miércoles, 20 de marzo de 2024

Padres distraídos con el móvil: su efecto en la conducta de los hijos

 

Ana Cebollero Salinas, Carmen Elboj, Pablo Bautista Alcaine, Tatiana Íñiguez Berrozpe 

|     Madrid     |     Hola.com     |     15/02/2024

Existe en inglés un término que ilustra esta actitud de los padres, ‘pubbing’. La palabra, de uso coloquial en inglés, surge de la suma de snub (ignorar) y phone (teléfono); por lo que en español algunos lo han traducido como ‘ningufoneo’

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Acaban de cenar, se sientan en el sofá y la hija preadolescente le está contando a su madre que ha recibido un mensaje ofensivo en Instagram, quizás es una tontería, pero le ha hecho sentir mal… Sin embargo, su madre está absorta en su propio móvil contestando los whatsapps que no ha podido leer durante el día. La niña se calla y coge su smartphone para mirar Tik Tok… ¿Te suena esta imagen?

 

El acoso en la red o cyberbullying es una realidad preocupante que afecta, en mayor o menor medida, a uno de cada tres menores en España. En el mundo, según la OCDE, el 23 % de los estudiantes de Secundaria afirma haber sufrido acoso en internet al menos varias veces al mes. Dada la relevancia que tiene el entorno familiar en su facilitación o prevención, hemos investigado qué papel tiene la supervisión familiar y el propio uso del móvil de los adultos responsables en la aparición de estas conductas.

El phubbing parental es un fenómeno reciente que consiste en estar distraído o distraída con el móvil y no prestar atención a un hijo o hija durante una interacción. La palabra, de uso coloquial en inglés, surge de la suma de snub (ignorar) y phone (teléfono); por lo que en español algunos lo han traducido como “ningufoneo”.

 

En nuestro análisis, nos hemos centrado en explorar cuál podría ser la relación de esta falta de atención con la aparición de conductas de riesgo en niños, niñas y adolescentes. Además, nos hemos planteado si existían posibles diferencias por género o edad.

 

Para dar respuesta a estas preguntas, entre otras, realizamos un estudio en Aragón con 1.554 estudiantes de Primaria y Secundaria entre 10 y 18 años mediante la técnica de encuesta.

Ignorar tiene consecuencias

Hemos podido confirmar que la supervisión familiar del uso de internet por parte de los menores, y de sus comunicaciones en redes sociales es un factor protector ante el hecho de convertirse en agresor o víctima del ciberacoso.

También que cuando los padres tienden a concentrarse en el móvil mientras comparten tiempo de conversación con los menores hay más posibilidades de que estos incurran en roles de agresor o víctima en sus interacciones en internet.

Uno de cada cuatro de estos estudiantes preguntados reportaban ser ignorados por parte de su padre o de su madre al estar estos mirando su móvil (el 23 % de las chicas y 25 % de los chicos decían que recibían phubbing por parte de su madre, y 28,1 % de las chicas y 28,9 % de los chicos por parte de su padre).

Si separamos los resultados por sexos, encontramos que el phubbing tiene más consecuencias entre los chicos, que son agresores con mayor probabilidad, mientras que la supervisión familiar resulta más efectiva para la prevención de la ciberviolencia en el caso de las chicas.

Las edades críticas

En cuanto a la edad, la supervisión parental disminuye mucho en adolescentes a partir de 15 años. Sin embargo, su efecto positivo en esa etapa es similar a los otros grupos de edad, por lo que sería ideal mantener la supervisión.

Por otro lado, aunque el phubbing parental afecta negativamente a todos los grupos de edad, es especialmente preocupante entre los menores de 10 a 12 años a la hora de convertirse en ciberagresores. 

Estar presente, supervisar, y no prohibir

Estos resultados sugieren que la supervisión familiar de los adolescentes en su uso de las redes sociales e internet les ayuda a desenvolverse de forma sana y segura en el mundo virtual.

No se trata, por tanto, de la prohibición del uso de los dispositivos móviles, que los menores pueden considerar como una vulneración de su independencia, sino de una supervisión consciente y constructiva de cómo se usan para prevenir conductas de riesgo, tales como el ciberacoso. Y esta debería ser continuada en el tiempo, dado el efecto positivo que tiene incluso en el grupo de mayor edad. 

Y dar ejemplo

Sin embargo, la educación digital proporcionada por la familia no es el único elemento necesario para lograr ese desarrollo personal saludable. La forma en que los padres y madres utilizan sus dispositivos electrónicos actúa como un modelo negativo para niños y adolescentes. Y el hecho de que los hijos puedan percibir que son ignorados cuando sus familiares están utilizando sus teléfonos móviles puede promover aún más marcadamente un “comportamiento de exclusión” que interfiere en las relaciones entre los progenitores y sus hijos, y puede conducir a conductas de riesgo en línea como el ciberacoso.

 

La prevención del ciberacoso por lo tanto debe incluir la sensibilización de las familias hacia estrategias de parentalidad positiva que incluyan la supervisión y dar un buen ejemplo.

El uso responsable de las redes sociales e internet supone enseñar a nuestros hijos e hijas la importancia del respeto en internet, lo que se conocer como “netiqueta” (acrónimo de net –red, en inglés– y etiqueta, que hace referencia a las normas de conducta socialmente aceptables en internet).

Las reglas de la netiqueta incluyen, entre otras, el respetar la privacidad del otro (no compartir imágenes o datos de otros sin permiso), interactuar con los demás con respeto, verificar siempre las fuentes o ayudar si alguien es acosado. En definitiva, comportarse con los demás en la red como nos gustaría que se comportaran con nosotros.

 

Pero, además de la netiqueta, enseñar un uso responsable supone también que todos aprendamos una nueva manera de convivir con los móviles en familia. En este nuevo panorama en el que dispositivos y redes sociales ejercen tanta atracción sobre nuestra atención, es importante priorizar la comunicación en persona.

domingo, 17 de marzo de 2024

La apnea obstructiva derl sueño aumenta en un 85% el riesgo de deterioro cognitivo


PSIQUIATRIA.COM     |     18/09/2023

Los datos actuales señalan que la apnea obstructiva del sueño (AOS) aumenta en un 85 por ciento el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve y Alzheimer, según ha destacado el investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red CIBER, Adriano Targa.

Esta afectación de la apnea del sueño a nivel neuronal se manifiesta, según el experto, en la relación bidireccional que mantiene este trastorno del sueño con la enfermedad de Alzheimer, ya que, por un lado, la presencia de AOS está asociada a un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer; y, por otro, la prevalencia de AOS es mayor entre los pacientes con enfermedad de Alzheimer que entre la población general.

Durante su participación en una mesa redonda celebrada en el marco del XXXI Congreso de la Sociedad Española de Sueño (SES), el experto ha apuntado que, aunque faltan estudios para que se puedan generar respuestas conclusivas en materia de prevención, considerando la evidencia de un mayor riesgo de incidencia de la enfermedad de Alzheimer asociado a la apnea del sueño, "es lógico esperar que el tratamiento de la AOS pudiera ayudar en la prevención de la enfermedad de Alzheimer".

El investigador ha destacado que son más habituales los estudios evaluando el efecto del tratamiento de la apnea del sueño en pacientes ya diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer.

"Aunque los estudios no hayan demostrado un efecto de la apnea del sueño en el empeoramiento del deterioro cognitivo en pacientes ya diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer, de manera un poco paradoxal, el tratamiento de la apnea del sueño con CPAP sí ha demostrado un efecto positivo en la mejora de la cognición en estos pacientes", ha apuntado Targa.

Apnea y riesgo de ictus

La apnea obstructiva del sueño no solo se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer, sino también con unas mayores probabilidades de sufrir un infarto cerebral, así lo ha expresado la jefa clínica de la Unidad del Sueño y de Función Pulmonar del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona y miembro de la Sociedad Española de Sueño, Mercè Mayos, que ha calificado la asociación entre AOS e ictus como "muy frecuente".

De hecho, según los resultados de un reciente metaanálisis sobre 7.096 pacientes incluidos en 89 estudios, la prevalencia de AOS moderada en pacientes con ictus fue del 71 por ciento y la de AOS grave del 30 por ciento.

"Es difícil establecer si la AOS ya estaba presente previamente y, por tanto, actúa como factor predisponente o, por el contrario, la AOS es una consecuencia del propio accidente cerebrovascular. No obstante, diferentes estudios de base epidemiológica muestran que la apnea del sueño eleva entre dos y tres veces el riesgo de tener un ictus, especialmente en pacientes jóvenes y de mediana edad", ha subrayado Mayos.

La experta ha participado en un estudio publicado recientemente en la revista científica ´Sleep´ en el que, mediante una nueva técnica de espectografía, se han analizado las alteraciones hemodinámicas cerebrales que se producen durante los episodios de apnea.

"Hemos observado que los episodios de apnea e hipopnea provocan periodos de hipo e hiper perfusión que se acompañan, además, de cambios en la saturación arterial de oxígeno a nivel de la microcirculación cerebral. Esto es importante, porque la hipoxia intermitente y la hipoperfusión cíclica pueden favorecer el desarrollo de lesión vascular cerebral", ha explicado.

Asimismo, Mayos no ha dudado en destacar la importancia del abordaje de la AOS como herramienta de prevención del ictus. "Estudios observacionales han encontrado una reducción de las tasas de recurrencia y mortalidad de enfermedad cerebrovascular en pacientes con AOS asociada y que reciben y se adhieren a tratamiento con CPAP", ha destacado.

Enlaces:
https://www.immedicohospitalario.es/

sábado, 16 de marzo de 2024

El nuevo fármaco contra el insomnio crónico que no genera aturdimiento ni dependencia

 

F. S. B.          |     El Confidencial -Alimente +     |      06/10/2023

Acaba de llegar a España un medicamento con un novedoso mecanismo de acción que permite modificar la fisiopatología del sueño y restaurar el ciclo sueño-vigilia, reduciendo la hipervigilancia durante la noche.

 

En España, un 14% de la población sufre insomnio crónico y uno de cada dos españoles no logra un sueño reparador. “Dormir es una necesidad biológica imprescindible para restablecer las funciones físicas y psicológicas básicas en el desarrollo del día a día. Es importante que la sociedad entienda que el sueño ha sido reconocido por la OMS como el tercer pilar de vida saludable junto con la alimentación o el ejercicio. La tendencia social actual hace que se sacrifiquen horas de sueño por el trabajo y el ocio, por lo que debemos establecer una estrategia nacional de cuidado del sueño para evitar que el insomnio siga generando problemas en la salud de los pacientes”, afirma el doctor Carlos Egea, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES) y jefe de Servicio de Neumología y de la Unidad Funcional de Sueño de la OSI Araba. 

En el insomnio crónico, el ciclo de sueño-vigilia se encuentra alterado. Este ciclo está regulado por distintas vías de señalización a nivel del sistema nervioso central. Según explica el doctor Egea, “las personas que padecen insomnio crónico han ido empeorando progresivamente un hábito vital que impacta directamente en su salud. Es importante tratar el problema de manera integral, teniendo en cuenta que se trata de un proceso progresivo de reestructuración de la actividad cerebral, que precisa involucrar al paciente para reeducar los hábitos de sueño para que, con la ayuda de nuevos tratamientos farmacológicos, el ciclo sueño-vigila vuelva a funcionar correctamente”.

Así es el daridorexant

Un nuevo medicamento contra el insomnio crónico en adultos, que aprobó en 2022 la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), acaba de llegar a las farmacias españolas con una innovadora forma de actuar en el cuerpo humano. Hablamos de daridorexant (Quviviq®), un fármaco que representa un hito en el manejo clínico de este trastorno, al cubrir un vacío terapéutico en los pacientes adultos que necesitan tratamiento para mejorar no solo el inicio, mantenimiento y calidad del sueño, sino también su funcionalidad diurna, sin generar problemas de dependencia. 

Daridorexant es el único y primer medicamento innovador autorizado en Europa por las agencias reguladoras en más de dos décadas (EMA, Swiss Medic y MHRA) con la indicación de insomnio crónico y compatible con el uso a largo plazo y ya está comercializándose en EEUU, Alemania, Italia, y Suiza. 

El fármaco en cuestión es el primer antagonista dual de los receptores de las orexinas aprobado en Europa. “En el tratamiento del paciente con insomnio crónico es clave mejorar, por un lado, la calidad y cantidad de sueño y, por otro, los síntomas diurnos asociados. Para ello, hay que restaurar el adecuado funcionamiento del ciclo sueño-vigilia y reducir la hiperactivación neurológica o estado de hipervigilancia durante la noche que ocurre en pacientes con insomnio crónico. Daridorexant permite mejorar el inicio, mantenimiento, calidad del sueño y funcionalidad diurna, además de ser seguro para su uso a largo plazo, sin efectos residuales ni síntomas de tolerancia, insomnio de rebote o dependencia”, explica Verónica De Miguel, directora médica de Idorsia España.

Daridorexant bloquea la activación de los receptores de las orexinas, el neurotransmisor responsable de la vigilia, y permite así que llegue el sueño fisiológico. La orexina es un neuropéptido -una pequeña molécula proteica- que se produce en el cerebro y que promueve la vigilia. A diferencia de los tratamientos tradicionales, que ejercen un efecto sedante al producir una amplia inhibición de la actividad cerebral, daridorexant bloquea selectivamente la activación de los receptores de las orexinas. Daridorexant reduce la hiperactivación nocturna presente en pacientes con insomnio crónico y, por tanto, mejora tanto el inicio como el mantenimiento del sueño sin la aparición de efectos residuales a la mañana siguiente, mejorando la capacidad funcional diurna y sin producir dependencia.

La aprobación de daridorexant se sustenta en los resultados de dos ensayos de fase 3 multicéntricos, aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo que evaluaron la eficacia y la seguridad de daridorexant en pacientes con trastorno de insomnio crónico publicados en The Lancet Neurology. Este programa clínico evaluó el efecto del medicamento tanto sobre los síntomas nocturnos como sobre el funcionamiento diurno.

“Los resultados mostraron una mejoría significativa en el sueño, así como en la funcionalidad diurna de los pacientes, con un perfil de seguridad favorable y sin efectos adversos como la dependencia y tolerancia. Estos ensayos fueron los primeros en evaluar el efecto de un tratamiento para el insomnio sobre el funcionamiento diurno utilizando una herramienta validada que incluye tres dominios diferentes (alerta/cognición, estado de ánimo y somnolencia), demostrando mejoras clínicamente significativas respecto a los valores iniciales en todos los dominios del funcionamiento diurno. La eficacia y seguridad de daridorexant se vieron respaldadas en el estudio de extensión de 40 semanas en el que se confirma su perfil de seguridad a largo plazo y, en especial, la ausencia de signos de dependencia”, afirma Verónica De Miguel.

Hasta ahora, según lo establecido por las guías europeas de práctica clínica, para el tratamiento farmacológico del insomnio en adultos, únicamente se recomienda el uso de las benzodiacepinas y otros hipnóticos no-benzodiacepínicos a corto plazo. Estos fármacos, si bien permiten la inducción al sueño, alteran su arquitectura, provocando en muchos casos tolerancia, dependencia e insomnio de rebote. Además, su perfil de seguridad plantea problemas para aquellos pacientes que necesitan un tratamiento a largo plazo, por lo que no se recomienda su uso más allá de las 4 semanas. 

A diferencia de estos fármacos, daridorexant impacta positivamente no solo sobre la cantidad y calidad del sueño, sino también sobre la capacidad funcional de la persona al día siguiente, ofreciendo a médicos y pacientes un salto cualitativo en el tratamiento del insomnio crónico. De acuerdo a los estudios clínicos de hasta 12 meses de duración realizados con el fármaco, su perfil de eficacia y seguridad se mantiene a largo plazo.

miércoles, 13 de marzo de 2024

Marián Rojas, psiquiatra y escritora: "El hombre se mete de vez en cuando en un sitio maravilloso, un cuarto blanco en el que no hay nada"

 

LORETO RUIZ OCAÑA     |     Telva     |     20/02/2024

Conocer las diferencias emocionales entre hombres y mujeres haría mucho más fácil la convivencia y la comunicación. La psiquiatra y escritora Marián Rojas nos lo explica de una forma muy gráfica.

Que las mujeres y los hombres son distintos, lo sabemos y es un tema que ha llenado tratados filosóficos, estudios, investigaciones médicas y miles de obras de literatura. Pero hay veces que un ejemplo gráfico no solo nos hace entenderlo mejor sino que nos provoca una sonrisa. Porque siempre con humor todo entra mejor que con crispación.

La psiquiatra Marián Rojas Estapé, autora de súper ventas como "Cómo hacer que te pasen cosas buenas" (2018) o "Encuentra tu persona vitamina" (2021), una buena oradora que usa el humor a menudo. Lo ha demostrado en distintas ocasiones hablando de lo que hombres y mujeres necesitan en una relación, que no siempre es lo mismo.

MARIÁN ROJAS EXPLICA LAS DIFERENCIAS DEL AMOR ENTRE HOMBRES Y MUJERES

Por un simple proceso de empatía, en principio positivo, todos tendemos a pensar lo que necesita el otro pensando que es lo mismo que nosotros necesitaríamos en un momento similar. Pero no todos somos iguales, y a veces nos confundimos dando al otro algo que no necesita.

"El hombre cuando está mal se aísla, necesita su soledad, sus minutos, pensar en lo que ha pasado. La mujer, sin embargo, necesita hablar, hablar, hablar, hablar...." asegura Marián Rojas, con muchas horas de estudio, y sobre todo de 'diván,' a cuestas. Por ese espíritu empático, el hombre cuando ve a la mujer mal piensa que ella también necesitará ese espacio de silencio "las dejan solas para que piensen como ellos harían, y ellas piensan por eso que ya no las quieren, produciéndose un problema de comunicación enorme".

La mujer, por su parte, cuando ve al hombre mal, piensa que necesitará hablar y le pregunta 14 veces qué es lo que le pasa "no lo quiere contar porque muchas no saben hacerlo".

Las diferencias, como habremos comprobado en nuestras vidas, no terminan en ese problema de comunicación. Según la psiquiatra, por encima de todo el hombre necesita sentirse valorado, necesario. La mujer necesita sentirse valorada pero sobre todo completamente amada".

EL MITO DE LA "NOTHING BOX" EXPLICADO POR MARIÁN ROJAS

 Según la psiquiatra Marián Rojasen el ser humano hay una "voz interior" que está comentando cosas la mayor parte del tiempo de forma interna, un estilo explicativo, lo llama el psiquiatra Luis Rojas Marcos (que no es familia de Marián), que puede ser más o menos positivo: "a mi jefe no le caigo bien", "esa vecina la pobre lo está pasando mal", "tenía que haber contestado tal cosa…en vez de esta otra", es una voz que nos va comentando la jugada de la vida. Pero Marián Rojas explica que en el caso de las mujeres "rara vez se calla" y sin embargo los hombres "necesitan silenciarla. Tienen la suerte de que hay momentos del día en el que desconectan la voz interior".

El sistema límbico y el hipocampo, que es donde se almacenan los recuerdos, están relacionado con un componente emocional, la mayoría de las cosas nos provocan una emoción. En el de los hombres esa conexión no es tan fuerte, y por eso asocian menos cosas, lo que para la psiquiatra es en muchas ocasiones una ventaja. "El hombre se mete de vez en cuando en un sitio maravilloso, un cuarto blanco en el que no hay nada". De ahí la típica pregunta femenina de "¿Qué haces?"; respuesta de la voz femenina interior: "Eso es imposible..." Pero resulta que sí lo es.

Ese cuarto blanco, como lo llama esta especialista, llamado en otras culturas la nothing box masculina y que ha dado lugar a famosísimos y divertidos monólogos.

Por eso, para la psiquiatra Rojas, del conocimiento y respeto a las diferencias del otro, nacen las claves de la buena convivencia y comunicación, que siempre pasa por hablar, hablar, y hablar... eso sí, cuando el otro esté fuera de la caja blanca.

domingo, 10 de marzo de 2024

El poder de una sonrisa


ADRIANA DÍEZ      |      La Mente es Maravillosa     |     07/10/2022

 

Sonrío y me siento bien, hago sonreír y me hace feliz. Cuando sonrío es posible que me sienta menos estresada. Cuando sonrío también siento que si tenía algo de dolor, lo puedo soportar ahora mejor. Una sonrisa me hace sentir relajada y distraída.

 

¿Será entonces verdad eso que dicen que reír alarga la vida? Sí, algo de verdad hay en ello… ¿Y sabes por qué? Porque si mi cerebro ríe, libera endorfinas. La liberación de endorfinas está presente en todos los estados de ánimo positivo y es una de las responsables más importantes de la sensación de placer, o de que el cerebro nos anestesie con rapidez cuando sufrimos un daño.

 

Además, cuando nos reímos reducimos la liberación de cortisol, la hormona del estrés; para compensarlo, el cerebro libera dopamina, una sustancia que se asocia con emociones positivas. Con la risa logramos también liberar energía negativa del cuerpo, tal y como nos contó Freud.

¿Qué más puede hacer una sonrisa?

Quiero seguir convenciéndote para que no pierdas la sonrisa, así que te contaré que cuando activas los músculos faciales encargados de la risa tu cerebro libera inmediatamente dopamina y endorfinas, aunque la sonrisa no sea espontánea. Este último matiz es importante, ya que implica que cambiando nuestra gestualización de manera consciente podemos también cambiar nuestro estado de ánimo.

 

Por otro lado, ¿qué ocurrirá si me hacen reír? Pues que tu cerebro se oxigenará y tu sistema límbico se activará y con ello facilitará las funciones de retención de memoria. Así, no olvides hacer reír antes de contar algo que quieras que alguien recuerde. Su cerebro estará más preparado para codificar, retener y recuperar esa información.

 

“Una sonrisa cuesta poco pero vale mucho. Quien la da es feliz y quien la recibe la agradece. Dura solo un instante y su recuerdo, a veces, perdura toda una vida” – Mariano Aguirre -

Efectos sociales de la risa

Después de haber visto cómo funciona mi cerebro cuando me estoy riendo, vamos a ver qué ocurre en los demás cuando les obsequio con mi sonrisa. Lo cierto es que la sonrisa nos hace más atractivos; alguien sonriente siempre va a ofrecer una compañía más deseable que alguien que no sonría, o que frunza el ceño nada más conocer a otra persona.

 

La risa proyecta una imagen de mí mismo de seguridad y estima, genera más confianza e invita a que los demás se acerquen a ti. Así, cuando sonrío me siento más optimista y puedo generar una mejor versión de mí, una versión que luego trasladaré -y contagiaré- al exterior.

 

La sonrisa tiene el poder de generar sonrisas en los demás gracias a nuestras “neuronas espejo“. Estas neuronas se encargan de imitar de forma innata aquello que vemos del exterior. Por eso a veces cuando oímos o vemos a alguien con un ataque de risa, nos ponemos a hacer lo mismo sin saber porque, nos contagiamos de su energía positiva.

 

El humor y la risa pueden darnos un nuevo enfoque sobre las situaciones en las que nos encontramos, ya que activan nuestra corteza prefrontal. Esta área se encarga de las funciones humanas más desarrolladas, como la creatividad, la perseverancia, el pensamiento más flexible y la organización. Así lo demuestra un estudio realizado en 2010 sobre la risa y el cerebro.

 

“El día más malgastado de todos, es uno sin sonrisas.” – Edward Estlin Cummings-

Rodéate de personas que te hagan reír

Conociendo ahora todos los beneficios de la risa buscaré a personas que me hagan reír, buscaré gente optimista y con la sonrisa en la cara. Voy a rodearme de gente que me transmita energía y buen humor. Voy a buscar gente que sepa reírse de sus problemas, que vea un lado cómico a las situaciones y sobre todo que sepa reírse de sí misma. Quiero gente que desprenda sonrisas y que las contagie.

Me comprometo yo también a transmitir todo esto, a hacer reír, a repartir dopamina, a reducir el cortisol, a aumentar las endorfinas y a activar tus neuronas espejo. Me comprometo porque quiero verte reír, porque el humor ayuda a superar las adversidades y ver un poco más de luz al final de cualquier túnel.

 

Quiero que sea así, porque quizás cuando ya no me quede nada más por aportar, te daré una buena sesión de risas… y si con ello puedo ayudarte, ten por seguro que lo haré.

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Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.

viernes, 8 de marzo de 2024

David Bueno, biólogo: "Cuando nos levantamos nuestro cerebro es distinto a cómo es cuando nos acostamos"


LOIS BALADO TOMÉ      |     La Voz de Galicia – Salud     |     25/01/2024

David Bueno es doctor en Biología y profesor e investigador de la sección de Genética Biomédica, Evolutiva y del Desarrollo de la Universidad de Barcelona.

El neuroeducador acaba de publicar «Educa tu cerebro», donde llama a encontrar propósitos vitales para lograr «mejorar nuestra percepción subjetiva de bienestar»

Viajen un segundo hasta su infancia. Traten de recordarse en clase ante un ejercicio de alguna asignatura que consideren que se les daba mal; da igual que sea matemáticas, física o lengua castellana. ¿Cómo se comportaban ante estas dificultades? ¿Simplemente asumían que «eran malos en matemáticas» o se resignaban a creer eso y mantenían la firme creencia de que podrían llegar a ser buenos? Vuelvan ahora al presente, ¿siguen teniendo estas actitudes en su vida?, ¿asumen sus supuestas limitaciones ante determinados retos laborales o tratan de superar esos supuestos límites? En definitiva ¿tienen una «mentalidad fija» o una «mentalidad de crecimiento»?

David Bueno se ha propuesto reeducar a nuestros cerebros a través de, precisamente, Educa tu cerebro (Grijalbo, 2024). Él asegura que es posible y que será útil para disfrutar de una vida plena. Si, en un momento en el que los mensajes excesivamente optimistas nos rodean por babor y estribor —todo eso del «si quieres puedes»—, les hace sospechar, les tranquilizará saber que lo afirma echando mano de la neurociencia. «Se trata de datos científicos recogidos en las últimas dos décadas que creo que nos pueden ser útiles para entender un poquito mejor todo el proceso de la educación», adelante. David es biólogo y también neuroeducador, y su pasión por la docencia y la huella que deja en los estudiantes se refleja en cada una de sus páginas.

—Plantea una pregunta: ¿cómo funciona y cómo optimizar nuestro cerebro para disfrutar de una vida plena? Se lo pregunto, ¿cómo hacerlo?

—Lo primero es teniendo objetivos y propósitos vitales. Una persona sin objetivos ve pasar las horas y ya está. Tener objetivos es la manera de motivarte. Las personas con objetivos son más optimistas y eso energiza el cerebro. Cuando estamos motivados, nuestro cerebro recibe más energía, más glucosa y más oxígeno, que es lo que consume para tener energía metabólica, lo que implica que funcione de manera más eficiente. Y como funciona de manera más eficiente, todo lo que hacemos sale un poco mejor; y como sale un poquito mejor, nos sentimos más satisfechos, lo que estimula de nuevo el optimismo y la motivación. Es un círculo vicioso en el que entramos y que nos incrementa la percepción subjetiva de bienestar. 

—Leyendo su libro, uno se da cuenta de que actitudes no muy sanas con las que nos han educado en el colegio dejan una huella cerebral que afecta a nuestro futuro. Por ejemplo, ordenar a los niños en una clase por sus resultados académicos. 

—Visto desde una perspectiva actual, sí. Y por supuesto que ha tenido una influencia en nosotros. Pero para mí, lo pasado, pasado está. Se trata de no repetir los mismos errores. Yo he tenido este tipo de educación y tengo que reconocer que, personalmente, no me fue mal. Es verdad que solía estar en la mitad hacia delante de esta lista, pero algunos que estaban en ese vagón de cola y que siguen siendo buenos amigos míos lo pasaron fatal. Para mí, lo importante es esa capacidad que tiene nuestro cerebro de ir cambiando. Saber que algo que sucedió en tu etapa educativa o en cualquier entorno durante tu infancia, si está perjudicando tu manera de ser actual, puedes, no cambiarlo radicalmente porque el cerebro no funciona de esta manera, pero sí suavizarlo para conseguir tener una vida más acorde contigo mismo y con tu entorno.

—Menciona en el libro el efecto Flynn. Viene a decir que, en base a los test de inteligencia clásicos, cada generación era más lista que la anterior hasta que de repente se invirtió la tendencia y, según estos test, ahora nuestras capacidades decrecen. ¿Qué está pasando?

—Hablamos de test estandarizados hechos en períodos distintos. No somos peores. Tampoco mejores, somos diferentes. Sé que esto está muy manido, pero el contexto histórico, social, cultural y tecnológico cambia. No puedes comparar el hoy con hace cuarenta y ocho años, cuando yo estaba en la EGB. Lo que hacemos es, simplemente, adaptarnos, que es una de las funciones principales de nuestro cerebro: adaptar nuestros comportamientos al entorno donde nos educamos y vivimos para poder llevar una vida lo más larga y plena posible. Esas comparaciones siempre son feas, ¿qué comparamos?, ¿una persona que estudió con ordenadores con una que estudió sin ellos?, ¿una que podía salir a la calle a jugar porque no había tantos coches con una que tiene que estar encerrada en casa porque por todos lados circulan vehículos? 

—Saca el tema de los ordenadores. Sabe que hay posiciones que proponen restringir totalmente el acceso de los jóvenes a las pantallas hasta los 16 años. ¿No aportan nada bueno en absoluto? 

—Lo que creo es que las prohibiciones nunca son buenas y lo que generan muchas veces es el efecto contrario: el deseo de utilizar lo prohibido. En el caso de los adolescentes, mucho más. Lo que sí creo es que hay que regularlo, y la regulación puede conllevar algún tipo de prohibición. Por ejemplo, prohibir los móviles en el recreo para que socialicen y jueguen entre ellos; que se relacionen con su entorno y consigo mismos. Pero una prohibición absoluta, no. De hecho, lo que se está viendo es que el uso no provoca ningún daño. Lo que sí puede provocarlo es el abuso, ahí es donde está la diferencia. Pero claro, el límite entre el uso racional y el abuso es una línea muy fina que depende de cada persona. Estar media hora chateando con tus amigos a través de WhatsApp no hace daño a nadie. El problema es cuando se están tres, cuatro o cinco horas. O que estén estudiando con el móvil al lado que, necesariamente divide su atención, disminuye la concentración e incrementa el estrés. Aquí es donde hay que ayudarles a gestionarlo bien. Y muchas veces somos los adultos los que no lo hacemos bien. ¿Cuántas veces estamos respondiendo un correo o WhatApp fuera del horario de trabajo? Eso lo ven nuestros hijos.

—Pero más allá de actitudes perjudiciales o de que la luz azul nos quite el sueño, ¿no ha sentido nunca el impulso de intentar ampliar con los dedos una foto física? De alguna manera, han cambiado nuestro cerebro. 

—Que nos cambian está claro, porque esa es la función de nuestro cerebro. El cerebro va cambiando para adaptarse al entorno. El entorno de la escritura cuneiforme, cuando se hacían muescas en arcilla, es diferente al entorno de cuando se escribía a mano porque no había máquinas de escribir o al de ahora, que lo hacemos en formato digital. El cerebro se ha ido adaptando a lo largo de la historia, cada generación, para que cada persona se adapte. De hecho, los jóvenes tienen más capacidad de hacer dos cosas al mismo tiempo que los que somos de la época analógica. Bueno o malo, el cerebro se adapta. El problema es cuando llegamos al abuso. Ha habido proyectos en los que, cuando el alumno llegaba al aula, encendía su ordenador y no lo soltaba hasta acabar la clase. ¿Dónde está la mirada con su profesor?, ¿dónde está el intercambio con sus compañeros? Ese es el problema. Hay que tener presente que una hora antes de acostarnos no deberíamos realizar ningún trabajo que sea intelectualmente exigente: ni niños ni adolescentes ni adultos. 

—Sobre las altas capacidades, cuenta que influye mucho más el ambiente que la genética del niño. ¿Qué ambiente es ese?

—Básicamente, lo que mide la heredabilidad es qué peso tiene la genética en estas características. El ambiente es clarísimamente importante. Para aprender a leer, que sabemos que las personas con altas capacidades empiezan muy pronto, primero hay que aprender a hablar. Esto parece muy de Perogrullo, pero es clave. Nuestra escritura se basa en el lenguaje oral. Si el ambiente, es decir, la familia, habla con sus hijos desde que son pequeños; si les cuentan cosas desde que nacen aunque parezca que no entiendan nada, ellos las van asimilando conceptos hasta que se lanzan a hablar. Si les explicas cosas adecuadas a su edad, pero no con monosílabos, sino con frases cada vez más elaboradas, los estimulas. Si les escuchas activamente cuando hablan, porque dejarán de hacerlo si se dan cuenta de que lo que dicen no te interesa, los estimulas. Estos diálogos, leerles cuentos, es ambiente; estarás estimulando a su cerebro a sacar más potencial que aquello que la genética le da. Si ya hay una predisposición genética para tener altas capacidades, se las estarás potenciando y las verás pronto. Si el ambiente no es el adecuado, no. Del mismo modo, si no tiene predisposición genética a las altas capacidades, pero el ambiente es estimulante, seguro que estará más arriba en cuanto a capacidades que si el ambiente no es el adecuado. 

—¿Se corre el riesgo de aturullarlos si no acertamos a hablarles de manera «adecuada a su edad»?

—No se trata de hablarles 24 horas al día, simplemente de mantener conversaciones con ellos. Yo cada vez veo a más familias jóvenes que salen a pasear por Barcelona el sábado o el domingo y cada uno lleva su aparato digital en la mano. Y la niña, sentadita en su cochecito, también viendo alguna cosa en otro. Simplemente hablo de que, si vas a pasear y vas hablando con tu pareja, escuche si comentáis cómo están saliendo las primeras hojas de los árboles en la primavera o cualquier otra conversación normal. Lo que sucede es que muchas veces se les tiene al margen de las conversaciones de los adultos y cuando nos dirigimos a ellos lo hacemos con monosílabos: «Lávate», «levántate», «vístete». Es aquí donde está la diferencia. 

—Asegura en el libro que fumar cannabis siendo adolescente condicionará la forma de ser de nuestros hijos, ¿cómo es esto posible?

—Esto es así debido a las llamadas epigenéticas. Son marcas que se hacen en el ADN, que no cambian el mensaje de los genes, pero sí contribuyen a regular cómo funcionan. Estas marcas, de las que no somos conscientes, se van estableciendo a medida que vamos viviendo para adaptar el funcionamiento de tus genes el entorno en el que vives. Para hacer tu vida más cómoda a nivel orgánico y fisiológico. Cuando hay una situación traumática, estas marcas epigenéticas no solo las haces en ti, sino que se ha observado que en algunos casos también se hacen en tus óvulos o tus espermatozoides, provocando que tus hijos o hijas nazcan ya con esa marca que regula unos genes determinados para que se adapten mejor a ese ambiente. Se ha visto que fumar marihuana en exceso en la adolescencia genera marcas epigenéticas que no solo condicionan el funcionamiento de los genes de esos chicos y chicas a lo largo de su vida, sino que el cuerpo lo interpreta como una agresión tan traumática que también hace marcas en los gametos —óvulos y espermatozoides—. Provoca que sus hijos nazcan ya con ciertas predisposiciones epigenéticas que les llevan a ser menos curiosos, más impulsivos y con menor capacidad de aprendizaje. Si estos hijos ya no fumasen marihuana, sus descendientes ya nacerán libres de esto. No se queda para siempre en la familia.

—Recuerda que las inteligencias múltiples no existen, que inteligencia solo hay una. Pero coloquialmente hablamos de la inteligencia emocional o la inteligencia social, ¿es incorrecto?

—En el lenguaje coloquial decimos muchas cosas que no son científicamente estrictas, pero es que hablar siempre con corrección científica absoluta es muy laborioso. Yo mismo lo uso. De todas formas y en mi opinión, esta hipótesis de las inteligencias múltiples que propuso Howard Gardner hace ya cuarenta años fueron un paso adelante muy importante, aunque luego se demostrase que no eran ciertas. Hasta esa época, se pensaba que la inteligencia era una cosa muy restringida, lógico-matemática, lingüística y poco más. Lo que propuso Gardner fue la existencia de otras inteligencias como la emocional, la interpersonal o la intrapersonal. Es verdad que la neurociencia ha visto que no tenemos muchas inteligencias, sino una sola que se nutre de estos componentes y de otros más. Si Gardner hubiese hablado de facetas múltiples de la inteligencia, sería más acertado. La inteligencia tiene muchas facetas que están interactuando entre sí constantemente para generar esta única inteligencia que tenemos. 

—También cuenta que nuestro cerebro no es el mismo cerebro cuando se levanta que cuando se acuesta. Y que no es una metáfora. 

—No, cuando nos levantamos, nuestro cerebro es distinto biológicamente a cómo es cuando nos acostamos. Todas las experiencias que tenemos y las cosas que aprendemos cada día, todo lo que vamos recordando en nuestra memoria, queda fijado en nuestro cerebro a través de conexiones nuevas que se van haciendo entre las neuronas. No somos capaces por limitaciones técnicas, pero si lográsemos escanear todas las conexiones del cerebro humano por la mañana y las comparásemos con las que hay por la noche, veríamos que es diferente. 

—Introduce un concepto tan interesante como desalentador: la «constante macabra». Viene a decir que siempre necesitamos que haya un porcentaje de personas que suspendan un examen, que nuestro cerebro tiende a creer imposible que todo el mundo sea capaz de aprobar. ¿Hacemos esto con más cosas?

—Somos así en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida, porque eso nos simplifica nuestra existencia. Ver las interacciones como una gama infinita de grises es muy complejo, tienes muchos elementos que valorar y el cerebro tiende a catalogarlo todo de forma dual: sí o no, blanco o negro, bueno o malo. Eso nos simplifica muchísimo la vida. No debe preocuparnos que muchas veces actuemos de esta manera. No podríamos actuar bien si todo fuese una gama de grises en nuestra mente. Pero debemos ser conscientes de ello, porque muchas veces caemos en esto cuando estamos valorando a otra persona. Si para destacar cuáles son tus mejores alumnos, tienes que destacar también quiénes son los peores, tenemos un problema.