miércoles, 11 de junio de 2025

Francesc Miralles, experto en crecimiento personal: "Si soy incapaz de lavar los platos placenteramente y solo pienso en acabar para tomar el postre, tampoco disfrutaré de él porque estaré pensando en lo próximo que tengo que hacer"

CLOE BELLIDO     |     elperiodico.com     |     26/05/2025         

Es tiempo de parar. La velocidad de crucero a la que viajamos por nuestro día a día suele estar acelerada en exceso. Nos movemos con prisas tanto en nuestra vida laboral como personal e incluso en nuestros instantes de ocio. Hacer una pausa no es un lujo, es una necesidad.

Esto es lo que dice la psicología sobre las personas que se preocupan mucho por las cosas

 

En el ajetreo diario, un pequeño contratiempo, como una mancha accidental en un mueble o un objeto fuera de lugar, puede desencadenar reacciones que van mucho más allá de la simple molestia. El neuropsicólogo Álvaro Bilbao, reconocido por su enfoque cercano y práctico sobre la crianza y el desarrollo cerebral, nos invita a mirar más allá de la superficie de estas situaciones cotidianas.

A través de sus reflexiones en TikTok, Bilbao plantea que nuestra forma de reaccionar ante el desorden o los percances materiales puede ser un espejo revelador de nuestra propia salud emocional interna. Sugiere que una preocupación desmedida por mantener el control sobre el entorno físico y los objetos podría no ser un signo de pulcritud o disfrute, sino, paradójicamente, una señal de alerta sobre una posible fragilidad en nuestro bienestar mental.

Cuando la fijación en lo material desplaza a las personas

El núcleo del argumento de Bilbao reside en una afirmación contundente: “Preocuparse mucho por las cosas puede ser un síntoma de salud mental frágil. Las personas con buena salud mental se preocupan más por las personas que por las cosas”. Esta idea desafía la noción culturalmente arraigada de que el orden y la perfección material son intrínsecamente positivos o deseables.

Bilbao propone que, si bien cierto nivel de orden puede ser funcional, una necesidad imperiosa y constante de control sobre el entorno físico, que lleva a reacciones emocionales intensas ante pequeñas imperfecciones, podría tener raíces más profundas. Utilizando el ejemplo de un padre que reprende airadamente a su hijo por una simple mancha de pintura, el neuropsicólogo ilustra cómo el foco se desvía de lo verdaderamente importante – la conexión con el niño, la oportunidad de enseñar y aprender – hacia la preservación de un objeto inanimado. Esta priorización de "lo material" sobre "lo personal" es, para Bilbao, un indicativo clave.

No se trata de no valorar nuestras posesiones, sino de la magnitud de nuestra respuesta emocional cuando estas se ven alteradas y cómo esa respuesta impacta nuestras relaciones.

El orden como mecanismo de alivio, no de disfrute

Profundizando en la psicología detrás de esta necesidad de control, Álvaro Bilbao, quien cuenta con una sólida formación como Doctor en Psicología de la Salud y experiencia en instituciones de renombre como el Johns Hopkins Hospital, sugiere que este comportamiento a menudo no nace de un genuino placer por el orden en sí mismo. Más bien, podría ser un mecanismo de defensa aprendido para calmar ansiedades subyacentes.

Argumenta que muchas personas que desarrollan tendencias obsesivas hacia el orden o el control pudieron haber crecido en entornos donde el caos, ya sea físico o emocional, generaba una sensación de inseguridad o miedo. En consecuencia, el orden se convierte en una especie de refugio psicológico, una forma de sentir alivio y seguridad en un mundo que, en algún nivel, se percibe como impredecible o amenazante.

"Eso no es disfrutar", explica Bilbao refiriéndose a la sensación de bienestar que algunos asocian al orden extremo, "es un mecanismo que te permite sentir alivio cuando todo está bajo control". Esta distinción es crucial: una cosa es apreciar un entorno ordenado y otra muy distinta es depender de él para regular nuestro estado emocional, angustiándonos de forma desproporcionada por nimiedades y generando tensión innecesaria en nuestras interacciones.

Transformando el contratiempo en oportunidad de conexión

Lejos de adoptar un tono acusatorio, el mensaje de Álvaro Bilbao busca ofrecer comprensión y alternativas constructivas, especialmente en el ámbito de la crianza. Propone reimaginar esos momentos de "desorden" o "error" no como catástrofes, sino como valiosas oportunidades pedagógicas y de fortalecimiento del vínculo.

Esa mancha en la mesa, en lugar de ser motivo de reprimenda, puede transformarse en una ocasión para sentarse junto al niño, enseñarle a reparar el error (limpiando juntos, por ejemplo) y, sobre todo, transmitirle mensajes mucho más profundos y valiosos. Al reaccionar con calma y enfoque en la solución, le enseñamos que los errores son parte de la vida y son reparables, que no es necesario vivir bajo la tiranía del control absoluto y, fundamentalmente, que su valor como persona y el vínculo afectivo con él están muy por encima de cualquier objeto material.

Este enfoque, centrado en la conexión emocional, el respeto mutuo y la comprensión del desarrollo infantil, requiere también, como sugiere Bilbao, una mirada introspectiva por parte de los adultos. Reconocer y sanar nuestras propias heridas o mecanismos de defensa es esencial para poder ofrecer a nuestros hijos (y a nosotros mismos) un modelo de bienestar emocional más auténtico y resiliente, uno donde la prioridad sea siempre el cuidado de las relaciones humanas por encima de la perfección material.

martes, 10 de junio de 2025

Jose Carlos Fuentes, psiquiatra: "Querer no siempre es poder. Vienen a la consulta personas deprimidas y frustradas por esos mantras"

ACyV       |     elconfidencial.com      |       04/06/2025

El experto denuncia que este tipo de mensajes, repetidos como mantras en redes sociales, generan frustración y tristeza en quienes no logran alcanzar lo que se proponen

Cada vez más pacientes llegan a la consulta del doctor Jose Carlos Fuentes, psiquiatra y divulgador en redes sociales, abatidos por no haber logrado sus metas pese a haberlo intentado todo. ¿El motivo? El peso de los mensajes motivacionales que circulan por internet: “Si quieres, puedes”, “todo depende de ti” o “solo tienes que esforzarte lo suficiente”. Para Fuentes, estas frases pueden ser no solo engañosas, sino dañinas.
"Querer no siempre es poder", afirma con contundencia en uno de sus vídeos más virales en TikTok, donde supera los 160.000 seguidores. “Hay veces que una persona tiene mucho interés, mucha ilusión, desarrolla toda una serie de tácticas... y, sin embargo, no consigue sus objetivos. Eso no significa que lo haya hecho mal”.

El psiquiatra denuncia que este tipo de mensajes, repetidos como mantras en redes sociales, generan frustración y tristeza en quienes no logran alcanzar lo que se proponen. “Luego llegan a la consulta personas deprimidas, que creen que han fallado como seres humanos solo porque no han conseguido sus metas”, comenta.

Para Fuentes, este discurso motivacional masivo genera una presión irreal: “Se nos hace flaco favor a todos cuando se extiende como la pólvora ese mensaje de ‘si tú quieres, lo conseguirás’. Todo está en tus manos. El ser humano puede cambiar su futuro”. Según advierte, ese tipo de afirmaciones no tienen en cuenta factores fundamentales de la salud mental.

El experto recuerda que, más allá del esfuerzo personal, influyen aspectos genéticos y experiencias tempranas que no se pueden modificar con voluntad. “Existen defectos de fábrica, alteraciones genéticas o experiencias en la primera infancia que condicionan nuestras posibilidades”, subraya. Y añade: “No siempre que una persona se lo proponga va a poder conseguir esa meta”.Ad

Aunque reconoce el valor del trabajo constante, la disciplina y el empeño, también reivindica el derecho a no lograrlo sin sentirse fracasado. “El tesón es capaz de conseguir maravillas, sí, pero hay veces que simplemente, en ese momento y esa circunstancia, no se consigue. Y eso no significa que no seas útil, competente o capaz”. 

domingo, 8 de junio de 2025

Borja Vilaseca, experto en crecimiento personal: "El error de la felicidad es creer que está fuera de nosotros y que hemos de conseguirla"

JUDITH DEL RIO        |       lavanguardia.com      |      04/06/2025       

 

El también escritor invita a mirar hacia dentro y optar por el autocuidado para conectar con quienes realmente somos


A día de hoy nos cuentan en cualquier sitio y nos invitan a encontrar la felicidad. Ese estado emocional de bienestar y satisfacción que surge cuando una persona se siente en armonía con su vida, sus relaciones y su entorno. Una sensación en la que se supone que debemos sentir plenitud, alegría y dicha.

El experto en crecimiento personal Borja Vilaseca habla sobre la felicidad en su última reflexión en su canal de Youtube, donde llama la atención sobre un pequeño detalle: si sabemos en qué consiste la felicidad, ¿cómo es que casi nadie admite ser feliz?

Para comenzar, el experto destaca que la sociedad parte de la base de que existe un “error” importante: la “filosofía dominante” actual. “La felicidad está cimentada en ese error fundamental, esencial, que es que la felicidad está fuera de nosotros mismos; es algo que hemos de conseguir, hemos de lograr”, sentencia Vilaseca.

Por culpa de esta premisa, la sociedad sigue una dirección que le ha llevado a basar su concepto de felicidad en algo que nada tiene que ver, que como indica el experto, es el hedonismo. “La búsqueda constante, incesante de placer, euforia, gratificación inmediata”, define. “Este es el gran error que ha colonizado el inconsciente colectivo. Que la felicidad está afuera, que no está aquí y ahora, que no tiene que ver con lo que somos, por lo que inconscientemente sentimos que somos infelices”.

Con este foco puesto fuera de nosotros mismos, Vilaseca explica que todo lleva a lo mismo: creer que se necesitan alcanzar objetivos, lograr ambiciones en cuestiones de dinero o amor… Todo, para llegar a ese punto de felicidad absoluta que nos describe la sociedad. “Cuanto más buscamos hacia afuera, más nos alejamos de donde realmente existe la felicidad, que es en nuestro interior. Es una paradoja”.

Sin embargo, como bien explica el experto, esta felicidad es falsa. No se trata únicamente de eso; tampoco de pequeños momentos de alegría intensa, sino de una sensación más profunda y duradera de plenitud. La felicidad implica también la aceptación de uno mismo y la capacidad de enfrentar las dificultades sin perder el equilibrio emocional.

Vilaseca, también por experiencia personal, afirma que más del 90% de los seres humanos no son genuinamente felices. “Sienten un vacío en su interior, ansiedad, estrés crónico, están profundamente desconectados de sí mismos y su verdadera esencia”, lamenta. Sin darnos cuenta, nos alejamos de la verdadera felicidad, con un gancho: conseguimos objetivos y metas, lo que hace que nos impulse a imponernos más y más, dando un paso cada vez más alejado. Todo, sin sentirnos felices.

“Vivimos en una cultura totalmente infeliz, pero obsesionada con la felicidad. Nos hemos desconectado de nuestra esencia. Estamos en un encarcelamiento mental”, afirma el experto. “No eres feliz a pesar que tienes más de lo que necesitas para ser feliz. No sabes cómo, porque miras hacia fuera en lugar de mirar hacia dentro”.

La felicidad, en definitiva, no se basa en tener una vida perfecta, sino en cómo interpretamos y respondemos a lo que nos sucede. En este sentido, la felicidad no es un destino fijo, sino un proceso continuo de crecimiento, gratitud y conexión con aquello que le da sentido a nuestra existencia.

viernes, 6 de junio de 2025

Pedro Alejandro, experto en salud mental: "Si nuestro cerebro funciona menos, dejamos de hacer, de disfrutar, de sentir placer, ganas y motivación"

ADRIÁN SORIA      |      lavanguardia.com      |      03/05/2025 

Dos expertos en salud mental han querido visibilizar la depresión en redes y llaman a la conciencia de sus seguidores

Cuidar de nuestra salud mental es uno de los temas más importantes hoy en día. No solo los profesionales abogan por visitar a psicólogos o terapeutas de manera habitual, sino también la gente de a pie cada vez está más concienciada al respecto.

Dos especialistas en salud mental y creadores de contenido se han unido para visibilizar la depresión. El Dr. José Manuel Felices Farias (con más 200.000 seguidores en Instagram) y Pedro Alejandro Gómez, enfermero especialista en salud mental (con más de 19.000 seguidores en Instagram) han querido compartirlo.

Han explicado cómo es un cerebro normal y otro el de una persona que sufre depresión. “¿Qué pasa si nuestro cerebro funciona menos? Pues empezamos a dejar de hacer, dejamos de disfrutar, de sentir placer, de sentir ganas y motivación y de tener voluntad para tomar decisiones”, explicaban

“Esta menor función del cerebro no es decisión de la persona”

“Al igual que en un infarto no funciona bien el corazón, esta menor función del cerebro no es decisión de la persona y es algo que tenemos que tratar”, visibilizaban explicando cómo funciona la depresión.

“Conciénciate y brinda apoyo a esa persona que está sufriendo”, animaban a los espectadores del vídeo ambos expertos ante este problema de salud mental.

miércoles, 4 de junio de 2025

Álvaro Monleón: "Las únicas personas que te van a tratar sin interés en tu día a día son tus padres"

LAURA RODRIGÁÑEZ      |      telva.com      |      23/05/2025        

Admitiendo que siempre hay excepciones, el psiquiatra Álvaro Moleón explica cómo el aumento del interés utilitarista puede estar interfiriendo en la felicidad hoy. "Claro que hay gente feliz y momentos felices, pero no creo que seamos más felices que hace 20 o 30 años".

Desde Lévinas hasta Confucio, pasando por Arendt, Rousseau y Beauvoir, la entrega de los padres hacia sus hijos aparece como algo más que un instinto. La filosofía ha homenajeado en múltiples ocasiones al amor leal y puro que encarna la relación paterno-filial descubriéndola como una acción ética, política y ontológicaCriar a un hijo no es solo dar vida, sino responder con presencia, libertad y responsabilidad. Es amar el futuro, aunque no nos pertenezca. Sin interés utilitario.

A esto mismo se refiere el reputado psiquiatra Álvaro Moleón cuando les dice a sus pacientes la controvertida frase: "Probablemente tus padres sean las únicas personas que te traten sin interés en tu día a día". Aunque, en realidad, esa referencia no es tanto un elogio al sacrificio maternal y paternal sin esperar nada a cambio, sino una crítica al devenir de la sociedad actual.

EL interés en las relaciones

En su visita al podcast Morir de éxito conducido por Miguel Ángel Ferrer, el psiquiatra confiesa que no siente que la población actual sea mucho más feliz que hace décadas. "No creo que la sociedad hoy sea más feliz que la sociedad española de hace 20/30 años. Tenemos herramientas para poder ser más felices pero estamos en una situación donde vivimos con una impaciencia tremenda. También es una sociedad más egoísta y pese a que hay muchas cosas bonitas y personas formidables, también es una sociedad que está llena de interés".

George Homans, Peter Blau, John Thibaut y Harold Kelley desarrollaron la teoría de que las relaciones humanas se basan en un análisis costo-beneficio, ya que se busca maximizar recompensas y minimizar costes. De esta forma, por ejemplo, una amistad se mantendría si ambas partes sienten que reciben algo valioso a cambio (sea apoyo, afecto o recursos). Sin embargo, esa concepción puede reducir las relaciones humanas a una lógica utilitarista o egoísta; que es lo que de alguna forma denuncia el psiquiatra Álvaro Moleón.

"Probablemente las únicas personas que te traten sin interés en tu día a día, aunque siempre hay excepciones, serán tus padres. (casi muchas más veces una madre que un padre, pero podría decirse padres). Tu pareja, habitualmente, va a estar contigo por interés. Es evidente porque si no le interesa no va a estar contigo. Tus amigos también están por interés, porque si no se lo pasan bien contigo no van a quedar. Mis propios pacientes vienen a verme también por interés, porque quieren que les ponga bien. Hasta incluso tus hermanos, tus tíos o tus sobrinos...Habitualmente cuando se forman esas relaciones siempre hay una base de interés", explica el psiquiatra.

¿más interés es menos felicidad?

La respuesta es: depende. Depende del tipo de interés. Pese a que el análisis anterior ofrezca una visión pesimista de la intervención del interés en las relaciones sociales, lo cierto es que atender a esta forma de interés como la única posible es una creencia limitante. El interés en las relaciones puede ser de muchas maneras y se puede entender desde muchas perspectivas: económica (de intercambio), emocional (de apego), moral (de reconocimiento y cuidado) o racional (de estrategia). Que se quiera entender como un egoísmo disfrazado no deslegitima la posibilidad de que ese interés sea una necesidad de conexión o, incluso, una base ética para la convivencia.

Hay que reconocer que no todo el interés es utilitarista. Existen intereses que son existenciales, relacionales e, incluso, vitales. El ser humano necesita del otro no solo para sobrevivir, sino para construirse a sí mismo. En esta línea, la teoría del reconocimiento de Axel Honneth plantea que la identidad personal se forma y se sostiene en relaciones donde el otro me ve, me estima y me respeta. El interés, aquí, no es avidez ni manipulación, sino búsqueda de reciprocidad y validación. Es decir, cuando alguien busca ser amado, escuchado o cuidado, puede haber un interés profundo —pero no por ello inmoral—: el interés por ser visto como valioso por otro ser humano. Este tipo de interés no excluye el amor sino que lo hace posible.

El interés, por tanto, no tiene por qué ser un obstáculo a la felicidad en las relaciones, sino que puede concebirse como un motor de sostenibilidad afectiva. Las relaciones más duraderas y satisfactorias muchas veces están sostenidas no solo por el amor desinteresado, sino también por intereses comunes como proyectos vitales, cuidado mutuo, seguridad... El verdadero problema no sería, por tanto, el interés en sí, sino la asimetría entre las partes, la ocultación o la instrumentalización, especialmente unilateral. ¿Te molesta que tus amigos te llamen cuando quieren pasarlo bien? ¿No lo haces tu también? La cuestión es: ¿puedes llamarles cuando te va mal y te escuchan? Porque en la respuesta encontrarás si el interés que existe en vuestra relación merece la pena o no. Lo mismo con el resto de relaciones.


martes, 3 de junio de 2025

Paula Orell, psicóloga: "Cuando peor te sientas es cuando mejor tienes que tratarte, nuestra autoestima se construye cada día"

NEREA Parraga frutos     |      lavanguardia.com     |     04/04/2025    


La experta animaba a sus seguidores a quererse, cuidarse y comprenderse en los peores momentos

La psicóloga Paula Orell ha vuelto a compartir en sus redes sociales una profunda reflexión sobre la autoestima, la valoración que hacemos sobre nosotros mismos y que puede ser tanto positiva como negativa. Muchas veces esta percepción puede estar influenciada por factores externos y por el contexto en el que nos encontremos. 

Sobre este asunto se pronunciaba hace unas horas la experta en su perfil de TikTok, donde dejaba claro que ''la autoestima de cada persona se construye día a día'' y que en nuestros peores momentos necesitamos más que nunca sentir ese amor propio que pocas veces mostramos para poder salir adelante. 

''Este es el consejo más valioso que puedo darte para que cuides tu autoestima. Cuando peor te sientas es cuando mejor tienes que tratarte. Cuando más daño te hayan hecho es cuando más te necesitas'', comenzaba diciendo. Según la psicóloga, lo último que una persona necesita cuando está en su momento más bajo o delicado es recordase a sí misma todo lo que podía haber hecho de manera diferente. ''Cuando te has hecho daño no necesitas recordarte las 20.000 cosas que podrías haber hecho de otra manera o que tienes que cambiar'', sentenciaba. 

La experta recordaba a sus más de 163 mil seguidores que ''cuando te miras al espejo y no te gustas lo último que necesitas es despreciarte, insultarte, ocultarte''. ''Eso sí, aclaraba que cuando metemos la pata en algún asunto de nuestro día a día es normal sentirse culpable, pero eso no significa que la única opción sea castigarnos hasta el fin de nuestros días. 

''Cuando hay algo que no has hecho bien, muy bien que te sientas culpable. Hazte cargo de tu responsabilidad, pero no te castigues eternamente ni abras la veda para recordarte las cosas que has hecho mal desde que tenías tres años'', añadía la especialista. 

Además, Paula Orell insistía en que ''nuestra autoestima se construye cada día y cuando más daño puedes hacer a tu autoestima es tratándote mal en los momentos que estás mal''. Por ello, es imprescindible ''escucharte, comprenderte, respetarte y cuidarte''. Por último, lanzaba una contundente reflexión: ''Con esto quiero que te quede claro que las personas que tienen una mejor autoestima no son las personas perfectas, sino las que mejor se tratan cuando peor lo están pasando''. 

domingo, 1 de junio de 2025

Xavier Fàbregas, experto en adicciones: "Una persona que tiene fobias anticipa el sufrimiento, usando el recuerdo de una mala experiencia para crear una sensación constante de peligro"

LAURA VILLANUEVA      |     lavanguardia.com       |      19/05/2025


 “Las fobias son respuestas irracionales que limitan la vida cotidiana, creando un ciclo de miedo y evitación que refuerza el problema”

Las fobias son una manifestación específica de la ansiedad que afectan de manera directa a la conducta de quien las padece. Se caracterizan por un miedo intenso o irracional hacia objetos, situaciones o seres que, en la mayoría de ocasiones, no presentan un peligro real. Esta reacción, en ocasiones desproporcionada, lleva a una persona a modificar su comportamiento con el fin de evitar aquello que le genera angustia, aunque interfiera en su vida cotidiana. Por ejemplo, alguien con fobia a los espacios cerrados podría negarse a usar ascensores, incluso si implica subir numerosos espacios o perder oportunidades laborales.

Las fobias, de manera característica, lo que hacen es anticipar un sufrimiento que aún no se ha producido 

Aunque evitar esas situaciones puede parecer una solución momentánea, refuerza el miedo y limita la autonomía y bienestar. Así lo explica Xavier Fàbregas, psiquiatra y experto en adicciones, en esta entrevista. “Una fobia sería, de alguna manera, la exacerbación de lo que llamamos vulgarmente una manía, algo que no nos gusta, nos incomoda, pero que adquiere una intensidad difícil de manejar”. Lo más llamativo en las fobias es que el malestar o la incomodidad provoca que cuando una persona piense en ella, tenga una estrategia mental para evitar enfrentarse a ello. Y, por tanto, depende cuál sea su fobia, se limita su vida. 

“Y las fobias, de manera característica, lo que hacen es anticipar un sufrimiento que aún no se ha producido, utilizando, en este caso, el recuerdo de una mala experiencia anterior. Lo que te ha pasado antes lo extrapolas a todas las situaciones posibles, y en lugar de verlo como algo concreto de ese momento, piensas que te va a suceder cada vez que estés frente a aquello que te da miedo. Por tanto, se genera un montaje, un constructo mental, que va en la dirección de decir: “No puedo, no puedo, no puedo”. Y así comienzan esas maniobras evitativas, que son precisamente las que terminan por cronificar las fobias”. 

Diferencia entre miedo y fobia

El miedo es una cuestión reactiva que se produce cuando está pasando algo que provoca una reacción corporal. En cambio, la fobia, hace que una persona piense que se puede producir. No es una reacción a algo concreto, sino un tema que se escapa por la imaginación. “Hablamos de angustia y ansiedad. La angustia es una cuestión reactiva que percibimos como estresante, pero la ansiedad lo que hace es reproducir las dos reacciones habituales ante un peligro: la huida y la lucha. Por tanto, todas las reacciones de una crisis de ansiedad serían reacciones corporales dirigidas a mejorar nuestra capacidad de sobrevivir, porque serían factores facilitadores de esa huida o de esa lucha”, apunta el experto. 

Por ejemplo, en una crisis de ansiedad se produce una dilatación de las pupilas, se tensa la musculatura, el corazón bombea más rápido, la respiración se hace profunda para captar más oxígeno, la piel se pone más blanca... Todas, reacciones dirigidas a mejorar la posibilidad de sobrevivir. Además, son multiorgánicas porque dependen de la liberación de tres hormonas: la adrenalina, noradrenalina y el cortisol. “Son sustancias que se liberan y se agotan, duran 15 minutos”. 

Con las fobias, se genera un montaje, un constructo mental

“Y esto lo contraponemos a lo que llamamos angustia, que no es un proceso físico como la ansiedad, sino que es un proceso mental. Es la anticipación de una situación negativa, que ya has vivido anteriormente y que nos alerta, se va haciendo como un constructo mental, como un pensamiento circular, obsesivo, pensando en qué puede pasar”. Si lo enfrentas puede ir bien o mal, pero si lo evitas queda como tarea pendiente y con el tiempo puede ser invalidante. 

Frente a esa evitación que puede volverse invalidante con el tiempo, el tratamiento de las fobias ha evolucionado más allá de la clásica exposición directa. Existen técnicas conocidas como exposiciones controladas, que permiten que la persona “viva la experiencia de algo que le da mucho miedo y lo haga de forma progresiva, paulatina”, aprendiendo a controlar poco a poco sus reacciones corporales. 

Además, en los últimos años se han incorporado nuevas herramientas tecnológicas, como la realidad virtual. Gracias a ella, “una persona que tiene miedo a las alturas, en vez de subirse a una azotea, puede usar unas gafas 3D que reproducen de manera bastante fiel esas situaciones”. Incluso se recrean situaciones clásicas, como el uso de un ascensor, primero con una réplica falsa y luego en uno real, siempre de forma gradual: “al principio acompañado del terapeuta, después solo, subiendo uno o varios pisos”, para que la persona “se demuestre que controla esas historias”. Estas técnicas permiten realizar un entrenamiento emocional desde un espacio contenido, reduciendo el sufrimiento y aumentando la eficacia del tratamiento.