miércoles, 23 de enero de 2013

Las personas con enfermedad mental y los medios de comunicación

Los enfermos mentales y sus familiares normalmente no reclaman que se oculte o falsee la realidad, sino que se ofrezca una imagen más justa, objetiva y respetuosa, por parte de los medios de comunicación, y no basada en el desconocimiento.

   Estigma y discriminación social 
-  El estigma social afecta directamente al enfermo mental, disminuyendo su autoestima, favoreciendo el aislamiento y dificultando pedir ayuda. De ahí que sea muy necesario que los periodistas se informen muy bien, antes de dar una noticia, tanto si es mediante la prensa escrita como por radio o televisión.

-  La mitad de la población confunde enfermedad mental con discapacidad intelectual, y estudios rigurosos sobre el tema explican que no tiene que ver una cosa con otra. Y este dato es una variable más del estigma que sufren los enfermos mentales. Se les tacha de "tontos" y esta etiqueta les hace mucho daño.

-  Un 83% de la población, en general, desconoce que es la esquizofrenia y también otro tipo de patologías muy frecuentes hoy en día como es el transtorno bipolar, o la diferencia entre depresión endógena y exógena. A este último tema dedicaré uno de mis artículos pues es muy interesante saber qué tipo de depresión se padece, ya que en un principio los síntomas son muy parecidos.

-  Los medios de comunicación reflejan generalmente los estereotipos de la sociedad, pero bien informados pueden ayudar mucho a luchar por modificarlos, ya que en general los enfermos mentales necesitan mucho afecto, y si sólo lo reciben por parte de la familia, si es que lo reciben, y los amigos y conocidos les ningunean, se sienten culpables, desvalidos y con pocas ganas de vivir.

-  El contacto directo con las personas con enfermedad mental es la mejor manera de conocerlas y obtener y transmitir una información clara, y objetiva sobre sus vidas, aunque ningún enfermo ni aún con la misma patología es igual a otro, ni reacciona de la misma manera.

   Realidades.
-  La persona con enfermedad mental no es violenta, ni peligrosa. Ella y su familia no tienen la culpa de la enfermedad, aunque algunas personas por desconocimiento así lo crean. Ésta no se contagia y se puede curar en muchos casos, se puede trabajar y vivir como los demás, casarse y tener hijos. Estudios demuestran que 1 de cada 4 personas sufrirá una enfermedad mental a lo largo de su vida, ya que la trepidación y el ritmo de vida en el que estamos todos enrolados, queriendo hacer cuatro cosas, cuando el tiempo te permite hacer dos o tres, y si haces la cuarta te privas del sueño necesario, tarde o temprano lo pagaremos.

-  En una conferencia escuché exponer a un psiquiatra del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, que cada vez los problemas de enfermedades mentales empiezan a edad más temprana. A los niños se les sobrecarga con deberes, se les estimula la competición y además muchos hacen otras disciplinas extraescolares, generalmente deporte. Eso unido al poco diálogo familiar porqué en muchos casos los padres trabajan, hace que el niño no pueda jugar, no se relaje, y coja el hábito de dormir pocas horas y con un sueño no reparador.

   Recomendaciones para los que trabajan en los medios de comunicación 

-  Intentar dar las noticias sobre este tema de forma más humana y respetuosa hacia los propios enfermos mentales y sin dejar de decir la verdad, difundir contenidos con imágenes positivas, que también las hay, facilitando que sean los propios enfermos los que expliquen sus experiencias y sean los protagonistas de la noticia  o del reportaje.


M. Carme Samaranch


Ni "locos" ni incapaces.

• Sólo el 5% de las personas con enfermedad mental tiene un empleo estable
• Trabajar mejora el curso de la patología y reduce las recaídas
• Un millón de personas sufre este tipo de patologías en España
• Los recortes están afectando a los programas de inserción y formación
• La falta de atención social aumenta el riesgo de exclusión
• Con la crisis, crecen los trastornos de ansiedad, angustia y depresión

Elena Mengual | Daniel Izeddin  | Madrid | elmundo   |    10/10/2012

Basilio García iba para periodista, pero un brote de esquizofrenia le alejó de su objetivo. Desanduvo los 700 kilómetros que separan Madrid de su Ceuta natal y se encerró en su casa. Y en sí mismo. Allí pasó por todos los estadios. "Al principio te sientes raro, desorientado. Luego viene el deterioro, la crisis, el rechazo... Lo peor es levantarse cada mañana sin tener un sitio donde ir, sin tener un rol social".

Hoy pertenece a ese escaso 5% de personas con enfermedad mental que tiene un empleo estable, en concreto, como funcionario en Ceuta. "Mi caso es un triunfo. Es sólo cuestión de una oportunidad. El problema es que el 95% no la tiene".

Habla de esa barrera invisible que impide la inserción laboral de la mayoría de los afectados por patologías mentales. Una barrera compuesta casi al 50% por el estigma y los prejuicios que lleva aparejados la enfermedad mental -"la locura", como se diagnosticaba no hace tanto- y la autocensura del propio enfermo, que duda de su capacidad para afrontarlo. De ahí a la exclusión social no hay más que un paso.

Crisis económica y salud mental
En España, el 9% de la población padece este tipo de enfermedades, y el 15% las padecerá en algún momento de su vida, según datos del Ministerio de Sanidad. Unas cifras que el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) eleva hasta el 25% de la población.

La crisis económica ha implicado un empeoramiento de la salud mental de los españoles. "Las cifras de patologías graves, como esquizofrenia o trastorno bipolar se mantienen estables, pero han aumentado enormemente los casos de ansiedad, angustia y depresión, que pueden desencadenar otros más graves", explica José María Sánchez Monge, presidente de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Discapacidad (Feafes).

"Con la crisis, han aumentado enormemente los casos de ansiedad, angustia y depresión", explica Sánchez Monge

La crisis también hace mella en los programas de atención a las personas con enfermedad mental. Los recortes están asfixiando a numerosas asociaciones. Personal que no cobra, centros que cierran y una "disminución de la atención a los discapacitados, y fundamentalmente a estos enfermos", explica Sánchez Monge, quien teme que esto se traduzca en más situaciones de exclusión social.

Los recortes han barrido buena parte de las iniciativas puestas en marcha para incorporar a estas personas al mercado laboral: centros especiales de empleo y programas de inserción en empresas 'normales' se quedan sin fondos.

Invertir en políticas de empleo o en pensiones
Algo contraproducente desde el punto de vista de Anna Cohí, presidenta de Feafes Empleo. "En épocas de 'vacas flacas' los niveles de inserción no pueden ser menores si queremos garantizar la igualdad de oportunidades", afirma. Máxime cuando diferentes estudios demuestran que las personas con enfermedad mental que cuentan con un trabajo estable sufren menos recaídas (hasta un 54% menos), acortan sus estancias en hospitales y, en consecuencia, se reduce el gasto. "¿Qué es más rentable, invertir en políticas en políticas de empleo y prevención, o en pensiones de incapacidad?", pregunta, retóricamente, Anna Cohí. "El trabajo dignifica, mejora la autoestima y el curso de la enfermedad es mejor", concluye.

"La atención de la mayoría de los enfermos se reduce a una visita de 10 minutos al psiquiatra cada tres meses"

Una visión que comparte Ángel Lozano, trabajador social y gerente de Feafes Castilla y León. Recuerda que la enfermedad mental suele irrumpir en torno a los 20 años, "cuando la persona se está formando. De ahí la importancia de los centros de formación y las políticas de inserción", explica. "El trabajo les convierte en ciudadanos".

Lozano subraya, además, que "el 80% de la inversión en enfermedad mental se va en ingresos hospitalarios y urgencias, cuando en los hospitales está sólo el 7% de los enfermos mentales". Aboga, por ello, por un cambio de modelo, que lleve a los trabajadores sociales hasta los enfermos, y no al revés. "El enfermo mental, cuanto peor está, más se aísla", recuerda, y se muestra seguro de que cuando se dan situaciones de violencia es porque la persona no ha recibido la atención adecuada.

Diagnóstico, pastillas y a casa
"La mayor parte de las familias guarda un amargo recuerdo del inicio de la enfermedad mental", explica Lozano. "Salen del médico con un nombre -el de la enfermedad- y unas pastillas. Se sienten solos". Es lo que le sucedió a Luz María Cañas. A los 11 años, su hermano empezó a comportarse "de forma extraña". Recuerda la angustia y el agobio de aquellos días. No sabían que hacer. "En aquel entonces se tardaba mucho en saber", explica. Cuando llegó el diagnóstico, esquizofrenia, su hermano fue internado en el psiquiátrico de Ciempozuelos.

"Era necesario cerrar los psiquiátricos. El problema es que lo hicieron sin dar alternativas", afirma Cañas

"Las terapias le fueron bien, De hecho, empezó a trabajar con 16 años como albañil en el Ayuntamiento de Cuenca y hoy -con 56- sigue". La atención que recibe actualmente poco tiene que ver con la de hace cuatro décadas. "Para empezar", recuerda Cañas, "antes a los enfermos mentales no les atendía el sistema sanitario, sino la beneficencia". Con la reforma sanitaria de 1986 se incorporaron a la red general, lo que implicó el cierre de los psiquiátricos. "Había que hacerlo, el problema es que lo hicieron sin dar alternativas", y todo el peso recayó en las familias.

"La atención de la mayoría de las personas con enfermedad mental se reduce a una visita de 10 minutos al psiquiatra cada tres meses", explica Basilio García. "No es suficiente, hace falta más atención social, no sólo terapéutica".

"Si continúan las reducciones presupuestarias, los retrasos en el pago de subvenciones, no se apoyan los programas desde el ámbito sociosanitario y se reduce la atención a las recetas médicas y los servicios de urgencias, se dará un gravísimo salto hacia atrás en la calidad de vida de decenas de miles de personas", advierte Sánchez Monge.




martes, 11 de diciembre de 2012

Paper de l'entorn familiar per ajudar a una persona que pateixi depressió



 -    La família és la cèlula que ens acompanya al llarg de la vida. Quasi totes les persones neixem en el sí d’una família i morim deixant-ne els descendents. Si aquesta no té problemes de relació entre els membres més propers, i és el lloc on se’ns valora pel que som, no pel que sabem, tenim o tindrem, anem bé.


-   Partint d’aquesta suposició i quan es diu que no té problemes, s’ha d’interpretar que en té però se’n surt més aviat o més tard,  i si hi ha entre els membres d’aquesta família una persona amb depressió més o menys seriosa, es pot ajudar de moltes maneres.


-    En principi la persona o persones més afins a ella i més properes han de saber bé què és una depressió, de quin tipus és la del familiar, i si convé i el malalt no s’hi oposa acompanyar-lo al especialista en salut mental que serà el psiquiatra o el psicòleg o  tots dos alhora.


-   Hi ha molts manuals escrits sobre depressió i quasi tots tracten aquest tema recomanant sobretot dues coses;  comprensió i paciència.


-   Comprensió perquè la depressió no es veu ni té veu. És veritat que hi ha manifestacions externes com tenir mala cara, estar moltes hores al llit, no participar en les converses…, però avui en dia que tots anem amb presses i fem moltes coses, de vegades no posem atenció ni veiem aquests detalls externs, i pot  comparar-se a una persona que porta un braç enguixat, perquè en aquest cas el guix es veu i l’ajudem a posar i treure’s la roba, en canvi en la depressió no es veu el guix i la malaltia és molt pitjor perquè és interna, colpidora, dura, sobretot si es tracta d’una depressió endògena que no té un factor desencadenant sinó que és biològica i quasi sempre heretada, i els que envolten al malalt encara ho entenen menys.


-    En principi i quan en prenem consciència es poden insinuar al malalt coses per distreure’s a casa com pot ser: mirar fotografies, posar una pel.lícula en DVD, escoltar música relaxant, però no es pot insistir perquè si no s’està en bones condicions, en lloc de distreure’l, se’l perjudica notablement.


-    Amb la depressió generalment un mateix ja nota la falta d’ interés per a tot, per tant la majoria de vegades és millor deixar a la persona tranquil.la a la seva habitació o anar-hi a fer-li companyia mentre es llegeix un diari o un llibre sense comentar res.


-     Quan penso en aquest tema, sovint recordo una persona que va tenir una depressió endògena severa, i s’ho passava molt malament perquè un familiar que vivia amb ella no entenia res de res. És més, el malalt sentia des de l’habitació o la sala d’estar com l’altre –fent-ne un drama de la situació-,  explicava per telèfon o davant una visita d´algun familiar o amic que s’interessava pel seu estat,  que si la baixa laboral feia molt temps que la tenia i podia perdre la feina…, que no tenia voluntat per col.laborar en cap cosa de la casa…, ni en la higiene personal si no se l’hi insistia…, etc. El pobre estava molt preocupat i patint per si requeia perquè en lloc d’ajudar-lo, els comentaris i l’actitud d’aquest familiar eren del tot contrapruduents, ja que si una persona quan està en una crisi depressiva ja perd l’autoestima, se sent inútil, i que és una càrrega per a la família pensant en alguns casos fins i tot en el suicidi, amb aquests comentaris tan negatius s’ho passava fatal.


-     Què cal fer doncs?. En molts casos es bo que alguna persona de la família vagi a la consulta del metge que tracte al malalt i demani assessorament. El professional informa del tipus i grau de la depressió, els fàrmacs que es pren actualment i els efectes que poden produir-li com; son, malhumor, molta gana o desgana a l’hora dels àpats, etc. També dóna la seva opinió sobre com se’l pot ajudar en el moment present, suggerint pautes de comportament que no l’ensorrin més; valorar qualsevol esforç que faci, donar-li recolzament afectiu i procurar tenir una bona convivència. En definitiva és ajut mútu, implicant-s’hi els que conviuen amb el malalt i si cal alguns membres més de la família


-    Veure al malat com a persona que pateix, sense caure en el “paternalisme” o en fer per a ell coses que per sí sol pot fer, més quan ja va millorant una mica. Adaptar-se tots a la situació sense fer-ne tragèdia, sinó procurar que no es trenqui la comunicació aportant idees perquè la vida en família es visqui el més normal possible.


-   També es pot ajudar a fer que es prengui tota la medicació prescrita, i a mida que vagi millorant una mica i sigui prudent, tenir una conversa distesa de coses que li interessen habitualment quan no té la crisi, donar un petit passeig, etc.


-     En alguns centres hospitalaris hi ha Hospital de Dia, tenint molt contacte amb els familiars. Jo en concret vaig viure aquesta experiència. Es feien tallers amb algun familiar i l’usuari de l’Hospital de Dia un cop per setmana, on s’exposava un cas que després es treballava per grups, i al final la psiquiatra veient els resultats de cada grup, deia el que era correcte i el que no, raonant el que havíem posat. A mi em va acompanyar tots els dies una germana, l’altra per raons professionals no va poder venir, i he de dir que a partir d’aquestes xerrades vaig notar una millor entesa amb la que va venir als tallers de l’Hospital de Dia, inclús amb els familiars que conviuen amb ella. O sia que per a mi va ser molt positiu.


 -    Com a conclusió penso que l’amor és intiutiu, savi, pacient i amb aquestes actituds a la família amb la que es conviu, el seguiment  dels professionals i l’ajut dels fàrmacs, es pot  tornar a somriure.

M. Carme Samaranch

Concierto para instrumentos desafinados

Libro . - Autor: Dr. Juan Antonio Vallejo-Nágera (1926-1990).

 -   Fue Catedrático de Psiquiatría y Psicología de la Universidad Complutense (hasta el año 1974), y director del Instituto Nacional de Pedagogía Terapeútica y del Centro de Investigaciones Psiquiátricas de Madrid. Sus obras didácticas de psiquiatría han alcanzado gran difusión de modo especial “Introducción a la Psiquiatría”.

-   En el libro “Concierto para instrumentos desafinados”, el autor narra historias de enfermos de un centro psiquiátrico de Madrid, donde los protagonistas son los enfermos y sus anécdotas, las cuales casi siempre van ligadas a la enfermedad mental que padece cada uno de ellos.

-   Cuando él comienza sus estudios las teorías estaban cambiando y la psicología se inclinaba hacia el ambiente social y físico (años 40-50). Se introdujeron los primeros fármacos y cada vez se intentaban nuevas estrategias más humanitarias y liberales en los hospitales psiquiátricos,  procurando no separar a los pacientes de su ambiente social, siempre que ésto no conllevase ningún riesgo

-   Al hablar de las enfermedades mentales que se tratan están entre otras; el Delirio de Grandezas –sobreestimación delirante de las propias capacidades-, el Autismo –trastorno grave de comunicación y conducta de la infancia que hace que el niño sea incapaz de utilizar el lenguaje con sentido o de procesar la información que recibe en su entorno-, la Regresión –acción del enfermo mental a regresar a etapas iniciales de su desarrollo, como puede ser la niñez,  y olvidar lo aprendido después, la Depresión –enfermedad mental que produce tristeza, congoja, desconsuelo, pesimismo, remordimiento y desesperanza,  la Esquizofrenia –que el autor la define como una rotura de la mente, fundamentalmente en dos planos, por un lado sentimientos y pensamientos y por otro lado, rotura de la relación con el mundo exterior…-, etc.

-   La frase que mejor resume la opinión final del autor es; “Jamás he vuelto a sentirme superior ante alguien a quién el destino ha dado menos oportunidades”, y a mi entender esto demuestra mucha sensibilidad, humildad y humanidad hacia las personas que se mencionan en el libro y también hacia todas las que padecen enfermedades mentales, sean del tipo que sean.

-   Lo leí hace mucho tiempo, cuando se tenían muy pocos conocimientos de la psicología y la psiquiatría. Hoy posiblemente si lo releyera lo encontraría falto de nuevos tipos de enfermedades mentales y de las correspondientes explicaciones médicas, pero no le cambiaría el carácter marcadamente humano que lo hace casi imprescindible para los que se quieran dedicar a esta entusiasta pero difícil profesión.

M. Carme Samaranch



- Nota.- Otro libro que poseo y he leído del mismo autor es “Ante la depresión” en el que la editorial comenta ; -es un libro insustituible para todo el que convive con un deprimido-.


La humanización de los profesionales de los hospitales mentales




- Entre las múltiples asignaturas que han de estudiar las personas que se preparan para ejercer su profesión en hospitales donde se tratan enfermedades mentales, no sé si existe alguna que tenga relación directa con la humanización en el trato con el paciente, pero a mi juicio, de no ser así, se debería incluir en el programa.

- Los psiquiatras y psicólogos, normalmente visitan en su despacho o si estás internado en planta vienen a la habitación en caso de estar en la cama, y por lo general son poco explícitos porqué muchas veces vienen con interinos, y piensas que antes de decirte algo sobre tu estado de salud quieren confrontar opiniones.

- Pero por lo que se refiere al personal auxiliar, hay algunas enfermeras o auxiliares que a pesar de haber cursado los estudios oportunos en cada caso, y haberse decidido por esta especialidad, parece que el factor humano cuenta muy poco, y para los pacientes aquejados de cualquier enfermedad mental, que tienen la sensibilidad a flor de piel, que les traten con desapego e incluso con abuso de autoridad, es muy doloroso.

- Es evidente que si están internados hay unos horarios y unas pautas que cumplir para la buena organización del hospital, que suelen estar escritas en lugares bien visibles y si no las recuerdan pueden ir a verlas en cualquier momento, pero no tener en cuenta que una persona se puede despistar, o que está en su habitación –cuando debería estar en el comedor, o en el taller,porqué no se ve con fuerzas para estar con el resto de compañeros- e irla a buscar de una manera brusca, poco educada, displicente, hace sentir muy mal al enfermo. 

- Ya se da por sentado que no se hace aposta, pero como en todas las disciplinas en esta profesión también suelen hacer cursillos para estar al día de las nuevas necesidades del enfermo, y una muy importante es el sentirse tratado como persona, con nombre propio, y no ser uno más del resto. En definitiva propondría hacer un repaso de la humanización y cómo mejorar las pautas de conducta de los profesionales hacia los pacientes, para que éstos que ya están incómodos porqué se mueven en un entorno que no es el habitual, se sientan atendidos con más calidez humana.


M. Carme Samaranch


L'atur, la crisi econòmica, un símptoma clar de depressió en els nostres dies


-    La depressió s’ha disparat a nivell mundial, pels problemes globals que pateix cada persona en el seu entorn i en la societat en que vivim. No fa gaires dies un psiquiatra de renom va escriure en un  diari que quan una persona es sent decaiguda o trista, durant els àpats és millor no posar el televisor, perquè sol coincidir amb l’hora de les notícies i com expliquen i ensenyen moltes desgràcies ja sigui per guerres, terrorisme o desastres naturals, cal sortir d’aquesta espiral i conversar o si s’està sol posar música, pel bé de la psique.

-    Les estadístiques són realment alarmants, i m’atreviria a dir que és una de les enfermetats més freqüents actualment, portant en alguns casos al suicidi, i no es dóna pas només en els nivells d’ un baix status social o en el cas de països del tercer món, sinó a gran escala, incloent-hi també aquells que no estan en una forta crisi econòmica.

-    Bé, doncs rellegint l’enunciat de l’article comprenem perfectament que les tres coses afecten i molt a les persones que es troben en alguna d’aquestes situacions, i a més no és normalment d’avui per demà, sinó que abans s’ha creat un mal ambient al treball, o es veu venir la situación de crisi económica perquè entren pocs ingressos a la llar, la qual cosa fa que la depressió comenci sense que la persona malalta se’n adoni.

-   Tenint en compte que la depressió és un transtorn mental que aboca a la tristesa, alteracions del son, i pèrdua de l’autoestima, entre d’altres símptomes, deduïm que les persones afectades moltes vegades van en primer lloc al metge de família per explicar el que els passa, i ben aviat aquest s’adona que la situació del pacient l’ha portat a tenir una malaltia mental, tractant-se majoritàriament d’una depressió exògena reactiva, que és la que té un desencadenant, és a dir li ha vingut provocada per algun factor extern difícil de superar per sí sol.

-   No sóc pas erudita en el tema, però he estat ingressada en hospitals mentals, i vull aclarir que una depressió exògena, és la que té un factor desencadenant, com és el cas que ens ocupa.

-   Quan una persona veu que no té feina ni recursos econòmics i moltes vegades una família al seu càrrec, és molt previsible que hagi d’anar a la consulta dels especialistes en salut mental; el psiquiatra i/o el psicòleg i en principi després de les primeres visites on fan preguntes, tècniques per mesurar la concentració i la memoria i d’altres proves, el tractin amb fàrmacs, junt amb visites esporàdiques a algun dels dos especialistes.

-   És normal que patint la depressió i estant a l’atur, es senti culpable de no aportar res al sosteniment de la llar, de ser una càrrega per a l’esposa, i moltes vegades s’ha de valer dels pares o dels sogres, si encara són vius i cobren una pensió digna, per demanar un ajut econòmic per sobreviure la família. Normalment no ho fa el malalt, no per orgull, sinó perquè es veu incapacitat per l’enfermetat que l’aboca a la desesperança, l’ansietat, i si pot  ni surt de casa anant del sofà al llit i del llit al sofà. Encanvi l’altre cònyuge que no està malalt encara que li costi afronta la situació amb valentia i coratge alhora per sortir-se’n, tant si ha de demanar ajut a la família com si ha de fer-ho a alguna institució benèfica, com per exemple Càrites, Creu Roja, alguna ONG o les parròquies, doncs totes plegades solen fer el que poden per atendre en la mida del que els és possible les moltes peticions que ara mateix els arriben.

 -    Amb els fàrmacs i el temps les coses es veuen amb una altra perspectiva, i si finalment es troba alguna ocupació, ni que sigui de poques hores i menys remunerada, ajuda a passar l’estona i a aportar diners a casa, la qual cosa és molt gratificant i amb el temps ajuda a superar aquesta enfermetat.

-     És per això que he escrit que quan no es té cap ocupació, és  a dir estar de braços plegats, no fer res, ni quasi tan sols sortir de casa és preocupant, perquè la persona va perdent el contacte amb el món que la rodeja,  s’allunya de les amistats i sembla que com fa el que vol està bé, però s’enganya, perquè si anés a un especialista en salut mental li desaconsellaria aquest tipus de vida tan tancada en sí mateixa.

 -   De la mateixa manera però possiblement amb menys intensitat pot tenir una depressió exògena  la persona que viu sola perquè és vídua, s’ha independitzat o pel motiu que sigui. Aquest cas no es tan traumàtic, perquè no té cap càrrega econòmica que depengui d’ella, però passa pels mateixos passos de l’enfermetat i ha d’anar als especialistes que hem mencionat i probablement prendre’s també algun fàrmac, almenys durant un temps. També pot necessitar ajut econòmic, roba o menjar i llavors ha de recórrer a la familia, amistats o les Institucions que abans hem dit

 -   Al ser una depressió exògena , només que s’albiri una petita sol.lució al problema que ha causat la depressió, ja es va millorant a poc a poc i en la majoria dels casos es cura. Però s’ha de ser molt disciplinat i prendre la medicació prescrita pel metge i si es nota algun símptoma nou, dir-ho en la propera visita per si cal canviar algun medicament o ajustar el que ja es prenia.
     
 M. Carme Samaranch



lunes, 10 de diciembre de 2012

Transtorns deguts a l'estrés traumàtic, post-traumàtic. El suïcidi.



-    L´estrés és com un trancament de l’equilibri intern en el cos que és necessari per a la supervivencia, i en una mida “acceptable” si es pot fer servir aquesta paraula, diría que el ritme de vida actual moltes vegades ens hi aboca, perquè tenim moltes circumstàncies que ens superen.Tenim doncs que un cert nivell d’ estrés psicològic és quasi inevitable, però a nivells superiors poden començar a presentar-se manifestacions patològiques, quan les circumstàncies estressants són molt intenses i produeixen una desestabilització sobtada i total de l’estructura psíquica. Llavors parlem de l’estrés traumàtic

-    Encara que l’aparició d’anomalies psíquiques en els supervivents de guerres i desastres de la naturalesa es coneix des de fa molt anys, els intents de descripció d’un síndrome específic, diferent del que es coneixia com a estrés deguts a d’altres transtors psiquiàtrics en persones que en tenien certa predisposició, no es va conèixer fins la I i II Guerra Mundial. Sobretot en la II Guerra Mundial hi van participar psiquiatres experimentats, que van permetre augmentar la comprensió del síndrome, que el patien sobretot els soldats que havien estat lluitant durant un llarg període de temps. Es va reconèixer la importància del principi terapèutic general – la necessitat d’actuar quant abans, i de tractament psicoterapèutic-.

-     A partir doncs d’aquests fets i seguint amb les investigacions, es va arribar a la conclusió que no patien aquest símptoma clínic - l’estrés traùmatic- només els soldats que havien lluitat en guerres, sinó d’altres persones que estan sotmeses a molta pressió en el treball –mestres, treballadors de cadenes de grans empreses, administratius als que se’ls demana més del que es pot fer en l’horari pactat, etc.-, i també en moltíssimes altres ocasions. Sols a tall d’exemple en descriuré unes quantes; quan hi ha perill per a la pròpia vida i la de les persones de la família, destrucció sobtada de la llar o presenciar situacions que ens afecten psíquicament com poden ser tortures o assessinats, enfermetats psíquiques o físiques greus pròpies o d’una persona de la familia o que estimem, mort o trauma sever d’una persona estimada, víctimes d’agressions sexuals o de violència domèstica, i supervivents de tota mena de desastres, accidents, etc.

-     L’edat és un altre factor relacionat amb la predisposició a contraure l’enfermetat. A similars nivells d’exposició a l’estrés afecta més a nens, adolescents i persones grans que a els adults. Pel que fa al sexe, les dones sembla que tenim un risc major de contraure l’estrés, després d’una situació traumàtica, en una proporció de quasi 2/1.

-     Els factors més importants en quant al aconteixement en sí mateix, és a dir els que es relacionen amb major incidència del síndrome són:

    1) La intensitat i severitat del trauma.
    2) el nivell d’ implicació del subjecte amb el fet traumàtic.

    3) La repetició de les situacions traumàtiques, que van agotant la resistència i capacitat    de la persona fins que es “crema”.

   4) Les característiques qualitatives de l’aconteixement o tipus de trauma


      L’estrés post-traumàtic.
-  Ve a ser com una resposta tardana o diferida dels mateixos fets més o menys descrits anteriorment. La persona que els pateix, davant aquests fets, té por i horror intensos perquè se sent desamparada.


-    Abans no he parlat dels símptomes d’aquest tipus d’enfermetat mental, i en els dos casos són molt similars; dificultat per agafar el son o per mantenir-lo –no despertar-se sovint-, irritabilitat, dificultat per concentrar-se, hipervigilància, respostes a sobresalts exagerats i d’altres, totalment comprensius si es té en compta que parlem de persones que tenen present un fet propi o aliè que les ha colpit.

      Tractament. Tant en un cas com en l’altre hi ha més d’una técnica, com per exemple:
-    Explicar als familiars i al pacient els símptomes i la possible evolució.
-   Comptar amb fàrmacs, que més o menys s’hauran de prendre durant 12 mesos. 
-    Psicoteràpia individual o de grup. La de grup, segons la meva opinió penso pot ser més efectiva, igual que passa en la depressió o altres transtorns mentals, ja que el recolzament de les altres persones i les seves experiències i lluites per sortir-se’n sempre solen animar, i alhora el pacient se sent més comprés.
-   Relaxació muscular progressiva.

     El suïcidi. Enfermetat o vuit existencial?
-      És l’acte d’acabar un mateix amb la pròpia vida per considerar-la insuportable i representa la pèrdua més radical del seu sentit. És un acte tan singular com cada persona humana i per tant molt enigmàtic i difícil de preveure pels psiquiatres i les persones que envolten al malalt mental. Les causes també poden ser variadíssimes i estudis ho demostren. En general ho fan persones que tenen una forta pèrdua d’interessos, falta de recursos econòmics, desenganys amorosos, enfermetats, conflictes familiars, problemes laborals, etc.


-      En quant a les idees i al procés és molt difícil analitzar-ho en abstracte, però estudis constaten que el 98% de casos de suïcidi, tenen associada alguna psicopatologia que té com conseqüència una devallada en el to vital amb que s’afronta el dia a dia. Segur que poden haver-hi en la persona suicida factors de tipo biològic o psicològic, també de tipus socials, i això junt amb les causes anomenades en el paràgraf anterior fan que hi hagi una interacció complexa que porta a consumar el fet.

      M. Carme Samaranch