lunes, 6 de octubre de 2025

La hidratación afecta los niveles de cortisol: Descubren que tomar poca agua aumenta el estrés

 VALERIA CHAVEZ      |    Infobae.com     |     22/08/2025

 

Lo reveló un estudio científico británico. Cuánto líquido hay que beber por día y de qué manera influye en la respuesta del organismo ante situaciones de tensión

Las personas que no alcanzan la ingesta diaria recomendada de agua presentan niveles más elevados de cortisol, la principal hormona del estrés, incluso si no perciben una mayor sensación de sed.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad John Moores de Liverpool (LJMU) sugiere que la hidratación podría influir en la respuesta biológica al estrés y, en consecuencia, en la salud a largo plazo.

Recomendaciones de hidratación y metodología del estudio

El trabajo, publicado en el Journal of Applied Physiology, analizó a 32 adultos divididos en dos grupos: uno formado por quienes bebían menos de 1,5 litros de agua al día y otro compuesto por personas que cumplían con las recomendaciones oficiales de ingesta de líquidos.

Para establecer estos parámetros, los científicos se basaron en las directrices de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA), que aconsejan un consumo diario de 2,5 litros de agua para los hombres y 2 litros para las mujeres.

Por su parte, la Guía Eatwell del Reino Unido sugiere entre 1,5 y 2 litros diarios, equivalentes a seis u ocho tazas de líquido. Los expertos también señalaron que las necesidades pueden aumentar en situaciones de calor, actividad física intensa, recuperación de enfermedades, embarazo o lactancia.

Durante una semana, los participantes fueron evaluados mediante análisis de orina y sangre para verificar su nivel de hidratación. Posteriormente, todos acudieron al laboratorio para someterse a una prueba de estrés diseñada para simular situaciones cotidianas de presión. La evaluación consistió en una entrevista de trabajo improvisada, para la que cada persona dispuso de diez minutos de preparación antes de enfrentarse a un panel de tres entrevistadores vestidos con batas blancas y una cámara simulada.

Tras la entrevista, se les solicitó resolver un desafío de cálculo mental, restando números lo más rápido posible.

Resultados: cortisol, síntomas físicos y percepción de sed

El profesor Neil Walsh, de la Escuela de Ciencias del Deporte y el Ejercicio de la LJMU, describió la prueba como “realmente desconcertante”. El objetivo era comprobar si las personas con baja ingesta de líquidos, probablemente mal hidratadas, mostrarían una respuesta hormonal al estrés diferente bajo condiciones controladas. Para ello, los investigadores tomaron muestras de saliva antes y después de la prueba, con el fin de medir los niveles de cortisol.

El análisis reveló que, aunque ambos grupos experimentaron síntomas físicos similares durante la prueba —como aumento de la frecuencia cardíaca, manos sudorosas y boca seca—, quienes bebían menos agua presentaron incrementos significativamente mayores en los niveles de cortisol.

Un aspecto relevante es que los participantes con menor consumo de agua no reportaron sentir más sed que el resto, lo que indica que la percepción subjetiva de hidratación no siempre refleja el estado real del organismo.

El profesor Walsh destacó la importancia de este hallazgo, ya que el cortisol, además de ser la principal hormona del estrés, está vinculado a funciones como la respuesta inmune, el metabolismo y la presión arterial. “El cortisol es la principal hormona del estrés del cuerpo y la reactividad exagerada del cortisol al estrés está asociada con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes y depresión”, señaló.

Los autores del estudio advierten que, si bien mantener una hidratación adecuada podría ser una estrategia útil para moderar la respuesta al estrés, se requieren más investigaciones para determinar si aumentar la ingesta de agua en personas que no beben lo suficiente puede reducir la reacción del organismo ante los llamados “microestresores” diarios, como atascos de tráfico o presentaciones laborales.

“Nos gustaría pensar que cumplir con las pautas de consumo de agua podría ser una de las varias cosas que se pueden hacer para mitigar esa respuesta del cortisol día a día”, añadió Walsh.

En situaciones de presión o exigencia, prestar atención a la cantidad de agua consumida puede convertirse en un hábito sencillo con potenciales beneficios para la salud a largo plazo.

Marian Rojas, psiquiatra, sobre la capacidad de cambio en las personas: "Hoy en día conocemos la neuroplasticidad"

ANDREA MUÑOZ     |     larazon.es      |      21/08/2025


La psiquiatra destaca la importancia de la actitud, la voz interior y la forma en que nos hablamos para potenciar la salud mental

El optimismo no es ingenuidad, sino una manera de entrenar la mente para detectar oportunidades y afrontar los retos con más recursos. Así lo explica la psiquiatra Marian Rojas Estapé, quien recuerda que la neuroplasticidad cerebral es una capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse que permite a cualquier persona reeducar sus pensamientos y transformar su actitud. A través de ejemplos prácticos, Rojas subraya cómo la forma en la que nos hablamos a nosotros mismos repercute en la salud física, emocional y en la manera en que nos relacionamos con los demás.

La neuroplasticidad: el cerebro puede cambiar

La idea central del mensaje de Rojas se apoya en un principio clave de la neurociencia, la neuroplasticidad. Retomando la célebre frase del Premio Nobel Santiago Ramón y Cajal “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”, la psiquiatra insiste en que la mente no es estática, sino moldeable.

Cambiar la forma de pensar requiere intención y práctica, pero es posible reprogramar hábitos mentales para favorecer el bienestar y disminuir la autocrítica constante.

El papel del optimismo en la vida diaria

Según Rojas, el optimismo se puede educar y potenciar. No garantiza el éxito, pero ayuda a reconocer las oportunidades y a afrontar mejor las dificultades. En contraste, el pesimismo actúa como una voz interior que limita y genera un círculo de frustración.

El optimismo, explica, consiste en mantener esperanza, confianza y fe en las circunstancias, incluso en contextos adversos.

La voz interior: un reflejo de la infancia y las experiencias

Uno de los puntos clave del discurso de Rojas es la importancia de escuchar la voz interior. Esa narrativa interna puede tener raíces en la infancia, en mensajes recibidos de los padres o en experiencias dolorosas recientes.

Cuando esa voz es excesivamente crítica, el cuerpo lo refleja y somatiza el malestar. Por eso, aprender a reconocerla y transformarla es esencial para la salud mental y física.

De la autocrítica a la autocompasión

Rojas invita a sustituir los pensamientos negativos por otros más amables y realistas. No se trata de negar los errores, sino de reconocer que, en cada decisión, actuamos con los recursos disponibles en ese momento.

La autocompasión “Hice lo mejor que pude con las circunstancias que tenía” permite avanzar sin quedar atrapados en la culpa, el victimismo o el rencor, que la psiquiatra define como “venenos para el organismo”.

Reeducar la mirada para proteger la salud

El mensaje final de Rojas es claro, hay que entrenar la mente en el pensamiento positivo y proteger tanto la salud psicológica como la física.

Cada día aparecen dificultades, pero también pequeños momentos de disfrute que, si se saben valorar, ayudan a mantener el equilibrio emocional. La clave está en reeducar la mirada, aprender a gestionar lo negativo y reforzar lo positivo.

domingo, 5 de octubre de 2025

Virginia Frutos, psicòloga: "Quan algú s´està ofegant, no li ensenyis a nedar, treu-lo de l´aigua per abraçar-lo"

Daniel Chueca Miras      |     lavanguardia.com      |      13/08/2025


El nostre benestar és essencial per prosseguir en el dia a dia. En una societat cada vegada més difícil de gestionar, tant el cos com la ment han d'estar preparats per afrontar qualsevol ocurrència, de dia i de nit. Tot i això, el cap és sovint un element oblidat. Tan aviat com ens despistem, podem trobar-nos sentint dolor, esgotament, pulsacions, ansietat, nervis i moltes més afectacions.

 Les relacions socials solen ser les més complicades de gestionar, especialment quan aquestes es compaginen amb les diferents activitats de la jornada. Un apunt que ha destacat la psicòloga Virginia Frutos, que divulga amb freqüència els seus coneixements a través de les xarxes socials. En un vídeo compartit a TikTok, l'experta en benestar emocional reflexionava sobre l'ajuda, i com aquesta s'ha de dur a terme de forma efectiva i afectiva.

"Aquesta frase em va agradar molt. Quan algú s'està ofegant, no li ensenyis a nedar. No, no és el moment. Treu-lo de l'aigua, abraça'l, queda't, perquè les lliçons poden esperar, però una abraçada no. M'agrada", compartia. Unes paraules que també detallava en la descripció del vídeo, que acumula prop de 25.000 visualitzacions des que es va publicar aquest dilluns, a més de 1800 m'agrada i múltiples comentaris.

"Quan algú s'està ofegant, no és el moment d'ensenyar-li a nedar. Moltes vegades, intentem donar solucions quan algú està passant per un moment difícil, però quan una persona està desbordada emocionalment, el que menys necessita és que li expliquin tècniques de natació si el que està fent és intentar sobreviure. En aquells moments, el més valuós no és el consell, sinó la contenció, l'acompanyament. Escoltar, abraçar, validar", exposava.

 

Pas a pas

"Ja després, quan la persona estigui fora de l'aigua, més tranquil·la, hi haurà temps per ensenyar-li a nedar, per parlar d'eines, processos, estratègies.... De vegades, el més valuós que podem fer per algú és simplement ser-hi. Quan alguna cosa et sobrepassa, què és el primer que necessites?", afegia. Frutos també relatava recentment el que passa quan les famílies comencen a veure's sense els seus fills a casa.

 

"El niu buit no és només veure partir als teus fills. El niu buit és adonar-te que els vas cuidar tant que et vas oblidar de tu. Durant molts anys eres la que acompanyava, la que ho donava tot. Però quan aquell rol va canviar, llavors va aparèixer la gran pregunta: qui soc jo sense que se'm necessiti? Ara és el moment d'ocupar el teu lloc en la teva pròpia vida”, recomanava.

miércoles, 1 de octubre de 2025

Alejandro Martínez, psiquiatra, sobre calmar la ansiedad: "Es un botón de reinicio que tiene tu cuerpo y funciona"

ACyV      |      elconfidencial.com      |       16/09/2025

    

El especialista en salud mental ha publicado un vídeo en el que ha explicado una técnica para calmar las crisis de ansiedad de forma sencilla

Alejandro Martínez Rico, psiquiatra nominado a Mejor Psiquiatra de España, ha compartido en su cuenta de Instagram un truco que, según explica, puede ayudar a calmar la ansiedad en cuestión de segundos. Su propuesta no requiere medicación ni herramientas complejas, tan solo un poco de hielo y unos minutos de tiempo. El especialista lo define como uno de sus “métodos preferidos” y asegura que lo recomienda a muchos de sus pacientes.

“Es un botón de reinicio que tiene tu cuerpo para calmarse en tan solo unos segundos”, afirma en el vídeo, que se ha viralizado rápidamente entre usuarios que buscan soluciones naturales para frenar los síntomas de un ataque de ansiedad. El truco, explica, consiste en aplicar hielo en el cuello mientras se realizan respiraciones profundas. A pesar de que pueda parecer demasiado simple para ser efectivo, el psiquiatra asegura que funciona gracias a un mecanismo corporal poco conocido: el reflejo de inmersión.

Este reflejo forma parte del sistema nervioso autónomo y se activa cuando el rostro entra en contacto con agua fría o hielo. Es el mismo reflejo que entra en juego cuando alguien se sumerge en agua muy fría. Su activación produce un efecto fisiológico inmediato: el cuerpo reduce la frecuencia cardíaca y la respiración se ralentiza, lo que lleva a una sensación de calma. “Funciona porque estás activando tu sistema nervioso parasimpático”, explica Martínez en el vídeo.

Pero el truco no solo tiene una base fisiológica. También influye en la parte psicológica de la ansiedad. Según detalla el psiquiatra, al centrar la atención en una sensación física intensa y real, como es el frío del hielo sobre la piel, “logramos cambiar el foco de atención de los pensamientos ansiosos a una sensación física y real, en el aquí y en el ahora”. De esta manera, se interrumpe el ciclo de pensamientos repetitivos que suele acompañar a los estados de ansiedad. 

domingo, 28 de septiembre de 2025

Javier Quintero, médico psiquiatra: "Uno de los gestos más sencillos pero más poderosos para fortalecer nuestras relaciones es sin lugar a dudas el abrazo"

MARC GARCÍA     |      lavanguardia.com      |      03/09/2025

Abrazar no es solo un gesto afectivo, sino un acto de salud, conexión y humanidad que refuerza los lazos y aporta bienestar a quienes lo practican

Javier Quintero, médico psiquiatra, ha reflexionado en uno de sus últimos videos de TikTok sobre el poder del abrazo y su impacto en la salud mental y las relaciones humanas. Según explica, “¿A quién le has dado un abrazo hoy? Un solo abrazo puede ser mucho más poderoso de lo que imaginas”. Para Quintero, este gesto aparentemente simple tiene efectos profundos en nuestro bienestar emocional y social.

Javier Quintero explica que el ser humano es un ser social y que las relaciones son fundamentales para mantener el equilibrio personal. “El ser humano es un ser social y por lo tanto las relaciones humanas nos completan y sobre todo hay que saber que son claves para alcanzar nuestro equilibrio”. En este contexto, el abrazo se presenta como un medio sencillo pero potente para fortalecer esos vínculos esenciales.

Quintero insiste en que abrazar va más allá de demostrar cariño. “No se trata solo de cariño. Abrazar es salud y es salud mental. Es conexión y podríamos decir que es humanidad”, explica. El gesto no solo crea cercanía emocional, sino que también provoca cambios fisiológicos que benefician al organismo.

Entre los efectos positivos del abrazo, el psiquiatra destaca la reducción del estrés y la mejora del estado de ánimo. “Cuando abrazamos y nos dejamos abrazar se reduce nuestro nivel de estrés, baja el cortisol y al mismo tiempo aumenta la oxitocina y por tanto mejora nuestro estado de ánimo”, asegura. Es decir, estas respuestas químicas ayudan a tener un mayor bienestar psicológico y fortalecer así nuestra relaciones interpersonales.

Sin embargo, advierte sobre la rapidez de la vida moderna, que ha transformado incluso este acto tan humano. “Vivimos tan rápido que hasta los abrazos se han vuelto rápidos, breves, casi automáticos”, comenta. Para posteriormente reflexionar sobre la importancia de volver a ser consciente de lo que supone abrazar. “La rutina nos despista de lo esencial, pero hoy podemos volver a abrazar más y mejor”.

Marian Rojas, psicóloga, sobre las personas a las que no les gustan las visitas: "Deja de disculparte por necesitar silencio"

ACyV     |      elconfidencial.com      |      17/09/2025


Cada vez más personas reconocen sentirse incómodas cuando alguien entra en su espacio personal

La psicóloga Marian Rojas ha lanzado un mensaje que está resonando con miles de personas: no todo el mundo disfruta de tener visitas en casa y no pasa nada por reconocerlo. A través de un nuevo vídeo en su canal, la especialista ha abordado un tema poco explorado pero muy común: la incomodidad que sienten algunas personas cuando alguien irrumpe en su espacio íntimo.

Según explica, esta sensación no tiene nada que ver con ser “antipática” ni con tener problemas sociales, sino con una forma distinta de gestionar la energía. “Para muchos, el hogar es un refugio sagrado, un lugar donde la mente se recarga con silencio y calma”, señala Rojas, recordando las ideas de Carl Jung sobre introversión y extraversión. Mientras que algunas personas se nutren de la interacción constante, otras necesitan soledad para recuperar fuerzas.

El malestar ante una visita inesperada puede ser, en realidad, un mecanismo de autoprotección, más que un rechazo personal hacia los demás. Rojas lo describe como el choque entre la “máscara social” que todos usamos en público y la necesidad de autenticidad en el espacio propio. “No estás siendo egoísta, estás siendo sabia”, recalca en su mensaje.

En su análisis, también recuerda que el hogar es un espejo del mundo interior, y que permitir o no el acceso a él no es un simple gesto de cortesía, sino un acto profundamente simbólico. Para quienes están en procesos de autoconocimiento o atravesando momentos de sanación emocional, abrir la puerta a otros puede sentirse como una invasión energética.

La psicóloga insiste en que dejar de disculparse por necesitar silencio es un paso crucial para vivir con más autenticidad. Rechazar visitas o cancelar planes no debería interpretarse como frialdad, sino como un acto de autocuidado y respeto por los propios límites. “Tienes derecho a reservar tu espacio y tu tiempo, porque mientras tratas de complacer a otros, corres el riesgo de abandonarte a ti misma”, añade.

Ese “ermitaño interior” al que se refiere Rojas no es una señal de aislamiento patológico, sino una llamada al equilibrio. Se trata de reconocer cuándo hace falta estar sola y cuándo conviene abrirse a la conexión con los demás. Crear rituales de calma, comunicarse con claridad y aprender a decir que no son, para ella, prácticas esenciales de bienestar emocional.

El mensaje final es claro: no hay una única forma válida de relacionarse con el mundo. Para algunas personas, el silencio y la soledad consciente son tan necesarios como para otras lo es la interacción constante. “Tu forma de estar en el mundo es legítima y merece respeto”, concluye Rojas, invitando a quienes se sienten culpables por no querer recibir visitas a ver esa necesidad como una expresión natural de su alma.

jueves, 25 de septiembre de 2025

Gloria R. Ben, psicóloga, sobre adolescentes que usan la IA como psicólogo: "Pueden recibir respuestas vacías, inadecuadas o dañinas que refuercen ideas negativas"

ELENA VILLEGAS      |       hola.com      |      02/09/2025    

 

Cada vez más adolescentes buscan ayuda psicológica en un chatbot, que, al carecer de empatía, no es capaz de valorar qué es lo mejor para cada adolescente y producir mayor malestar emocional

 La Inteligencia Artificial (IA) ya ha revolucionado nuestras vidas y seguirá haciéndolo en muchos aspectos, para bien y para mal. La mayoría de los adolescentes recurren ya habitualmente a ella y puede resultarles muy útil a la hora de hacer determinados trabajos y proyectos educativos, pero los expertos empiezan a alertar de usos no deseados de la IA por parte de adolescentes, especialmente en lo que tiene que ver con las relaciones humanas.

Muchos interactúan con chatbots como si estos fueran sus amigos y hay chicos y chicas que, incluso, los utilizan como psicólogo. Si riesgo tiene lo primero, por cuanto a que puede llegar a afectar enormemente las relaciones reales, lo segundo puede ser mucho más perjudicial para la salud mental del menor y, según el caso (ideaciones de suicidio, trastornos de la conducta alimentaria…) para su salud física. Acerca de todo ello hemos hablado con Gloria R. Ben, psicóloga de Qustodio experta en nuevas tecnologías. 

¿Qué lleva a algunos adolescentes a interactuar con un chatbot como lo haría con un amigo?

Los adolescentes pasan gran parte de su tiempo en entornos digitales, y eso hace que interactuar con un chatbot les resulte algo natural. La facilidad con la que pueden preguntar y recibir una respuesta inmediata es uno de los factores que más les atrae.

Además, la Inteligencia Artificial puede adaptarse progresivamente a lo que le vamos diciendo. Cuanto más interactúan con ella, más sienten que el chatbot les “entiende” o responde de manera afín a sus ideas, lo cual refuerza esa sensación de conexión.

Otro aspecto importante es que, en el mundo digital, las relaciones se perciben como más seguras y menos exigentes que en persona: no hay juicios, no hay silencios incómodos y se tiene un mayor control de lo que se comparte. Para muchas personas, resulta más fácil iniciar una conversación detrás de una pantalla que cara a cara.

¿Estos adolescentes suelen ser menos sociables o tener pocos amigos en la vida real?

Es cierto que puede ser un factor de riesgo. Los adolescentes que tienen más dificultades para entablar amistades o que se sienten inseguros en sus relaciones sociales tienden a pasar más tiempo en su habitación o con dispositivos electrónicos, lo cual puede llevarles a buscar en el chatbot una interacción más sencilla y menos exigente.

Sin embargo, esto no significa que solo lo usen los adolescentes con menos habilidades sociales. También chicos y chicas con una vida social activa pueden recurrir a estas herramientas, porque muchas veces sienten que la IA les comprende mejor, valida sus opiniones, o se adapta a su forma de pensar.

¿Cuáles son los riesgos de esta interacción?

Los principales riesgos surgen cuando el adolescente empieza a confundir la interacción con la IA con una relación real. Ya ha habido casos graves, como el de un chico en EE.UU. que llegó a creer que mantenía una relación amorosa con una IA y que esta le sugirió encontrarse “fuera de este mundo”, lo cual malinterpretó y le llevó a quitarse la vida. Esto demuestra hasta qué punto la frontera entre lo virtual y lo real puede difuminarse en etapas de tanta vulnerabilidad como la adolescencia.

Cuando se formulan preguntas personales, las respuestas que ofrece la IA pueden sonar muy convincentes y el adolescente puede interpretarlas como verdades absolutas o como vínculos emocionales auténticos. Esto aumenta el riesgo de malinterpretaciones y de generar dependencia emocional hacia un sistema que en realidad no siente ni comprende.

Otro riesgo importante es que, si la interacción con la IA resulta más sencilla y gratificante que las relaciones humanas, el menor puede reducir su interés por socializar en la vida real. Como consecuencia, puede derivar en aislamiento, pérdida de habilidades sociales, bajo rendimiento académico y un mayor impacto en su salud emocional (ansiedad, tristeza, retraimiento). En definitiva, el peligro no es usar un chatbot en sí mismo, sino que se convierta en un sustituto de las relaciones y experiencias reales que son esenciales en la adolescencia.

Cuando esa ‘amistad’ con el chatbot evoluciona hasta el punto de que busca en él ayuda psicológica, ¿qué puede implicar?

Cuando la relación con un chatbot evoluciona hasta el punto de buscar en él ayuda psicológica, el riesgo principal es que las respuestas no sean las más adecuadas ni personalizadas. La IA no tiene empatía, ni emociones, ni una verdadera comprensión del contexto de la persona, genera frases automáticas que pueden sonar convincentes, pero no necesariamente útiles o seguras.

A diferencia de un amigo, un familiar o un profesional, un chatbot no puede interpretar matices emocionales ni valorar qué es lo mejor para cada situación. En cambio, una persona real ajusta sus palabras teniendo en cuenta tu situación, tu historia y lo que realmente necesitas en ese momento; la IA no.

Esto significa que, en lugar de encontrar apoyo real, el adolescente puede recibir respuestas vacías, inadecuadas o incluso dañinas, que refuercen ideas negativas o generen más confusión. En casos extremos, la dependencia de estas “respuestas enlatadas” puede retrasar la búsqueda de ayuda profesional y agravar el malestar emocional.

Además de todas las implicaciones que señalas en la pregunta anterior, ¿puede generar adicción al menor ese tipo de interacción?

Efectivamente, toda conducta que produce motivación o placer, aunque sea una satisfacción vacía o pasajera, puede dar lugar a dependencia si se repite de forma constante. En el caso de los chatbots, el riesgo aumenta porque las respuestas suelen dar un refuerzo positivo inmediato (siempre contestan, nunca juzgan, se adaptan a lo que piensas), y además pueden implicar un cierto componente emocional. Esa combinación puede hacer que el menor sienta una necesidad creciente de volver una y otra vez a la interacción, hasta el punto de preferirla a otras actividades reales.

Si se mantiene en el tiempo, esto puede llevar a una pérdida de control y a que la vida social, escolar y emocional se vea afectada, igual que ocurre con otras formas de adicción.

¿Cómo pueden darse cuenta los padres de esta relación insana de su hijo adolescente con la tecnología?

La clave está, como siempre, en mantener una observación cercana de nuestros hijos. No se trata de vigilar ni de controlar, sino de estar atentos a los cambios en sus hábitos, actitudes o carácter, porque suelen ser los primeros indicios de que algo no va bien. Algunas señales de alerta pueden ser: pasar cada vez más tiempo con el ordenador o el móvil, encerrarse con frecuencia en la habitación, mostrarse más reservado/a y hablar menos en casa, salir menos con sus amigos o abandonar actividades que antes disfrutaba, mostrarse más irritable, triste o desconectado/a del entorno familiar, etc.

Estos cambios no siempre significan un problema grave, pero sí son una señal de aviso de que algo está pasando. Lo importante es acercarse con diálogo, escucha y límites claros, mostrando interés por lo que les ocurre, sin poner el grito en el cielo cuando algo no nos guste, siendo comprensivos, y ayudándoles a buscar alternativas que les ayuden a recuperar su vida.

¿Es este tipo de interacciones un motivo más (a parte de los dados habitualmente) para retrasar la entrega del primer móvil a los hijos?

Siempre digo que la edad no debería ser el criterio principal para entregar el primer móvil, sino factores como la necesidad, la madurez y la educación recibida. Hay niños de 12 años que, gracias a un buen trabajo de prevención y acompañamiento por parte de sus padres, colegio, etc., demuestran una gran responsabilidad en el uso de la tecnología. En cambio, hay adolescentes de 16 que aún no han desarrollado ese criterio.

Lo fundamental es que los hijos comprendan que el móvil y la tecnología, bien utilizados, aportan muchos beneficios, pero que también conllevan riesgos si se usan de manera inadecuada. Por eso, antes de tomar la decisión de darles su primer dispositivo, es importante sentarse a hablar con ellos: entender qué les motiva para querer un móvil, explicar claramente los buenos y malos usos, hacerles entender que el móvil no es suyo sino nuestro, que no estamos vigilando o controlando, sino protegiendo, establecer acuerdos y, sobre todo, ser nosotros mismos un ejemplo de cómo hacerlo de forma responsable.

Dada la evolución de la tecnología en los últimos años, ¿es adecuado dejar al niño o al adolescente solo en su habitación con un ordenador o cualquier otro dispositivo electrónico, como era habitual hasta ahora?

No, nunca ha sido adecuado y hoy en día, con el acceso ilimitado a Internet, lo es aún menos. Cuando participo en encuentros con familias suelo utilizar un ejemplo muy gráfico: “¿Dejaríais a vuestros hijos solos en medio de un polígono industrial de noche?”. La mayoría responde que no. Sin embargo, muchas veces sí les dejamos solos con un móvil y libertad total para navegar, lo que puede ser aún más peligroso.

Es fundamental que los hijos comprendan que esta medida no es una prohibición ni un simple control, sino una forma de protección. Por ello, resulta muy valioso apoyarnos en aplicaciones de control parental como Qustodio, que nos dan información muy valiosa acerca del uso que nuestros menores están haciendo de la tecnología.

Acompañarles de manera activa en el uso de sus dispositivos e interesarse por lo que hacen en ellos, nos va a permitir también mejorar la relación con nuestros hijos e incluso, ayudar a que se sientan seguros y desarrollen criterios propios para no ponerse en riesgo.

¿Cómo enseñar a los niños y a los adolescentes a interactuar de manera adecuada con la IA? ¿Qué deben saber los padres al respecto?

Lo primero es que los adultos aprendamos a interactuar con la Inteligencia Artificial. No podemos olvidar que también es algo nuevo para nosotros y que su desarrollo ha sido muy rápido. No pasa nada por reconocer que no lo sabemos todo: sentarnos con nuestros hijos para que nos expliquen qué entienden ellos por IA, para qué creen que sirve y cómo la utilizan puede ser un buen punto de partida.

No se trata de negarla, prohibirla o restarle valor, sino de comprender que, bien utilizada, puede convertirse en una herramienta muy útil. Los padres debemos ser modelos: aprender y enseñar al mismo tiempo. Conversar con los hijos sobre qué es la IA y cómo emplearla de manera responsable, utilizarla juntos y aprovechar esas experiencias para guiarlos son estrategias que permiten, además, fomentar el pensamiento crítico. Es clave enseñarles a no creer ciegamente todo lo que leen o reciben a través de estas herramientas.

Por último, debemos asumir que la van a usar, tanto en sus trabajos escolares como en su vida cotidiana, porque la Inteligencia Artificial ya forma parte de nuestro día a día. Ante esta realidad, lo más constructivo no es rechazar ni prohibir, sino escuchar, acompañar y orientar. Igual que un profesor de Educación Física guía al alumno en el aprendizaje de un deporte, corrigiendo y orientando para que desarrolle hábitos saludables, los padres debemos acompañar a nuestros hijos en el uso de la IA para que aprendan a hacerlo con criterio y seguridad.