martes, 6 de septiembre de 2022

Guía para tratar a personas 'difíciles' sin sufrir secuelas

   

SOLANGE VÁZQUEZ     |     El Correo     |     07/05/2022

Son un reto, una lata... y la clave es no entrar en su juego. «Con cierto nivel de estrés, todos podemos volvernos 'difíciles'», alerta el psiquiatra francés François Lelord

El ansioso que transmite su estrés a los demás en plan aspersor que a todos salpica, el paranoico que se ofende al menor comentario y que te obliga a andar con pies de plomo, el obsesivo que se pierde en los detalles y te saca de quicio porque no llega a ninguna parte, el narcisista que siempre piensa en sí mismo, el depresivo cuya inercia desarma y desespera a partes iguales, el hiperexigente para el que nunca nada será suficiente y que no deja de recordárselo al mundo… Ay, ay, ay, ¡cómo pueden alterarnos los individuos con personalidades 'difíciles'!

Si tenemos suerte y sólo tratamos con estos 'complicaditos' ocasionalmente, quizá salgamos más o menos indemnes, pero, si compartimos algo más de tiempo con ellos..., pueden perturbar o incluso destrozar nuestra vida cotidiana. Y, como todos conocemos a este tipo de personas (¡o somos una de ellas!), Christophe André y François Lelord, psiquiatras de reconocido prestigio internacional y autores de 'Cómo tratar con personalidades difíciles' (editorial Arpa), nos ofrecen un manual de uso para estos individuos «que no solo se encuentran en las consultas de psiquiatría».

Los 'borderline'

Que no nos engañe el nombre, porque no se refiere a su capacidad intelectual. 'Borderline' en este caso hace referencia a su tendencia a vivir siempre en una línea 'fronteriza': son inestables, impulsivos, con estallidos de cólera... y combinan todo esto con periodos de sentirse vacíos (algunos han tenido ideas suicidas) y de buscar apoyos con ahínco (a veces se les tacha de 'pegajosos').

Qué hacer con ellos: Su hipersensibilidad e inestabilidad solo se manifiesta en situaciones 'gatillo' (de estrés), por eso debemos ser constantes con ellos y animarles mucho cuando se comportan 'bien'. Siempre hay que reaccionar ante ellos cuando están de buenas y criticar su comportamiento, nunca a la persona. Por ejemplo, decir «no me gustan los gritos» en lugar de «te pasas la vida gritándome». También funciona empatizar con ellos: «Temo lastimarte, pero tengo que decirte que no llevo bien que me grites».

Narcisistas

Piensan que merecen admiración y se enfadan cuando no la obtienen. Cuidan mucho su apariencia, desean éxitos, pero carecen de empatía y las relaciones duraderas no les interesan. Tienen tendencia a manipular

Qué hacer: Alábales cuando tengas motivos sinceros para ello. Así desactivas su ansiedad por gustarte. Como son susceptibles, sé considerado y evita llegar tarde si has quedado con uno, por ejemplo. Sé discreto con tus éxitos y critícale lo indispensable y solo en cosas concretas y limitadas en el tiempo, nunca a lo grande. No te opongas a él sistemáticamente ni esperes reciprocidad.

Ansiosos

Están siempre muy preocupados por los riesgos de la vida para ellos o para sus allegados. Sufren mucha tensión por su exceso de prudencia y su intento de controlarlo todo.

Qué hacer: Se hacen más daño a sí mismos que a los demás, pero vivir con ellos tampoco es fácil. Los gestionarás bien si les muestras que eres de confianza y que no tienen que preocuparse porque 'falles'. El uso del humor y la ironía también ayudan con ellos. Eso sí, no les sorprendas –reaccionan mal–, ni te dejes esclavizar por sus miedos, ni les cuentes tus propias inquietudes para no potenciar su 'defecto'.

Psicopáticos

No, no son los psicópatas de los 'thrillers'. Son personas que saben encandilar, que se gustan a sí mismas, con tendencia a mentir y manipular, sin empatía ni remordimientos y sin preocupación por las consecuencias de sus actos. Tampoco soportan el aburrimiento.

Qué hacer: Si no puedes evitarlos, recuérdales que no aceptas sus ideas. Reacciona cuando actúen mal y no les permitas justificarse ni que te encandilen, son muy hábiles en eso. También es aconsejable no contarles tu vida, porque son envidiosos. ¿Cómo te los ganas? Se quieren tanto a sí mismos que les gusta que aprecies públicamente alguno de sus puntos fuertes. «Por ello, nunca le humilles», dicen los psiquiatras. Tendrías un enemigo para toda la vida.

Evitativos

Son hipersensibles, tienen miedo al ridículo y no dan el primer paso en nada a no ser que sepan que van con garantías de éxito. Evitan las situaciones en las que temen sentirse heridos o incómodos. La autoestima la tienen por los suelos y su miedo al fracaso los mantiene en un papel gris o en puestos inferiores a sus capacidades.

Qué hacer: Hay que proponerles objetivos de dificultad progresiva para que se reafirmen y hacerles ver que valoras su opinión y que pueden contradecirte sin problema, que noten tu apoyo. Irritarse o bromear a su costa empeora su comportamiento.

Pasivo-agresivos

«Se resisten a las exigencias de los otros en el ámbito personal y profesional, discuten exageradamente las órdenes, critican las figuras de autoridad y, de forma enmascarada, 'obstaculizan': son voluntariamente ineficaces en ocasiones y se quejan de ser un incomprendido», dicen André y Lelord.

Qué hacer: Como son muy sensibles a todo lo que 'huela' a falta de consideración, ser amables con ellos da sus frutos. Por eso, si les pides su opinión, los desactivas bastante. Lo que no debes hacer es disimular que no te ha llamado la atención su oposición o criticarle en plan moralizante. Otro consejo: no entres a su juego de represalias recíprocas.

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François Lelord, psiquiatra 

“Con cierto nivel de estrés, todos podemos volvernos difíciles” 

-A veces pensamos que con este tipo de personas con personalidades problemáticas lo único que podemos hacer es aguantarlas... ¿no hay otra opción?

-Depende de la intensidad del problema y de la necesidad de la relación: si es un pariente, un compañero de trabajo o tu jefe, tendrás que gestionarlo, con la esperanza de que la relación puede mejorarse aplicando los principios que recomendamos. Si consume demasiado tiempo y energía, uno puede pensar en la ruptura o, al menos, en la limitación del contacto.

-¿Cuál es el perfil 'problemático' que causa más problemas?

-Las personalidades que no son conscientes de su problema: las personalidades paranoicas, narcisistas, obsesivas. Pero la clave está en la intensidad de los síntomas de sus otros talentos. Uno puede apreciar a una persona narcisista pero muy talentosa como jefe o compañero de trabajo, un contable obsesivo pero excelente, un jefe de seguridad ligeramente paranoico pero concienzudo... 

-Solemos ver personalidades difíciles por todas partes, pero... ¿somos capaces de reconocer que tenemos una de ellas, sea del tipo que sea?

-Uno de los propósitos de nuestro libro es ayudar a los lectores a observar sus propias peculiaridades. Con cierto nivel de estrés, todos podemos volvernos difíciles, y las personalidades que ya son difíciles todavía más.

domingo, 4 de septiembre de 2022

Laura Rojas-Marcos, la psicóloga que se tiró en paracaídas para vencer el miedo a volar: "El optimismo es una actitud de vida"


CRISTINA GALAFATE    |       elmundo.es      |      28/08/2022
 
A esta psicoterapeuta, escritora, investigadora y conferenciante la inquietud por la psicología clínica y la salud le viene de cuna: es hija de la eminencia Luis Rojas-Marcos. Tras los atentados de las Torres Gemelas, en 2001, colaboró en Proyecto Libertad para dar asistencia psicológica a las víctimas.
 
¿En qué miedo decidiste que eras valiente? La psicóloga Laura Rojas-Marcos (Nueva York, 1970) descubrió que era optimista en una historia traumática pero con final feliz. "Mi familia era de Sevilla pero se trasladó a Nueva York, así que he vivido siempre en un avión. Era mi tercera casa". Con seis años ya cruzó el charco sola y en la Universidad era su taxi con alas. "Un día, el avión en el que viajaba empezó a hacer cosas extrañas", cuenta.
 
Con tantas horas de vuelo encima, sabía perfectamente que algo pasaba. "Los motores fallaron, se puso en picado y recuerdo perfectamente la carne mechada con guisantes de los pasajeros inundando todo mientras las azafatas corrían". Aunque le costaba trabajo respirar, ella solo pensaba: "Este no es mi momento... No me voy a morir ahora".
 
Una vez en tierra y a salvo, afortunadamente, jamás habló del episodio pero cogió un miedo horrible al avión. "Algo que no me podía permitir, porque el mundo es apasionante y hay que conocerlo. Además, tenía que seguir volando constantemente entre dos continentes".
 
Solo un año después se lo contó a su padre, quien le aconsejó o bien ir a terapia o bien una terapia de choque: tirarse en paracaídas. Y así lo hizo. "Después de vivir aquella experiencia cercana a la muerte conseguí afrontar mi miedo con coraje", revela por primera vez en una conferencia sobre motivación, The Sunny Seaside, para la firma Veuve Clicquot en Barcelona, tras la que se produce esta entrevista.
 
Como a la psicóloga, a lo largo de la vida todos nos enfrentaremos con situaciones límite donde nos asaltarán pensamientos negativos que nos roban la esperanza. Especialmente, con un contexto tan adverso como el que tenemos en la actualidad, en medio de una guerra y una pandemia. "La clave está en no caer en esos diálogos internos que nos destruyen. Lo importante es no paralizarse ni dejar que la vida se haga cuesta arriba".
 
¿Qué es el optimismo?
Un pilar de la inteligencia emocional. Todo lo que nos ayuda a relativizar para resolver conflictos y problemas. Nos abre las puertas del bienestar.

¿El optimista nace o se hace?
Sin duda, ambos factores. Tiene un componente genético y, sobre todo, se va desarrollando a base de aprendizajes, valores, cultura y experiencias. Una persona que crece en un entorno seguro, donde hay coherencia, protección y estabilidad tiende a ser más optimista que otra que se desarrolla donde se vive con miedo e incertidumbre. El optimismo es una actitud de vida.

Hay quien dice que vivir con optimismo no es realista.
Eso es un error. Necesitamos el optimismo inteligente. Cuando nos ocurre algo negativo, un optimismo con los pies en la tierra evitará que nos desmoronemos. Esto quiere decir que debemos ser conscientes de lo que está en nuestra mano, que es lo que podemos cambiar, y dejar de sufrir por lo que no.

¿Qué ganan las personas optimistas?
Tienen mayor capacidad para reconocer que se han equivocado. Por lo tanto, son generosas y mejoran. Son las que todo el mundo quiere tener cerca. En el lado contrario se encuentran los vampiros emocionales que te chupan la energía y se quejan por todo.

¿Cómo podemos mantenernos optimistas ante el otoño que se avecina?
Frente a la adversidad, una de las claves es centrarnos en lo que sí tenemos en el presente. Cuáles son nuestros recursos personales, sociales, materiales y nuestras fortalezas internas. También es fundamental establecer metas a corto, medio y largo plazo para prestar atención a esos pequeños pasos que nos llevarán a unos objetivos. Y pedir ayuda si es necesario. En los momentos difíciles, saber apoyarse en esos líderes sociales con la suficiente fortaleza para afrontar las crisis de una manera más resolutiva. Qué puedo hacer hoy, qué tengo al alcance de mi mano y con quién puedo contar.

Los mensajes optimistas inundan pueblos, bares y agendas. ¿Hay un exceso de literatura de autoayuda?
¡El síndrome de Mr. Wonderful! Esa filosofía se opone a una realidad: el ser humano es imperfecto. La felicidad se asocia más a la euforia que a la serenidad y con eso hay que tener cuidado. La sensación de bienestar no se puede idealizar porque no va a estar siempre en un pico. Podemos ser felices y estar tristes. Si en un área de tu vida te va mal, hay que saber que somos compartimentos estancos. Titanic se hundió porque no los tenía. Si hoy hubiese chocado con ese iceberg, se hubiera cerrado ese compartimento estanco y seguido a flote.

¿Es cierto que las crisis generan una sociedad más resiliente?
Nos hacemos más resolutivos. No es fácil aprender desde un lugar cómodo.

¿Se ha revalorizado su profesión tras la pandemia?
Todos hemos perdido algo o a alguien en esta etapa. Hemos sentido esa fatiga pandémica. Y eso nos ha llevado a tener una mayor concienciación sobre la importancia de la salud mental. Porque la salud integra toda la naturaleza humana, no solo la física. Así como cuidamos lo que comemos y hacemos ejercicio para sentirnos mejor, si dedicamos tiempo y energía a nuestra mente tendremos mejores relaciones y pensaremos con mayor claridad.

Entonces, ¿por qué persiste ese estigma social de juzgar a quien va a terapia?
Quienes trabajamos en salud mental nos estamos encontrando con mucha demanda de ayuda. El problema es que no hay suficientes psicólogos ni psiquiatras y eso, a los profesionales, nos genera frustración. El problema es la ignorancia y la falta de información. La depresión no es tristeza, muchas veces es enfermedad. Puede ser endógena, por razones químicas, o exógena, por pérdidas o experiencias traumáticas. Lamentablemente, sigue habiendo estereotipos pero con la pandemia hay más interés y sentido responsable del autocuidado.

Ya hay muchos psicólogos estrella. ¿Se les valorará algún día como a los cocineros?
Somos de las pocas profesiones, y no se me ocurre ninguna otra, en la que cuando te preguntan a qué te dedicas y respondes 'psicóloga y terapeuta', te dicen que ellos no creen en eso. Como si la psicología fuera una ideología, una opinión o religión. Ahí todavía queda un trabajo por hacer, aunque esta ciencia está avanzando poco a poco.

Mucha gente en la pandemia se dio cuenta de la rueda en la que vivía. El síndrome del trabajador quemado está llevando a personas en Estados Unidos a dejarlo todo. Pasa también con las parejas. ¿Sucede en su consulta?
Bueno, eso de sentirse desgastado y desbordado ha existido siempre. Sobre todo, cuando tenemos demasiado en el plato que no podemos digerir o no priorizamos entre lo urgente y lo importante. Acabamos cansados porque somos seres limitados. Pero lo que sí hemos visto en pandemia es que el miedo y la incertidumbre nos han saturado. El estrés y la ansiedad de no saber gestionar nuestros 'no sé'.

¿Cuál es la mejor pregunta que nos podemos hacer cada día?
¿Qué puedo hacer hoy para que mi yo futuro se sienta orgulloso?

¿Y una frase de autor favorita?
"No es más fuerte el que sobrevive mejor a los cambios, sino el que mejor se adapta a ellos".

¿Qué debemos evitar decir(nos)?
Los tremendismos. El todo, nunca, nada y siempre. 'Todo lo hago mal'. 'Nunca voy a llegar a'.

Dígame una fuente de bienestar.
La buena amistad.

¿Por qué no cumplimos con nuestros propósitos?
Por una clara falta de disciplina. Hay que hacerlo aunque sea sin ganas. Es lo que hay.

¿Dejar cosas para mañana genera ansiedad a mucha gente?
Si tú te sabes planificar y organizar vas a resolver tu día. Muchas personas meten todo en el saco de lo urgente y lo cierto es que no lo es. No se tiene clara la diferencia entre los derechos, los deberes, los deseos y las necesidades. Tú no necesitas ese móvil de última generación ni ponerte a jugar a las tres de la mañana con amigos en línea a los videojuegos, como hacen algunos jóvenes. Lo que necesitas es descansar para que mañana te funcione la cabeza.

¿La atención plena se entrena?
Es como ir al gimnasio. No nos podemos sentar y estar ocho horas centrados. Es importante evitar distracciones pero hay que tener momentos de descanso. A veces, para resolver problemas o conflictos, hay que abrir ventanas mentales, que corra el aire, y volver. Las tres 'D' jamás se deben perder de vista: disfrutar, descansar y desconectar. Saber parar. Un corazón cansado no avanza al mismo ritmo. Si se respetan las tres 'D', llegaremos más lejos.

¿Por qué parece que todos somos doctores que operan a corazón abierto y el mundo se caerá si no miramos el móvil cada dos minutos?
Hay una serie de adicciones relacionadas con las nuevas tecnologías que llevan a las personas a aislarse de la realidad. Llegar a casa y separarte del móvil, apagarlo de noche o ponerlo boca abajo, salvo que estemos pendientes de un familiar enfermo, es fundamental. Ahora nos encontramos con personas que tienen dificultades para gestionar el aburrimiento. Cuando uno rasca, lo que subyace es una dependencia a la híper actividad. A veces, no hacer nada te lleva a ser más creativo.
 
10 CLAVES DE LA PSICÓLOGA OPTIMISTA
1. Ten un propósito: ponle un nombre.
 
2. Evalúalo de forma realista para ver si es posible y realizable.
 
3. Establece un plan de acción e identifica los ingredientes para conseguir las metas.
 
4. La motivación fluctúa, no hay que depender de ella porque viene y va. Por eso necesitamos un compromiso.
 
5. No dejarse llevar por el miedo al fracaso. Paraliza.
 
6. Seguir nuestro ritmo: no hay que compararse.
 
7. Conocerse. Saber nuestras fortalezas y limitaciones.
 
8. Desarrollar la paciencia.
 
9. Ser perseverante y constante.
 
10. Invita a tu mejor amiga: la fuerza de voluntad.

sábado, 3 de septiembre de 2022

Entrevista con el autor de: "30 consejos para una vida feliz"

DR. FERNANDO SARRÁIS       |       Hacer Familia          |       Marzo 2.020
 
¿Por qué cree que es importante que tengamos una mente sana?
Porque la felicidad tiene más relación con la mente que con el cuerpo. La mayoría de los sufrimientos se deben a pensamientos, recuerdos, fantasías y percepciones que producen sentimientos negativos como el miedo, la ira, la tristeza, la vergüenza, la envidia, los celos, el rencor, el odio, etc.
 
¿Qué factores actuales la deterioran?
La falta de tolerancia a la frustración que producen los acontecimientos desagradables, el excesivo miedo a sufrir y la falta de sentido positivo del sufrimiento, que lleva a evitar sufrir con lo que no se pueden superar el miedo a sufrir. A lo anterior se une la exaltación del placer y el bienestar como principal objetivo de la vida, que dura poco tiempo y que impulsa a repetir una y otra vez la conducta placentera, que conduce a las adicciones y dependencias, con la consecuente pérdida de libertad que impide ser feliz.
 
¿Cómo podemos cuidar nuestra salud mental?
Entrenándonos todos los días en llevar bien las pequeñas contrariedades y problemas, para así poder llevar bien los más grandes. Llevarlos bien supone evitar las quejas, lamentos, enfados y tristezas cuando se sufren esos contratiempos.
 
Además, es necesario mantener una constante lucha interior por evitar que aparezcan y se mantengan en la conciencia contenidos negativos que producen sentimientos negativos, que hacen sufrir e impulsan a conductas negativas que también hacen sufrir. Esos contenidos pueden proceder de la percepción, recuerdo, imaginación y pensamiento. La voluntad debe expulsar reiteradamente de la conciencia dichos contenidos, pues, cuanto menos tiempo pasen en ella menos intensos y duraderos serán los sentimientos negativos que producen. Y con el tiempo conseguirá que ni aparezcan en la conciencia.
 
¿Es necesario coordinar corazón y cabeza?
En el lenguaje común se dice que una persona enferma mental es una persona desequilibrada. Y ese desequilibrio consiste en una falta de armonía entre cabeza y corazón, es decir, entre razón y voluntad, por una parte, y afectividad, por otra.
 
Cuántas personas sufren de modo intenso y frecuente por el conflicto interior entre saber y querer dejar de hacer algo perjudicial para su salud física o psicológica y el miedo a sufrir la abstinencia o la sensación de vacío que deja la pérdida de algo de lo que se dependía para sentirse bien, que les impide dejar de hacerlo.
 
La paz y alegría interior es consecuencia de la armonía, de la complicidad, entre cabeza y corazón, y se pierden con los conflictos entre ellos, pero también cuando la cabeza se somete a los caprichos de la afectividad, pues la razón es la que conoce el camino de la felicidad y debe ser ella la que marque la dirección.
 
¿Opina que el mundo nos obliga a ser de una manera que no nos gusta?
El ser humano ha de vivir en concordia con los demás y con el entorno social y ambiental, por ello tiene que aprender a adaptarse a las diferencias de caracteres de los demás, de cultura, de normas y de reglas de interacción. Si no se adapta será rechazado e incluso castigado. Pero es necesario hacer compatible esa adaptación, que muchas veces supone cesiones y concesiones, con mantener la libertad interior, necesaria para vivir una vida feliz. Así pues, conviene adaptarse, pero a base de decisiones voluntarias, no por miedo a sufrir, pues si se actúa por miedo se pierde la libertar.
 
Afirma que “lo perfecto es enemigo de lo bueno”. ¿Qué quiere decir con esta frase?
Hay personas perfeccionistas o idealistas que, para quererse o que querer a los demás, y así ser felices, se ponen como condición la perfección o el ideal, que son conceptos abstractos e imposibles de lograr en la vida real, pues las cosas y las personas reales no son perfectas o ideales. Y acaban condenadas a una permanente insatisfacción afectiva, que las lleva a estar frustradas, amargadas e infelices, y a transmitir esas emociones a los que les rodean, para consolarse como ya dice el refrán: “mal de muchos, consuelo de tontos”.
 
La felicidad es consecuencia de amar y ser amado, y lo que se ama es bello, bueno y verdadero, pero no es necesario que sea perfecto. Las personas más amadas son las personas buenas. Aristóteles define a una persona buena como aquella que cuando hace el bien, se siente bien, y procurar hacerlo con frecuencia, y así  se va haciendo buena; que cuando hace el mal se siente mal, y procura evitarlo, aunque no lo consigue siempre, y así evita hacerse mala; que cuando está con gente buena se siente bien, y procura estar con este tipo de personas; y cuando está con gente mala se siente mal, por lo que evita estar con este tipo de personas; y así se va haciendo buena, como afirma el refrán: “dime con quién andas y te diré quién eres”.
 
¿Por qué nos cuesta tanto aprender a decir que no, a llevar la contraria?
Porque decir que “no” a los demás supone negarse a alguno de sus deseo o necesidades, y les va a hacer sufrir. Y como el sufrimiento puede apagar su estima y su cariño por nosotros, tememos perder su amor, que nos hace felices, y sufrir. Por eso, es frecuente que las personas den su “si” pero luego no cumplan, quedando peor que si dicen de entrada que “no”, porque no crea una falsa expectativa, que hace sufrir más al no cumplirse que el “no” inicial que evita esas expectativas que van a ser defraudadas.
 
Las personas que por no aprenden a decir “no” cuando debe decir “no” y dicen “si”, vivirán amargadas por estar atrapadas en unas obligaciones que se han autoimpuesto por miedo a sufrir el rechazo y, por lo tanto, sin libertad. Y como dice el refrán: “más vale ponerse colorado una vez, que cien veces amarillo”, que en este caso se traduce por más vale pasarlo mal por decir “no” al principio, que sufrir al ser rechazado por defraudar las expectativas creadas al decir un “si” imposible de cumplir, o por cumplirlo en contra de la propia razón y sin libertad.
 
¿Cree que dramatizamos demasiado los problemas?
La cultura actual sobrevalora demasiado el bienestar y la calidad de vida, que lleva a maximizar las situaciones que hacen sentirnos bien y minimizar las que hacen sentirnos mal. Con esta actitud las personas rechazan los problemas por ser obstáculos en el camino para obtener lo que hace sentirnos bien. El rechazo conlleva evitar los problemas y de esa manera no se aprende a resolverlos, y los problemas que no se saben resolver son una tragedia para el deseo de disfrutar de la meta que se desea y que está bloqueada por el problema.
 
Cuando los problemas se ven como una suceso normal y habitual del camino por lograr objetivos valiosos que hacen ser feliz, se enfrentan con una actitud positiva y se aprende a resolverlos, y así se dejan de temer y se puede seguir adelante en la lucha por conseguir los objetivos deseados.
 
Una manifestación del rechazo y dramatización actual de los problemas es la frecuente costumbre de quejarse y lamentarse de ellos, y de hacerlo de manera airada.
 
¿Cómo podemos “hacer las cosas bien”?
Es muy bueno hacer bien las cosas porque satisface una necesidad psicológica muy profunda, que tiene como consecuencia el sentirse bien.
 
Pero para hacer las cosas bien es preciso hacerlo mal un buen número de veces, pues se aprende con errores. Así pues, lograr hacer las cosas bien supone desarrollar una buena tolerancia a la frustración que producen los propios errores para perseverar hasta hacerlo bien. Ayuda a ser perseverante y aumentar la tolerancia a la frustración al error y al fracaso, enseñar a los niños y a los jóvenes a poner el objetivo principal en el trabajo y la lucha perseverante y no en el resultado. Cuando se lucha y se trabaja siempre se mejora y se desarrolla la paciencia necesaria para lograr lo que es difícil, porque es valioso, y por eso hace más feliz conseguirlo que lo que es fácil y poco valioso.
 
¿Debemos enseñar desde pequeños a los niños a cuidar su mente?
La cultura actual da mucha importancia al cuerpo, y muchas personas ponen mucho empeño en tener un cuerpo diez, pero no hay un interés equivalente por tener una mente diez, y muchas personas están estresadas, deprimidas, preocupadas, acomplejadas, o son envidiosas, celosas, rencorosas, vengativas, etc. La mente diez tiene mucho que ver con la afectividad positiva, es decir con mantener de modo habitual o frecuente la paz y la alegría.
 
Conviene que los niños aprendan a dar más importancia a su mundo interior que al mundo exterior. Hay que estimularles a luchar con más empeño por el éxito interior, que es la felicidad, que por el éxito exterior para ser estimado y querido por los demás. Hay que hacerles ver que en las competiciones exteriores solo gana uno y todos los demás pierden, por lo que hay más perdedores que ganadores, y si asocian felicidad con éxito exterior, están abocado a la infelicidad. En cambio, tener éxito interior significa no dejarse robar la paz y la alegría por los fracasos, errores, problemas y dificultades exteriores. 

jueves, 1 de septiembre de 2022

Síndrome del nido vacío: la tristeza de verles volar

Sonia Castro      |   iepp.es       |      12/08/2022
 
Llevaste durante nueve meses a uno o más bebés dentro ti, cuando nacieron los alimentaste desde el minuto uno, has sentido sus éxitos tuyos toda la vida, has sufrido sus fracasos incluso más que ellos, esos días de rutina que parecía que nunca iban a acabar se han terminado, tu hijo, ese bebé al que enseñaste a caminar y hablar ha decidido seguir su vida físicamente lejos de ti, lo llaman ley de vida” pero tú no puedes evitar sentirte triste y que algo ha cambiado para siempre, piensas que con nadie estará mejor que con mamá y/o papá, que necesitas tanto de él como él de ti. Si tienes estos sentimientos y pensamientos, probablemente estés experimentando el síndrome del nido vacío.
 
Qué es
 
El síndrome del nido vacío en psicología es el conjunto de pensamientos y emociones que experimentan los padres cuando sus hijos se van de casa, es una respuesta emocional ante la ausencia del hijo adulto que abandona el hogar.

Cada persona puede vivir el síndrome del nido vacío de acuerdo a sus características de la personalidad, por lo general los padres sienten que los hijos ya no lo necesitan, aparecen sentimientos de tristeza, sensación de soledad, vacío, aburrimiento, poca autorrealización, recuerdos de cuando sus hijos eran niños, sensación de pérdida del sentido de la propia vida.

El síndrome del nido vacío (SNV) no deja de ser un duelo, incluye sus etapas de negación, ira, negociación, depresión y finalmente aceptación.

¿Por qué sucede?

Por una sensación de soledad: los padres o madres que experimentan el síndrome del nido vacío han pasado como mínimo los últimos 18 años en un hogar con niños, si se van esto les hace sentirse solos.

Por falta de autorrealización: hay padres o madres que han dedicado toda su vida a sus hijos, sobre todo pasa en mujeres, que se han olvidado de otros roles de su vida, ser pareja, trabajadora, mujer, amiga... ha existido una dependencia hacia sus hijos y si estos se marchan puede aparecer el síndrome, a veces puede incluso, si no se controla la tristeza, puede desembocar en un trastorno depresivo.

Por problemas en la pareja: puede que tras la marcha de los hijos de casa, la pareja se de cuenta que no saben convivir o que ya no les queda nada en común esto les hace echar mucho más en falta y generar tristeza.
 
¿Cómo manejar la situación?
 
Cuando algunas especies de aves, como las golondrinas o los pájaros carpinteros hacen los nidos a sus polluelos, lo hacen en una rama o en un lugar alto para que sus progenitores puedan oír si están en peligro y acudir a socorrerlos cuanto antes, entienden que no saben volar y que sin ellos podrían morir fácil, pero una vez que aprenden a volar dejan sus nidos para no volver nunca, les dejan marchar. Si tu hijo ha aprendido a volar, está preparado para irse, necesitó de ti mucho tiempo y en muchas situaciones pero ya no, y aceptarlo es un gran paso. La mejor forma es verlo como que vosotros los empujasteis a que se fueran, les ayudasteis a construir un futuro para la supervivencia.
 
A continuación una serie de recomendaciones para ayudarte en este duelo:
  • Alégrate: Si hemos hecho las cosas bien, nuestros hijos se independizan, alégrate de que tenga la fuerza y la autonomía para comenzar sin ti.
  • Prepárate para el momento: el día que abandonen el hogar llegará, tarde o temprano y ayudará mucho educar a tus hijos en la independencia, en la cultura del esfuerzo y en la supervivencia, además de prepararte a ti emocionalmente para ese acontecimiento.
  • Reconoce tu pena: es normal que les eches de menos y que esto te produzca dolor, no quites valor a tus emociones.
  • Mantén el contacto: puedes continuar teniendo una relación cercana con ellos, mediante visitas, llamadas, mensajes, videollamadas.. Cuando un hijo se va de casa no se tiene por que perder el vínculo afectivo tanto es así que incluso escuchamos a muchos jóvenes que se van de casa que reconocen que irse de su hogar refuerza la relación con sus padres, se vuelve una relación diferente, mucho más madura.
  • Aprovecha el momento para hacer lo que te gusta y potenciar tus fortalezas: en muchas ocasiones, las ocupaciones, el cuidado de la familia, no te han dejado tiempo para hacer actividades que te agradan y que encuentras placenteras, ahora puede ser ese momento, incluso para viajar, esto te ayudará a sentirte bien y evitarás los sentimientos de soledad.
  • Céntrate en tu relación de pareja: mejora la comunicación, vuelve a hacer todo lo que hacíais en la época en la que todavía no tenías hijos.
  • Alégrate por ellos: es fundamental que vean que les apoyas en sus nuevos proyectos y que pueden acudir a ti si lo necesitan, eso les ayudará mucho y a ti también, a sentir que no se ha perdido tu función de madre/padre.
  • Busca apoyo: acude a un profesional que te ayude a gestionar la tristeza, a proponerte metas y a cumplir con otros roles.

martes, 30 de agosto de 2022

¿Cúal es la prevalencia de la psicopatía?. Datos y descubrimientos interesantes


VALENTÍN ELORZA       |       Psicología y Mente      |      13/06/2022
Artículo revisado por nuestro equipo editorial
¿Son comunes los psicópatas? Veamos varios datos interesantes sobre la prevalencia de la psicopatía. 
La prevalencia de la psicopatía en la población general parece ser mucho más alta de lo que se pensaba. 

En principio, a nivel mundial, la prevalencia de la psicopatía se estima en una de cada 100 personas. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por el Departamento de Personalidad, Evaluación y Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid, donde se calculó la media de la prevalencia de la psicopatía basándose en varias investigaciones, estimó que esta era de 4,5% para la población general adulta. Eso sí, este porcentaje varía dependiendo de en qué segmentos de la población nos fijemos, como veremos más adelante. En algunos tipos de personas, la psicopatía es más frecuente. 

Pero... ¿Por qué existe esta diferencia? ¿Cuáles son las causas que hacen que la psicopatía no esté debidamente diagnosticada? En este artículo te explicamos el problema en el cálculo de la prevalencia de la psicopatía y presentamos las cifras encontradas para los diferentes grupos de población. 

¿Qué es la psicopatía? 

La psicopatía se clasifica dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) dentro de los trastornos de la personalidad como trastorno de la personalidad antisocial. El psicópata posee un tipo de personalidad anormal, aunque esta no constituye en sí un trastorno psicológico. Como vemos, el término psicopatía tiene una definición poco precisa. Realmente, se utiliza para describir aquellos rasgos y conductas antisociales que otros trastornos no pueden describir. 

Pero dentro de la población general, aunque realmente no sepamos muy bien qué significa ser un psicópata, sí que hay un consenso claro en que un asesino en serie presenta un grado muy elevado de psicopatía. Pues esto realmente no tiene por qué ser así. 

Esta confusión viene dada desde la psicología, donde se han estudiado los rasgos psicópatas, sobre todo en delincuentes. Las personas que presentan comportamientos que entran en conflicto con las normas, sociales o legales, tienen evidentemente bastante riesgo de acabar en prisión. La psicopatía ha sido utilizada ampliamente en el ámbito de la psicología criminal y penitenciaria para describir las diferencias de comportamiento entre criminales. 

Todo esto ha provocado que se identifique psicópata con criminal. Pero no todos los criminales presentan signos de psicopatía, ni tampoco el trastorno psicopático es el origen de toda conducta delictiva. Y que, por otra parte, muchos psicópatas al no ser delincuentes, no se reconozcan como psicópatas. 

No es el comportamiento delictivo el que define a la psicopatía sino, como en los demás trastornos de la personalidad, una serie de rasgos (o ausencia de ellos) y patrones de conducta característicos. 

Además, existe la tendencia errónea a asociar psicopatía y sociopatía. La psicopatía se caracteriza por la falta de empatía y de culpa, así como por el egocentrismo, la impulsividad y la tendencia a mentir y manipular. La sociopatía también presenta la mayoría de estos rasgos. Pero existe una clara diferencia entre psicopatía y sociopatía. Un psicópata sabe lo que está haciendo y actúa en su propio beneficio. Mientras que la sociopatía se asocia a un comportamiento heredado e inevitable. El sociópata presenta poca o muy nula premeditación en sus acciones. 

El hecho de igualar psicopatía a sociopatía asume que la psicopatía es, al igual que la sociopatía, un problema más bien individual y de origen genético. Y olvida el componente de socialización que probablemente esté influyendo en la proliferación, en los últimos años, de esta. Algunos autores han mostrado los beneficios del comportamiento psicopático en la sociedad actual. 

Los rasgos y conceptos que describen la psicopatía actualmente se basan en gran medida en el trabajo de Hervey Cleckley y Robert Hare e incluyen: falta de empatía, egocentrismo y narcisismo, encanto superficial, pobreza emociona, conducta antisocial y delictiva, dificultad para aprender de la experiencia, impulsividad y falta de planificación, insinceridad y manipulación, predisposición al aburrimiento, estilo de vida parasitario, ausencia de remordimientos, promiscuidad sexual. 

Además, algunas personas con altos niveles de psicopatía, lejos de ser delincuentes o calificados como peligrosos para la sociedad, se adaptan perfectamente a ella; son los llamados "psicópatas integrados". A algunas personas la psicopatía les permite conseguir y disfrutar de éxito en sus vidas, los llamados "psicópatas exitosos", se benefician de algunos rasgos de típicos de la psicopatía como la valentía, la alta confianza en sí mismo o el carisma para llegar a lo más alto de la escala social. 

Medición de este rasgo psicológico 

La PCL-R (The Psychopathy Checklist) se ha convertido, a lo largo de los años, en el estándar para la evaluación de la psicopatía. Este test desarrollado por Robert Hare se compone de 20 ítems, es en realidad una escala de evaluación, donde se realizan una serie de preguntas y a cada una se le otorga una puntuación entre 0 y 2 puntos. Este test, sin embargo, se desarrolló sobre todo para evaluar la psicopatía en las poblaciones carcelarias. 

El uso de otras herramientas para medir la psicopatía afecta de forma muy notable al cálculo de la prevalencia, obteniendo resultados muy diferentes entre investigaciones. 

¿Qué sabemos sobre la prevalencia de la psicopatía? 

En los últimos años existe un fuerte interés por estudiar la presencia e influencia de la psicopatía en la población general y su prevalencia e influencia en todos los sectores y ámbitos de la vida cotidiana. Desde el mundo laboral y la predisposición de los psicópatas a ejercer ciertos empleos, hasta las relaciones de pareja: se asocia la psicopatía con promiscuidad. ¿Eligen algún rasgo de personalidad en concreto para emparejarse? Como vemos, las preguntas y objetos de estudio pueden ser infinitas y bastante interesantes de resolver.

El estudio "Prevalencia de la psicopatía en la población adulta general: Una revisión sistemática y un meta-análisis", mencionado en la introducción, resumió todas las investigaciones científicas, donde se había calculado la prevalencia de la psicopatía en diferentes grupos de población, incluyendo población carcelaria y población general. Este estudio permitió extraer una serie de conclusiones interesantes. 

La psicopatía está infradiagnosticada en la población general 

El estudio mencionado, basándose en varias investigaciones internacionales, calculó que la prevalencia de la psicopatía en la población general adulta era más alta de lo que se pensaba, situándose en el 4,5%. Además, se observa una diferencia significativa de la prevalencia de la psicopatía entre hombres (7,9%) y mujeres (2,9%). 

Los estudios presentan resultados muy variables 

La prevalencia de la psicopatía en la población general obtenida en los estudios revisados muestra una variación considerable, que va desde un mínimo de 0% a un máximo de 21%.

Estas diferencias dependen de muchos factores, como la herramienta utilizada para definir y medir la psicopatía, el género de los participantes, el tipo de muestra de la población general y los países de origen de los participantes. Los resultados del estudio sugieren que los tres primeros factores, pero no el país de origen, tienen un impacto significativo en la prevalencia de la psicopatía. 

Como podemos deducir este resultado pone en evidencia un problema de base en los estudios de prevalencia. Los estudios no pueden variar en función de la herramienta utilizada porque si no nunca serán confiables. Por ejemplo, si se utiliza la PCL-R , el resultado de prevalencia de la psicopatía en la población general adulta es sólo del 1,2%. Sin embargo, si se utilizan otros instrumentos, como autoinformes de rasgos de personalidad psicopática, la prevalencia de la psicopatía en la población general adulta alcanza el 5,4%. 

La prevalencia de la psicopatía es diferente entre grupos adultos 

Otro resultado interesante de este trabajo está relacionado con el descubrimiento de diferencias en la prevalencia de la psicopatía entre distintos grupos adultos. En particular, la prevalencia de psicopatía entre los trabajadores de algunas organizaciones y empresas (gerentes, ejecutivos, publicistas ) es significativamente mayor que entre los estudiantes universitarios o la población general (12,9% frente a 8,1% y 1,9%, respectivamente). 

Puede parecer sorprendente que los estudiantes presenten más rasgos de psicopatía que la población general. Sin embargo, esto es lógico, pues la mayoría de las profesiones que presentan más rasgos de psicopatía requieren titulación universitaria. 

Las profesiones con más psicópatas 

No todas las profesiones parecen contar con el mismo porcentaje de psicópatas. Es evidente que los rasgos psicópatas ayudan a alcanzar el éxito en algunos tipos de trayectorias profesionales: empresarios sin escrúpulos, directivos egocéntricos, políticos mentirosos, inversores sin escrúpulos, vendedores sin remordimientos, cirujanos sin empatía, abogados mentirosos, empleados de telemarketing embusteros, la lista es larga. De hecho, muchos autores han resaltado los beneficios y virtudes de la personalidad y los rasgos psicopáticos en el contexto laboral actual. 

Algunas de estas ocupaciones se asocian típicamente con profesiones de oficina, dando nacimiento al término “psicopatía de cuello blanco". Robert Hale los definió como "trabajadores informales y poco confiables, empresarios depredadores y poco éticos, políticos corruptos o profesionales sin escrúpulos que usan su prestigio y poder para dañar a sus clientes". Estas reflexiones nos hacen pensar en las personas al frente de los diferentes escándalos financieros, como la detención de Bernard Maddof en 2008. 

Un estudio realizado en el Reino Unido, del psicólogo Kevin Dutton, con una muestra de 5.400 personas, determinó las 10 profesiones con mayores rasgos de psicopatía:

·        Directores generales de empresas

·        Abogados

·        Presentadores de la radio o la televisión

·        Vendedores

·        Cirujanos

·        Periodistas

·        Sacerdotes

·        Policías

·        Cocineros

·        Funcionarios

Por otro lado, las 10 profesiones que presentaron los niveles más bajos de rasgos psicopáticos eran:

·        Asistentes sociosanitarios

·        Enfermeros

·        Terapeutas

·        Artesanos

·        Estilistas

·        Trabajadores de la caridad

·        Profesores

·        Artistas creativos

·        Médicos

·        Contables

También se mencionaba en dicho estudio que las personas que ocupaban puestos directivos en el trabajo presentaban índices más altos de rasgos psicopáticos. También los empleos con un alto componente de riesgo laboral, como policías, bomberos, militares, etc. contaban con más psicópatas en sus filas, en comparación con otras profesiones. 

Estos resultados parecen bastante lógicos puesto que en la primera lista aparecen profesiones donde el hecho de ser frío, calculador, poco empático, manipulador o presentar otros rasgos de la personalidad psicópata puede ser beneficioso en la carrera laboral. Sin embargo, el problema real es que el mundo y la sociedad en la que vivimos valora estos rasgos.