martes, 17 de mayo de 2016

Adolescentes deprimidos, medicalizados sin pruebas.

PSIQUIATRÍA | Fármacos sin evidencia científica
La paroxetina no es segura en menores como defendía GSK
Un estudio 'apadrinado' por el laboratorio ha sido ahora revisado
Los psiquiatras defienden la terapia como primera opción para estos jóvenes

MARÍA VALERIO | Madrid | El Mundo | 17/09/2015

Estudios como el que hoy se publica en la revista British Medical Journal no ayudan precisamente a que la industria farmacéutica proyecte una buena imagen ante la sociedad. Un grupo de científicos independientes ha reanalizado los datos de un ensayo sobre dos antidepresivos en adolescentes y concluye que no son ni tan seguros ni tan eficaces como el laboratorio GSK quiso hacer creer durante años.

En 2001, un trabajo en la revista JAACAP concluyó que los antidepresivos paroxetina e imipramina eran más eficaces que el placebo para el tratamiento de la depresión adolescente. Aunque la propia agencia estadounidense del medicamento (FDA) prohibió el uso de paroxetina en menores de 18 años, millones de adolescentes americanos ya habían recibido paroxetina durante ese tiempo.

Un grupo de autores del BMJ, dedicados a rescatar del olvido estudios antiguos que deberían ser revisados, ha reanalizado aquel ensayo de 2001 con 275 adolescentes gracias a documentos confidenciales y ha lanzado la voz de alarma. Ambos medicamentos (paroxetina e imipramina) no sólo no son eficaces en el tratamiento de adolescentes con depresión, sino que su uso en esta población aumenta el riesgo de ideas suicidas o problemas cardiacos.

Ya en 2012 el laboratorio británico Glaxo Smith Kline pagó una multimillonaria multa en EEUU (3.000 millones de dólares) por la promoción fraudulenta de paroxetina, alegando beneficios del fármaco no demostrados. Sin embargo, ni siquiera con toda esta documentación sobre la mesa, la revista científica en la que aparecieron los datos falsos ha admitido retractarse o retirar el artículo.

Como denuncia uno de los editores de la revista en un comentario, Peter Doshi, el ensayo de 2001 apareció nada menos que bajo la firma de 22 autores, aunque la persona realmente encargada de redactar los resultados fue Martin Keller, un psiquiatra investigado en los años 90 por sus vínculos no declarados con la industria.

En un comunicado remitido por GSK a este periódico, la compañía defiende que ha proporcionado acceso a los datos "dentro de su compromiso de transparencia" que, entre otras cosas, "incluye la publicación de los datos de todos los estudios, independientemente de que sus resultados sean positivos o negativos".

Como explica a EL MUNDO el doctor Celso Arango, jefe de Psiquiatría del Niño y el Adolescente en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, "lo que viene a señalar esta investigación es la precariedad y las limitaciones de los estudios que pretenden demostrar la eficacia de la paroxetina. No son de buena calidad. Se trata de una población [la pediátrica] pequeña, que económicamente no es tan rentable y, por lo tanto, no se pone suficiente interés en los ensayos. Al no haber retorno económico, la robustez y la calidad en la metodología es menor".

Hoy por hoy, como aclara Arango, la paroxetina sólo está aprobada -tanto en Europa como en EEUU- para mayores de 18 años. En niños y adolescentes con depresión de moderada a severa, como destaca por su parte el doctor Fernando González Serrano, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y el Adolescente (SEPYPNA), en la mayoría de los casos se intenta primero el tratamiento con psicoterapia, y sólo si ésta no funciona se recurre a la terapia farmacológica con fluoxetina (otro antidepresivo sí indicado en menores "sin efectos secundarios relevantes", aclara Arango).

Como explica el doctor González, la depresión adolescente suele tener un componente muy situacional y en muchos casos las sesiones de psicoterapia en grupo funcionan muy bien. "Es conveniente darnos un tiempo y ver su evolución porque si no existe el riesgo de medicalizar innecesariamente y recurrir rápidamente a los fármacos".

Como explica el doctor González, en cualquier caso, "en general en Europa y en España, la utilización de los tratamientos farmacológicos es más prudente que en EEUU". Una idea que comparte el doctor Arango, que recuerda que en población adolescente, "reservamos los antidepresivos sólo para los casos moderados y graves, no para los leves".

En cuanto a la imipramina, "es un antidepresivo tricíclico que lleva más de 60 años en el mercado. Así como está indicado por ser eficaz para los menores con tratamiento obsesivo compulsivo, no lo está para la depresión de los adolescentes", concluye Arango.
  

viernes, 13 de mayo de 2016

La patología del éxito.

PSICOLOGÍA
Vivimos en una sociedad que valora a los triunfadores. Sin embargo, ¿qué es serlo? ¿Y qué es el fracaso? ¿Por qué hay personas que convierten su vida en una competición?

BORJA VILASECA | El País | 02/08/2015

Cuenta una historia que un anciano empresario le regaló a su nieto el juego del Monopoly por su decimoctavo aniversario. Era verano y el joven disfrutaba de sus vacaciones antes de comenzar la carrera de Económicas. Era un chico ambicioso. Quería superar la fortuna acumulada por su abuelo. Por las tardes, los dos se sentaban junto al tablero y pasaban horas jugando. A pesar de la frustración de su nieto, el empresario seguía ganándole todas las partidas, pues conocía perfectamente las leyes que regían aquel juego.

Una mañana, el joven por fin comprendió que el Monopoly consistía en arruinar al contrincante y quedarse con todo. Y hacia el final del verano, ganó su primera partida. Tras quedarse con la última posesión de su mentor, se enorgulleció de ver al anciano derrotado. “Soy mejor que tú, abuelo. Ya no tienes nada que enseñarme”, farfulló, acunando en sus brazos el botín acumulado.

Sonriente, el empresario le contestó: “Te felicito, has ganado la partida. Pero ahora devuelve todo lo que tienes en tus manos a la caja. Todos esos billetes, casas y hoteles. Todas esas propiedades y todo ese dinero… Ahora todo lo que has ganado vuelve a la caja del Monopoly”. Al escuchar sus palabras, el joven perdió la compostura.

Y el abuelo, con un tono cariñoso, añadió: “Nada de esto fue realmente tuyo. Tan solo te emocionaste por un rato. Todas estas fichas estaban aquí mucho antes de que te sentaras a jugar, y seguirán ahí después de que te hayas ido. El juego de la vida es exactamente el mismo. Los jugadores vienen y se van. Interactúan en el mismo tablero en el que lo hacemos tú y yo. Pero recuerda: nada de lo que tienes y acumulas te pertenece. Tarde o temprano, todo lo que crees que es tuyo irá a parar nuevamente a la caja. Y te quedarás sin nada”.
oven escuchaba cada vez o verdaderamente importante en la vida?”.
Muchas personas suben ciegamente peldaño a peldaño por la escalera que creen que les conducirá al éxito. Y solo al llegar a la cima se dan cuenta de que han colocado la escalera en la pared equivocada”- Stephen Covey

Por más absurdo que nos pueda parecer al leerlo, hay personas que prefieren tener éxito a ser felices. Y eso que lo uno no es incompatible con lo otro. Sin embargo, entran en conflicto cuando la aspiración de lograr reconocimiento a toda costa se convierte en una patología; eso sí, socialmente aceptada.
Al mirar con lupa las motivaciones ocultas de quienes sueñan con recibir premios, salir en la foto y gozar del aplauso de multitudes, observamos una serie de rasgos en común. En primer lugar, comparten un profundo miedo al fracaso, un temor irracional de no “llegar a ser alguien”. Ese es el motor oscuro de muchas de sus decisiones y de casi todos sus actos. Esta es la razón por la que suelen ser adictos al trabajo o workaholics. En casos extremos, se sienten culpables si no están ocupados con quehaceres productivos, considerando el ocio y el descanso como una pérdida de tiempo.
Si bien suelen vivir desconectados de sí mismos, de sus emociones y sentimientos, están completamente enchufados al móvil y al ordenador portátil. En el nombre de la eficiencia y la profesionalidad, siempre están disponibles para sus jefes y clientes, relegando a la familia y los amigos a un segundo plano. Son ambiciosos y muy competitivos, y tienden a mantener relaciones basadas en el interés. Para ellos la vida es un concurso, una carrera, una competición. Sin embargo, se obsesionan tanto con ganar y llegar a la meta que a menudo se muestran incapaces de disfrutar del camino.
De forma inconsciente, desarrollan una máscara deslumbrante, forjada por medio de prestigiosos títulos académicos y pomposos cargos profesionales. Gozar de una buena imagen es otra de sus prioridades. De ahí que suelan ser víctimas de la vanidad: si los demás no les reconocen los logros y méritos cosechados, ellos mismos se encargan de que todo el mundo se entere.
Podríamos decir que su flor preferida es el narciso. Y que entre sus animales favoritos se encuentra el pavo real. Debido a su carácter exhibicionista, saben cautivar la atención de los demás, desplegando un encanto personal bien calculado; son expertos en crear una magnífica impresión de sí mismos. A su vez, se les puede identificar con el camaleón, pues también son maestros en el arte de adaptarse a sus interlocutores, mostrando aspectos de su personalidad que les garanticen una buena reputación social.
Creen que si no brillan, sobresalen o destacan, serán invisibles a los ojos de la gente y, en consecuencia, indignos de reconocimiento. Muchos de estos adictos al éxito logran finalmente llegar a la cima. Pero algunos se encuentran con una sensación de vacío insoportable. De pronto tienen lo que siempre habían deseado. Paradójicamente, sienten que dichas recompensas carecen de sentido. Una vez conquistado el mundo se dan cuenta de que por el camino se han perdido a sí mismos.
Detrás de esta compulsión por el éxito se esconde una dolorosa herida: la de no sentirse valioso por el ser humano que es, poniendo de manifiesto su falta de autoestima. Así, en vez de obsesionarse por el reconocimiento ajeno, es fundamental que aprendan a re-conocerse a sí mismos. Es decir, saber quiénes son verdaderamente, yendo más allá de la máscara que han ido creando para seducir a la audiencia que los rodea.
Para lograrlo, han de redefinir sus prioridades, sus aspiraciones, así como su concepto de éxito, atreviéndose a tomar decisiones movidas por valores que de verdad les importen. Es entonces cuando muchos toman consciencia de que ser feliz vale más que tener éxito. Y en la medida que empiezan a ser fieles a sí mismos, a los dictados de su corazón, a menudo emprenden una senda profesional mucho más vocacional, orientando su existencia al bien común y no tanto a su propio interés. Lo curioso es que tarde o temprano llega un día en que el éxito aparece como resultado.
Sabios de todos los tiempos nos recuerdan una y otra vez algo que tendemos a olvidar: “El mayor triunfo es ser uno mismo”. En caso de no saber por dónde empezar, podemos seguir las indicaciones de Antoine de Saint-Exupéry: “Procura que el niño que fuiste no se avergüence nunca del adulto que eres”. Para ello, no nos queda más remedio que escuchar con atención a nuestro corazón. Él sabe perfectamente quiénes somos y cuál es nuestro propósito en esta vida. Nuestro corazón lo sabe todo acerca de nosotros. El quid de la cuestión es si somos lo suficientemente valientes para escucharlo.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Barreras físicas para reducir los suicidios.

PREVENCIÓN | En lugares peligrosos
Las redes y barreras en puentes y acantilados ayudan a reducirlos
Muy pocos países incluyen la prevención de este tema entre sus prioridades

LAURA TARDÓN | Madrid | El Mundo | 28/09/2015

Medidas de seguridad como la instalación de redes y barreras en puentes altos y acantilados pueden ayudar a reducir el número de muertes por suicidio en más de un 90%, según afirma un consorcio de expertos a través de un artículo publicado en la revista científica The Lancet Psychiatry.

Dado que "no hay demasiados datos sobre la efectividad que tienen estos dispositivos" a la hora de evitar finales fatales, científicos de la Universidad de Melbourne (Australia) presentan un meta-análisis en el que evalúan el efecto de tres tipos de intervención: aquella enfocada a restringir el acceso a determinados lugares de peligro (como terrazas en edificios altos, vías del tren, etc.), iniciativas que alenten la búsqueda de ayuda (mediante la colocación de señales y teléfonos de emergencias) y otras que aumenten las probabilidades de que un tercero entre en acción para ayudar (vigilancia mediante cámaras de televisón y patrullas de suicidio).

"Utilizamos diferentes modelos para valorar el impacto de cada uno de los abordajes de forma aislada y también en combinación", argumenta Jane Pirkis, principal autor de esta investigación y profesor en el centro de Salud Mental de la Universidad de Melbourne.

Pirkis y sus colegas realizaron una revisión sistemática centrada en 23 artículos (correspondientes a 18 estudios, con sus comentarios). Compararon el número de suicidios en distintos puntos de acceso, antes y después de la integración de medidas de prevención. Así es como observaron que las intervenciones, efectivamente, disminuían significativamente la tasa de fallecimientos. Concretamente, se redujo de un promedio de 5,8 suicidios por año (es decir, 863 suicidios en 150 años de estudio) a 2,4 (211 suicidios en 88 años de estudio).

Haciendo una traducción más específica, las medidas que restringen el acceso a lugares peligrosos dieron lugar a “un 93% menos de suicidios por año”. La colocación de señales y teléfonos de emergencia para solicitar ayuda conseguía reducir la tasa global un 61% y la instalación, por ejemplo, de cámaras de vigilancia, lograba disminuir el número de fallecimientos de este tipo un 47%.

"Estas intervenciones son clave. Tienen el potencial de complementarse entre sí y ganar tiempo para dar la oportunidad al individuo a reconsiderar sus acciones e incluso facilitar la intervención de un tercero", subraya el profesor Pirkis.

En un comentario que acompaña a este trabajo, de Eric Caine, del centro de investigación de control de lesiones en la prevención del suicidio de la Universidad de Rochester Medical Center (EEUU), señala que "el bloqueo del acceso a uno de los puntos peligrosos ayuda a construir conciencia y a prevenir suicidios. Sin embargo, dado el pequeño número de personas implicadas en estas circunstancias, conviene dar fuerza a un enfoque más global, trazando un plan de sensibilización que logre efectos sostenidos". Por ejemplo, con iniciativas relacionadas con el acceso a los principales métodos empleados para el suicidio, como las armas de fuego o los medicamentos; fomentar políticas para reducir el consumo abusivo del alcohol; potenciar una información responsable en los medios de comunicación y favorecer el diagnóstico precoz y tratamiento de personas con un problema de salud mental, abuso de sustancias o dolor crónico.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS), coincidiendo con el Día Mundial para la prevención del suicidio, el pasado 10 de septiembre, ha animado a todos los países a aumentar la sensibilización sobre la prevención y desarrollar estrategias integrales con un enfoque de salud pública. Se trata de uno de los ejes prioritarios del plan de acción de salud mental 2013-2020, que entre otras cuestiones propone reducir las tasas nacionales de suicidios en un 10% para el año 2020.

Por desgracia, lamentan expertos de la OMS, hay muy pocos países que incluyan la prevención del suicidio entre sus prioridades sanitarias y sólo 28 han desarrollado una estrategia nacional para abordar este problema. De hecho, sólo 60 países disponen de un registro de calidad que sirva para elaborar estadísticas y evaluar la evolución del problema. Faltan datos.

Según estimaciones de este organismo, cada año, más de 800.000 personas se quitan la vida y muchas más intentan hacerlo a nivel mundial.


lunes, 9 de mayo de 2016

"La marihuana es una llave que abre el gen dormido de enfermedades psiquiátricas".


ALDEAVIRAL – 20/04/2016

Además de provocar adicciones, fumar marihuana puede desarrollar la aparición repentina de enfermedades psiquiátricas como depresión, ansiedad y esquizofrenia, advirtió Alfonso Zavaleta, experto de Cedro.
“La marihuana funciona como una llave, y si alguien tiene el gen dormido de una enfermedad psiquiátrica, esa droga lo puede activar”, señaló el consultor del Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro).
Esta hoja es la droga ilegal más consumida del mundo. En países como Holanda se aprobó su consumo con fines recreacionales. Sin embargo, a la luz de los resultados, las autoridades de ese país están mirando el tema con otra perspectiva, más aún cuando durante el 2013, se registró la tasa más alta de solicitud de atención médica por dependencia a la marihuana a nivel de la Unión Europea.
No debe usarse como medicina
Asimismo, Zavaleta refirió que en ningún país del mundo se recomienda la marihuana fumada como medicina. “Solo algunos países la han legalizado para uso recreacional mas no terapéutico”, afirmó.
Explicó que la hoja de marihuana tiene en su interior un total de 66 cannabinoides, que son moléculas de alcoholes, de los cuales el conocido como Delta 9 o THC es el causante de las alteraciones que sufre quien la consume.
Zavaleta señaló que en caso de Chile, lo que se ha autorizado es el uso del principio activo THC para aliviar los terribles dolores que sufren los pacientes con cáncer terminal.
“Ese tipo de tratamiento no es el primero a aplicar ni tampoco el mejor, pues antes de eso se debe administrar otra línea de productos y llegar al THC solo cuando las demás medicinas no le hacen ningún efecto al paciente para atenuar el dolor”, comentó.
Con esa finalidad, dijo, en Chile se ha dispuesto destinar un área para plantación legal de marihuana. A partir de esas hojas, se hacen extracciones de ese principio activo y se otorga tratamiento humanitario a ese tipo de pacientes.

Advirtió que el riesgo es que el paciente desarrolle una adicción a esa sustancia, tan igual como si se fumara y por eso es considerado el último recursos médico, sobre todo en el tratamiento a pacientes con dolor crónico, a quienes sufren vómitos por el tratamiento con quimioterapia por cáncer y a los enfermos de Sida que sufren a su vez anorexia y no se alimentan, por lo que requieren estimular el apetito.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Detectar problemas de conducta en niños y adolescentes.

PSIQUIATRÍA
El comportamiento agresivo o el desafío a las figuras de autoridad son algunos de los síntomas que alertan sobre un posible trastorno de comportamiento
La Vanguardia  | Barcelona |28/04/2015

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La Dra. Conxita Puig, psiquiatra infanto-juvenil, nos explica cómo detectar y tratar los trastornos de conducta de los niños y adolescentes.

¿Cuáles son los trastornos de conducta de la adolescencia que se diagnostican más en las consultas?.- En primer lugar hay que detallar que cuando hablamos de trastornos de conducta no estamos haciendo más que describir un comportamiento que consideramos socialmente inaceptable. Este puede atentar contra otros y perjudicar al propio paciente ya que tienen como consecuencia un deterioro social, académico, cognitivo y emocional.

En algunos casos puede ser consecuencia de otro trastorno, como por ejemplo de un trastorno depresivo, de un trastorno por déficit de atención con hiperactividad TDAH o de un trastorno psicótico.
En otros casos podemos ver trastornos de conducta, como el oposicionista desafiante que se pueden presentar sin otra patología de base.
Lo más frecuente es que se presenten como trastornos comórbidos de un TDAH en primer lugar y de estados depresivos o distímicos. Finalmente también se puede tratar de estados psicóticos.
Puede ocurrir que en determinados momentos del desarrollo del niño, no dispongamos de síntomas suficientes como para realizar un diagnóstico con total seguridad. Quizás porque el trastorno está en sus inicios y presenta poca sintomatología, como ocurre en ocasiones con los trastornos psicóticos sub- clínicos o en trastornos distímicos. Estos son estados depresivos de larga evolución en los que los síntomas depresivos pueden presentarse de forma aparentemente leve pero persistente.
¿En qué se caracteriza un trastorno de conducta?
Los niños o adolescentes con trastornos de conducta tienen comportamientos de desafío a las figuras de autoridad, enfrentamientos con los adultos o con los iguales, episodios de agresividad física o verbal. Suelen perder la calma fácilmente, se molestan o enfadan por cualquier cosa. Son muy discutidores, molestan a los demás.
En el peor de los casos, pueden verse involucrados frecuentemente en peleas -a menudo las inician ellos mismos- o tener un comportamiento agresivo o acosador hacia otros. Pueden atentar contra las propiedades de los demás debido a un comportamiento destructivo o por robos.
¿Ante qué actitudes de comportamiento se deben alertar los padres?
Si los padres observan que sus hijos tienden a enfrentarse a los compañeros ocasionando conflictos o se enfrentan a los profesores, están huraños o de mal humor con frecuencia, tienen respuestas desafiantes o intentan incumplir las normas establecidas en el colegio o en casa, deberían alertarse sobre la posibilidad de que su hijo presente un problema de conducta que deba ser evaluado y tratado adecuadamente.
¿A qué edades se puede detectar un trastorno de conducta?
Se puede detectar un trastorno de conducta desde la primera infancia, aunque el tratamiento pueda ser distinto a cada edad.
¿La detección precoz es importante para su correcta actuación?
La detección precoz es fundamental para tratar adecuadamente al niño y tratar de evitar que la conducta perturbadora y conflictiva se establezca como una norma, estilo o hábito de comportamiento en este niño o adolescente.
¿Los adolescentes aceptan el diagnóstico? ¿Cómo se aborda terapéuticamente?
Difícilmente un adolescente acepta un diagnóstico de trastorno de conducta expresado de esta forma.

De todas maneras, a pesar de la hostilidad que provocan estos pacientes en los que les rodean, no hay que olvidar que los problemas de conducta, generalmente se presentan en pacientes que padecen algún trastorno de base como un TDAH, o un trastorno depresivo o psicótico, que provocan un sufrimiento en el adolescente.

Hay que hablar al paciente a partir de su propio sufrimiento para que acepte un diagnóstico y la ayuda necesaria, sin culpabilizarle. Hay que generar un alto grado de responsabilidad en la resolución de su problema.
¿Los trastornos de conducta están asociados a otras patologías?
Se pueden presentar trastornos de conducta, trastornos oposicionistas desafiantes o explosivos sin otra patología de base, pero en muchas ocasiones, como ya decía al principio, pueden ser el reflejo de un trastorno depresivo, ansioso, psicótico o un TDAH.
Los niños o adolescentes pueden tener serias dificultades para expresar sus inquietudes y sufrimiento. A menudo este se expresa con conflictos en el área de la conducta.
¿El compromiso familiar es fundamental para la adhesión y control del trastorno?
Es fundamental en la detección de los problemas, en la coordinación de la ayuda que necesitara su hijo, como hablar con los profesores y recoger la información que estos les puedan proporcionar, buscar ayuda de profesionales especialistas, y en el seguimiento posterior.
Con tan importante papel, con frecuencia también los padres necesitarán ayuda y asesoramiento para poder actuar de la forma más adecuada en cada momento.
La información proporcionada ha sido planteada para apoyar, no reemplazar, la relación directa que existe los pacientes/visitantes de este sitio web y su médico. Si tiene problemas de salud, consulte a su médico.

sábado, 30 de abril de 2016

Pensamientos negativos que nos pueden aquejar a todos.

MARIANA ALVEZ.- Psicología Positiva

El pensamiento dicotómico es la tendencia a clasificar tus experiencias en categorías opuestas, todo o nada, bueno o malo, blanco o negro. No existe en esta clase de pensamiento lo gradual. Los múltiples matices de las experiencias o situaciones, vínculos, etc, no son tomados en consideración.
Los juicios que se emiten son extremos y absolutos, como consecuencia tus reacciones emocionales y de conducta oscilan entre un polo u otro.
Este pensamiento está en estrecha relación con el pensamiento más primitivo que es global, por lo tanto será absolutista, invariable y también irreversible.
Si tienes este pensamiento negativo tus conductas serán contradictorias, compulsivas y podrás experimentar cambios del estado de ánimo repentinos sin un desencadenante claro que los explique.
Tus palabras y frases serán totalizantes y rígidas, podrás observar que utilizarás palabras como nunca, siempre, todo, nada habitualmente.
En la depresión se apreciará la utilización de lo dicotómico en las ideas o acciones relacionadas con las dualidades:
Feliz- triste

Éxito- fracaso
Util- inútil

En la ansiedad los constructos que se pueden encontrar:

Seguridad- peligro
Vida- muerte
Protección- indefensión
Exposición- evitación.

En las personalidades más rígidas, como las personas que tienen rasgos de personalidad obsesivos, este tipo de pensamiento suele estar muy presente.
Si te sientes identificado con este pensamiento lo que debes intentar hacer es comprender que la vida tiene distintos matices, que en realidad pocas cosas pueden catalogarse de una manera tan estricta.
Ser más flexible será tu meta y puedes comenzar a practicarlo en cada oportunidad donde te encuentres pensando de una manera tan absoluta.
Los pensamientos negativos son maneras distorsionadas de juzgar nuestra realidad que acarrean consecuencias negativas en todos los ámbitos de tu vida. El primer paso es conocerlos para poder tomar control de los mismos. Más adelante te seguiré compartiendo los demás.


miércoles, 27 de abril de 2016

Las 5 cosas que más estresan al hombre de nuestro tiempo.

PSIQUIATRIA

MARIAN ROJAS ESTAPÉ Facebook – 27/04/2016

Vivimos en la era de la actividad, de las prisas, de la falta de tiempo. Todos padecemos las consecuencias del estrés, reflejadas tanto en la mente como en el cuerpo a través de múltiples patologías. La solución no parte únicamente de erradicar esa ansiedad a base de medicamentos, sino de aprender a gestionar el estrés y el efecto nocivo que produce en nuestro organismo y en nuestra psique.
El estrés bloquea la zona del cerebro que se encarga de la resolución del problemas. Se produce una distorsión entre lo que sucede y la interpretación que hacemos de la realidad. Es el frenador por antonomasia del optimismo y tiene un efecto devastador en las personas a nivel social: el estrés conduce a una pérdida total de empatíaLa ansiedad es un miedo irracional a algo real o ficticio. Posee dos patas: la proyección de que en el futuro algo no va a ir bien y la incapacidad para resolver un  problema en el momento actual.
El cerebro de las mujeres es más sensible al estrés. Según un estudio publicado el pasado año en la revista Molecular Psychiatry, los hombres adaptan mejor sus neuronas para resistir los efectos del estrés. La hormona encargada de activar la señal de alarma (CRF:  factor de liberación de corticotropina), sensibiliza de manera más intensa las neuronas en la mujer que en el hombre.

¿Qué 5 elementos estresan al hombre y a la mujer del siglo XXI?

1- La obsesión por aprovechar el tiempo
Decía Gregorio Marañón “La rapidez, que es una virtud, engendra un vicio, que es la prisa”.  Hoy en día vivimos expuestos a un convencimiento que resulta muy perjudicial para la sociedad: que la prisa y la aceleración producen mayores y mejores resultados. Si alguien comenta “no tengo tiempo…tengo prisa… estoy muy liado“, lo asimilamos como normal y correcto. En cambio cuando alguien señala que le sobra tiempo, uno se sorprende y juzga negativamente a la persona que tiene enfrente.
El ser humano únicamente posee una vida, y desaprovecharla genera sentimientos de angustia. Aparece la culpa cuando uno observa que el tiempo no es rentable o no ha sido bien exprimido. Existe una obsesión constante de colmar el tiempo de actividades productivas. Dejamos a un lado las placenteras y las que nos gustan, “por si hay tiempo” olvidando que el estado anímico se verá resentido.
No olvidemos que si dejamos fuera todo aquello que nos gusta, con el tiempo uno deja de ser capaz de disfrutar de las cosas agradables que aportan felicidad.

2- Estar conectados, la tecnología
Hace unos años, uno iba en el metro o en el autobús y leía, escuchaba música o simplemente miraba y observaba. Mantenía su mente en blanco o en ensoñaciones. Hoy en día parece que ese tiempo no existe, lo hemos sustituido: desde contestar correos del trabajo, mirar actualizaciones en las redes sociales, leer las últimas noticias en los medios, ver vídeos o publicaciones… Es una obsesión, una obsesión terrible y peligrosa para la mente y para el ser humano.
Existen estudios que alertan sobre la exposición de los jóvenes a la tecnología y a la pantalla. Expertos del grupo de investigación Neuroplasticidad y Aprendizajede de la Universidad de Granada advierten sobre como la sobreestimulación temprana puede, no solo originar desordenes en el ámbito de manejo del estrés, sino también influir en el proceso de atención y aprendizaje. En uno de sus estudios concluyeron, “el entrenamiento en tareas demasiado complejas, antes de que el sistema esté preparado para llevarlas a cabo, puede producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida”.
La vida es un camino donde hay que luchar por sacar la mejor versión de uno mismo. La felicidad consiste en hacer una pequeña obra de arte con nuestra vida. Para esa obra de arte, hace falta tiempo, silencio, espacio, atención, tranquilidad, sosiego y paz. Todos esos ingredientes están diluyéndose, desapareciendo a pasos agigantados de las vidas de las personas. El primer paso consiste en parar. Esto significa pausa mental, relajación y meditación. Así nos adentramos en el control de la mente y en el encuentro con la paz. La técnica de origen budista, mindfulness, tan estudiada hoy en día, ofrece resultados científicos impactantes en el cerebro.

3- Perder el control
Para el ser humano es más importante tener la razón que vivir. Cuesta aceptar que uno está equivocado. La mente manda. La mente ordena. La mente controla. Seguimos las directrices de la razón, respondemos a las cuestiones, únicamente desde lo cognitivo. En los últimos años la razón se ha convertido en un tirano y nos hemos olvidado que existe algo más grande, algo único, que es capaz de romper barreras, de alcanzar acuerdos o de lograr la paz; y eso es el corazón.
El deseo de controlarlo todo genera una gran angustia. Hay que fiarse de la vida, de las buenas intenciones y de los grandes corazones. Las viejas seguridades se han derrumbado; lo que antes daba paz ahora genera inquietud.

Cuando el estrés te invada o temas perder el control, tu cabeza se agote o tu cuerpo no te responda, pon el corazón, él hará el resto. Cuando pones el corazón en algo pequeño, pasa a ser algo grande y maravilloso.
  
4. El ego
El ser humano teme dos muertes: la muerte al final de la vida y la muerte como desaparición de la propia identidad. Esta última, ese miedo a cambiar, es el origen de muchos problemas. Las personas no quieren transformarse. Tienen pánico a reinventarse debido a que su individualismo se ha convertido en su zona de confort y les aporta una “relativa paz”, tóxica y hostil. La humildad es la base de todo cambio,  y por ello se precisa dejar de lado al ego que nos instiga, que nos bloquea, para llegar al interior, redescubrir nuestros talentos y volver a nacer, sin miedo al cambio. Donde hay humildad, hay sabiduría, dice un texto clásico.

5. Ser perfectos
Decía Victor Pauchet, “el trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento. El perfeccionista es el eterno insatisfecho. Nada está nunca a la altura de lo deseado. No puede vivir en paz. Vive en la constante duda de todo, porque quiere llegar a un gran nivel, a veces irreal. Educamos a los hijos para que sean perfectos y vivimos intentando mostrar una imagen de perfección global en nuestro entorno. Ser perfeccionista es una labor agotadora porque uno se compara con el resto, y cuando uno compara, coteja superficies y no profundidades.

Hay que aceptar que somos seres humanos y cometemos errores. Como bien expresa el psicólogo israelí de la Universidad de Harvard, Tal Ben Shahar: “la felicidad consiste en aceptar el derecho al error y la imperfección para llegar a la plenitud“.

Estamos en la era de la hiperactividad cerebral. Saltamos y volamos de un tema a otro con velocidad pasmosa. Hoy en día resulta más beneficioso saber frenar y desacelerar, que mantener el motor activado de la mente sin freno. Existen estudios que apoyan cada vez más la serenidad para crear y resolver los problemas. Caminar ligero puede resultar más beneficioso para la salud que llevar al corazón en todas las actividades (físicas y psicológicas) al máximo de sus posibilidades. 


Como decía Wayne Dyer, “no hay estrés en el mundo, solo gente creando pensamientos estresantes y luego actuando sobre ellos”.