viernes, 13 de diciembre de 2019

La violencia familiar como problema de salud pública

Miguel Gutiérrez Fraile -  Sociedad Española de Psiquiatría.

 La violencia familiar es un problema importante de salud pública y produce consecuencias muy negativas en todos los miembros de la familia y en el conjunto de la sociedad. Raro es el día que amanecemos sin alguna noticia luctuosa relacionada con la violencia familiar, en sus diferentes versiones, noticias casi siempre atroces. Es solo la punta del iceberg. El problema presenta una dimensión no imaginada. La familia es la unidad básica en nuestra sociedad y es la que provee de las necesidades fundamentales al individuo a lo largo de su desarrollo. Las familias con un buen equilibrio emocional y con mayor capacidad de resolución de problemas son las que menos padecen este fenómeno. La mayoría de las familias cumplen adecuadamente este objetivo, sin embargo llama la atención que un número considerable de las mismas no son capaces de crear o mantener un ambiente seguro debido a la violencia familiar que incluye agresiones físicas, sexuales o psicológicas entre o contra miembros de la familia. Empujones, bofetadas, patadas o el uso de armas o las agresiones sexuales, son formas claras de violencia.

El abandono, el ninguneo, la coacción, los comportamientos degradantes, o haber presenciado violencia en el marco familiar son otras formas más sutiles de violencia. La violencia familiar más frecuente es entre marido y mujer o entre padres e hijos y también contra las personas mayores. Los malos tratos pueden llegar a sufrirlos alrededor del 5 por ciento de los ancianos. Consisten en lesiones por acciones u omisiones que producen daño o malestar. Los malos tratos pueden ser: Psicológicos: gritos, insultos, amenazas. Físicos: golpes, abusos sexuales, etc. Materiales: robo, abuso de dinero o de sus propiedades. De derechos: ingresos en residencias, reclusión en lugares inapropiados, etc.

El abandono es otra situación que puede darse en los dementes y consiste en la falta de cobertura de las necesidades básicas por parte del cuidador o persona responsable del mismo. En general la violencia familiar no es un simple acto de agresión sino que más frecuentemente pone de manifiesto una forma de interactuar, una manera de relacionarse en la familia y ello explica la tendencia a transmitirse de generación en generación.

Un tercio de los niños que han sufrido violencia familiar generarán violencia en sus familias cuando sean adultos. Se aprende a ser violento cuando se es miembro de una familia violenta. Tremendo. Son muchos los factores que pueden influir en este fenómeno. Desde el punto de vista individual se han citado problemas psicopatológicos, abuso de drogas o alcohol, victimización previa, vulnerabilidad de la víctima y otros relacionados con la biología de los comportamientos agresivos.

Desde el punto de vista familiar, los patrones de interacción, los roles, las reglas alrededor de las que se organiza la estructura familiar pueden influir en la generación de violencia cuando hay abuso de poder que a menudo coincide con la naturaleza jerárquica de la familia y el papel tradicional del hombre como cabeza de familia.

También la marginación socioeconómica y el aislamiento geográfico son factores que influyen en la génesis de la violencia familiar. Podemos afirmar, en términos generales, que el sistema familiar siempre intenta regular las emociones y la conducta de sus miembros para mantenerse equilibrado, pero no siempre lo consigue y es en estas situaciones donde más fácilmente emerge la violencia familiar.

Desde el punto de vista social, la violencia familiar está determinada por factores estructurales (desigualdad hombre/mujer en nuestra cultura, pobreza, segregación racial o étnica y desintegración social) y por valores y normas que de alguna manera aceptan la violencia como forma de resolver problemas. A ello se suman factores de riesgo, casi siempre vinculados a factores estresantes y factores protectores entre los que el más importante es el equilibrio emocional, interactuando en una dinámica compleja de compensación/descompensación.

Bien, pero ¿qué se puede hacer?. Los esfuerzos para prevenir este problema, incluidos campañas de prensa, medidas legales, programas comunitarios dirigidos a la detección de casos o a la concienciación social del problema, no han dado los resultados apetecibles y no parece que la violencia familiar haya disminuido de una forma notoria, siempre hablando en términos generales y con el máximo respeto para los responsables de estas políticas.

¿Qué podemos aportar los médicos y los profesionales de la psiquiatría y la salud mental? Desde luego todos los profesionales hemos tenido la oportunidad de ver algún caso de violencia familiar en nuestras consultas, entre otras cosas porque la violencia familiar afecta más a las poblaciones clínicas que a las no clínicas, a las que van al médico que a las que no lo necesitan. Quizás debiéramos plantearnos la elaboración sistemática de procedimientos de detección de problemas de violencia familiar.

Ya ha habido iniciativas en este sentido en algunos ámbitos, aunque muy centradas en la violencia de género. La violencia familiar no es exclusivamente un problema de violencia de género y tampoco es únicamente un problema policial o legal. Los profesionales de la seguridad ciudadana o de la justicia no reciben formación para dirigir estrategias de prevención de la violencia familiar. La violencia familiar es un problema de salud pública a cuya disminución deben contribuir los médicos de atención primaria y más específicamente los profesionales de la salud mental. Por su privilegiada situación para detectar los problemas pueden y deben proporcionar soporte emocional y tratamiento a las víctimas. Y ello debe hacerse de forma reglada y en el sistema sanitario público.

Miguel Gutiérrez Fraile - Catedrático de Psiquiatría - Universidad del País Vasco.


martes, 10 de diciembre de 2019

El dolor psíquico y la desesperanza que lleva el suicidio se pueden evitar con información

SONIA MENCIA    |   ABC   |   10/10/2019

El número de suicidios adolescentes en España se ha multiplicado por tres en el último año, mientras que la tasa de enfermedades mentales se mantiene los casos de suicidio sigue aumentando. Estamos un punto de inflexión en el que la sociedad ha decidido quitarle el estigma y el tabú al suicidio y se ha decidido informar correctamente como medida de prevención
Cada 40 segundos una persona se suicida y por cada suicidio se registran 20 intentos fallidos de quitarse la vida, con el riesgo además de que estas personas vuelvan a intentarlo.
En España, se suicidan 10 personas cada día, lo que supone más del doble de muertes que los accidentes de tráfico, 13 veces más que los homicidios y 67 veces más que la violencia de género. Además, es ya la primera causa absoluta de muerte entre hombres de 15 a 29 años y la segunda, después de los tumores, en mujeres de esas edades. El mayor número de suicidios en ambos sexos se produce entre los 40 y los 49 años, si bien el riesgo aumenta con la edad, sobre todo en varones. Sin olvidarnos de los menores de 18 años, 300, que se suicidaron el año pasado en España.

Expertos reunidos en la jornada Suicidio en los medios: el debate pendiente con motivo de la conmemoración hoy 10 de octubre del Día Mundial de la Salud Mental dedicado este año a la prevención del suicidio, han planteado la necesidad de que los medios de comunicación aborden este tema dentro de sus informaciones, pero evitando detalles sensacionalistas como el modo de suicidio, e incorporando a sus textos historias sobre personas que han logrado superar un intento suicida y han superado la enfermedad.

En el encuentro, organizado por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) con la ayuda de Janssen, el doctor Víctor Aparicio Basauri, exasesor de Salud Mental de la Organización Mundial de Salud (OMS), ha advertido de que, en cualquier caso, estas cifras están subestimadas. «En España, hay siete suicidios por cada 100.000 habitantes, según las estadísticas oficiales. Sin embargo, algunos estudios avanzan que esta cifra podría estar cercana a 10 por cada 100.000», ha añadido”.

José Carlos Soto, superviviente de suicidio y padre de niña que se había suicidado, descubrió después de lo que le pasó a su hija que en su mismo colegio había habido 6 casos en 6 años anteriormente, «en el colegio se había silenciado, pero eso no ayudó, al contrario, nosotros necesitábamos más información y no la encontrábamos»
Entre otros aspectos, Aparicio ha explicado que las estadísticas oficiales están viciadas por el envejecimiento, ya que las cifras son más altas en aquellas regiones con mayor esperanza de vida, como Asturias y Galicia con los índices de suicidio más altos de España. «Sería bueno que esas tasas se ajustaran por envejecimiento, ya que nos daría una versión más cercana de lo que está ocurriendo. De esta manera, sólo se genera más confusión relacionando el suicidio con una posible eutanasia», ha lamentado.

El experto también ha desmentido, por ejemplo, la idea de que los suicidios son cosa de los países nórdicos. Es algo totalmente falso. Están en unas cifras de 12 por cada 100.000 habitantes, muy cercanas a las nuestras. Existen falsas creencias e ideas como que la falta de luz les lleva al suicidio, ha criticado sobre algunos de los detalles que se recogen en las informaciones periodísticas al tratar el suicidio. Son los países Bálticos los de las tasas más altas pero no sólo por la falta de luz.

Por su parte, la directora general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Pilar Aparicio, ha asegurado que los medios «pueden hacer mucho para romper el estigma y el silencio en torno a este tema, y ha insistido en que para las personas en situación complicada puede ser «importante» tener acceso a historias de gente similar que ha pasado por su situación y acabar con el estigma.

«Es bueno hablar de suicidio, claramente sí. Pero siempre con información responsable y no sensacionalista, especialmente en personas de relevancia. También es importante plasmar que hay una salida a esta situación, así como no dar detalles de cómo se ha cometido el suicidio. Hay que adoptar un enfoque de casos positivos que han superado la situación», ha abogado Aparicio, quien ha apuntado que la puesta en marcha a nivel estatal de un teléfono gratuito contra el suicidio, similar al 016 en violencia de género, se está estudiando desde el Ministerio, aunque han reconocido que es complejo.

En este sentido, el coordinador del Servicio de Información de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid, Javier Ayuso, también ha incidido en que "no todos los suicidios son noticias". «La labor de los medios no es formar, sino informar. Si queremos que cuenten las medidas para evitar los suicidios y formar a la población, tenemos que ser las administraciones quienes les demos los recursos para hacerlo. Tenemos que ser fuentes fiables », ha reflexionado.

En torno a este debate, el vocal de la sección de Sanidad del Consejo Asesor de Sanidad del Ministerio, José Luis Pedreira Massa, ha afirmado que «no es función de los medios prevenir» los suicidios, pero ha puntualizado que «determinadas informaciones pueden desencadenar o prevenir el acto suicida. Es necesario un cambio, dejar de hablar de causas y hablar de factores y eliminar el porque y añadir el para que», añade «Por ejemplo, pueden comunicar que las estadísticas no lo dicen todo, o hacer la comparación con violencia de género o tráfico, que resulta efectiva», ha reclamado. Por otra propone la unión de periodistas y médicos para trabajar en estrategias de prevención, como se hizo en concreto con casos como los del Síndróme Tóxico.
Ayuso ha mantenido que «para atajar el problema del suicidio, hay que visibilizarlo». «No se puede tratar como un suceso más. No se puede contar el cómo y demás circunstancias escabrosas. Sí que es recomendable la publicación de estadísticas o reportajes con familiares o personas que han salido del túnel», ha defendido.

Para el secretario general de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB)Guillermo Lahera, jornadas como ésta donde se aborda el papel de los medios en las conductas suicidas demuestran que la sociedad se encuentra «en un punto de inflexión». «Estamos empezando a abordar el tema con seriedad», ha celebrado, proponiendo que las informaciones periodísticas empaticen con el fallecido, las familias y las poblaciones vulnerables con riesgo de suicidio.

En este sentido el también vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría apunta en un artículo de opinión que el suicidio «puede prevenirse, pero es necesaria una estrategia nacional multisectorial integral» y a día de hoy se aprecian grandes diferencias entre distintas comunidades autónomas acerca de la intensidad y el tipo de programas aplicados.

Reivindica así programas de prevención en el medio escolar y laboral, en el papel de la atención primaria o en la puesta en marcha de programas específicos dentro de los servicios de salud mental, unas iniciativas necesarias porque cuentan ya con evidencia científica sobre su efectividad ya que se han puesto en marcha en otros países o comunidades.
Considera sin embargo que esto no es suficiente cuando los datos indican que la prevalencia de enfermedades mentales se mantiene relativamente estable pero aumentan las conductas suicidas, a su juicio no solo por el sufrimiento de una enfermedad mental sino también porque la decisión final se toma desde la desesperanza y muchas veces desde la rabia, con frecuencia potenciados por el empleo de alcohol y otras sustancias.

viernes, 6 de diciembre de 2019

El valor de un empresario que contrata a un joven con 'Asperger'

Silvia Lucchetti   |   Aleteia   |   01/11/2019
Una mamá cuenta con el corazón lleno de gratitud y orgullo la historia de su hijo y la generosidad de su empleador que, ante los obstáculos burocráticos, decidió contratarlo con un contrato indefinido, renunciando a las desgravaciones fiscales establecidas para las categorías protegidas
En el Corriere Buone Notizie una mamá, Nadia Basso, cuenta llena de gratitud y orgullo la historia de su hijo Emanuele, y es realmente una hermosa historia que vale la pena compartir.
Los protagonistas son precisamente su hijo, un joven con asperger y su empleador, “un emprendedor rock”, así lo define la señora Nadia, porque “tuvo el valor de apostar por una persona “especial”.
Emanuele y la experiencia de la pasantía: ¡cuántas mejoras!
Emanuele, tras haber terminado la secundaria sin profesores de apoyo y en la casi total soledad, hasta el punto que afirma “Nadie ha jugado conmigo nunca” (Corriere), es incluido en las listas de empleo específicas y en marzo de 2017 empieza una pasantía en una empresa que ensambla lámparas led en la provincia de Padua, cuyo propietario es Luca Pellegrino.
Cuenta la mamá que la experiencia laboral representa para Emanuele una verdadera y propia terapia psicológica, un motor poderoso capaz de implementar un cambio importante y valioso en la vida del chico que tiene dificultades, como suele suceder en las personas con síndrome de Asperger, precisamente en las relaciones con los demás y en el manejo de la novedad.
La primera buena noticia: el contrato temporal
El joven en la empresa se ocupa de controlar el material que llega y hacer pequeños ensamblajes y a pesar de que no es muy veloz es muy preciso, cuida sus tareas y es confiable. Después de la pasantía llega la primera bella noticia: Emanuele es contratado con un contrato temporal.
Más tarde el señor Pellegrino cambia su actividad a la provincia de Treviso y además de volver a contratar a 30 empleados tiene la intención de llevar a Emanuele a la nueva sede. ¡Piensa qué satisfacción para el joven y toda su familia! Pero desgraciadamente, como cuenta la señora Basso, se presenta un obstáculo: la burocracia.
Los tropiezos de la burocracia
El centro para el empleo de Trevisto no emite el permiso, en cambio pide que una comisión reexamine las capacidades laborales de Emanuele. Y no importa si el dueño lo conoce y quiere contratarlo precisamente él. El asistente social que lo ha seguido durante la pasantía propone redactar una relación sobre el recorrido y los objetivos alcanzados. Nada qué hacer. No lo quieren. Están cumpliendo con las normas obligatorias y no necesitan menos de 4 meses para el informe de evaluación final (Corriere).
La inactividad hace retroceder a Emanuele
Así empieza para Emanuele un periodo difícil de inactividad, en donde el joven…
Retrocede, sacude las manos continuamente, camina adelante y atrás en la cocina de manera obsesiva, no sale de casa, duerme poco (Ibidem).
La sociedad Fabbian busca de todos los modos posibles resolver la situación pero cualquier intento es en vano…
Hasta que el dueño decide ir al grano y contratarlo como “normotípico”, renunciando a la degravación fiscal. Es el 21 de enero de 2019. El Instituto Nacional de Seguridad Social convalida las capacidades laborales de Emanuel y mi hijo fue contratado con contrato indefinido.
Donde no llega la burocracia llega el corazón de un emprendedor
Un gesto generoso y valiente, realmente contracorriente. Una elección que alegra el corazón de todos y que sobre todo revoluciona la vida de Emanuele, que hoy está menos encerrado, más autónomo y sobre todo sonriente.
Donde la burocracia se ha ralentizado… el corazón de un emprendedor ha llegado rápidamente, que ciertamente sabe que la riqueza más grande para una empresa es no dejar atrás a nadie.
Aquí está mi y nuestras buenas noticias. La experiencia laboral de estos dos años le ha dado confianza, autoestima, hoy habla mucho más, lee Il Corriere todos los días, lo comenta con colegas (…), cuando tenemos amigos, no se encierra en su habitación. Ha empezado a salir solo de casa. Entra en los bares del pueblo para tomar un café solo. Asiste al gimnasio seguido de un fisioterapeuta. Ha comenzado un curso de inglés (nivel avanzado) y es el mejor de la clase. Y él sonríe, ¡Emanuele sonríe! ¡Nada de esto es obvio para un niño autista! (Corriere).


lunes, 2 de diciembre de 2019

La heroína digital está creando una generación de jóvenes zombis

LAURA PERALTA   |   ABC   |   15/10/2019

Andrés M. Joison, psicólogo, apunta que las «orejeras digitales» reducen el campo visual, la perspectiva y el movimiento necesario para el desarrollo de la identidad del niño de manera saludable.

El psicólogo Andrés M. Joison acaba de publicar el libro «Navegar en el inconsciente, la creatividad en la terapia de adicciones», —cuyo prólogo ha escrito el nieto sobrino de Sigmund Freud, Joseph Knobel Freud— en el que propone un innovador enfoque en la curación de las adicciones mediante la construcción de una nueva identidad en la persona afectada, así como en el desarrollo de la creatividad.

Asegura que en su consulta recibe a numerosos familias con jóvenes adictos a las tecnologías. No duda al afirmar que es un grave error ofrecer a los niños, desde muy pequeños, estos dispositivos para que estén entretenidos, callados y no molesten. «Los padres no son conscientes de los graves riesgos que supone esta decisión en un cerebro infantil en pleno desarrollo. La heroína digital, o adicciones a las nuevas tecnologías, está destrozando una generación entera de jóvenes y adolescentes. Está creando una generación de zombis».

Explica que el uso excesivo de pantallas produce el «síndrome del astronauta», en el que la persona pierde las coordenadas temporales y espaciales, siente que flota perdiendo su sentido de orientación y produciéndose olvidos que comprometen el contacto con sus afectos y afectando su capacidad de imaginación. «Es lo que denomino como "orejeras tecnológicas" que comprometen e involucran una acotación de la perspectiva y de la visión horizontal por una permanente fijación del campo visual y del movimiento de la cabeza restringiendo la capacidad natural de exploración. El movimiento arriba-abajo del espacio reducido de la pantalla produce una adaptación artificial del espacio y del movimiento horizontal. De ahí que se produzca la verticalización del cerebro y de la identidad. Todo esto limita la capacidad natural de exploración del mundo real, reduce el espacio íntimo de la persona e impide que se desarrolle de forma amplia».

Añade que la saturación de imágenes a través de la pantalla «destruyen la creatividad en la infancia, perjudica el desarrollo cognitivo y afectivo del niño, así como su evolución personal porque se crea en el sujeto un vacío de identidad».
Explica que juegos como “el famoso Fornite produce en el niño el mismo impacto que la heroína”. «Cuando el pequeño juega se siente feliz, piensa que todo es maravilloso, se sumerge en él y solo se siente bien mirando la pantalla y participando en el juego. Pero, en realidad, lo que consigue tras horas de juego es quedarse fuera de la realidad, en un entorno difuso. El niño querrá jugar más para sentirse mejor, ganar en seguridad y confianza y, de esa manera, siente que existe. Sus recursos como persona en desarrollo se limitan», matiza.
El problema es que si el niño no accede al juego entra en cólera. «Las rabietas son cada vez mayores y los padres tienden finalmente, y cada vez a mayor velocidad, a darle su "chupete tecnológico". Resultado: se agrava el problema».
En cualquier caso, no recomienda quitar los dispositivos tecnológicos radicalmente «porque puede producir un efecto adverso en el menor. Es mucho más conveniente que el niño se dé cuenta y tome conciencia de lo limitado que está en su vida por estar tantas horas enganchado a vídeojuegos o a las posibilidades de las redes sociales, para que pueda ganar en confianza y lanzarse con seguridad a querer un cambio en su vida. «Se trata de lograr un cambio de actitud. Por ello, es mejor que lo deje paulatinamente y sea consciente de ese cambio, de que deja algo que le atrapa y que, sin ello, es más consciente del afecto, de una mirada de sus padres.... Prohibir su uso llama al deseo y, por ello, no es la fórmula más sensata».
Insiste en que es recomendable contar con apoyo profesional que ayude en este proceso para generar un cambio de actitud. En su caso, trabaja con el inconsciente de manera que la persona recupera sus sueños, la creatividad, se conoce más a sí mismo y es más consciente de su presente para trabajar en el futuro en base a su identidad.

martes, 26 de noviembre de 2019

La depresión otoñal existe y estás triste por esto...


MELISA GONZÁLEZ  |   ABC    |   08/11/2019

Las bajas temperaturas afectan especialmente a mujeres, jóvenes y a los países que viven lejos del ecuador.

La vuelta a la rutina no fue la principal razón que hizo que tuvieras los ánimos por los suelos. La llegada del otoño es otro de los factores principales que afectan fundamentalmente a mujeres, jóvenes y personas alejadas del ecuador. El Trastorno Afectivo Estacional existe y suele aparecer con la llegada del otoño e irse con el final del invierno, presentándose los meses de más frío. Conocido inicialmente como «winter blues», actualmente ha sido descrito como una entidad diagnóstica propia en la última clasificación de enfermedades mentales. ¿Qué ocurre cuando sufres esta depresión? El Dr. Fernández, especialista en psiquiatría, afirma que los primeros síntomas aparecen con la reducción de la energía y haciéndote sentir de mal humor.

¿Cómo se presenta el TAE?

El trastorno afectivo estacional se presenta como alteraciones del humor similares a las que se producen en la depresión (tristeza, irritabilidad, anhedonia, dificultades en la concentración...) que se inician normalmente en otoño-invierno y se resuelven con la llegada de la primavera. «Una característica propia de este trastorno es que suele incluir lo que denominamos síntomas atípicos de la depresión: aumento del apetito (predominando los carbohidratos), hipersomnia y aumento de peso. Lo que marca la diferencia con otros trastornos no es la forma de presentación, sino el tiempo de presentación.

¿Qué fenómenos internos se dan?

«La principal teoría habla de una alteración de la melatonina. Esta hormona se relaciona con las horas de luz mediante receptores que provienen directamente de la retina y estimulándose ante la falta de luz. La alteración o incremento en la secreción de esta hormona es el origen de los síntomas del TAE, por lo que para combatirlo es necesario plantear un tratamiento de fototerapia, que consiste en poner luz en la vida del afectado», comenta el especialista.
Sin embargo, este no es el único síntoma. El Dr. Fernández diferencia otro fenómeno que hace que exista este trastorno. «También se habla de una depleción (disminución de la cantidad de líquido contenido en el organismo o en un órgano) de serotonina y triptófano (el aminoácido con el que se fabrica la serotonina), marcada por un patrón estacional, siendo la serotonina un neurotransmisor implicado en la mayor parte de los trastornos depresivos. Esta teoría explicaría la mayor apetencia por carbohidratos y las alteraciones consecuentes del peso que suelen sufrir las personas con esta depresión. Esta hormona es la precursora que usa la glándula pineal para sintetizar la melatonina», cuenta el psiquiatra.

¿Qué papel tienen la melatonina y las horas de luz?

«La melatonina es una hormona que se está estudiando en numerosas enfermedades, desde los trastornos del espectro autista hasta la enfermedad de Parkinson», comenta el Dr. Fernández. Esta hormona, que se relaciona directamente con las horas de luz a lo largo del día, parece jugar un papel fundamental en este trastorno que, como es de esperar, es más frecuente en países nórdicos, donde las horas de luz pueden limitarse incluso a 6 horas al día, hasta el punto que se está usando iluminación artificial para simular un amanecer que engañe al cerebro. Pero la escasez de luz no afecta solo a estos países: la distribución geográfica de esta enfermedad no sólo depende de la cantidad de luz, sino de otros factores como la polución, la nubosidad o la escasez de luz debido a la construcción en las grandes ciudades podrían también aumentar la incidencia de este trastorno. A este punto, el doctor resalta: «algunos estudios incluso han tenido en cuenta, al distribuir por edades, que los ancianos institucionalizados suelen estar expuestos a menores niveles de luz por las características propias de las residencias y por salir menos a la calle», sentencia.

¿Se diferencia de la astenia?

A diferencia del TAE, la astenia no es una enfermedad. La astenia es un cuadro no patológico que aparece fundamentalmente en primavera. «Probablemente los mecanismos que producen la astenia y los del TAE pueden ser los mismos: los cambios de estación a través de la melatonina. No obstante, cuando hay un cuadro patológico detrás, como es el caso del Trastorno Afectivo Estacional, afecta de una forma más grave», finaliza el doctor Fernández.


sábado, 23 de noviembre de 2019

Claves del apego y su relación con la salud mental (II)

Karemi Rodríguez Batista |   Psico-K   |   para Psyciencia

Apego y amor en la edad adulta.- Es mediante el apego en la infancia y en la adolescencia que adquirimos una confianza o desconfianza básica, que solo cambia en circunstancias especiales y constantes. Construimos una especie de código, diferente al social formal y convencional, en el cual hacemos un uso distinto de la mirada, el tacto, el espacio interpersonal, las caricias, los abrazos, los fonemas, las palabras, la expresión de las emociones, etc. Este código sólo lo usaremos entre figuras de apego. Si no adquirimos desde la infancia un código adecuado en este sentido, podemos tener dificultades en el proceso de seducción y en las relaciones que requieren intimidad: no saber mirar, tocar, acariciar, estar cerca, expresar emociones y no saber ser mirado, etc. (Sánchez).

Como hemos visto, la figura del apego irá mudando a través de los años. Cabe mencionar que, según Lafuente, al llegar a la senectud (66-85 años) los hijos junto al cónyuge pueden ser las principales fuentes de apego. Según Hazan, Zeifman  y Melero hay ciertas similitudes en el proceso de vinculación desde la infancia a la edad adulta y son las siguientes:
  • El contacto físico: tanto en las relaciones de apego con nuestro cuidador como en las de pareja se observan interacciones íntimas únicas y diferentes al resto (el código que mencionamos anteriormente).
  • Los criterios de selección: nos vinculamos preferentemente con aquellos que responden a las necesidades propias y que son agradables, competentes y familiares.
  • La reacción ante la separación: como ya vimos, la separación con nuestra figura de apego crea mucho estrés y ansiedad, aunque los adultos podemos gestionar mejor las separaciones.
  • Los efectos sobre la salud física y psicológica: la ruptura de la relación con la figura de apego nos hace más vulnerables de enfermedad física y psicológica.
  • Estilo de apego seguro: se asocia con relaciones confiadas y positivas. Sus características principales son: mayor autonomía previa, mejor selección de la pareja, mejor establecimiento del vínculo, ideas más favorables y realistas sobre el amor, y una mejor elaboración de la ruptura.
  • Estilo de apego ansioso: se asocia a relaciones dependientes y a una contínua necesidad de confirmación de que se es amado. Sus características principales son: dificultades con la autonomía, búsqueda y selección de pareja precipitada, miedo a no ser amado o amada y a la pérdida, celos más frecuentes, ideas contradictorias sobre el amor, mayor dificultad para romper una relación e inestabilidad e inseguridad emocional.
  • Estilo de apego evitativo: tiene que ver con relaciones desconfiadas y distantes. Sus características son: pseudo-autonomia emocional, miedo a la intimidad, dificultad para establecer relaciones, relaciones con poca intimidad, dificultades para las manifestaciones afectivas, ideas pesimistas sobre el amor, aparente facilidad para la ruptura, así como inseguridad camuflada.
  • Existe un gran número de investigaciones acerca de los patrones de apego en personas que presentan trastornos de la personalidad, principalmente del clúster B. Se ha demostrado que el apego seguro rara vez se asocia al trastorno de la personalidad límite o por evitación (Meyer, Pilkonis, Proietti, Heape, Egan, Westen, cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).
  • Los estudios confirman que un 50-80% de los pacientes con trastorno límite de la personalidad cumplen los criterios para el estilo ansioso o desorganizado (Agrawal, Gunderson, Holmes, & Lyons-Ruth, Barone, cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014). De hecho, es el apego desorganizado el que más se relaciona con problemas de regulación emocional (Shaw y Vondra, cit. en Díaz, 2011).
  • Los adultos con apego ansioso son más propensos a trastornos de la personalidad: histriónico, límite, por evitación y por dependencia, y también son más sensibles al rechazo y a la ansiedad (Fonagy y Lorenzini, 2014).
  • El elemento más crítico en el desarrollo del apego seguro son las relaciones vinculares de buena calidad; a su vez, el apego seguro emocional más que la estimulación intelectual, es crucial para el desarrollo de una personalidad saludable      (Braun y Bock; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).
Además, en el metaanálisis más importante acerca de la influencia de los estilos de apego sobre los resultados psicoterapéuticos en varios diagnósticos y con intervenciones desde distintas orientaciones, realizado por Levy y sus colaboradores en 2011, demostró que el apego ansioso tiende a obtener malos resultados en psicoterapia. Por ejemplo, individuos ansiosos pueden desertar en respuesta a sentirse demasiado dependientes o cercanos al terapeuta y tratamiento. Mientras que el apego evitativo parece no tener efecto, y el apego seguro predice el éxito psicoterapéutico de manera consistente.

El equipo del Doctor Karl Heinz Brisch, ofrece desde el año 2000, una intervención clínica intensiva para jóvenes a partir de los seis años. Los niños pasan varias horas al día con terapeutas especializados. Primero reciben un tratamiento individual, y más tarde se complementa el proceso con una terapia grupal que suele incluir métodos de arteterapia, musicoterapia y terapia de movimiento. Dichos tratamientos ayudan a que el niño exprese sin palabras sentimientos relacionados con traumas de su infancia temprana. Además, Brisch cuenta con seminarios y programas preventivos como 
El programa SAFE ® y otros que imparte tanto a profesionales como a familiares.

Posteriores estudios realizados por Ortiz, Gómez y Apodaca sobre el apego, el vínculo y la satisfacción afectivo-sexual en la pareja confirman la utilidad y vigencia de la teoría del apego al abordar las relaciones afectivas en la etapa adulta, sosteniendo la idea de Bowlby sobre el papel de la vinculación temprana en las experiencias afectivas posteriores. Para ellos, el estado del enamoramiento es lo que hace que dos personas se acerquen con el fin de crear un vínculo estable, caracterizado por la proximidad, la intimidad y la necesidad de seguridad en el otro (justamente lo necesario para el vínculo primordial).

Afirman que los modos de amar están condicionados por los estilos de apego, y, basándose en los tres principales, los definen con las siguientes características:

Patologías del apego.-  Es sorprendente constatar cómo son cada vez más los profesionales que incorporan es su consulta instrumentos que les permitan evaluar el apego, como la Escala de Massie y Campbell o el Parental Bonding Instrument (Moneta). Sin embargo, para la evaluación de la organización del apego en jóvenes y adultos, el instrumento de referencia ha sido el Adult Attachment Interview (AAI), que consta de un conjunto de ítems que abordan los principales temas de apego acorde a la teoría de Bowlby. Se le pregunta al paciente sobre el comportamiento de sus figuras parentales y la suya en situaciones específicas tales como dificultades personales, separaciones, experiencias de rechazo y amenazas de abandono por dichas figuras, enfermedades y accidentes, castigos y malos tratos y .pérdidas de personas significativas. El objetivo final es evaluar la seguridad del modelo dinámico del apego, es decir, la seguridad del Self en relación al apego (Soares y Dias).

La relación entre el apego y la salud o patología mental se viene estudiando desde hace mucho tiempo. Está claro que las relaciones de apego tempranas son decisivas para la adquisición de las capacidad de control atencional, regulación afectiva, mentalización, y del sentido de autonomía del infante (Fonagy y Lorenzini).

En otro estudio realizado por Reiss y sus colaboradores se pudo demostrar que el nivel de actitud negativa de los padres frente al hijo predice comportamientos antisociales y síntomas depresivos al margen de la predisposición genética. Tengamos en cuenta que muchas de las conductas disruptivas que utiliza el niño (rabietas, conductas desafiantes o agresivas) son estrategias de acercamiento a su figura de apego, y son precursoras de trastornos de la conducta (Díaz).

En conclusión, la teoría del apego representa un modelo con claras repercusiones para nuestra salud. Es el sistema de apego (integrado por componentes afectivo-cognitivos, motivacionales y conductuales) que al permitir una evaluación constante de la situación, de nuestra figura de apego, y de nosotros mismos en relación a ella como merecedores o no de cuidados, adquiere una importante función organizacional de nuestra dinámica y la de los demás (Yárnoz).

Psicoterapia y apego.- Según la ya mencionada revisión de Fonagy y Lorenzini en 2014, son tres las intervenciones terapéuticas más relevantes en relación con el apego y con evidencia científica: el Tratamiento Basado en la Mentalización, la Psicoterapia Centrada en la Transferencia y la Terapia de Esquemas. De hecho, en un ensayo controlado aleatorio sobre la Psicoterapia Centrada en la Transferencia (TFP), la Terapia Conductual Dialéctica (DBT) y la Terapia de Apoyo, sólo la TFP logró un cambio positivo en los estilos de apego (Levy; cit. en Fonagy y Lorenzini, 2014).

 Conclusiones.- Hoy día la teoría del apego nos permite afirmar que un apego seguro con un cuidador estable y continuo, puede asegurar un adecuado desarrollo cognitivo y mental del niño que llegará a ser adulto, aun tomando en cuenta riesgos genéticos. Es por ello que es de vital importancia para los profesionales de la salud la observación del vínculo primario, incluso desde que una madre presenta al médico pediatra a su bebé (probablemente factor suficiente para empezar a diagnosticar un vínculo sano o defectuoso) a fin de poder asesorar, prevenir o intervenir lo más temprano posible.



Claves del apego y su relación con la salud mental (I)

Karemi Rodríguez Batista |   Psico-K   |   para Psyciencia

Durante la primera infancia las experiencias de apego son extremadamente importantes, influirán en los ámbitos más importantes de nuestra vida. Si el apego llega a ser traumático, puede conducirnos a un vínculo desorganizado y, en algunos casos a trastornos graves. Por ello es indispensable la prevención, la educación a futuros padres, e incluso programas de intervención clínica especializada a fin de adquirir un apego seguro lo antes posible. En el siguiente artículo haremos un repaso a la teoría del apego y sus investigaciones más significativas, sus estilos, su influencia en el amor y en la edad adulta, así como su relación con algunas psicopatologías y con la psicoterapia. Esperamos que te sea de gran utilidad.

John Bowlby y la teoría del apego.- La teoría del apego fue desarrollada por el Dr. John Bowlby, psiquiatra y psicoanalista de niños. Esta teoría describe cómo las experiencias tempranas y la relación con la primera figura vincular influyen en el desarrollo del niño.

Su trabajo estuvo muy influenciado por los estudios de Konrad Lorenz (teoría instintiva), donde se constataba como las aves desarrollaban un vínculo muy fuerte con la madre, sin que el alimento estuviera por medio. Sin embargo, quien le impulsó de manera decisiva en la construcción de su teoría fue Harry Harlow con sus experimentos con monos, y su descubrimiento de la necesidad universal de contacto.

El apego empieza con la primera relación que establecemos al nacer, con nuestra madre o con un cuidador principal, que se encargará de responder a nuestras señales o reacciones emocionales. Estos lazos afectivos que se establecen y perduran en el tiempo nos hacen sentir los primeros sentimientos positivos como el afecto, la seguridad, y la confianza, o negativos como el miedo, la inseguridad y el abandono. Es un proceso que sirve de base a todas nuestras relaciones afectivas en la vida y, en general, a todas las relaciones entre miembros de la misma especie. Este vínculo hacia personas significativas nos acompañará toda la vida (Bowlby)

La teoría del apego es considerada uno de los conceptos más revolucionarios acerca del desarrollo infantil de los últimos 60 años, vigente a día de hoy. La gran mayoría de investigaciones actuales apuntan hacia el apego desorganizado o la carencia de éste, así como al vínculo seguro y la capacidad de resiliencia frente a eventos estresantes o de pérdida.

Importancia y clasificación de los estilos de apego en la infancia.- Es a la edad de los 0 a 3 años, cuando desarrollamos al máximo nuestra capacidad cerebral. Se produce una proliferación neuronal y posteriormente una poda neuronal, en la cual las conexiones no usadas desaparecen. Es en este periodo crítico del desarrollo donde se fundamenta nuestro desarrollo cognitivo, psicosocial, emocional, conductual y la capacidad de vinculación afectiva (Banz y Dörr), (Moneta).
Fue la psicóloga estadounidense Mary Ainsworth, quien gracias a su investigación centrada en los efectos de la separación maternal sobre el desarrollo de la personalidad en los niños, encuentra tres estilos de apego principales, ampliando así la teoría del apego. Posteriormente se añadirá un cuarto.

Hagamos un repaso a los principales estilos de apego. Hay un vínculo o apego seguro cuando el bebé experimenta que su persona de referencia está ahí para atenderle y que no le dejará a la deriva si se escucha su llanto. Construirá un esquema mental sobre las expectativas con el comportamiento de la madre que ayudará a crear su imagen propia. Si la madre atiende poco a las demandas de atención de su bebé, éste se sentirá muy estresado como si supiese que si muestra los sentimientos apropiados de la separación surgirá el rechazo, y por eso controla la expresión de estos sentimientos mostrándose evasivo, así desarrollará un apego inseguro evitativo hacia ella.

El apego inseguro ambivalente se presenta cuando el cuidador del bebé se comporta de manera inestable, es decir, algunas veces acude y otras ignora sus llamadas. El bebé se resiste al contacto pero sí que llega a presentar conductas de búsqueda de proximidad y contacto.

Finalmente, el bebé con apego desorganizado muestra la mayor inseguridad. Al regresar el cuidador puede reaccionar desde golpearle hasta besarle o llorar de manera exagerada. Podría decirse que en base a una actuación negligente del cuidador. Cabe mencionar que según un meta análisis desarrollado en 1999 en la Universidad de Leiden a partir de 80 estudios internacionales, el 15 por ciento de los infantes de familias de clase media presentaban un patrón de apego desorganizado (Gaschler). De los cuatro estilos, éste será el más problemático, sin duda. Además, los niños con apego desorganizado tienen más probabilidades de convertirse en padres que maltratan (Papalia).

También los otros dos estilos de apego inseguro repercuten de manera desfavorable sobre el desarrollo emocional, cognitivo y social del niño, ya que suponen un factor de riesgo de cara a posibles alteraciones de conducta futuras, se ha confirmado la relación entre los trastornos de apego y un mayor riesgo de padecer alguna psicopatología: trastorno de ansiedad, de pánico, depresión o adicción, entre otras muchas (Gaschler).

En definitiva, si desde recién nacidos podemos percibir a nuestro cuidador como una fuente de confort, apoyo y seguridad, más propensos seremos a desarrollar una imagen más positiva no sólo de nosotros mismos, sino de los demás.

Durante la infancia serán nuestros padres serán la principal figura de apego aunque puedan aparecer otras figuras como nuestros hermanos, familiares o amigos. Posteriormente, durante la adolescencia, nuestros amigos irán ganando terreno en la jerarquía de las figuras de apego. En la juventud nuestros amigos y pareja estarán al mismo nivel que los padres, hasta que sea nuestra pareja estable la que se convierta en nuestra figura principal de apego (Lafuente, 1992; López, 1993).

Consecuencias del maltrato en la infancia.- Moneta en su estudio sobre el apego, la resiliencia y la vulnerabilidad a enfermar, nos brinda una serie de conclusiones de gran relevancia respecto al maltrato en la infancia. Observa que en niños asustados, víctimas de maltrato infantil, se colapsan los mecanismos comportamentales a fin de tolerar la frustración y la pérdida de confianza en un cuidador impredecible y aterrador. También observa la presencia de comportamientos agresivos, punitivos y a veces con reversión de roles, siendo pacientes y paternales con sus madres, a menudo enfermas.

Hemos de resaltar que no siempre los problemas de apego, son resultado del abuso o maltrato. De hecho, es muy posible que la mayoría de los problemas de apego se deban más a la ignorancia de los padres que al abuso. Afortunadamente esto puede mejorarse con más y mejor educación pública.

Dependiendo de la naturaleza, duración, intensidad y momento en que ocurrió el maltrato o negligencia varían los problemas específicos que podemos observar. Algunos niños padecerán problemas profundos y evidentes, mientras que otros podrían ser tan leves que sería casi imposible relacionarlos con la negligencia en su vida temprana. Sin embargo, es importante recordar que estos niños han padecido mucho sufrimiento. Existen ciertas áreas que los clínicos experimentados evalúan al trabajar con estos niños, ya que dan cuenta de su situación actual: el estado de su desarrollo, sus hábitos alimenticios, las conductas que utilizan para calmarse, su funcionamiento emocional, el modelaje inapropiado y su comportamiento agresivo (Perry, 1999).

Se confirma así que las repercusiones de las relaciones tempranas madre-hijo dejan huellas a largo plazo en la salud mental del individuo. Si aunamos a esto las actuales investigaciones de las neurociencias en relación al desarrollo del cerebro hasta la adultez, observamos que los cambios en niveles estructurales y comportamentales son notables. La experta en el campo del apego, Moneta, afirma: “Con toda la evidencia acumulada llegamos a una conclusión aún más fuerte acerca de la importancia de los vínculos primarios en el desarrollo del cerebro y su vulnerabilidad a enfermar”.