domingo, 8 de junio de 2025

Borja Vilaseca, experto en crecimiento personal: "El error de la felicidad es creer que está fuera de nosotros y que hemos de conseguirla"

JUDITH DEL RIO        |       lavanguardia.com      |      04/06/2025       

 

El también escritor invita a mirar hacia dentro y optar por el autocuidado para conectar con quienes realmente somos


A día de hoy nos cuentan en cualquier sitio y nos invitan a encontrar la felicidad. Ese estado emocional de bienestar y satisfacción que surge cuando una persona se siente en armonía con su vida, sus relaciones y su entorno. Una sensación en la que se supone que debemos sentir plenitud, alegría y dicha.

El experto en crecimiento personal Borja Vilaseca habla sobre la felicidad en su última reflexión en su canal de Youtube, donde llama la atención sobre un pequeño detalle: si sabemos en qué consiste la felicidad, ¿cómo es que casi nadie admite ser feliz?

Para comenzar, el experto destaca que la sociedad parte de la base de que existe un “error” importante: la “filosofía dominante” actual. “La felicidad está cimentada en ese error fundamental, esencial, que es que la felicidad está fuera de nosotros mismos; es algo que hemos de conseguir, hemos de lograr”, sentencia Vilaseca.

Por culpa de esta premisa, la sociedad sigue una dirección que le ha llevado a basar su concepto de felicidad en algo que nada tiene que ver, que como indica el experto, es el hedonismo. “La búsqueda constante, incesante de placer, euforia, gratificación inmediata”, define. “Este es el gran error que ha colonizado el inconsciente colectivo. Que la felicidad está afuera, que no está aquí y ahora, que no tiene que ver con lo que somos, por lo que inconscientemente sentimos que somos infelices”.

Con este foco puesto fuera de nosotros mismos, Vilaseca explica que todo lleva a lo mismo: creer que se necesitan alcanzar objetivos, lograr ambiciones en cuestiones de dinero o amor… Todo, para llegar a ese punto de felicidad absoluta que nos describe la sociedad. “Cuanto más buscamos hacia afuera, más nos alejamos de donde realmente existe la felicidad, que es en nuestro interior. Es una paradoja”.

Sin embargo, como bien explica el experto, esta felicidad es falsa. No se trata únicamente de eso; tampoco de pequeños momentos de alegría intensa, sino de una sensación más profunda y duradera de plenitud. La felicidad implica también la aceptación de uno mismo y la capacidad de enfrentar las dificultades sin perder el equilibrio emocional.

Vilaseca, también por experiencia personal, afirma que más del 90% de los seres humanos no son genuinamente felices. “Sienten un vacío en su interior, ansiedad, estrés crónico, están profundamente desconectados de sí mismos y su verdadera esencia”, lamenta. Sin darnos cuenta, nos alejamos de la verdadera felicidad, con un gancho: conseguimos objetivos y metas, lo que hace que nos impulse a imponernos más y más, dando un paso cada vez más alejado. Todo, sin sentirnos felices.

“Vivimos en una cultura totalmente infeliz, pero obsesionada con la felicidad. Nos hemos desconectado de nuestra esencia. Estamos en un encarcelamiento mental”, afirma el experto. “No eres feliz a pesar que tienes más de lo que necesitas para ser feliz. No sabes cómo, porque miras hacia fuera en lugar de mirar hacia dentro”.

La felicidad, en definitiva, no se basa en tener una vida perfecta, sino en cómo interpretamos y respondemos a lo que nos sucede. En este sentido, la felicidad no es un destino fijo, sino un proceso continuo de crecimiento, gratitud y conexión con aquello que le da sentido a nuestra existencia.

viernes, 6 de junio de 2025

Pedro Alejandro, experto en salud mental: "Si nuestro cerebro funciona menos, dejamos de hacer, de disfrutar, de sentir placer, ganas y motivación"

ADRIÁN SORIA      |      lavanguardia.com      |      03/05/2025 

Dos expertos en salud mental han querido visibilizar la depresión en redes y llaman a la conciencia de sus seguidores

Cuidar de nuestra salud mental es uno de los temas más importantes hoy en día. No solo los profesionales abogan por visitar a psicólogos o terapeutas de manera habitual, sino también la gente de a pie cada vez está más concienciada al respecto.

Dos especialistas en salud mental y creadores de contenido se han unido para visibilizar la depresión. El Dr. José Manuel Felices Farias (con más 200.000 seguidores en Instagram) y Pedro Alejandro Gómez, enfermero especialista en salud mental (con más de 19.000 seguidores en Instagram) han querido compartirlo.

Han explicado cómo es un cerebro normal y otro el de una persona que sufre depresión. “¿Qué pasa si nuestro cerebro funciona menos? Pues empezamos a dejar de hacer, dejamos de disfrutar, de sentir placer, de sentir ganas y motivación y de tener voluntad para tomar decisiones”, explicaban

“Esta menor función del cerebro no es decisión de la persona”

“Al igual que en un infarto no funciona bien el corazón, esta menor función del cerebro no es decisión de la persona y es algo que tenemos que tratar”, visibilizaban explicando cómo funciona la depresión.

“Conciénciate y brinda apoyo a esa persona que está sufriendo”, animaban a los espectadores del vídeo ambos expertos ante este problema de salud mental.

miércoles, 4 de junio de 2025

Álvaro Monleón: "Las únicas personas que te van a tratar sin interés en tu día a día son tus padres"

LAURA RODRIGÁÑEZ      |      telva.com      |      23/05/2025        

Admitiendo que siempre hay excepciones, el psiquiatra Álvaro Moleón explica cómo el aumento del interés utilitarista puede estar interfiriendo en la felicidad hoy. "Claro que hay gente feliz y momentos felices, pero no creo que seamos más felices que hace 20 o 30 años".

Desde Lévinas hasta Confucio, pasando por Arendt, Rousseau y Beauvoir, la entrega de los padres hacia sus hijos aparece como algo más que un instinto. La filosofía ha homenajeado en múltiples ocasiones al amor leal y puro que encarna la relación paterno-filial descubriéndola como una acción ética, política y ontológicaCriar a un hijo no es solo dar vida, sino responder con presencia, libertad y responsabilidad. Es amar el futuro, aunque no nos pertenezca. Sin interés utilitario.

A esto mismo se refiere el reputado psiquiatra Álvaro Moleón cuando les dice a sus pacientes la controvertida frase: "Probablemente tus padres sean las únicas personas que te traten sin interés en tu día a día". Aunque, en realidad, esa referencia no es tanto un elogio al sacrificio maternal y paternal sin esperar nada a cambio, sino una crítica al devenir de la sociedad actual.

EL interés en las relaciones

En su visita al podcast Morir de éxito conducido por Miguel Ángel Ferrer, el psiquiatra confiesa que no siente que la población actual sea mucho más feliz que hace décadas. "No creo que la sociedad hoy sea más feliz que la sociedad española de hace 20/30 años. Tenemos herramientas para poder ser más felices pero estamos en una situación donde vivimos con una impaciencia tremenda. También es una sociedad más egoísta y pese a que hay muchas cosas bonitas y personas formidables, también es una sociedad que está llena de interés".

George Homans, Peter Blau, John Thibaut y Harold Kelley desarrollaron la teoría de que las relaciones humanas se basan en un análisis costo-beneficio, ya que se busca maximizar recompensas y minimizar costes. De esta forma, por ejemplo, una amistad se mantendría si ambas partes sienten que reciben algo valioso a cambio (sea apoyo, afecto o recursos). Sin embargo, esa concepción puede reducir las relaciones humanas a una lógica utilitarista o egoísta; que es lo que de alguna forma denuncia el psiquiatra Álvaro Moleón.

"Probablemente las únicas personas que te traten sin interés en tu día a día, aunque siempre hay excepciones, serán tus padres. (casi muchas más veces una madre que un padre, pero podría decirse padres). Tu pareja, habitualmente, va a estar contigo por interés. Es evidente porque si no le interesa no va a estar contigo. Tus amigos también están por interés, porque si no se lo pasan bien contigo no van a quedar. Mis propios pacientes vienen a verme también por interés, porque quieren que les ponga bien. Hasta incluso tus hermanos, tus tíos o tus sobrinos...Habitualmente cuando se forman esas relaciones siempre hay una base de interés", explica el psiquiatra.

¿más interés es menos felicidad?

La respuesta es: depende. Depende del tipo de interés. Pese a que el análisis anterior ofrezca una visión pesimista de la intervención del interés en las relaciones sociales, lo cierto es que atender a esta forma de interés como la única posible es una creencia limitante. El interés en las relaciones puede ser de muchas maneras y se puede entender desde muchas perspectivas: económica (de intercambio), emocional (de apego), moral (de reconocimiento y cuidado) o racional (de estrategia). Que se quiera entender como un egoísmo disfrazado no deslegitima la posibilidad de que ese interés sea una necesidad de conexión o, incluso, una base ética para la convivencia.

Hay que reconocer que no todo el interés es utilitarista. Existen intereses que son existenciales, relacionales e, incluso, vitales. El ser humano necesita del otro no solo para sobrevivir, sino para construirse a sí mismo. En esta línea, la teoría del reconocimiento de Axel Honneth plantea que la identidad personal se forma y se sostiene en relaciones donde el otro me ve, me estima y me respeta. El interés, aquí, no es avidez ni manipulación, sino búsqueda de reciprocidad y validación. Es decir, cuando alguien busca ser amado, escuchado o cuidado, puede haber un interés profundo —pero no por ello inmoral—: el interés por ser visto como valioso por otro ser humano. Este tipo de interés no excluye el amor sino que lo hace posible.

El interés, por tanto, no tiene por qué ser un obstáculo a la felicidad en las relaciones, sino que puede concebirse como un motor de sostenibilidad afectiva. Las relaciones más duraderas y satisfactorias muchas veces están sostenidas no solo por el amor desinteresado, sino también por intereses comunes como proyectos vitales, cuidado mutuo, seguridad... El verdadero problema no sería, por tanto, el interés en sí, sino la asimetría entre las partes, la ocultación o la instrumentalización, especialmente unilateral. ¿Te molesta que tus amigos te llamen cuando quieren pasarlo bien? ¿No lo haces tu también? La cuestión es: ¿puedes llamarles cuando te va mal y te escuchan? Porque en la respuesta encontrarás si el interés que existe en vuestra relación merece la pena o no. Lo mismo con el resto de relaciones.


martes, 3 de junio de 2025

Paula Orell, psicóloga: "Cuando peor te sientas es cuando mejor tienes que tratarte, nuestra autoestima se construye cada día"

NEREA Parraga frutos     |      lavanguardia.com     |     04/04/2025    


La experta animaba a sus seguidores a quererse, cuidarse y comprenderse en los peores momentos

La psicóloga Paula Orell ha vuelto a compartir en sus redes sociales una profunda reflexión sobre la autoestima, la valoración que hacemos sobre nosotros mismos y que puede ser tanto positiva como negativa. Muchas veces esta percepción puede estar influenciada por factores externos y por el contexto en el que nos encontremos. 

Sobre este asunto se pronunciaba hace unas horas la experta en su perfil de TikTok, donde dejaba claro que ''la autoestima de cada persona se construye día a día'' y que en nuestros peores momentos necesitamos más que nunca sentir ese amor propio que pocas veces mostramos para poder salir adelante. 

''Este es el consejo más valioso que puedo darte para que cuides tu autoestima. Cuando peor te sientas es cuando mejor tienes que tratarte. Cuando más daño te hayan hecho es cuando más te necesitas'', comenzaba diciendo. Según la psicóloga, lo último que una persona necesita cuando está en su momento más bajo o delicado es recordase a sí misma todo lo que podía haber hecho de manera diferente. ''Cuando te has hecho daño no necesitas recordarte las 20.000 cosas que podrías haber hecho de otra manera o que tienes que cambiar'', sentenciaba. 

La experta recordaba a sus más de 163 mil seguidores que ''cuando te miras al espejo y no te gustas lo último que necesitas es despreciarte, insultarte, ocultarte''. ''Eso sí, aclaraba que cuando metemos la pata en algún asunto de nuestro día a día es normal sentirse culpable, pero eso no significa que la única opción sea castigarnos hasta el fin de nuestros días. 

''Cuando hay algo que no has hecho bien, muy bien que te sientas culpable. Hazte cargo de tu responsabilidad, pero no te castigues eternamente ni abras la veda para recordarte las cosas que has hecho mal desde que tenías tres años'', añadía la especialista. 

Además, Paula Orell insistía en que ''nuestra autoestima se construye cada día y cuando más daño puedes hacer a tu autoestima es tratándote mal en los momentos que estás mal''. Por ello, es imprescindible ''escucharte, comprenderte, respetarte y cuidarte''. Por último, lanzaba una contundente reflexión: ''Con esto quiero que te quede claro que las personas que tienen una mejor autoestima no son las personas perfectas, sino las que mejor se tratan cuando peor lo están pasando''. 

domingo, 1 de junio de 2025

Xavier Fàbregas, experto en adicciones: "Una persona que tiene fobias anticipa el sufrimiento, usando el recuerdo de una mala experiencia para crear una sensación constante de peligro"

LAURA VILLANUEVA      |     lavanguardia.com       |      19/05/2025


 “Las fobias son respuestas irracionales que limitan la vida cotidiana, creando un ciclo de miedo y evitación que refuerza el problema”

Las fobias son una manifestación específica de la ansiedad que afectan de manera directa a la conducta de quien las padece. Se caracterizan por un miedo intenso o irracional hacia objetos, situaciones o seres que, en la mayoría de ocasiones, no presentan un peligro real. Esta reacción, en ocasiones desproporcionada, lleva a una persona a modificar su comportamiento con el fin de evitar aquello que le genera angustia, aunque interfiera en su vida cotidiana. Por ejemplo, alguien con fobia a los espacios cerrados podría negarse a usar ascensores, incluso si implica subir numerosos espacios o perder oportunidades laborales.

Las fobias, de manera característica, lo que hacen es anticipar un sufrimiento que aún no se ha producido 

Aunque evitar esas situaciones puede parecer una solución momentánea, refuerza el miedo y limita la autonomía y bienestar. Así lo explica Xavier Fàbregas, psiquiatra y experto en adicciones, en esta entrevista. “Una fobia sería, de alguna manera, la exacerbación de lo que llamamos vulgarmente una manía, algo que no nos gusta, nos incomoda, pero que adquiere una intensidad difícil de manejar”. Lo más llamativo en las fobias es que el malestar o la incomodidad provoca que cuando una persona piense en ella, tenga una estrategia mental para evitar enfrentarse a ello. Y, por tanto, depende cuál sea su fobia, se limita su vida. 

“Y las fobias, de manera característica, lo que hacen es anticipar un sufrimiento que aún no se ha producido, utilizando, en este caso, el recuerdo de una mala experiencia anterior. Lo que te ha pasado antes lo extrapolas a todas las situaciones posibles, y en lugar de verlo como algo concreto de ese momento, piensas que te va a suceder cada vez que estés frente a aquello que te da miedo. Por tanto, se genera un montaje, un constructo mental, que va en la dirección de decir: “No puedo, no puedo, no puedo”. Y así comienzan esas maniobras evitativas, que son precisamente las que terminan por cronificar las fobias”. 

Diferencia entre miedo y fobia

El miedo es una cuestión reactiva que se produce cuando está pasando algo que provoca una reacción corporal. En cambio, la fobia, hace que una persona piense que se puede producir. No es una reacción a algo concreto, sino un tema que se escapa por la imaginación. “Hablamos de angustia y ansiedad. La angustia es una cuestión reactiva que percibimos como estresante, pero la ansiedad lo que hace es reproducir las dos reacciones habituales ante un peligro: la huida y la lucha. Por tanto, todas las reacciones de una crisis de ansiedad serían reacciones corporales dirigidas a mejorar nuestra capacidad de sobrevivir, porque serían factores facilitadores de esa huida o de esa lucha”, apunta el experto. 

Por ejemplo, en una crisis de ansiedad se produce una dilatación de las pupilas, se tensa la musculatura, el corazón bombea más rápido, la respiración se hace profunda para captar más oxígeno, la piel se pone más blanca... Todas, reacciones dirigidas a mejorar la posibilidad de sobrevivir. Además, son multiorgánicas porque dependen de la liberación de tres hormonas: la adrenalina, noradrenalina y el cortisol. “Son sustancias que se liberan y se agotan, duran 15 minutos”. 

Con las fobias, se genera un montaje, un constructo mental

“Y esto lo contraponemos a lo que llamamos angustia, que no es un proceso físico como la ansiedad, sino que es un proceso mental. Es la anticipación de una situación negativa, que ya has vivido anteriormente y que nos alerta, se va haciendo como un constructo mental, como un pensamiento circular, obsesivo, pensando en qué puede pasar”. Si lo enfrentas puede ir bien o mal, pero si lo evitas queda como tarea pendiente y con el tiempo puede ser invalidante. 

Frente a esa evitación que puede volverse invalidante con el tiempo, el tratamiento de las fobias ha evolucionado más allá de la clásica exposición directa. Existen técnicas conocidas como exposiciones controladas, que permiten que la persona “viva la experiencia de algo que le da mucho miedo y lo haga de forma progresiva, paulatina”, aprendiendo a controlar poco a poco sus reacciones corporales. 

Además, en los últimos años se han incorporado nuevas herramientas tecnológicas, como la realidad virtual. Gracias a ella, “una persona que tiene miedo a las alturas, en vez de subirse a una azotea, puede usar unas gafas 3D que reproducen de manera bastante fiel esas situaciones”. Incluso se recrean situaciones clásicas, como el uso de un ascensor, primero con una réplica falsa y luego en uno real, siempre de forma gradual: “al principio acompañado del terapeuta, después solo, subiendo uno o varios pisos”, para que la persona “se demuestre que controla esas historias”. Estas técnicas permiten realizar un entrenamiento emocional desde un espacio contenido, reduciendo el sufrimiento y aumentando la eficacia del tratamiento. 

viernes, 30 de mayo de 2025

Isabel Rojas Estapé: "Somos una generación de personas intolerantes al dolor y adictas al placer"

 JOSÉ ANTONIO MÉNDEZ      |     eldebate.com      |      05/04/2025      

 

La psicóloga y periodista, hermana de Marian Rojas, enseña en su último cuento cómo gestionar la rabia y el dolor para evitar que los niños somaticen

Conoce de primera mano situaciones dolorosas, incluso intentos de suicidio o enfermedades crónicas, porque pasan por su consulta del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas con nombres, apellidos e historias concretas. Por eso, cuando la psicóloga y periodista Isabel Rojas, hermana e hija de los psiquiatras Marian Rojas Estapé y Enrique Rojas, habla de cómo gestionar las emociones, no lo hace de oídas ni desde teorías manidas, sino con elementos de probada solvencia que ayudan a las familias a vivir mejor.

 Prueba de ello son la saga de cuentos de Neurita, la neurona exploradora, que está publicando en Planeta, y cuyo tercer volumen, Hay fuego en mí, acaba de ver la luz. En este caso, para mostrar cómo gestionar la ira, las rabietas y los enfados, que tanto descolocan a los padres como a los hijos.

 – ¿Por qué es importante que los niños conozcan y validen emociones en apariencia negativas, como la tristeza o la ira?

–Porque si las conocen, pueden aprender a gestionarlas. Si una persona no conoce sus emociones, es imposible que pueda superarse, educarse o gestionarse. Pero si el niño detecta una emoción, puede decir: «Yo sé que ahora estoy triste y me duele el corazón, y cuando estoy triste puedo hacer tal cosa para evitarlo». Nosotros decimos mucho que comprender es aliviar, pero para comprender, tengo que entender qué me pasa, y para entender qué me pasa, tengo que reconocer qué estoy sintiendo. Conocer mis emociones me ayuda a gestionarme y a vivir mejor.

 – Por lo que ve en consulta, ¿sabemos los padres reaccionar (bien) ante una rabieta o un momento de tristeza?

– Muchas veces, no. Por eso, de corazón, creo que este libro es el que más puede ayudar a los padres. Ten en cuenta que, al niño, por la evolución de su cerebro, hasta los 8 o 9 años, le cuesta muchísimo posponer las recompensas. Antes de esa edad, el niño no busca recompensas, sino que necesita cubrir necesidades: tengo sed y bebo, me hago pis y tengo que ir al baño, tengo sueño y me duermo… Pero, a partir de los 7, 8 o 9 años, va a aprendiendo a controlar sus necesidades: empieza por el control de esfínteres y termina controlando el resto de apetencias. Y aquí es donde entra la familia.

Vivimos en un mundo en el que nos cuesta cada vez más que las cosas no salgan como uno quiere

– ¿Por qué?

– Porque vivimos en un mundo en el que nos cuesta cada vez más que las cosas no salgan como uno quiere. Hoy, a los niños les cuesta cada vez más gestionar la frustración, y es muy importante que las nuevas generaciones no vivan tan de la recompensa instantánea como nosotros.

– Pero si los niños tienen tan poca tolerancia a la frustración, ¿no será responsabilidad de los padres?

– Es una responsabilidad compartida socialmente. Vivimos en una bulimia de actividad constante, en la que ni siquiera somos conscientes de las necesidades que tenemos, porque ya las tenemos cubiertas. El otro día me decía una mamá: «¿Oye Isabel, ¿Qué me puedo pedir por mi cumpleaños? Porque no sé qué pedirme». Y me impactó mucho, porque demostraba que es una persona que no tiene necesidades que cubrir, que no necesita nada importante. Y eso lo estamos trasladando a los hijos.

– ¿Cómo pueden, entonces, salirse los padres de esa corriente, para salvar también a sus hijos?

– Tenemos que acostumbrarnos a tener más el «no» en la boca… pero empezando por nosotros mismos: no me compro esto, y no porque no tenga dinero, sino porque en realidad no lo necesito. Necesitamos apreciar el valor liberador de las pequeñas renuncias, como posponer cosas en el día a día, o aprender a tolerar un poco de dolor. Nos hemos convertido en una sociedad de personas que somos intolerantes al dolor, porque somos adictos al placer. Y estamos criando así a nuestros hijos.

Necesitamos aprender el valor liberador de las pequeñas renuncias

– Pero usted es psicóloga, y ayuda a aliviar el dolor de muchísimas personas…

– ¡Por supuesto! Pero es que no me refiero a soportar enfermedades o a vivir mal, sino que, igual que cuando me duele la cabeza me tomo rápidamente un ibuprofeno en lugar de hidratarme bien o cambiar de postura, también me resulta insoportable que la profesora me ponga mala cara o mi pareja no me escuche como quiero. Luego vemos en niños que, como no soporto la frustración, me enfado mucho si mi madre no me deja tomarme una galleta, o percibo como un dolor que mi amiga no me haya hablado como yo quería.

– Esa «intolerancia al dolor», ¿qué efectos nos produce, si tenemos en cuenta que el dolor es parte de la vida?

– Esa intolerancia al dolor, en la que estamos cada vez más, nos está deformando. Nos está convirtiendo en personas emocionalmente volubles, nos cuesta relacionarnos, nos cuesta crecer en madurez, nos cuesta conectar con los demás.

– ¿Y cómo puede un cuento ayudar a solucionar un problema semejante?

– Cada uno en su pequeña parcela puede hacer mucho más de lo que cree. A corto plazo, lo que a mí me gustaría es que los niños aprendan a gestionarse, y que los padres les ayuden a hacerlo, compartiendo tiempo juntos. Y que les ayuden a uno y a otro a saber que el «porque sí» o el «porque no», no sirven. Lo que sirve de verdad es conocerse, porque eso me permite salir de ese momento malo. A largo plazo, espero que los niños que ahora leen este cuento, dentro de unos años, puedan decir: «Sé que esto me está frustrando, sé que me estoy enfadando por esto o por lo otro, y para salir de esta situación tengo herramientas».

miércoles, 28 de mayo de 2025

Ainhoa Arruabarrena, psicóloga: "Si un adolescente quiere ir al gimnasio, hay que preguntarle que para qué"

 ARANTZA RODRÍGUEZ     |   Bilbao   |     deia.eus   |      06/04/2025      


Que diga que es “para tener un cuerpo en concreto o para perder peso” es una “señal de alerta”, afirma esta profesional

 

Más allá de si un chaval quiere hacer abdominales o levantar mancuernas, Ainhoa Arruabarrena, psicóloga de la Asociación contra la anorexia y la bulimia nerviosas de Bizkaia, insta a “ahondar en las razones” por las que quiere hacer ejercicio. “Si de repente te viene un adolescente con que quiere ir al gimnasio, hay que preguntarle que para qué. Si es para tener un cuerpo concreto o para perder peso, eso sería una señal de alerta”, explica esta profesional, que da charlas en los institutos para prevenir los trastornos de la conducta alimentaria y la vigorexia. “El estereotipo estético de la mujer tiende a la delgadez y el masculino, a la musculatura. En realidad, parten un poco de la misma base”, observa.

 

“El estereotipo estético de la mujer tiende a la delgadez y el masculino, a la musculatura” - Ainhoa Arruabarrena - Psicóloga de Acabe Bizkaia

Sin restarle méritos a la actividad física, que “a nivel emocional, como forma de regulación, de soltar estrés, está bien”, esta psicóloga advierte que practicar ejercicio para “tener un cuerpo determinado implica que hay un problema de autoestima, que se le está poniendo demasiado valor”, lo que conlleva que, “en el momento en el que el cuerpo cambie y no estén a gusto, se les desmonte la propia autoestima”.

 

Cuidado con la alimentación

 

Respecto a los modelos que les sirven de espejo en las redes, explica que “son personas que promueven la vida fit desde una perspectiva muy poco sana a nivel psicológico: la musculatura, despertarte a las cinco de la mañana y hacer no sé qué... Un montón de cosas que no atienden a la salud mental, sino a una cuestión estética”.

 

En el caso de la vigorexia, apunta, “también hay un desequilibrio en la alimentación porque empiezan a hacer cosas curiosas -que si hago volumen, que si hago definición...- y a esa edad es una señal de que algo pasa, al igual que si consumen productos con muchas proteínas. La alimentación tienen que estar equilibrada”.