Además de nombres coloquiales de flores, tulipán, orquídea y diente de león son también el apodo que han recibido ciertos rasgos que pueden presentar los más pequeños desde edades tempranas. Más o menos sensibles o impasibles, en el extremo contrario.
domingo, 5 de mayo de 2024
Orquídea, tulipan o diente de león: ¿qué tipo de niño es tu hijo?
Además de nombres coloquiales de flores, tulipán, orquídea y diente de león son también el apodo que han recibido ciertos rasgos que pueden presentar los más pequeños desde edades tempranas. Más o menos sensibles o impasibles, en el extremo contrario.
viernes, 3 de mayo de 2024
La costumbre inglesa que desata la felicidad cerebral (y que muchos ya tienen en su mesilla de noche)
MARÍA FERNÁNDEZ
DE CÓRDOVA
| Telva |
16/01/2024
El contacto
con la naturaleza aumenta
la felicidad a nivel cerebral. Y ésta la costumbre inglesa que te incita a hacerlo.
La costumbre inglesa que
desata la felicidad
cerebral tiene que ver con
sus campiñas, sus jardines y
sus huertos. El amor a la naturaleza está en el ADN
inglés, tanto como la hora del té. Aficionados a la jardinería y a cultivar su
tierra, a los paseos por el campo y a ese country style con
sello propio, son también grandes aficionados al uso del almanaque.
Quizá te suene a viejo, a costumbre pasada, y lo es, pero ha vuelto. Te
invitamos a mirarlos con nuevos ojos porque esta antigua tradición de hace
siglos vine pisando fuerte en las librerías. Su objetivo
renovado es ayudarnos a conectar
con la naturaleza, a
entrenar nuestra capacidad de asombro, a desempolvar nuestra curiosidad.
Buenos compañeros todos de la juventud cerebral y de la felicidad.
LA NATURALEZA CALMA, DESAFÍA Y
ACOMPAÑA A TU CEREBRO
Como
nos explicaba el escritor y artista sonoro Carlos
de Hita, "Edward Wilson
habló de la biofilia, esa necesidad casi congénita que tenemos
los seres humanos de estar en contacto con la
naturaleza. Primero, la
naturaleza es una fuente constante de belleza y
la belleza es esencial para una vida equilibrada, sana e interesante. Yo miro,
escucho y ando por el campo y lo que estoy haciendo es admirar la belleza.
Segundo, mas allá de las cuestiones científicas, la naturaleza es una fuente de bienestar absoluto y permanente. Nadie está incómodo en el campo a no ser
que le estén picando los mosquitos. Un paseo por el campo es una fuente de
satisfacción al alcance de cualquiera. Y, por último, para los
que vamos al campo con cierto interés intelectual, la naturaleza es todo
un desafío. Algo tan simple como identificar los
árboles por las hojas o reconocer a los pájaros por su aspecto o su
canto, no deja de ser un juego intelectual. Cuando ves un árbol y quieres saber
cuál es necesitas acordarte, consultar libros... y ese juego es
muy enriquecedor, igual que es enriquecedor descifrar un enigma en
una novela. Este trio de estímulos hace que mucha gente se
encuentre a gusto en el campo y, por la misma razón, es comprensible que quien
lo ignora llevando unos auriculares puestos, se pierda muchas cosas
de su entorno".
LA COSTUMBRE INGLESA QUE DESATA LA
FELICIDAD CEREBRAL
Cualquier
cosa que nos invite a salir a la naturaleza, a curiosearla o a
asombrarnos es un camino directo al bienestar y a la felicidad. También a la salud y a la longevidad. Eso pretenden los almanaques o calendarios de
naturaleza. Antiguamente, era considerados, en el ámbito
popular, como literatura de hilo o cordel porque solían
colgar de un hilo o cuerda de las cristaleras de las librerías. A día de hoy,
aún seguimos encontrando este tipo de almanaques con información valiosa sobre
el cielo y la noche, predicciones del tiempo, flora y fauna, poemas,
proverbios, festivales, acontecimientos, etc. En Inglaterra, el British Almanac se publicó por primera vez en 1828
pero ya no existe. En España, sin embargo, contamos con el Calendario Zaragozano-El
Firmamento, fundado en 1840, que sigue publicándose y que
puedes comprar directamente en Amazon.
EL ALMANAQUE DE NATURALEZA: UNA
MANERA DE ESTIMULAR TU MENTE
Los almanaques también
se han ido especializando y mejorando su presentación, especialmente el almanaque de naturaleza.
En forma de libro han llegado al mundo urbano.
Hoy podemos adquirir bellas ediciones que muchos se dedican a
coleccionar. Podemos encontrar almanaques especializados en animales, en plantas, en el
paso de las estaciones, en poemas y canciones y hasta
calendarios tipo agenda que lo incluyen todo y que nos invitan a hacer un parón
y a mirar lo que nos rodea. Lo cierto es que es más fácil encontrarlos en inglés pero,
cada vez más, los vemos llegar a España. Uno de los últimos en publicarse ha
sido Un año entero. Perfecto para picotear sabiduría natural,
es un libro para leer a ratos y, mejor, aún, durante todo el
año. Organizado como una agenda semanal que recorre las cuatro estaciones sus
páginas te mostrarán los ciclos de la vida y te alertarán sobre los
cambios más sorprendentes que acontecen a tu alrededor, con propuestas de actividades seleccionadas
según el calendario natural español y las especies que lo habitan. Es un libro almanaque para
todas las edades cuidadosamente editado y lleno de información.
2 BENEFICIOS DE TENER UN ALMANQUE
DE NATURALEZA CERCA
Éstos son los beneficios de tener un almanque de naturaleza en tu mesilla de
noche:
1. Estimula la curiosidad y
te conecta con la naturaleza ya
que hace que prestes atención a los fenómenos naturales que te rodean y que
solemos pasar por alto en la vida urbana. Al seguir los ciclos de la
naturaleza disfrutamos más de ella y nos hacemos más preguntas.
La inquietud intelectual es una de las claves de la juventud cerebral
porque alimenta nuestra mente y nuestra felicidad.
2. Invita al asombro. Así lo demuestra Dacher Keltner, profesor de psicología de la Universidad de California en su libro Awe: The New Science of Everyday Wonder and How It Can Transform Your Life: "El asombro ante la naturaleza aumenta nuestra creatividad, nuestra concentración, nuestro bienestar. El asombro es un misterio maravilloso. A nivel físico, reduce la respuesta inflamatoria de nuestro sistema inmunológico y fortalece nuestro cuerpo.
miércoles, 1 de mayo de 2024
Las mejores frases de El Principito para que los niños comprendan el significado de sus enfados
EVA RODRÍGUEZ | serpadres.es | 27/03/2024
Con la obra de Saint-Exupéry los más pequeños (y los
adultos) pueden aprender que hay emociones como la rabia y el enfado que,
aunque resulten desagradables, son también válidas y necesarias.
De El Principito se
pueden extraer infinitas lecciones de vida y aprendizajes. La archiconocida
obra de Antoine de Saint-Exupéry es perfecta para que los
niños aprendan, entre otras muchas cosas, a reconocer sus emociones y a
sentirlas y reaccionar ante ellas de la mejor forma posible.
Así, puedes compartir el
relato con tus hijos para ayudarles a comprender emociones como la alegría, el
amor, el placer de disfrutar de las cosas bellas, pero también aquellas
que no resultan tan agradables como, por ejemplo, el enfado. Unas y otras son
todas válidas y necesarias.
Como explican los
psicólogos, el enfado, al igual que el resto de las emociones, es un
sentimiento totalmente válido y si nuestros hijos se enfadan lo primero que
tenemos que hacer los padres es aceptarlo.
Una vez reconocida la
emoción, lo que los expertos recomiendan a los padres es enseñar a los
niños a manejar la reacción que se produce después del enfado: “Lo que hay que
enseñar a nuestros hijos es a cambiar su comportamiento después de enfadarse si
por ejemplo pega, insulta, rompe cosas… Puede y tiene todo el derecho a estar
enfadado. Lo que no puede es pegar o realizar cualquier otro tipo de conducta
negativa”, explica Julia DiGangi, neuropsicóloga de la
Universidad de Harvard.
En este sentido, El Principito puede ayudarte a enseñarle a
tu hijo el significado de una emoción como el enfado lo que, seguramente,
resultará muy positivo para la próxima vez que se enfade o sienta rabia.
De entre las múltiples
versiones y ediciones que existen de la obra de Saint-Exupéry, hay una que
puede resultar muy práctica para este objetivo pues utiliza el Principito como
base para explicar a los más pequeños todas y cada una de las emociones. Se
trata de El Principito. Tu libro de emociones.
En lo que se refiere al
enfado y la rabia, así lo explica Corinne Delporte en ese
libro y así se lo puedes explicar tú a tu hijo o hija: “La rabia es una emoción
desagradable. Cuando sientes rabia, es difícil mantener la calma. Tienes ganas
de gritar y quizá te cueste controlarte. La rabia puede hacer que te quemen las
mejillas y que te sientas como un volcán a punto de entrar en erupción”.
Las mejores frases de El Principito para que los niños comprendan sus
enfados
A lo largo del relato el pequeño personaje siente rabia y
enfado. Se pueden utilizar estos pasajes para reflexionar junto a los niños
sobre los momentos en los que como El Principito ellos también se han sentido
así de enfadados.
·
¡Conozco un planeta donde hay un Señor
rubicundo. Nunca olió una flor. Nunca miró una estrella. Nunca amó a nadie.
Nunca hizo nada más que cuentas. Y todo el día repite como tú: "¡Soy un
hombre serio! ¡Soy un hombre serio !" y eso lo infla de orgullo. Pero no
es un hombre, es un hongo
·
¡Hablas como los adultos! ¡Confundes
todo! ¡Mezclas todo!
·
Hay semillas buenas y semillas malas.
(…) Si se trata de una planta mala, hay que arrancar la planta en cuanto se la
pueda reconocer.
·
¡No! ¡No! ¡No quiero un elefante dentro
de una boa! ¡Necesito un cordero! ¡Dibújame un cordero!
·
La flor lo atormentó bien pronto con su
vanidad un poco sombría.
·
El Principito soltó una magnífica
carcajada que me irritó mucho. Deseo que se tomen en serio mis desgracias.
·
Debí haberla juzgado por sus actos y no
por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. ¡No debí haber huido jamás!
·
Eres el dueño de tu vida y de tus
emociones. Nunca lo olvides.
·
Cuando uno está verdaderamente triste
son agradables las puestas de sol.
·
Si juzgas a la gente, no tienes tiempo
de amarla.
·
Es una locura odiar a todas las rosas
sólo porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños solo porque uno de
ellos no se cumplió.
·
Debí haber adivinado su ternura, detrás
de sus posibles astucias. ¡Las flores pueden ser tan contradictorias! Pero yo
era demasiado joven para amarla.
Por último, para alejar
la rabia, como el zorro del relato, Corinne Delporte aconseja a los más
pequeños el siguiente ejercicio de respiración: Tumbarse de espaldas, cerrar
los ojos e inhalar profundamente, de modo que el aire llene el estómago. Luego
hay que sacarlo por la boca como si se estuviera soplando y así se puede ir
alejando la rabia.
martes, 30 de abril de 2024
Marian Rojas Estapé explica el valioso ejercicio que podemos hacer con los recuerdos: "Es lo único capaz de salvar los peores momentos".
HELENA ORTEGA | lavanguardia.com | 18/04/2024
La médica ha desvelado un simple
mecanismo para mejorar el estado de ánimo en cualquier momento.
Marián Rojas, médica y especialista en psiquiatría, ha visitado el
podcast Mentalidad Seiko, donde ha compartido un valioso ejercicio para
sobrellevar los recuerdos que se acumulan en nuestra memoria.
La hija del médico y psiquiatra
granadino Enrique Rojas comenzaba hablando del amor como un antídoto:
"El amor es lo único que es capaz de salvar los peores momentos de dolor y
sufrimiento" afirma Rojas.
Marián Rojas: "Recordar activa las mismas sensaciones que cuando pasó"
Rojas hace
referencia al amor a uno mismo, la autoestima, el amor a los demás, la amistad,
el amor romántico y el amor a las creencias: "¿Cuánta gente ha sobrevivido
gracias a sus creencias? Fueran las que fueran" afirma.
La
especialista en psiquiatría recomienda recordar aquellos momentos que nos hacen
felices, ya que cuando las personas reviven esos recuerdos y los cuentan, algo
se activa en la mente proporcionando cierta sensación de calma y alegría.
Los
internautas han comentado el consejo de Rojas, "yo siempre recuerdo mi
país de origen, El olor de las playas, comida, sueño con volver" señala un
usuario, mientras que otro destaca: "Qué verdad tan grande".
domingo, 28 de abril de 2024
David Bueno, biólogo: «El juego debería ser la base educativa de cualquier aprendizaje durante toda nuestra vida»
LUCÍA
CANCELA
| La Voz de galicia-la voz de
la salud | 07/05/2023
Uno de los mayores expertos en neuroeducación de España explica que los
niños empiezan a aprender antes de nacer, «unas seis semanas antes del parto»
Aprender es algo
instintivo. Nace con cada persona, inherente, y va de la mano con su
crecimiento. David Bueno (Barcelona, 1965) tiene mil
y un argumentos para entender el cerebro de un adolescente. Es doctor en
Biología, profesor e investigador de la Sección de Genética Biomédica, Evolutiva
y del Desarrollo de la Universidad de Barcelona y desde el 2019 dirige la
Cátedra de Neuroeducación UB-EDU1st, pionero en el mundo en centrarse en
la genética del desarrollo, la neurociencia y su impacto en el comportamiento
humano, especialmente, en los procesos de aprendizaje.
¿Cómo aprender más y mejor? Su premisa
se puede resumir en dos ideas: que haya emociones de por medio y estrategias
para aplicar cada cosa al mundo real. Bueno también ha sido investigador en la
Universidad de Oxford y ha realizado estancias en varias universidades
europeas.
—Neurociencia y educación,
¿cómo se combinan?
—La relación es sencilla: aprendemos
con el cerebro. Este es el órgano que no solo nos sirve
para adquirir conocimientos e ir fijando las experiencias que vivimos, sino
también para regular constantemente el comportamiento. La educación implica
vivir experiencias, adquirir aprendizajes y eso incluye aspectos de
comportamiento. Todo esto queda fijado en el cerebro. Así, una y otra se
combinan de forma que, a partir de los conocimientos que tenemos en
neurociencia, se entiende que todo lo que aprendemos afecta a la propia
estructura de este órgano para optimizar los procesos educativos.
—¿Existe un momento general en
el que todos los niños empiezan a aprender?
—Sí, es una marca genérica que no
depende del caso. Empiezan antes de nacer. Es algo que muchas personas no se
imaginan, pero se ha visto que unas seis semanas antes del parto, el cerebro
del feto ya empieza a adquirir conocimientos del exterior a través de las
vivencias de su madre, especialmente, vivencias de tipo socio emocional. Aquí hablo
de un embarazo de nueve meses, si el niño nace prematuro, ocurre igual pero una
vez ha nacido. Pero en un embarazo de nueve meses, el equilibrio neurohormonal
de la madre depende de cómo se relaciona con su entorno y eso influye en la
construcción del cerebro de su hijo o hija.
—¿Aprendemos de igual forma
tengamos la edad que tengamos?
—En general, aprendemos igual. Pero se
activan, de forma preferencial, distintas zonas del cerebro. Es decir, que el
proceso de aprendizaje sea el mismo significa que, todo lo que aprendemos,
queda fijado en el cerebro en conexiones entre las neuronas. Esto es lo que se
llama plasticidad neural, que se define como la capacidad que tienen las
neuronas de hacer conexiones nuevas, precisamente, para ir almacenando todos los
conocimientos que vamos adquiriendo. Eso ocurre desde antes de nacer hasta el
final de nuestros días. Ahora bien, según la edad, el cerebro prioriza un tipo
de conexiones u otras para que el crecimiento sea tan armónico como sea
posible. En este punto es dónde existen las diferencias. Se ha visto que en los
primeros años de vida, los cuales conforman la primera infancia entre los 0 y 3
o 4 años, se priorizan conexiones de corta distancia entre zonas externas del
órgano, conocida como corteza cerebral. Estas sirven para almacenar
aprendizajes de tipo socioemocional. A esta edad, lo que más llama la atención
de los niños y niñas es cómo nos relacionamos los adultos entre nosotros, cómo
lo hacemos con ellos y cómo respondemos a la forma que tienen ellos y ellas de
relacionarse con nosotros. La base de esta relación siempre es socioemocional.
Es la etapa que más marca sobre cómo van a percibirse a sí mismos, cómo van a
percibir su entorno y cómo se van a relacionar con su entorno, posteriormente,
a lo largo de su vida. Ojo, es la etapa que condiciona, pero no que determina,
pues el cerebro sigue siendo plástico y puede cambiar cosas que tenía
aprendidas.
—¿En qué etapa cambia esta
forma de aprender?
—Está claro que cada cerebro madura a
su ritmo, por lo que las cifras de años son aproximadas. En cualquier caso, a
partir de los 3 o 4 años y hasta los 11, lo que es la preadolescencia, el
cerebro empieza a madurar otra zona muy interna que se llama hipocampo. Esta es
la que permite gestionar la memoria. No la almacena, porque para eso están
las conexiones de todo el cerebro, pero sí permite gestionarla. Eso hace que
esta etapa de la vida sea la más importante para las destrezas académicas y las
competencias básicas. Por primera vez podemos aprender cosas que vamos a evocar
a voluntad en el futuro. Claro, antes de los tres o cuatro años, se aprenden
muchas cosas, pero no sabemos el qué porque el hipocampo no está lo
suficientemente maduro y no se enteró. Por eso, en educación esta es la etapa
para priorizar la lógica matemática, la lingüística, la lectoescritura o la
memoria por sí mismo. Por primera vez somos conscientes de aquello que
aprendemos. Después, hay una tercera etapa que coincide a partir de la
adolescencia y juventud, cuando el cerebro prioriza conexiones de larga
distancia entre zonas muy distintas entre sí. Esto permite aprendizajes más
complejos y, también, más eficientes. Es la época de secundaria, bachillerato,
formación profesional o universidad.
—Por lo que explica, el cerebro
tiene formas eficientes de adquirir conocimientos. Pienso en adelantar un hito,
como la lectura, cuando el niño tiene tres años. ¿Es esto correcto?
—No, cada cosa a su tiempo. Empezar
antes es un grave error. El cerebro necesita estar suficientemente maduro para
adquirir los aprendizajes que requieren de una zona. En el caso de la
lectoescritura, se calcula que la edad aproximada en la que el cerebro ha
madurado lo suficiente es de los 4 a los 7 años. Esto quiere decir que
cualquier momento entre 4 y 7 es absolutamente normal. Adelantarlo es
perjudicar ese cerebro. Por supuesto que hay niños que con 3 pueden aprender,
pero son una minoría. Si pueden, que lo hagan, pero nunca hay que forzarlos. Es
más, hay casos en los que a los 4 o 5 no están lo suficientemente maduros para
aprender a leer, pues que empiecen a los 6. Es más importante que comiencen
cuando estén listos, que forzarlos, porque a lo mejor aprenden a reproducir
sonidos que están escritos pero eso no es leer. Leer es entender. Pensemos que
esta es una actividad muy compleja para el cerebro porque no tenemos ninguna
zona que sirva para ello.
—Entonces, ¿cómo somos capaces
de hacerlo?
—Tenemos zonas que sirven para ver,
escuchar, hablar, porque son actividades cognitivas propias de nuestra
biología. Somos una especie que habla por instinto y hay zonas, como el área de
Broca o de Wernicke, que sirven para que hablemos. Pero leer es muy reciente.
El primer alfabeto tiene 5.000 años. El cerebro todavía no ha cambiado desde
aquella y, por lo tanto, no hay ninguna zona destinada a ello. Para
conseguirlo, se reciclan y conectan otras zonas que, de por sí mismas, no se
conectarían. Es contraintuitivo, por eso es tan difícil aprender a leer.
—¿Qué importancia tiene el
juego en la experiencia educativa?
—El juego es importante siempre,
especialmente durante la infancia. Es la manera instintiva que tenemos de
adquirir conocimientos. Los niños no juegan para divertirse, sino para
aprender. Es la forma controlada de relacionarse con el entorno, consigo
mismos, con otros compañeros para adquirir conocimientos. Lo que sucede es que
este aprendizaje es tan importante que el cerebro lo recompensa con sensaciones
de placer, de recompensa, de bienestar y así estimula nuevos juegos. Debería
ser la base de cualquier proceso educativo durante toda nuestra vida.
—¿Hay alguna forma de ser más
eficientes a la hora de aprender? Parece que todavía nos seguimos quedando en
memorizar el temario de pe a pa.
—Memorizar, a veces, es necesario, pero
es la peor forma de adquirir conocimiento. Lógicamente, en ocasiones puede
hacer falta recordar unos nombres o fechas, pero debemos aprenderlos para saber
aplicarlos a situaciones distintas a las del aprendizaje, porque esto es la
vida. La vida real no es repetir cosas de memoria, sino aplicar lo que
aprendimos a situaciones esperadas e inesperadas.
—Hablando de aplicar conocimientos, hoy en día hay muchos
profesores que apuestan por hacer dinámicas fuera de clase. ¿Cuánto de
beneficioso resulta?
—Muy beneficioso. De hecho, cada día deberíamos dedicar un rato a
aplicar lo que se ha aprendido. Hay algunas estrategias que son especialmente
útiles, como sería el caso de trabajar por proyectos. Como es lógico, no hace
falta que todo lo hagamos así, pero hay que incluirlos en los aprendizajes.
Otra estrategia que da muy buenos resultados es empezar el día haciendo una
especie de encuentro con todo el aula para pensar: «¿Qué vamos a hacer hoy?».
Cinco minutos, no hace falta más. Después se pasa a la acción y antes de irse a
casa, el aula se vuelve a reunir como una asamblea para preguntarnos: «¿Hemos
hecho todo lo que queríamos?, ¿qué hemos aprendido de aquello que hemos
hecho?». Esto nos permite pensar sobre las ideas, lo que ayuda a consolidar la
memoria y a poder planificar, en base a nuestra tarea diaria, lo que se puede
hacer mañana y cómo se puede plasmar en otras situaciones.
—Cuando yo era pequeña tuve que escribir, en numerosas
ocasiones, «que no volvería a hablar en clase» 500 veces. ¿El castigo te hace
aprender?
—Usted lo hizo y yo también [se ríe]. Aprender por castigo es
perjudicial porque aprendemos para evitar un daño, algo que no nos resulta
agradable.
—¿Y la frustración? Pienso en que un niño descubra,
delante de toda su clase, que ha suspendido un examen.
—Aquí se pueden mezclar varios temas. No hay que evitar siempre
las frustraciones, porque los niños tienen que aprender que en la vida existen.
Lo importante es que la frustración les sirva como motor para continuar
aprendiendo y, para eso, hay que ser resiliente. Eso es algo que se aprende.
Los adultos no debemos ahorrarles la frustración cuando una cosa no le sale
bien. Otra cosa es castigarlos o penalizarles si algo no les sale bien,
porque entonces verán la frustración como un punto final. Pensarán: «No me
ha salido bien, me frustro y aquí termina todo porque me han reñido». La
frustración hay que gestionarla, precisamente para utilizarla como un
trampolín. Eso se consigue con una visión positiva y proactiva de los errores.
Esas típicas frases que a veces se les dicen de «eres un desastre» o « no haces
nada bien». Eso es horrible, porque es decirle al niño que él, solo, es un
desastre y que él, solo, no hace nada bien.
—En esta línea, usted ha dicho en alguna ocasión que la
etiqueta que nos deberíamos poner y, les deberíamos poner, es que «todo el
mundo puede mejorar». ¿Cuando pensamos que x cosa se nos da mal es un error?
—Claro, es que la frase genérica, para entendernos, tendría que
ser que «esto lo podemos hacer mejor». «Podemos» es la primera persona del
plural, el niño tiene que hacerlo pero el adulto va a estar a su lado,
apoyándolo. Hacer es propositivo, lleva a la acción, a superar el fracaso y a
estimular las sensaciones de recompensa del cerebro. Ellos dirán: «Puedo
hacerlo mejor, qué bien». Aquí no ahorramos la sensación de frustración, sino
que la conducimos hacia lo positivo.
—¿Cómo se puede encontrar el equilibrio entre que un niño
aprenda a no frustrarse y que los padres no caigan en la sobreprotección o en
el «quita, que ya lo hago yo»?
—Es cuestión de apoyarles siempre emocionalmente, pero sin sacarle
las castañas del fuego. La sensación de abandono que tienen muchos niños, que
sienten que los han dejado solos, es muy perjudicial para el cerebro porque no
permite que ganen en confianza; esta es imprescindible cuando eres adolescente
o adulto para decidir cosas sobre tu propia vida. Si no confías en ti mismo, te
dejarás influir mucho más por tu entorno. Entonces, esta sensación de abandono
es nefasta, al igual que la sobreprotección. Una persona que se siente
sobreprotegida tiene dos vías principales de escape: o bien es sentirse un
inútil porque piensa que por sí mismo no vale para nada, o bien ser un tirano y
entender que siempre se debe hacer lo que esa persona quiera. Ambas cosas le
perjudicarán en su vida social y personal.
—¿La inteligencia se puede entrenar?
—La inteligencia tiene una parte genética. Hay personas que nacen
con más predisposición que otras. Pero esto sirve para cualquier aspecto
cognitivo, desde la creatividad, a la sociabilidad pasando por la inteligencia.
Si a una persona que tiene una buena predisposición a ser inteligente se le
machaca día a día con que es tonto, no lo manifestará porque creerá que
realmente no sirve. En cambio, una persona que tenga menos predisposición pero
esté estimulada, llegará muchos más lejos y podrá potenciar cualquier
capacidad, entre ellas, la inteligencia.
—En el boletín de notas siempre hay dos asignaturas que
quedan relegadas a un segundo plano: Educación Física y Artes Plásticas. ¿Qué
importancia tienen?
—Tienen una importancia brutal. Estas asignaturas son las que
aumentan más la plasticidad del cerebro, especialmente, en edades infantiles y
buena parte de la primaria. Recordemos que la plasticidad del cerebro implica
que después puedan adquirir nuevos conocimientos con más facilidad. Deberían
ser las materias básicas y transversales en infantil, y como mínimo, hasta
mediados de primaria. Después, por supuesto, hay que equilibrarlo con otras,
pero la base ya estaría ahí. Ojo, no es que las mates o lenguas no sean
importantes, que lo son, sino que deberían ser las ramas de este tronco común y
básico.
—Se sabe que el cerebro de un adolescente está cambiando y
que eso puede explicar ciertos comportamientos. ¿Qué le diría a los padres de
un joven que esté en la edad del pavo para que lo entendiesen algo mejor?
—Les diría que la adolescencia no solo es inevitable, sino
crucial en la vida. Es lo que les permite dejar atrás la infancia, para
encontrarse a sí mismos como jóvenes y adultos. Saber quiénes son, decidir
quiénes quieren ser y cómo quieren vivir su vida es fundamental. Entonces, hay
que dejar que decidan por sí mismos, aunque los acompañemos emocionalmente.
Ellos tienen que responder a sus grandes preguntas porque es un proceso
fundamental de maduración de las persona
—Voy más allá. Ha dicho con anterioridad que el descontrol
emocional adolescente significa que están madurando. Apuesto a que muchos
opinan todo lo contrario, que con este descontrol parecen ir hacia atrás.
—Sí, de hecho, durante la adolescencia hay tres zonas del cerebro
que son las que más cambian. Una de ellas es la amígdala, que es la que genera
las emociones. Durante la adolescencia, los jóvenes son más hiperreactivos,
responden antes y con más intensidad de forma emocional. Eso no lo podemos
evitar, son los cambios que se producen en su cerebro. De hecho, es un
mecanismo de protección. Las emociones son patrones de respuesta automáticos
ante situaciones que requieren una respuesta urgente y, precisamente, los
adolescentes se están enfrentando por primera vez a situaciones de adulto, sin
la experiencia que los mayores hemos acumulado a lo largo de los años. Por lo
que hay veces en las que no saben si están ante una oportunidad o amenaza. Así
que mientras que este desequilibrio emocional no supere unos límites de seguridad
personal, física y mental, así como de seguridad de su entorno, es incluso
biológicamente sano que sean así.
—¿Es cierto que solo utilizamos el 10 % del cerebro?
—No, es un mito absoluto. Viene del siglo XIX, cuando se empezó a
estudiar el cerebro. Por aquel entonces se vio que muchas partes no
representaban actividad eléctrica. Eso se debe a que su función es otra. Es
decir, el cerebro tiene neuronas, que son las células con actividad eléctrica,
pero además tienen muchas otras células que alimentan las neuronas, que limpian
y potenciar el cerebro, pero que no muestran actividad eléctrica. No sirven
para pensar, pero ayudan a que las neuronas lo hagan. De ahí surgió este mito.
Tampoco usamos el cerebro simultáneamente. Cuando estamos caminando usamos las
partes del cerebro que controlan el equilibrio o nuestras piernas, pero no las
zonas de reflexión.
—Y si no lo empleamos de forma simultánea, ¿la multitarea
es otro mito?
—Es medio mito. El problema de esto es que la atención, la capacidad de focalizar la atención de forma consciente, es un recurso escaso y limitado porque consume muchísima energía metabólico. Es limitado. Entonces, o ponemos mucha atención en una cuestión concreta o poquita en muchas. La multitarea es posible en el sentido de que podemos escribir una cosa en el ordenador, mientras chateamos por el móvil y vemos las noticias en la televisión. Eso sí, la atención que podemos en cada cosa es mucho menor que si solo nos centrásemos en una, así que, como consecuencia, no lo haremos tan bien.
viernes, 26 de abril de 2024
7 tipos de emociones tranquilas y cómo alcanzarlas
VALERIA SABATER |
La Mente es Maravillosa
| 07/12/2022
... En el tejido de nuestras emociones,
aquellas que nos aportan sosiego resultan las más enriquecedoras y también las
más sanadoras. Son nuestro mejor antídoto contra la ansiedad. ¿Te gustaría
saber cómo alcanzarlas?
Un poco de
excitación en nuestro día a día siempre viene bien. Tener ese punto justo y
adecuado de activación nos permite dar impulso a la motivación, empuje a la
capacidad de logro e ímpetu a la capacidad para afrontar dificultades. Sin
embargo, el auténtico bienestar físico y
psicológico se encuentra en ese estado dominado por la calma y el equilibrio.
La vida adquiere
mayor sentido y trascendencia a través de una mente sosegada. Por ello, las emociones tranquilas orquestan, promueven y facilitan esa
armonía desde la que la ansiedad no nos atormenta. Es ese refugio
sereno desde el que mirar el mundo con una óptica más abierta, más centrada y
relajada.
Si bien es cierto que nuestras mentes
evolucionaron para facilitar la supervivencia y que la preocupación es el
mecanismo que nos permite reaccionar ante los peligros, todo tiene un límite.
Somos esos seres que, casi sin saber cómo, acaban viendo amenazas donde no las
hay. Anticipamos fatalidades y cada vez nos sentimos más agotados, más
angustiados.
¿Y si cambiamos
esta dinámica? ¿Qué tal si aprendemos nuevos enfoques mentales para reducir
esa hipervigilancia y estrés constante para abrazarnos a la calma y el sosiego? Veamos
cómo lograrlo.
“Tómate las cosas con calma, porque si las comienzas a tomar
demasiado en serio, llegan a su fin”. – Jack Kerouac –
Tipos de
emociones tranquilas y cómo promoverlas en tu vida
“Calma”. Solo con
pronunciar esta palabra algo se enciende en nosotros. En esta realidad, a
menudo caótica, hiperconectada y demandante, nos hemos acostumbrado a vivir con un exceso de ruido. Tanto externo como
interno. A las notificaciones, los correos electrónicos y los infinitos
objetivos que cumplir, se añaden el peso de la incertidumbre y el miedo a no
saber qué sucederá mañana.
Una mente en calma
no elude este tipo de realidades. Es un enfoque psicológico que hace frente a
la efervescencia cotidiana con mejores herramientas. Es dejar de sentir que uno
camina por la cuerda floja, para percibir que lleva un arnés, que avanza con
mayor seguridad sin el peso excesivo de la ansiedad, de esas preocupaciones que nos hacen temblar y aumentan el riesgo de
caída.
Un modo de lograr
esa calma interna es mediante un tipo muy concreto de estado de ánimo. Las emociones tranquilas son aquellas que los expertos
definen como “de baja energía”, las cuales, aportan sosiego
físico y mental. Son también las que nos alejan de las turbulencias de la
angustia. De este modo, un estudio de la Universidad
de Michigan, por ejemplo, destaca algo importante.
Las emociones de valencia
positiva amplían y mejoran nuestros repertorios cognitivos y conductuales. Así, en caso de lograr
ese punto idóneo de serenidad interna, los pensamientos acelerados y la reactividad física se reducirían para permitirnos
tener un mayor control sobre nosotros mismos y lo que nos envuelve. Veamos a
continuación unos ejemplos de este tipo de estados.
Ten en cuenta el siguiente mantra para tu día a día: “exhalo
tensión, miedo y preocupación, y respiro aire calmado y curativo”.
1. Serenidad,
aceptar lo que no puedes controlar
La serenidad es un estado
emocional poderoso. Esta sensación nos imprime quietud, satisfacción y
conexión. La persona que actúa con
serenidad es aquella que ve las cosas con mayor claridad, aceptación y calma,
sabiendo lo que desea. Es justo lo opuesto a la mente ansiosa y acelerada,
además del mejor antídoto contra el temor a la incertidumbre.
·
El modo de lograr esta emoción es mediante el autoconocimiento y el
autocontrol. Cuando sepas quién eres, cuáles son tus metas y asumas que no todo
está bajo tu control, alcanzarás una adecuada serenidad.
2.
Elevación emocional, cuando aprecias la belleza de la
vida - Entre las emociones tranquilas más importantes está el concepto de elevación.
Si bien es cierto que tiene un componente que se integra en lo espiritual, no
deja de definir una experiencia que todos podemos alcanzar. Define esa
sensación en la que algo nos genera una combinación mágica entre la admiración,
la fascinación y la satisfacción. Es encontrar algo que nos dé sentido y
trascendencia.
·
Para lograr la elevación
emocional, hay que buscar escenarios o prácticas que te hagan sentirte
realizado. Puedes rozar
esta sensación viendo un amanecer en el mar. También saliendo a pasear,
trabajando por tus sueños o compartiendo tiempo con las personas que amas.
3. Calma,
más que una emoción, una actitud. - Tener calma, desarrollar una mirada del
mundo más sosegada, entrenar a nuestro cuerpo para que reduzca las tensiones y
nerviosismos. ¿No sería este tipo de experiencia la más idónea para alcanzar el
bienestar?
Así es, la calma emocional es ante todo una actitud ante la vida, esa que
nos permite ver nuestra realidad desde un filtro más relajado, razonado y
ajustable.
Para alcanzar la calma
debemos entrenar el diálogo interno negativo, ese que nos trae
tormentas, ansiedad y pensamientos catastróficos. Aceptemos que no todo puede
estar bajo nuestro control.
La bondad es la más elevada y satisfactoria de las emociones
sosegadas, esa que debería guiar nuestra vida.
4. Alivio,
el fin de la angustia
El alivio es una de esas
emociones tranquilas en las que deberíamos trabajar todos los días. No define más que
esa sensación que nos abraza cuando resolvemos algo que nos inquieta, que nos
preocupa y hace sombra a nuestro equilibrio personal.
Mitigar el sufrimiento es una
estrategia que, en una parte importante, sí está en nuestras capacidades. Basta
con saber responder a las dificultades con estrategias innovadoras y valientes.
·
Todos podemos alcanzar el
alivio emocional mediante adecuadas estrategias de resolución de problemas. También con
técnicas para regular nuestras emociones incómodas, esas que incrementan la
angustia y nos impiden tomar buenas decisiones.
5.
Confianza, una emoción sanadora
La confianza es la emoción favorita del cerebro, esa que le permite afianzar mejor las relaciones y mirar el futuro sin
temor. Pensemos que lo opuesto a la confianza es el miedo y que en ese túnel,
apenas entra la luz. Por tanto, pocos estados psicoemocionales son tan
catárticos y necesarios a su vez cómo este concepto.
·
Para desarrollar la confianza emocional debemos entender que aunque no
tengamos el control sobre el destino y sobre las personas, es bueno creer que
lo que puedan aportarnos será bueno y enriquecedor. Estamos ante un acto de fe,
ante un enfoque mental que requiere apertura, tranquilidad y seguridad.
6.
Gratitud, el arte del reconocimiento
Entre el abanico de
emociones tranquilas más hermosas, está sin duda la capacidad de sentirnos
agradecidos. Quien no conecta con este estado, quien no experimenta esta
sensación, lo único que percibe es sentimiento de vacío y de carencia. También
de frustración. Porque la gratitud es la capacidad de apreciar esos aspectos no materialistas de
la vida y del ser humano capaces de aportarnos bienestar.
·
Quien desee entrenar esta emoción debe retirar capas al egoísmo, peso a lo
superficial para quedarse en la esencia de las cosas. Estamos ante un
sentimiento de aprecio que exige, a su vez, tener un adecuado sistema de
valores éticos.
7.
La bondad, la más elevada de las emociones
La bondad es una
emoción sosegada, pero poderosa. La capacidad de guiar nuestra conducta a
través del prisma de la bondad no solo revierte en nuestro bienestar, sino que puede cambiar el
mundo. Lo hace porque en ella se integran otras emociones igual de
fulgurantes y maravillosas, como son la compasión, la ternura y la amabilidad.
·
¿Cómo lograr ser más bondadosos? Una vez más, se requiere arrancar de nuestros
patrones todo atisbo de egoísmo, ese virus que todo lo enferma y recrudece. En
nuestra mano está ser más sensibles a las realidades ajenas, más atentos a las
necesidades del mundo y más proactivos para facilitar la ayuda que cualquier
ser requiere.
Para concluir, las emociones tranquilas
aquí descritas son un medio para un fin. El del bienestar, el de la armonía
social y hasta el de la felicidad. ¿Por qué no trabajar en ellas?