sábado, 24 de enero de 2026

Víctor Küppers, experto en psicología positiva: "Escribir en un papel cómo me gustaría que me definieran mis hijos o mis amigos me ha ayudado a descubrir la persona que quiero ser"

 CELIA PÉREZ LEÓN      |      cuerpomente.com      |      01/01/2026

Un sencillo ejercicio de escritura recomendado por Victor Küppers puede ayudarte a vivir con coherencia, tomar mejores decisiones y ser más feliz. Todo lo que necesitas es un bolígrafo y un papel.

“No sé por qué funciona, pero debe haber una conexión entre el cerebro y la mano que te ayuda a reflexionar”, explica Victor Küppers en una entrevista que concede a Uri Sabat. “Poner las cosas por escrito hace que te las tomes más en serio”, añade.

Lo que el experto en crecimiento personal teoriza no es ninguna locura. Los ejercicios de escritura, de los que él se considera un fiel enamorado, tienen una base científica. Al escribir a mano se coordinan motricidad fina, percepción visual, lenguaje y memoria.

Esta red amplia de activación es mucho menor cuando solo tecleas o cuando piensas. Estudios realizados con la última tecnología en neurociencia muestran, de hecho, una mayor conectividad entre áreas sensoriomotoras, parietales y de memoria durante la escritura manual, lo que se asocia con mejor codificación y recuerdo.

Por tanto, sí, lo que escribes cobra un sentido especial en tu mente. Y este truco de la neurociencia se puede usar para mejorar en los estudios, para no olvidar algo importante o para ser más felices. Porque el ejercicio de escritura favorito de Víctor Küppers, uno que realiza y recomienda siempre que puede,or es el mapa que necesitas para dar sentido a tu existencia.

Un ejercicio transformador

Escribir es un hábito en la vida de Küppers. El experto aprovecha, por ejemplo, los largos trayectos en tren o avión para escribir cartas a sus hijos. También recomienda, siempre que puede, un simple ejercicio de escritura que a él le cambió la vida.

“A mí es el ejercicio que más me ha ayudado en mi vida”, introduce el experto, “y consiste en escribir en un papel cómo te gustaría que te definieran tus hijos, tu mujer o tus amigos”.

Empieza por tus hijos, si los tienes. ¿Cómo te gustaría que te definieran si alguien les preguntara por ti? Repite el proceso con tu mujer, con tus amigos, con tu familia. ¿Cómo te gustaría que los demás te describieran?

“Al final verás cosas que se repiten mucho”, continua Küppers. “Lo que estás escribiendo es la persona que te gustaría llegar a ser. Estás escribiendo tu ideal de persona”.

El ideal personal

En un mundo marcado por la superficialidad, hablar de ideales parece extraño. Pero es esta palabra, y no otra, la que Küppers introduce en la conversación. Ideal. Un modelo al que se aspira. No algo que se posee, sino que se realiza.

Tener un ideal es, para Küppers, como tener la fotografía de un puzle. El experto es muy aficionado a los rompecabezas, y lo usa como metáfora para explicar el sentido más profundo del ejercicio. “Si no tienes la foto, es muy difícil poner las fichas. Sin la foto tú vas juntando piezas como puedes, y aquello que queda es un churro. En la vida sucede lo mismo”, afirma.

Con este ejercicio, Küppers nos invita a diseñar nuestra foto. ¿Cómo queremos ser? ¿Qué esperamos de nosotros mismos? Y ojo, porque en contra de otros ejercicios similares, como el vision board, VÍctor no nos pide que pensemos en lo que queremos tener, sino en lo que queremos ser. “La alegría auténtica no viene con las cosas que puedes tener, sino con cómo quieres ser”, asegura.

El objetivo, por tanto, es localizar esos valores o cualidades que forman parte de tu ideal personal. ¿Quieres que te describan como alguien cariñoso, amable, generoso, inteligente? Estas son las características que forman tu ideal, y son las que deben guiar tus decisiones.

El propósito

Este ideal, como lo llama Küppers, es quizá la forma más genuina de aquello que los autores americanos (y algunos españoles, como Álex Rovira o Francesc Miralles) llaman “propósito”.

“A mí me ha costado mucho siempre encontrar el propósito”, explica Küppers. Finalmente, llegó a la conclusión de que el propósito de la vida es, precisamente, luchar cada día para ser lo mejor que puedas llegar a ser. Para intentar convertirte en tu ideal personal. “Pero para eso”, aclara, “necesitas parar y escribir cómo te gustaría ser. Y no hay mejor manera de contestar esa pregunta que por la vía indirecta. ¿Qué quieres que digan de ti?”, expone.

De este camino de mejora constante, de perseguir un ideal personal, nos hablaban también filósofos clásicos, como AristótelesKant o Spinozza. La felicidad, como explica Küppers, se encuentra en la sensación de haberlo hecho un poco mejor cada día. Así pues, perseguir ese ideal no es una cuestión de soberbia, sino una necesidad vital de dar sentido y dirección a nuestras acciones diarias. Ese “hacer de forma extraordinaria lo ordinario” que el experto recomienda con tanto ahínco.


jueves, 22 de enero de 2026

Elsa Punset: "Lo más importante que he aprendido es que hay que perdonarse rápido y pasar a la siguiente etapa. Pasamos mucho tiempo enfadándonos por lo que no podemos controlar o lo que nos equivocamos"

 PABLO CUBÍ DEL AMO     |       cuerpomente.com     |     25/12/2025    

Elsa Punset nos da un chute de positividad y motivación, que siempre viene bien al empezar un año. No le des vueltas a cosas viejas, perdónate y sigue adelante.

¿Alguna vez has sentido que la vida se te escapa entre los dedos? La escritora y divulgadora Elsa Punset, experta en inteligencia emocional, lo resumía recientemente: “Creo que tenemos poca perspectiva y no nos damos cuenta de que nuestra vida es muy corta. Hay muy poco tiempo para aprender todo lo que hay que aprender”.

Y tiene razón. Entre rutinas, obligaciones y preocupaciones, olvidamos que el tiempo es limitado y que cada día cuenta. Por eso mismo, vamos a ahorrarte tiempo, querido lector o lectora, y pongamos resumidas algunas de las ideas motivadoras que nos aporta Punset.

“Yo he aprendido que hay que perdonarse, porque pasamos mucho tiempo enfadándonos con lo externo, con las cosas que creías que debías controlar y no has controlado, con las cosas en las que te has equivocado”, explicaba en un podcast con Laura Baena publicado este diciembre.

Seguro que su lista te suena familiar. Lo que “tendría” que haber pasado, lo que “debería” haber salido bien, lo que “no puedo permitir”. El problema es que ese enfado suele venir con trampa: te mantiene mirando atrás, justo cuando lo que necesitas es mirar al frente.

“No está mal equivocarse”

Por eso su razonamiento no es “ten cuidado, no te equivoques”, sino otro mucho más práctico. “Nos equivocamos y no está mal equivocarse, así es como aprendes”, nos dice Punset. “Lo que has de hacer es perdonarte rápido y pasar rápido a la siguiente etapa.”

Aquí hay una pieza psicológica importante: nuestro cerebro no está diseñado para que llegues a casa en paz, sino para que llegues a casa vivo. “Tenemos un cerebro que está programado para sobrevivir y que por ello tiene un sesgo negativo, que nos lleva a preocuparnos y vivir anclados en un exceso de emociones negativas”, apunta Punset.

Emociones negativas como el miedo, la rabia o el disgusto. Con ese sesgo negativo, la culpa y la rumiación, esos pensamientos repetitivos que nos dan vueltas y vueltas en la cabeza, tienen barra libre. No porque seas débil, sino porque tu mente tiende a escanear riesgos y errores como si fueran avisos de incendio.

¿Y qué hacemos cuando el cuerpo se pone en modo alarma? Muchas veces, agarrarnos a lo conocido. Punset lo describe con una imagen que cualquiera entiende: “El cerebro prefiere malo conocido a bueno por conocer.”

Por eso cuesta tanto cerrar etapas, cambiar hábitos o pedir ayuda. Somos criaturas de hábitos, y lo somos desde pequeños. “A menudo ni siquiera somos conscientes de eso hábitos”, dice esta experta. Es fácil y cómodo quedarnos parados y no reaccionar.

No pares: lo importante es hacer

De ahí que “perdonarse rápido” es una estrategia de supervivencia emocional. “He aprendido a aceptar que hacemos lo que podemos, lo importante es hacer -dice-. Lo importante es no parar. Es no renunciar y no desgastarte, no perder la esperanza.”

En pleno diciembre, cuando acaba el año y uno hace balance y se plantea nuevos retos, su idea es sin duda motivadora. ¿Cómo se ve en un ejemplo real? Imagina que llevas semanas queriendo retomar el gimnasio, o estudiar, o dormir mejor. Fallas un día y tu cabeza te dice: ya está, lo estropeé.

Pues no, “perdónate rápido”. Tienes que oír a la experta Punset diciéndotelo en el oído. Cambia tu conversación interna: “vale, hoy no salió; ¿qué tal si lo intento mañana? ¿cuál es el paso pequeño para avanzar?”

De todas formas, retomando la idea de no parar, también hay que hacer un matiz. Punset no quiere decir que vayamos corriendo hacia ninguna parte. Nos dice que no nos desanimemos. A veces sí hay que parar. Te lo explico.

Hay fechas en el calendario que nos pueden ser muy útiles no solo para pasar página. También para parar y reflexionar. Una de ellas es sin duda el 31 de diciembre. Ya sé que al día siguiente no ha cambiado nada. Hay más transformación cuando vuelves de vacaciones largas en verano, por ejemplo.

Sin embargo, en Nochevieja, como en nuestro cumpleaños, podemos hacer balance. Repasar el año, qué hemos hecho bien, qué mejoraríamos, qué planes tenemos. Es un buen ejercicio mental (o escrito, porque es más constructivo si lo meditas y escribes) y te puede ayudar a ver las cosas con más claridad.

Punset lo recomendaba en otra entrevista previa, en la radio: “Estamos desbordados y es más importante que nunca parar y pensar qué es lo que está pasando.”

martes, 20 de enero de 2026

Marián Rojas Estapé, sobre cómo cultivar pensamientos que te hagan más feliz: "No eres todo lo que piensas. Ni todo lo que piensas es verdad"

 BLANCA DEL RIO     |   Telva    |    09/01/2026                             

Según la psicóloga Marián Rojas Estapé, aprender a pensar mejor también es una forma de autocuidado. Porque la mente, también se entrena. 

¿Cuántas veces al día hablas contigo misma? Responde sin miedo. Porque mantener conversaciones constantes con nuestra mente puede ser de lo más inspirador… O de lo más implacable. Cómo lo hagamos, importa.

Hablemos esta vez de esos pensamientos que se repiten, que anticipan lo peor o que nos alejan del disfrute del presente. Indudablemente van a convertirse en un ruido de fondo que condicionará nuestro bienestar emocional. Pues bien, para abordar este escenario, la psicóloga Marián Rojas Estapé ha lanzado un mensaje esperanzador sobre cómo aprender a relacionarnos mejor con lo que pensamos para vivir con más calma y plenitud.

Lo que pensamos NO siempre es la realidad

El punto de partida es nuestra conciencia. Tal y como afirma Rojas, "el primer paso es darte cuenta de que estos pensamientos no siempre se corresponden con la realidad". Nuestra mente tiene una capacidad gigantesca para imaginar, anticipar y reinterpretar, pero no siempre acierta. Confundir pensamiento con verdad es uno de los grandes errores emocionales que cometemos. Por eso, recuerda: "No eres todo lo que piensas. Ni todo lo que piensas es verdad".

Y tener esto en cuenta, es liberador. Si no somos nuestros pensamientos, tampoco estamos condenados a obedecerlos. Aquí entra en juego la responsabilidad personal y el entrenamiento mental. "Puedes cuestionar tus pensamientos, frenarlos y aprender a redirigirlos", explica Rojas. No se trata de negarlos ni de forzar un optimismo artificial, sino de observarlos con distancia, detectar cuáles nos restan energía y elegir conscientemente hacia dónde queremos llevar nuestra atención.

Porque tal y como dice, "está en nuestra mano decidir qué pensamientos alimentamos". Y esa elección, repetida cada día, acaba marcando la diferencia entre una mente dominada por el miedo o una mente orientada al equilibrio.

En este punto, mantener el foco es esencial. "Tu mente necesita foco: en lo bueno, en lo real, en lo que sí es positivo para ti", recuerda. No significa ignorar las dificultades, sino evitar quedar atrapadas en ellas.

Cómo fortalecer una mente más serena

"Cultiva la gratitud, rodéate de calma, busca lo que te hace bien", dice Marián Rojas. Son gestos sencillos y a la vez nutrientes emocionales de calidad. Busca una pausa deliberadamente consciente, un momento de calma, una conversación sanadora. Todo suma.

Pensar mejor no es un don de unos pocos. Puede ser una habilidad que se puede aprender y practicar porque, como dice la psicóloga: "el pensamiento también se entrena". Igual que cuidamos el cuerpo con ejercicio y descanso, la mente necesita atención, práctica y paciencia. Y empezar por cultivar estos pensamientos, es un gran paso.              


domingo, 18 de enero de 2026

TDAH en la adultez: nuevos enfoques, desafíos cotidianos y claves para fortalecer el bienestar


JOAQUÍN BAHAMONDE     |      infobae.com     |     18/12/2025


Especialistas en salud mental subrayan la importancia de adaptar las estrategias diagnósticas y terapéuticas. La importancia de reconocer la variedad de síntomas en adultos, según expertos consultados por National Geographic

 

Durante décadas, predominó la creencia de que el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) era una condición exclusiva de la infancia. Investigaciones recientes desacreditaron este mito, al demostrar que los síntomas pueden persistir y transformarse a lo largo de la vida adulta.

Según datos citados por National Geographicmillones de adultos conviven actualmente con este trastorno, enfrentando desafíos poco visibles o fácilmente confundidos con otros problemas de salud mental.

La idea de que el TDAH se supera con la madurez quedó obsoleta ante la evidencia científica. En Estados Unidos, se estima que 15,5 millones de adultos presentan TDAH, una cifra que supera ampliamente los 7 millones de niños diagnosticados. Cerca de la mitad de estos adultos recibió el diagnóstico en la adultez, lo que refleja tanto una mayor concienciación como dificultades históricas para identificar el trastorno fuera del ámbito infantil.

Los expertos consultados por National Geographic señalan que los síntomas varían, pero el TDAH continúa impactando la vida diaria incluso cuando algunas manifestaciones logran ser enmascaradas.

Dificultades diagnósticas y factores de agravamiento

El diagnóstico de TDAH en adultos plantea retos particulares. Si en la infancia los síntomas suelen ser evidentes —como la incapacidad para permanecer quietos en clase o la tendencia a interrumpir—, en la adultez pueden expresarse como impaciencia ante situaciones cotidianas como esperar en una fila.

Jill RachBeisel, profesora de psicología en la Universidad de Maryland, afirma que los adultos con TDAH interrumpen conversaciones o muestran inquietud en contextos sociales y laborales. Además, la intensidad de los síntomas varía considerablemente, desde manifestaciones leves hasta formas pronunciadas.

Craig Surman, psiquiatra del Hospital General de Massachusetts, especifica que la impulsividad y la hiperactividad tienden a disminuir con la edad, pero los problemas de atención suelen persistir.

Esta evolución dificulta el reconocimiento del trastorno en adultos, ya que muchos desarrollaron estrategias para ocultar sus dificultades, lo que puede atrasar tanto el diagnóstico como el acceso a un tratamiento adecuado.

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo relacionado con una base genética, aunque factores ambientales y tecnológicos también influyen en su aparición o agravamiento. Para investigadores como John Ratey, de la Facultad de Medicina de Harvard, resulta legítimo considerar un déficit de atención adquirido, especialmente en un contexto de sobreexposición tecnológica.

La cultura digital, definida por la multitarea y la estimulación constante, puede agravar los síntomas en personas con TDAH y generar dificultades de atención, incluso en quienes no presentan el trastorno de base. Lidia Zylowska, psiquiatra de la Universidad de Minnesota, advierte en National Geographic que la conexión permanente a dispositivos móviles puede empeorar un TDAH preexistente o inducir distracción en personas sin antecedentes.

Otros factores, como los cambios hormonales vinculados a la menstruación o la menopausia, pueden desencadenar o intensificar síntomas de TDAH en mujeres adultas. Ratey destaca que este grupo resulta especialmente infradiagnosticado, ya que a menudo se les prescribe tratamiento para ansiedad o depresión sin identificar el origen real de sus dificultades.

Además, el TDAH suele coexistir con otros problemas de salud mental —como insomnio, trastornos tiroideos o cambios cognitivos atribuidos a la edad—, lo que dificulta el diagnóstico diferencial y genera subregistro.

Diagnóstico, abordaje y potencial de las personas con TDAH

El subdiagnóstico en adultos, especialmente mujeres, se debe en parte a la superposición de síntomas con otras condiciones y a la tendencia a atribuir los problemas de atención a factores como el estrés o la falta de sueño.

Zylowska afirma que los adultos con TDAH rara vez presentan el trastorno en forma aislada, y que los síntomas se confunden fácilmente con ansiedad, depresión o apnea del sueño. La estructura familiar durante la infancia puede enmascarar los síntomas, que solo se hacen evidentes cuando se asumen responsabilidades de adulto y desaparecen esas redes de apoyo.

El diagnóstico en adultos implica revisar la historia personal, buscar síntomas presentes desde la infancia y consultar fuentes como diarios, informes escolares o testimonios familiares. RachBeisel explica que muchos adultos descubren que las dificultades estuvieron siempre presentes, aunque no fueran reconocidas. La falta de detección temprana puede forzar a los afectados a esforzarse mucho más que sus pares para alcanzar metas similares, con impacto sobre la autoestima y el bienestar.

A pesar de los desafíos, el TDAH es una afección tratable. RachBeisel asegura en National Geographic que existen opciones terapéuticas variadas, desde medicación hasta intervenciones psicológicas como la terapia cognitivo-conductual.

Mark Stein, psicólogo del Hospital Infantil de Seattle, recomienda una evaluación profesional detallada para determinar el abordaje más adecuado. El tratamiento puede mejorar de forma significativa la calidad de vida, posibilitando que los adultos con TDAH desarrollen sus capacidades y enfrenten los retos diarios con mayor eficacia.

Más allá de las dificultades, el TDAH puede ir asociado a cualidades como la creatividadel entusiasmola curiosidad y la capacidad de concentrarse en proyectos estimulantes. Como concluye National Geographic, identificar y potenciar estas fortalezas, junto con el entorno adecuado, permite que las personas con TDAH alcancen su máximo potencial y contribuyan de manera significativa en distintos ámbitos. 

viernes, 16 de enero de 2026

Farid Dieck, experto en salud mental: “No se supera lo perdido, se aprende a vivir con el vacío que deja”

 ACyV     |     elconfidencial.com     |     06/12/2025

El duelo es uno de los procesos psicológicos más duros de afrontar en nuestra trayectoria vital, por lo que identificarlos será importante para darle sentido.

La vida de toda persona se interpreta como una serie de ideas, acciones y experiencias que construyen la personalidad del individuo. Su trayectoria vital y los sucesos que ocurren en ella son diferenciadores a la hora de construir la identidad de una persona y la forma de gestionar el resto de circunstancias que le surgen en su día a día.

No obstante, uno de los procesos más desagradables que todo ser humano debe atravesar a lo largo de su vida es, sin duda, el duelo. Desde el fallecimiento de un ser querido hasta la ruptura de una relación sentimental, se trata de una sucesión de emociones y sentimientos que se dan de manera natural al experimentar una de estas situaciones.

La complejidad de dicho elemento genera multitud de preguntas, incluso en los más estudiosos en el tema. Un ejemplo de ello es el experto en salud mental Farid Dieck, el cual ha querido arrojar algo de luz sobre el tema en una de sus últimas publicaciones en TikTok. “No se supera lo perdido, se aprende a vivir con el vacío que deja”, afirma contundentemente en el vídeo.

Toda pérdida humana de gran valor en nuestra vida conlleva un periodo de adaptación ante el nuevo escenario, acompañado frecuentemente con un profundo sentimiento de dolor. En este sentido, superarlo no significa dejar de tenerlo en cuenta en nuestra cotidianeidad, sino saber vivir con el importante hueco que deja en ella.

“Lo que se hace en el duelo es aceptar que algo se fue y no puede ser sustituido. Así como queda en nosotros algo del otro que se va, también queda en el otro algo de nosotros que se pierde y que no podemos recuperar. (…) El duelo es, ante todo, la experiencia de una imposibilidad. El deseo de algo que se perdió, de tenerlo o comprenderlo, y el darse cuenta una y otra vez de que no es posible hacerlo del todo” expone el experto en salud mental.

Por último, el joven expresa que los recuerdos y los rituales que se efectúan posteriormente a la pérdida son elementos que nos acercan vagamente a quien acaba de desaparecer de nuestras vidas. Y es que, cuando alguien al que amamos parte definitivamente, no lo hace solo, sino con una parte de todos los que sentían cariño hacia él.

miércoles, 14 de enero de 2026

7 hábitos diarios que fortalecen la salud mental y cognitiva, según la ciencia

Martina Cortés Moschetti     |     infobae.com      |      06/12/2025


Nuevos hallazgos internacionales, publicados por The Washington Post, proponen rutinas accesibles para quienes desean fortalecer la mente y prevenir problemas futuros

Cuidar la salud cerebral y fortalecer la resiliencia emocional no requiere cambios drásticos ni fórmulas inalcanzables. Pequeños gestos cotidianos, avalados por la ciencia, pueden significar un antes y un después en el bienestar mental. Desde algo tan simple como dormir en completa oscuridad hasta redescubrir el valor de la jardinería o el acto de ayudar a los demás, estas prácticas ofrecen una protección real contra el deterioro cognitivo y ayudan a mantener una mente ágil, equilibrada y preparada para los desafíos de cada día.

The Washington Post reunió siete estrategias simples que expertos internacionales recomiendan para quienes buscan fortalecer su bienestar emocional y proteger su cerebro a largo plazo. Conoce cuáles son los siete hábitos y por qué incorporarlas puede cambiar tu vida:

1. Dormir en completa oscuridad

La exposición a la luz durante la noche, incluso en niveles bajos, puede afectar la salud cerebral. Investigaciones citadas por The Washington Post revelan que la luz nocturna aumenta la frecuencia cardíaca, reduce las fases profundas del sueño y eleva la resistencia a la insulina.

En adultos mayores, se ha relacionado con mayores tasas de obesidad, diabetes e hipertensión, además de perjudicar la memoria y el estado de alerta. El uso de un antifaz para dormir se presenta como una solución simple y eficaz para mejorar la calidad del sueño y, por ende, la salud cerebral.

2. Practica yoga

El yoga, conocido tradicionalmente por promover la flexibilidad y la salud física, también genera beneficios cognitivos. Un estudio reciente sugiere que esta disciplina favorece a personas mayores en riesgo de deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer.

Sat Bir Singh Khalsa, profesor asociado de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard, explicó a The Washington Post que el yoga combina respiración, relajación, meditación y posturas, permitiendo adaptar la práctica según las necesidades de cada persona. Khalsa sostuvo: “Se trata de optimizar el funcionamiento y el rendimiento como ser humano en todos los niveles”.

3. Vacunación y prevención de demencia

Mantenerse al día con las vacunas no solo protege contra enfermedades infecciosas; también puede reducir el riesgo de demencia. Un estudio publicado en Nature Aging, citado por The Washington Post, refuerza la relación entre infecciones graves —como gripe, herpes y enfermedades respiratorias— y una aceleración de la atrofia cerebral, así como un mayor riesgo de demencia años después.

Rudy Tanzi, profesor de neurología en Harvard y director del Centro McCance para la Salud Cerebral en el Hospital General de Massachusetts, destacó que estos hallazgos representan “un salto más allá de estudios previos que ya habían asociado la infección con la susceptibilidad a la enfermedad de Alzheimer”. Investigaciones recientes demostraron que las vacunas contra la gripe y el herpes zóster pueden disminuir el riesgo de demencia, mientras que las infecciones graves se relacionan con accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos posteriores.

4. Presión arterial bajo control

La hipertensión figura como uno de los factores de riesgo más comunes y prevenibles para el desarrollo de demencia. Según datos recogidos por The Washington Post, casi la mitad de los adultos de Estados Unidos presenta presión arterial alta, lo cual dificulta el suministro de oxígeno y nutrientes al cerebro y la eliminación de desechos metabólicos.

Silvia Fossati, profesora asociada de neurociencias y directora interina del Centro de Alzheimer de la Universidad de Temple, explicó que la hipertensión provoca una reducción del flujo sanguíneo cerebral, afecta la vasculatura y contribuye en forma acumulativa a la patología del Alzheimer.

5. JOMO: disfrutar de perderse algo

El temor a perderse algo, conocido como FOMO, es frecuente en la era digital. Sin embargo, surge la tendencia del JOMO —la alegría de perderse algo— como una alternativa para el bienestar emocionalTali Gazit, profesora asociada de ciencias de la información en la Universidad Bar-Ilan de Israel, indicó a The Washington Post“JOMO nos recuerda que no sólo no podemos temer que nos estemos perdiendo algo importante, sino en realidad disfrutar de perdernos algo”.

Aunque la investigación sobre JOMO se centra en el uso de redes sociales, esta actitud puede aplicarse a otros ámbitos, ayudando a reducir la preocupación por las acciones de los demás y favoreciendo el bienestar emocional.

6. Jardinería

La jardinería, tanto en espacios interiores como exteriores, se asocia consistentemente con mejoras en la salud mental y el bienestar general.

Estudios citados por The Washington Post revelan que esta actividad conecta a las personas con la naturaleza y fomenta la interacción social. Jonathan Kingsley, profesor titular de promoción de la salud en la Universidad Tecnológica de Swinburne en Australia, resumió el valor de la jardinería al expresar: “Siento que se trata simplemente de volver a unir las piezas de lo que nos hace humanos”.

7. Altruismo

Destinar tiempo, dinero o energía a otras personas genera beneficios tanto para quien recibe como para quien da. Las investigaciones demuestran que los actos de altruismo, como el voluntariado o las donaciones, contribuyen al bienestar personal aun sin obtener una retribución.

Aunque en Estados Unidos el voluntariado y las donaciones han disminuido en los últimos años, las evidencias indican que ayudar a los demás puede desencadenar un ciclo positivo, en el que el bienestar generado por el altruismo impulsa nuevas acciones solidarias y refuerza la salud emocional. 

martes, 13 de enero de 2026

Esquizofrenia: causas, tratamientos y avances para una mejor comprensión del trastorno mental

 NORBERTO ABDALA     |     clarin.com     |     12/01/2026


·        Es uno de los trastornos mentales más estudiados y menos comprendidos de la psiquiatría.

·        Cómo la psicofarmacología influyó en su tratamiento.

·        Qué dicen las investigaciones recientes.

La esquizofrenia es uno de los trastornos mentales más estudiados y menos comprendidos de la psiquiatría. A lo largo de más de un siglo, las ideas sobre sus causas han cambiado según el grado del conocimiento médico, psicológico y neurocientífico.

En sus primeras descripciones, a fines del siglo XIX, Emil Kraepelin acuñó el término demencia precoz por considerar que se trataba de una enfermedad cerebral de inicio temprano y evolución progresiva similar a la demencia en las personas mayores.

Eugen Bleuler introdujo el término esquizofrenia (esquizo = división, frenia = mente) subrayando que no se trataba necesariamente de un creciente deterioro, sino de un trastorno más amplio del pensamiento, la afectividad y el contacto con la realidad.

El psicoanálisis clásico pensó la esquizofrenia como resultado de conflictos psíquicos profundos, fijaciones tempranas o fallas graves en la constitución del Yo.

Más adelante, teorías relacionales y familiares -como la del “doble vínculo”-, atribuyeron la causa a patrones de comunicación patológicos en el seno familiar.

Si bien estas perspectivas aportaron comprensión clínica y humana no podían explicar por sí solas la aparición del trastorno.

La revolución de la psicofarmacología y su influencia en el tratamiento

Un cambio decisivo ocurrió a mediados del siglo XX con la aparición y desarrollo de la psicofarmacología. El descubrimiento de la clorpromazina (1950) demostró que los síntomas psicóticos podían mejorar con medicamentos.

 

Esto impulsó la hipótesis de que la esquizofrenia estaría relacionada al exceso de dopamina en ciertas áreas cerebrales.

 

Durante décadas, esta idea dominó la investigación y permitió importantes avances terapéuticos, aunque pronto se hizo evidente que no explicaba todos los síntomas, en especial los llamados “negativos” (apatía, retraimiento social) ni los déficits cognitivos.

 

En las últimas décadas las investigaciones se complejizaron.

 

Los estudios genéticos demostraron que existía un componente hereditario, pero no dependiente de un solo gen, sino de la interacción de muchos genes de pequeño efecto.

 

Al mismo tiempo, se identificaron algunos factores ambientales de riesgo, como complicaciones en el embarazo y el parto, infecciones virales tempranas, consumo de sustancias, estrés psicosocial.

Hacia un enfoque integral: tratamientos actuales y calidad de vida

En paralelo, las neurociencias aportaron nuevos modelos. Hoy se la considera como un trastorno del neurodesarrollo, en el que ciertas alteraciones tempranas del cerebro permanecen latentes y se expresan clínicamente en la adolescencia o adultez temprana.

 

Se han encontrado diferencias en la conectividad cerebral, en el funcionamiento de redes neuronales y en otros sistemas químicos, como el glutamato, además de la dopamina. Esta visión integradora ha desplazado la búsqueda de una causa única hacia un modelo multifactorial.

 

En cuanto al tratamiento, los medicamentos antipsicóticos siguen siendo una herramienta central, pero se están investigando fármacos con mecanismos de acción novedosos.

 

Hoy, se destaca la necesidad de los tratamientos integrales: psicofármacos, psicoterapia, rehabilitación psicosocial, apoyo familiar y abordajes comunitarios.

 

La esquizofrenia ya no se concibe como una sentencia inevitable, sino como un trastorno tratable, con posibilidades reales de recuperación y de mejor calidad de vida.