lunes, 27 de marzo de 2023

Qué son los baños de bosque y por qué son la forma más fácil de reducir la ansiedad

 

PAKA DÍAZ      |      welife     |    16/03/2023

Una técnica de meditación activa famosa en Japón y Finlandia. Sólo hay que caminar por un entorno natural dejando fluir los sentidos para disminuir la ansiedad.

La vida diaria cansa y nuestro ritmo ajetreado, aún más. Absorbidos por actividades sin fin, estamos perdiendo nuestra capacidad de no hacer nada y todos los beneficios que ello conlleva. En Japón, quizá la cultura contemplativa por antonomasia, han hecho de ello un arte desde tiempos milenarios. No hay más que ver sus famosas kokedamas, que nos ayudan a liberar estrés en su producción. Hoy vamos a hablar del shinrin-yoku, o baños de bosque, la forma japonesa de luchar contra el estrés que triunfa en medio mundo.

Qué es el ‘shinrin-yoku’

El shinrin-yoku es una técnica de meditación activa en la que la naturaleza es la protagonista. En realidad, el término fue acuñado por el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón en 1982 ya que observaron que tenía grandes beneficios para la población.

Se trata de una técnica que consiste en dedicar un tiempo, entre una y dos horas, a pasear por el campo de forma consciente y usando tus sentidos. Resulta perfecta para conectar con tu biofilia, tu amor por la naturaleza. Lo ideal es hacerlo en un bosque, pero vale cualquier entorno natural, lo más tranquilo posible. Una playa, el campo, la montaña o un parque poco frecuentado.

El bosque como aliado natural

“El bosque nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos y nuestro alrededor, renunciando a las distracciones y los pensamientos acelerados e invasivos de nuestra vida cotidiana. Conectar con la naturaleza y estar presentes en el aquí y ahora disminuye los niveles de estrés y tiene un efecto positivo en nuestra salud física y emocional”, explica Martina Carmona, psicóloga y profesora de la Universidad Carlemany.

La terapeuta reconoce que, de alguna forma, ya realizaba esta práctica milenaria incluso antes de ponerle nombre. “Tengo la suerte de vivir en los Pirineos y sin ponerle nombre siempre he estado muy en contacto con mi entorno y la naturaleza. Sin embargo, el concepto baños de bosque lo conocí a través del mindfulness, una técnica para conseguir la atención plena en el momento presente”, cuenta.

Beneficios de los baños de bosque

Según estudios realizados en Japón, los beneficios de los baños de bosque inciden en mejorar la inmunidad, el tratamiento de enfermedades crónicas, regular el estado de ánimo y reducir la ansiedad. Entre ellos, la terapeuta “destacaría que favorece salir del piloto automático de nuestro día  frenético y reconectar con el propio cuerpo y la naturaleza”.

Además, se convierte en un equilibrio muy necesario para los urbanitas. “Muchos pasamos gran parte de nuestro día en espacios cerrados y conectados a dispositivos electrónicos. Los baños de bosque nos dan la oportunidad de autocuidarnos, proporcionándonos una experiencia de calma, tranquilidad y claridad en la que somos conscientes del momento presente en el aquí y ahora”, destaca Carmona.

Cómo darte un baño de bosque

En realidad, “se pueden realizar en cualquier lugar natural al aire libre”, apunta la psicóloga. “Si dispones de zonas de campo o montaña cerca de casa, genial”. Pero si no, tampoco hay que preocuparse: “los parques interurbanos son una alternativa que permite adaptar los baños de bosque a tu localización y a tus necesidades. Lo importante es dedicarle un tiempo e incorporar la práctica a tu vida”.

Baños de bosque de Laponia finlandesa

El finlandés es otro pueblo muy conectado con su naturaleza. Quizá por ello, no extraña mucho conocer a una mujer que ha incluido los baños de bosque entre las actividades del centro de retiro que tiene en la Laponia finlandesa.

Minna Kataja, ingeniera y profesora de yoga, y su pareja, Aarno, han montado Arctic Sky Lapland, en Saariselkä. Se trata de un hospedaje en pleno bosque, donde hacen talleres de hierbas silvestres, dan clases de yin yoga y cocina con mucho arte. Su exquisita sopa de cancaterllis al romero, y pan de maíz con ortiga y pipas es una delicia absoluta. Pero una de las actividades más demandadas son sus baños de bosque guiados.

Utilizar todos los sentidos para hacer bien los baños de bosque

“Los japoneses lo llaman shinrin-yoku, pero aquí en Finlandia creo que, sin darle nombre, lo hacemos desde siempre. El contacto con la naturaleza para nosotros es vital”, explica Minna. En su caso, ella realiza una meditación activa con conciencia plena. “Salimos al bosque y, sucesivamente, vamos utilizando un sentido, el del gusto, del tacto, el oído… para sentir la naturaleza”, explica. Al final, acaba por animar a abrazar a los árboles para dejar fluir el vínculo con la naturaleza.

El resultado de los paseos con ella es una gran relajación y una sensación de alegría que te conecta con tu yo infantil. “Hay gente que llega a emocionarse mucho”, dice, y reconoce que “a mí también me ocurre. No hay nada más bello que la naturaleza”.

En invierno, los baños de bosque acaban con un rato de retozar en la nieve, mientras en verano recolectan frutos de la zona, bayas, setas… En su retiro, ofrecen habitaciones para parejas y familias a buenos precios –para ser Finlandia– y el regalo de disfrutar del entorno natural. “Estamos enamorados de este cielo, que cada día es diferente, con la luz cambiando todo el rato. Desde el sol de medianoche cuando hay luz casi todo el día, hasta kaamos, cuando sucede la noche eterna sin apenas luz, todo es belleza”, asegura.

Recomendaciones para meditar en la naturaleza

“Una vez encontrado el lugar y el momento, se trata de estar en silencio para poder conectar con los elementos naturales que hay en él, los árboles, las plantas, la hierba, la tierra y los animales. Podemos caminar, sentarnos, meditar, descansar o hacer cualquier actividad que nos ayude a asimilar la atmósfera de la naturaleza”, explica Martina Carmona, que recomienda tener en cuenta tres aspectos:

·                  Encontrar tu momento, puede ser al despertarte, al mediodía o por la noche antes de acostarte, lo importante es incorporar la práctica dentro de nuestra rutina.

·                  Centrarnos en la respiración es otro aspecto fundamental. Ser conscientes de cómo el aire nutre de oxígeno y naturaleza nuestro cuerpo.

·                  Deja que aparezcan los pensamientos y emociones que vayan surgiendo, no los juzgues como buenos o malos, simplemente obsérvalos de forma impersonal. Cuando nuestra mente se distraiga es importante volver a conectarnos con la respiración y con nuestro entorno natural más inmediato.

Además, lo bueno de los baños de bosque es que solo nos necesitamos a nosotros mismos y un entorno en el que pasear al aire libre. ¿Qué más se puede pedir?

sábado, 25 de marzo de 2023

Teresa Sánchez, psicóloga: "Hay un crecimiento alarmante tanto de autolesiones como de prácticas suicidas entre adolescentes"

     

JESSICA MOUZO      |      El País      |      23/02/2023

 

La decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca señala que, con las conductas autolesivas, los jóvenes buscan una liberación de emociones negativas, como angustia,  ansiedad o ira 

Todas las señales apuntan en la misma dirección: las conductas suicidas en adolescentes se han disparado. Desde el peor de los escenarios —los suicidios consumados en menores de 15 años han pasado de siete en 2019, a 14 en 2020 y a 22 en 2021— hasta las ideaciones de muerte, lo que en el argot clínico se conoce como autolesiones no suicidas: actos deliberados para lesionar el cuerpo, pero que, a priori, no son un intento autolítico, sino una forma dañina de afrontar una situación emocional. 

Todo va al alza. Según el barómetro de la Fundación FAD, los jóvenes que declaran haber padecido problemas de salud mental con mucha frecuencia rozaba el 16% en 2021 (en 2017 era el 6,2%). En la Fundación Anar, las peticiones de ayuda por autolesiones se multiplicaron por 56 en 13 años (de 57 casos en 2009 a 3.200 en 2021). Y otro estudio de la Generalitat de Cataluña cifraba en el 27% del total a los adolescentes catalanes que se han autolesionado alguna vez.                  

¿Qué se puede hacer en España para frenar el crecimiento de los suicidios?

En una elocuente conferencia durante el Congreso Nacional de Salud Mental Infantojuvenil, celebrado la semana pasada en Salamanca, Teresa Sánchez, decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca, tildaba de “alarmante” el número de “adolescentes que están iniciándose en actividades parasuicidas o conductas que acaban siendo declaradamente autolíticas”. Sin tapujos, Sánchez (Zarza-Capilla, Badajoz, 62 años) radiografió la complejidad del fenómeno y el peso que puede tener el contagio social en los problemas de salud mental de los jóvenes. “Se puede sospechar que hay algo de contagio social porque no hay tanto pudor para contarlo”, expresó.

La psicóloga atendió a EL PAÍS tras esa concurrida ponencia de título “efectista”, reconocía. Se titulaba Autolesiones adolescentes: gritos de sangre y miedo. “Siempre me gusta dar una imagen plástica e incluso que podamos, sinestésicamente, oír con los ojos o ver con los oídos. Es un grito que la persona está emitiendo con la sangre, con la quemadura, con el daño corporal que se inflige. Es una manera de gritar que no pasa por las cuerdas vocales”, justificaba.

Pregunta. ¿Cuándo empezó a visibilizarse o a producirse más este fenómeno?

Respuesta. Nunca sabemos si, realmente, los problemas de salud mental son mayores ahora que antes o es que ahora se confiesan más que antes. Se ha perdido el miedo a ser tratados como bichos raros y lo cierto es que ahora son más diagnosticados y, al ser más visibles, tendemos a pensar que es que se está produciendo un fenómeno nuevo. Por eso hay cierto cuestionamiento de si hay un efecto de contagio social o de hipervisibilización o hiperdiagnóstico.

P. ¿Qué piensa usted?

R. Creo que hay un sobrediagnóstico, pero no solo con ese tema, sino con prácticamente todos, porque la sociedad es más permisiva y las enfermedades mentales están saliendo del armario. Hay un cierto movimiento Me Too, el “a mí también me pasa”, el dar un paso al frente. El contagio social tiene que ver con que hay mayor tolerancia social y hay menor invisibilización.

P. Pero que haya un sobrediagnóstico es negativo, significa que se diagnostica a gente que no tiene eso.

R. El sobrediagnóstico es siempre negativo, pero muchas veces es inducido por el modismo social. No creo que sea aplicable a las autolesiones, pero sí a otros trastornos. En el siglo XVIII era completamente normal el vampirismo, pero, ¿significa que había más vampirismo entonces que ahora? No. Era una patología arrastrada por el propio movimiento cultural que creía en los hombres lobo y en los Dráculas de turno. Hay oleadas sociales de ciertos diagnósticos y, aunque no creo que esto pase con las autolesiones, sí vivimos en una era de sobretratamiento y hay muchísimos más casos de los reales de un montón de patologías.

P. ¿Qué se entiende por autolesiones?

R. Hay autolesiones que son rituales, como, por ejemplo, que en algunas poblaciones de África se estiren el labio, o autolesiones modales, como los tatuajes. Pero esas las excluimos. Lo que se acaba calificando como autolesión de tipo clínico son las autolesiones deliberadas sin propósito suicida, aunque muchas veces, la práctica de autolesiones es un predictor de que esa persona va a llevar a cabo un acto suicida más adelante, sobre todo si las ha prolongado más de siete años.

P. ¿Cuál es el objetivo último de las personas que se autolesionan?

R. Sobre todo, buscan una liberación de emociones negativas, como angustia, ansiedad o ira, que no pueden vehicular hacia afuera. Pero también hay estados de un displacer intenso, de sufrimiento, de un dolor mental que no saben comprender y tienen que hacer algo para librarse de ese demonio del malestar que tienen dentro. Habitualmente, es una búsqueda de liberarse de esa parte negativa, maligna, que sienten que tienen. Y de reintegración: haciendo esto, me vuelvo a sentir yo, no estoy disociado. También buscan la autorregulación emocional.

Las autolesiones frenan el malestar de la persona, pero si continúan, llegan al suicidio”

P. ¿Cuál es el vínculo con el suicidio?

R. La autolesión es una solución temporal para un problema crónico, mientras que el suicidio es la solución definitiva para un problema que, a veces, es temporal. Cuando hay problemas que tienen un malestar de largo recorrido, la autolesión los sitúa, los frena; pero es una solución temporal. A corto plazo, el malestar y la ansiedad que tiene la persona que realiza prácticas autolesivas se frena con la autolesión, peso si eso continúa y continúa, al final llega al suicidio.

P. ¿Cuál es la fotografía actual de las autolesiones?

R. Hay un crecimiento alarmante, tanto de esto como de las prácticas suicidas. Yo, atravesando un parque, he oído coquetear, jugar con el lenguaje, como “voy a suicidarme”. Hay una frivolización, una banalización de la conducta suicida en algunos adolescentes porque morir es posible. Hemos pasado de una percepción de la invulnerabilidad propia de la juventud a una visión de por qué no morir. Porque si yo decido mi muerte, yo soy dueño de mi muerte: es como que tienes una bomba y tú le quitas la anilla cuando tú quieres, no cuando quiere la biología o la naturaleza. Es un sentimiento de poder y de control.

P. ¿Por qué pasa esto ahora, con esta generación?

R. Yo creo que esta generación, más que ninguna, es coleccionista de sensaciones y es muy amiga de sobrepasar límites, de probar, de experimentar, de no conformarse con ninguna prescripción social. Y no digo que sean las únicas causas porque luego, por supuesto, hay desesperanza, desolación y los adolescentes tienen muchas cosas, pero les faltan frecuentemente sus padres o figuras de referencia que estén ahí como un punto de conexión, como un punto de relación.

Hay una banalización de la conducta suicida en algunos adolescentes”

P. ¿Y la pandemia? Porque parece que todo se ha cristalizado a raíz de la crisis sanitaria.

R. De la pandemia hemos salido con lo que hemos entrado acentuado. Si una persona, antes de la pandemia, tenía una capacidad introspectiva y ciertas habilidades de trabajo mental con los problemas, pues dentro de la pandemia no se ha sentido tan mal. El problema es que cuando tus recursos están siempre en el mundo exterior y consisten en hacer cosas como ir al gimnasio, quedar con amigos, ir a bares…, cuando te bloquean todo eso, no tienes más remedio que quedarte a solas con tus propios recursos. Y en esa vuelta forzada hacia sí mismos, cuando no tienen recursos mentales, se han quedado desmantelados.

P. Decía que gritan con la sangre en lugar de con la garganta. ¿Gritan para pedir ayuda? ¿Es una llamada de atención?

R. Una de las motivaciones es esto: modificar aspectos del mundo exterior, visibilizarse, reclamar atención… Pero tampoco es necesariamente así. A veces, la guerra es consigo mismos, no con el mundo exterior. A veces, el grito es expresivo, evacuatorio más que comunicativo.

P. ¿Cómo se tiene que interpretar lo que está ocurriendo? ¿Hasta qué punto puede influir la moda en estas dinámicas?

R. Puede influir, pero yo no lo cifraría todo en relación con la moda. Puede influir porque hay tendencias que se publicitan, que se refuerzan en redes, y eso pueden tener un refuerzo del intragrupo, aunque sea solo virtual. A veces, el refuerzo viene de redes sociales o de observar que otras personas también lo hacen. Y con este refuerzo hay que contar, pero no solo. De hecho, la autolesión es un acto bastante solitario, lo que pasa es que la persona que se autolesiona sabe que no es única, que en su misma clase o colegio hay otras personas que también lo hacen.

P. ¿Cuáles son los factores de riesgo?

R. Las chicas tienen más papeletas y otro factor de riesgo es, por ejemplo, tener a la vez un trastorno de conducta alimentaria, tener una imagen social terrible y sobre todo, tener una alta conflictividad familiar con las personas que deberían actuar como figuras de contención. También diría [que es un factor de riesgo] la adultización precoz de la adolescente: los niños que se adultizan antes de hora, que sienten que se cargan sobre ellos, social o familiarmente, una responsabilidad social, laboral, económica o académica, son personas que se van a sentir muy estresadas y la autolesión puede ser vista como una manera de evacuar todo.

P. ¿Cuáles son las señales de alerta?

R. La forma de vestir, por ejemplo, es encubridora, se va a evitar bañarse en público o mostrar los brazos y las piernas. Va a haber muchas excusas para no mostrar el propio cuerpo. No siempre las heridas son por cortes, aunque el cutting, que es el más habitual, va a producir sangre y manchas. Otra señal es estar mucho tiempo encerrado en el cuarto de baño con pestillo o que haya muchos picos en conducta, como reacciones explosivas muy estridentes.

P. ¿Cómo se resuelve?

R. Yo soy muy partidaria de los modelos basados en la mentalización: a medida que aumenta la capacidad de mentalizar tus propios estados de ánimo y de ponerle mente a aquello caótico que se te escapa y que no controlas, mejora. Por la parte compulsiva que pueda tener la autolesión, hay ayuda farmacológica que puede cooperar con lograr una mejora, pero la intervención terapéutica es clave.

FE DE ERRORES

En una versión anterior, se recogía que los suicidios consumados en menores de 15 años habían pasado de siete en 2020 a 14 en 2021 y a 22 en 2022. Lo correcto es que han pasado de siete en 2019 a 14 en 2020 y a 22 en 2021

jueves, 23 de marzo de 2023

Así es como la neurociencia entrena tu cerebro para conseguir paz mental


SARA TRUEBA RODRÍGUEZ     |       welife        |       14/02/2023

Si ya sabes que tu cerebro no es algo rígido, descubre una tecnología puntera que activa las frecuencias cerebrales alfa y beta, llevándote directamente a la creatividad, la eficiencia y la serenidad.

Ansiedad y estrés, insomnio, incomodidad emocional, baja autoestima, perfeccionismo, autocrítica, exceso de control, cambios de humor, sentir que uno ha dejado de ser uno… Falta de concentración, depresión, problemas madurativos, estrés postraumático… Y la lista continúa… Los males más comunes del siglo XXI parecen haberse anclado en nuestro día a día como una losa imposible de levantar. Pero hay una mujer que, de la mano de la neurociencia, trabaja un método propio de entrenamiento cerebral que permite, a través de la tecnología, acercar el bienestar a la vida de las personas, sin dejar fuera a nadie.

Ana Ibánez es Ingeniera Química, exnadadora de élite y piloto de helicóptero, currículo más que suficiente para comprender que la superación ha sido una parte importante de su vida: «Cuando eres deportista dentro de un alto nivel, tú mismo te sorprendes de cómo, con los esfuerzos bien dirigidos, se consiguen muchas cosas. Somos capaces de lograr estados mentales muy concretos si los trabajamos de manera adecuada. Desde la ingeniería siempre me han interesado los temas de neurociencia. Empecé a investigar sistemas de entrenamiento cerebral, en cómo entrenar tu cerebro y tu mente… De toda esa investigación uní la tecnología y mis descubrimientos para crear un método concreto orientado al bienestar. Si haces ejercicio te sientes mejor, ¿verdad? Pues con el entrenamiento cerebral es igual», nos cuenta desde su centro Mindstudio, en Madrid.

Partimos de la idea de que el cerebro no es algo rígido, se adapta a las situaciones y puede moldearse, puede funcionar mejor de lo que lo hace para, entre otras cosas, ser más eficiente, pero desde la calma. Y aquí es donde Ana mejor expresa la importancia de su trabajo: «Hay muchos caminos para conseguirlo, pero el entrenamiento cerebral es más rápido. Con él, tratamos patologías muy concretas como la ansiedad, el insomnio y la falta de concentración, pero también ayudamos al cerebro a que proyecte una mirada más amable, más objetiva sobre lo que nos ocurre. Cuando estás funcionando bien, cuando utilizamos la corteza prefrontal somos más analíticos, más creativos y eficientes y mejora nuestra capacidad de respuesta. Es decir, nos vamos a sentir más felices. Y digo sentir porque ser feliz es algo mental».

Un cerebro flexible nos acerca al objetivo

Para alguien como Ana Ibáñez, acostumbrada a trabajar con equipos de alto rendimiento, pero también con personas a las que les resulta difícil llegar a todo, la felicidad viene de saber irte a los extremos y tener la confianza de que vas a saber llegar al equilibrio: «Cuando caes es porque tenías que caer, pero tu sistema vuelve al equilibrio, tomando perspectiva, tanto cuando vives algo muy bueno como muy malo… Saber que es momentáneo y entender que regresarás al equilibrio es la clave». Para la neurociencia, un cerebro capaz de entender esto se adapta mejor a los cambios y, en definitiva, a la vida.

La paz mental, el estado emocional al que deberíamos aspirar

Desde el punto de vista lingüístico, serenidad se refiere a ser o estar tranquilo y sosegado, sin nervios o agitación; desde el lado científico, la serenidad se produce cuando el cerebro es capaz de producir el nivel de frecuencias Alfa y Beta adecuadas. Y ahí es cuando la neurociencia trabaja y empezamos a notar cambios en nuestro día a día.

¿Cómo expandir nuestro cerebro? 

Hay herramientas que siguen siendo el A, B, C para activar estas frecuencias de manera natural:

·                  Meditación.

·                  Ejercicio físico periódico.

·                  Rodearse de personas que le hacen bien a uno mismo.

·                  Escuchar música.

·                  Desconectar de vez en cuando. Desenchufarse, no hacer nada y perder el tiempo y hacerlo de manera consciente.

«Estos son solo unos cuantos ejemplos, pero no a todo el mundo le va todo igual de bien… Hay un gran porcentaje de gente frustrada después de intentar meditar y no conseguirlo. Yo siempre abogo por hacer la meditación a la medida de cada uno. A veces en movimiento, mientras se pasea, por ejemplo… No es una ley rígida», cuenta Ana. Así, los entrenamientos ayudan al cerebro a producir esas frecuencias, de manera más rápida y más eficiente.

Cómo funciona la tecnología para dar paz mental

El trabajo de Ana Ibáñez no es ciencia ficción, está sujeto a unos pilares que marca la ciencia. «Es una tecnología de neurociencia de última generación que lee la actividad de frecuencias cerebrales para armonizarlas. Se realiza con unos sensores que hacen una lectura de la actividad cerebral a tiempo real y activa el cerebro en función de esas lecturas. A través de una serie de ejercicios, se ajustan las frecuencias. Se hace mientras se mira una pantalla y no necesita el esfuerzo consciente de la persona. Es el cerebro el que trabaja».

Tras una evaluación previa de síntomas (calidad del sueño, dolores, calidad de concentración, temas físicos…) se le pide al paciente que digan cómo se siente y cómo se quiere sentir. «Dentro de esa evaluación se puede ver si el cortisol esta alto, por ejemplo. El entrenamiento esta enfocado a funcionar sin producir cortisol, que no es más que la química que nuestro organismo libera en respuesta al estrés. Así, la parte eléctrica del cerebro hace que las neuronas se hablen entre sí antes de que se libere la química. Si las neuronas trabajan de una manera más calmada (armonizando las frecuencias), no se libera ese cortisol».

La importancia de poner límites

Según nos cuenta Ana, el perfeccionismo es una pandemia que afecta mucho más a mujeres y niñas. «Es un yugo que hay que quitarse. Lo mejor de ti, lo que puedes aportar, no viene del deseo de perfección si no de tu capacidad para descubrir tus talentos innatos, de poder disfrutar y desarrollarlos», concluye. 

En este sentido, alerta, hay un perfil que se repite entre sus pacientes. «Vienen muchas mujeres con situaciones parecidas; profesionales que hacen las cosas muy bien, pero tienen muy mala calidad de vida, que no llegan a todo, duermen mal, han perdido el sentido del humor y tienen sensación de vivir asfixiadas». Para todas ellas, tras entrenar su cerebro cambia su mirada.

«Cuando se entrena, se coge perspectiva, empieza a dejar cosas caer, a elegir y priorizar mejor, poner límites, ser más eficiente porque está serena, se cansa menos y mejora su vida personal también. Empieza a dividir mejor su vida personal y profesional. Duerme mejor (algo matemático cuando las frecuencias cerebrales están en armonía) y de repente su proyecto vive una evolución y un ascenso. No me canso de verlo».  

¿Quién no desea conectar con sus talentos? ¿Depende esto del esfuerzo? «El esfuerzo es muy importante para desarrollar talento, pero la verdadera brillantez viene de poder conectar cerebralmente con todo tu potencial, que supone la unión de nuestro cerebro consciente e inconsciente». De hecho, Ana rebela que los momentos cerebrales brillantes suelen venir después de un periodo de descanso y calma.

martes, 21 de marzo de 2023

Anhedonia o por qué algunas personas no disfrutan de nada


INMACULADA VÁZQUEZ      |     abc.es     |    24/02/2023

Melisa González(Redactora)

   

Según los expertos en psicología, para superar esta incapacidad de disfrute, es de vital importancia apoyar lo que a esa persona le provoque algo de vitalidad.

 

Imaginemos una situación: estás yendo con tu amigo al concierto que lleváis meses esperando y que incluso se trata de su cantante favorito. Llegados al lugar y ya metidos en materia, éste pregunta constantemente por la hora porque ya tiene ganas de irse. Te resultaría extraño, ¿verdad? Y cuando decimos de un concierto hablamos de cualquier plan que en un principio le apetecía pero que en el momento del mismo no llega a mostrar el más mínimo atisbo de alegría. Pensarías que es un aburrido quizá, pero lo cierto es que no se trata de eso, sino de que esa persona padece una incapacidad y es la de disfrutar.

 

La anhedonia es la incapacidad de sentir placer.

 

Es un síntoma común de la depresión, así como de otros trastornos de salud mental en el que algunas personas pierden la capacidad de sentir alegría. Por tanto, las cosas que alguna vez los satisfacían ya no son divertidas ni placenteras.

 

Tipos de anhedonia

 

Inmaculada Vázquez, psicóloga en Mundopsicologos.com, indica que la anhedonia puede presentarse en varios ámbitos:

Esfera personal: referido a la alimentación, la intimidad sexual y el propio cuidado en general.

Esfera social: desgana a la hora de relacionarse con otros miembros de la familia, entre amigos, o para conocer gente nueva. 

«Los síntomas son la falta de vitalidad y de placer, es decir, la posibilidad de disfrutar. Si se produce en el ámbito personal, a quien la sufre no le apetece. Por ejemplo, alimentarse. Lo definitorio es la falta de placer en el proceso de alimentarse, aunque puede detectarse previamente. Entonces, hay una desgana, una falta de interés como por ejemplo en comer, y una de sus consecuencias es la falta de placer que se experimenta al realizar la actividad que estemos observando», comenta la experta. 

Por otro lado, en el ámbito social hablamos de anhedonia cuando la persona «no desea estar con sus seres queridos» y, menos aún, involucrarse en actividades sociales con personas desconocidas. «Hay un retraimiento social. En la persona con anhedonia hay una vitalidad disminuida, hasta tal punto que el deseo y su recompensa, el placer, no existen», asegura Inmaculada.

 

Dejar atrás la anhedonia

 

Al igual que se puede superar una depresión o la ansiedad, la anhedonia también. Eso sí, es difícil que lo venza por sí misma. Tal como dice la experta en psicología, necesita el apoyo de su entorno y si es más acuciante necesita apoyo profesional.

 

El entorno juega, por tanto, un papel importante en la superación de esta incapacidad. al parecer, quienes tienen alrededor a alguien con anhedonia, con incapacidad para sentir placer, suelen sentir frustración. Inmaculada comenta que en la medida de lo posible «es recomendable que quienes están cerca se conozcan lo mejor posible a sí mismos» ya que de esta manera «podrán gestionar la frustración que sienten de una manera diferente y no la verterán sobre quien padece anhedonia. Para quien la sufre la frustración del entorno empeora su situación».

 

Además, insta a mantener una «buena conexión emocional» con la persona que ha tenido episodios de anhedonia. Así, cuando comienza a aparecer, su entorno puede detectarlo y actuar.

 

«La manera de actuar más efectiva es asumir que esa persona está sufriendo y lo que está haciendo es lo mejor que puede hacer en ese momento. Asimismo, desde el reconocimiento de la situación difícil que está atravesando, es de utilidad mantener el acompañamiento; es cuando más nos necesitan aunque pueda parecer lo contrario», recuerda la psicóloga. Este acompañamiento es en sí mismo de gran ayuda, aunque puede no tener efectos inmediatos. Finalmente, es útil también apoyar lo que a esa persona le provoque algo de vitalidad, por ejemplo, dar paseos por un cierto lugar. «Es desde la vitalidad desde donde se recupera el placer», afirma.

 

Por último, permanecer junto a esa persona y cuidar la relación con ella una vez que el episodio de anhedonia se ha superado es fundamental. Podría decirse, según Inmaculada Vázquez, que es la manera en la que podemos disminuir la probabilidad de que la anhedonia vuelva a aparecer.

 

 

 

 

 

domingo, 19 de marzo de 2023

Los impresionantes efectos que la música tiene en nuestro cerebro


SARAH ROMERO      |     El Confidencial     |      02/03/2023

 

La magia de la música. La música reconfigura el cerebro. Así lo afirman los estudios que muestran que la música crea de forma única nuevas conexiones en nuestro órgano pensante.

 

Ha quedado demostrado con bastante evidencia científica que la música activa algunas de las redes más amplias y diversas del cerebro. Como no podía ser de otra manera, la música activa la corteza auditiva en los lóbulos temporales cercanos a los oídos, pero eso es solo el comienzo. Hay mucho más. Las partes del cerebro involucradas en la emoción no solo activan durante la música la memoria emocional, sino que también se sincronizan. 

 

La música también estimula una variedad de regiones de memoria. Y, curiosamente, también el sistema motor. De hecho, se ha teorizado que es la activación del sistema motor del cerebro lo que nos permite seleccionar el ritmo de la música incluso antes de que empecemos a seguir el ritmo con el pie.

De Harry Styles a Deep Purple: las mejores canciones para poder hacer una buena RCP-Sarah Romero

 

¿Cómo puede la música tener tales efectos cerebrales?

 

Aunque no sabemos las respuestas con certeza, los avances en neurociencia cognitiva en los últimos años nos han permitido especular sobre algunos posibles mecanismos que van mucho más allá de lo que nos imaginamos. 

 

El neurocientífico estadounidense Larry Sherman, de la Oregon Health & Science University de Portland (OHSU), dice que el acto de practicar música puede ayudar a generar neuronas, fortalecer las conexiones entre las células del cerebro llamadas sinapsis y reconstruir las vainas de mielina que permiten la transmisión de señales eléctricas entre las células. Pero no solo tocar, incluso escuchar música beneficia directamente la salud y el funcionamiento del cerebro.

 

El cerebro está conectado a los beneficios de la música

 

“Resulta que practicar un instrumento musical puede ser lo más difícil y desafiante que puede hacer un cerebro humano”, dice el también miembro de la División de Neurociencia del Centro Nacional de Investigación de Primates de Oregón en OHSU. “Estás integrando habilidades motoras sensoriales y finas, habilidades motoras gruesas. Estás sosteniendo tu instrumento, moviendo tus dedos. Estás haciendo todas estas cosas y estás reconfigurando tu cerebro hasta el punto en que puedes convertirte en un músico nominado”.

 

Las imágenes de resonancia magnética han demostrado que la música desencadena una cascada de neurotransmisores, como las endorfinas y la dopamina, que se asocian con sentimientos positivos. Estos neurotransmisores pueden aliviar el dolor y también fomentar un sentimiento de pertenencia comunitaria. Cuanto más grande sea el grupo, mayor será el efecto (de ahí que, por ejemplo, cantar en un coro sea tan saludable a cualquier edad).

 

“Esto es algo asombroso que está haciendo nuestro cerebro. Se está reconfigurando y rehaciendo cada vez que practicamos música”.  

 

La música es estructural, matemática y arquitectónica. Se basa en las relaciones entre una nota y la siguiente. Puede que no lo sepas, pero tu cerebro tiene que hacer mucha computación para darle sentido.

 

Además es un recurso que nos acompaña siempre. Cultivar la habilidad musical desde el principio tiene beneficios para toda la vida. De hecho, para los más pequeños, reproducir música puede ayudar a los niños a leer mejor, almacenar recuerdos y ayudarles a pronunciar mejor diferentes idiomas. Y es que la música hace que el cerebro esté más conectado, lo que induce una plasticidad neuronal capaz de mejorar las capacidades neurológicas más allá de la música. Y, en general, aprender cualquier habilidad desafiante (como el ajedrez, la danza o el golf) tiene beneficios para el cerebro, independientemente de cuándo empieces.

jueves, 16 de marzo de 2023

Rocío Parrado: "No sabemos trabajar las emociones y ahí está el bienestar psicológico" ( II )

 

CARMEN REINA      |       Cordiópolis     |     26/02/2023

Entrevista a Rocío Parrado, presidenta Colegio de Psicología en Córdoba - ÁLEX GALLEGOS

 

(Continuación del artículo anterior)

 

P. Cómo sociedad, ¿necesitamos más educación y concienciación para normalizar el pedir esa ayuda psicológica?

R. Cada vez hay más concienciación, pero sí es verdad que siempre falta un poquito. Es verdad que, desde la pandemia para acá, cada vez sale más gente diciendo que va al psicólogo y lo ven como algo normal. Gente famosa, deportistas, actores, actrices, cantantes… Y eso nos ayuda a visualizar, a decir que esto no es nada malo, que todo el mundo va a un psicólogo y no pasa nada.

 

Es verdad que, antiguamente, cuando yo empecé por ejemplo en Psicología del Deporte, que un deportista fuera al psicólogo no estaba bien visto y se ocultaba mucho. Hoy en día, no. Todo el mundo tiene a su psicólogo para aumentar el rendimiento. Y no es que 'estés loco' ni nada así. La verdad es que vamos venciendo esas barreras cada vez más.

P. Apuntaba antes que la psicología está presente en todas las etapas de la vida. ¿Qué papel tiene en la educación, en la infancia?

R. Hay dos cuestiones, por las que estamos abogando. Primero, por crear una especialización en psicología infantojuvenil. ¿Por qué? Porque tiene unas características concretas, tienen su forma de ver la vida, sus trastornos… Estamos intentando crear esa especialización para atender su idiosincrasia. Y luego, también, abogamos por crear la figura del psicólogo educativo, aparte del orientador, que no tiene nada que ver.

 

Porque es verdad que en los colegios es donde se pueden detectar más casos, por ejemplo, de acoso escolar, ciberbulling, trastornos de la conducta alimentaria… Se pueden detectar muy fácilmente también en los colegios. También violencia de género o violencia filioparental. Ahí, se daría el primer enlace y sería muy bueno tener un psicólogo educativo que pueda detectar e intervenir en esos casos.

 

Porque, como he dicho, la infancia y la juventud es el caldo de cultivo, ahí empiezan muchos problemas que cuando somos mayores se pueden convertir en trastornos. Deberíamos enfatizar un poquito más en la infancia y la adolescencia, sobre todo en prevención.

 

P. ¿Sería un pilar de apoyo dentro del proceso educativo?

R. Sí, sí, un pilar. También sobre el abandono escolar, el rendimiento escolar… Todo eso se podría ver desde los colegios y fomentar la figura del psicólogo educativo para detectar esos problemas y hacer una intervención. Y si hiciera falta, por qué no, una derivación.

 

P. Ahora los psicólogos tratan en esas etapas de la vida cuestiones que antes pasaban desapercibidas o no se atendían, como trastornos de atención, hiperactividad… ¿Van surgiendo o han estado siempre ahí?

R. Eso siempre ha estado ahí. Pero, por ejemplo antes, el niño hiperactivo era el niño malo, que no se estaba quieto, que molestaba… Era la etiqueta de niño malo. Pero a lo mejor no era un niño malo, a lo mejor era un niño hiperactivo.

 

Yo sé que ahora hay mucha controversia, sobre todo con el TDAH -trastorno por déficit de atención e hiperactividad-, pero eso ha habido toda la vida. Trastornos de autismo ha habido siempre, antes no se detectaban y ahora sí se detectan desde la infancia. En la Atención Temprana, de los 0 a los 6 años, ahí podemos detectar muchos problemas que antiguamente no se detectaban o cuando ya se veían eran mayores. Y cuanto antes se trate un problema, mejor. Pero eso es en Medicina, en Psicología y en todo.

Cada vez hay ideas suicidas a edades más tempranas

 

P. En la etapa posterior, en la adolescencia y la juventud, ¿hay ahora una demanda creciente de apoyo psicológico?

R. En general, ha aumentado en todas las edades, pero en esta más. Sí es verdad que ha aumentado el número de problemas en adolescentes, ha crecido la incidencia de gente joven con problemas.

 

P. No sé si tienen que ver las redes sociales, la exposición pública….

R. Hay muchos casos de adicción a las tecnologías y a las redes sociales. También han aumentado bastante. La necesidad de que me vean, de que me acepten… pero luego el contacto social es muy reducido, es más a través de pantallas, de las redes.

Ha cambiado. Están cambiando las formas de relaciones entre los jóvenes. Y entonces, estamos como adaptándonos a esta nueva situación.

P. ¿Se puede llegar a atrofiar de alguna manera esa capacidad de relación social que define al ser humano?

R. Sí, bueno, atrofiar... Pero es que ahora las relaciones sociales se hacen a través de pantallas. La mayoría de relaciones sociales ahora se hacen a través de la pantalla.

Nosotros es que estamos acostumbrados a la relación del tú a tú, de salir, de conocer gente, de estar…que también lo demandan, quieren salir, conocer gente. Pero también quieren tener seguidores. Y es complicado.

 

P. No sé si hay una edad determinada o un perfil determinado, pero la atención psicológica también está presente ante trastornos alimentarios y sobre la obesidad. ¿Cuál es su realidad?

R. Los trastornos de la conducta alimentaria también están aumentando en número. No hay una única causa para que una persona entre en un trastorno de la conducta alimentaria, porque si fuera solamente la presión social por tener un cuerpo determinado, todos tendríamos trastornos de la conducta alimentaria. Es una serie de cuestiones, por ejemplo, una baja autoestima, personas muy autoexigentes… Es verdad que la presión social de estar delgada para tener mayor éxito, está ahí, desde luego.

 

P. ¿Qué tecla toca la psicología en estos casos?

R. El abordaje tiene que ser interdisciplinar, es decir, tenemos que trabajar psiquiatras, endocrinos, nutricionistas y psicólogos. No se puede tratar desde un solo punto de vista. ¿Qué trata el psicólogo? Lo primero que trata de trabajar es la autoestima en esas personas, en chicas y también chicos en un número cada vez mayor. Y hay también más trastornos de la conducta alimentaria, ya no solamente la anorexia y la bulimia, también está la vigorexia. Hay más cosas.

 

Se trata también, sobre todo, la imagen corporal, porque tienen una distorsión de su imagen. Se trabaja mucho el concepto que tienen de su imagen corporal, se trabaja la autoestima. También se puede trabajar la psiconutrición, es decir, el endocrino o nutricionista trabaja su parte y nosotros la parte emocional de la nutrición. Con personas bulímicas, por ejemplo, trabajamos también la impulsividad. Se abordan las características de cada caso.

 

P. ¿Al final está todo en la mente para explicar nuestra conducta?

R. Sí, yo siempre digo que tenemos que cuidar un poco lo que pensamos, porque nuestra mente nos engaña muchas veces. Pensamos cosas y estamos dándole vueltas a cosas que luego, cuando nos paramos a pensar, decimos ‘¿Por qué he pensado eso? No le encuentro sentido’.

 

La mente es poderosa, nos puede llevar a pensar cosas que no son. Entonces, trabajar la mente, trabajar los pensamientos, las ideas, las emociones sobre todo…. Nada más que trabajando un poco el control de las emociones podemos mejorar nuestro bienestar psicológico.

En Atención Primaria, más de un 30% de las consultas son por problemas psicológicos

 

P. La inteligencia emocional no es algo que se suela trabajar…

R. No se suele trabajar y sin embargo es algo que nos puede ayudar en nuestro día a día, durante toda la vida. Como he dicho antes, no hay solo trastornos mentales, sino que sobre todo muchas veces, la mayor parte de la psicología lo que ofrece es bienestar psicológico.

 

P. Quería tocar también otro ámbito en el que actúa la Psicología, en el que tienen un Premio Meridiana por el apoyo psicológico necesario para víctimas de violencia de género. De hecho, la violencia psicológica es más difícil de detectar o autodetectar incluso.

R. Normalmente, siempre empiezan por la violencia psicológica. Te anulan. Primero te tienen que anular, te tienen que dominar. Un maltratador, normalmente lo primero que hace es machacarte psicológicamente. Te aísla de la familia, te aísla de todo el mundo, empieza a decirte que no vales, a controlarte… Y luego ya, aparece el maltrato físico. Pero lo que más cuesta que una persona sea consciente es de ese maltrato psicológico, no son tan conscientes de ese machaque que les dan.

 

P. ¿Cómo se trabaja en esas situaciones?

R. Es complicado. Muchas veces tú hablas con una mujer maltratada psicológicamente y ella no lo ve, lo justifica…Entonces, en un principio puede ser muy complicado porque si ella no quiere ser ayudada, no le puedes ayudar. Pero yo siempre les digo a los familiares que tienen que estar ahí, apoyándola, que no se aísle, que no la dejen y que, en un momento dado, puede pedir ayuda y hay que recogerla. Y ahí empezar a trabajar con ella.

 

Que denuncie, es muy complicado que denuncie. Nosotros -el Colegio de Psicología- propusimos el apoyo psicológico a mujeres maltratadas cuando dan el primer paso, en la denuncia. Porque ahí tenemos que ayudarlas a dar ese paso. Muchas de esas mujeres se arrepienten o no dan el paso si no tienen un apoyo, si no se sienten apoyadas, si no se sienten comprendidas, arropadas. Ese es el primer paso para sacarlas de ahí, de esa vida. Es un paso muy complicado, muy difícil y muchas de ellas se arrepienten, por miedo.

 

P. ¿Les ha llegado algún caso de un hombre que haya ejercido violencia de género, que se haya puesto en manos de psicólogos para intentar reconducir su conducta?

R. Bueno, puedo hablar a nivel particular. Conozco algunos casos, de hombres que han dicho ‘quiero cambiar’. Por dos motivos, bien porque se ven obligados y dicen ‘me han denunciado y tengo que aparentar’, y hay otros casos que, bueno, sí. Pocos, pero los hay. Hay programas (especiales de reinserción) para hombres maltratadores.

Hay que fomentar la figura del psicólogo educativo para detectar cuanto antes los problemas

 

P. Cree que cuando la salud mental no se cuida como sociedad ¿es un fracaso?

R. Yo, como profesional, te diría que sí. También en mi opinión personal, es un fracaso, pues sí. Lo estamos viendo. El no atender a los problemas mentales y al bienestar psicológico, es negar una cosa que es evidente. Y al negar una cosa que es evidente y es un problema que está ahí, el no darle solución es un fracaso. Porque está ahí, está candente y si no lo vemos y no le damos una solución…yo lo veo como un fracaso. Es un problema que se ve y que, a la larga, eso trae muchísimas complicaciones. En todos los aspectos. Y si no se soluciona, yo creo que sí es un fracaso de la sociedad.

 

P. ¿La punta del iceberg y la mayor tragedia de ese fracaso pueden ser los suicidios, el no atender adecuadamente a esas personas?

R. Ahí están las tasas de suicidio. Ahí están los números. En 2021, creo que hubo más de 4.000 personas que se quitaron la vida (en España). Y eso está ahí. Ignorarlo es una barbaridad. Y cada vez, se ha visto desde la pandemia y se han hecho estudios, hay ideas suicidas a edades más tempranas. Eso está ahí en los estudios, no nos lo hemos inventado los psicólogos. Entonces, ignorar eso y no darle una prevención, es ignorar un problema que hay que cada vez es mayor. Hay una tasa de suicidio en Andalucía entre los 18 y 25 años de un 11%.

 

El suicidio es la segunda causa de muerte externa y no se está atendiendo. Cuando se dice que hay muchas muertes por ataques al corazón, ponemos remedio. Pero ¿y los suicidios?

 

P. Me había fijado en una definición de Psicología de la RAE, que dice que es ‘la manera de sentir de un individuo o colectividad’. En este mundo acelerado e individualista, ¿nos hemos olvidado de atender lo que sentimos?

R. Nos hemos olvidado. Ahí está la regulación emocional, el trabajo emocional, la parte emocional. No sabemos trabajar eso, no sabemos tener control emocional. Se nos escapa de las manos. Ahí va el bienestar psicológico. Hay un vacío ahí. No se nos ha educado…Pero nunca es tarde.