones, siempre buscando comprender mejor sus propias vidas emocionales. Intentan y evalúan diferentes formas de manejar sus emociones a través de prueba y error", señala Beckett.
  • Los jueces de emociones son críticos, reaccionarios y hacen suposiciones rápidas. No dedican tiempo a reflexionar sobre sus propias emociones o cómo las manejan. También están más interesados en juzgar los sentimientos de otras personas que en saber cómo se sienten. O, peor aún, pueden decirles cómo se sienten. También basan sus juicios en información limitada.

Sin inteligencia emocional no es posible alcanzar el bienestar y la felicidad

"Comprender y nombrar nuestras emociones es crucial para nuestro bienestar. No se trata sólo de tener un vocabulario rico; se trata de tener las herramientas para navegar por nuestro mundo interior, dar sentido a nuestras experiencias y comunicarnos de manera efectiva con los demás", afirma.

Todos podemos aprender a conectar con una emoción: el método RULER

Brackett ha ideado un método para aprender a escuchar manejar y expresar nuestro mundo emocional: el método RULER. Su nombre es un acrónimo y "se basa en la evidencia y los conocimientos de la psicología y la neurociencia sobre cómo las emociones dan forma a las percepciones, influyen en la concentración y la memoria, afectan el juicio, impulsan las motivaciones e impactan las relaciones y los objetivos. Adquirir la capacidad de reconocer emociones en nosotros mismos y en los demás, etiquetar las emociones con un vocabulario matizado, etc. Puedes practicarlo así:

1.      Reconocer (recognize). Consiste en reconocemos emociones en nosotros mismos y en los demás.

2.     Comprender (understand). Supone comprender las causas y las consecuencias de esas emociones.

3.     Etiquetar (label). Clasificamos las emociones con un vocabulario específico.

4.     Expresar(express). Es decir, aprender a expresarlas y a describirlas.

5.     Regular (regulate) emociones. Aprender a regular esos sentimientos.